Sep 25

LA IGLESIA EJEMPLAR ES LA QUE TRABAJA, Por: Diego Teh.

LA IGLESIA EJEMPLAR ES LA QUE TRABAJA

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1 Tesalonicenses 1:1-10.

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Predicado por el Pbro. Diego Teh, el martes 25 de septiembre 2018, en el culto de acción de gracias por el LXI aniversario de la iglesia “Betel” de Yaxhachén, Oxkutzcab, Yucatán.

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   INTRODUCCIÓN: Damos gracias a Dios por haber generado la existencia de una mínima partecita de su iglesia universal en esta población de Yaxhachén.  Gracias a Dios porque a pesar de todo hay dos iglesias locales de nuestra amada iglesia presbiteriana.  Gracias a Dios si hay otros verdaderos creyentes en Jesucristo (dije: Verdaderos creyentes), aunque no sean de nuestra denominación, ellos también son parte de la única iglesia universal de Jesucristo.   Nos sentimos con mucho gozo ver que ustedes están celebrando un aniversario más en el que por la gracia de Dios se estableció desde el 25 de septiembre de 1957 esta bendita iglesia Betel, con sus primeros 17 varones, 16 mujeres (33 adultos), y 30 niños (63 en total).  Desde entonces, durante todos estos 61 años, ha habido más personas que ahora no están porque se han ido a otros lugares, e incluso a muchos, Dios se los ha llevado hasta su cielo, y hoy todavía son más de 360 personas que asisten aquí.  Gracias a Dios, son una iglesia que ha estado trabajando para la propagación del evangelio comenzando desde sus propias familias.  Podemos junto con el apóstol Pablo y sus compañeros decir como dice en los versículos 2 y 3 de nuestra lectura en la epístola a los Tesalonicenses, que: “Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones, / acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro …” (1 Tesalonicenses 1:2,3a).  Son preciosas estas palabras que san Pablo les dijo a los tesalonicenses acerca de su profunda gratitud a Dios por ellos, al explicarles cómo cuando Pablo y sus compañeros oraban se acordaban de los creyentes de Tesalónica, y que los incluían en sus oraciones; y que todo esto no por una mera casualidad, sino que se acordaban de ellos y oraban por ellos, “sin cesar”.

   Pero, quiero que centren su atención en las palabras que están a partir de poco antes de la mitad del v. 3 de nuestra lectura (después de toda esta explicación de gratitud, recordatorio, y oración del apóstol por ellos).  Observen en el versículo tres desde donde dice: “de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo” (1 Tesalonicenses 1:3b).   De estas palabras y de su contexto en el versículo 7 donde dice de los tesalonicenses: “habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído” (1 Tesalonicenses 1:7), es donde fundamenté el mensaje de este momento, al cual le puse como título: LA IGLESIA EJEMPLAR ES LA QUE TRABAJA.   Lamentablemente, hay iglesias que no son ejemplares, pero lo que ahora importa es que ustedes sí sean ejemplares en trabajar en la obra de Dios.

   Especialmente lo que les voy a predicar es que una iglesia ejemplar tiene razones especiales para trabajar en la obra de Dios. / ¿Cuáles son esas razones por las que una iglesia ejemplar trabaja para la obra de Dios?  / Basado desde poco antes de la segunda mitad del versículo tres, voy a exponerles cuatro de esas razones especiales.

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   La primera razón especial por la que una iglesia ejemplar trabaja para lo obra de Dios, es:

I.- PORQUE SABE QUE CREE EN LA VERDAD.

   El apóstol Pablo primero hace un reconocimiento muy relevante acerca de algo que él personalmente había observado de los tesalonicenses.  En dicho reconocimiento les dice que él y sus compañeros misioneros, se acordaban “de la obra de vuestra fe” (1 Tesalonicenses 1:3b).  Lo que san Pablo les estaba diciendo en esta observación es que estaba siendo evidente y es correcto que su fe estaba produciendo los resultados esperados.  Es lo que Pablo le llama: Obra, o sea, trabajo.  La fe de los tesalonicenses se estaba convirtiendo en trabajo. La fe, a la que Pablo se estaba refiriendo es la fe o el creer en la verdad del evangelio de Jesucristo.  Esta era una razón por la que ellos trabajaban en la propagación del evangelio, porque sabían que ese evangelio que habían creído era la verdad, y nada menos y nada más que la verdad.  Esto era lo que les hacía ser una iglesia ejemplar.

   Amados hermanos, creer en la verdad es una razón para ser ejemplo en la proclamación de la verdad del evangelio.  La fe, verdaderamente es una cuestión espiritual pero no se limita a ser solamente espiritual que opere solamente en el interior de nuestro corazón o de nuestra alma, sino que la fe es algo que se puede ver, se puede externar, se puede demostrar y hasta comprobar.  Es lo que ustedes ya saben que también enseñó el apóstol Santiago cuando escribió que: “la fe sin obras está muerta” (Santiago 2:26b).  Al darse cuenta ustedes que lo que han creído del evangelio es la verdad, debe ser una razón y motivo para trabajar en la propagación del evangelio en esta misma población, y en otras poblaciones de cualquiera de los municipios que tienen territorio aquí cerca de ustedes.

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   La segunda razón especial por la que una iglesia ejemplar trabaja para lo obra de Dios, es:

II.- PORQUE SU CORAZÓN ESTÁ DESARROLLANDO AMOR.

   El segundo detalle que el apóstol Pablo y su equipo misionero siempre recordaban de los tesalonicenses, y se los expresa a ellos, es: del trabajo de vuestro amor” (1 Tesalonicenses 1:3b).  Otra vez, aquí, como en el caso de la fe, hay que aclarar que el amor no es solamente una cuestión sentimental que se produce en el interior del corazón para apreciar, valorar, y amar las cosas, y hasta a personas.  El amor también que uno desarrolla en su corazón también tiene el poder de producir diversos resultados.  Uno de ellos es el trabajar. ¿Recuerdan ustedes cuál fue el compromiso que Jacob aceptó para con su futuro suegro Labán, para que Labán le diera a su hija menor como esposa?  Su compromiso fue trabajar durante 7 años.  Después de este tiempo, su suegro le engañó, no le dio como esposa a la hija que él quería, sino que le entregó a otra hija.  Luego, el suegro, interesado porque Jacob trabajara más tiempo para beneficio de él, le propuso que Jacob trabajara para él otros 7 años, y ¿qué creen?  Jacob aceptó.  El amor puede producir voluntad para comprometerse a trabajar, no solamente para conseguir al amor de tu vida, sino también para trabajar para los propósitos de Dios.

   Amados hermanos, cada uno de los que somos creyentes en Jesucristo, somos personas que hemos recibido el amor de Dios en nuestras vidas.  Ese amor de Dios no es una miseria o una migaja que hayamos mendigado, es un amor intenso, abundante, al grado que el apóstol Pablo a los romanos les dice que: “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:5).  Es por ese amor que tenemos, que también nosotros podemos responderle a Dios trabajando con toda voluntad en su bendita y divina obra de compartir a otras personas el santo evangelio de Jesucristo.  Si todos trabajamos por amor en la proclamación del evangelio, entonces seremos, o más bien ustedes serán una iglesia ejemplar.

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   La tercera razón especial por la que una iglesia ejemplar trabaja para lo obra de Dios, es:

III.- PORQUE ENTIENDEN QUE SU ESPERANZA SÍ VALE LA PENA.

   Después de reconocerles la obra de su fe, y del trabajo de su amor, otro de los detalles que el apóstol Pablo y sus compañeros de ministerio siempre recordaban de los creyentes de Tesalónica, y que también se los observa a ellos, es: “de vuestra constancia en la esperanza” (1 Tesalonicenses 1:3b).  “La esperanza” a la que el apóstol Pablo se refiere como “la esperanza”, es el día del regreso de Jesucristo, cuando los creyentes recibamos plenamente todos los beneficios que corresponden a la salvación que desde ahora nos ha sido dada.  “La esperanza”, no es solamente una simple creencia de un ideal que será una realidad, sino que también se convierte en fruto de trabajo en la obra de Dios.  “La esperanza” incluye nuestra entrada al cielo eterno de Dios para estar con Él, implica también el privilegio de mirar al que solo por la historia y por la fe sabemos y creemos que es nuestro Salvador.  “La esperanza” incluye el fin de nuestros sufrimientos y hasta de nuestro gran y principal problema de pecar, incluye también el encontrarnos de nuevo con nuestros seres queridos.  Desde luego que todo eso vale la pena.  Por eso, el saber y entender que ser de Cristo es la absoluta seguridad para poder acceder a toda esa gloriosa esperanza, entonces sí que vale la pena “la esperanza”.  Por eso “la esperanza” que los cristianos tenemos, es una razón altamente motivante para que trabajemos en la obra de Dios.

   Amados hermanos, ¿ya observaron que lo que el apóstol Pablo reconoce como ejemplar de los tesalonicenses es su “constancia en la esperanza”? ¿Por qué no ser constantes a la gloriosa esperanza?  ¿Por qué entonces usted (no es el caso de todos), no es constante e interrumpe su “constancia en la esperanza”?  ¿Por qué se olvida usted de su comunión personal con Dios, y por qué se olvida de adorar en compañía de otros creyentes cuando se abren las puertas de Betel, la casa de Dios? ¿Por qué usted ya no está compartiendo el evangelio a otros trabajando con fervor en su obra?  ¿Dónde está su “constancia” en el trabajo y en la esperanza?  “La esperanza” que nos garantiza el evangelio, vale la pena, y motiva e impulsa que uno trabaje para propagar el mismo y purísimo evangelio.  Hacer esto nos hace ser una iglesia ejemplar.   Nunca se olviden hermanos, que nuestra esperanza vale la pena.  Pero, si alguien o toda una iglesia menosprecia “la esperanza”, entonces no se podrá hacer el trabajo que Dios espera que se haga, ni se podrá ser una iglesia ejemplar.

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   La cuarta razón especial por la que una iglesia ejemplar trabaja para lo obra de Dios, es:

IV.- PORQUE JESUCRISTO ES EL SEÑOR DE SUS VIDAS.

   Cuando el apóstol Pablo habla de las tres primeras observaciones que él tuvo acerca de los creyentes de tesalónica que son: 1) la obra de su fe; 2) el trabajo de su amor: y) la constancia en la esperanza; todas ellas, dice que son hechas, “en nuestro Señor Jesucristo” (1 Tesalonicenses 1:3b).  Aquí hay un detalle igual de importante y relevante para que una iglesia sea ejemplar en su trabajo en la obra de Dios.  Cada creyente, y, en consecuencia, toda la iglesia, debe tener a Jesucristo como su “Señor”. ¿Qué es esto de que Jesucristo sea “nuestro Señor”?  Significa que todo lo que somos y hacemos está sometido al gobierno y voluntad de todo lo que Jesucristo desea que seamos y hagamos.  En este caso la voluntad de su señorío es que trabajemos en la gran encomienda, en su gran mandamiento que Jesús expresó cuando dijo: “id, y haced discípulos” (Mateo 28:19).  Eso es precisamente lo que estaban haciendo los tesalonicenses y les estaba otorgando el reconocimiento de ejemplares.

   Amados hermanos, solamente el cristiano, y la iglesia que acepta y deja que Jesucristo sea su “Señor”, se vuelve una iglesia ejemplar trabajando en la gran labor de hacer discípulos, para que el reino de Dios se propague en los corazones humanos.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, en realidad a ustedes les hemos conocido como una de las iglesias en muchos sentidos, muy ejemplares.  No pierdan esa visión de fe, amor, esperanza, y señorío de Cristo que está operando en sus vidas. No pierdan la visión de trabajar para la obra y la gloria de Dios, como lo hicieron los hermanos desde hace 61 años, desde 1957.  Hoy, somos nosotros, son ustedes la generación de este momento que tiene que estar trabajando en la obra de Dios.  Dios quiera que se levanten más iglesias como la de ustedes, que sean iglesias crecientes y que se multipliquen, y así sean ejemplares a las iglesias que más recientemente se están constituyendo en otros lugares cercanos y lejanos.  Que cada año haya nuevos frutos de su labor aquí en esta población o en otras poblaciones.  No dejen que pase el tiempo de cada año sin trabajar en la obra de Dios, porque podría llegar el día que sin trabajo de ustedes, los aniversarios serían solamente una tristeza.  Un aniversario de iglesia que no entrega nuevos frutos de su trabajo a Dios, aunque haya música, aunque haya comida, aunque haya invitados, aunque haya sonrisas, aunque haya culto, aún con todo eso será un aniversario triste.

   Dios les conceda a ustedes, y a esta su amada iglesia Betel, seguir siendo ejemplares en el trabajo en la obra de Dios.  No lo olviden: LA IGLESIA EJEMPLAR ES LA QUE TRABAJA.

   Dios les bendiga amados hermanos.

Jul 15

LA ADORACIÓN QUE NO APRUEBA DIOS, Por: Diego Teh.

LA ADORACIÓN QUE NO APRUEBA DIOS

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Éxodo 32:1-8; Mateo 15:8.

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Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del domingo 15 de julio 2018, a las 11:00 horas, en la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.

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   INTRODUCCIÓN: La historia bíblica tiene una gran cantidad de casos e historias de adoraciones, realmente solo esfuerzos de adoración, que no llegan al nivel de adoración, y que por lo tanto no fueron aprobados por Dios.  El primer caso, en la historia bíblica que se encuentra en el Génesis, se trata de dos de los hijos de Adán y Eva: Caín y Abel.  Cada uno ofreció su ofrenda como adoración a Dios, pero en cuanto a Caín simplemente se nos relata que: “trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová” (Génesis 4:3).  No hay ningún calificativo que describa la excelencia de su ofrenda.  Y en cuanto a Abel se nos relata que: “trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas” (Génesis 4:4a).  Aquí si hay un calificativo de la excelencia de su ofrenda, pues fue “de lo más gordo” de sus ovejas.  En fin, cuando Dios mira ambas ofrendas, miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; / pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya” (Génesis 4:4b, 5a).  Para reflexionar, vale hacernos la pregunta: ¿Cómo mirará Dios nuestra adoración personal, con agrado o no con agrado?

   En nuestro pasaje bíblico de Éxodo 32:1-8, tenemos también otro caso de supuesta adoración ofrecida supuestamente a Dios, pero a final de cuentas Dios no la aprobó, sino que manifestó su desagrado al respecto.  Analizando algunos detalles de esta historia voy a predicarles hoy que Dios no aprueba una adoración que se supone es dirigida a Él pero que es hecha de maneras incorrectas. / ¿Cuáles son las maneras incorrectas que Dios no aprueba de una adoración que se supone es dirigida a Él? / Basado en el texto bíblico, voy a compartirles algunas de estas maneras incorrectas.

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   La primera manera incorrecta de ofrecer una adoración que se supone es dirigida a Dios, es:

I.- CUANDO UNO CREA UNA IMAGEN DE DIOS.

   Según el mismo Moisés, en Éxodo 24:18, relata que en la ocasión que Dios lo llamó para que suba en el monte Sinaí, donde y cuando Él le dio las dos tablas de piedra que contenían los diez mandamientos, fueron 40 días y 40 noches que él estuvo en la cima del monte.  Debió haber estado en una zona del monte en la que no podía ser visto ni siquiera de lejos por los israelitas que estaban al pie, pero a distancia del monte.  Quién sabe cuántos días habían pasado cuando los israelitas se comenzaron a preocupar porque Moisés no había regresado abajo donde se encontraba la multitud.  Nadie podía subir a verle porque Dios había dado instrucciones que a quien se le ocurriera poner un pie para subir en aquel monte, sería fulminado con la muerte.  Dios había instruido a Moisés diciéndole: Desciende, ordena al pueblo que no traspase los límites para ver a Jehová, porque caerá multitud de ellos. / Y también que se santifiquen los sacerdotes que se acercan a Jehová, para que Jehová no haga en ellos estrago” (Éxodo 19:21,22).  Antes de subir al monte, le hizo saber esta voluntad de Dios al pueblo, aunque no les dijo cuántos días tardaría sobre el monte, porque quizá ni Dios le había dicho.  Pero, ya estaban transcurriendo muchos días y se impacientaron porque Moisés no regresaba.

   Entonces, como no podían subir para ver qué pasó con Moisés, se les ocurrió juntar todos sus zarcillos de oro disponibles, para crearse según ellos una imagen que representara a Dios, y se lo trajeron todo a Aarón hermano de Moisés. El relato de nuestro texto bíblico dice de Aarón: “… e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. / Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová” (Éxodo 32:4,5).  Probablemente hicieron más de una imagen porque la gente mismo comenzó a decirse entre ellos mismos: “estos son tus dioses”, pero entre aquellas imágenes la que sobresalía era “un becerro de fundición” de oro.  Ellos, realmente creían que esa era la imagen que representaba al Dios que los sacó de Egipto.  Y luego, el mismo Aarón, “edificó un altar delante del becerro”, obviamente la construcción del altar es porque tenían la intención de adorar a Dios, pensando que Dios estaba representado por un becerro.  Sus mentes estaban tan contaminadas por el pensamiento egipcio de aquellos tiempos de que casi todo animal era un dios o por lo menos con ello se podía representar a una supuesta deidad.  Pero, Dios no debería ser representado de esa manera, y de ninguna otra manera.

   Adicionalmente Aarón, el día que construyó el altar delante del becerro de oro, les dijo a los israelitas que: “Mañana será fiesta a Jehová”.  Hasta el mismo Aarón se equivocó en pensar que el becerro era la representación de la presencia de Dios mismo.  Sin duda que él no estaba pensando adorar a dioses falsos junto con todo el pueblo, pero Dios no estaría de acuerdo con lo que ellos estaban haciendo.  Precisamente, Moisés estaba a punto de descender del monte Sinaí, con las dos tablas en las que se contenía los Diez Mandamientos esenciales con respecto a Dios y al prójimo.  Estaban a punto de conocer que la voluntad del Dios que los sacó de Egipto, es que: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra” (Éxodo 20:4).  Es por eso que, en nuestra Confesión de Fe de Westminster, afirmamos que: “el modo aceptable de adorar al verdadero Dios es instituido por Él mismo, y está tan limitado por su propia voluntad revelada, que no se debe adorar a Dios conforme a las imaginaciones e invenciones de los hombres o a las sugerencias de Satanás, bajo ninguna representación visible o en ningún otro modo no prescrito en las Santas Escrituras”[1].  Ni siquiera debemos imaginarnos en la mente alguna representación de Dios, porque igualmente caeríamos en una idolatría.  En el momento que uno se haga una imagen, aunque no de oro, plata, yeso, barro, u otro material sensible, aunque sea en la mente misma, Dios no aprueba ser adorado de esa manera.  El único mediador para adorar a Dios es el nombre de Jesucristo, por eso cuando ofrecemos el culto y cuando oramos a Dios lo hacemos afirmando que lo que hemos dicho o estamos expresándole en el momento de la adoración es en el nombre de Jesús.

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   La segunda manera incorrecta de ofrecer una adoración que se supone es dirigida a Dios, es:

II.- CUANDO UNO SIGUE A UN HOMBRE EQUIVOCADO.

   Todo comenzó con la idea de la gente, luego buscaron la manera de acreditar o constituir ellos mismos a Aarón para que fuese el líder de su proyecto de hacer una imagen obviamente falsa acerca de Dios, porque Dios no es un becerro.  A partir de ese momento, Aarón sería el líder más equivocado que estaba ciegamente guiando a la gente que junto con su hermano Moisés, Dios les había confiado dirigir, pero centrados en el Dios invisible que no debe ser representado con ninguna imagen.  Aarón debió decirles que no se hará el becerro, pero él lo consintió. Luego no debió hacer un altar delante del becerro para que se le adore, pero dice el versículo cinco que Aarón edificó un altar delante del becerro”; y luego no debió decir que por medio de la representación del becerro estarían adorando a Jehová, pero según el versículo cinco, también “pregonó” […] diciendo: “Mañana será fiesta para Jehová” (Éxodo 32:5).   Aarón, ya estaba considerando que el becerro era la representación de Jehová, delante del cual harían una fiesta.  Lamentablemente toda la gente siguió a Aarón.  El versículo seis relata: “Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse” (Éxodo 32:6).  Imagínense nada más que pensaban que estaban ofreciendo sus holocaustos y ofrendas a Jehová, pero lo estaban presentando en el altar frente a la imagen del becerro de oro.  Realmente querían adorar no a un ídolo sino a Dios, pero por seguir las equivocaciones de Aarón, realmente no adoraron a Dios, aunque eso creían que estaban haciendo.  No faltaron personas y no pocas que siguieron las indicaciones equivocadas de un hombre que solamente quiso quedar bien con la gente, antes que decirles la verdad y guiarlos bien para adorar a Dios.

   El resultado de haber seguido a una persona antes que a Dios, es que la supuesta adoración que todo el pueblo hizo, no fue una adoración aceptada por Dios.  Lo que realmente hizo todo el pueblo fue seguir a un hombre antes que a Dios.  Un líder equivocado que cambia la manera correcta de adorar a Dios, a maneras incorrectas de supuesta adoración, solamente arrastra a la gente a experimentar el desagrado de Dios, porque tal supuesta adoración ya no es vista por Dios como adoración para Él, y jamás atravesará el cielo, ni llegará a los santísimos oídos de Dios. Lamentablemente, eso es lo que ocurre no aquí entre nosotros, pero en muchos grupos que siguen a falsos guías espirituales que bajo pretexto de ser innovadores en sus cultos, inventan sus propios sistemas de adoración lejos de la verdad y del agrado de Dios.  Lamentablemente, hay gente que sinceramente quiere adorar a Dios, pero en su intención solamente siguen el error de hombres que premeditadamente en vez de guiarlos bien para acercarse a Dios, solamente les alejan de Él.

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   La tercera manera incorrecta de ofrecer una adoración que se supone es dirigida a Dios, es:

III.- CUANDO UNO CORROMPE SU PROPIO CORAZÓN.

   Moisés relatando el diálogo que hubo entre Dios y él, dice: Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido” (Éxodo 32:7). Cuando Dios mira la acción que los israelitas hicieron pensando que así estaban adorando a Dios, lo que Dios realmente vio no fue adoración sino corazones corrompidos. Inmediatamente, Dios mismo hace una descripción de lo que Él llama corrupción, y explica lo siguiente: “Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto” (Éxodo 32:8).  Cuando una persona hace lo contrario de lo que Dios ha ordenado, entonces, lo que ha ocurre en tal persona es que su corazón se ha corrompe más de lo que por naturaleza de por sí ya es corrupto por la presencia del pecado en él.  Y cuando un corazón se deja corromper por la desobediencia, aunque piense que está adorando a Dios, su supuesta adoración no puede ser agradable a Dios, a menos que manifieste arrepentimiento y obediencia enfocada en Dios.  Sin embargo, no por ello tal persona debe optar por dejar de ser adorador porque en desobediencia no puede ser agradable su adoración, sino que debe avocarse a buscar el perdón de Dios y amar la obediencia, y entonces entregarse a la adoración.  El corazón debe estar siendo sanado de su corrupción, para que Dios se agrade su adoración.

   En una conversación de Jesús con ciertos escribas y fariseos, al corregirlos Jesús en cuanto a la adoración que solo Dios merece y que no puede ser transferible a favor de algo o alguien, ni siquiera por alguna representación, les refiere al profeta Isaías citándoles aplicado a ellos que: “Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí” (Mateo 10:8; cf. Isaías 29:13).  El corazón lejos de Dios es aquel que intencionalmente se aparta de toda instrucción dada por Dios, y en consecuencia, aunque tal corazón quiera ser un adorador, su supuesta adoración será solamente de labios que no tienen ninguna cercanía con Dios. La verdadera adoración tiene que ver con un corazón que no está lejos de Dios.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, nuestro Señor Jesucristo nos dejó instrucción de que la verdadera adoración solamente la presentan los verdaderos adoradores, y que Dios el Padre espera que los discípulos de su Hijo Jesucristo seamos tales verdaderos adoradores.  Jesús nos recuerda que Dios es Espíritu (Juan 4:24), por lo que nadie se haga idea alguna de que Dios tiene alguna forma corporal o que desea que sea representado con alguna forma material, eso no sería adoración sino idolatría.  Nadie sustituya a Jesucristo como mediador de la adoración para presentarla delante de Dios, dejándose arrastrar al error en vez de entregarse a la adoración y servicio a Dios.  Nadie permita que su corazón por su propia desobediencia se corrompa más de lo que por naturaleza está por causa del pecado, sino antes bien, amemos la obediencia lo cual es agradable delante de Dios, pues la obediencia contribuye para que Dios reciba con agrado la adoración que día a día queremos ofrecerle.

   Dios bendiga nuestras vidas, para que por medio de Jesucristo le rindamos cultos que verdaderamente sean de su agrado.

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[1] Confesión de Fe de Westminster, cap. 21 acerca de la Adoración Religiosa y del Día de Reposo, párrafo I.

Jun 17

LA DISCIPLINA DE LA ADORACIÓN, Por: Diego Teh.

LA DISCIPLINA DE LA ADORACIÓN

Juan 4:20-24.

Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del domingo 17 de junio 2018, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.

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Este bosquejo corresponde al sermón # 08 de la serie: LAS DISCIPLINAS DEL HOMBRE PIADOSO.

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   INTRODUCCIÓN: Dos hermanos(as) conversando a la salida del culto: Hermano(a), ¿Cómo le pareció el culto de hoy? ¿Verdad que estuvo muy bonito? Me gustaron mucho las alabanzas de hoy que fueron de esas movidas que ya tiene rato que no se cantaban.  Mientras tanto otros dos hermanos ya camino a su casa están platicando que: A mí no me gustó mucho el culto de hoy porque no proyectaron la letra de los cantos ni la lectura bíblica.  El otro hermano, dice: Yo siento que si no hay música, está muy pobre la adoración, así no me gusta el culto.  Mientras tanto una hermana mucho más atrevida el lunes busca al pastor para quejarse de que salió del culto igual o peor que como vino porque los cantos le parecieron aburridos y no la hicieron sentirse bien después de todo. Es así como estas personas, muchas veces, se enfocan solamente en el gusto que les puede causar cada culto para sí mismas, y se sienten defraudadas por no recibir lo que sus sentidos esperaban.  Pero, ¿es esto que se debe buscar en la adoración? El culto ¿tiene como objetivo el estar enfocado en satisfacer los sentidos de los adoradores? La verdad es que no.  El adorador no debería preguntarse ¿de qué me sirve este culto? El culto debe estar enfocado en Dios no en el adorador.  Si hay algo que cada adorador debe evaluar es: ¿Qué le estoy dando hoy a Dios?  A veces los adoradores no estamos disciplinados en ser verdaderamente adoradores, es verdad que lo intentamos, pero debemos mejorar en nuestro conocimiento y experiencia de la adoración centrada en Dios.

   Nuestro texto bíblico para este mensaje, en palabras de nuestro Señor Jesucristo, dice: “…los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. / Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4:23,24).  Por lo que, basado en estas palabras de Jesús, voy a exponerles en esta predicación que Jesús recalca los indicadores de que la adoración de los creyentes debe estar centrada en Dios. / ¿Cuáles son los indicadores que Jesús recalca de que la adoración de los creyentes debe estar centrada en Dios? / Permítanme compartirle acerca de estos indicadores.

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   El primer indicador que Jesús recalca acerca de que la adoración de los creyentes debe estar centrada en Dios, es que:

I.- DIOS ESPERA UNA ADORACIÓN DESDE EL CORAZÓN PARA ÉL.

   Una de las primeras afirmaciones de Jesús en nuestro texto bíblico es que: “…los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu” (Juan 4:23a). ¿Qué esto de adorar “al Padre en espíritu”?  Es importante tener claro que, en este caso no se refiere al auxilio del Espíritu Santo, tal como ocurre cuando se ora a Dios como dice el apóstol Pablo que: “…el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles” (Romanos 8:26).  El “espíritu” al cual Jesús se refiere se trata del espíritu humano, nuestro ser interior, y lo menciona como requisito de la adoración centrada en Dios, en contraste con una falsa adoración que pudiese salir como decimos coloquialmente “de dientes para afuera”; como cuando Jesús mismo citando al profeta Isaías a un grupo de sus oyentes a quienes primero calificó de hipócritas, y luego dijo de ellos: Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí. / Pues en vano me honran, …” (Marcos 7:6b, 7a; cf. Isaías 29:13).  Es probable que cantaban, oraban, y alguno de ellos predicaba, pero solamente “de labios”, pues su “espíritu” o “su corazón” no estaba con Jesús, ni con Dios su Padre.

   Una adoración que no es “en espíritu”, es la que hace una persona que no está convencida de que Dios merece adoración; y si canta u ora, solamente lo hace porque se está indicando que es momento de cantar u orar; pero cuando es una adoración “en espíritu”, la persona está con el corazón ardiente de deseo de cantarle y hablarle a Dios con todas las ganas del mundo como si le estuviese mirando justamente cara a cara.  Si alguna vez alguien hizo cualquier cosa por usted para traerle o llevarle a la adoración, y usted no se sentía a gusto ni podía voluntariamente adorar a Dios, hoy le estoy animando que decida adorar a Dios de manera voluntaria, desde la profundidad de su alma, corazón, o espíritu, pues es así como Dios espera su adoración.

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   El segundo indicador que Jesús recalca acerca de que la adoración de los creyentes debe estar centrada en Dios, es que:

II.- DIOS ESPERA UNA ADORACIÓN BASADA EN LA VERDAD.

   Siguiendo las palabras de nuestro texto bíblico, observamos que después de que Jesús afirma que: “…los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu”, añade inmediatamente: “y en verdad”. (Juan 4:23a); dejando claro que “…los verdaderos adoradores adorarán al Padre […] en verdad”.    ¿Qué esto de adorar “en verdad”?  Desde luego que es el no adorar falsamente al Dios que es Verdadero Dios, lo que entonces responsabiliza a cada creyente a crecer más en el conocimiento de toda verdad bíblica acerca de Dios.  Hay que aprender, hay que conocer, hay que saber cómo Él desea ser adorado. No se puede adorar “en verdad”, si se ignora quién es Él y cómo desea ser adorado.

   En la ocasión de la conversación entre Jesús y Nicodemo, Jesús le dijo a este: “De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos, y lo que hemos visto, testificamos; …” (Juan 3:11). Por su parte, San Juan el apóstol, para enfatizar que conoció a Jesús, anduvo con Jesús, y que escuchó enseñanzas de Jesús, dice en su primera epístola a sus lectores que: “lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos” (1 Juan 1:3).  Todas las personas, en nuestro buen estado mental y cognitivo, etc… hablamos como dice Jesús de “lo que sabemos” o conocemos; hablamos como dice Juan, de “lo que hemos visto y oído”. No podemos hablar de lo que nos es desconocido, a menos que decidamos ser mentirosos. En otras palabras, una persona dice o hace conforme a sus conocimientos o experiencias.  Lo mismo ocurre cuando de adorar a Dios se trata.  Uno adora a Dios conforme a lo que uno conoce o sabe, y cree de Él, y acerca de cómo debe adorarle.  A menudo los adoradores por falta de conocimiento de la verdad o también por rebeldía hacemos cosas que no deberíamos hacer durante la adoración, e incluso hay personas que inventan sus propias maneras de adorar a Dios, lo cual resulta nada menos que una idolatría.  La Confesión de Fe de Westminster, específicamente lo concerniente a la adoración a Dios, dice: “debe ser temido, amado, alabado, invocado, creído, y servido, con toda el alma con todo el corazón y con todas las fuerzas. Pero el modo aceptable de adorar al verdadero Dios es instituido por El mismo, y está tan limitado por su propia voluntad revelada, que no se debe adorar a Dios conforme a las imaginaciones e invenciones de los hombres o a las sugerencias de Satanás, bajo ninguna representación visible o en ningún otro modo no prescrito en las Santas Escrituras” (CFW, Capítulo 21, párrafo I).

   Amados hermanos, en el caso del deber de adorar a Dios “en verdad” como Jesús lo indica, implica la responsabilidad de conocer más lo que Dios dice de sí mismo en su palabra con respecto a su naturaleza, a sus atributos, etc… mientras más conozcamos de Él, más le amaremos, y más estaremos preparados para adorarle como Él se lo merece.  No se puede centrar la adoración a Dios si uno no conoce ni sabe bien de Dios y cómo ser adorado según su voluntad.  Una lectura de la palabra de Dios aporta el conocimiento de su naturaleza, atributos, y cómo adorarle; y la misma palabra de Dios despierta en el corazón del ser humano el deseo de expresarle adoración que Él se merece, y como Él lo merece.

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   El tercer indicador que Jesús recalca acerca de que la adoración de los creyentes debe estar centrada en Dios, es que:

III.- DIOS TIENE COMO PRIORIDAD BUSCAR ADORADORES.

   Después de que Jesús describió que “…los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; …”, añadió una importantísima aclaración que indica la prioridad de Dios, cuando dijo: “porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren” (Juan 4:23b).  Es sorprendente saber que lo que Dios busca de las personas es “que le adoren”.  Dios, para beneficio de los seres humanos, es un buscador, primero para salvarnos, como Jesús en casa de Zaqueo dijo de sí mismo que: “el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10).  Pero, el fin de Dios de buscarnos no es solamente para salvarnos, sino para adorarle.

   Ya desde tiempos antiguos, Dios había dejado bien claro que él desea que su pueblo le adore.  Cuando sacó a los Israelitas de Egipto, el mensaje que Dios recurrentemente enviaba decirle al Faraón fue: “Deja ir a mi pueblo, para que me sirva” (Éxodo 7:16; 8:1, 20; 9:1, 13; 10:3). “Sirva” en este contexto es lo mismo que “adore”.

  También en las Sagradas Escrituras del Antiguo Testamento, se resalta la relevancia y prioridad de la adoración para el pueblo de Dios (en aquellos tiempos, el pueblo de Israel) que había sido liberado de la esclavitud de mano de los egipcios. Por ejemplo, en el libro del Éxodo, hay 25 capítulos dedicados al relato de la construcción del Tabernáculo, lugar de la adoración que los israelitas darían a Dios. El libro de Levítico tiene 27 capítulos en total que bien pudiese llamarse como Libro de Liturgia, por su reglamentación y descripción de diversos procedimientos y modelos de adoración. Y qué decir del libro de los Salmos que es el himnario más colosal con 150 salmos, el mayor himnario que una religión de la antigüedad haya tenido.  Todo esto indica la prioridad que el pueblo de Dios debería tener hacia la adoración a Dios.

   La razón por la que Jesús manda hacia todas las naciones a sus apóstoles, y en consecuencia a nosotros, a su iglesia de todos los tiempos, para hacer discípulos, es para que finalmente los nuevos discípulos se conviertan en los adoradores que el Padre está buscando.  Aunque conocemos este mandato como La Gran Comisión, hacer discípulos no se convierte en una realidad completa si tal persona en discipulado no se convierte en adorador.  Así nos damos cuenta de que la prioridad de Dios es hacernos adoradores de Él.  Cuando nosotros cumplimos el deber de la evangelización, estamos haciendo el comienzo del objetivo máximo que es la adoración que Dios espera de nosotros aquí en la tierra.  Hay que guiar a las personas a la adoración, y nosotros mismos tenemos que mejorar nuestra responsabilidad de centrar nuestra adoración en Él.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, para enfatizar que entonces nuestra adoración si es para Dios debe estar centrada en Él y solamente en Él, no esperando que lo más importante de la adoración sea la satisfacción de nuestros sentidos, que si no se logra, entonces nos cause una gran preocupación.  Más bien, deberíamos preocuparnos que Dios se sienta glorificado con nuestra adoración.  Es verdad que Dios no depende de nuestra adoración para sentirse bien, pues Él siendo Dios, es la esencia y fuente de toda satisfacción.  Sin embargo, debemos ser intencionales en darle a Él en nuestra adoración lo máximo y excelente que le podamos ofrecer de nuestras propias vidas regeneradas por la obra del Espíritu Santo y de Jesucristo.

   La adoración centrada en Dios aquí en la tierra, es solamente una reproducción que ocurre en los cielos, y es necesaria porque más adelante nos tocará llevar a cabo esta función adoradora en la presencia celestial y eterna de Dios.  Allí, según una visión del apóstol Juan la adoración se centra en Dios a quien sus adoradores le decían: “Señor, digno eres de recibir la gloria y la honra y el poder” (Apocalipsis 4:11).  En otro momento escuchó también la orientación de que: “El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza”. […] (e inmediatamente alguien recalcó con las mismas palabras) “Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 5:12,13).  Y en otro momento vuelve a escuchar que: “La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y la honra y el poder y la fortaleza, sean a nuestro Dios por los siglos de los siglos. Amén” (Apocalipsis 7:12).  Entonces, el culto o la adoración, debe estar centrado en lo que se ofrece a Dios, más no en lo que un adorador espera, desea, o quisiera recibir. El culto es nuestro para Dios, no de Dios para nosotros, ni de otros adoradores para nosotros.  Esto es verdad tanto en la adoración celestial como en la adoración de la iglesia aquí en la tierra.

  Sin embargo, Dios por su gracia también va a bendecir al adorador quien lleno de necesidades se acerca a Él, pero esto será una realidad solamente como resultado de haberle adorado verdaderamente, pues Dios es el objetivo del culto, no nosotros.  El recibir sus bendiciones, ya sea durante el culto o aun después del culto, solamente es una expresión de su gracia que ni siquiera somos dignos de recibir, pero que a pesar de ello, en el momento que a su gracia le plazca, nos lo va a dar. Pero, si usted no sintió la satisfacción de estar en adoración delante de la presencia de Dios, entonces, hay algo que usted debe analizar. Analice si usted verdaderamente adora a Dios durante la adoración; analice también si usted ya es una persona verdaderamente cristiana, pues no ser cristiano es una causa por la que el “espíritu” o ser interior no tiene nada para ofrecerle a Dios, y todo lo que sale de uno, sale solamente de los labios mas no del corazón.  Si a usted le falta conocer más de Dios, de su naturaleza, de sus atributos, y de sus obras, propóngase conocerlo por medio de su palabra, y así usted le amaría y le adoraría más, y pensaría en darle más antes que solo esperar recibir más de Él.

   Dispóngase a ser un adorador centrado en Dios.