Dic 31

¿TE CONOCE JESÚS?, Por: Diego Teh.

¿TE CONOCE JESÚS?

Mateo 7:15-23; 25:1-12; Lucas 13:22-28.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Unidad en Cristo” de la col. Morelos Oriente, de Mérida, Yucatán; el domingo 31 de diciembre 2017, a las 18:00 horas.

   INTRODUCCIÓN: ¿Qué recuerda usted haber hecho para Dios durante este año que ha transcurrido? Tomando en cuenta a usted que es cristiano, ¿tuvo la oportunidad de compartir el nombre de Jesús por lo menos a 3 o 4 personas? Tomando en cuenta que usted es parte de esta iglesia. ¿colaboró en algún trabajo de limpieza, albañilería, plomería, electricidad, etc…? Tomando en cuenta que usted ha querido crecer espiritualmente, ¿hizo oraciones a favor de personas que tenían alguna necesidad espiritual o material? ¿invocó algunas veces a Dios en sus oraciones, desesperaciones y adoraciones? Tomando en cuenta que Dios le ha bendecido cada día, ¿ayudó a algún pobre, a algún enfermo, a algún huérfano, a alguna viuda? ¿dio limosnas a los que para sobrevivir no tienen otra opción que depender de la caridad de quienes tenemos pan para cada día? o ¿qué otra cosa que no mencioné, considera que usted hizo pensando que fue para la gloria de Dios? Probablemente usted ha hecho no solamente lo mínimo, sino que ha hecho bastante de todas estas cosas, y de otras que no mencioné.  Sin embargo, a pesar de todo lo que usted ha hecho, ¿cree y está seguro de que Jesús le conoce?, porque hay un montón de personas que hacen estas cosas y muchas más, pero Jesús no las conoce.  No es que no conozca sus nombres, sino que no los conoce como suyos.

   En una ocasión, Jesús les explicó a sus doce discípulos que: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. / Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? / Y entonces les declararé: Nunca os conocí; …” (Mateo 7:21-23a).  Amados oyentes, Jesús no conoce a una persona solo porque se congrega en una iglesia como la nuestra o en otra de su preferencia donde hoy usted no pudo ir.  Jesús no conoce a una persona porque esta buscó donde adorarle durante la pasada semana santa, o en este adviento reciente, o durante esta navidad, o porque haya hecho algo en su nombre, aunque sea durante los últimos 20 años.  Por eso, usted tiene que cerciorarse que él le conoce a usted.

   Basado en los diversos textos bíblicos: Mateo 7:15-23; 25:1-12; y Lucas 13:22-28, que hoy hemos leído, les voy a predicar que Jesús tiene sus propios criterios para dar por conocida a una persona. / ¿Cuáles son los criterios de Jesús para dar por conocida a una persona? / Hoy me propongo compartirles algunos criterios de Jesús con los que usted podrá darse cuenta si él le conoce a usted.

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   El primer criterio de Jesús para dar por conocida a una persona, es:

I.- QUE LA PERSONA DEBE DAR FRUTOS BUENOS DE SU RELACIÓN CON DIOS.

   Cuando Jesús previene a sus oyentes, acerca de la gente que con falsedad está infiltrada entre los que verdaderamente buscan y sirven a Dios, primeramente les describió como: “… vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mateo 7:15), y seguidamente explicó que: “Por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:16a).  Jesús los conoce, pero como lobos rapaces, porque los frutos de sus acciones son siempre y mayormente maldad, son siempre y mayormente pecado, por lo tanto, no son los apropiados para que él los conozca como sus discípulos.  Es a estas personas que Jesús les dirá: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” (Mateo 7:23b).

   En las iglesias están escondidas muchas, pero muchas personas que aparentemente son ovejas de Dios, pero no lo son sino solamente son lobos vestidos de ovejas que, en vez de dar frutos buenos, siguen dando frutos malos. Mientras sus frutos sigan siendo malos, Jesús les va a decirles a ellos que no les conoce.  En la iglesia, siempre que una persona que llega, y tiene un encuentro real con Dios, Jesús le hace una nueva persona que procurará cada día dar frutos buenos que corresponden al haberse encontrado con Dios.  Pero, si luego de haber estado en una iglesia local, sus frutos siguen siendo malos, tal persona realmente no se encontró con Dios; y cuando llegue el día que tal persona se encuentre ante la presencia eterna de Jesús, lo único que escuchará de él es: No te conozco.

  • Jesús, pero si el 31 de diciembre del 2017 que fue un domingo, estuve en la iglesia “Unidad en Cristo” de la colonia Morelos Oriente, ¿esa también es tu iglesia, verdad?, porque dijeron que allí estabas, por lo que debes conocerme.
  • Señor, tengo que admitir que llegué tarde, pero ese día hasta me tocó hacer una lectura delante de todos. ¿No te acuerdas?
  • Aunque, la verdad nunca me gustó hacerme muy notorio, y ese día estaba sentado hasta atrás en la última fila, pero allí estaba, y creo que te debiste dar cuenta.
  • La verdad sí me salí antes de que finalice el culto, porque tenía amistades que me estaban esperando y también tenía que convivir con ellos; pero de que estuve en el culto, sí estuve. ¿Sabes?, diría Jesús: Es cierto, sí te vi, pero no te conozco.
  • Señor, ellos sí me conocen, pregúntales de mí. Ellos me pasaban lista en las reuniones congregacionales a las que también me gustaba ir. – Estarás en la lista de ellos, pero aun así, no te conozco.
  • Jesús, me llamo Manuel. Sí, tu nombre lo sé, pero no te conozco como mi discípulo.  No veo los frutos buenos que deberías tener. Lo único que he visto de ti son frutos malos.

    Estimado oyente, esto es lo que no queremos que le pase a usted.  Acérquese a Dios, por medio del nombre de su Hijo Jesucristo, siempre lleno de arrepentimiento, siempre con una confesión de sus pecados, siempre dispuesto a vivir congruentemente haciendo no lo malo sino haciendo lo que es bueno y agradable para Dios y aun para los que nos ven, porque es solamente a estas personas que Jesús conoce, a las demás no las conoce.  No ser conocido por Jesús, es tener las puertas de la eternidad cerradas para siempre.  Para que eso no le pase a usted, hágase discípulo, creyente, y siervo de Jesús decidido a vivir solo para él dando frutos buenos de su relación espiritual con Dios, de lo contrario, usted seguirá siendo un desconocido para él, y un perdido para la eternidad.

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   El segundo criterio de Jesús para dar por conocida a una persona, es:

II.- QUE LA PERSONA DEBE NO SOLO DECIR SINO TAMBIÉN HACER LA VOLUNTAD DE DIOS.

   Jesús, alertando a sus oyentes acerca de lo que sucede con los que son falsos que aparentan ser de Dios pero no lo son, les dice: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mateo 7:21).  Observen esto: Si alguien que sabe invocar a Jesús, o aun directamente a Dios, diciéndole Señor, Señor, y aun con eso según Jesús, tal persona no” […] “entrará en el reino de los cielos”, debe haber una razón muy fuerte para ello.  Explicando esto, Jesús hace dos observaciones clarísimas: Primero, cuando les indica que: “No todo el que me dice: …, y segundo, cuando les puntualiza: “sino el que hace …”.  Dice y hace, son las palabras claves de esta explicación.  Los que no pueden entrar a su reino son los que solo saben decir cualquier cosa que parezca piadosa o aunque quizá ni lo sea, pero en la realidad estas personas no hacen la voluntad de Dios.  Personas así, son las que no son conocidas por Jesús.  El que solo dice y no hace la voluntad de Dios, realmente no es discípulo de Jesucristo, porque el discípulo después de aprender, dice y hace la voluntad de Dios.

   Si ustedes se dan cuenta, Jesús afirma que habrá personas que se quejarán con él reclamando lo que consideran su derecho, argumentando que hicieron cosas en su nombre pero antes que acciones solamente usaron palabras que supieron decir porque ya era parte de su vocabulario religioso. Según Jesús, “Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” (Mateo 7:22).  Este argumento genera por lo menos tres preguntas que vale la pena analizar.

  • ¿Cómo habrán profetizado? Profetizar es sinónimo de predicar denunciando el pecado que hacen las personas. Así que predicar o profetizar no es una gran acción sino solo palabras que uno dice, que después el que lo dice debería vivirlo, pero si luego de decirlo no lo vive, entonces no es un verdadero discípulo de Jesús, que por eso Jesús no le conoce. Saber decir, predicar o profetizar, no es evidencia de ser conocido por Jesús.  Así que quienes predicamos la palabra de Dios tenemos que recordar que quien predica no solamente debe saber decir la verdad sino también vivirla.
  • ¿Cómo habrán echado fuera demonios? Echar fuera demonios consistía en decir palabras de reprensión a los demonios que salieran de la persona que estaba poseída. Realmente no había mucha acción, sino eran más palabras que acción, porque quien finalmente expulsaba a los demonios es el poder del nombre de Jesús, no el poder de la persona que dijo las palabras adecuadas.  Por si acaso, el exorcista debió haber ayunado y hecho antes o al momento, alguna oración.
  • ¿Cómo habrán hecho milagros en su nombre? Realmente tampoco implicaba acciones de esfuerzo humano, sino solamente usaban palabras que se dicen, como: En el nombre de Jesús, sé sano. En el nombre de Jesús, ponte de pie.

     Amados oyentes, Jesús ha aclarado que las palabras que uno dice, aunque tuvieran un sentido religioso, cristiano, o bíblico, no tienen valor para garantizar que por ello uno sea conocido como su discípulo.  Ninguno se confíe que ha quedado bien con Dios solamente porque sabe decir algunas o muchas palabras esenciales de la vida cristiana, porque solo decirlas sin acompañarlas de acciones congruentes y espirituales que reflejen obediencia a Dios o servicio al prójimo, no es lo que Dios espera.  Y en las iglesias, hay muchas personas con una labia extraordinaria, porque saben decir las verdades de una manera muy bonita, pero solo saben decirlas, mas después de decirlas a sus vecinos, amistades, y familiares, no hacen la voluntad de Dios. ¿Cómo van a ser conocidos por Jesús si solo saben decir y no hacer la voluntad de Dios?, pues caen en la misma categoría de los que Jesús mismo describió como “falsos” (Mateo 7:15ss).

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   El tercer criterio de Jesús para dar por conocida a una persona, es:

III.- QUE LA PERSONA DEBE ACERCARSE A ÉL EN EL TIEMPO OPORTUNO.

   En esta vida todo tiene un principio y todo tiene un fin. La oportunidad de ser conocido por Jesús es ahora que usted está vivo.  Es ahora que no ha llegado el momento de que Jesucristo vuelva a esta tierra por los que entonces estén vivos y sirviéndole con fervor.  Es ahora que no ha llegado el día del juicio final donde verificarás si te quedas en su reino o te vas al reino de las tinieblas y condenación eterna.  Observe usted en el versículo 22 y en el versículo 23 el tiempo en el que se corroborará si Jesús conoce o no conoce a los que lleguen a su puerta eterna.  Él dijo: “Muchos me dirán en aquel día” (Mateo 7:22), y luego dijo: “Y entonces les declararé…” (Mateo 7:23). ¿Qué bueno que será en aquel día y no ahora?  Esto no cierra la puerta a usted en este momento.  Esto deja ofrecida una oportunidad para que usted se acerque a Jesús para ser conocido.  Ahora es el tiempo oportuno para que usted se acerque a Jesús. La oportunidad no está cerrada para usted.

   En la ocasión que Jesús narró por medio de una parábola, la de las diez vírgenes, en las que 5 de ellas se prepararon con su lámpara para acudir a la sala de fiestas, dijo Jesús que: “…las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta. / Después vinieron también las otras vírgenes, diciendo: ¡Señor, señor, ábrenos! / Mas él, respondiendo, dijo: De cierto os digo, que no os conozco” (Mateo 25:10-12).  Notaron ¿en qué momento les dijeron que no las conocía?  Después que se cerró la puerta.  En otra ocasión cuando Jesús animó a sus oyentes que esforzaran a entrar en la puerta de salvación, les hizo una breve comparación diciéndoles: “Después que el padre de familia se haya levantado y cerrado la puerta, y estando fuera empecéis a llamar a la puerta, diciendo: Señor, Señor, ábrenos, él respondiendo os dirá: No sé de dónde sois” (Lucas 13:25).  Notaron ¿en qué momento les dijeron que no sabía de dónde eran?  Hasta después que fue cerrada la puerta.

   Estimados oyentes, si entre los presentes hay alguno que no está seguro de haber dado el paso de acercarse a Jesús para la salvación, hoy todavía es el tiempo oportuno para acercarse.  No se confunda usted.  Acercarse a un templo como este no significa automáticamente que usted se ha acercado a Jesús.  Estar en un culto como el que estamos ofreciendo a Dios, no significa que usted se ha acercado a Jesús. Usted tiene que invocar a Jesús, diciéndole: Señor Jesús, vengo a ti arrepentido de mis pecados. Sé que por ello no me conocías, ni podría yo entrar a tu reino celestial, por eso acepto que tú me salves de la condenación que merezco, y me des la oportunidad de entrar a tu reino que no merezco. Muchas gracias por darme esta oportunidad ahora antes de que llegue el día cuando ya no hubiese manera de ser aceptado en tu reino celestial. Amén.

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   CONCLUSIÓN:  Amados oyentes, gracias a Dios, hoy tenemos la dicha y el privilegio de haber llegado a este día final del año, y en unas cinco horas iniciaremos un año nuevo.  ¿Qué caso tiene que usted se emocione por el año nuevo, que usted haga una gran y espléndida fiesta a partir de esta media noche, y durante el día de mañana, si Jesús no le conoce como su discípulo?  No deje pasar más esta noche, no espere la próxima semana si acaso vive para entregar su vida a la fe y servicio de Jesús, para que usted sea su conocido.  Que su decisión de entregar su vida a Jesucristo esta noche, sea la mejor decisión que usted haya hecho este año 2017.  No espere usted ni siquiera mañana porque no puede saber si vivirá para entonces aprovechar la oportunidad de ser conocido por Jesús, porque si hoy deja pasar esta oportunidad, queda en riesgo y peligro de escuchar que usted no tiene parte en el reino de los cielos.  Conozco muchas personas que en años pasados después de haber compartido momentos emotivos en noche buena y en fin de año, en menos de un par de horas ya estaban en un hospital o en un ataúd rumbo a la funeraria.  No tenemos asegurada ni la salud ni la vida para mañana.  No se exponga usted al peligro, porque entonces en la eternidad usted estará desesperado diciendo: Jesús, ¿No te acuerdas que estuve en varias ocasiones en la iglesia “El Divino Salvador”, y en la congregación “Unidad en Cristo”, en cultos, en convivios, y hasta en reuniones congregacionales?  Ellos sí me conocen, te lo pueden confirmar.  Es más, yo en otras ocasiones fui a otras iglesias presbiterianas, la Bautista, a la de las Asambleas de Dios, a la del Nazareno, a la Metodista, a la Luterana, etc… Supe que estabas allí. ¿Eran también tus iglesias, no?  Amado oyente, todo esto es necesario pero no sirvió para que Jesús le conozca.

   Voy a concluir, recordándoles estas tres cosas: 1.- Que Jesús conoce como suyos solo a las personas que dan buenos frutos de su relación con Dios.  2.- Que Jesús conoce como suyos solo a las personas que no solo dicen, sino que también hacen la voluntad de Dios. Y 3.- Que Jesús conoce como suyos solo a las personas que se acercan a él en el tiempo oportuno que es ahora.

   Mis amados, Dios bendiga a todos.  Que este año que comenzará en unos minutos más, sea otro año de prosperidad para usted y su familia no solamente de cosas materiales, sino que también su alma prospere con las dádivas de Dios.

Dic 31

PROPÓSITOS MAS RESOLUCIONES FACILITAN NUESTROS TRIUNFOS, Por: Diego Teh.

PROPÓSITOS MAS RESOLUCIONES FACILITAN NUESTROS TRIUNFOS

Jueces 5:15-16

 Predicado por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la cong. “Luz de Vida”, de la col. Bojórquez, de Mérida, Yuc; en el culto de fin de año, el día sáb 31/Dic/2016, a las 20:00 horas.

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INTRODUCCIÓN: Debido al pecado del cual una persona o toda una nación no se arrepiente, Dios tiene la facultad de ejecutar una sentencia de juicio, como lo tuvo que hacer en muchas ocasiones con su propio pueblo escogido y amado: Israel.  Por ejemplo, en Jueces 4, leemos que los hijos de Israel volvieron a hacer lo malo ante los ojos de Jehová. /  Y Jehová los vendió en mano de Jabín rey de Canaán” (Jueces 4:1b-2a). Sin embargo, cuando una persona o toda una nación que comete pecados, se arrepiente de ellos, y busca el perdón y favor de Dios, quien hace el trabajo más difícil o hasta humanamente imposible, dando la paz y la tranquilidad que se necesita.  Por ejemplo, en Jueces 4, así como leemos que Dios mismo “los vendió en mano de Jabín rey de Canaán”, también leemos que: los hijos de Israel clamaron a Jehová” (Jueces 4:3a), y se organizaron para defenderse de Sísara el capitán del ejército cananeo de Jabín, muy pronto aunque tuvieron primeramente que perseguirle, cuando llegaron a la casa de Heber ceneo, Jael la esposa de este, ya le había recibido en su casa, cubierto con una sábana, hasta le dio leche para beber cuando él le había pedido agua, Sísara se durmió, y Jael “…se le acercó calladamente y le metió la estaca por las sienes, y la enclavó en la tierra, pues él estaba cargado de sueño y cansado; y así murió” (Jueces 4:21).  Y en la conclusión de la narración se nos dice que la victoria no fue una victoria de Débora la gobernadora (Jueces 4:4) ni de Barac el miedoso e indeciso comandante del ejército israelita (Jueces 4:6-8), pero tampoco del ejército que se constituyó para aquella ocasión, sino que aunque es evidente la participación humana tanto en la iniciativa de Débora, como en la logística militar de Barac, como en la intervención inteligente y oportuna de Jael, la victoria llegó de parte de Dios; pues el narrador sagrado nos dice que: Así abatió Dios aquel día a Jabín, rey de Canaán, delante de los hijos de Israel” (Jueces 4:23).  No fue la fuerza humana, sino Dios quien les dio la victoria.  Así podemos leerlo literalmente en otros textos bíblicos y en otros casos como en 2 Samuel 8:6, 14; 23:10; y 1 Crónicas 11:14.

En el capítulo 5, encontramos a Débora junto con Barac, entonando un hermoso canto que rememoraba la victoria recibida, en el cual enfatizan la decidida participación de las tribus israelitas como la de Efraín, Benjamín, y de Zabulón (v. 14), de Isacar, y Rubén (v. 15), de Dán, y Aser (v. 17), y de Neftalí (v. 18).  Vinieron de diversas ciudades como de Amalec, y Maquir (v. 14), de Galaad, y de la ribera del mar (v. 18), y de otros lugares; pero lo uno de los detalles que voy a utilizar en este mensaje es el énfasis que ellos hacen en su canto con respecto a las familias de la tribu de Rubén.  Hay un énfasis intencional en el hecho de que tanto al final del v. 15 como al final del v. 16, se repite similarmente la misma frase, cuando dice: Entre las familias de Rubén hubo grandes resoluciones del corazón” (v. 15c), […] Entre las familias de Rubén hubo grandes propósitos del corazón” (v. 16b).

De esta descripción quiero compartirles lo que Dios espera ver en nosotros en nuestras luchas de cada día, que si bien no hacen que merezcamos ningún favor de Dios, sin embargo, son tomadas en cuenta por Él como requisito no meritorio pero sí esencial y obligatorio, para darnos de pura gracia las victorias que necesitamos en la vida. / ¿Qué es lo que Dios espera ver en nosotros para darnos de pura gracia las victorias que necesitamos en la vida?  /  Por medio del texto y contexto del canto de Débora y Barac, les compartiré dos requisitos esenciales.

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El primer requisito esencial y obligatorio que Dios espera ver en nosotros en nuestras luchas, para darnos de su pura gracia las victorias que necesitamos en la vida, es:

I.- TENER GRANDES PROPÓSITOS CON TODA NUESTRA FAMILIA.

Estoy usando primero la frase que se encuentra al final del v. 16, y después trataré la frase que se encuentra al final del v. 15.  El final del v. 16 es muy claro al decir que Entre las familias de Rubén hubo grandes propósitos del corazón” (v. 16b). La clave que voy a enfatizar en este punto es la importancia de tener propósitos que valgan la pena.  Si uno no tiene propósitos ¿que alcanzará uno?  Según un diccionario, propósito es un objetivo que se pretende alcanzar.

1.- En el contexto de estos cantores, Israel estaba siendo asediado por Jabín rey de Canaán, y por su ejército comandado por Sísara su capitán, pero más bien era decisión de Dios quien mediante estos invasores extranjeros estaba enjuiciando a su propio pueblo para que se arrepintieran de sus pecados.  Lo bueno de esta historia es que esta generación de israelitas oportunamente se arrepintió, lo que no siempre había ocurrido en otras ocasiones a pesar de lo fuerte de las pruebas y juicios de Dios.  El primer buen propósito que entonces tuvieron y que no fue cosa pequeña fue el arrepentimiento.  Este fue uno de los grandes propósitos que primeramente hubo en las familias de la tribu israelita de Rubén.  Si bien, Dios no perdona a nadie por la sola base del arrepentimiento que finalmente procede de una persona pecadora, sin embargo, Dios exige arrepentimiento a todo pecador, y cuando Dios ve que una persona está verdaderamente arrepentida, Él por su pura gracia le perdona y le corona de favores y misericordias.

En la revelación del santo evangelio de Jesucristo, el arrepentimiento fue uno de los temas centrales que primeramente Juan el Bautista predicando la presentación de Jesucristo exigió a sus oyentes diciéndoles: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 3:2) pero Jesús durante su ministerio predicó el arrepentimiento como una exigencia divina necesaria para el pecador, diciendo lo mismo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17; cf. Marcos 1:15).  Los apóstoles desde el inicio de la formación de la iglesia de Jesucristo, como Pedro predicaban: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:38), y “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio” (Hechos 3:19).  Esta necesidad y obligación de arrepentimiento no solamente fue asunto de la época de Débora, ni solamente de la época de Jesús, ni de la época de los apóstoles, sino que también sigue siendo una necesidad para nosotros en la actualidad, toda vez que siempre somos pecadores.

Muchas veces cuando uno no recibe triunfos en la vida personal, familiar, laboral, eclesiástica, espiritual, es bueno autoanalizarse para ver si no es que se trata de pecado en la vida lo que está obstaculizando que vivamos una vida llena de bendiciones; y si es por causa de nuestras rebeldías contra Dios, entonces es muy sabio que también nos hagamos el firme propósito de proceder inmediatamente al arrepentimiento.

2.- Otro buen propósito que se hicieron los rubenitas de la época de Débora y Barac, fue el unirse para luchar en contra Jabín el rey extranjero y su capitán Sísará que vinieron a su país a amedrentarlos.  Y esto lo hicieron mediante el apoyo que las familias dieron a los jefes de familia de toda la tribu.  Las mujeres y los niños no irían a la guerra, pero estuvieron de acuerdo en que los hombres representantes de sus familias, se enlistaran en las filas del ejército que lucharía en contra del enemigo.  Siempre fue una decisión difícil para las familias tener que despedirse del padre de familia porque este se iba a la guerra.  Esto representaba un grave peligro, pues la muerte les podría sorprender y no regresarían vivos a casa.  Sin embargo, la unidad familiar de los rubenitas es evidente y elogiado por Débora y Barac en su canto.  Sus familias decidieron contribuir al bien común de defender su patria que un enemigo estaba profanando.  Sin embargo, finalmente, como la gracia de Dios siempre es mayor que todo propósito humano, estas familias de propósito no fue mucho lo que hicieron porque quien hizo el trabajo de derrotar al enemigo, en realidad fue Dios.   Ni siquiera fue obra de Jael quien usó de su inteligencia y fuerza para acabar con el capitán Sísara recibiéndole en su casa, esperando que este se durmiera, y luego clavándole una estaca en la sien; sino que fundamentalmente fue Dios quien tomó el control de la situación utilizando a Jael como un instrumento para dar bendición, paz y tranquilidad a muchas familias y a todo el territorio de los israelitas.   Sin embargo, el propósito de unirse para la lucha en contra del enemigo fue un buen propósito que ellos hicieron y que Dios no pasó por alto.  Aunque en realidad ni la unidad ni la decisión de ninguna persona o familias sirven como mérito para ganarse el favor de Dios; al ver Dios que ellos tenían un buen propósito, Él por su pura gracia intervino usando a Jael, para que aquellos guerreros de familias unidas no tuvieran que hacer nada; sin embargo fue necesario que tuvieran un buen propósito, pues sin propósito ni Dios hubiese querido darles un triunfo.

Amados hermanos, es importante también para nosotros los cristianos que nuestras familias nos hagamos el propósito de unirnos como iglesia de Jesucristo, para enfrentar nuestras grandes luchas en contra del pecado, de la carnalidad, y del diablo mismo, porque para eso Dios constituyó a su iglesia, para que mediante ella nos unamos y nos apoyemos mutuamente en esta gran lucha espiritual que ahora tenemos nosotros.  Muy pronto usted también descubrirá que Dios va a bendecir a su iglesia, y a nuestras familias.  Por eso, es necesario que cada familia, haga propósitos de unirse a la santa iglesia, apostólica, y universal de Dios, y mediante la iglesia con Cristo hacer frente a todo enemigo de nuestras almas y familias.  Eso es también un buen propósito que hoy deberíamos decidir.

3.- Durante los inicios de la proclamación del evangelio, tanto los apóstoles siempre predicaron el evangelio solo a los judíos y demás israelitas; pero se dio el caso de que un grupo de nuevos creyentes judíos de Chipre y Cirene, se atrevieron por primera vez en la historia a predicar el evangelio en Antioquía de Siria a gente no judía o israelita, sino a griegos, quienes nunca antes habían sido considerados como parte del pueblo de Dios, es más eran ajenos al pueblo de Dios.  Inmediatamente estos griegos quienes aun no siendo judíos ni israelitas respondieron al llamado del evangelio de Jesucristo, aceptando para sus vidas la gracia de Dios, y muy pronto un grande número de ellos se convirtieron al evangelio de Jesucristo.  Esto fue causa de una primera reunión conciliar en Jerusalén, en el que entonces enviaron a Bernabé como misionero para ellos.  Dice el texto bíblico acerca de Bernabé que cuando llegó, y vio la gracia de Dios, se regocijó, y exhortó a todos a que con propósito de corazón permaneciesen fieles al Señor” (Hechos 11:23).  Este es otro buen propósito que usted y yo nos debemos hacer ahora que comienza un año nuevo: Permanecer fiel al Señor.  Lo ideal es que este propósito lo hagamos todos los integrantes de nuestras familias.  No se excluya usted mirando solamente que alguien o los demás de su familia están sirviendo al Señor Jesucristo, y usted no.  Dios espera ver en usted este primer requisito esencial y obligatorio de hacernos propósitos que valgan la pena para nuestra vida personal y de nuestra familia, para darnos Él de su pura gracia las victorias que necesitamos en la vida.

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El segundo requisito esencial y obligatorio que Dios espera ver en nosotros en nuestras luchas, para darnos de su pura gracia las victorias que necesitamos en la vida, es:

II.- TENER GRANDES RESOLUCIONES CON TODA NUESTRA FAMILIA.

Hacernos propósitos es muy fácil.  Es como hacer planes y escribirlos en un papel.  El papel lleva lo que uno le escriba, pero cumplir lo que uno escribe es otra cosa.  Obviamente, cumplir nuestros propósitos no siempre es cosa fácil, y eso no nada extraño para la fe cristiana, pues el apóstol Pablo, sabiendo de esta dificultad que muchas veces se tiene que enfrentar, a uno de sus discípulos que desde su juventud fue llamado por Dios al ministerio pastoral, le aconsejó: “Esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús” (2 Timoteo 2:1).  Es claro que el esfuerzo no es para obtener algún mérito, pero el esfuerzo es la evidencia de que uno tiene una decisión firme de poner en práctica la fe con el propósito de alcanzar la edificación y la madurez necesarias en la vida.

En el caso de nuestro texto bíblico, Débora y Barac, afirman que lo que hubo en las familias de Rubén, fueron “grandes resoluciones del corazón” (Jueces 4:15).  Resolución según una sencilla pero clara definición de diccionario es la acción de resolver.  En otras palabras, se necesita acción de parte de quien se hace un propósito para que entonces alcance lo que se propone.  En el caso de las familias de la tribu de Rubén, pudieron haber hecho buenos propósitos, pero si no se decidían a actuar para lograr su objetivo, todo hubiese quedado en el plano de solo tener un propósito, sin embargo es claro que además de buenos propósitos hubo grandes resoluciones del corazón”.  Hoy no solamente necesitamos iglesias con propósito, cristianos con propósito, ni familias con propósito, sino iglesias, cristianos, y familias con resoluciones congruentes para poner en ejecución los propósitos que nos hacemos.

Esta semana, el portal de noticias UNOTV, envió a los celulares una publicación que en opinión de la psicóloga clínica y psicoterapeuta Lizbeth Castro decía que es bueno hacer propósitos en fechas como hoy que estamos a punto de iniciar un año nuevo, porque “puede ayudar a que las personas tengan ilusiones o encuentren alguna motivación”.  Sin embargo, la psicóloga comparte una estadística relevante al mencionar “que el 95% de los mexicanos no cumplen sus propósitos de Año Nuevo”[1].  Si esto es una realidad es probable que hoy ninguno de los que estamos aquí cumplimos nuestros propósitos.  Esto entonces sería porque hacemos propósitos espontáneos, circunstanciales, y emocionales, y no tomamos también las correspondientes resoluciones para alcanzarlos.  Sin embargo, acertadamente, decía la psicóloga que: lo ideal es plantearse metas que se relacionen con las necesidades personales, físicas y espirituales”.  Sin duda que todos los que estamos hoy aquí reunidos tenemos necesidades de todo tipo, especialmente las espirituales que no hemos alcanzado probablemente desde hace varios años. Hoy es tiempo de rehacer nuestros propósitos, pero con la firme resolución de que vamos a poner en ello nuestro empeño.  Que no sea solamente una emoción por ser 31 de Diciembre, sino que junto con cada propósito tengamos también una decisión firme por tratarse de nuestra vida espiritual que está en juego.

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CONCLUSIÓN: Amados hermanos, cada año pasado así como este 2016, además de las bendiciones de Dios que sin duda fueron abundantes, también nos trajo y dejó huellas negativas, momentos grandemente angustiosos, los cuales en este momento pudiera estar causándonos sentimientos cruzados; pero hay un sabio consejo apostólico que nos recuerda que aun los propósitos espirituales no son fáciles de alcanzar, pues al respecto escribió san Pablo a los Filipenses: yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, / prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:13,14).  Lo que esto resalta amados hermanos, es que aun cuando en la vida hemos tenido dificultades para alcanzar nuestros propósitos, no nos mantengamos lamentando el pasado triste porque eso neutraliza que sigamos avanzando con entusiasmo.  Persigamos nuestros propósitos con resoluciones del corazón, sin embargo, nunca olvidemos que el principal propósito por el cual debemos vivir es el tener a Cristo Jesús como nuestro supremo propósito que alcanzar.  De nada sirve que usted alcance muchos propósitos terrenales si Cristo Jesús queda fuera de su vida.  Ocurriría lo que Jesús enseña: “¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma?” (Mateo 16:26; Marcos 8:36).  Así que nuestro mejor propósito supremo que debemos tener siempre presente con toda nuestra familia siempre deberá ser Cristo Jesús.  Y cuando Cristo y el reino de Dios es nuestra prioridad, Dios no nos dejará abandonados, pues Jesús dijo que cuando se busca el reino de Dios y su justicia “todas estas cosas (lo que comeremos, lo que beberemos, y lo que vestiremos) os serán añadidas” (Mateo 6:33; cf. 6:31).

Que todos tengan un feliz año nuevo en Cristo.  Dios les bendiga.

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[1] http://www.unotv.com/noticias/portal/investigaciones-especiales/detalle/95-mexicanos-cumplen-propositos-nuevo-124247/?utm_source=shared&utm_medium=boton-whatsapp&utm_campaign=social-clicks