Jun 15

LA DISCIPLINA DE LA VIDA DEVOCIONAL, Por: Diego Teh.

LA DISCIPLINA DE LA VIDA DEVOCIONAL

Salmo 1:1-2.

Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del viernes 15 de junio 2018, a las 19:00 horas, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.

.

Este bosquejo corresponde al sermón # 06 de la serie: LAS DISCIPLINAS DEL HOMBRE PIADOSO.

.

   INTRODUCCIÓN: Una vida devocional consiste en estar en una continua comunión con Dios. Una vida devocional no consiste en ir ni algunos ni todos los domingos a la iglesia.  Es toda una vida, sea de día o sea de noche, sea lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado, o domingo.  Mucho menos consiste en solamente determinados minutos al día, sino en muchas, pero muchas veces al día.  Su tiempo puede variar, desde menos de un minuto hasta todo el tiempo que usted tenga disponible o todo el tiempo que usted quiera estar en comunión devocional con Dios.  Consiste en leer la palabra de Dios, pero no consiste en solamente leer la palabra de Dios.  Consiste en orar a Dios, pero no consiste en solamente orar a Dios.  Consiste en adorar a Dios, pero no consiste solamente en adorar a Dios.  Se puede leer la palabra de Dios, orar a Dios, y adorar a Dios, los tres elementos en el mismo lapso de tiempo que usted aparte para ello, pero también podrían ser solamente dos de estos elementos, e incluso solamente uno a la vez, aunque en el resto del día no hay que descuidar ninguno de ellos.  También es tan flexible que puede hacerlo de preferencia por las madrugadas o mañanas, pero igual también se puede por la tarde, o por la noche; pero como he dicho antes, hasta muchas, pero muchas veces al día.  Lo importante es que no sea solo una vez de vez en cuando, sino no sería una vida devocional.  Cuando dije que se trata de “una continua comunión con Dios”, no quiere decir que usted va a renunciar al trabajo, a la convivencia familiar, a las responsabilidades con la comunidad donde vivimos, etc…, sino que en medio de todos estos deberes se puede apartar hasta menos de un minuto para hacer una breve oración, así como los minutos necesarios para leer un versículo o un pasaje extenso de la Biblia.  Lo importante es hacerlo parte de la vida como respirar más de 1,000 veces por día.

   Pero, específicamente en este mensaje les voy a predicar que una vida devocional debe enfocarse en objetivos esenciales. /  ¿Cuáles son los objetivos esenciales en los que debe enfocarse una vida devocional? / Basado en diversos pasajes bíblicos les voy a explicar tres objetivos esenciales.

.

   El primer objetivo esencial de una vida devocional, es:

I.- ESCUCHAR A DIOS.

   Un primer detalle que voy a indicarles en este punto es que a pesar de que todos los seres humanos en condición saludable tenemos en la cabeza dos ojos, una nariz, una boca, así como dos orejas con sus respectivos oídos; en cuanto a la vida espiritual la palabra de Dios nos representa con una cabeza que no tiene oídos, y que por lo tanto tal persona nunca podrá escuchar la voz de Dios.  En este caso, nadie puede recurrir a un cirujano para que le abra un par de oídos espirituales, sino únicamente Dios tiene la potestad de perforar esa cabeza pecadora sin oídos.  En el Salmo 40:6, David observando que la gente de su tiempo peca y ofrece sacrificios a Dios, luego vuelve a pecar y a ofrecer sacrificio invocando el perdón de Dios.  Pero, un día reflexionó y pensó: ¿Es esto realmente lo que Dios quiere cuando instituyó la validez y vigencia de los sacrificios por el perdón? La seguridad del perdón de Dios, ¿me da libertad de pecar, pues al fin y al cabo hay un sistema de sacrificios que puedo cumplir, y entonces soy perdonado cuantas veces sean necesarias?  Entonces, David entendió algo importante que le dijo a Dios: Ya lo entendí: “Sacrificio y ofrenda no te agrada” (Salmo 40:6a).

   Pero, ¿cómo pudo llegar David a este entendimiento?  A continuación, con reconocimiento le dice a Dios: “Has abierto mis oídos” (Salmo 40:6b).  En el hebreo, la palabra usada par abierto se debería traducir como “cavado”. Se cava la tierra generalmente con pico y pala. ¿Se imagina usted a Dios con pico y pala cavando los oídos cerrados de cada pecador que no escucha su palabra, aunque su palabra sea leída y predicada?  Una persona podría leer tantas veces la palabra de Dios, sin realmente escucharla.  Se necesitan tener abiertos los oídos espirituales que en nuestra cabeza espiritual no están abiertas.  Por eso, cantamos una y otra vez el himno que en su segunda estrofa del himno 141 que dice: “Abre mi oído, buen Señor, para escuchar con claridad tu dulce voz que, llena de amor, pueda apartarme de maldad”.  Necesitamos que Dios cave a profundidad nuestros oídos, para que su palabra llegue al alma, al corazón, el lugar donde debe comenzar la transformación de nuestra vida.

   Amados hermanos, una vida devocional requiere de leer la palabra de Dios, al mismo tiempo que estar dispuesto a escuchar que quiere decirnos Dios acerca de Él o de nuestros deberes.  También quiero aprovechar aclarar que una vida devocional, no significa solamente leer los devocionales del Pan Diario, Altar Familiar, y otros libros devocionales.  Sin duda que son de ayuda para entender la palabra de Dios, pero estos libros no son realmente la palabra de Dios sino solamente ayudas para entender la palabra de Dios.  Son buenos para ser leídos, pero nunca deben ser usados como sustitución de la palabra de Dios.  Es la palabra de Dios que debe ser escuchada y no las valiosas e importantes ilustraciones, explicaciones, y aclaraciones que nos ofrecen los devocionarios, porque es la palabra de Dios que se necesita recibir en la vida devocional.  Cualquier otra literatura o palabras humanas, por más iluminadas que sean no pueden tener ni el valor ni la función que tiene la bendita palabra de Dios.

.

   El segundo objetivo esencial de una vida devocional, es:

II.- HABLAR CON DIOS.

  O sea, orarle a Dios. En este punto voy a enfatizarles que es importante dedicar tiempo para una confesión de nuestros pecados, pues no podemos negar ni ocultar ante Dios esta realidad impregnada en nuestra naturaleza.  Aunque hay personas que aun habiendo manifestado creer en Jesucristo, sus vidas no evidencian alejarse de la práctica de toda clase de pecados; también habemos personas que hemos estado progresando, aunque sea a paso lento en abandonar y huir de toda clase de pecados; sin embargo, no podemos dar por sentado que en definitiva el pecado no nos traiciona.  Por supuesto que mientras sigamos con vida, seguiremos cometiendo pecados mayormente involuntarios, aunque en nuestra calidad de cristianos, sentimos odio hacia el pecado y hacemos lo necesario para que no nos atrape.  Cuando esto sucede, entonces los confesamos inmediatamente, sin tener que esperar el tiempo de confesión de pecados que se anuncia en el culto hasta el día domingo.  Con respecto a nuestra confesión, es importante ser específicos.  En una verdadera vida devocional, es necesario decirle a Dios el nombre o la descripción del horrible y vergonzoso pecado que hayamos cometido.  Señor, perdóname porque no pude controlar mi enojo y ofendí a mi compañero de trabajo, etc…

   Después crea usted que verdaderamente Dios le ha perdonado porque así lo dice Su palabra, cuando el apóstol Juan hablando de Dios y su Hijo Jesucristo, explica en su primera epístola que “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).  Entonces, inmediatamente agradezca a Dios por el perdón que le ha dado a usted en ese mismo instante.  ¿Ya ve usted que la oración en la vida devocional es bastante dinámica?  Si es lunes, o aunque fuese viernes o sábado, no hay que esperar que en la iglesia en el culto se anuncie el tiempo de oraciones de gratitud para poder expresar nuestra gratitud tanto por el perdón de Dios así como por las numerosas bendiciones que recibimos cada día.  En una vida devocional activa, en cualquier momento de mañana, tarde, o noche, usted puede agradecerle a Dios sus bendiciones.

   También no hay que descuidar el hacerle peticiones a Dios, ya sea por nosotros mismos y/o por otras personas.  Otra vez recalco, que no hay que esperar hasta el domingo cuando se anuncie el tiempo de intercesión pastoral, para que entonces usted pida que el pastor, un anciano u otro creyente ore por usted.  Por supuesto que esto de pedir que oren por usted es totalmente válido.  Pero no descuide pedir por usted mismo en sus oraciones de su vida devocional.

   Amados hermanos, orarle a Dios es uno de los objetivos de una vida devocional, que se puede hacer hasta en los períodos de tiempo más cortos que tengamos disponibles como de 3 a 5, 10,.15, 30 o hasta 60 segundos.  Suficientes para pedir perdón, para agradecer, para pedir por sí mismo o por otros.  Lo puede usted hacer sentado, de rodillas, de pie, caminando, etc… Lo puede usted hacer antes de leer la Biblia, o incluso después de leerla. A veces puede llevarle 10 minutos de confesión, un minuto de gratitud, y dos minutos de petición, según la ocasión y necesidad; pero, a veces puede hacer solo un tipo de oración en un minuto y medio, o menos, o poco más; y en otro momento, puede hacer otro tipo de oración.  Lo que importa es el estar continuamente en comunión con Dios.  En este caso siguiendo la instrucción apostólica de Pablo a los Tesalonicenses cuando les dijo: “Orad sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17).

.

   El tercer objetivo esencial de una vida devocional, es:

III.- ADORAR A DIOS.

   Adorar a Dios, no se refiere a los momentos de culto cuando la iglesia se reúne específicamente para este fin.  Se trata del resultado espontáneo, diario, y cotidiano de reconocer un atributo de Dios tocando nuestra vida.  Es como cuando Tomás, al reconocer que tenía delante de él nada menos que a Jesús resucitado, exclamó diciendo: “Señor mío, y Dios mío” (Juan 20:28).  No se tiene que esperar el domingo.  No hay que esperar que haya culto.  A Tomás no le llevó más que unos 3 segundos adorar a Jesús resucitado. En la vida devocional, usted no tiene que hacer un culto de una hora y media, solo tiene que expresarle a Dios con sus propias palabras o con las palabras de un canto existente o espontáneo, que usted reconoce lo que Él es para usted.

   Esta adoración puede tratarse no solamente de palabras expresadas en una oración, sino que también puede ser de cantos cortos que uno sepa, y que espontáneamente nos venga en la mente y que exprese nuestra adoración a Dios en ese momento.  Igual, también puede ser más intencional, preparando o buscando un himno que corresponda al motivo especial de nuestra adoración. Normalmente podrían ser los himnos expresados en términos personales como “Señor mi Dios…”, “Grande gozo hay en mi alma hoy”, “Jesús es mi Rey Soberano”, y en realidad casi todos los 706 himnos de nuestro Himnario Presbiteriano Solo a Dios la Gloria, son apropiados para adorarle a Dios, ya sea completos, o solamente escogiendo algunas o alguna de sus estrofas.

   Cantar himnos o estribillos como parte de nuestra adoración tanto en el culto congregacional como en la vida devocional, es de mucha importancia y necesidad.  En la historia de los Hechos de los Apóstoles, San Lucas nos relata que en la cárcel de la ciudad de Filipos en la que fueron puestos Pablo y Silas por predicar a Cristo, “a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios” (Hechos 16:25).  Esto es el hábito de una vida devocional siempre lista y dispuesta a orar y cantar de Dios y a Dios.  Aunque sea la media noche, no importando el lugar donde uno se encuentre, se puede adorar a Dios cantándole himnos, aunque las cosas no parezcan ni estén bien, aunque no sea domingo, aunque no sea en la reunión de la iglesia.  Dice el apóstol Santiago: “¿Está alguno alegre? Cante alabanzas” (Santiago 5:13b).

.

   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, nadie descuide leer la Biblia todos los días, pero más que leerlo, decida escuchar en su lectura la voz de Dios acerca de lo que Él quiere comunicarle a usted.  Nadie descuide la oración en todas sus modalidades.  Nadie descuide adorar a Dios ya sea con palabras propias y espontáneas, así como por medio de estribillos e himnos.

   La vida devocional no es una cuestión semanal ni dominical, sino un asunto de todos los días.  En los pequeños momentos de nuestro tiempo libre, se puede poner en acción.

   Kent Hughes, dice acerca de la práctica y disciplina de la vida devocional, que: “Nada de esto podrá hacerse si no hay disciplina. La razón por la que muchos hombres no tienen una vida devocional eficaz es porque no se han disciplinado para eso. No saben lo que es porque nunca han apartado tiempo para ver en qué consiste. No oran porque no apartan tiempo.  Por tanto, su personalidad no se elevará a la estatura de Cristo porque no ha expuesto su vida a su luz pura; y su voluntad sigue siendo torcida porque no ha sido enderezada por su comunión con el Señor”.

   Dios quiera que usted ponga en práctica todos los elementos esenciales de una vida devocional.

Jun 03

LA DISCIPLINA DE LA MENTE, Por: Diego Teh.

LA DISCIPLINA DE LA MENTE

Filipenses 4:8.

Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del domingo 3 de junio 2018, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.

.

Este bosquejo corresponde al sermón # 05 de la serie: LAS DISCIPLINAS DEL HOMBRE PIADOSO.

.

   INTRODUCCIÓN: En el libro de los Proverbios leemos el consejo de un padre que le dice a sus hijos: “Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; porque de él mana la vida” (Proverbios 4:23; RV60). “¿Guarda tu corazón?”, ¿Qué querrá realmente decir con ello? ¿Se referirá al corazón físico que palpita bombeando sangre a todas partes del cuerpo?  Definitivamente que no.  La versión Dios Habla Hoy dice sobre el mismo texto: “Cuida tu mente más que nada en el mundo” (DHH); e igualmente la Traducción al Lenguaje Actual, dice: “Y sobre todas las cosas, cuida tu mente” (TLA).  Así que, en este caso, se trata de cuidar la mente.  ¿Cuidarla? ¿Para qué?  El mismo texto dice: “…porque de él mana la vida”.  Lo que está diciendo, dicho en palabras más sencillas, es que se debe cuidar la mente de no introducir o generar en ella cosas perjudiciales porque estas se van a convertir en conductas de vida.

   En Proverbios 23, al aconsejar el peligro que conlleva convivir en exceso con personas avaras, que solo se interesan especialmente por el dinero y toda clase de bienes que consigue hasta ilegítimamente, dice el proverbio de tal persona: “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él” (Proverbios 23:7).  El Antiguo Testamento usa el término corazón para describir el lugar tanto donde se piensa, como donde se originan las acciones humanas según lo que piense dicho corazón.  En otros textos de las mismas Sagradas Escrituras, también se atribuye a la mente como el lugar donde se generan los pensamientos que configuran la manera de proceder de una persona.  El ladrón no puede serlo, sino a alimentado en su mente el pensamiento de robar.  El hombre o la mujer infiel, o la persona que adultera, la persona que miente, la que hace cualquier otro tipo de acciones inapropiadas, lo tuvieron que pensar antes de cometer su pecado.  Pero también las acciones buenas que hacemos o decimos, pasan por el mismo proceso en la mente, pensando lo que es bueno, y entonces, en vez de acciones malas, podrá tal persona llevar a cabo acciones buenas.

   En este contexto de que el pensamiento ocurre en la mente de toda persona, el apóstol Pablo exhorta a los cristianos de Filipos a tomar el control de sus pensamientos, escribiéndoles lo siguiente: “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8).  Basado en estas palabras del apóstol, voy a predicarles que para tener una mente disciplinada al buen pensamiento es necesario tomar en cuenta consideraciones determinantes. / ¿Cuáles son las consideraciones determinantes que son necesarias de tomar en cuenta para tener una mente disciplinada al buen pensamiento? / Derivado de las implicaciones que encierra las palabras del apóstol en este versículo, les voy a compartir algunas consideraciones determinantes para tener una mente disciplinada en el buen pensar.

.

   La primera consideración determinante para tener una mente disciplinada en el buen pensar, es que:

I.- SE REQUIERE TIEMPO DIARIO PARA DISCIPLINAR EL PENSAMIENTO.

   En qué pasatiempo dedicará la gente más tiempo todos los días. Un estudio llevado a cabo en 2017 por el IFT (Instituto Federal de Telecomunicaciones), acerca del tiempo que ven la televisión los niños mexicanos de 7 a 12 años, observa que comparado con los 195 días efectivos de clase que sería unas 1,062 horas en total (5.4 horas al día), los niños durante todo el año de 365 días pasan más tiempo frente al televisor, un total de 1,636 horas (4.5 horas diarias), siendo así un 53.9 % más que el tiempo dedicado al estudio[1]. 536 horas más que las horas dedicadas a la escuela. ¿Qué influencia hará la televisión en la mente de esos niños?  Y es que este estudio no incluyó el tiempo que pasan usando el celular para videojuegos, ver videos, y comunicarse en las redes sociales. ¿Estarán estos niños desarrollando correctamente el tipo de pensamiento que el apóstol Pablo dice que debemos desarrollar los cristianos?  Lo peor es que muchos adultos (afortunadamente, no todos) también pasan tiempos exagerados frente a la televisión.  El problema real consiste no en el tiempo que se invierte en mirar la televisión, sino los mensajes que la mente, el cerebro recibe, en las escenas que mira, en las palabras que escucha. ¿Le interesará a los productores de la televisión que usted piense “todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre…”?  Seguro de que no.  Usted solamente está exponiendo su mente a todo lo contrario.

   Kent Hughes, en el libro Las Disciplinas de un Hombre Piadoso, relata que Charles Colson, un político que entre 1969 y 1973 fue asesor del presidente Nixon de Estados Unidos.  Colson murió hace 6 años a sus 81 años.  En una ocasión tuvo la oportunidad de influir en el presidente de la CBS (Columbia Broadcasting System), una cadena de televisión comercial en Estados Unidos. Le expresó que en los Estados Unidos según una encuesta reciente hecha por Gallup, había en esos tiempos 50 millones de cristianos que no veían con agrado los programas que se transmitían en su cadena de televisión.  Según Colson, si la CBS quería buenas ganancias, los cristianos serían un buen mercado de consumidores. El dueño de CBS le hizo la observación de que se había transmitido programas que los 50 millones de cristianos debieron haberse interesado en ver, pero según un caso fue que tras haber transmitido una buena película cristiana, solamente el 12 por ciento de toda la población estadounidense la vio, mientras otro 47 por ciento vieron la programaciones de la NBC (National Broadcasting Company) también de televisión comercial.  Y durante aquella semana, la película cristiana transmitida por la CBS, ocupó el lugar número 57.  Por lo que el ejecutivo de la CBS le preguntó a Colson, ¿dónde están sus 50 millones de cristianos, señor Colson?  Simplemente sus ojos y sus mentes estaban en los programas de televisión no benéficos para disciplinar la mente con buenos pensamientos.  Kent Hughes, piensa que si solamente la mitad hubiese visto la película de la CBS, ocupaba el primer lugar.  Pero, esto indica que los mismos cristianos estaban mirando otros canales de televisión con programación no cristiana que sin duda influye en su sistema de pensamientos. Los mismos cristianos exponemos nuestra mente y pensamientos a los pensamientos que no convienen, cuando deberíamos disciplinarnos en pensar que: “todo lo falso, todo lo deshonesto, todo lo injusto, todo lo impuro, todo lo aborrecible, todo lo del mal nombre; si hay algo pecaminoso o indigno de alabanza, en eso no penséis”.

   Amados hermanos, las 4 horas que usted o sus hijos, o toda su familia, podría estar dedicando para mirar televisión, está afectando negativamente su manera de pensar, porque la televisión no tiene el objetivo de hacer de usted un cristiano, sino alejarle del cristianismo.  Así que ese tiempo desperdiciado, inviértalo en cultivar buenos pensamientos.

.

   La segunda consideración determinante para tener una mente disciplinada en el buen pensar, es que:

II.- SE REQUIERE LEER LAS SAGRADAS ESCRITURAS.

   Una lectura reflexiva del Salmo 19 así como del 119, nos ayudará a descubrir el beneficio que la palabra de Dios puede traer a nuestra mente, a nuestra manera de pensar. Solamente preste usted atención a este fragmento: La ley de Jehová es perfecta, que convierte el alma; el testimonio de Jehová es fiel, que hace sabio al sencillo. / Los mandamientos de Jehová son rectos, que alegran el corazón; el precepto de Jehová es puro, que alumbra los ojos. / El temor de Jehová es limpio, que permanece para siempre; los juicios de Jehová son verdad, todos justos” (Salmo 19:7-9).  El hacer sabio al sencillo, el alumbrar los ojos, y el ser todos justos, son aportaciones que la palabra de Dios puede hacer en la vida y pensamientos de quienes la leen, memorizan, estudian, meditan, u obedecen.  Una mente disciplinada en el buen pensar, tiene que recurrir al conocimiento de las Sagradas Escrituras.  Ella es la fuente de los buenos pensamientos que Dios espera de cada hijo suyo.

   Timoteo, un joven pastor discipulado por el apóstol Pablo, recibió un consejo de este apóstol quien le escribió en una carta: “…desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:15).  Esta sabiduría, implica que ocurre en la mente del lector de la palabra, un cambio no negativo sino divino, regenerativo, en la manera de pensar.  Estos pensamientos configurados nada menos que por la palabra de Dios, primero producen la fe necesaria para confiar en Dios, en su ofrecimiento de salvación, y para creer en su Hijo Cristo Jesús la fuente de la salvación (Cf. Romanos 10:17).

   Pero, eso sí, amados hermanos, es necesario leer la palabra de Dios para que uno sea capaz de pensar bien.  Esto es lo que el apóstol Pablo le pidió a los romanos cuando les escribió: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2).

.

   La tercera consideración determinante para tener una mente disciplinada en el buen pensar, es que:

III.- SE REQUIERE LEER ESCRITOS CRISTIANOS EDIFICANTES.

   Recuerda usted lo que le sucedió a nuestro presidente de la república don Enrique, el 3 de diciembre 2011, entonces candidato a la presidencia.  Llegó a Guadalajara, Jalisco, para presentar su propio libro México, la Gran Esperanza.  Nunca se imaginó que un reportero español le preguntaría cuáles serían tres libros que le hayan marcado la vida.  Usted podrá recordar que no le fue fácil decir los títulos de los libros, confundió a Enrique Krause con Carlos Fuentes como autor del libro La Silla del Águila.  Luego, dijo que le había gustado “ese de los caudillos” refiriéndose a Siglo de Caudillos, este sí de Krause. No recordaba que Alfredo Acle Tomasini, era el autor de la novela La Inoportuna Muerte del Presidente que supuestamente estaba leyendo en ese tiempo.  Ah, también mencionó que la Biblia le había marcado la vida aunque dijo no haberla leída toda.

   Si a usted le preguntaran, qué libros cristianos ha leído usted que le hayan marcado la vida, ¿qué libros enlistaría?  Si usted no recuerda con precisión los títulos, o los autores correspondientes, no importa mucho, lo importante es que usted haya leído, aunque sea en parte, algún libro. Pero, probablemente haya entre nosotros, personas que no hayan leído ni un solo libro cristiano que le ayudara a entender algún tema en especial.  Eso sí que es grave.  La lectura de buenos libros debe ser un hábito en la vida de toda persona, mucho más de uno que es cristiano.  Los libros sirven para ayudar a nuestro conocimiento, al mismo tiempo que configuran nuestra manera de pensar. Obviamente no hacen siempre con efectividad lo que la palabra de Dios si hace, por lo que hay que leerlo con el filtro de la palabra de Dios. Sin embargo, quien lee libros aumenta sus buenos pensamientos con respecto a todo lo que lee.  Si se trata de un lector cristiano que primero ha leído la Biblia, entonces es capaz de detectar lo que no es digno de pensar, y uno lo puede desechar para que no perjudique nuestros buenos pensamientos.

   Amados hermanos, no hay un mandato divino de leer libros ajenos a la palabra de Dios, pero tratándose de libros cristianos escritos para ayudarnos a entender verdades de Dios, no hay nada de malo en leer tales libros, sino al contrario hacemos bastante bien para edificar nuestros buenos pensamientos.  También tengo que aclarar que el cristiano que tiene como fundamento la palabra de Dios, podría leer hasta libros no cristianos, pero teniendo como fundamento y filtro su conocimiento de la palabra de Dios, va a desechar “todo lo falso, todo lo deshonesto, todo lo injusto, todo lo impuro, todo lo aborrecible, todo lo del mal nombre; (todo lo) pecaminoso o indigno de alabanza…”.   Propóngase usted a leer además de la Biblia, de preferencia otros buenos libros cristianos. Si usted quiere que le recomiende algún libro, siéntase en confianza de preguntarme por el libro que usted debería leer.

.

   La cuarta consideración determinante para tener una mente disciplinada en el buen pensar, es que:

IV.- SE REQUIERE QUERER PENSAR COMO CRISTO.

   Kent Hughes, en el capítulo LA DISCIPLINA DE LA MENTE, en su libro LAS DISCIPLINAS DEL HOMBRE PIADOSO, observa un dato relevante en cuanto al cerebro humano, que cada una de las 12 mil a 14 mil millones de células nerviosas, “tiene millares de ramificaciones, de modo que cada neurona puede estar conectada a diez mil otras neuronas vecinas, cada una de las cuales está constantemente intercambiando información”.  Y dice además: “Estas doce a catorce mil millones de células cerebrales, con todas su conexiones, convierten a la mente humana en una computadora incomparable”.  Y luego explica que un solo cerebro, hermanos, es mucho más complejo pero efectivo que todo un millar de centrales telefónicas de toda una ciudad grande, y que todas las estaciones de radio y televisión de todo el mundo, puestas todas juntas.  Al cerebro humano no se le escapa nada, pero a pesar de toda esta su potencialidad, especialmente a todos los cristianos Dios nos ha dado lo que el apóstol Pablo describe a los Corintios diciéndoles: “Mas nosotros tenemos la mente de Cristo” (1 Corintios 2:16c).  Y eso, hace que seamos capaces de disciplinar nuestra mente pensando lo que el mismo apóstol dice a los Filipenses: “…todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre”.  La Traducción al Lenguaje Actual, con respecto a la afirmación: “Mas nosotros tenemos la mente de Cristo”, conectando la frase con el contexto anterior con respecto a la función del Espíritu de Dios, dice: “Pero nosotros tenemos el Espíritu de Dios, y por eso pensamos como Cristo” (1 Corintios 2:16; TLA).

   El cerebro por sí solo, o la mente por sí sola, estando corrompida por el pecado, no es capaz de producir buenos pensamientos. No es capaz de conducir a una persona a pensar solamente en lo que es bueno.  El mismo cerebro o mente humana inclina a todas las personas sin excepción a pensar más fácilmente en lo negativo y pecaminoso que en lo digno, santo, y bueno que debe alimentar nuestros pensamientos.  Por eso, se hace necesaria la intervención del Espíritu de Dios para corregir ese problema que todos los humanos tenemos y que daña nuestra manera de pensar con respecto a todo.  Nos hace pensar que lo bueno es malo, y que lo malo es bueno.  Pero, el Espíritu de Dios en nuestro corazón, o mente, o cerebro, instala la mente de Cristo, como la memoria RAM de una computadora que intercambia toda información que se procesa en ella.  Con la mente de Cristo, podemos desarrollar una manera buena de pensar, y eso conducirá a que nuestras acciones no sean pecaminosas sino del agrado de Dios, no porque surjan de nuestros pensamientos, sino porque surgen de la mente de Cristo que el Espíritu de Dios instala en nuestra mente.

   Amados hermanos, no tenemos pretexto de no disciplinar nuestra mente para pensar lo que es bueno, y desarrollar en nosotros los buenos hábitos cristianos.  En caso contrario, si eso no ocurre en nosotros, podríamos estar rehusándonos a dejar que el Espíritu de Dios haga sus respectivas funciones en nuestro corazón, mente, cerebro, alma, espíritu, etc… a fin de ser como Cristo.  Dios ha querido dotarnos de su calidad de pensamientos.  No dejemos que la carnalidad no haga pensar más en lo pecaminoso que en lo divino y santo.

.

   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, ¿cómo le va a hacer usted con respecto a las cosas que san Pablo dice: “en esto pensad”.  ¿Qué plan hará usted para pensar en “…todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre”.  ¿Qué plan tiene usted para desechar de su mente o para no darle entrada en sus pensamientos a “todo lo falso, todo lo deshonesto, todo lo injusto, todo lo impuro, todo lo aborrecible, todo lo del mal nombre; (todo lo) pecaminoso o indigno de alabanza…”.  Le recomiendo lo que el salmista David decidió cuando luchó con sus pensamientos.  Él dijo: En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa. / No pondré delante de mis ojos cosa injusta” (Salmo 101:2b, 3a).  No pierda su tiempo con la TV u otras adicciones que no contribuyan a mejoras sus buenos pensamientos.  Lea la palabra de Dios todos los días.  Lea también buenos libros y serios en sus exposiciones de la verdad.  Deje que el Espíritu de Dios le haga pensar como Cristo.  Tome usted la decisión de disciplinar su mente en cultivar buenos pensamientos, pues según sus pensamientos así serán todas sus acciones.  Si piensa mal, actuará siempre mal; si piensa bien, actuará siempre bien.

======================

[1] http://www.elfinanciero.com.mx/empresas/ninos-mexicanos-destinan-54-mas-horas-a-ver-tele-que-a-la-escuela

Abr 22

EL PREDICADOR DEL EVANGELIO, Por: Diego Teh.

EL PREDICADOR DEL EVANGELIO

2 Timoteo 2:15.

.

Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del domingo 22 de abril 2018, a las 11:00 horas, en la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.

.

   INTRODUCCIÓN: Depende del trabajo que buscas, te van a dar los requisitos que debes cumplir. Algunos de los empleos que se ofrecen incluyen como requisitos: tener buena presentación; y en cuanto a experiencia, NO indispensable. Sin embargo, si vas a realizar trabajos de albañilería, plomería, mecánica, etc… quizá la buena presentación no es tan importante como la experiencia.  De todas maneras, siempre habrá algún requisito que tiene que ver con el tiempo de trabajo, la disponibilidad para rotar turnos, la escolaridad mínima requerida, la edad, y a veces también es importante incluso el estado civil.  Generalmente uno tiene que entregar primero su solicitud de empleo, y uno queda en espera de ser llamado para ser entrevistado, y finalmente uno puede recibir la noticia si uno quedó aprobado o no aprobado para el puesto vacante que se ofrece.  Algunas empresas, también antes de contratar personal capacitan a su personal durante algunos días, y si el interesado desarrolla las habilidades necesarias para el trabajo, entonces es aprobado y contratado, sino triste y lamentablemente no es contratado.  Algunos solicitantes de trabajo que ostentan experiencia en el ramo del trabajo que solicitan, primero son sometidos a pruebas de conocimiento y experiencia, por lo que hasta que demuestren contar con la capacidad necesaria, entonces son oficialmente contratados.

   De manera similar, también cada predicador del evangelio, o sea, todos los cristianos, también necesitan cubrir no delante de la iglesia sino delante de Dios, requisitos fundamentales para poder ejercer correctamente el ministerio de la predicación del evangelio.  Por eso de manera específica, basado en la lectura bíblica que hicimos al principio voy a exponerles que: El predicador del evangelio es un obrero de Dios que debe cubrir requisitos fundamentales para ejercer correctamente su ministerio. / ¿Cuáles son los requisitos fundamentales para que el predicador del evangelio como obrero de Dios pueda ejercer correctamente su ministerio? / En el texto apostólico de 2 Timoteo 2:15, el apóstol Pablo menciona tres de los requisitos fundamentales para que el predicador del evangelio como obrero de Dios pueda ejercer correctamente su ministerio.

.

   El primer requisito fundamental para que el predicador del evangelio como obrero de Dios, pueda ejercer correctamente su ministerio, es:

I.- SER DILIGENTE EN SU TRABAJO COMO OBRERO.

  La primera y segunda parte de nuestro texto bíblico de esta predicación, dice:Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse” (2 Timoteo 2:15).  Desde la primera parte del texto se establecen los dos requisitos que aplican para el sujeto de la segunda frase que es el obrero o predicador del evangelio.  El primer requisito que enfatiza es la de ser diligente para presentarse delante de Dios “aprobado, como obrero…”, presentación que tiene que ser “con diligencia”.  Presentarse delante de Dios con diligencia, ¿qué significa? La Nueva Versión Internacional nos ayuda a entender lo que significa, pues dice: “Esfuérzate por presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse” (2 Timoteo 2:15; NVI).  El predicador tiene que esforzarse para presentarse aprobado, pues no solamente tiene que presentarse por presentarse.  Ser diligente implica esfuerzo y gran responsabilidad.

   En la Biblia se enfatiza que cuando alguien tiene que presentarse delante de Dios, Dios mismo instruyó que “ninguno se presentará delante de mí con las manos vacías” (Éxodo 23:15; 34:20.  Deuteronomio 16:16).  En el caso de la comisión que Jesús daba a sus apóstoles para predicar el evangelio no podían darse el lujo de regresar de su comisión sin haber predicado. Si no hubo arrepentimiento en los oyentes, o conversiones hacia el evangelio, eso ya no era problema de ellos, pero en cuanto a ellos como predicadores, siempre tenían que rendirle un informe a Jesús.

   En la actualidad, igualmente, al venir al culto, venimos también para informarle a Dios qué fue lo que hicimos en cuanto a predicar el evangelio. Dios no está esperando que sus predicadores regresemos cada domingo a cantarle: “Tu nombre levantaré”, “Heme aquí yo iré Señor”, etc…, y la siguiente semana y todas las semanas del mes y del año, no tengamos para Él un informe de lo que hicimos en cuanto a nuestro deber de predicar el evangelio.  Esta es parte de la diligencia que Dios espera de nosotros ahora. Sin esta diligencia no se puede ejercer correctamente el ministerio de predicadores del evangelio.

.

   El segundo requisito fundamental para que el predicador del evangelio como obrero de Dios, pueda ejercer correctamente su ministerio, es:

II.- SER APROBADO COMO OBRERO ANTE DIOS.

   Presentarse delante de Dios es fácil.  Ser diligente o esforzado, eso sí no es tan fácil, pues es más fácil ser descuidado, irresponsable, y perezoso que diligente.  Por eso, muchos predicadores no pasan la prueba de la diligencia.  La finalidad de la diligencia es la aprobación de Dios, pues el apóstol Pablo, al indicarle a Timoteo: Procura con diligencia presentarte a Dios” añade que es con el fin de ser: “aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse” (2 Timoteo 2:15).  El predicador tiene que ser “aprobado, como obrero”.  La palabra “obrero” es una palabra que el apóstol Pablo indica para resaltar la calidad trabajadora del predicador, pues un obrero es uno que trabaja incansablemente. Y el predicador, como obrero, es llamado a trabajar incansablemente en comunicar el evangelio a la gente, y también en parte, de eso depende su aprobación como predicador.  Y recalco, no es cuántos sermones presentaste en el púlpito de un templo, sino a cuántas personas que no acuden a un templo les anunciaste o proclamaste que Jesucristo es el Señor y Salvador.

   Esta aprobación a la que se refiere el texto apostólico no es la aprobación del cuerpo de gobierno de una iglesia, pues el ser predicador del evangelio, realmente no es un cargo que uno recibe de alguna iglesia, ni siquiera de un presbiterio, menos de la comisión del pastor que nos recuerda este deber, sino que se refiere a la aprobación de Dios.  El texto es claro, y mucho más claro en la versión Traducción al Lenguaje Actual que dice: “Haz todo lo posible por ganarte la aprobación de Dios. Así, Dios te aprobará como un trabajador” (2 Timoteo 2:15; TLA).  Uno no puede darse la irresponsabilidad de hacerlo cuando uno quiera, o de cancelarla si uno no quiere responsabilizarse de predicar el evangelio, porque en este caso uno no sería aprobado, sino reprobado. Debido a que la comisión de predicar la recibimos directamente de Jesús, es Dios quien tiene la potestad de aprobarnos o desaprobarnos.  Los responsables en este deber son aprobados, lo no responsables en predicar el evangelio, no son aprobados.

   Por eso, la recomendación del apóstol aplica no solo para Timoteo sino también para nosotros, a quien de manera personal se nos dice: Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse” (2 Timoteo 2:15).  Sin la aprobación de Dios no se puede ejercer correctamente el ministerio de predicadores del evangelio.

.

   El tercer requisito fundamental para que el predicador del evangelio como obrero de Dios, pueda ejercer correctamente su ministerio, es:

III.- SER FIEL INTÉRPRETE DE LAS ESCRITURAS.

   En la tercera parte de nuestro texto bíblico, después de exponer los requisitos de diligencia y aprobación, el apóstol Pablo añade un requisito más, al decir que el predicador aprobado es el “que usa bien la palabra de verdad” (2 Timoteo 2:15; RV60).  Pero, ¿cómo se usa bien la palabra de verdad?  Otras dos traducciones nos ayudan a entender esta indicación.  La Nueva Versión Internacional, dice al respecto que se trata de un predicador “que interpreta rectamente la palabra de verdad” (NVI); y según la Traducción al Lenguaje Actual que se trata del predicador “que enseña correctamente el mensaje verdadero” (TLA).  Como puede notarse, el usar bien la palabra de verdad, consiste en interpretar y enseñar recta y correctamente la palabra de verdad, el contenido del evangelio, responsabilidad que es confiada a todos los cristianos/discípulos de Jesús.

  Entonces, lo que se espera de cada predicador del evangelio es que sea fiel intérprete, maestro, y predicador de las Escrituras.  El predicador del evangelio no debe interpretar, enseñar, y predicar a su conveniencia lo que lee en la palabra de Dios, pues estaría incumpliendo el requisito de fidelidad hermenéutica que Dios espera de él.  Solamente cuando el predicador interpreta, enseña, y predica con fidelidad las Escrituras, entonces el predicador del evangelio puede ejercer correctamente su ministerio; de lo contrario no puede ser aprobado por Dios, y en consecuencia no será nada esforzado ni diligente a favor de la obra de Dios.

.

   CONCLUSIÓN: Para concluir, recuerde que usted es un predicador(a), porque cada cristiano/discípulo es un predicador, pues, es a todos y a cada discípulo a quienes se les ordena por Jesús en la gran comisión: “Id, y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15).  No solamente son predicadores aquellos que han recibido el reconocimiento oficial de la iglesia para cumplir esta función; sino que, en realidad, todos los que hemos creído en el evangelio de Jesucristo, al mismo tiempo somos constituidos predicadores del mismo evangelio; y tenemos que ser diligentes en la predicación, aprobados por Dios, y fieles al interpretar las Escrituras.  Solamente cumpliendo estos requisitos fundamentales podemos ejercer correctamente este ministerio que se lleva a cabo no desde el púlpito de un templo, sino a toda criatura que podamos encontrar fuera de un templo.

   Que Dios nos capacite para ser sus predicadores diligentes, aprobados, y fieles a la Sagrada Escritura.