Jul 01

LA DISCIPLINA DE LA INTEGRIDAD, Por: Diego Teh.

LA DISCIPLINA DE LA INTEGRIDAD

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Salmo 26:1-12.

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Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del domingo 1 de julio 2018, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.

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Este bosquejo corresponde al sermón # 09 de la serie: LAS DISCIPLINAS DEL HOMBRE PIADOSO.

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   INTRODUCCIÓN: ¿Qué se quiere comunicar cuando utilizamos la palabra “íntegro”, cuando, por ejemplo, decimos: A María le presté 500 pesos, y el fin de semana me lo devolvió “íntegro”? ¿Cuál es el significado de “integro” en esa expresión? Significa que María lo devolvió “completo”, que lo devolvió “todo”.  ¿Qué idea se quiere transmitir cuando, por ejemplo, decimos: Este piano está “íntegro” como cuando era nuevo? ¿Cuál es el significado de “íntegro” en esta expresión? Significa que el piano está “intacto”, y “conservado”.  En el versículo 1 y en el versículo 11 del Salmo 26, David su autor testifica de una característica que lo ha distinguido en su andar, o sea en su conducta.  Él le llama “integridad”. ¿Qué es eso de “integridad”? Y ¿qué se quiere decir cuando alguien expresa: Los cristianos somos personas que nos conducimos con “integridad”? ¿Cuál es el significado de “integridad” en esta expresión? Igualmente, tiene que ver con una persona con calidad de “íntegro”, que tiene una entereza moral. Es una manera de describir a una persona intachable, que no le falta nada para ser congruente con lo que es, con lo que dice, y con lo que hace.    Kent Hughes, autor del libro Las Disciplinas de un Hombre Piadoso, en el capítulo correspondiente a La Disciplina de la Integridad, después de analizar la falta de integridad de Ananías y Safira (cf. Hechos 5), afirma y con toda razón: “La integridad es una de las mayores necesidades de la iglesia moderna”. Y luego, interpretando al apóstol Pablo cuando dice: “Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en Aquel que es la cabeza, esto es, Cristo” (Efesios 4:15), dice Hughes: “la integridad es indispensable para el crecimiento de la iglesia”.

   Considerando que verdaderamente la integridad hace mucha falta entre los que conformamos la iglesia de Jesucristo, y que ello contribuye al crecimiento de la iglesia, hoy basado en diferentes versículos de la palabra de Dios, voy a predicarles que “la integridad es una necesidad en todas las áreas de la vida de un hijo de Dios”. / ¿Cuáles son las áreas de la vida de un hijo de Dios, en las cuales la integridad es una necesidad? / En el mensaje de este momento, les voy a compartir algunas de estas áreas de la vida de un hijo de Dios en las cuales la integridad es una necesidad.

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   La primera área de la vida de un hijo de Dios, en la cual la integridad es una necesidad, es:

I.- EN LA VIDA DEL HOGAR.

   David, el autor del Salmo 101, dice: “En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa” (Salmo 101:2b), pero lo dice como resultado de una experiencia previa con Dios, pues antes dirigiéndose a Dios, le dijo: Entenderé el camino de la perfección cuando vengas a mi” (Salmo 101:2a). Realmente se necesita que Dios haya venido a la vida de una persona para que entonces uno pueda ser íntegro.  Esta integridad, sin duda debe comenzar en casa.  No hay personas que conozcan mejor nuestra integridad que los que viven en nuestra propia casa: El cónyuge, los hijos, y otros parientes cercanos.  Cuando hay integridad en una persona, en la casa todo marcha bien con todos.  Cuando hay integridad en un hogar, esto se refleja en todas partes como en el trabajo y hasta en la iglesia. Cuando no hay integridad, especialmente en los padres de familia, ni siquiera a largo plazo sino a corto plazo, solamente estarán conduciendo a su misma familia, a sus propios hijos a una vida infeliz, porque según el mal ejemplo que han visto de sus padres, así se conducirán también ellos.

   Con respecto al resultado de la vida de un padre íntegro, y por qué no, también de una madre íntegra, dice un proverbio: Camina en su integridad el justo; sus hijos son dichosos después de él” (Proverbios 20:7).   La NVI clarifica esto mismo, diciendo: Justo es quien lleva una vida sin tacha; ¡dichosos los hijos que sigan su ejemplo!” (Proverbios 20:7; NVI). Vale la pena, que la integridad sea practicada en el hogar.  A largo plazo los hijos serán felices, dichosos, porque tuvieron a tiempo el ejemplo apropiado de cómo conducirse en la vida.  ¿No quiere usted ésta bendición para sus hijos y familia?

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   La segunda área de la vida de un hijo de Dios, en la cual la integridad es una necesidad, es:

II.- EN EL SERVICIO A DIOS.

   Después de que los israelitas habían sido instalados en sus respectivos territorios por tribu en la tierra prometida, Josué observó que vacilaban entre servir a Dios y al mismo tiempo servir a dioses ajenos que sus antepasados sirvieron en Egipto, o de los que conocieron en el camino hacia la tierra prometida, y los que ahora habían conocido de los nativos de la tierra prometida.  Eso es falta de integridad, pues si a Dios se quiere servir, tiene que ser de manera completa, no a medias, solo a Él.  Es lo que Jesús le dijo al mismo diablo cuando le tentó: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás” (Mateo 4:10).  Servir, no es solamente el acto de adorar durante un culto sino toda acción que uno realiza debe ser en obediencia a la voluntad de Dios.

   Para combatir la división de servicio que los israelitas tenían para con Dios al mismo tiempo que para los falsos dioses, Josué les exhortó que procedieran con integridad.  Les dijo lo siguiente: “Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová. / Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová” (Josué 24:14,15).  Dios requiere que sea servido con integridad, no a medias, pues solo Él es Dios vivo y verdadero (cf. Jeremías 10:10).  ¿Es así con integridad que usted está sirviendo a Dios?

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   La tercera área de la vida de un hijo de Dios, en la cual la integridad es una necesidad, es:

III.- EN LA RESPONSABILIDAD DE ADORAR.

   Entre el Salmo 41, David, dirigiéndose a Dios le dice: “En cuanto a mí, en mi integridad me has sustentado y me has hecho estar delante de ti para siempre” (Salmo 41:12). ¿Qué es lo que David está comunicando con esta interesantísima declaración?  Nada menos que la verdad, que cuando una persona temerosa de Dios está haciendo de su parte el vivir con integridad en todos los aspectos de su vida, a esa persona, Dios le sustenta, pues David dice: “en mi integridad me has sustentado”, pero no se refiere al pan de cada día como sustento, sino al sustento espiritual de enfrentar la vida con toda responsabilidad y victoria.  Pero, lo que quiero enfatizar en este punto es que David también como resultado de su propia integridad, le dice a Dios: “me has hecho estar delante de ti para siempre”.  Dios, aunque siente misericordia por las personas que no tienen integridad, Él no se agrada de ellos, pues, aunque todos los días vengan a Dios con multitud de sacrificios, antes que ello lo que Dios espera de una persona que busque estar delante de él en adoración es la integridad.

  Por ejemplo, las personas que abusan pensando que si pecan no es problema porque Dios les perdonará, de ellos Dios dice: “¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? [… / …] me son gravosas; cansado estoy de soportarlas. / Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; …” (Isaías 1:11-15a).  Aunque estas palabras fueron dichas por Dios mucho tiempo después de David, de todas maneras, siempre era verdad aun en tiempos anteriores a David. David mismo había entendido esta situación, pues el mismo en su arrepentimiento de un pecado inmoral que había cometido, en su oración de arrepentimiento le dijo a Dios: “Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres holocausto. / Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios” (Salmo 51:16,17).  Aunque los sacrificios sangrientos eran vigentes en su tiempo, el mismo enfatiza en otro de sus salmos que uno de los requisitos para presentarse delante de Dios es la integridad antes que cualquier ceremonia externa, pues en el soliloquio del Salmo 15, dice: “Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? / El que anda en integridad…” (Salmo 15:1,2a). Tabernáculo y monte santo, en este salmo, evocando las ocasiones cuando Dios manifestó su presencia en tales lugares, es usado como lenguaje figurado para expresar que Dios no espera que nadie se atreva a acercarse a Él si no está previamente preparado para ello con una vida íntegra basada en la santificación. ¿Considera usted que está llevando una vida de integridad para que usted pueda presentarse a conciencia delante de Dios santísimo para adorarle?

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   La cuarta área de la vida de un hijo de Dios, en la cual la integridad es una necesidad, es:

IV.- EN EL ALEJAMIENTO DEL PECADO.

   Todo hijo de Dios se preocupa por el pecado, y hace todo lo que está de su parte para alejarse y huir de ello.  Fue una verdad para los que vivieron en la antigüedad antes de Cristo, así como para nosotros los cristianos de la actualidad.  David en su tiempo, y no deja por ello ser verdad en la actualidad, él hizo una oración a Dios en el cual le dice a Dios: “Guarda mi alma, y líbrame; no sea yo avergonzado, porque en ti confié. / Integridad y rectitud me guarden, porque en ti he esperado” (Salmo 25:20,21).  Este guardar el alma que David le ruega a Dios es el anhelo de no verse envuelto en pecado alguno, pidiéndole a Dios que sea librado aun de posibles ocasiones de pecar contra Él.  Eso sería desde la directa intervención de Dios.

   Sin embargo, en la responsabilidad personal de no dejarse atraer, caer, y arrastrar por el pecado, David hace una afirmación interesante al decir: “Integridad y rectitud me guarden, …”.   Para no caer en los lazos de las tentaciones, además de que Dios hace lo que le corresponde para que tengamos el camino despejado de males, nuestra responsabilidad es tener “integridad” para no caminar hacia donde están la tentación y el pecado disponibles.  Es necesario que contemos con la virtud moral de la “integridad”, pues ello mismo sirve para ser guardado del peligro constante de pecar.  ¿Procura usted tener integridad para guardarse de las tentaciones y del pecado mismo?  Si alguien no busca ser íntegro, entonces voluntariamente quiere pecar, pero el que busca ser íntegro, voluntariamente desea alejarse de pecar.  Cuando sienta que el pecado y la tentación le está atrayendo o le quiere arrastrar hacia lo indebido, invoque en oración la gracia y el poder de Dios, para que Dios le auxilie a mantenerse en integridad.

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   La quinta área de la vida de un hijo de Dios, en la cual la integridad es una necesidad, es:

V.- EN LA BÚSQUEDA DEL ÉXITO.

   Según un proverbio bíblico: La integridad de los rectos los encaminará;
pero destruirá a los pecadores la perversidad de ellos”
(Proverbios 11:3).  Observe usted los contrastes mencionados en este proverbio.  El contraste “de los rectos” es “los pecadores”. El contraste en la calidad moral de cada uno es, el de los rectos “la integridad”, el de los pecadores “la perversidad”.  El contraste con respecto al final que a cada uno les espera su respectiva calidad moral es, el de los pecadores es que su perversidad los ¿qué?, los “destruirá”, y el de los rectos es que su integridad “los encaminará”.  Muchas veces las personas, instituciones, organizaciones, empresas, etc… no prosperan precisamente por la falta de integridad.  La misma falta de ello los comienza a destruir, y si no lo detectan y comprenden a tiempo que ese es su mal, y si no se corrigen, muy pronto quedarán arruinados, destruidos sin poder continuar sus proyectos.  En cambio, cuando hay integridad, el proverbista afirma que la integridad misma “los encaminará”.; o sea, que los llevará al éxito, al triunfo, a salir adelante.

   Les voy a recordar que en 1982 se dio el caso en Chicago EUA, de que todo un lote de Tylenol producido por la compañía Johnson & Johnson, fue adulterado con cianuro por algún empleado con conocimientos científicos, causando la muerte de siete personas.  Como consecuencia la empresa perdió la confianza de sus consumidores, además que perdió muchísimos millones de dólares.  Sin embargo, la empresa tenía entre sus valores el servir a la comunidad con honestidad e integridad.  Entre sus valores estaba la “integridad”.  Por causa de aquellos incidentes, el presidente de la compañía ordenó que se retire de las farmacias, consultorios, hogares, la venta y consumo de todo el Tylenol de su marca que habían antes distribuido, aunque quizá no toda la producción estaba envenenada con el cianuro.  Eso significaría la pérdida de unos cien millones de dólares, no poco dinero. Al ser interrogado el presidente de la compañía por los reporteros, acerca de cómo fue que tomó esta gran decisión, su respuesta fue: “Practiqué lo que acordamos hace tiempo en la declaración de nuestra misión, siempre es fácil hacer lo correcto cuando uno sabe cuál es su posición[1].   La compañía recuperó la confianza de los consumidores, hoy 32 años después es una compañía próspera, exitosa.  De mucho le sirvió la integridad.

   ¿Usted está practicando la integridad para salir adelante en las dificultades para encontrar éxito en la vida, o lo hace por medio de trampas tal como lo hacen los que no son cristianos?

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   La sexta área de la vida de un hijo de Dios, en la cual la integridad es una necesidad, es:

VI.- EN LOS NEGOCIOS COMERCIALES.

   En el libro de los proverbios leemos que “El peso falso es abominación a Jehová; mas la pesa cabal le agrada” (Proverbios 11:1).  En otro proverbio similar, también leemos que dice: “Pesa falsa y medida falsa, ambas cosas son abominación a Jehová” (Proverbios 20:10).

   En nuestros negocios con las personas a quienes servimos con nuestras ventas, productos, trabajo, etc…, o a quienes nos hacen trabajamos, o les compramos sus productos requiere de nosotros los hijos de Dios, la práctica de la integridad.  Si algo usted vende por kilos, y usted le descuenta 50 gramos en la báscula y entrega solamente 950 gramos o menos o aún más pero no completa los 1000 gramos del kilo, usted no está siendo íntegro; usted está cayendo en la anomalía del peso falso; peor si usted le ha colocado un calce a la báscula para que muestre que está completo lo que usted está pesando, pero de manera oculta usted le está robando a su cliente.  Eso es falta de una evidente integridad, del cual por lo general la gente se da cuenta.  También hay falta de integridad cuando usted vende algo más allá de su precio máximo al público.  Si la gente lo compra o se lo paga a usted será porque no tiene otra opción cercana o en ese momento.  Inmediatamente las ganancias de usted se disparan o dispararán notablemente.  Usted se estará enriqueciendo, sin embargo, al costo de una indigna falta de integridad, lo cual no es correcto ni agradable a la vista de Dios.

   Amados hermanos, ninguno de nosotros debe hacerle chafa, trampa de peso o de precio, absolutamente a nadie.  A Dios le es abominación.  Le es despreciable la actitud de quien hace eso con su prójimo.  ¿Es usted “íntegro” cuando hace negocios con sus clientes, y hasta con sus empleados?  Si usted es un vendedor de cualquiera que sea el producto, ¿lo vende como corresponde a su justo precio, o lo vende a precio exagerado?  El integro vende al justo precio, no a precio exagerado.  Si usted es patrón, ¿paga a sus empleados lo que corresponde a sus aptitudes, producción, conocimientos, y experiencia, o les paga poco quedándose usted con lo que legítimamente le corresponde a su empleado por haber trabajado arduamente para entregarle a usted la tarea o producción que le fue requerida?

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    La séptima área de la vida de un hijo de Dios, en la cual la integridad es una necesidad, es:

VII.- EN LA EVANGELIZACIÓN.

   Tan pronto estaba surgiendo la primera iglesia de Jesucristo en Jerusalén, hubo necesidad de administrar bien los recursos humanos y hasta económicos de aquella naciente iglesia.  La iglesia estaba creciendo, pero crecería mucho más. La iglesia también tenía que administrar un porcentaje de sus recursos para apoyar a las viudas no solamente de los hebreos a quienes se les estaba dando prioridad, sino también de los griegos que por primera vez en la historia ellas estaban siendo parte del gran pueblo de Dios.  Por lo que al elegir a los primeros diáconos que se harían cargo de esta administración, no solamente se pensó en la necesidad de 7 diáconos, sino que uno de los requisitos para elegirlos fue que deberían ser personas primeramente “de buen testimonio” (Hechos 6:3).  Deberían ser “de buen testimonio”, porque tanto los que ya formaban parte de la naciente iglesia, así como los que estaban fuera de la iglesia estarían observando si aquella iglesia en formación era verdaderamente diferente a cualquier asociación que ellos ya conocían y que no era nada transformador. La gente de aquellos tiempos, como hasta el día de hoy, siempre analiza si hay algo diferente en una iglesia en particular que valga la pena para creer en su Cristo.  Pero, si al evangelizar predican del amor de Dios, el amor fraternal, pero si después en su misma iglesia no viven lo que predican, entonces, no tienen integridad entre lo que predican y lo que realmente viven, por lo que una iglesia así no interesaría a nadie.

   En su libro Las Disciplinas del Hombre Piadoso, Kent Hughes, observa con certeza que: “La inevitable necesidad de integridad de la iglesia está vinculada directamente con las necesidades de nuestro mundo perdido, ya que el mundo anhela ser libre de engaño.  Sin duda, el mundo practica y promueve el engaño; pero en lo más profundo muchas personas ansían verse libres de la falsedad.  Un considerable número de personas fuera de las cuatro paredes de la iglesia abrazarían ansiosamente la fe de los creyentes que sean los modelos de probidad e integridad que ellos buscan.  […]  Un espíritu íntegro es un poderoso instrumento de evangelización.  He conocido a personas que por haber visto esta cualidad en alguna iglesia o creyente, se sintieron irresistiblemente atraídas por Cristo.  La integridad será para algunas personas la refrescante bebida tentadora en medio del secularizado desierto de la falsedad”.

   Amados hermanos, recuerden que todos estamos haciendo labor de evangelización para alcanzar a otros para la bendita y gloriosa salvación de sus almas, por lo que se requiere que cada uno de nosotros sea “de buen testimonio”.  Que lo que hacemos concuerde con lo que creemos y predicamos.  O sea, que seamos íntegros entre nuestra fe y nuestra práctica.  Eso contribuirá a que nuestros esfuerzos evangélisticos sean valorados y apreciados por la gente. Así no faltarán personas que crean en el santo evangelio de Jesucristo, y entreguen sus vidas a él.

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   La octava área de la vida de un hijo de Dios, en la cual la integridad es una necesidad, es:

VIII.- EN EL HABLAR SIEMPRE LA VERDAD.

   Hablar diciendo siempre las cosas tal como son, es hablar con verdad, y hablar con verdad es parte de la integridad de una persona.  Pero hablar diciendo mentiras, diciendo las cosas como no ocurrieron o como no son realmente, es una evidencia de falta de integridad.  Un creyente en Jesucristo no debe hablar con mentira.  El apóstol Pablo, en su epístola a los Efesios, instruyéndoles acerca de una serie de conductas no convenientes para la integridad, y acerca de las conductas que cultivar, les dice: “… desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros” (Efesios 4:25).  Cuando mentimos al prójimo en general, y hasta a nuestros hermanos en la fe, en ese momento evidenciamos nuestra falta de integridad.  El apóstol Pablo orientó a los Efesios, de que el mal de mentir, no es algo que tenga que dominar a un creyente, porque al decir que puede ser desechada su práctica, entonces es superable para aquellos que tienen el mal hábito intencional de mentir.  Usted puede ser siempre íntegro hablando siempre la verdad.

   Les comparto que: “en un pueblo, el rey convoco a todos los jóvenes y les dijo: “Os voy a dar una semilla diferente a cada uno de vosotros, al cabo de 6 meses deberán traerme en una maceta la planta que haya crecido, y la planta más bella ganara la mano de mi hija”.  Así se hizo, pero había un joven que planto su semilla y esta no germinaba; mientras tanto, todos los demás jóvenes del reino no paraban de hablar y mostrar sus hermosas plantas. Llegaron los seis meses y el joven ni siquiera quería ir al palacio, pero su madre insistía en que debía ir pues era un participante. Avergonzado, desfilo de último hacia el palacio, con su maceta vacía…  Los otros jóvenes se burlaban de él. Llegó el rey, y todos hicieron su respectiva reverencia mientras él se paseaba entre todas las macetas admirando las plantas. Finalizada la inspección llamó a su hija, y llamó de entre todos al joven que llevo su maceta vacía. El rey dijo entonces: “Este es el nuevo heredero del trono y se casara con mi hija, pues a todos ustedes se les dio una semilla infértil, y todos trataron de engañarme sembrando otras plantas; pero este joven tuvo el valor de presentarse y mostrar su maceta vacía, siendo sincero, honesto, real y valiente, cualidades que un futuro rey debe tener y que mi hija merece”. Definitivamente la integridad es un tesoro…[2]

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   CONCLUSIÓN:    Amados hermanos, ser íntegro es una perfección moral y espiritual que mucha falta hace en la vida de muchos creyentes.  No porque sean falsos creyentes.  Son creyentes verdaderos, pero no se han ocupado en profundizar su obediencia a Dios, y entonces no les preocupa cómo viven. Se contentan con saber que por haber creído en Jesucristo, ya son considerados cristianos.  Sí es cierto, pero es un cristiano inicial, que tiene que ir creciendo en la gracia, desechando todo residuo de impiedad que haya venido arrastrando durante toda su vida antes de creer en Jesucristo.  Ahora tiene que integrar a su vida los valores y virtudes propios del mismo evangelio, para que pueda ser un cristiano íntegro, completo, congruente, y de buen testimonio donde sea que este se encuentre.   Es lo que Jesús espera cuando dijo: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48). Dios espera de cada uno de nosotros, la integridad en: 1) el hogar; 2) el servicio a Dios; 3) la responsabilidad de adorar; 4) el alejamiento del pecado; 5) la búsqueda del éxito; 6) los negocios comerciales; 7) la evangelización; y 8) el hablar siempre la verdad.

   Dios nos ayude a todos a ser cristianos de integridad.

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[1] https://www.aguilascfc.org/2014/06/bosquejo-la-importancia-de-la-integridad.htm

[2] http://www.estudiosysermones.com/2013/12/el-valor-de-la-integridad.html