Jun 15

LA DISCIPLINA DE LA VIDA DEVOCIONAL, Por: Diego Teh.

LA DISCIPLINA DE LA VIDA DEVOCIONAL

Salmo 1:1-2.

Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del viernes 15 de junio 2018, a las 19:00 horas, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.

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Este bosquejo corresponde al sermón # 06 de la serie: LAS DISCIPLINAS DEL HOMBRE PIADOSO.

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   INTRODUCCIÓN: Una vida devocional consiste en estar en una continua comunión con Dios. Una vida devocional no consiste en ir ni algunos ni todos los domingos a la iglesia.  Es toda una vida, sea de día o sea de noche, sea lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado, o domingo.  Mucho menos consiste en solamente determinados minutos al día, sino en muchas, pero muchas veces al día.  Su tiempo puede variar, desde menos de un minuto hasta todo el tiempo que usted tenga disponible o todo el tiempo que usted quiera estar en comunión devocional con Dios.  Consiste en leer la palabra de Dios, pero no consiste en solamente leer la palabra de Dios.  Consiste en orar a Dios, pero no consiste en solamente orar a Dios.  Consiste en adorar a Dios, pero no consiste solamente en adorar a Dios.  Se puede leer la palabra de Dios, orar a Dios, y adorar a Dios, los tres elementos en el mismo lapso de tiempo que usted aparte para ello, pero también podrían ser solamente dos de estos elementos, e incluso solamente uno a la vez, aunque en el resto del día no hay que descuidar ninguno de ellos.  También es tan flexible que puede hacerlo de preferencia por las madrugadas o mañanas, pero igual también se puede por la tarde, o por la noche; pero como he dicho antes, hasta muchas, pero muchas veces al día.  Lo importante es que no sea solo una vez de vez en cuando, sino no sería una vida devocional.  Cuando dije que se trata de “una continua comunión con Dios”, no quiere decir que usted va a renunciar al trabajo, a la convivencia familiar, a las responsabilidades con la comunidad donde vivimos, etc…, sino que en medio de todos estos deberes se puede apartar hasta menos de un minuto para hacer una breve oración, así como los minutos necesarios para leer un versículo o un pasaje extenso de la Biblia.  Lo importante es hacerlo parte de la vida como respirar más de 1,000 veces por día.

   Pero, específicamente en este mensaje les voy a predicar que una vida devocional debe enfocarse en objetivos esenciales. /  ¿Cuáles son los objetivos esenciales en los que debe enfocarse una vida devocional? / Basado en diversos pasajes bíblicos les voy a explicar tres objetivos esenciales.

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   El primer objetivo esencial de una vida devocional, es:

I.- ESCUCHAR A DIOS.

   Un primer detalle que voy a indicarles en este punto es que a pesar de que todos los seres humanos en condición saludable tenemos en la cabeza dos ojos, una nariz, una boca, así como dos orejas con sus respectivos oídos; en cuanto a la vida espiritual la palabra de Dios nos representa con una cabeza que no tiene oídos, y que por lo tanto tal persona nunca podrá escuchar la voz de Dios.  En este caso, nadie puede recurrir a un cirujano para que le abra un par de oídos espirituales, sino únicamente Dios tiene la potestad de perforar esa cabeza pecadora sin oídos.  En el Salmo 40:6, David observando que la gente de su tiempo peca y ofrece sacrificios a Dios, luego vuelve a pecar y a ofrecer sacrificio invocando el perdón de Dios.  Pero, un día reflexionó y pensó: ¿Es esto realmente lo que Dios quiere cuando instituyó la validez y vigencia de los sacrificios por el perdón? La seguridad del perdón de Dios, ¿me da libertad de pecar, pues al fin y al cabo hay un sistema de sacrificios que puedo cumplir, y entonces soy perdonado cuantas veces sean necesarias?  Entonces, David entendió algo importante que le dijo a Dios: Ya lo entendí: “Sacrificio y ofrenda no te agrada” (Salmo 40:6a).

   Pero, ¿cómo pudo llegar David a este entendimiento?  A continuación, con reconocimiento le dice a Dios: “Has abierto mis oídos” (Salmo 40:6b).  En el hebreo, la palabra usada par abierto se debería traducir como “cavado”. Se cava la tierra generalmente con pico y pala. ¿Se imagina usted a Dios con pico y pala cavando los oídos cerrados de cada pecador que no escucha su palabra, aunque su palabra sea leída y predicada?  Una persona podría leer tantas veces la palabra de Dios, sin realmente escucharla.  Se necesitan tener abiertos los oídos espirituales que en nuestra cabeza espiritual no están abiertas.  Por eso, cantamos una y otra vez el himno que en su segunda estrofa del himno 141 que dice: “Abre mi oído, buen Señor, para escuchar con claridad tu dulce voz que, llena de amor, pueda apartarme de maldad”.  Necesitamos que Dios cave a profundidad nuestros oídos, para que su palabra llegue al alma, al corazón, el lugar donde debe comenzar la transformación de nuestra vida.

   Amados hermanos, una vida devocional requiere de leer la palabra de Dios, al mismo tiempo que estar dispuesto a escuchar que quiere decirnos Dios acerca de Él o de nuestros deberes.  También quiero aprovechar aclarar que una vida devocional, no significa solamente leer los devocionales del Pan Diario, Altar Familiar, y otros libros devocionales.  Sin duda que son de ayuda para entender la palabra de Dios, pero estos libros no son realmente la palabra de Dios sino solamente ayudas para entender la palabra de Dios.  Son buenos para ser leídos, pero nunca deben ser usados como sustitución de la palabra de Dios.  Es la palabra de Dios que debe ser escuchada y no las valiosas e importantes ilustraciones, explicaciones, y aclaraciones que nos ofrecen los devocionarios, porque es la palabra de Dios que se necesita recibir en la vida devocional.  Cualquier otra literatura o palabras humanas, por más iluminadas que sean no pueden tener ni el valor ni la función que tiene la bendita palabra de Dios.

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   El segundo objetivo esencial de una vida devocional, es:

II.- HABLAR CON DIOS.

  O sea, orarle a Dios. En este punto voy a enfatizarles que es importante dedicar tiempo para una confesión de nuestros pecados, pues no podemos negar ni ocultar ante Dios esta realidad impregnada en nuestra naturaleza.  Aunque hay personas que aun habiendo manifestado creer en Jesucristo, sus vidas no evidencian alejarse de la práctica de toda clase de pecados; también habemos personas que hemos estado progresando, aunque sea a paso lento en abandonar y huir de toda clase de pecados; sin embargo, no podemos dar por sentado que en definitiva el pecado no nos traiciona.  Por supuesto que mientras sigamos con vida, seguiremos cometiendo pecados mayormente involuntarios, aunque en nuestra calidad de cristianos, sentimos odio hacia el pecado y hacemos lo necesario para que no nos atrape.  Cuando esto sucede, entonces los confesamos inmediatamente, sin tener que esperar el tiempo de confesión de pecados que se anuncia en el culto hasta el día domingo.  Con respecto a nuestra confesión, es importante ser específicos.  En una verdadera vida devocional, es necesario decirle a Dios el nombre o la descripción del horrible y vergonzoso pecado que hayamos cometido.  Señor, perdóname porque no pude controlar mi enojo y ofendí a mi compañero de trabajo, etc…

   Después crea usted que verdaderamente Dios le ha perdonado porque así lo dice Su palabra, cuando el apóstol Juan hablando de Dios y su Hijo Jesucristo, explica en su primera epístola que “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).  Entonces, inmediatamente agradezca a Dios por el perdón que le ha dado a usted en ese mismo instante.  ¿Ya ve usted que la oración en la vida devocional es bastante dinámica?  Si es lunes, o aunque fuese viernes o sábado, no hay que esperar que en la iglesia en el culto se anuncie el tiempo de oraciones de gratitud para poder expresar nuestra gratitud tanto por el perdón de Dios así como por las numerosas bendiciones que recibimos cada día.  En una vida devocional activa, en cualquier momento de mañana, tarde, o noche, usted puede agradecerle a Dios sus bendiciones.

   También no hay que descuidar el hacerle peticiones a Dios, ya sea por nosotros mismos y/o por otras personas.  Otra vez recalco, que no hay que esperar hasta el domingo cuando se anuncie el tiempo de intercesión pastoral, para que entonces usted pida que el pastor, un anciano u otro creyente ore por usted.  Por supuesto que esto de pedir que oren por usted es totalmente válido.  Pero no descuide pedir por usted mismo en sus oraciones de su vida devocional.

   Amados hermanos, orarle a Dios es uno de los objetivos de una vida devocional, que se puede hacer hasta en los períodos de tiempo más cortos que tengamos disponibles como de 3 a 5, 10,.15, 30 o hasta 60 segundos.  Suficientes para pedir perdón, para agradecer, para pedir por sí mismo o por otros.  Lo puede usted hacer sentado, de rodillas, de pie, caminando, etc… Lo puede usted hacer antes de leer la Biblia, o incluso después de leerla. A veces puede llevarle 10 minutos de confesión, un minuto de gratitud, y dos minutos de petición, según la ocasión y necesidad; pero, a veces puede hacer solo un tipo de oración en un minuto y medio, o menos, o poco más; y en otro momento, puede hacer otro tipo de oración.  Lo que importa es el estar continuamente en comunión con Dios.  En este caso siguiendo la instrucción apostólica de Pablo a los Tesalonicenses cuando les dijo: “Orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17).

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   El tercer objetivo esencial de una vida devocional, es:

III.- ADORAR A DIOS.

   Adorar a Dios, no se refiere a los momentos de culto cuando la iglesia se reúne específicamente para este fin.  Se trata del resultado espontáneo, diario, y cotidiano de reconocer un atributo de Dios tocando nuestra vida.  Es como cuando Tomás, al reconocer que tenía delante de él nada menos que a Jesús resucitado, exclamó diciendo: “Señor mío, y Dios mío” (Juan 20:28).  No se tiene que esperar el domingo.  No hay que esperar que haya culto.  A Tomás no le llevó más que unos 3 segundos adorar a Jesús resucitado. En la vida devocional, usted no tiene que hacer un culto de una hora y media, solo tiene que expresarle a Dios con sus propias palabras o con las palabras de un canto existente o espontáneo, que usted reconoce lo que Él es para usted.

   Esta adoración puede tratarse no solamente de palabras expresadas en una oración, sino que también puede ser de cantos cortos que uno sepa, y que espontáneamente nos venga en la mente y que exprese nuestra adoración a Dios en ese momento.  Igual, también puede ser más intencional, preparando o buscando un himno que corresponda al motivo especial de nuestra adoración. Normalmente podrían ser los himnos expresados en términos personales como “Señor mi Dios…”, “Grande gozo hay en mi alma hoy”, “Jesús es mi Rey Soberano”, y en realidad casi todos los 706 himnos de nuestro Himnario Presbiteriano Solo a Dios la Gloria, son apropiados para adorarle a Dios, ya sea completos, o solamente escogiendo algunas o alguna de sus estrofas.

   Cantar himnos o estribillos como parte de nuestra adoración tanto en el culto congregacional como en la vida devocional, es de mucha importancia y necesidad.  En la historia de los Hechos de los Apóstoles, San Lucas nos relata que en la cárcel de la ciudad de Filipos en la que fueron puestos Pablo y Silas por predicar a Cristo, “a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios” (Hechos 16:25).  Esto es el hábito de una vida devocional siempre lista y dispuesta a orar y cantar de Dios y a Dios.  Aunque sea la media noche, no importando el lugar donde uno se encuentre, se puede adorar a Dios cantándole himnos, aunque las cosas no parezcan ni estén bien, aunque no sea domingo, aunque no sea en la reunión de la iglesia.  Dice el apóstol Santiago: “¿Está alguno alegre? Cante alabanzas” (Santiago 5:13b).

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, nadie descuide leer la Biblia todos los días, pero más que leerlo, decida escuchar en su lectura la voz de Dios acerca de lo que Él quiere comunicarle a usted.  Nadie descuide la oración en todas sus modalidades.  Nadie descuide adorar a Dios ya sea con palabras propias y espontáneas, así como por medio de estribillos e himnos.

   La vida devocional no es una cuestión semanal ni dominical, sino un asunto de todos los días.  En los pequeños momentos de nuestro tiempo libre, se puede poner en acción.

   Kent Hughes, dice acerca de la práctica y disciplina de la vida devocional, que: “Nada de esto podrá hacerse si no hay disciplina. La razón por la que muchos hombres no tienen una vida devocional eficaz es porque no se han disciplinado para eso. No saben lo que es porque nunca han apartado tiempo para ver en qué consiste. No oran porque no apartan tiempo.  Por tanto, su personalidad no se elevará a la estatura de Cristo porque no ha expuesto su vida a su luz pura; y su voluntad sigue siendo torcida porque no ha sido enderezada por su comunión con el Señor”.

   Dios quiera que usted ponga en práctica todos los elementos esenciales de una vida devocional.