Abr 14

SOLO JESÚS TRAE PAZ A LA VIDA HUMANA, Por: Diego Teh.

SOLO JESÚS TRAE PAZ A LA VIDA HUMANA.

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Isaías 53:1-5; y Lucas 19:37-44.

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Elaborado por el Presbítero: Diego Teh Reyes, para predicarse el domingo 14 de abril 2019, a las 18:00 horas, en la iglesia “El Divino Salvador” de Mérida, Yucatán; y sus congregaciones.

Este sermón corresponde al número 02 de la serie: SOLO JESÚS.

   INTRODUCCIÓN: En los tiempos cuando el imperio romano traía a una provincia o a una ciudad a un nuevo rey, este hacía su entrada triunfal acompañado de un ejército militar con fuertes caballos entrenados para la guerra, y sus jinetes armados con escudos, lanzas, y otros implementos de ataque y defensa.  Llegaban de esta manera porque no llegaban en plan de paz, sino a imponer su gobierno o reinado por medio del poder de la fuerza y de las armas.  En este contexto de imposición, uso de la fuerza y armas, Jesús cumplió una profecía pronunciada y escrita por el profeta Zacarías aproximadamente desde el año 520 a. C., en la que, dirigiéndose a la ciudad de Jerusalén, había profetizado: “… he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna” (Zacarías 9:9), y efectivamente Jesús fue quien cumplió esta profecía (cf. Lucas 19:28-35).  Lo característico de su entrada triunfal es que lo hizo sobre un asno todavía pollino, acompañado de sus doce discípulos; unos cuántos viajeros que iban a la fiesta religiosa de Pascua en Jerusalén, y que se unieron a ellos; acompañados estos de algunos muchachitos quizá apenas rebasando sus doce años de edad, y otros menores de doce años.  Al entrar a Jerusalén no se dirigieron al palacio real de la ciudad, sino que se fueron directo al templo de Dios.  Esta especial entrada triunfal, indicaba que se trataba de un rey de paz en nombre de Dios, no del emperador César.  Pero, la paz que portaba, le costó la vida, para que se cumpla lo que Isaías otro profeta había dicho también con respecto a Jesús, diciendo: “el castigo de nuestra paz fue sobre él” (Isaías 55:5).

   Basado en el texto bíblico de Lucas 19; desde el 37 hasta el 44, en el que se describe el acercamiento de Jesús a la ciudad de Jerusalén para llevar a cabo su especial entrada triunfal, voy a predicarles que: Toda persona debe cumplir los PASOS espirituales para tener la paz de Dios en su vida. / ¿Cuáles son los PASOS espirituales que toda persona debe cumplir para tener la paz de Dios en su vida? / En la historia de la llegada triunfal de Jesús a Jerusalén, encontramos los PASOS espirituales que toda persona debe cumplir para tener la paz de Dios en su vida. Solamente que haré una exposición comenzando con los versículos 43 y 44, luego con el verso 42, y por último retrocederé a los versículos 37 y 38.

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   El primer PASO espiritual que toda persona debe cumplir para tener la paz de Dios en su vida, es:

I.- ENTENDER QUE SIN JESÚS NO SE PUEDE TENER PAZ.

   Cuando Jesús se aproxima a la ciudad Jerusalén se detiene en cierto lugar alto desde donde quizá podía tener una vista panorámica de toda la ciudad, lo que Jesús podía mirar además del paisaje, era el futuro trágico de aquella ciudad. Su pronta tragedia no le vendría por una maldición que le era dictaminada, sino por la consecuencia natural de su rechazo constante a Dios. En el pasado, cuando Dios les enviaba profetas para enseñarles el plan y voluntad de Dios, ellos mismos apedreaban a los profetas hasta matarles, por su rechazo a la corrección espiritual que Dios quería hacer en ellos.  Por eso en una ocasión Jesús dijo a la gente de aquella ciudad: ¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! (Mateo 23:37; Lucas 13:34). Ahora que Jesús había venido a proclamar y traerles la paz de Dios, a ellos, primeramente, lo que estaba a punto de ocurrir los días siguientes era el peor rechazo que harían a Dios, pues también matarían a Jesús quien no era un simple profeta humano, sino que era nada menos que Dios mismo hecho humano.

   Al vislumbrar Jesús aquel eminente rechazo que le harían los de Jerusalén, él no podía ver en ellos más que un futuro trágico sin paz, por rechazar una y otra vez la paz de Dios. Por ello, Jesús dice de Jerusalén: “Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán, / y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación” (Lucas 19:43-44). De estas palabras de Jesús aprendemos que cuando no se acepta la paz de Jesús, entonces sin duda y con toda seguridad la tragedia humana o personal está por llegar.  Podría estar más cerca de lo que uno se imagina.  En el caso de Jerusalén, solamente fueron unos 36 años más cuando fue destruida por órdenes de un emperador romano.

   Por eso, debemos entender que sin Jesús no puede haber una paz duradera en la vida de nadie.  Sin Jesús la tragedia está cerca. Cada persona necesita por anticipado conseguir la paz de Dios para evitar que su vida se vuelva una tragedia en todos los aspectos, y en el caso de que una vida ya esté siendo un caos con falta de paz, todavía puede aceptar la paz de Dios para calmar y contrarrestar el caos de su vida.  En este momento usted puede dirigirse a Jesús, diciéndole en sus propias palabras: Señor Jesucristo, yo necesito paz, y ahora quiero la paz de Dios que ya entiendo que solamente tú eres quien la puede dar. Dígaselo con toda la sinceridad y entusiasmo de la necesidad de su corazón.

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   El segundo PASO espiritual que toda persona debe cumplir para tener la paz de Dios en su vida, es:

II.- RECONOCER QUE SOLO JESÚS TRAE LA PAZ DE DIOS.

   Antes de decir lo que ya hemos observado en el primer paso, Jesús dijo algo que expresa no solamente el deseo de Dios y de Jesús mismo como Hijo de Dios, sino que él mismo era el agente de la paz para la gente.  Pues, la entrada triunfal que estaba a punto de realizar en los próximos minutos de cabalgata, era una señal profética de que él es la paz de Dios que se estaba anunciando para conocimiento del mundo entero, pero que primeramente era para ellos.  Por eso Jesús con lágrimas en sus ojos dijo acerca de toda la ciudad de Jerusalén: “¡Si también tú conocieseis, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos” (Lucas 19:42).   Estas palabras de Jesús, según la Nueva Traducción Viviente, lo expresa como si estuviese originalmente dirigida a mí y a usted, y justamente para el día de hoy.  Aquellas dos veces milenarias palabras, cobran vida para cada uno de nosotros, al decir: “¡Cómo quisiera que hoy tú, entre todos los pueblos, entendieras el camino de la paz!” (Lucas 19:42a; NTV).  Nos habla de “tú” (o usted), y nos habla también de entender “el camino de la paz”, la cual según el contexto que hemos ya observado es por medio de Jesús.

   Qué triste es tener al Rey de la Paz, y no poder darse cuenta.  El día que debió ser el mejor día para los de Jerusalén, ni siquiera se percatarían de ello.  Jesús les había llevado la paz de Dios, pero la gran mayoría no podía darse cuenta de que Jesús les había traído este beneficio, al grado de que, a partir de ese día, sus líderes religiosos, pero también sus líderes políticos, y hasta multitudes de sus habitantes, le persiguieron hasta que lograron capturarle, sentenciarle a muerte, y crucificarle.  Aunque dos meses después de haber matado a Jesús, cuando Pedro les predicó durante la fiesta de Pentecostés, muchos de ellos creyeron en Jesús, no toda la ciudad hizo caso a los apóstoles y demás predicadores.  La gran mayoría siguió rechazando la paz del reino de Dios.

   Quien ha buscado paz en otra fuente que no sea Jesús, hoy debe arrepentirse de ello, debe reconocer que solo Jesús trae la paz de Dios al ser humano, y por ello debe decirle a Jesús: Señor Jesús, he estado buscado paz por otras partes, pero ahora que ya sé que “el camino de la paz” eres tú, por favor dame la paz de Dios para mi vida.  Que esta sea la oración que cambie la vida de usted estimado oyente.

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   El tercer PASO espiritual que toda persona debe cumplir para tener la paz de Dios en su vida, es:

III.- SER DISCÍPULO DE JESÚS ES EL SEÑOR DE LA PAZ.

   Ahora, observemos los versículos 37 y 38, en el que San Lucas menciona a personas que ya habían encontrado en Jesús la paz de Dios para sus vidas.  No solamente eran los 12 o solo 11 de sus discípulos más cercanos que disfrutaban la paz de Dios, sino todo aquel que por creer en él le seguía como DISCÍPULO a otros lugares.  San Lucas narra este detalle, diciendo: “Cuando llegaban ya cerca de la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzó a alabar a Dios a grandes voces por todas las maravillas que habían visto, / diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor, paz en el cielo, y gloria en las alturas!” (Lucas 19:37-38). ¿Observaron quiénes estaban llenos de gozo, y que alabaron a Dios, y que cantaron un salmo mesiánico aplicado a Jesús?  Fueron, según la segunda parte del versículo 37: “toda la multitud de discípulos”.

   Con esta narración que nos presenta San Lucas, descubrimos que la paz de Dios solamente es real y efectiva para los que deciden ser discípulos de Jesús, reconociendo que él es el rey de la paz.  Cuando uno reconoce el señorío de Jesús sobre la vida humana, la misma paz que se encuentra en el cielo en el haber de Dios, desciende al corazón humano, y hasta a toda la vida pública de toda una comunidad, una ciudad, y hasta de toda una nación.

   Esto hace necesario que cada ser humano nos hagamos discípulos del Señor y Rey Jesús, el Señor de la paz.  Hoy, cada uno de los presentes debemos renovar nuestro compromiso de querer seguir siendo discípulos de Jesús.  Y quien nunca en la vida ha tomado la decisión de ser discípulo de Jesús, hoy debe decirle a Jesús: Señor Jesús, yo quiero ser tu discípulo, ¿qué quieres que yo haga?  Ahora entiendo que la paz de Dios, solamente la disfrutan quienes son tus discípulos. Quiero ser uno de ellos, bajo la dirección de tus divinas enseñanzas.

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   CONCLUSIÓN: Estimados oyentes, que este día popularmente conocido como domingo de ramos, o de palmas, o de entrada triunfal, no sea un día de rechazo que usted haga al divino propósito de Jesús de darle paz a su vida personal, y hasta familiar.  Tome usted como suyas las palabras de Jesús: “¡Si también tú conocieseis, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! …” (Lucas 19:42), y reconozca usted que sin Jesús no se puede vivir en paz verdadera y duradera, porque SOLO él es la paz y el dador de la paz de Dios.  Reconozca usted que solo Jesús trae la paz de Dios a la vida humana; y acepte usted ser un DISCÍPULO de Jesús, pues finalmente la paz de Dios solamente es para los que se hacen discípulos de él.