Sep 16

DEBES DARTE UN DESCANSO, Por: Diego Teh.

DEBES DARTE UN DESCANSO

Salmo 127:2.

.

Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del domingo 16 de septiembre 2018, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.

.

Este bosquejo corresponde al sermón # 07 de la serie: SÚPER OCUPADOS.

.

   INTRODUCCIÓN: En los tiempos que trabajé bajo la supervisión de diversos jefes, encargados, o supervisores, escuché un sinfín de ocasiones, a veces por broma y amabilidad, pero a veces también por abuso y maldad, que a algún compañero y a mí también, que hiciéramos algún trabajo adicional mientras nos tomábamos nuestro justo y necesario descanso.  La frase popular era: Haz esto o aquello mientras descansas.  ¿Alguna vez le han hecho así a usted, o usted lo ha hecho a alguien?  Esta manera de pensar sostiene la idea que trabajar es bueno y que descansar es malo.  Y muchas personas cristianas, haciendo a un lado la palabra de Dios, igual, piensan que descansar es malo, por eso ni el día del Señor descansan de sus labores, ni en su día oficial ‘de descanso’. Por eso, difícilmente los veremos en las iglesias, si acaso, solo en ocasiones especiales, o quizá ni en esas ocasiones.  El trabajo los consume.  Pero, por otra parte, también hay los que piensan que trabajar es malo, y prefieren evitarlo, dedicándose solamente al ocio o al descanso. Esto también está mal.  Desde luego que tanto trabajar en exceso como descansar en exceso, no son actitudes sanas para nadie, aunque no sea cristiano, y menos para los que somos cristianos.  La verdad bíblica es que tanto el trabajo como el descanso son buenos si se hacen para la gloria de Dios.  Es por eso que la propuesta del mensaje que se comunica en el título es: DEBES DARTE UN DESCANSO.

   A propósito de descansar, el texto bíblico que les expondré en este momento es el Salmo 127:2 que dice: “Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; pues que a su amado dará Dios el sueño” (Salmo 127:2).  ¿Levantarse de madrugada? ¿A qué hora sería? Quizá entre cuatro a cinco de la mañana.  ¿Irse tarde a reposar? La palabra tarde aquí no indica el período de la tarde que va desde la una de la tarde a las seis de la tarde, sino realmente se refiere a la noche como hora tardía para dejar el trabajo quizá después de las siete u ocho de la noche, o más noche todavía.  Trabajar en exceso no es apropiado para ninguna persona, por lo que este texto recalca la importancia de tomarse después del trabajo, tiempo para descansar lo suficiente tanto cada día, así como un día cada semana.  Trabajar, sin duda que es importantísimo por muchas razones, pero descansar también tiene su propia importancia, su propia medida de tiempo, y hasta los momentos

   En el mensaje de este momento les voy a predicar que toda persona, especialmente las que llevan una vida relacionada con Dios debe tomarse tiempo suficiente para descansar cada día, así como cada semana.  / ¿Cuáles son las razones esenciales para que toda persona, especialmente las que llevan una vida relacionada con Dios, debe tomarse tiempo suficiente para descansar cada día, así como cada semana? / A continuación, les voy a compartir algunas razones esenciales para ello.

.

   La primera razón esencial por la que toda persona, especialmente las que llevan una vida relacionada con Dios, debe tomarse tiempo suficiente para descansar cada día, así como cada semana, es:

I.- PORQUE DESCANSAR ES UNA NECESIDAD.

   Trabajar es desgastante tanto de energía como de fuerzas.  Llega el momento cuando el cuerpo para quienes trabajan con esfuerzo físico, al trabajar con sobre esfuerzo, las articulaciones sufren desgastes.  E incluso quienes realizan trabajos que no requieran esfuerzo físico, porque su trabajo mayormente consiste en el uso de la mente, igualmente el cerebro llega a un punto de agotamiento, que se manifiesta en cansancio, fatiga, sueño, etc…  Son señales tanto del cerebro como del cuerpo, de que hay necesidad urgente de tomarse un descanso.  Muchas veces, una pequeña siesta, o hasta cantar una canción, caminar unos cuántos minutos, etc… pueden ser reparadores para retomar el ritmo del trabajo del día.  Qué decir cuando ya terminamos nuestro turno completo de trabajo.  Ni el cuerpo ni el cerebro quieren seguir trabajando.  Si los forzamos a trabajar, inmediatamente sentiremos la fatiga correspondiente.  Dios nos hizo para necesitar sueño y descanso. No hacerlo suficiente es rechazar su gracia común que ha dispuesto para nosotros.  Igualmente, Dios estableció que después de cada seis días de trabajo, todos deberían tomarse un día de descanso.  No es mi intención abrir un debate acerca de si se debe descansar el sábado o domingo, o si es válido descansar cualquier otro día de la semana.  Hasta este punto, lo único que quiero enfatizar es que nadie debe extremarse en trabajar más horas diarias que lo que corresponde a su turno, ni más de seis días por semana a menos que haya alguna compensación inmediata y sistemática como los que trabajan 24×24, o 13 días y 2 de descanso, etc…

   Por supuesto que entre los tiempos dedicados al descanso, uno puede hacer algunos detalles que serán una completa necesidad, pero todo el tiempo que debe ser para descanso no debería dedicarse a llevar a cabo algún trabajo. Después del turno de trabajo, quizá sea necesario ir al súper o a la tienda, ir a hacer un pago o un retiro en el cajero, o banco; y sin duda que será absolutamente prepararse la cena, y lavar los trastos que se usaron.  En una ocasión que unos fariseos se quejaron contra Jesús porque sus discípulos fueron vistos cosechando o arrancando espigas en algún momento de un día de descanso, Jesús les explicó a los fariseos que en casos de necesidad y urgencia no hay problema, aunque sea día de descanso, pero no hay que extremarse porque es el día de descanso.  Pero, luego les afirmó también que: “El día de reposo fue hecho por causa del hombre” (Marcos 2:27).  ¿Qué quiere decir esto?  Que Dios diseñó, y estableció el día y los momentos de descanso, absolutamente para beneficio de una persona que durante el día o días previos ha dedicado horas o días al trabajo.  El reposo, sea de un día o por momentos cortos o breves, “fue hecho por causa del hombre”, o sea para que descansemos.  No el hombre fue hecho para trabajar durante el día o tiempo que corresponde al reposo.  Usted necesita tomarse tiempo para descansar cada día, así como cada semana, de preferencia el día domingo que legalmente y hasta bíblicamente se ha establecido como día de descanso para los trabajadores.

.

   La segunda razón esencial por la que toda persona, especialmente las que llevan una vida relacionada con Dios, debe tomarse tiempo suficiente para descansar cada día, así como cada semana, es:

II.- PORQUE LA FAMILIA NECESITA NUESTRO TIEMPO.

   Pero, el trabajar con exceso de horas de trabajo, mas la suma de tiempo que a uno le lleva para trasladarse del trabajo a la casa, hace que uno llegue a casa totalmente exhausto, teniendo tiempo y ganas a penas para tomarse los alimentos, darse un buen baño, para tomar la decisión de irse a la cama o la hamaca según el caso.  Uno pierde la consciencia de que la familia necesita por lo menos un mínimo de tiempo para una charla o para una actividad familiar juntos, pero por haber trabajado en exceso de horas, ahora uno no está dispuesto a invertir su tiempo con la familia.  Aquí ya nos creamos otro problema.  Pudimos haber llegado más temprano a casa, pero por no pararle a tiempo al trabajo, ahora estamos exhaustos, de tal manera que sacrificamos el tiempo para la familia para entonces en el mejor de los casos descansar, y en el peor de los casos, para levantarnos al día siguiente con la sensación o realidad de no haber descansado bien.  En este caso, la familia ya ha sido afectada, al disminuir con ellos la convivencia, y hasta la comunicación.

   Normalmente una persona está fuera de casa entre 8 a 10 horas diarias.  De lunes a viernes serían unas 50 horas de trabajo en el cual no estamos con la familia.  El sábado unas 8 horas más.  Pero, si usted está fuera de casa más de las normales 58 horas, tomándose hasta 70, 80, o más horas semanales para trabajar, y llega a casa cuando todos están durmiendo, ¿qué tiempo les va a dedicar a su familia?  Desde luego, que solo por haber llegado y estar presente no significa que se les ha dedicado tiempo, sino que se requiere dedicarles tiempo de calidad, es decir, de conversación, de hacer cosas juntas, etc…   Es por eso, que también se hace necesario descansar del trabajo, a tiempo.  Por ejemplo, en cuanto a la dedicación de tiempo para los hijos y la enseñanza de los deberes para con Dios, en su momento Moisés les enseñó a los israelitas: “Las enseñaréis a vuestros hijos, hablando de ellas cuando te sientes en tu casa, cuando andes por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes” (Deuteronomio 11:19).  Naturalmente, hay que trabajar, pero si uno no se toma a tiempo el descanso del trabajo para estar en casa con la familia, ¿cómo enseñaremos a nuestros hijos en un tiempo sentados en la casa? ¿Cómo andaremos con ellos en algún lugar, y aprovechar el tiempo para influenciarlos con las verdades de Dios?  No dudo de que te acuestas en casa, pero es probable que sin haberles dedicado tiempo.  Tampoco dudo que te levantas en casa, pero no pensando en tu familia, sino en la prisa que tienes por irte al trabajo, porque te ganó el sueño y despertaste tarde, precisamente porque ni siquiera descansaste bien, pues quizá intentando descansar no lo lograste por quedarte mirando en la televisión algo que ni siquiera te era provechoso.  Pero, ya amaneció, y ya es tarde, y ni modo hay que ir al trabajo.  Ya veremos si al regresar le dedicamos tiempo a la familia, sino será otro día, y así se repite viciosamente el ciclo de descuidar a la familia por no descansar del trabajo en el tiempo adecuado.

.

   La tercera razón esencial por la que toda persona, especialmente las que llevan una vida relacionada con Dios, debe tomarse tiempo suficiente para descansar cada día, así como cada semana, es:

III.- PORQUE SE OBEDECE EL MANDAMIENTO DE DIOS.

   En primer lugar, debemos recordar que Dios hizo toda su obra de creación durante solo seis días, y en cuanto al séptimo día, nos relata Moisés en su primer libro, diciendo que: acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. / Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó, porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación” (Génesis 2:2,3).  Si Dios “reposó” cesando de crear, siendo Dios, ¿cuánto más nosotros que solamente somos seres humanos, necesitamos del descanso?

   Con el tiempo, especialmente a su pueblo escogido, los israelitas, les dio la orden conocida como el cuarto mandamiento, suficientemente claro e inequívoco, cuya letra dice: “Acuérdate del día de reposo para santificarlo. / Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; / mas el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. / Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó” (Éxodo 20:8-11).  Este mandamiento, tiene como finalidad descansar para que con el descanso semanal sea conmemorado que hay un Dios que es el Creador de todo cuanto existe.  El descansar después de seis días de trabajo es una obediencia que glorifica a Dios, porque así le exaltamos a Él como Dios y como Creador.

   Como una observación adicional, este cuarto mandamiento es el único de los diez mandamientos que no se vuelve a ordenar en el Nuevo Testamento cuando después de la resurrección de Jesús, todos los que se hicieron discípulos de él, dejaron de descansar el séptimo día, pero no dejaron de descansar un día a la semana, sino solamente comenzaron a ocupar el primer día de la semana para conmemorar la resurrección de Jesús (cf. Hechos 20:7; 1 Corintios 16:2).  Desde entonces, hasta ahora casi dos mil años después de su resurrección, los cristianos se toman el primer día de la semana para descansar, lo cual también es una decisión y profesión de obediencia a Dios, no solo para reconocerle como Creador, sino también para reconocerle como Salvador juntamente con su Hijo Jesús.  Nadie considere como cosa poco importante apartar el domingo, primer día de la semana para descansar de las labores cotidianas, con el fin de ocuparlas primero para sintonizarnos con Dios, en compañía de nuestra familia.  Eso fortalece la vida, armonía, compañerismo, comunicación, y fe familiar, y demuestra obediencia a Dios, autor del necesario descanso para nuestro bien, el bien de nuestra familia, y para obedecerle a Él.

.

   La cuarta razón esencial por la que toda persona, especialmente las que llevan una vida relacionada con Dios, debe tomarse tiempo suficiente para descansar cada día, así como cada semana, es:

IV.- PORQUE REPRESENTA NUESTRA SALVACIÓN EN CRISTO.

   Una de las razones para tomarse el descanso semanal, de preferencia, y en virtud de nuestra relación espiritual con Dios, es para conmemorar el reconocimiento de ser Él el Creador, y por obediencia a su cuarto de los diez mandamientos.   Pero, descansar ahora, tiene que ver con nuestra salvación en Cristo.  Quiero indicarles que el descanso semanal en el Antiguo Testamento, apuntaba al descanso eterno libre de trabajos, problemas, y preocupaciones.  El apóstol que escribió la epístola a los Hebreos, explica a los creyentes en Jesucristo:Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. / Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. / Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia” (Hebreos 4:9).  Este reposo, al que se refiere, corresponde a la esperanza de ser recibido por Dios en su gloria eterna, luego de una transformación de todo nuestro ser para no sentir ni sufrir las miserias, dolores, enfermedades, y problemas que enfrentamos ahora aquí en la tierra por causa de la presencia del pecado que alcanzó a nuestra naturaleza.  Un día entraremos a ese reposo eterno.  Mientras tanto, cuando descansamos para la gloria de Dios, conmemorando su derecho de Creador, y recordando la resurrección de Jesús, estamos manifestando que anhelamos el verdadero descanso que Dios dará un día a todos los que creen en su Hijo Jesucristo como su Señor y Salvador.

    Hablando de Cristo, el mismo apóstol les dice a los creyentes Hebreos: “pero Cristo, habiendo ofrecido una vez para siempre un solo sacrificio por los pecados, se ha sentado a la diestra de Dios” (Hebreos 10:12). ¿Qué es esto de que Cristo “se ha sentado”?  Fue la manera apostólica de explicar que Jesús también ha entrado al inicio del reposo eterno, pues él también habiendo sido ser humano, se la pasó trabajando para cumplir la ley de Dios, y habiéndolo obedecido por nosotros hasta morir también por nosotros, fue resucitado, y llevado al cielo, para así inaugurar el reposo eterno, simbolizado por el estar “sentado a la diestra de Dios”.  Es por eso, que cuando descansamos de nuestros trabajos cotidianos el primer día de la semana, representamos así que amamos nuestra salvación en Cristo quien nos está conduciendo al reposo eterno que tanto necesitamos los seres humanos por causa del pecado.  Nuestro descanso, comunica y evidencia nuestra confianza en la salvación y reposo eterno que esperamos en Cristo.

.

   La quinta razón esencial por la que toda persona, especialmente las que llevan una vida relacionada con Dios, debe tomarse tiempo suficiente para descansar cada día, así como cada semana, es:

V.- PORQUE PODEMOS DEDICAR TIEMPO ENFOCADO EN DIOS.

   Descansar, no necesariamente significa no hacer nada.  En el contexto del que he estado hablando, descansar es solamente dejar a tiempo el trabajo con el cual nos ganamos el pan de cada día, para entonces hacer algo que nos supere de manera personal, para dedicar tiempo a nuestra familia, y para tener un devocional con Dios cada día.  Como ven, descansamos del trabajo ordinario cotidiano, sin embargo, siempre hay algo que hacer para provecho personal, para provecho de la familia, y para asuntos de adoración a Dios. Afortunadamente, muchos tienen el beneficio de descansar los sábados desde la mañana, o solo por la tarde, y aprovechan hacer todas estas cosas importantes que, si uno se la pasara trabajando todo el día sábado, uno se lo perdería.   Pero, transcurre la semana, transcurre el sábado, y llega el domingo, el primer día de la semana, el día de Señor.  Entre los no cristianos, dicen: hoy es mi día de descanso; y ¿saben qué?, literalmente hay quienes se las pasan acostaditos, levantándose solo para tomar los alimentos, y en muchos casos solamente para organizar una fiesta familiar habitualmente programada o la fiesta habitual que cada semana organizan con los amigos, solamente para comer y tomarse mucha bebida alcohólica, si es que no comenzaron su pachanga desde el día anterior.  Es comprensible que a ellos no les interesa nada de Dios, porque ya lo dije antes, no son cristianos.

   Pero, en nuestro caso, no es así.  Somos cristianos, ¿verdad?  Seguimos las enseñanzas del evangelio, ¿verdad?  Algunos que dicen ser cristianos, cuando llega el domingo, al no haber descansado bien por la tarde y por la noche del día anterior porque prefirieron ver películas a altas horas de la noche o madrugada del domingo, o porque también se fueron de pachanga, o aun si hubiesen descansado bien, se proponen por negligencia y voluntad propia, vivir como si no fuesen cristianos, programándose levantarse a horas avanzadas de la mañana, a las diez o a las once de la mañana.  Literalmente, se tomaron extremadamente que es su día de descanso, olvidando que, según la palabra de Dios, es el día de descanso pero de trabajar para sí mismos y para la familia, porque es el día del Señor para lo cual hay una responsabilidad de trabajar para Dios desde el amanecer hasta el anochecer.   Nuestra Confesión de fe de Westminster, en su capítulo 21, párrafo 8, con respecto a lo que uno se debe dedicar el día de reposo.   La confesión dice: “Este día de reposo se guarda santo para el Señor, cuando los hombres después de la debida preparación de su corazón y arreglados con anticipación todos sus asuntos ordinarios, no solamente guardan un santo descanso durante todo el día de sus propias labores, palabras y pensamientos acerca de sus empleos y diversiones mundanales; sino que también dedican todo el tiempo al ejercicio de la adoración pública y privada, y en los deberes de caridad y de misericordia”.  El énfasis es este: “dedican todo el tiempo al ejercicio de la adoración pública y privada, y en los deberes de caridad y misericordia”.  Entonces, ¿por qué despierta usted casi al medio día cuando usted pudo acudir a su iglesia a la adoración de las nueve o diez de la mañana, en el que también pudo haber participado hasta en un estudio bíblico?  Evidentemente, usted no se enfocó en Dios.  Su descanso solo fue una de sus vanidades de la vida, porque un descanso de trabajar, sin dedicar el día para Dios, no es el verdadero propósito del descanso.  Un descanso que no glorifica a Dios, es solamente una vanidad que evidencia el egoísmo de vivir para uno mismo.  Si ese es su caso, recuerde usted que el apóstol Pablo les comparte a los Filipenses su convicción personal, diciéndoles que: “para mí el vivir es Cristo” (Filipenses 1:21), ya sea de lunes a viernes, incluso sábado, pero también el domingo.

.

   CONCLUSIÓN:  Amados hermanos, aprendamos a descansar del trabajo para la gloria de Dios, dedicando nuestros momentos diarios de descanso para nuestro provecho personal, y para fomentar la armonía, comunicación, y convivencia con la familia.   Aprendamos a descansar para la gloria de Dios, dedicando nuestro día de descanso para los deberes propiamente de nuestra fe cristiana (obviamente, excepto los tiempos propios y necesarios para dormir, comer, y asearse). Mucho mejor si es acompañado de toda la familia.  Aprendamos a descansar, evitando trabajar innecesariamente en exceso,

I.- PORQUE DESCANSAR ES UNA NECESIDAD,

II.- PORQUE LA FAMILIA NECESITA NUESTRO TIEMPO,

III.- PORQUE SE OBEDECE EL MANDAMIENTO DE DIOS,

IV.- PORQUE REPRESENTA NUESTRA SALVACIÓN EN CRISTO, y

V.- PORQUE PODEMOS DEDICAR TIEMPO ENFOCADO EN DIOS.

     Recordemos las palabras del Salmo 127, que dice: “Por demás es que os levantéis de madrugada, y vayáis tarde a reposar, y que comáis pan de dolores; pues que a su amado dará Dios el sueño” (Salmo 127:2).  Hay que tomarse, no opcionalmente, sino obligatoriamente los tiempos de descanso diario, y dominicalmente necesarios de manera integral para nosotros, para la familia, y para Dios.  Hacer esto, le glorifica a Él.

   Que Dios nos conceda hermosos tiempos de verdadero descanso, en espera de entrar al verdadero y eterno reposo al que Dios nos está conduciendo.

Jun 03

LA DISCIPLINA DE LA MENTE, Por: Diego Teh.

LA DISCIPLINA DE LA MENTE

Filipenses 4:8.

Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del domingo 3 de junio 2018, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.

.

Este bosquejo corresponde al sermón # 05 de la serie: LAS DISCIPLINAS DEL HOMBRE PIADOSO.

.

   INTRODUCCIÓN: En el libro de los Proverbios leemos el consejo de un padre que le dice a sus hijos: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” (Proverbios 4:23; RV60). “¿Guarda tu corazón?”, ¿Qué querrá realmente decir con ello? ¿Se referirá al corazón físico que palpita bombeando sangre a todas partes del cuerpo?  Definitivamente que no.  La versión Dios Habla Hoy dice sobre el mismo texto: “Cuida tu mente más que nada en el mundo” (DHH); e igualmente la Traducción al Lenguaje Actual, dice: “Y sobre todas las cosas, cuida tu mente” (TLA).  Así que, en este caso, se trata de cuidar la mente.  ¿Cuidarla? ¿Para qué?  El mismo texto dice: “…porque de él mana la vida”.  Lo que está diciendo, dicho en palabras más sencillas, es que se debe cuidar la mente de no introducir o generar en ella cosas perjudiciales porque estas se van a convertir en conductas de vida.

   En Proverbios 23, al aconsejar el peligro que conlleva convivir en exceso con personas avaras, que solo se interesan especialmente por el dinero y toda clase de bienes que consigue hasta ilegítimamente, dice el proverbio de tal persona: “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él” (Proverbios 23:7).  El Antiguo Testamento usa el término corazón para describir el lugar tanto donde se piensa, como donde se originan las acciones humanas según lo que piense dicho corazón.  En otros textos de las mismas Sagradas Escrituras, también se atribuye a la mente como el lugar donde se generan los pensamientos que configuran la manera de proceder de una persona.  El ladrón no puede serlo, sino a alimentado en su mente el pensamiento de robar.  El hombre o la mujer infiel, o la persona que adultera, la persona que miente, la que hace cualquier otro tipo de acciones inapropiadas, lo tuvieron que pensar antes de cometer su pecado.  Pero también las acciones buenas que hacemos o decimos, pasan por el mismo proceso en la mente, pensando lo que es bueno, y entonces, en vez de acciones malas, podrá tal persona llevar a cabo acciones buenas.

   En este contexto de que el pensamiento ocurre en la mente de toda persona, el apóstol Pablo exhorta a los cristianos de Filipos a tomar el control de sus pensamientos, escribiéndoles lo siguiente: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8).  Basado en estas palabras del apóstol, voy a predicarles que para tener una mente disciplinada al buen pensamiento es necesario tomar en cuenta consideraciones determinantes. / ¿Cuáles son las consideraciones determinantes que son necesarias de tomar en cuenta para tener una mente disciplinada al buen pensamiento? / Derivado de las implicaciones que encierra las palabras del apóstol en este versículo, les voy a compartir algunas consideraciones determinantes para tener una mente disciplinada en el buen pensar.

.

   La primera consideración determinante para tener una mente disciplinada en el buen pensar, es que:

I.- SE REQUIERE TIEMPO DIARIO PARA DISCIPLINAR EL PENSAMIENTO.

   En qué pasatiempo dedicará la gente más tiempo todos los días. Un estudio llevado a cabo en 2017 por el IFT (Instituto Federal de Telecomunicaciones), acerca del tiempo que ven la televisión los niños mexicanos de 7 a 12 años, observa que comparado con los 195 días efectivos de clase que sería unas 1,062 horas en total (5.4 horas al día), los niños durante todo el año de 365 días pasan más tiempo frente al televisor, un total de 1,636 horas (4.5 horas diarias), siendo así un 53.9 % más que el tiempo dedicado al estudio[1]. 536 horas más que las horas dedicadas a la escuela. ¿Qué influencia hará la televisión en la mente de esos niños?  Y es que este estudio no incluyó el tiempo que pasan usando el celular para videojuegos, ver videos, y comunicarse en las redes sociales. ¿Estarán estos niños desarrollando correctamente el tipo de pensamiento que el apóstol Pablo dice que debemos desarrollar los cristianos?  Lo peor es que muchos adultos (afortunadamente, no todos) también pasan tiempos exagerados frente a la televisión.  El problema real consiste no en el tiempo que se invierte en mirar la televisión, sino los mensajes que la mente, el cerebro recibe, en las escenas que mira, en las palabras que escucha. ¿Le interesará a los productores de la televisión que usted piense “todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre…”?  Seguro de que no.  Usted solamente está exponiendo su mente a todo lo contrario.

   Kent Hughes, en el libro Las Disciplinas de un Hombre Piadoso, relata que Charles Colson, un político que entre 1969 y 1973 fue asesor del presidente Nixon de Estados Unidos.  Colson murió hace 6 años a sus 81 años.  En una ocasión tuvo la oportunidad de influir en el presidente de la CBS (Columbia Broadcasting System), una cadena de televisión comercial en Estados Unidos. Le expresó que en los Estados Unidos según una encuesta reciente hecha por Gallup, había en esos tiempos 50 millones de cristianos que no veían con agrado los programas que se transmitían en su cadena de televisión.  Según Colson, si la CBS quería buenas ganancias, los cristianos serían un buen mercado de consumidores. El dueño de CBS le hizo la observación de que se había transmitido programas que los 50 millones de cristianos debieron haberse interesado en ver, pero según un caso fue que tras haber transmitido una buena película cristiana, solamente el 12 por ciento de toda la población estadounidense la vio, mientras otro 47 por ciento vieron la programaciones de la NBC (National Broadcasting Company) también de televisión comercial.  Y durante aquella semana, la película cristiana transmitida por la CBS, ocupó el lugar número 57.  Por lo que el ejecutivo de la CBS le preguntó a Colson, ¿dónde están sus 50 millones de cristianos, señor Colson?  Simplemente sus ojos y sus mentes estaban en los programas de televisión no benéficos para disciplinar la mente con buenos pensamientos.  Kent Hughes, piensa que si solamente la mitad hubiese visto la película de la CBS, ocupaba el primer lugar.  Pero, esto indica que los mismos cristianos estaban mirando otros canales de televisión con programación no cristiana que sin duda influye en su sistema de pensamientos. Los mismos cristianos exponemos nuestra mente y pensamientos a los pensamientos que no convienen, cuando deberíamos disciplinarnos en pensar que: “todo lo falso, todo lo deshonesto, todo lo injusto, todo lo impuro, todo lo aborrecible, todo lo del mal nombre; si hay algo pecaminoso o indigno de alabanza, en eso no penséis”.

   Amados hermanos, las 4 horas que usted o sus hijos, o toda su familia, podría estar dedicando para mirar televisión, está afectando negativamente su manera de pensar, porque la televisión no tiene el objetivo de hacer de usted un cristiano, sino alejarle del cristianismo.  Así que ese tiempo desperdiciado, inviértalo en cultivar buenos pensamientos.

.

   La segunda consideración determinante para tener una mente disciplinada en el buen pensar, es que:

II.- SE REQUIERE LEER LAS SAGRADAS ESCRITURAS.

   Una lectura reflexiva del Salmo 19 así como del 119, nos ayudará a descubrir el beneficio que la palabra de Dios puede traer a nuestra mente, a nuestra manera de pensar. Solamente preste usted atención a este fragmento: La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. / Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. / El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos” (Salmo 19:7-9).  El hacer sabio al sencillo, el alumbrar los ojos, y el ser todos justos, son aportaciones que la palabra de Dios puede hacer en la vida y pensamientos de quienes la leen, memorizan, estudian, meditan, u obedecen.  Una mente disciplinada en el buen pensar, tiene que recurrir al conocimiento de las Sagradas Escrituras.  Ella es la fuente de los buenos pensamientos que Dios espera de cada hijo suyo.

   Timoteo, un joven pastor discipulado por el apóstol Pablo, recibió un consejo de este apóstol quien le escribió en una carta: “…desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:15).  Esta sabiduría, implica que ocurre en la mente del lector de la palabra, un cambio no negativo sino divino, regenerativo, en la manera de pensar.  Estos pensamientos configurados nada menos que por la palabra de Dios, primero producen la fe necesaria para confiar en Dios, en su ofrecimiento de salvación, y para creer en su Hijo Cristo Jesús la fuente de la salvación (Cf. Romanos 10:17).

   Pero, eso sí, amados hermanos, es necesario leer la palabra de Dios para que uno sea capaz de pensar bien.  Esto es lo que el apóstol Pablo le pidió a los romanos cuando les escribió: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2).

.

   La tercera consideración determinante para tener una mente disciplinada en el buen pensar, es que:

III.- SE REQUIERE LEER ESCRITOS CRISTIANOS EDIFICANTES.

   Recuerda usted lo que le sucedió a nuestro presidente de la república don Enrique, el 3 de diciembre 2011, entonces candidato a la presidencia.  Llegó a Guadalajara, Jalisco, para presentar su propio libro México, la Gran Esperanza.  Nunca se imaginó que un reportero español le preguntaría cuáles serían tres libros que le hayan marcado la vida.  Usted podrá recordar que no le fue fácil decir los títulos de los libros, confundió a Enrique Krause con Carlos Fuentes como autor del libro La Silla del Águila.  Luego, dijo que le había gustado “ese de los caudillos” refiriéndose a Siglo de Caudillos, este sí de Krause. No recordaba que Alfredo Acle Tomasini, era el autor de la novela La Inoportuna Muerte del Presidente que supuestamente estaba leyendo en ese tiempo.  Ah, también mencionó que la Biblia le había marcado la vida aunque dijo no haberla leída toda.

   Si a usted le preguntaran, qué libros cristianos ha leído usted que le hayan marcado la vida, ¿qué libros enlistaría?  Si usted no recuerda con precisión los títulos, o los autores correspondientes, no importa mucho, lo importante es que usted haya leído, aunque sea en parte, algún libro. Pero, probablemente haya entre nosotros, personas que no hayan leído ni un solo libro cristiano que le ayudara a entender algún tema en especial.  Eso sí que es grave.  La lectura de buenos libros debe ser un hábito en la vida de toda persona, mucho más de uno que es cristiano.  Los libros sirven para ayudar a nuestro conocimiento, al mismo tiempo que configuran nuestra manera de pensar. Obviamente no hacen siempre con efectividad lo que la palabra de Dios si hace, por lo que hay que leerlo con el filtro de la palabra de Dios. Sin embargo, quien lee libros aumenta sus buenos pensamientos con respecto a todo lo que lee.  Si se trata de un lector cristiano que primero ha leído la Biblia, entonces es capaz de detectar lo que no es digno de pensar, y uno lo puede desechar para que no perjudique nuestros buenos pensamientos.

   Amados hermanos, no hay un mandato divino de leer libros ajenos a la palabra de Dios, pero tratándose de libros cristianos escritos para ayudarnos a entender verdades de Dios, no hay nada de malo en leer tales libros, sino al contrario hacemos bastante bien para edificar nuestros buenos pensamientos.  También tengo que aclarar que el cristiano que tiene como fundamento la palabra de Dios, podría leer hasta libros no cristianos, pero teniendo como fundamento y filtro su conocimiento de la palabra de Dios, va a desechar “todo lo falso, todo lo deshonesto, todo lo injusto, todo lo impuro, todo lo aborrecible, todo lo del mal nombre; (todo lo) pecaminoso o indigno de alabanza…”.   Propóngase usted a leer además de la Biblia, de preferencia otros buenos libros cristianos. Si usted quiere que le recomiende algún libro, siéntase en confianza de preguntarme por el libro que usted debería leer.

.

   La cuarta consideración determinante para tener una mente disciplinada en el buen pensar, es que:

IV.- SE REQUIERE QUERER PENSAR COMO CRISTO.

   Kent Hughes, en el capítulo LA DISCIPLINA DE LA MENTE, en su libro LAS DISCIPLINAS DEL HOMBRE PIADOSO, observa un dato relevante en cuanto al cerebro humano, que cada una de las 12 mil a 14 mil millones de células nerviosas, “tiene millares de ramificaciones, de modo que cada neurona puede estar conectada a diez mil otras neuronas vecinas, cada una de las cuales está constantemente intercambiando información”.  Y dice además: “Estas doce a catorce mil millones de células cerebrales, con todas su conexiones, convierten a la mente humana en una computadora incomparable”.  Y luego explica que un solo cerebro, hermanos, es mucho más complejo pero efectivo que todo un millar de centrales telefónicas de toda una ciudad grande, y que todas las estaciones de radio y televisión de todo el mundo, puestas todas juntas.  Al cerebro humano no se le escapa nada, pero a pesar de toda esta su potencialidad, especialmente a todos los cristianos Dios nos ha dado lo que el apóstol Pablo describe a los Corintios diciéndoles: “Mas nosotros tenemos la mente de Cristo” (1 Corintios 2:16c).  Y eso, hace que seamos capaces de disciplinar nuestra mente pensando lo que el mismo apóstol dice a los Filipenses: “…todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre”.  La Traducción al Lenguaje Actual, con respecto a la afirmación: “Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”, conectando la frase con el contexto anterior con respecto a la función del Espíritu de Dios, dice: “Pero nosotros tenemos el Espíritu de Dios, y por eso pensamos como Cristo” (1 Corintios 2:16; TLA).

   El cerebro por sí solo, o la mente por sí sola, estando corrompida por el pecado, no es capaz de producir buenos pensamientos. No es capaz de conducir a una persona a pensar solamente en lo que es bueno.  El mismo cerebro o mente humana inclina a todas las personas sin excepción a pensar más fácilmente en lo negativo y pecaminoso que en lo digno, santo, y bueno que debe alimentar nuestros pensamientos.  Por eso, se hace necesaria la intervención del Espíritu de Dios para corregir ese problema que todos los humanos tenemos y que daña nuestra manera de pensar con respecto a todo.  Nos hace pensar que lo bueno es malo, y que lo malo es bueno.  Pero, el Espíritu de Dios en nuestro corazón, o mente, o cerebro, instala la mente de Cristo, como la memoria RAM de una computadora que intercambia toda información que se procesa en ella.  Con la mente de Cristo, podemos desarrollar una manera buena de pensar, y eso conducirá a que nuestras acciones no sean pecaminosas sino del agrado de Dios, no porque surjan de nuestros pensamientos, sino porque surgen de la mente de Cristo que el Espíritu de Dios instala en nuestra mente.

   Amados hermanos, no tenemos pretexto de no disciplinar nuestra mente para pensar lo que es bueno, y desarrollar en nosotros los buenos hábitos cristianos.  En caso contrario, si eso no ocurre en nosotros, podríamos estar rehusándonos a dejar que el Espíritu de Dios haga sus respectivas funciones en nuestro corazón, mente, cerebro, alma, espíritu, etc… a fin de ser como Cristo.  Dios ha querido dotarnos de su calidad de pensamientos.  No dejemos que la carnalidad no haga pensar más en lo pecaminoso que en lo divino y santo.

.

   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, ¿cómo le va a hacer usted con respecto a las cosas que san Pablo dice: “en esto pensad”.  ¿Qué plan hará usted para pensar en “…todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre”.  ¿Qué plan tiene usted para desechar de su mente o para no darle entrada en sus pensamientos a “todo lo falso, todo lo deshonesto, todo lo injusto, todo lo impuro, todo lo aborrecible, todo lo del mal nombre; (todo lo) pecaminoso o indigno de alabanza…”.  Le recomiendo lo que el salmista David decidió cuando luchó con sus pensamientos.  Él dijo: En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa. / No pondré delante de mis ojos cosa injusta” (Salmo 101:2b, 3a).  No pierda su tiempo con la TV u otras adicciones que no contribuyan a mejoras sus buenos pensamientos.  Lea la palabra de Dios todos los días.  Lea también buenos libros y serios en sus exposiciones de la verdad.  Deje que el Espíritu de Dios le haga pensar como Cristo.  Tome usted la decisión de disciplinar su mente en cultivar buenos pensamientos, pues según sus pensamientos así serán todas sus acciones.  Si piensa mal, actuará siempre mal; si piensa bien, actuará siempre bien.

======================

[1] http://www.elfinanciero.com.mx/empresas/ninos-mexicanos-destinan-54-mas-horas-a-ver-tele-que-a-la-escuela

May 13

EL AMOR INCONDICIONAL DE UNA MADRE, Por: Diego Teh.

EL AMOR INCONDICIONAL DE UNA MADRE

2 Samuel 21:1-14.

.

Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del domingo 13 de mayo 2018, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.  Es sermón de ocasión por el reciente día de las madres.

.

   INTRODUCCIÓN: Los israelitas liberados por Dios de la opresión de los egipcios, después de 40 años sin ser introducidos por Dios a la tierra que Él había prometido en el pasado a Abraham, ahora por fin habían comenzado a conquistar las ciudades de otras culturas antiguas que estaban establecidas en el territorio conocido entonces como tierra de Canaán.  Dios, en todos los casos, les concedía éxito a los israelitas. Una de las instrucciones que ellos tenían, era acabar con los habitantes de todas aquellas ciudades para que ellos puedan poseer de parte de Dios, el territorio antes prometido. Así, hicieron en muchos casos, excepto algunas ciudades que por desobediencia a Dios les perdonaron la vida, situación que en el futuro tanto inmediato como a corto y largo plazo les trajo problemas.  En este orden de casos, hubo un caso muy particular, donde bastantes representantes de los habitantes de unas ciudades llamadas Gabaón, Cafira, Berto, y Quiriat-jearim (cf. Josué 9:17), sabiendo que ellos serían de las próximas ciudades que deberían ser exterminadas y conquistadas, usaron de astucia yendo al encuentro de los israelitas a quienes con mentira dijeron que venían de tierras lejanas porque habían oído la fama del Dios de los israelitas y que por ello querían vivir entre ellos, rogando que les perdonaran la vida y ofrecen vivir con ellos como siervos de por vida.  Efectivamente los príncipes israelitas que representaban a todos los israelitas, aceptaron la petición de aquellos desconocidos, e hicieron pacto con aquellas personas que aunque eran de diversas ciudades, son todos etiquetados en la historia bíblica como gabaonitas (cf. Josué 9:3).  El pacto que los israelitas que hicieron con aquellos mentirosos, lo hicieron no a título personal sino en nombre de Jehová el Dios de los israelitas.  De repente los israelitas descubren que estos mentirosos no eran de tierras lejanas sino de las ciudades gabaonitas que estaban a punto de conquistar por exterminio.  Los israelitas dijeron a sus autoridades representantes que los mataran por mentirosos, pero sus autoridades dijeron que no lo harán porque habían hecho con ellos un pacto serio y responsable en nombre de Jehová.  Sin embargo, los israelitas junto con sus autoridades lograron establecer que los gabaonitas fueran sus siervos de por vida por sus generaciones, como leñadores para el santuario de Jehová.  Y así se estableció desde los tiempos de la conquista de la tierra prometida liberada por Josué, aproximadamente alrededor del año 1400 a.C.

   Unos 500 años después, Saúl el primer rey de Israel, en uno de sus enojos, en sus incursiones en contra de los habitantes de diversas ciudades de su propio reino, sin pensarlo dos veces, llevó a cabo una matanza en contra de gabaonitas, violando el pacto que hace cinco siglos Josué y las autoridades de los israelitas hicieron con ellos de que no los matarían, sino que todos sus descendientes por generación perpetua vivirán entre ellos, aunque sea como siervos.

   Nuestra historia bíblica de 2 Samuel 21, nos relata que en los tiempos del rey David, el rey después de Saúl, hubo en Israel tres años de hambre porque la tierra no producía por falta de lluvia.  Entonces David, el entonces rey de Israel, consultó a Dios la razón de esta situación de hambruna y sequía, por lo que Dios le respondió a David: “Es por causa de Saúl, y por aquella casa de sangre, por cuanto mató a los gabaonitas” (2 Samuel 21:1c).  Aunque el texto bíblico no lo relata, es probable que Dios le dio instrucciones precisas a David, porque tras todo lo que David hizo después tuvo su desenlace aprobado por Dios quien hizo llover de nuevo en Israel.  Nuestro texto dice que: “Entonces el rey llamó a los gabaonitas, y les habló. […] / Dijo, pues, David a los gabaonitas: ¿Qué haré por vosotros, o qué satisfacción os daré, para que bendigáis la heredad de Jehová? / Y los gabaonitas le respondieron: No tenemos nosotros querella sobre plata ni sobre oro con Saúl y con su casa; ni queremos que muera hombre de Israel. Y él les dijo: Lo que vosotros dijereis, haré. / Ellos respondieron al rey: De aquel hombre que nos destruyó, y que maquinó contra nosotros para exterminarnos sin dejar nada de nosotros en todo el territorio de Israel, / dénsenos siete varones de sus hijos, para que los ahorquemos delante de Jehová en Gabaa de Saúl, el escogido de Jehová. Y el rey dijo: Yo los daré” (2 Samuel 21:3-6).

   Esta petición especial llevó a David a tomar las decisiones correspondientes.  David escogió a siete personas para entregar a los gabaonitas más que para que los gabaonitas cobraran venganza, fue para que Dios cobrara venganza de la mala acción tomada en su momento por Saúl el ya fallecido rey de Israel.  Pero lo que quiero que ustedes observen es que, de estos siete escogidos para sentencia de ahorcamiento, fueron dos las madres que salieron afectadas.  Una de estas madres se llamó Mical quien en su juventud fue esposa de David cuando ella pensó que estaba enamorada de él, pero luego se dio cuenta que no, y le hizo la mala vida a David hasta que David cansado se vio obligado a abandonarla. Entonces Mical, se casó con un hombre llamado Adriel hijo de Barzilai meholatita (2 Samuel 21:8b), con quien ella tuvo cinco hijos, que a fin de cuentas eran nietos del fallecido rey Saúl.  Ahora, ante esta petición de los gabaonitas, David, no en venganza personal contra Mical, ni en venganza contra Adriel quien le habría quitado el amor de Mical, sino por determinación de Dios, ordenó la entrega de estos cinco hombres para que fuesen ahorcados por los gabaonitas.  Además, de manera sobresaliente en nuestro texto bíblico de 2 Samuel 21, David para completar la lista de los siete, sentenció a Armoni y Mefi-boset[1] (2 Samuel 21:8a), hijos de una ex concubina de Saúl llamada Rizpa, quien tuvo una reacción extraordinaria y relevante según el texto bíblico, que vale la pena observar y puntualizar.

   Lo que realmente quiero que observen en esta historia, es el amor incondicional que Rizpa como madre demostró por sus hijos Armoni y Mefi-boset, aunque estos ya habían muerto.  Rizpa sufrió las consecuencias de un pacto que su esposo no respetó.  Armoni y Mefi-boset, sufrieron las consecuencias de que su padre no respetó un pacto que el debió respetar.  En este contexto, observen cómo Rizpa, como madre de hijos ya muertos, manifiesta su amor incondicional por sus hijos.  Basado en la historia de su caso, hoy voy a predicarles que el amor incondicional de una buena madre se puede observar en los sacrificios que hace a favor de sus hijos. / ¿Qué sacrificios hace una buena madre a favor de sus hijos como muestra de su amor incondicional? / En este mensaje, voy a recordarles algunos de estos sacrificios de amor incondicional.

.

   El primer sacrificio que una buena madre hace a favor de sus hijos como muestra de su amor incondicional, es:

I.- LA DEDICACIÓN DE TIEMPO PARA SUS HIJOS.

   Notemos que Samuel nos describe la ocasión del trágico final de los siete en los que se cuentan a Armoni y a Mefi-boset, y el tiempo que por razón necesaria ella dedicó al cuidado de sus cuerpos en descomposición, hasta que no quedaron más que solamente sus huesos a la intemperie.  Dice Samuel que “fueron muertos en los primeros días de la siega, al comenzar la siega de la cebada. / Entonces Rizpa hija de Aja tomó una tela de cilicio y la tendió para sí sobre el peñasco, desde el principio de la siega hasta que llovió sobre ellos agua del cielo; …” (2 Samuel 21:9b-10a). Aunque no se describe con precisión la duración de este tiempo entre el comienzo de la cosecha de cebada hasta el día que hubo lluvia, la estimación es que fue un tiempo que va entre los 5 y 6 meses, no un rato cada día sino día y noche.  Si ha habido casos similares en la historia humana, e incluso en la actualidad, son dignos de reconocimiento, porque son los casos como el de Rizpa que nos damos cuenta que el amor incondicional de una madre no está limitado al tiempo.

   A comparación de Mical, caracterizada por un falso amor que se originan de sus emociones, aunque para ese tiempo ella todavía debería estar viva, ni ella, ni Adriel su esposo estuvieron allí o haciendo algo para recuperar los restos de sus hijos.  A pesar de que ella debió ser la madre más afectada por perder no solo a dos sino a sus cinco hijos; no parece haber demostrado sensibilidad ni afecto por sus hijos que por causa de la violación de un pacto en el pasado hecho en nombre de Dios a favor de los gabaonitas, que el padre de ella, y abuelo de los muchachos no respetó.  Ahora, con Rizpa, fue otra cosa.

   Parece algo extraño lo que hizo Rizpa, pero tenía una razón para hacerlo.  Los huesos de los que mueren por condenación de alguna falta grave cometida, no deben ser sepultados en ningún lugar ni por las autoridades ni por los familiares de los afectados, sino que deben quedar en exhibición para testimonio de que las faltas vergonzosas hacen indigno a una persona para recibir honores tal como la aparentemente simple sepultura.  Pero, Rizpa, aun muertos sus hijos, dedicó el tiempo necesario en cuidar los restos de ellos para que no fuesen tocados por las aves de rapiña ni por las fieras, y que nada ni nadie desapareciera ni uno solo de sus respectivos huesos, hasta que por fin, el rey David se enteró de esta acción de amor incondicional de Rizpa, y como ser humano él tuvo misericordia de ella, y David autorizó la digna sepultura de los restos de los hijos de Rizpa, junto con los restos de Saúl y Jonatán que hasta ese momento no habían sido rescatados de la plaza pública de Betsán de los filisteos donde fueron matados por sus enemigos y colgados en exhibición sin sepultura como trofeo de la victoria en contra de ellos.

   En realidad, una madre al igual que un padre no debe esperar dedicar algún tiempo para los hijos en el cementerio hasta que han fallecido, sino que mejor es dedicarles tiempo ahora que son niños, adolescentes, jóvenes, o aún adultos, pero debe ser ahora que están vivos.  Eso es lo que más vale la pena.    ¿Puede usted recordar a María, la misma madre de nuestro Señor Jesucristo, al pie de la cruz, presente, dedicando el tiempo que su hijo necesitaba en aquel momento de su muerte?  Ese es el tipo de amor que las madres deben expresar por sus hijos ahora que más lo necesitan.  El afecto extraordinario de Rizpa, al haber dedicado tiempo por sus hijos, aunque ya muertos, es un recordatorio y ejemplo de lo que toda buena madre debe hacer por sus hijos.  Cuánto más si como madre cristiana, sin tomar en cuenta quizá la probable desatención que usted tuvo de sus propios padres, pero tomado en cuenta el tiempo que Jesús dedicó a favor de usted para darle salvación eterna, debe motivarle a usted como madre a dedicar el tiempo necesario a sus hijos, más que el tiempo que dedica al trabajo, a la televisión, a los paseos, etc…

.

   El segundo sacrificio que una buena madre hace a favor de sus hijos como muestra de su amor incondicional, es:

II.- EL CUIDADO IMPORTANTÍSIMO DE LOS HIJOS.

   Es impresionante el caso de Rizpa demostrando su amor incondicional de madre hasta por los cuerpos ya inertes de sus hijos.  Samuel nos relata que durante todo el largo tiempo contado en meses que ella estuvo junto a los cuerpos y luego solo huesos de sus hijos, “… no dejó que ninguna ave del cielo se posase sobre ellos de día, ni fieras del campo de noche” (2 Samuel 21:10b).  ¿Quién hace esto?  Toda madre, e incluso todo padre con buenos sentimientos es capaz de hacerlo, si tuviese la desgracia de pasar por una experiencia similar donde haya que cuidar a los hijos ya muertos.  De hecho, si las leyes lo permitieran no dejaríamos que nuestros seres queridos sean sepultados en las siguientes 24 horas después de su fallecimiento, aunque en casos extraordinarios se otorgan prórrogas de tiempo.  Más de una madre, hasta de un padre, con profundo y amor incondicional serían capaces de quedarse aunque solamente contemplando el cuerpo y rostro de su hijo ya fallecido.  Aunque haya dolor en el corazón, al mismo tiempo habría por ello tanta satisfacción en el alma.

   Pero, como he observado antes, lo que más importante es cuidar a los hijos cuando estos están vivos. Aquella pobre mujer cuidó a sus hijos muertos, cuidándolos de las aves de rapiña y de las fieras del campo, por su puesto, por las circunstancias; pero en el caso de los hijos, hay muchos peligros de los cuáles tanto un padre como una madre, sobre todo si se trata de una madre cristiana, debe cuidar a sus hijos de los peores peligros que el apóstol Pablo describe a los Efesios, como las “asechanzas del diablo” (Efesios 6:11).  No hay fiera espiritual más peligrosa que el mismo diablo, el cual es descrito por el apóstol Pedro que “como león rugiente, anda buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8).  Y aunque no como bestia, pero sí como sumamente peligrosa, tanto Moisés en el Génesis, como el apóstol Juan en el Apocalipsis, describen al mismo diablo como “serpiente” (Génesis 3:1), y “dragón, la serpiente antigua” (Apocalipsis 20:2).  Las madres que aman incondicionalmente a sus hijos deben proteger a sus hijos ya sean infantes o hasta adultos.  Esto vale la pena.

   Dios ponga en el amor de cada madre cristiana el interés de cuidar a sus hijos de los peligros físicos, morales, sociales, y espirituales que el mundo actual erróneamente ofrece en realidad a todos, pero los hijos que nos son bien cuidados desde el hogar por sus padres, incluyendo a madres descuidadas y distraídas de su más sublime deber de educar bien a los hijos, son los primeros candidatos a ser atraídos y destruidos en todos los aspectos de la vida.  Como parte de ese cuidado es importante educarlos en el camino de la verdad, en “el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo” (cf. 2 Pedro 2:20), quien puede librar a los hijos de todos los peligros presentes en este mundo, pero sobre todo del gran peligro de la condenación eterna.

.

   El tercer sacrificio que una buena madre hace a favor de sus hijos como muestra de su amor incondicional, es:

III.- SUS ESFUERZOS LLENA DE ESPERANZA EN DIOS.

   Otro gran detalle que descubrimos de Rizpa en la misma descripción en la que Samuel nos narra que ella “… tomó una tela de cilicio y la tendió para sí sobre el peñasco, desde el principio de la siega hasta que llovió sobre ellos agua del cielo; y no dejó que ninguna ave del cielo se posase sobre ellos de día, ni fieras del campo de noche” (2 Samuel 21:10).  Es en esa actitud que dice que ella durante todo el tiempo aproximado de seis meses “no dejó” de espantar a las aves y a las fieras.  ¿Acaso esperaba que por ellos resucitarían sus hijos? No hay ningún indicio que evidencie que esa era su intención.  ¿Acaso la situación le había trastornado convirtiéndola en una loca? Tampoco, se puede catalogar como una loca trastornada.  Todo lo que vemos en su conducta se llama esperanza.  ¿Esperanza de qué?  Esperanza de que Dios intervenga para limpiar el honor de sus hijos y de ella misma porque aquella trágica experiencia era vista socialmente como una maldición, porque Dios mismo les había establecido por ley que “Si alguno hubiere cometido algún crimen digno de muerte, y lo hiciereis morir, y lo colgareis en un madero, / no dejaréis que su cuerpo pase la noche sobre el madero; sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldito por Dios es el colgado; …” (Deuteronomio 21:22,23).  Quizá ella esperó que sus hijos fuesen sepultados el mismo día, pero cuando vio que la realidad no fue así, entonces sin perder las esperanzas primeramente en Dios, se esforzó en permanecer en el lugar todo el tiempo necesario que duró unos eternos cinco o seis meses, esperando que Dios interviniera y que el rey decidiera que estos muchachos fueran sepultados.

   ¿Por qué David no había permitido la sepultura de Armoni y Mefi-boset? Es probable que se trataba de una claúsula del pacto antiguo entre Josué y los antiguos gabaonitas.  Pero, parece ser que esa parte del pacto no está del todo en concordancia con la ley de Dios, por lo que los cuerpos de los siete ahorcados en pago de la culpa de genocidio hecho por Saúl en contra de muchos gabaonitas, no debieron exponerse a la intemperie ni siquiera la noche del primer día de sus muertes.  Rizpa no exigió tal derecho porque quizá conocía la cláusula, (porque siendo ex concubina del ya fallecido rey Saúl, quizá tuvo conocimiento de la cláusula), y tenía que respetarla (no como Saúl su exesposo), y lo hizo para satisfacción de los gabaonitas.

   Cuando David se enteró del sacrificio de amor incondicional que Rizpa estaba haciendo, lo cual no hizo Milca su ex mujer, él se conmovió profundamente, e inmediatamente recuperó primero los huesos de Saúl quien hace unos pocos años se suicidó antes de que los filisteos le mataran en “el monte de Gilboa, / y le cortaron la cabeza, y le despojaron de las armas; y enviaron mensajeros por toda la tierra de los filisteos, para que llevaran las buenas nuevas al templo de sus ídolos y al pueblo. / Y pusieron sus armas en el templo de Astarot, y colgaron su cuerpo en el muro de Bet-sán” (1 Samuel 31:8c-10).  Pero luego, “…oyendo los de Jabes de Galaad esto que los filisteos hicieron a Saúl, / todos los hombres valientes se levantaron, y anduvieron toda aquella noche, y quitaron el cuerpo de Saúl y los cuerpos de sus hijos del muro de Bet-sán; y viniendo a Jabes, los quemaron allí. / Y tomando sus huesos, los sepultaron debajo de un árbol en Jabes, y ayunaron siete días” (1 Samuel 31:11-13).  De aquí de Jabes de Galaad, David recuperó los restos de Saúl, y de Jonatán, y de otros dos hijos de Saúl llamados Abinadab y Malquisúa (cf. 1 Samuel 31:2).

   Al recuperar David los cuerpos de Saúl y Jonatán, Abinadab, y Malquisúa, los sepultó en la ciudad de Zela de Benjamín de donde Saúl era originario.  Entonces, David ordenó también que junto a Saúl y Jonatán fuesen sepultados Armoni y Mefi-boset, quienes como Jonatán eran también hijos de Saúl.  Fue así como Rizpa, quedó satisfecha de que se le acabara la vergüenza de tener en exposición pública principalmente a sus hijos, aunque también a su ex esposo Saúl.  Valió la pena su esfuerzo de velar día y noche espantando a las aves y fieras.  Dios, más que David, estaba actuando ahora a favor de ella y a favor de todo Israel, pues apenas fueron sepultados Armoni y Mefi-boset, la conclusión de esta preciosa historia nos narra que: “… Dios fue propicio a la tierra después de esto” (2 Samuel 21:14c).  Es hasta que hubo obediencia en el cumplimiento de la ley de la sepultura, de los que con maldición fueron ahorcados, y que por exigencia de los gabaonitas no fueron sepultados antes de la noche del mismo día que los ahorcaron, que Dios hizo llover sobre Israel después de tres años de no haber llovido.  No solo los gabaonitas se dieron por satisfechos, sino también Dios quien después de hecha la justicia a los gabaonitas, vindicó el honor de esta esforzada madre que mantuvo viva y fuerte su esperanza de que Dios no dejaría para siempre a sus hijos y a ella en condenación de vergüenza pública.

   De esto aprendemos que vale la pena que una madre llena de esperanzas en Dios se esfuerce por el bien de sus hijos, mejor cuando estos tienen el privilegio de vivir.  Ese amor esforzado e incondicional de una madre que no se limita en tiempo, cuidado, y esfuerzo por sus hijos, vale la pena.  Una madre que vela en oración, en enseñanza, y en cuidados por sus hijos sean pequeños o mayores, invoca la inmerecida gracia de Dios para sus vidas.  Permítanme contarles el caso del amor de una madre escocesa que con amor incondicional perdió la vida por salvar la de su bebé.  Con el paso de tiempo sirvió de conciencia para que aquel hijo, viniera a la fe salvadora en Jesucristo.  La historia se relata así: Hace años una madre viuda, joven, viajaba a pie por las montañas de Escocia cuando le sorprendió una tempestad de nieve que le impidió llegar a su destino. A la mañana siguiente al hallarle helada, descubrieron que se había quitado toda su ropa exterior para abrigar con ella a su hijito a quien encontraron vivo gracias a tal protección. El ministro que ofició el entierro de esta madre abnegada, solía contar con frecuencia esta historia como ilustración del amor de Dios. Una noche el predicador contó una vez más esta emocionante historia y pocos días después recibió un mensaje para visitar a un hombre muy enfermo quien le dijo: “Usted no me conoce, porque aunque he vivido muchos años en esta ciudad nunca asistía a las iglesias; pero el otro día pasé por delante de su Iglesia y le escuché hablar de lo que esa madre había hecho para salvar a su hijo y cómo ese amor es una ilustración del amor de Cristo que dio su vida por nosotros, y por primera vez comprendí la grandeza de este amor. Yo soy aquel hijo por el cual su madre murió helada y he querido hacerle saber que mi madre no murió en vano. Quiero dar mi vida por Cristo: El sacrificio de mi madre me servirá para salvar mi cuerpo y mi alma”[2].  Amadas hermanas y madres, todo esfuerzo incondicional que ustedes como madres hagan por sus hijos, será a corto y hasta largo plazo, un desencadenante de bendiciones para sus hijos.

.

   CONCLUSIÓN: Amadas hermanas, a quienes Dios les ha dado la gracia y responsabilidad de ser madres: Observen que los hijos de Rizpa fueron colgados literalmente en una horca respectivamente.   Ahora, los hijos de usted, ¿está viendo usted con amor dónde están colgados sus propios hijos ahora mismo?  Alguno podría estar ahorcado por la rebeldía, por el alcohol, por las drogas, por la depresión, por las malas influencias, o por la apatía espiritual… Usted que fue dotada con ese amor extraordinario que ni siquiera los padres somos capaces de expresar.  Usted que al igual que los padres cristianos, ha recibido el derramamiento de amor de Cristo en su corazón (cf. Romanos 5:5), es la mejor persona humana que puede seguir amando incondicionalmente a sus hijos, no se deshaga de ellos, aunque sean hijos mayores casados y con su propia familia.  No se trata de invadir su privacidad, sino de amarlos incondicionalmente para que ellos busquen siempre apegarse a Cristo para su vida diaria y para su vida en la eternidad.  Usted como madre es la persona que como Rizpa, puede ahuyentar las aves de rapiña y las fieras del día y de la noche que buscan dañar la integridad personal de sus propios hijos.

   Muchas felicidades a todas las que tienen el privilegio de ser madres.  Es un sublime privilegio que Dios les ha dado junto con un sublime amor incondicional capaz de brotar de sus corazones.  Dios esté con ustedes en esta bendita misión maternal que Dios les dio a ustedes.

   Ahora, permítanme dirigirles algunas palabras a todos como hijos o hijas.  Aun las que ahora son madres, pónganse en la condición de hijas. Les comparto que: Un joven predicador se preparaba para traer su primer sermón. Sabiendo que era la primera vez que lo hacía, y queriendo impresionar a su congregación con una buena ilustración, se fue a un viejo pastor para que le ayudara con algo que le garantizara captar la atención de sus oyentes. El pastor le dijo: “Hijo, tengo una ilustración que la he usado por mucho tiempo y siempre funciona. Cuando usted vaya al púlpito, haga la siguiente declaración, ‘los más grandes días de mi vida los he pasado en los brazos de la esposa de otro hombre. Luego, espere un momento y diga: ” ¡Mi mamá! ‘ “. Él continuó diciéndole: “Recuerda, no te olvides de hacer una pausa por un momento, y hagas lo que hagas, no te olvides de decir: ” ¡Mi mamá!’ “. Finalmente llegó el domingo y el joven fue a predicar. Se paró en el púlpito con dos problemas; uno, tenía un miedo espantoso; y, dos, se la había olvidado decirle a su esposa la manera cómo iba a abrir su sermón. De esta manera el joven predicador se aclaró la garganta, y seguro que tenía una introducción sensacional, dijo: “Algunos de los mejores días de mi vida los he pasado en los brazos de la esposa de otro hombre”.  Esperó por un momento; y para su sorpresa, su esposa, que era una señora con un mal genio, se levantó de su asiento y se dirigió hacia el púlpito. Alarmado por el hecho de que su mujer estaba caminando hacia la plataforma, se olvidó de las dos palabras que tenía que decir después de la primera frase. Así que intentó otra vez de modo de poder recordar bien la ilustración. “Algunos de los mejores días de mi vida los he pasado en los brazos de la esposa de otro hombre”. Hizo una pausa, y preso del pánico, dijo: “Y en este momento no recuerdo quién era esa mujer”[3].

   Ojalá que usted no tenga problemas para recordar los brazos y amor de esa mujer que es la madre de usted que con amor siempre incondicional dedicó tiempo de su vida, le cuidó, e hizo todo esfuerzo que le fue posible, para que usted sea la persona que hoy es.   Hónrela usted, no solamente cada 10 de mayo, sino todos los días.  Es su madre.

   Dios bendiga a todos los hijos y también a las madres de cada uno de ustedes.

========================

[1] El Mefi-boset, hijo de Rizpa la concubina de Saúl, no debe confundirse con el Mefi-boset hijo de Jonatán, hijo de Saúl.  El primero es hijo de Saúl, y el segundo es nieto de Saúl.  El Mefi-boset nieto, no es nieto de Rizpa porque la madre de Jonatán no es Rizpa sino otra mujer.

[2] Ruiz, Julio; El extraño amor de una madre; https://www.centraldesermones.com/sermones/2887-el-extrano-amor-de-una-madre (Ilustración tomada de la Introducción).

[3] Ruiz, Julio; El extraño amor de una madre; https://www.centraldesermones.com/sermones/2887-el-extrano-amor-de-una-madre (Ilustración tomada de la conclusión).