Oct 21

SOLO LA GRACIA (En los Hechos de los Apóstoles), Por: Diego Teh.

SOLO LA GRACIA

(En los Hechos de los Apóstoles)

.

Elaborado por el Pbro. Diego Teh, para predicar el domingo 21 de octubre 2018, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador”, de Mérida, Yucatán.

(Predicado en dos partes)

.

   INTRODUCCIÓN:  Desde los tiempos de la reforma protestante del Siglo XVI, los reformadores lucharon para que la iglesia de aquel entonces regresara a las Sagradas Escrituras como fundamento de su práctica de no vender el perdón de pecados, así como la salvación misma.  El papa de aquel entonces, había promulgado la venta de indulgencias para quienes reconocían haber cometido algún pecado. La oferta equivocada consistía en que la gente podía pagar para supuestamente recibir el perdón de Dios, y al momento de pagar cuando supuestamente se hacía efectivo su perdón le era entregada por el vendedor de la indulgencia una constancia al comprador de haber ya sido perdonado.   Lo mismo si usted quería que algún familiar o no familiar fuese sacado del infierno o del supuesto purgatorio que también enseñaban, solamente tenía que pagar la indulgencia correspondiente, y su ser querido supuestamente podía salir del purgatorio o del infierno mismo para pasar directamente al cielo.  Pero, todo eso no era más que un negocio estratégico para recaudar fondos para la ambiciosa construcción de edificios en la sede papal, los cuales lograron construir mediante el engaño que hicieron a tanta gente con la venta de indulgencias.

   La biblia no enseña que el perdón se obtiene por pago con dinero sino por la confesión de pecados a Cristo, ni siquiera a un ministro legítimo del evangelio.  La biblia enseña que la salvación no puede pagarse ni puede ocurrir después que uno haya muerto e ido a la condenación. Por ejemplo, Jesús en su parábola del rico y Lázaro, hablando de Abraham que en este caso simboliza la representación de Dios en su cielo, dijo al rico que estaba en el lugar de tormento que: “una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá” (Lucas 16:26).  Esto deja claro que entonces no se puede salir ni del cielo para volver a la tierra, ni del infierno para pasar al cielo, ni pagando por ello con dinero.

  Fue así como reencontraron en las Escrituras que Dios no cobra por sus beneficios espirituales, sino que a pesar de la condición humana de ser pecadores por lo que nadie merece recibir gratuitamente ningún beneficio de parte de Dios, él las regala a quién Él quiere.  Pero, si a alguien no se lo quiere regalar, tampoco se lo vende, ni se lo presta por un tiempo para quitárselo después.  Siempre será por su gracia, y solamente por ello.  Dios, más que nadie, tiene todo el derecho de cobrarnos por cualquiera de sus beneficios, especialmente por el de la salvación eterna, pero a nadie cobró antes, ni cobra ahora, ni cobrará después, porque su hijo Jesucristo se responsabilizó de pagar el costo, y lo pagó.  Los elegidos de Dios pueden creer en Jesús y ser totalmente salvos, sin necesidad de completarlo con algún pago, alguna obra, o alguna otra condición más que el creer en Jesús.   Esta es la doctrina bíblica que desde los tiempos de la reforma del siglo XVI se conoció como el principio de la SOLA GRATIA, o sea, SOLO LA GRACIA.

   En este mensaje haré una exposición panorámica de diversos textos del libro de los Hechos que tienen qué ver con esta preciosa doctrina de SOLO LA GRACIA.  Se trata de los textos en los que San Lucas relata el comienzo del llamamiento masivo que Dios mismo hizo a los extranjeros gentiles, recibiendo ellos también el derramamiento del Espíritu Santo, mientras el apóstol Pedro les predicaba.  También incluiré textos que nos relatan las conversiones masivas de extranjeros de raza griega durante el primer viaje misionero del apóstol Pablo.  Pero, de manera específica les voy a predicar que: SOLO LA GRACIA de Dios realiza los efectos necesarios para hacer una realidad la salvación de los perdidos. / ¿Cuáles son los efectos necesarios que SOLO LA GRACIA de Dios realiza para hacer una realidad la salvación de los perdidos? / A continuación les compartiré tres de estos efectos necesarios que SOLO LA GRACIA de Dios realiza.

.

   El primer efecto necesario que SOLO LA GRACIA realiza para hacer una realidad la salvación de los perdidos, ESTÁ ENFOCADA EN LOS NO CREYENTES, y consiste en que:

I.- A LOS NO CREYENTES, LES GENERA CAPACIDAD DE CONVERSIÓN A JESUCRISTO.

   Dios dio una orden en una visión a un hombre no israelita llamado Cornelio que vivía en una ciudad llamada Cesarea.  La orden consistió en que Cornelio mandase llamar al apóstol Pedro que desde Jope donde se él encontraba hospedado y predicando, viniese a Cesarea donde Cornelio se encontraba. Inmediatamente Cornelio mandó a dos de sus siervos que fueran por Pedro. Mientras tanto Cornelio se puso a invitar no a israelitas sino a sus familiares, obviamente de ascendencia romana, y a muchos de sus amigos de otras ascendencias, para que tan pronto llegase el apóstol Pedro, estos se reunieran en casa de Cornelio para escuchar lo que Pedro tenía para decirles.  Cornelio aun no siendo israelita, estaba obedeciendo una instrucción divina.  Al día siguiente los siervos de Cornelio, regresaron acompañados de Pedro.  Cornelio le recibió con mucho honor de su parte.  Dios había hecho este movimiento para que Pedro tuviese el privilegio de predicar acerca de Jesús en aquella ciudad.

   En su debido momento Pedro comenzó a predicar a gente que según el conocimiento y experiencia de los israelitas, al no ser gentes descendientes de Abraham, no eran ni podían ser elegidos por Dios especialmente para asuntos de salvación.  Pero, la sorpresa para los que eran israelitas descendientes de Abraham, es que todavía no había terminado de predicar el apóstol Pedro cuando Dios mismo interrumpió aquella predicación evangelística, e hizo descender sobre los gentiles, sobre los no descendientes de Abraham, nada menos que a su Espíritu Santo.  ¿No que era solo para los descendientes de Abraham, especialmente para los descendientes de su hijo Jacob o Israel, los israelitas?  Pues todos estaban equivocados.  El don del Espíritu de Dios era también para los gentiles, los extranjeros, o sea, hasta para los que no son de su antiguo pueblo escogido.

   El apóstol Pedro se quedó unos días más en esta ciudad (cf. Hechos 10), y luego viajó hasta Jerusalén donde le cuestionaron por qué les predicó a los gentiles, pues ellos suponían que el evangelio no era para ellos.  Pero, en ese mismo tiempo unos nuevos creyentes israelitas de Chipre y de Cirene, llegaron a la ciudad de Antioquía de Siria donde predicaron a Jesucristo, e igual los primeros en creer fueron no israelitas sino griegos, gente que difícilmente creería en el evangelio, pero los que inesperadamente comenzaban a convertirse eran los griegos, y no pocos sino muchos griegos.  No tenían que pagar por no ser israelitas descendientes de Jacob, el nieto de Abraham.  No eran nación elegida como pueblo especial, pero eran personas elegidas en Cristo para salvación eterna. No hubo pago por elección, ni por su llamamiento, ni por su salvación, ni por su santificación, en realidad por nada.

   De todo lo anterior, se enteraron los apóstoles que todavía seguían en Jerusalén de donde no estaban pensando ir a predicar a los gentiles en otras ciudades y países, sino por si acaso iban a otras ciudades sería solamente para encontrar a sus hermanos de raza para hablarles de Jesús.  Pero al escuchar el testimonio de Pedro acerca de lo que ocurrió en Cesarea, y al escuchar la noticia de lo que estaba ocurriendo en Antioquía de Siria, los apóstoles junto con todos los creyentes de Jerusalén, enviaron hasta Antioquía a Bernabé, uno de sus hombres más fieles al evangelio. La historia del caso dice que: “Este, cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor” (Hechos 11:23). ¿qué fue lo primero que Bernabé vió en las personas griegas que también habían creído en Jesús, sin que ningún israelita haya hecho algo para que estos extranjeros y de otros linajes acepten a Jesús y su evangelio, y se arrepintieran, y abandonases sus religiones tradicionales?  El versículo 23 dice que lo Bernabé vio fue nada menos que “la gracia de Dios”.

   Dios estaba siendo nada menos que bueno con ellos, igual que como Él lo hizo en el pasado con Abraham y sus descendientes, los eligió sin que estos extranjeros hayan tenido en sí mismos algo bueno para que merezcan ser salvados de la condenación eterna tan solo por creer en Jesús y arrepentirse de sus pecados.  Entonces, es así como Pedro, descubre que estos griegos convertidos, al igual que los judíos o israelitas, lo único que tenían en común era “la gracia de Dios”, gracia que los hizo creer, arrepentirse, y vivir para un Cristo que en principio era antes extraño o ajeno para ellos.  Cuando por este caso extraordinario se tuvo que llevar a cabo el primer concilio de la historia de la iglesia, el apóstol Pedro en pleno concilio explicó y dejó bien claro que: “Antes creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos, de igual modo que ellos” (Hechos 15:11).  La gracia de Dios es la que estaba haciendo segura la salvación tanto de los israelitas como de los extranjeros de otras razas como los griegos.  Y todo esto sin pago de ninguna indulgencia romana ni de otra fuente.

   Amados hermanos, SOLO LA GRACIA hace que una persona pecadora, sin méritos de ningún tipo, entienda el evangelio, crea en su autor, se arrepienta de sus pecados, y se entregue a vivir para el único Hijo del único Dios vivo y verdadero, sin que le sea puesta la condición de entregar ni a Dios mismo, ni a su iglesia, y ni siquiera a algún evangelista o pastor, mucho menos a un falso maestro, pues si fuese así no sería gracia.

   Eso es lo que también ocurrió con usted y yo que no somos descendientes de Abraham, ni de sus bisnietos en todas sus generaciones, sino solo extranjeros mexicanos descendientes probablemente de los antiguos mayas de nuestra región, o de otras antiguas nacionalidades.  No tuvimos ni tenemos que pagar ni una sola centésima de dinero, pues todo ha sido SOLO POR LA GRACIA de Dios.  Además, sin mérito alguno de nuestra parte, Dios nos ha dado el privilegio de recibir el grandísimo don de la salvación eterna.  Gratuitamente nos alcanzó inesperadamente “la gracia de Dios”.  Nos sorprendió cuando ni siquiera lo esperábamos.  Esa es “la gracia de Dios”.  Así que cuando por predicar a Cristo vemos que hay personas que creen en Jesús y su evangelio, y que verdaderamente se arrepienten de sus pecados, y deciden vivir para Cristo, es porque “la gracia de Dios” está generando en ellos la conversión de sus pecados a la obediencia y santidad.  Nunca es porque somos expertos evangelizadores, predicadores, pastores, etc…  Es siempre y solo por la gracia de Dios.

.

   El segundo efecto necesario que SOLO LA GRACIA realiza para hacer una realidad la salvación de los perdidos, ESTÁ ENFOCADA EN LOS EVANGELIZADORES, y consiste en que:

II.- A LOS EVANGELIZADORES, LES CAPACITA PARA LLEVAR EL EVANGELIO DE JESUCRISTO.

   Después de manifestarse por primera vez la gracia de Dios en Cesarea a favor de los gentiles mediante la caída del Espíritu Santo a favor de ellos, con el cual ellos pudieron tener la fe necesaria para creer en el evangelio, esta gracia siguió manifestándose en más ciudades a donde apóstoles y más creyentes iban a predicar acerca de Jesucristo. Cuando Bernabé y ahora el apóstol Pablo inician el primer viaje misionero de la historia de la iglesia (Hechos 11:19ss), fueron testigos de que más gentiles o extranjeros que judíos e israelitas se convertían al evangelio en ciudades como Pafos de Chipre (Hechos 13:6ss), Antioquía de Pisidia (Hechos 13:14-43), Iconio (Hechos 13:51,52 – 14:1-3), y hasta en Listra de Licaonia (Hechos 14:4 – 20).  Por fin, Pablo y Bernabé regresaron a Antioquía de Siria, y “habiendo llegado, y reunido a la iglesia, refirieron cuán grandes cosas había hecho Dios con ellos, y cómo había abierto la puerta de la fe a los gentiles” (Hechos 14:27).  La gracia de Dios estaba siendo entregada a los que no parecían poder ser llamados por Dios al arrepentimiento, conversión, y salvación, porque no eran el pueblo descendiente de Abraham, Isaac, y Jacob los escogidos para formar el pueblo especial de la antigüedad.  El que abrió la puerta de la fe a los gentiles no les estableció cuota de dinero para salvación, sino que por su gracia les derramaba su Espíritu Santo quien ponía en sus corazones la fe necesaria para creer y confiar toda su vida a Jesucristo.

   Pero, lo que quiero que ahora ustedes observen es que en la narración que San Lucas hace acerca del regreso de Pablo y Bernabé del primer viaje misionero haciendo mención de que regresaron a Antioquía de Siria donde antes iniciaron su viaje, y dice de aquel lugar que: “… navegaron a Antioquía desde donde habían sido encomendados a la gracia de Dios para la obra que habían cumplido” (Hechos 14:26b).  Aquí quiero que más que el lugar de salida y de regreso, observen que cuando ellos salieron fueron ¿qué? “encomendados a la gracia de Dios”.  Lo que esto quiere decir, es que para la obra o el trabajo que iban a llevar a cabo, era necesaria “la gracia de Dios”, porque “la gracia de Dios” es capacitante para cualquier labor que se tenga que hacer con el fin de proclamar el evangelio de Cristo. “La gracia de Dios” también les serviría para ser librados de los oponentes y de todo tipo de maldad en contra de los que llevan el evangelio de Cristo, y así lo fue para ellos.  Dios dirigió la salida de ellos, Dios les cuidó durante todos los meses de ida y regreso, trayéndoles de nuevo de donde salieron.

   Amados hermanos, “la gracia de Dios” no solo funciona en los que reciben el mensaje, sino también en los que la llevaban, capacitándoles para hablar, e incluso para ser librados de toda maldad.  No está demás decirles a ustedes que lo mismo ocurrió cuando el apóstol Pablo sale al segundo viaje misionero, dice la historia de esa ocasión que: “Pablo, escogiendo a Silas, salió encomendado por los hermanos a la gracia del Señor” (Hechos 15:40).  Lo mismo también ocurre en nosotros el día de hoy cuando responsablemente vamos a llevar el evangelio de Jesucristo a otras personas.

.

   El tercer efecto necesario que SOLO LA GRACIA realiza para hacer una realidad la salvación de los perdidos, ESTÁ ENFOCADA EN TODOS CREYENTES, y consiste en que:

III.- A TODOS LOS CREYENTES, LES PROVEE LOS MEDIOS PARA PERSEVERAR EN LA GRACIA.

   En la ciudad de Antioquía de Pisidia, durante el primer viaje misionero, tuvieron una experiencia que san Lucas describe de la siguiente manera: Y despedida la congregación, muchos de los judíos y de los prosélitos piadosos siguieron a Pablo y a Bernabé, quienes hablándoles, les persuadían a que perseverasen en la gracia de Dios” (Hechos 13:43).  La descripción es grandemente entendible.  Un creyente ya sea antiguo o reciente, tiene que perseverar “en la gracia de Dios”.  Durante el tiempo de perseverancia hay cosas en las que el creyente debe ocuparse con el fin de mantenerse activo en su decisión de creer y vivir para Cristo.  La perseverancia no es un esfuerzo humano para ser salvo, ni es la condición de Dios para que un creyente consiga su salvación, sino que la perseverancia es la expresión de que uno ya es salvo y que por ello persevera hasta el fin para que entonces goce la plenitud de la salvación que por ahora solamente se experimenta como una probadita que igual grandemente vale la pena.  En esta perseverancia, los medios para perseverar están bien establecidos, y no incluye pago de dinero alguno.

   En los inicios de la iglesia cristiana en Jerusalén, leemos por ejemplo que los primeros creyentes “perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos” (Hechos 1:14). Todo aquel que cree, no cree solo para dejarse en la pasividad y en el olvido de su fe, sino que cree para conectarse todos los días con Dios por medio de la oración.  Por esos ellos perseveraron unánimes “en oración y ruego”.  Todo aquel que cree, no es un súper héroe, sino que necesita el apoyo de otros que como él también creen en el mismo Jesús, el Hijo de Dios, el Salvador, por eso desde el principio los mismos apóstoles se reunían entre ellos mismos como varones junto con los hermanos de Jesús, así como con mujeres piadosas que creyeron en Jesús, entre ellos la propia María madre de nuestro Señor.  Esto significa perseverar “en la gracia de Dios”.  No hay pago alguno de dinero de por medio.

   Estos mismos creyentes, dice San Lucas en su historia, que “perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones” (Hechos 2:42).  Todo aquel que cree en Jesús no se queda en la pasividad, sino que tiene que poner en práctica todo lo que Jesús enseñó, pues eso significa ´perseverar “en la doctrina de los apóstoles”.  El creyente convive, eso significa perseverar “en la comunión unos con otros”.  El creyente no descuida los símbolos sacramentales del “partimiento del pan”.  El creyente se da cuenta que orar solo y con otros es importante y necesario, eso significa perseverar “en las oraciones”.  Esto significa perseverar “en la gracia de Dios”.   No hay pago de dinero alguno de por medio.

   Amados hermanos, Dios ha provisto en nuestra amada iglesia, los medios para perseverar “en la gracia de Dios”.  Solo la gracia de Dios, en vez de ponernos condiciones difíciles de cumplir, que bien tiene derecho de imponerlo, lo que él hace es proveernos los medios “de gracia” sencillos para perseverar, para que mañana, la próxima semana, dentro de un mes, un año, cinco años, diez años, y hasta el fin de nuestra vida, sigamos en la misma fe, en el mismo servicio a Dios, y en la misma esperanza eterna.  Realmente, lo que es difícil de vivir para algunas personas que creen haber creído en Jesús porque que así lo expresan públicamente, es porque no se dan cuenta que los medios de gracia como la oración, los sacramentos, el compañerismo, son las cosas más sencillas que Dios nos requiere.  No son una carga, son las sencillas demandas de “la gracia de Dios”, porque debería pedirnos más.

.

   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, SOLO LA GRACIA, no solamente es una doctrina sino una expresión del carácter amoroso Dios para darnos gratuitamente lo que no podemos pagar, y que incluso ni si quiera merecemos.  Gracias a Dios que por su infinito amor, no nos cobra. Si así lo hiciera, otros nos tendrían más ventaja, y muchos de nosotros no tendríamos ni la mínima posibilidad de acceder a la salvación que tanto necesitamos.  Recordemos las palabras del apóstol Pablo a los Efesios que dice: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; / no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8,9).

   La gracia de Dios, trabaja en la vida de los no creyentes a quienes Dios llama por su palabra y Espíritu para la salvación eterna.  La gracia de Dios trabaja en nosotros que llevamos el evangelio a otras personas capacitándonos para ser efectivos con su bendito poder.  La gracia de Dios no pone todas las facilidades o medios de gracia para que de esta fe gloriosa en la que hemos iniciado, gocemos sus beneficios no solo ahora sino también para toda la eternidad.

Oct 20

JESÚS EL MEJOR REGALO PARA UN HIJO, Por: Diego Teh.

JESÚS EL MEJOR REGALO PARA UN HIJO

 Mateo 7:7-11.

Bosquejo predicado por el Pbro. Diego Teh, el sábado 20 de octubre 2018, a las 19:00 horas, en el culto de acción de gracias por el 3er cumpleaños de Yaniré Sánchez Couhó, hija del Pbro. Gilberto Sánchez y esposa Gabriela Cohuó; en la iglesia “Dios está aquí” de Lepán, Tecoh, Yucatán.

.

   INTRODUCCIÓN:  Nuestro hermano Juan Pedro Collí, antes de entonar el himno “Los niños son de Cristo” (SDG 565)[1], dijo algo sumamente importante: “Si usted tiene un niño, ámelo. Enséñele cómo amar al Señor”.  Creo que sus palabras Dios las puso en sus labios justo en esta ocasión, pues el mensaje que preparé hace un mes aproximadamente, tiene un enfoque estrechamente relacionado con sus palabras, especialmente con lo que respecta a la responsabilidad de enseñar a nuestros hijos que amen a Jesús.  Al respecto, les voy a relatar una historia.  En marzo del 2016, la Sra. Misty Gibson de EUA, estaba planeando celebrar el cuarto cumpleaños de su hija Abby.  Ella le quería regalar a su pequeñita todos los detalles de su próxima fiesta, y le preguntó si quería que le comprara barbies y princesas como los personajes para decorar y ambientar su fiesta de cumpleaños.   La Sra. Misty estaba dispuesta a invertir su dinero para una fiesta que hiciese feliz a su pequeña, pero ella se llevó una gratísima sorpresa cuando la niña le dijo lo siguiente: “No mamá, no quiero ni barbies ni princesas.  Amo a Jesús más de lo que amo a Barbie”.  Ustedes saben que a esa edad los pequeños, gracias a la abundante publicidad especialmente de la televisión y la influencia de las películas, ya han conocido una diversidad de personajes de ficción, y tienen una tremenda tendencia de pedir a sus padres que les compren los personajes de caricatura o ficción para ambientar la fiesta de sus cumpleaños.  Ellos quieren una playera, un pastel, una piñata, los platos, los vasos, los payasos, etc… que tengan a sus personajes favoritos.  Es extraordinariamente raro que un niño, incluso que sus mismos padres, quieran que el personaje central de una fiesta sea Jesús.  Pero Abby, según publicó su mamá en su cuenta de Facebook: “Ella quiere una fiesta de Jesús”.   Y luego añadió: “Eso no es lo que la mayoría de los niños de cuatro o cinco años quieren para su fiesta de cumpleaños”.  Siendo la Sra. Misty Gibson una mujer cristiana, no dudó en invertir el dinero destinado para aquella fiesta, para la compra de todo lo que se necesitaría para la extraordinaria fiesta.  Se cercioró que todo contenga por lo menos una imagen popular acerca de Jesús o un símbolo de la fe en él.  También expresó que su deseo para su hija Abby, es: “Si ella puede llegar a ser una persona que no deja de creer o que cuestione su fe, eso es todo lo que quiero”[2].

   Usted, ¿lo haría por sus hijos? Yo creo que sí, ¿verdad?  Jesús dijo: “…vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos,…” (Mateo 7:11a, RV60; cf. Lucas 11:13a, RV60).  Pero, escuchen cómo la Nueva Traducción Viviente, traduce de manera más clara estas palabras, diciendo: “…ustedes, gente pecadora, saben dar buenos regalos a sus hijos” (Mateo 7:11a; NTV).  A pesar de la ciertísima condición de que somos “malos” o que somos “gente pecadora”, hay una gracia especial de Dios en cada padre humano sea creyente o no, que hace que hasta el padre más malo que pueda haber, sabe cómo y puede dar “buenas dádivas” a sus hijos.  De estas palabras me surgió la idea de titular este mensaje como: JESÚS EL MEJOR REGALO PARA UN HIJO.

   No hay duda que todo padre humano, sea cristiano o no lo sea, ordinariamente se esfuerza en dar a sus hijos “buenas dádivas”, o “buenas cosas” según la RV60), o “buenos regalos” como lo expresa la NTV.  En ese esfuerzo de procurar dar lo que es bueno a nuestros hijos, especialmente nosotros que somos cristianos, podemos y debemos hacer todo lo posible porque en cada experiencia de la vida de nuestros hijos en el que los acompañemos, contribuyamos a favor de sus vidas con la buena dádiva o el buen regalo de que Jesús sea el divino amor de sus vidas.  Nosotros somos responsables de que nuestros hijos amen más a Jesús que lo que pudiesen apreciar y hasta amar que cualquier juguete o personaje ficticio o de moda.

  Por eso, de manera específica, hoy voy a predicarles que: los padres cristianos tenemos razones para procurar que Jesús sea el amor divino de la vida de nuestros hijos.   / ¿Cuáles son las razones que tenemos los padres cristianos para procurar que Jesús sea el amor divino de la vida de nuestros hijos? / Basado en las palabras de Jesús en Mateo 7:7-11 acerca de la bondad de Dios y de la bondad de un buen padre, aunque este sea un pecador, voy a compartirles algunas de estas razones.

   La primera razón que tenemos los padres cristianos para procurar que Jesús sea el amor divino de la vida de nuestros hijos, es:

I.- PORQUE ELLOS SE CONTENTAN CON LO QUE ES MALO, SIN QUE LES INTERESE JESÚS.

   Especialmente cuando son menores y adolescentes, lo que los hijos saben hacer con mucha habilidad es pedir, y generalmente no piden bien, ya sea porque piden insuficiente o porque piden de más, o porque incluso piden lo que no es conveniente para ellos.  Pero ellos están convencidos que lo que piden es justamente lo que necesitan, cuando en realidad no es así.   A los padres, ya con sobrada experiencia, Dios nos da la sabiduría para hacerles saber a nuestros hijos que eso no es lo que necesitan, y no les damos como ellos quieren sino como debe ser. A esto se refirió Jesús cuando les afirmó a sus oyentes: “vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos” (Mateo 7:11; RV60), o según la NTV “ustedes, […] saben dar buenos regalos a sus hijos” (Mateo 7:11; NTV).  Por más, que los padres seamos por naturaleza personas inclinadas a hacer cosas incorrectas, o como dice Jesús: “malos”, hay alguna gracia de Dios siempre alerta en cada padre de tal manera que nos hace preocuparnos por no darles a nuestros hijos cosas malas sino generalmente solamente cosas buenas.

   Cuando nuestros hijos piden mal, les explicamos que lo que ellos quieren y piden no es lo mejor ni lo que realmente les conviene, y se los tenemos que negar, aunque por lo general no lo entienden en ese momento y reaccionan con enojos y hasta con berrinches.  Muchas veces, decidimos que vale la pena mejorarles a nuestros hijos lo que ellos piden, y les ofrecemos algo que es mejor, pero cuando nuestra alternativa que les ofrecemos no es lo que ellos quieren, igualmente también reaccionan con molestia, simplemente porque ellos tienden a contentarse aún hasta con lo que es malo.  A los hijos no hay que darles ni lo malo que piden, ni lo malo que no piden, pues esa no sería una decisión adecuada de un buen padre. Un buen padre, siempre va a estar preocupado de no dar a sus hijos cosas que son malas o que no les traigan buen provecho.  Es en este sentido, que Jesús dijo también: “¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra? / ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?” (Mateo 7:9,10).  Un buen padre, en vez de dar cosas malas a sus hijos, se preocupa en darles lo que es bueno, aunque no lo pidan; y entre lo bueno hay que darles lo que es principal: a Jesucristo, el mejor regalo.

    Amados hermanos, no hay que permitir que nuestros hijos se contenten con las cosas malas que llegan a desear por causa de las modas y publicidades.  Por lo general, ellos no están interesados ni pensando en que Jesús sea el amor de sus vidas, pero un buen padre no dudará en ofrecerles a sus hijos, no una sino todas las oportunidades posibles y necesarias que favorezcan que sus hijos se interesen en Jesús y le amen.  Los padres que no hicieron ni hacen esto, son testigos de que sus propios hijos, ya sean niños, adolescentes, jóvenes, o hasta adultos, ahora no prefieren amar a Jesús.  Los padres tienen responsabilidad en esto, porque prefirieron que sus hijos se contenten con lo que ellos quieren y que no les edifica, y descuidaron insistirles en la importancia de amar a Jesús desde su pequeña edad.

.

   La segunda razón que tenemos los padres cristianos para procurar que Jesús sea el amor divino de la vida de nuestros hijos, es:

II.- PORQUE TENEMOS LA RESPONSABILIDAD DE DARLES A JESÚS ENTRE LAS COSAS BUENAS.

   El hecho de Jesús haya dicho que los padres por naturaleza somos “malos” (Mateo 7:11; RV60), o más bien “pecadores” (Mateo 7:11; NTV), no por eso nos podamos justificar en no preocuparnos en orientar a nuestros hijos para que se interesen en amar a Jesús sobre todas las cosas.  Entre todas las cosas buenas que estamos dispuestos a darles, el mejor bien que hay que procurar darles es a Jesús desde sus tiernas edades, antes que cualquier otra buena dádiva que de buena fe les podamos comprar.  Los primeros responsables de este deber de darles la orientación necesaria para que amen a Jesús, no son ni siquiera las iglesias, sino nosotros los mismos padres.  Cada padre es responsable de guiar a sus hijos a que amen, y reciban a Jesús como su salvador, lo más pronto posible en sus vidas.

   Eso es lo que seguramente había hecho la Sra. Misty Gibson, de tal manera que su hija Abby había entendido que Jesús es mejor que Barbie, y mejor que Supermán, Batman, Pocoyó, Cenicienta, Chicas súper poderosas, Winie Pooh, Capitán América, y otros muchísimos más personajes.  Sin duda que su propia madre en su condición espiritual de ser por naturaleza una persona pecadora, no pensó en un cumpleaños en el que el personaje central fuese Jesús, pero rectificando sus pensamientos, inmediatamente consideró hacer lo que es mejor para su hija Abby quien quería “una fiesta de Jesús”.

   Amados hermanos, con una mente así preparada para Jesús, los padres tienen una más fácil manera de seguir transmitiéndole a sus hijos, las enseñanzas de Jesús, para que cuando sean grandes no tengan ninguna excusa de que no fueron instruidos en las cosas de Dios desde pequeños.  Los niños pequeños necesitan a Jesús, los hijos adolescentes necesitan a Jesús, los hijos jóvenes y aún adultos necesitan a Jesús.  Los padres de fe en Jesús somos el instrumento más adecuado para enseñarles de Dios y guiarlos a Jesús.  Pero si los padres descuidamos darles a nuestros hijos la orientación y el ejemplo para conocer y amar a Jesús desde que ellos son pequeños, desde luego que no será imposible cuando ellos sean grandes, pero siendo ellos ya grandes, no será una tarea fácil para ningún padre el contribuir para que crean, reciban, y amen a Jesús, por eso es bueno aprovechar la edad infantil porque es cuando el amor por lo divino puede establecerse en el corazón de ellos.  Por eso, aunque sus hijos no le pidan a usted a Jesús, o de Jesús, usted tiene la responsabilidad de enseñarles de él como el único y suficiente salvador que ellos necesitan.  Ese es el deber, especialmente de un padre que es cristiano, no solamente

.

   La tercera razón que tenemos los padres cristianos para procurar que Jesús sea el amor divino de la vida de nuestros hijos, es:

III.- PORQUE DIOS ES NUESTRO MÁXIMO EJEMPLO AL HABERNOS DADO A JESÚS.

   ¿No es así? Un último detalle que quiero que todos observemos en nuestro texto bíblico relatado por San Mateo, es la pregunta con sentido afirmativo que Jesús hizo a sus oyentes, al decirles: “¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?” (Mateo 7:11b, RV60).  La afirmación contenida en esta pregunta consiste en que Dios el Padre, está siempre dispuesto a darnos “buenas cosas”.  Jesús dice que cuando una persona se lo pida a Dios, Él da “buenas cosas”, sin embargo, hay “buenas cosas” que, aunque no las pidamos, Dios las da porque así le place en su gracia.

   Pero me llama mucho la atención que, con respecto a esta misma confrontación de Jesús a sus oyentes, San Lucas registra un buen dato adicional que San Mateo no registró en su escrito.  No hay contradicción alguna en este dato, sino que según |el objetivo principal por el cual escribió cada uno de ellos, entonces cada uno de ellos enfatizó algún dato especial, lo cual a nosotros nos complementa el panorama general de toda la realidad.  El dato es que la pregunta de Jesús, según san Lucas, específica una de las buenas dádivas de Dios que nosotros los padres cristianos, y aun a los creyentes que todavía no son padres, ya lo tenemos.  Se trata de la dádiva o regalo del Espíritu Santo.  El texto según San Lucas, dice: “¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 11:13b; RV60).

   Pero, Dios, también antes de darnos esta preciada dádiva del Espíritu Santo, la primera buena dádiva de Dios para nosotros ha sido Jesús, su Hijo.  El apóstol Juan así lo expresa cuando escribió: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).  Lo que San Juan dice acerca de Dios el Padre, es que Él por su amor a las personas que vivimos en este mundo, “ha dado a su Hijo unigénito”.  Esta es la buena dádiva de Dios, una dádiva, más que buena, la mejor dádiva que existe en todo el universo.  Y si Dios ha hecho esto a nuestro favor, ¿no podemos hacer el esfuerzo de compartir a nuestros hijos ese buen y mejor regalo o dádiva que Dios, ahora ya nos ha concedido disfrutar, y que por creer en su Hijo Jesús ahora también tenemos garantizado que ya tenemos ahora mismo la “vida eterna”?  Un hijo que haya experimentado, como Abby, el amar a Jesús, y tenerle como su salvador personal, no deseará cosas no edificantes para su vida, aunque sea solamente para divertirse, pues Jesús es la mayor y completa satisfacción tanto para un pequeño como para un joven o un adulto.

   Amados hermanos, la triste experiencia de muchos padres cristianos, de ver a sus propios hijos dejar de amar a Jesús, es en parte por la causa de darles cualquier otra cosa no buena que ellos piden porque creen que eso los hará siempre felices, pero la verdad que no siempre, sino solamente por muy poquito tiempo.  Pues, cuando descubran que aquello que ellos aman, no los ama a ellos, solamente sentirán insatisfacción que no puede ser suplido por otra cosa vana, sino solamente por Jesús.  Entonces, allí aparece la evidente realidad que los padres hemos tenido la irresponsabilidad de no darles al mejor personaje divino que satisface la existencia de todo niño, joven, o adulto.

.

   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, para concluir con este mensaje, quiero recalcarles que deberíamos desear como la Sra. Misty Gibson, mamá de Abby, que desde pequeños, y aun cuando sean grandes no dejen de creer en Dios y su Hijo Jesucristo; y debemos estar dispuestos a invertir incluso nuestros recursos para hacerles una fiesta de cumpleaños no con personajes no edificantes para la fe de ellos, sino con símbolos cristianos y enseñanzas cristianas que les ayuden a que sus tiernas mentes y pensamientos estén enfocados en Jesús.  Hay que darles a nuestros hijos no los objetos que son la moda o lo más popular, sino a Jesús la mejor buena dádiva para sus vidas.  Aunque en realidad no debemos darles solo una figura popular de Jesús, sino al Jesús real vivo y verdadero revelado en la palabra de Dios.

   Que Dios bendiga a Yaniré, en este su tercer cumpleaños que Dios le ha concedido el día de hoy.  Dios les de sabiduría a su padre el pastor Gilberto Sánchez, y a su madre nuestra hermana Gaby Cohuó, para ayudar a Yaniré que Jesús sea el amor divino de su vida.

========================

[1] Himnario Evangélico Presbiteriano “Solo a Dios la Gloria”.

[2] http://www.actualidadcristiana.net/2016/03/nina-de-4-anos-elige-jesus-como-tema-de.html

Oct 18

PROPÓSITOS DE LA BREVEDAD DE LA VIDA, Por: Diego Teh.

PROPÓSITOS DE LA BREVEDAD DE LA VIDA

 Job 14:14-17.

.

Predicado por el Pbro. Diego Teh, el jueves 18 de octubre 2018, en el velorio de la hermana María Elia Tzuc (Madre de Miguel Ángel Pech Tzuc); en la funeraria “Luz del Cielo”, de Mérida, Yucatán, a las 21:30 horas.

.

   INTRODUCCIÓN:  Amados hermanos, tiene razón Job cuando en su discurso que ahora hemos leído, dice que todo ser humano es “corto de días” (Job 14:1b). Sus palabras las estaba dirigiendo a Dios, por lo que sus palabras eran una gran reflexión que mucha gente no hace, porque no se imaginan que vale la pena detenerse a reflexionar en los propósitos de que el tiempo de nuestra vida sea corta.  Creo que la mayoría de los que estamos aquí en este momento ya hemos vivido más de la mitad de lo que viviremos, por lo que el día para que Dios también nos llame a su presencia eterna, igualmente ya está más cerca para nosotros. Nuestro último cumpleaños más feliz que hemos tenido solamente fue el aviso de que el día se está acercando más.  No era nada nuevo lo que Job está diciendo de que todo ser humano es “corto de días”, pues él y mucha gente de su tiempo lo sabía; es más, nosotros también lo sabemos, pero el detalle es que parece que no lo sabemos porque olvidamos tener presente la realidad de que nuestra vida obligatoriamente será breve.  Pero, vale la pena que se nos recuerde, porque no siempre pensamos en la brevedad de la vida que nos puede sorprender al final. Ojalá que más de uno de nosotros tenga el privilegio de vivir más de cien años, pero siempre ¿qué son cien años?  Aun cien años es tiempo corto para nuestra naturaleza que fue creada realmente para vivir, y no para morir, pero por causa del pecado, la sentencia divina desde el principio del pecado fue que la muerte inevitablemente llegará a todos.  Hoy le ha tocado a nuestra hermana María Elia, pero la próxima persona cuya vida breve llegue a su fin, podría ser usted o incluso yo mismo.  Por eso vale la pena que hoy, aprovechando este momento reflexionemos en los propósitos de la brevedad de la vida humana.

   Para este objetivo voy a limitarme a usar solamente los versículos 14 al 17 de nuestra lectura bíblica de Job 14. Basado en ellos, les voy a predicar que la brevedad de la vida humana tiene propósitos que evidencian que necesitamos a Dios. / ¿Cuáles son los propósitos de la brevedad de la vida que evidencian que necesitamos a Dios? / Usando las palabras de Job dirigidas a Dios, permítanme compartirles algunos de estos propósitos.

.

   El primer propósito de la brevedad de la vida que evidencia que necesitamos a Dios, es:

I.- QUE ACUDAMOS AL LLAMADO ETERNO DE DIOS.

   Desde la segunda parte del v. 14 Job comienza una frase con la que a Dios le dice: “… Todos los días de mi edad esperaré, hasta que venga mi liberación” (Job 14b, c) a lo cual inmediatamente añade: “Entonces llamarás, y yo te responderé; tendrás afecto a la hechura de tus manos” (Job 14b – 15).  ¿“Entonces llamaras”? ¿A qué llamado se refiere Job, que ocurrirá como él dijo con respecto a sí mismo, después de “todos los días de mi edad”?  Pues no se trata de un llamamiento como cuando Dios llamó a Abraham, a quien por nombre le dijo: Abram (Génesis 22:1,11), o como llamó a Moisés diciéndole: Moisés, Moisés (Génesis 3:4), o como cuando llamó al niño Samuel diciéndole repetidamente: Samuel, Samuel (1 Samuel 3:10).

   Este llamamiento que menciona Job se refiere al acto de finalizar la vida para presentarse inmediatamente ante la presencia eterna de Dios no en el templo, ni en otro lugar de esta tierra, sino en la eternidad celestial.  Ser llamado por Dios a su presencia eterna y celestial es la mejor experiencia que todo ser humano debería estar esperando.  Inevitablemente todos vamos a ser llamados delante de él, pero desgraciadamente no todos podrán quedar con él sino solamente los que son creyentes en Jesucristo.  Sin embargo, Dios quiere llamarle a usted para estar con Él, y no para ir al lugar de perdición eterna.

   Amados hermanos presentes, familiares de nuestra hermana María Elia, este día con fundamento en la palabra de Dios, podemos estar seguros que, por la fe y perseverancia en la fe en Jesucristo, nuestra hermana María Elia Tzuc, fue llamada por Dios para quedarse en su cielo nada menos que con Cristo quien ha sido su Señor y Salvador.  Es a esto que también el apóstol Pablo se refirió cuando a los Filipenses les dijo:estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor” (Filipenses 1:23).  Ella, ya fue llamada para estar desde hoy con Cristo.  Ella ha cumplido uno de los propósitos de la brevedad de la vida. Nosotros igual, esperemos el turno del llamado de Dios a nuestro favor para ir con él, lo cual sin duda “es muchísimo mejor”, pero recuerden no por una emoción temporal, sino con perseverancia en la fe y servicio a Dios.

.

   El segundo propósito de la brevedad de la vida que evidencia que necesitamos a Dios, es:

II.- QUE RECIBAMOS LA LIBERACIÓN ETERNA DE DIOS.

   En la misma segunda mitad del versículo 14, lo primero que Job dijo, fue: “Todos los días de mi edad esperaré”, ¿hasta qué? Explica Job: “hasta que venga mi liberación” (Job 14:14b, c).  ¿Hasta qué venga mi liberación? ¿Qué liberación?  ¿Se estará refiriendo a que piensa que es un castigo estar encerrado en el cuerpo que él tenía?  No, estar en un cuerpo humano no es un castigo.  El problema del cuál necesitamos ser liberados está en nosotros, pero no está esencialmente en nuestro cuerpo sino en nuestro espíritu que ha afectado incluso a nuestro cuerpo.  Es el pecado que causa estragos en el espíritu de toda persona, y sus efectos se refleja incluso en estragos físicos.  Constantemente nos vemos enfermos, y no es mentira sino verdad que Dios interviene para darnos salud de nuevo, pero pronto volvemos a la misma condición, no porque Dios no sea eficaz ni excelso, sino porque el pecado una y otra vez está afectando cualquier área de nuestro cuerpo, y en realidad de todos los aspectos de nuestra vida.

   Por fin, lo que ahora Dios se lleva primero con Él para solucionar el problema esencial que todos tenemos no es el cuerpo sino el espíritu.  Entonces, nuestro espíritu es totalmente sanado de la presencia y de las consecuencias del pecado, y es liberado de todo poder del pecado.  Esa liberación no la dan los neo pentecostales que se proclaman liberadores.  Es solamente la gracia propia y directa de Dios, la que en el presente libera nuestro espíritu de muchas cosas dañinas, pero será hasta el fin de nuestra breve vida que nos hará totalmente libres de toda influencia perversa de la maldad.

   Amados hermanos, nuestra hermana María Elia, ha sido liberada de las pobrezas y miserias de esta vida.  Ella ya no llora, sonríe.  Ella ya no morirá, porque ya está en la perfección de la vida.  Ella ya no pedirá más auxilio, porque en los cielos no se conoce qué es el clamor.  Ella ya no se quejará de dolor alguno, haya no hay dolor.  Ella no sufrirá por falta de alimentos ni las ricas bebidas que les gustó mucho aquí, porque allá ni siquiera hay necesidad de comer ni beber nada.  Todo es perfecto.  Es lo que ella esperó desde el día que creyó en nuestro Señor y Salvador Jesucristo.  Hoy ya es una realidad para ella.

.

   El tercer propósito de la brevedad de la vida que evidencia que necesitamos a Dios, es:

III.- QUE ACEPTEMOS EL PERDÓN ETERNO DE DIOS.

 Una buena observación que Job hace en su discurso que le dirige a Dios con respecto la acción que Dios estaba haciendo con él, aunque en realidad Dios lo hace con todas las personas, es la siguiente: “Pero ahora me cuentas los pasos, y no das tregua a mi pecado (Job 14:16). ¿Qué es esto que dice Job? Lo que dice es que ahora Dios ha estado vigilante con él, pero Dios ya no tomaba en cuenta su pecado, porque se las ha perdonado.  Y cuando Dios perdona no las echa en cara de nuevo.  Uno queda eternamente perdonado. El perdón es uno de los tantos beneficios que un hijo de Dios debe comenzar a gozar de Él desde ahora durante la brevedad de nuestra vida, y entonces lo gozaremos también de Él para siempre. El pecado hace que seamos personas infelices, pero cuando buscamos su perdón, entonces su perdón se hace efectivo en nosotros, y nos hace verdaderamente felices a pesar de que nuestra vida es breve.  Eso quiere Dios que disfrutemos durante nuestra vida breve, y entonces lo seguiremos gozando aun después de que nuestro cuerpo quede encomendado en el suelo o bóveda de un cementerio.

   Job dice a Dios: “Tienes sellada en saco mi prevaricación, y tienes cosida mi iniquidad” (Job 14:16,17).  ¿Qué está diciendo Job con estas palabras con palabras no muy comunes en nuestro lenguaje como “prevaricación” e “iniquidad”? Con ambas palabras se está refiriendo a la horripilencia, gravedad, y exceso de pecado que una persona comete, pero que Dios perdona a quien le pide el perdón correspondiente.  La Nueva Versión internacional la traduce más claramente diciendo: “En saco sellado guardarás mis transgresiones, y perdonarás del todo mi pecado” (NVI).  No es momento de analizar el significado de estas palabras, pero es bueno centrar la atención en las frases que dicen: “Tienes sellada en saco”, y “tienes sellada mi iniquidad”.  Lo que Job dice en estas palabras figuradas es que cuando Dios perdona, los pecados son no solamente por el resto de la brevedad de nuestra vida, sino aún para la continuación de nuestra vida con Dios en su eternidad.

   Amados hermanos, nuestra hermana María Elia, aceptó en Jesucristo el perdón eterno de Dios.  Aquel perdón que recibió hace tantos años fue real y eterno.  Las veces que fue perdonada por Dios cuando ella confesaba a Dios sus pecados, fueron perdones reales y eternos. Desde entonces hasta ahora, Dios selló en sacos herméticamente cosidos, todos los pecados de nuestra hermana.  Tales sacos de pecados fueron arrojados en las profundidades de los océanos.  De allí ya no la perseguirán. Ella ha entrado al cielo de Dios donde no entra el pecado.  Ella está allí perdonada de todos sus pecados, eternamente y para siempre.

.

   El cuarto propósito de la brevedad de la vida que evidencia que necesitamos a Dios, es:

IV.- QUE ESPEREMOS DE DIOS LA RESURRECCIÓN ETERNA.

   Ahora, voy a retroceder al principio del versículo 14. Lo dejé para de último por la naturaleza de esta ocasión, y por el énfasis que quiere dejar en sus mentes y corazones.  Job, en su discurso hace una buena respuesta digna de ser respondida sin rodeos, sino con toda claridad: “Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir? (Job 14:14a). ¿Quién puede responder a tan buena pregunta?  Jesús el Hijo de Dios, puede responderla.  De hecho, ya la respondió.  La respuesta que Jesús dio a una mujer llamada Marta cuyo hermano había muerto días antes fue: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Juan 11:25).  Nuestro Señor y Salvador, no solamente hizo esta afirmación, sino que por lo menos en cuatro ocasiones hizo que personas antes muertas vuelvan a vivir.  Además, él mismo volvió a vivir, porque si él es la resurrección hubiese sido mentira si él no hubiese vuelto a la vida después de su muerte por crucifixión.  Como él es la resurrección, cuando él regrese a esta tierra regresará por los que murieron creyendo en él, y por los vivos que creen en él y le profesan activamente.

   En cuanto a los que estén vivos, transformará sus cuerpos en cuerpos perfectos. En cuanto a los que hayan muerto, los resucitará, y a partir de ese momento, la biblia en el Apocalipsis dice que las personas “ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno” (Apocalipsis 7:16).  Más adelante, el apóstol Juan en el mismo Apocalipsis nos dice que: “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apocalipsis 21:4).  Es verdad hermanos, habrá resurrección.

    Amados hermanos, y familiares de nuestra hermana María Elia, “las primeras cosas pasaron” para ella.   Muchas de esas cosas fueron malas experiencias para ella, sobre todo las que le pasaron en estas últimas semanas de su vida. Sus últimas experiencias ni ella ni nadie se las imaginó, pero ahora no sufrirá más, y cuando Cristo en la resurrección una el espíritu de ella al cuerpo de ella que Dios resucitará, todo lo que dice el Apocalipsis serán las nuevas cosas que ellas disfrutará cuerpo y alma, aunque ahora aun estando sin cuerpo, ya disfruta mucho de todo ello.  Ahora que ella está nada menos que con Jesucristo el resucitador, finalmente él la resucitará también.  Ella volverá a la vida cuerpo y alma como la conocimos, pero con una perfección absoluta nunca antes vista por ningún ser humano aquí en la tierra.  Eso lo hace solamente nuestro Señor y Salvador.

.

   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, vivimos para glorificar a Dios y gozar de él para siempre.  Mientras tanto esperemos su llamado, habiendo primeramente creído en Jesús.  Creamos en Jesús como nuestro Señor y Salvador para que seamos liberados de todo pecado y de todo miserable problema de esta vida.  Creamos en Cristo porque solamente en él hay perdón de pecados para siempre.  Y creamos en Cristo porque solamente él podrá resucitarnos como solución a nuestra muerte cuando llegue su momento.

   Nuestra hermana María Elia creyó en Cristo.  Ella ha sido llamada ahora por Dios para estar no en la condenación sino con Cristo su salvador.  Ella es libre de toda condena, pecado, y problemas.  Ella está disfrutando de perdón eterno; privilegio que le ha concedido entrar al cielo eterno de Dios.  Ella, cuando Cristo vuelva al final de los tiempos, volverá a la vida completa cuerpo y alma.

   Dios bendiga a nuestro hermano don Hilario Pech su viudo, y a cada uno de sus ocho hijos e hijas, yernos y nueras, nietos y bisnietos, y hasta a sus tataranietos. Dios sane el corazón de cada uno de ustedes, que Él les de consuelo, paz, amor, gozo y todo lo que necesiten en la vida para superar la ausencia de su ser querido.  Les encargo que sigan los pasos de fe que ella tuvo en Cristo durante toda su breve vida.  Dios bendiga con toda gracia a todos ustedes.