Jul 29

BUENAS NUEVAS A LOS POBRES, Por: Diego Teh.

BUENAS NUEVAS A LOS POBRES

Lucas 4:18,19.

Predicado por el Pbro. Diego Teh, el domingo 29 de julio 2018, en la congregación “Luz de Vida”, de la col. Bojórquez, de Mérida, Yucatán.

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Este sermón es el # 7 de la serie: EVANGELIZACIÓN.

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   INTRODUCCIÓN: En un recordatorio hecho a los israelitas por Moisés, les dijo lo siguiente: “Porque Jehová vuestro Dios es Dios de dioses y Señor de señores, Dios grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas, ni toma cohecho; / que hace justicia al huérfano y a la viuda; que ama también al extranjero dándole pan y vestido. / Amaréis, pues, al extranjero; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto” (Deuteronomio 10:17-19). Entre los israelitas, Dios está pendiente especialmente de los huérfanos, de las viudas, y hasta de los extranjeros. A través del Antiguo Testamento Dios manifestó en muchas ocasiones ser el defensor de las viudas, de los pobres, de los huérfanos, de los emigrantes, etc…  En cuanto a los pobres y viajeros, Dios impuso a los israelitas una ley que obligaba a la gente que trabajaba en el cultivo a dejar ciertas partes de sus cultivos para que los pobres y viajeros tomaran con toda libertad cuando carezcan de la materia prima para hacer sus alimentos.  La ley decía: “Cuando siegues la mies de tu tierra, no segarás hasta el último rincón de ella, ni espigarás tu tierra segada. / Y no rebuscarás tu viña, ni recogerás el fruto caído de tu viña; para el pobre y para el extranjero lo dejarás. Yo Jehová vuestro Dios” (Levítico 19:9-10). Dios siempre estuvo pendiente de los pobres.

   También Jesús, el Hijo de Dios, durante sus años de ministerio, desde el principio hasta el fin, estuvo enfocado en la atención tanto material como espiritual de los pobres, la gente que tenía necesidades que nadie podía o quería suplirle o solucionarle.  La primera vez que Jesús predicó en una sinagoga, según San Lucas, Jesús leyó en el libro del profeta Isaías, el pasaje que dice: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos; / a predicar el año agradable del Señor. / Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. / Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros” (Lucas 4:18-21).  Con estas palabras, Jesús mismo anuncia que él estaba dando inicio a su ministerio, pero uno de los detalles relevantes es que el afirma que vino especialmente “para dar buenas nuevas a los pobres”.  Él mismo, debiendo por naturaleza ser rico, antes que ser rico prefirió ser pobre, y aun en su pobreza anunció que también vino “para dar buenas nuevas a los pobres”, y lo hizo.

   Por eso, en este mensaje les voy a predicar que Jesús en su misión desde el cielo para el mundo demostró de diversas maneras su interés por los pobres.  / ¿Cuáles fueron las maneras en las que Jesús demostró su afecto por los pobres? / Ahora, me propongo compartirles algunas maneras como Jesús demostró su afecto por los pobres.

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   La primera manera como Jesús demostró su interés por los pobres, es:

I.- ESCOGIENDO NACER EN UN LUGAR PEOR QUE LA POBREZA.

   ¿Habrá algún lugar peor que la pobreza? Los Evangelios dan testimonio de que Dios escogió la pobreza para el nacimiento de Jesús.  Cuando Jesús nació, dice San Lucas en su narrativa que su madre María: “… dio a luz su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón” (Lucas 2:7).  Dos palabras de este versículo expresan la magnitud de la pobreza en que nació Jesús: Mesón y pesebre. Mesón es la traducción para la palabra griega catalímati, usada por Lucas.  Comúnmente se ha pensado que se trata de una posada, pero esta palabra también significa “habitación para invitados”. Estas habitaciones para invitados, solían tener un compartimiento para los animales que trajera el viajero. No había pared divisoria, pero el piso era más bajo en la parte dedicada a los animales. Así eran las casas de los humildes, de una sola habitación para humanos y animales.  Para los viajeros era una morada temporaria, para los pobres era la vida cotidiana.  Parecería que Jesús nació en un catalímati, pero en la sección destinada a los animales, porque la parte reservada para los seres humanos ya había sido ocupada por otros viajeros, “no había lugar en el catalímati”.  En cuanto al “pesebre”, ¿qué es esto?  La palabra que se traduce por “pesebre”: fatné, se refiere a una especie de caja donde se depositaba el alimento para que los animales coman. La cuna de Jesús no pudo haber sido un lugar más humilde, que un comedero de animales.

   Algo que Jesús y su padre, bien pudieron haber planeado, siendo ellos los dueños de todo cuanto existe, fue que Jesús pudo haber nacido nada menos que en el palacio de los Césares emperadores de Roma, o por lo menos en el palacio de los Herodes en Jerusalén; y así no tendría ninguna necesidad de nacer en el rincón de un mesón en la parte destinada para resguardo de animales, y en una pila de alimentos, pero no sucedió así, sino que lo hizo asó para identificarse con la gente pobre que se encontraba privada de las cosas más elementales para la vida diaria y cotidiana.  Quizá ni a las mismas personas que se encontraban hospedadas en el mismo mesón (catalímati), les importó o conmovió que aquel niño haya nacido en aquel rincón de aquella habitación; pero era nada menos que el Hijo del Creador y Rey del universo que no tenía necesidad ni siquiera de nacer como humano, pero en fin decidió nacer como humano, nada menos que en un lugar extremadamente más indigno que lo que un pobre podía tener acceso.  Sin embargo, nosotros que ahora conocemos su historia, entendemos que era parte de lo que debería ser su experiencia terrenal de preparación “para dar buenas nuevas a los pobres”.

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   La segunda manera como Jesús demostró su interés por los pobres, es:

II.- DECIDIENDO TENER PADRES POBRES.

   Digo, decidiendo tener padres pobres, porque siendo Dios que decidió encarnarse en humano, también tuvo la libertad de escoger a María una muchacha noble y temerosa de Dios, pero pobre, quien le concebiría para ser su madre.  Al igual, que escogió quien le representaría como padre terrenal, decidiendo que sea José, un hombre, aunque legítimamente descendiente de una familia de reyes, para ese tiempo hace como 400 años que su dinastía ya no ocupa el trono de Israel.  Era un simple carpintero que ni siquiera era de los más destacados que hacían grandes trabajos que le dejaran grandes ganancias.  Es por eso que José y María para cumplir una sencilla ley de Dios de ofrendar un cordero en sacrificio al presentar a su recién nacido hijo a Dios en el templo, no tuvieron ni para ello, por lo que tuvieron que optar por la ofrenda reservada solamente para los casos de personas en verdadera pobreza.  La ley de Dios que un padre de familia debería cumplir para la presentación de un hijo a Dios, en el templo, decía: “Y si no tiene lo suficiente para un cordero, tomará entonces dos tórtolas o dos palominos, uno para holocausto y otro para expiación” (Levítico 12:8).  Y como en realidad José no era más que un pobre viviendo en Nazaret de Galilea, dice San Lucas que cuando él acudió en el templo para presentar a Jesús, llegó “… para ofrecer conforme a lo que se dice en la ley del Señor: Un par de tórtolas o dos palominos” (Lucas 2:24).  Pero, quien había tomado la decisión fue Jesús mismo, de tener un padre y una madre pobres, porque así él se estaba identificando con los pobres por quienes realmente él había venido a este mundo, y que al iniciar su ministerio afirmó que vino “para dar buenas nuevas a los pobres”.

   Otro detalle de la pobreza de Jesús como consecuencia de haber tomado la decisión de escoger a padres pobres, tiene qué ver con respecto a su aprendizaje escolar.  José tampoco dispuso de los medios económicos para enviar a Jesús a la escuela de los escribas:  El apóstol Juan, en su narrativa de la vida y ministerio de Jesús, describiendo cómo él enseñaba con sabiduría, dice también: “Y se maravillaban los judíos diciendo: ¿cómo sabe este letras, sin haber estudiado?” (Juan 7:15).  Y en cuanto al oficio al que Jesús se dedicó durante su juventud, y que debió haber aprendido desde su niñez o adolescencia, fue la carpintería, igual que José su padre terrenal.  La gente que conocía o sabía acerca del oficio de Jesús, decía: “¿No es éste el carpintero, hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón?” (Marcos 6:3).  Pudiendo, sin duda, por derecho divino, usar el mejor conocimiento de alguna ciencia administrativa, social, o política, pudo haber desempeñado alguna profesión de más prestigio en Palestina su propio país, e incluso en el extranjero, o hasta en roma la capital de imperio, pero en su pobreza voluntaria, prefirió la carpintería, lo que humildemente le enseñó el padre terrenal que él mismo escogió tener para que le representara.  Ese fue el Dios hecho hombre que vino a ser pobre y “para dar buenas nuevas a los pobres”.

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   La tercera manera como Jesús demostró su interés por los pobres, es:

III.- MOSTRANDO UNA BONDAD QUE LOS RELIGIOSOS NO MOSTRABAN.

   Según San Lucas, Jesús usando una parábola que se conoce como la parábola del mayordomo infiel, un mayordomo que malgastó mucho dinero de su patrón, y por ello se encontraba en riesgo de ser despedido.  Con respecto a este mayordomo infiel, Jesús dijo que este hombre se dio cuenta que había varios trabajadores que le debían al patrón de ellos, hasta cien barriles de aceite, cien medidas de trigo, etc… y como mayordomo se propuso cobrarles según las posibilidades y ofrecimientos de sus compañeros deudores.  Todo esto, para beneficio del patrón con el fin de que no le despidieran a él.   Entonces, les dijo a los deudores que, si debían cien barriles de aceite, que pagaran con urgencia hasta cincuenta barriles; el que debía cien medidas de trigo, que pagara con urgencia hasta ochenta medidas de trigo, y así sus cuentas quedaban saldadas.  Así ocurrió, y el mayordomo infiel, ganó a muchos amigos por la oferta que él les propuso; y dice la parábola que el patrón se admiró de la sagacidad de su mayordomo en el esfuerzo de quedar bien con su patrón (cf. Lucas 16:1-15).  Entre los que escucharon la respectiva enseñanza de esta parábola, se encontraban un grupo de fariseos de quienes san Lucas dice: “Y oían también todas estas cosas los fariseos, que eran avaros, …” (Lucas 16:14).  Estos fariseos, no eran la membresía común de una sinagoga, sino que eran nada menos que el liderazgo, que se supone son los guías espirituales de la gente.  Pero, la descripción que Lucas resalta de ellos es que eran “avaros”, es decir que les ganaba la ambición por el dinero antes que el bienestar de los pobres, de las viudas, de los huérfanos, etc…

  Refiriéndose a un grupo de estos fariseos, que tenían el encargo de ser escribas, Jesús le dijo en otra ocasión a la gente que le escuchaba: Guardaos de los escribas, que gustan de andar con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas, y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las cenas; / que devoran las casas de las viudas, y por pretexto hacen largas oraciones; éstos recibirán mayor condenación” (Lucas 20:46,47).  Además de ostentarse en público, ¿notaron qué hacían ellos especialmente con las viudas?  Jesús los denunció públicamente como personas “que devoran las casas de las viudas” (v. 47).  Esa era la fama de la religión farisea de los tiempos de Jesús.  Incluso en una ocasión, Jesús usando otra parábola, la del Buen Samaritano, evidenció que un sacerdote y que un levita, siervos de Dios que deberían estar al servicio de la gente, no les importó ver a un hombre herido tirado en el camino, sino que siguieron su camino sin hacer algo por él, no así el buen samaritano que no era considerado propiamente del pueblo de Dios, estuvo dispuesto a dar su tiempo, su cabalgadura, y hasta su dinero diciéndole al mesonero donde le encomendó: “Cuídamele; y todo lo que gastes de más, yo te lo pagaré cuando regrese” (Lucas 10:35).  Esto no lo hacían los fariseos de la religión oficial entre los judíos y demás israelitas.

   Ahora, Jesús anuncia un cambio radical de su propuesta espiritual especialmente para la gente desprotegida.  Jesús, en su primera predicación precisamente en una sinagoga de los fariseos, anuncia que con él inicia una nueva administración espiritual para los pobres, diciendo: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; …” (Lucas 4:18a). En la práctica, Jesús siempre estuvo dispuesto a servir a los más desprotegidos por la justicia social.  En la actualidad, la iglesia, amados hermanos también está para dar buenas noticias a los pobres, y para servir a los pobres.  Así quiso Jesús que hicieran sus discípulos, a quienes dijo: “Siempre tendréis a los pobres con vosotros, y cuando queráis les podréis hacer bien; …” (Marcos 14:7a).  Cuando la religión hace a un lado a los pobres, Jesús se interesa por ellos, y Jesús nos encomienda hacerles el bien explicándoles el evangelio del reino de Dios, e incluso apoyándoles en sus necesidades más elementales para superar sus rezagos, dificultades, y problemas.

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   La cuarta manera como Jesús demostró su interés por los pobres, es:

IV.- LLEVANDO SU EVANGELIO, AUNQUE SIN LUGAR PROPIO DÓNDE DESCANSAR.

   Jesús mismo, a un escriba que al parecer quería seguirle, le dijo con respecto a las incomodidades de él mismo y de quienes le quisieren seguir, que: “Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza” (Mateo 8:20).  Esto no quiere decir que Jesús nunca tuvo un lugar donde pudiese vivir, sino que, al andar de un lugar a otro, no procuraba los mejores hoteles, mesones, etc… de aquellos tiempos y lugares, sino que dependía de la bondad de la gente, o simplemente pasaba la noche en algún lugar público.  Es así como encontraría a los pobres a su paso. Por ejemplo, un día al medio día, a esa hora viajando a pie, y cansado del camino, su lugar de descanso y probablemente también de almuerzo, fue la orilla de un pozo donde aprovechó compartir su evangelio ilustradamente como el agua que corre como ríos de agua viva.  Es bajo estas condiciones socioeconómicas, que Jesús llevó a cabo su ministerio que anunció en aquella sinagoga durante su primer sermón diciendo: “El Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; …” (Lucas 4:18a).  Desde entonces, verdaderamente, los pobres fue su prioridad.  Se interesó por los ciegos, por los leprosos, por los cojos, por los mancos, por los paralíticos, y por los enfermos de muchas causas.  Ellos fueron, los primeros discípulos que siguieron a Jesús, y que dieron testimonio de su divinidad y poder. Él iba de ciudad en ciudad, de aldea en aldea, predicando y sanando, sin importar donde le sorprendiera la noche, y sin importar dónde tenía que descansar.  Así fue Jesús porque vino: “para dar buenas nuevas a los pobres”.

   Amados hermanos, si al llevar el evangelio de Jesucristo también a los pobres, alguna vez se hace necesario estar en alguna incomodidad, no se sienta ofendido, siéntase privilegiado en saber que usted está representando dignamente la actitud y humildad de nuestro Señor Jesucristo.  “Para dar buenas nuevas a los pobres”, alguna o muchas veces hará necesario arriesgar alguna de las comodidades a las que estamos acostumbrados.

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   CONCLUSIÓN:    Amados hermanos, en el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo en su segunda epístola a los Corintios, para animar a los Corintios para que dieran voluntariamente alguna aportación económica para otros cristianos necesitados, les escribió: “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (2 Corintios 8:9).  El apóstol indica que Jesucristo antes de venir a nacer era nada menos que “rico”, pero lo que más les enfatiza en estas palabras es que “por amor a vosotros (a ustedes) se hizo pobre”.  Jesús, con propósito e intencionalmente escogió ser pobre aquí en la tierra.  Su razón y motivación, bien lo indica también el apóstol Pablo cuando les dice a los Corintios que tal decisión de Jesús fue “para que vosotros (ustedes) con su pobreza fueseis enriquecidos”.

   Jesús vino “para dar buenas nuevas a los pobres”, alcanzándonos aun a nosotros en la actualidad.  Ahora, la iglesia y cada discípulo de Jesucristo que se ha enriquecido con el conocimiento de las buenas nuevas de él, somos responsables de seguir el ministerio de Jesús “para dar buenas nuevas a los pobres”.

Jul 22

QUIERO QUE MI IGLESIA CREZCA, Por: Diego Teh.

QUIERO QUE MI IGLESIA CREZCA

2 Corintios 5:11-20.

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Predicado por el Pbro. Diego Teh, el domingo 22 de julio 2018, en la congregación “Cristo es el Camino”, de la col. Chuminópolis, de Mérida, Yucatán.

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Este sermón es el # 6 de la serie: EVANGELIZACIÓN.

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   INTRODUCCIÓN: Todos queremos que nuestra iglesia salga de su estancamiento de crecimiento, que crezca y se multiplique en nuevas misiones que también lleguen a ser iglesias. ¿No es así? Pero, no todos contribuyen con su testimonio, trabajo evangelístico y de discipulado, y aportaciones para que la iglesia crezca. ¿No es así también?  Es verdad que el crecimiento de la iglesia lo produce Dios y no ningún ser humano, pero esta verdad consiste en que Dios es quien produce la conversión desde el corazón de las personas para que estas sean verdaderamente cristianas, y así las prepara para unirse a su iglesia.  Sin embargo, se necesita que los cristianos vayamos a anunciar el evangelio a esas personas a quienes Dios mismo se encargará de darles la fe y ayudarles a creer en su Hijo Jesucristo.  Una iglesia cuyos miembros llevan a cabo su labor tal como Dios manda, es una iglesia que crece pronto, y que siempre seguirá creciendo, pero una iglesia cuyos miembros no demuestran interés ni siquiera en su propia preparación y crecimiento en el conocimiento de Jesucristo; y ni siquiera en su edificación espiritual, ¿qué se ha de esperar de una iglesia con esa actitud de irresponsabilidad de sus integrantes?  ¿Cuáles han de ser las experiencias de los cristianos que tienen iglesias crecientes?

  En este mensaje voy a predicarles que para que una iglesia crezca hay experiencias que necesariamente debe vivir cada cristiano que la representa.  / ¿Cuáles son las experiencias que necesariamente debe vivir cada cristiano, para crezca la iglesia que representa? / Basado en nuestro texto bíblico de 2 Corintios 5:11-20, les compartiré algunas de estas experiencias.

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   La primera experiencia que debe vivir cada cristiano para que crezca la iglesia que representa, es:

I.- EL TEMOR DEL SEÑOR.

   El apóstol Pablo, explicando cómo es que él y su equipo misionero habían sido exitosos en su labor de predicar a Cristo, y en consecuencia establecer nuevas y muchas iglesias en muchas ciudades del entonces imperio romano, les dice a los Corintios que su secreto es el siguiente: “Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos; y espero que también lo sea a vuestras conciencias” (2 Corintios 5:11). ¿Qué es lo que antes de dedicarse a persuadir a los hombres con el evangelio, dice Pablo que tenían él y todos los que trabajaban junto con él? ¿Qué es lo que dice él que conocían? La respuesta es bien clara en las palabras de este versículo: “el temor del Señor”; y en consecuencia ese “temor del Señor” que había en ellos, les impulsaba a dedicarse a persuadir a los hombres para que crean en el evangelio de Jesucristo.  Así lo hacían, y como resultado pudieron ver el surgimiento y crecimiento constante de muchas iglesias en muchas ciudades del imperio romano.

   Amados hermanos, la expresión “el temor del Señor”, es una referencia a la entrega total de Cristo el Señor a su misión de dar la vida por nosotros los pecadores necesitados de salvación, pues de otro modo seguiríamos en condenación.  Las veces que Jesús fue tentado a abandonar su misión, fue por su temor reverente y obediente a su Padre celestial, lo que le llevó a la perseverancia para lograr y obtener nuestra salvación. Su temor a Dios su Padre, le hizo perseverar en su misión.  Cuando más estuvo tentado, Jesucristo le dijo a su Padre celestial con toda decisión: “Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad” (Mateo 26:42).  Cuando Pablo dice que “conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres”, lo que está diciendo es que, si Cristo no renunció su misión por nosotros, también nosotros tenemos que proclamar su evangelio sin renunciar este deber que también nos fue dado en la gran comisión.  El pensamiento que debería embargar nuestras mentes es: Si Cristo dio su vida por mí, o por nosotros, entonces, yo y cada uno de nosotros estamos en deuda con él; y lo menos que podemos hacer, es llevarles el mensaje de salvación que entrega el evangelio, porque lo haremos con la mentalidad de Cristo de que estamos haciendo la voluntad de Dios.  Si este temor del Señor fuese nuestro impulso para llevar el evangelio a otros, sin duda que muy pronto veremos el despegue y crecimiento de nuestra amada iglesia.

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   La segunda experiencia que debe vivir cada cristiano para que crezca la iglesia que representa, es:

II.- EL AMOR DE CRISTO.

   Luego de explicar que “el temor del Señor” es su primera experiencia que los impulsaba a predicar el evangelio de Cristo, y establecer iglesias, añade que hay algo adicional que él y su equipo también experimentaban.  Él dice a los Corintios: “Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron” (2 Corintios 5:14).  Se sentían constreñidos por el amor de Cristo, y eso les impulsaba a predicar el mismo amor de Cristo, lo cual hacía que la gente entregara sus vidas a Cristo, y se unían a alguna de las iglesias que ellos estaban estableciendo.  Ser constreñido por el amor de Cristo, significa que al saber por la palabra de Dios cómo funciona este amor primero en la experiencia personal, uno siente inevitablemente un impulso de hacer saber acerca de este amor a otras personas.  Así es como Pablo y su equipo, iniciaron y vieron crecer no una sino muchas iglesias en tan poco tiempo.

   Amados hermanos, cuando el amor de Cristo ya es una realidad en la vida de una persona, automáticamente uno se va a sentir impulsado a compartir su experiencia con otras personas.  Pero, si uno no ha conocido o valorado ese amor divino, es entonces cuando uno no siente el impulso y necesidad de compartir el mensaje del amor de Dios, porque o no lo tiene, o no lo valora; y entonces, ¿cómo contribuirá tal persona a que su iglesia crezca?   Sin embargo, quien ha conocido ese amor, y lo valora, se da cuenta que ello es un bien importantísimo no solo para su propia vida, sino que lo puede ser también para otros, y entonces se siente divinamente impulsado para hablar a otros de ese amor.  Y sin duda que habrá personas que necesitando de ese amor de Cristo, se apropiarán de ello, y se unirán a una iglesia. Por lo general la mayoría de las personas que creen en el amor de Cristo, se unen a la iglesia de la persona o personas que le hablaron de ese amor, y así es como usted verá el crecimiento de su iglesia.  Hágalo, y verá.  Estoy seguro que usted es constreñido por el amor de Cristo, solamente le hace falta valorar ese amor que usted ha recibido.

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   La tercera experiencia que debe vivir cada cristiano para que crezca la iglesia que representa, es:

III.- EL VIVIR PARA CRISTO.

  Extendiendo Pablo su reflexión acerca del amor de Cristo, indica que por ese amor Cristo murió por todos, y entonces inmediatamente señala también lo que se espera de aquellos por quienes Cristo murió. Dice él que Cristo murió: “… para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos” (2 Corintios 5:15).  Pablo, explica bien claro que lo esperado por Dios para todos los que creen que Cristo murió por ellos, que entonces “ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos”. Es decir, todo aquel que decide hacerse discípulo de Jesucristo, ya no debe trazar su proyecto de vida para sus propios intereses, descartando a quien dio su vida por él.  O sea, que uno debe vivir para Cristo.  Y eso, es lo que Pablo mismo estaba haciendo.  Estaba viviendo para Cristo. Entonces, al vivir para Cristo, como lo hacen todos los que viven para Cristo, se interesaba en enfocar sus esfuerzos, para que otras personas se hicieran discípulos de Jesucristo.  Es así como el apóstol Pablo, y todos los discípulos que integraron su equipo misionero, viviendo no para sí sino para Cristo, vieron surgir y crecer por todas partes, no solamente una sino muchas iglesias.

   Amados hermanos, es evidente que un gran porcentaje de los creyentes que se congregan en las iglesias, incluyendo la nuestra, aquí, no se duda de que verdaderamente hayan creído que Jesucristo, pero en realidad no están viviendo por Cristo.  Espero que usted no sea uno de ellos.  Y si lo es, pues ya sabe usted que no solamente tiene que creer en Jesús, ni debe vivir no solo para los propios y legítimos intereses de usted, sino que también tiene que vivir para Cristo quien para sacarle de la condenación eterna murió por usted para darle no solamente salvación sino también vida eterna.  ¿No amerita todo lo que hizo por usted y por todos nosotros, que cada quien, pero todos a la vez, realmente vivamos para él, haciendo lo que nos ha comisionado hacer?  Cuando cada quien hagamos eso en esta iglesia, entonces se podrá ver los resultados de una iglesia que por voluntad de Dios surgió para crecer, y no para quedar estancada por más de 30 o 40 años. El crecimiento será notable.  Pero, por ahora, hace falta que usted, yo, y todos los que nos congregamos en este lugar, tomemos la decisión de realmente vivir para Cristo, pues solo así podremos hacer nuestra tarea y ver los resultados que tanto hemos anhelado, de tener una iglesia creciente.

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   La cuarta experiencia que debe vivir cada cristiano para que crezca la iglesia que representa, es:

IV.- EL PREDICAR A/DE CRISTO.

   Cuando el apóstol Pablo explicó a los Corintios acerca del conocimiento del temor del Señor que él y su equipo misionero tenía, agregó que por ello: “persuadimos a los hombres” (cf. 2 Corintios 5:11).  Y después de explicar acerca de la experiencia de ser impulsados por el amor de Cristo, y acerca de la necesidad e importancia de vivir para Cristo porque él fue quien murió por todos, añade también lo siguiente al final del versículo 18 diciendo que Cristo: “nos dio el ministerio de la reconciliación” (2 Corintios 5:18).  Y al final de versículo 19 vuelve a recalcar que “… nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación” (2 Corintios 5:18,19).  Todas estas frases son una indicación que para que la obra de Cristo se extienda, se propague, y en consecuencia para que una iglesia crezca, se requiere de persuadir, y reconciliar a las personas con Dios por medio de la palabra.  Es el equivalente de lo que en otras palabras diríamos que se trata de predicar a Cristo, o predicar de Cristo.

   Amados hermanos, una de las razones por las que una iglesia se estanca y no crece es porque deja de predicar el evangelio fuera de las cuatro paredes de su templo.  Es verdad que no dejan de predicar el evangelio, pero solamente desde el púlpito a los mismos creyentes que allí se congregan.  Solamente las iglesias que dan el paso de llevar el evangelio a la gente que están fuera de los templos, son las iglesias que crecen, porque es allá donde se persuaden a las personas para que acepten a Jesucristo como su señor y salvador.  Es allá donde se enseña a las personas a reconciliarse con Dios para recibir la salvación eterna.  Es solamente que yendo a donde la gente está, que podremos alcanzar personas que podrán venir, o más bien añadidas a esta iglesia; y así tendríamos una iglesia creciente.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, todos necesitamos experimentar: 1) el temor del Señor; 2) el constreñimiento del amor de Cristo; 3) el vivir para Cristo en gratitud por haber él muerto por nosotros para nuestra salvación; y 4) predicar a Cristo, y de Cristo a la gente que nunca por sí solos van a dar el paso de venir a escuchar de Cristo en este lugar.   Si cada uno de nosotros puede decir con toda honestidad y sinceridad: QUIERO QUE MI IGLESIA CREZCA, entonces, busquemos descubrir cada una de estas cuatro experiencias que hoy hemos encontrado en la enseñanza apostólica de Pablo a los Corintios.

Jul 01

LA DISCIPLINA DE LA INTEGRIDAD, Por: Diego Teh.

LA DISCIPLINA DE LA INTEGRIDAD

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Salmo 26:1-12.

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Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del domingo 1 de julio 2018, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.

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Este bosquejo corresponde al sermón # 09 de la serie: LAS DISCIPLINAS DEL HOMBRE PIADOSO.

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   INTRODUCCIÓN: ¿Qué se quiere comunicar cuando utilizamos la palabra “íntegro”, cuando, por ejemplo, decimos: A María le presté 500 pesos, y el fin de semana me lo devolvió “íntegro”? ¿Cuál es el significado de “integro” en esa expresión? Significa que María lo devolvió “completo”, que lo devolvió “todo”.  ¿Qué idea se quiere transmitir cuando, por ejemplo, decimos: Este piano está “íntegro” como cuando era nuevo? ¿Cuál es el significado de “íntegro” en esta expresión? Significa que el piano está “intacto”, y “conservado”.  En el versículo 1 y en el versículo 11 del Salmo 26, David su autor testifica de una característica que lo ha distinguido en su andar, o sea en su conducta.  Él le llama “integridad”. ¿Qué es eso de “integridad”? Y ¿qué se quiere decir cuando alguien expresa: Los cristianos somos personas que nos conducimos con “integridad”? ¿Cuál es el significado de “integridad” en esta expresión? Igualmente, tiene que ver con una persona con calidad de “íntegro”, que tiene una entereza moral. Es una manera de describir a una persona intachable, que no le falta nada para ser congruente con lo que es, con lo que dice, y con lo que hace.    Kent Hughes, autor del libro Las Disciplinas de un Hombre Piadoso, en el capítulo correspondiente a La Disciplina de la Integridad, después de analizar la falta de integridad de Ananías y Safira (cf. Hechos 5), afirma y con toda razón: “La integridad es una de las mayores necesidades de la iglesia moderna”. Y luego, interpretando al apóstol Pablo cuando dice: “Sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en Aquel que es la cabeza, esto es, Cristo” (Efesios 4:15), dice Hughes: “la integridad es indispensable para el crecimiento de la iglesia”.

   Considerando que verdaderamente la integridad hace mucha falta entre los que conformamos la iglesia de Jesucristo, y que ello contribuye al crecimiento de la iglesia, hoy basado en diferentes versículos de la palabra de Dios, voy a predicarles que “la integridad es una necesidad en todas las áreas de la vida de un hijo de Dios”. / ¿Cuáles son las áreas de la vida de un hijo de Dios, en las cuales la integridad es una necesidad? / En el mensaje de este momento, les voy a compartir algunas de estas áreas de la vida de un hijo de Dios en las cuales la integridad es una necesidad.

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   La primera área de la vida de un hijo de Dios, en la cual la integridad es una necesidad, es:

I.- EN LA VIDA DEL HOGAR.

   David, el autor del Salmo 101, dice: “En la integridad de mi corazón andaré en medio de mi casa” (Salmo 101:2b), pero lo dice como resultado de una experiencia previa con Dios, pues antes dirigiéndose a Dios, le dijo: Entenderé el camino de la perfección cuando vengas a mi” (Salmo 101:2a). Realmente se necesita que Dios haya venido a la vida de una persona para que entonces uno pueda ser íntegro.  Esta integridad, sin duda debe comenzar en casa.  No hay personas que conozcan mejor nuestra integridad que los que viven en nuestra propia casa: El cónyuge, los hijos, y otros parientes cercanos.  Cuando hay integridad en una persona, en la casa todo marcha bien con todos.  Cuando hay integridad en un hogar, esto se refleja en todas partes como en el trabajo y hasta en la iglesia. Cuando no hay integridad, especialmente en los padres de familia, ni siquiera a largo plazo sino a corto plazo, solamente estarán conduciendo a su misma familia, a sus propios hijos a una vida infeliz, porque según el mal ejemplo que han visto de sus padres, así se conducirán también ellos.

   Con respecto al resultado de la vida de un padre íntegro, y por qué no, también de una madre íntegra, dice un proverbio: Camina en su integridad el justo; sus hijos son dichosos después de él” (Proverbios 20:7).   La NVI clarifica esto mismo, diciendo: Justo es quien lleva una vida sin tacha; ¡dichosos los hijos que sigan su ejemplo!” (Proverbios 20:7; NVI). Vale la pena, que la integridad sea practicada en el hogar.  A largo plazo los hijos serán felices, dichosos, porque tuvieron a tiempo el ejemplo apropiado de cómo conducirse en la vida.  ¿No quiere usted ésta bendición para sus hijos y familia?

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   La segunda área de la vida de un hijo de Dios, en la cual la integridad es una necesidad, es:

II.- EN EL SERVICIO A DIOS.

   Después de que los israelitas habían sido instalados en sus respectivos territorios por tribu en la tierra prometida, Josué observó que vacilaban entre servir a Dios y al mismo tiempo servir a dioses ajenos que sus antepasados sirvieron en Egipto, o de los que conocieron en el camino hacia la tierra prometida, y los que ahora habían conocido de los nativos de la tierra prometida.  Eso es falta de integridad, pues si a Dios se quiere servir, tiene que ser de manera completa, no a medias, solo a Él.  Es lo que Jesús le dijo al mismo diablo cuando le tentó: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás” (Mateo 4:10).  Servir, no es solamente el acto de adorar durante un culto sino toda acción que uno realiza debe ser en obediencia a la voluntad de Dios.

   Para combatir la división de servicio que los israelitas tenían para con Dios al mismo tiempo que para los falsos dioses, Josué les exhortó que procedieran con integridad.  Les dijo lo siguiente: “Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová. / Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a quienes sirvieron vuestros padres, cuando estuvieron al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Jehová” (Josué 24:14,15).  Dios requiere que sea servido con integridad, no a medias, pues solo Él es Dios vivo y verdadero (cf. Jeremías 10:10).  ¿Es así con integridad que usted está sirviendo a Dios?

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   La tercera área de la vida de un hijo de Dios, en la cual la integridad es una necesidad, es:

III.- EN LA RESPONSABILIDAD DE ADORAR.

   Entre el Salmo 41, David, dirigiéndose a Dios le dice: “En cuanto a mí, en mi integridad me has sustentado y me has hecho estar delante de ti para siempre” (Salmo 41:12). ¿Qué es lo que David está comunicando con esta interesantísima declaración?  Nada menos que la verdad, que cuando una persona temerosa de Dios está haciendo de su parte el vivir con integridad en todos los aspectos de su vida, a esa persona, Dios le sustenta, pues David dice: “en mi integridad me has sustentado”, pero no se refiere al pan de cada día como sustento, sino al sustento espiritual de enfrentar la vida con toda responsabilidad y victoria.  Pero, lo que quiero enfatizar en este punto es que David también como resultado de su propia integridad, le dice a Dios: “me has hecho estar delante de ti para siempre”.  Dios, aunque siente misericordia por las personas que no tienen integridad, Él no se agrada de ellos, pues, aunque todos los días vengan a Dios con multitud de sacrificios, antes que ello lo que Dios espera de una persona que busque estar delante de él en adoración es la integridad.

  Por ejemplo, las personas que abusan pensando que si pecan no es problema porque Dios les perdonará, de ellos Dios dice: “¿Para qué me sirve, dice Jehová, la multitud de vuestros sacrificios? [… / …] me son gravosas; cansado estoy de soportarlas. / Cuando extendáis vuestras manos, yo esconderé de vosotros mis ojos; asimismo cuando multipliquéis la oración, yo no oiré; …” (Isaías 1:11-15a).  Aunque estas palabras fueron dichas por Dios mucho tiempo después de David, de todas maneras, siempre era verdad aun en tiempos anteriores a David. David mismo había entendido esta situación, pues el mismo en su arrepentimiento de un pecado inmoral que había cometido, en su oración de arrepentimiento le dijo a Dios: “Porque no quieres sacrificio, que yo lo daría; no quieres holocausto. / Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios” (Salmo 51:16,17).  Aunque los sacrificios sangrientos eran vigentes en su tiempo, el mismo enfatiza en otro de sus salmos que uno de los requisitos para presentarse delante de Dios es la integridad antes que cualquier ceremonia externa, pues en el soliloquio del Salmo 15, dice: “Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu monte santo? / El que anda en integridad…” (Salmo 15:1,2a). Tabernáculo y monte santo, en este salmo, evocando las ocasiones cuando Dios manifestó su presencia en tales lugares, es usado como lenguaje figurado para expresar que Dios no espera que nadie se atreva a acercarse a Él si no está previamente preparado para ello con una vida íntegra basada en la santificación. ¿Considera usted que está llevando una vida de integridad para que usted pueda presentarse a conciencia delante de Dios santísimo para adorarle?

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   La cuarta área de la vida de un hijo de Dios, en la cual la integridad es una necesidad, es:

IV.- EN EL ALEJAMIENTO DEL PECADO.

   Todo hijo de Dios se preocupa por el pecado, y hace todo lo que está de su parte para alejarse y huir de ello.  Fue una verdad para los que vivieron en la antigüedad antes de Cristo, así como para nosotros los cristianos de la actualidad.  David en su tiempo, y no deja por ello ser verdad en la actualidad, él hizo una oración a Dios en el cual le dice a Dios: “Guarda mi alma, y líbrame; no sea yo avergonzado, porque en ti confié. / Integridad y rectitud me guarden, porque en ti he esperado” (Salmo 25:20,21).  Este guardar el alma que David le ruega a Dios es el anhelo de no verse envuelto en pecado alguno, pidiéndole a Dios que sea librado aun de posibles ocasiones de pecar contra Él.  Eso sería desde la directa intervención de Dios.

   Sin embargo, en la responsabilidad personal de no dejarse atraer, caer, y arrastrar por el pecado, David hace una afirmación interesante al decir: “Integridad y rectitud me guarden, …”.   Para no caer en los lazos de las tentaciones, además de que Dios hace lo que le corresponde para que tengamos el camino despejado de males, nuestra responsabilidad es tener “integridad” para no caminar hacia donde están la tentación y el pecado disponibles.  Es necesario que contemos con la virtud moral de la “integridad”, pues ello mismo sirve para ser guardado del peligro constante de pecar.  ¿Procura usted tener integridad para guardarse de las tentaciones y del pecado mismo?  Si alguien no busca ser íntegro, entonces voluntariamente quiere pecar, pero el que busca ser íntegro, voluntariamente desea alejarse de pecar.  Cuando sienta que el pecado y la tentación le está atrayendo o le quiere arrastrar hacia lo indebido, invoque en oración la gracia y el poder de Dios, para que Dios le auxilie a mantenerse en integridad.

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   La quinta área de la vida de un hijo de Dios, en la cual la integridad es una necesidad, es:

V.- EN LA BÚSQUEDA DEL ÉXITO.

   Según un proverbio bíblico: La integridad de los rectos los encaminará;
pero destruirá a los pecadores la perversidad de ellos”
(Proverbios 11:3).  Observe usted los contrastes mencionados en este proverbio.  El contraste “de los rectos” es “los pecadores”. El contraste en la calidad moral de cada uno es, el de los rectos “la integridad”, el de los pecadores “la perversidad”.  El contraste con respecto al final que a cada uno les espera su respectiva calidad moral es, el de los pecadores es que su perversidad los ¿qué?, los “destruirá”, y el de los rectos es que su integridad “los encaminará”.  Muchas veces las personas, instituciones, organizaciones, empresas, etc… no prosperan precisamente por la falta de integridad.  La misma falta de ello los comienza a destruir, y si no lo detectan y comprenden a tiempo que ese es su mal, y si no se corrigen, muy pronto quedarán arruinados, destruidos sin poder continuar sus proyectos.  En cambio, cuando hay integridad, el proverbista afirma que la integridad misma “los encaminará”.; o sea, que los llevará al éxito, al triunfo, a salir adelante.

   Les voy a recordar que en 1982 se dio el caso en Chicago EUA, de que todo un lote de Tylenol producido por la compañía Johnson & Johnson, fue adulterado con cianuro por algún empleado con conocimientos científicos, causando la muerte de siete personas.  Como consecuencia la empresa perdió la confianza de sus consumidores, además que perdió muchísimos millones de dólares.  Sin embargo, la empresa tenía entre sus valores el servir a la comunidad con honestidad e integridad.  Entre sus valores estaba la “integridad”.  Por causa de aquellos incidentes, el presidente de la compañía ordenó que se retire de las farmacias, consultorios, hogares, la venta y consumo de todo el Tylenol de su marca que habían antes distribuido, aunque quizá no toda la producción estaba envenenada con el cianuro.  Eso significaría la pérdida de unos cien millones de dólares, no poco dinero. Al ser interrogado el presidente de la compañía por los reporteros, acerca de cómo fue que tomó esta gran decisión, su respuesta fue: “Practiqué lo que acordamos hace tiempo en la declaración de nuestra misión, siempre es fácil hacer lo correcto cuando uno sabe cuál es su posición[1].   La compañía recuperó la confianza de los consumidores, hoy 32 años después es una compañía próspera, exitosa.  De mucho le sirvió la integridad.

   ¿Usted está practicando la integridad para salir adelante en las dificultades para encontrar éxito en la vida, o lo hace por medio de trampas tal como lo hacen los que no son cristianos?

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   La sexta área de la vida de un hijo de Dios, en la cual la integridad es una necesidad, es:

VI.- EN LOS NEGOCIOS COMERCIALES.

   En el libro de los proverbios leemos que “El peso falso es abominación a Jehová; mas la pesa cabal le agrada” (Proverbios 11:1).  En otro proverbio similar, también leemos que dice: “Pesa falsa y medida falsa, ambas cosas son abominación a Jehová” (Proverbios 20:10).

   En nuestros negocios con las personas a quienes servimos con nuestras ventas, productos, trabajo, etc…, o a quienes nos hacen trabajamos, o les compramos sus productos requiere de nosotros los hijos de Dios, la práctica de la integridad.  Si algo usted vende por kilos, y usted le descuenta 50 gramos en la báscula y entrega solamente 950 gramos o menos o aún más pero no completa los 1000 gramos del kilo, usted no está siendo íntegro; usted está cayendo en la anomalía del peso falso; peor si usted le ha colocado un calce a la báscula para que muestre que está completo lo que usted está pesando, pero de manera oculta usted le está robando a su cliente.  Eso es falta de una evidente integridad, del cual por lo general la gente se da cuenta.  También hay falta de integridad cuando usted vende algo más allá de su precio máximo al público.  Si la gente lo compra o se lo paga a usted será porque no tiene otra opción cercana o en ese momento.  Inmediatamente las ganancias de usted se disparan o dispararán notablemente.  Usted se estará enriqueciendo, sin embargo, al costo de una indigna falta de integridad, lo cual no es correcto ni agradable a la vista de Dios.

   Amados hermanos, ninguno de nosotros debe hacerle chafa, trampa de peso o de precio, absolutamente a nadie.  A Dios le es abominación.  Le es despreciable la actitud de quien hace eso con su prójimo.  ¿Es usted “íntegro” cuando hace negocios con sus clientes, y hasta con sus empleados?  Si usted es un vendedor de cualquiera que sea el producto, ¿lo vende como corresponde a su justo precio, o lo vende a precio exagerado?  El integro vende al justo precio, no a precio exagerado.  Si usted es patrón, ¿paga a sus empleados lo que corresponde a sus aptitudes, producción, conocimientos, y experiencia, o les paga poco quedándose usted con lo que legítimamente le corresponde a su empleado por haber trabajado arduamente para entregarle a usted la tarea o producción que le fue requerida?

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    La séptima área de la vida de un hijo de Dios, en la cual la integridad es una necesidad, es:

VII.- EN LA EVANGELIZACIÓN.

   Tan pronto estaba surgiendo la primera iglesia de Jesucristo en Jerusalén, hubo necesidad de administrar bien los recursos humanos y hasta económicos de aquella naciente iglesia.  La iglesia estaba creciendo, pero crecería mucho más. La iglesia también tenía que administrar un porcentaje de sus recursos para apoyar a las viudas no solamente de los hebreos a quienes se les estaba dando prioridad, sino también de los griegos que por primera vez en la historia ellas estaban siendo parte del gran pueblo de Dios.  Por lo que al elegir a los primeros diáconos que se harían cargo de esta administración, no solamente se pensó en la necesidad de 7 diáconos, sino que uno de los requisitos para elegirlos fue que deberían ser personas primeramente “de buen testimonio” (Hechos 6:3).  Deberían ser “de buen testimonio”, porque tanto los que ya formaban parte de la naciente iglesia, así como los que estaban fuera de la iglesia estarían observando si aquella iglesia en formación era verdaderamente diferente a cualquier asociación que ellos ya conocían y que no era nada transformador. La gente de aquellos tiempos, como hasta el día de hoy, siempre analiza si hay algo diferente en una iglesia en particular que valga la pena para creer en su Cristo.  Pero, si al evangelizar predican del amor de Dios, el amor fraternal, pero si después en su misma iglesia no viven lo que predican, entonces, no tienen integridad entre lo que predican y lo que realmente viven, por lo que una iglesia así no interesaría a nadie.

   En su libro Las Disciplinas del Hombre Piadoso, Kent Hughes, observa con certeza que: “La inevitable necesidad de integridad de la iglesia está vinculada directamente con las necesidades de nuestro mundo perdido, ya que el mundo anhela ser libre de engaño.  Sin duda, el mundo practica y promueve el engaño; pero en lo más profundo muchas personas ansían verse libres de la falsedad.  Un considerable número de personas fuera de las cuatro paredes de la iglesia abrazarían ansiosamente la fe de los creyentes que sean los modelos de probidad e integridad que ellos buscan.  […]  Un espíritu íntegro es un poderoso instrumento de evangelización.  He conocido a personas que por haber visto esta cualidad en alguna iglesia o creyente, se sintieron irresistiblemente atraídas por Cristo.  La integridad será para algunas personas la refrescante bebida tentadora en medio del secularizado desierto de la falsedad”.

   Amados hermanos, recuerden que todos estamos haciendo labor de evangelización para alcanzar a otros para la bendita y gloriosa salvación de sus almas, por lo que se requiere que cada uno de nosotros sea “de buen testimonio”.  Que lo que hacemos concuerde con lo que creemos y predicamos.  O sea, que seamos íntegros entre nuestra fe y nuestra práctica.  Eso contribuirá a que nuestros esfuerzos evangélisticos sean valorados y apreciados por la gente. Así no faltarán personas que crean en el santo evangelio de Jesucristo, y entreguen sus vidas a él.

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   La octava área de la vida de un hijo de Dios, en la cual la integridad es una necesidad, es:

VIII.- EN EL HABLAR SIEMPRE LA VERDAD.

   Hablar diciendo siempre las cosas tal como son, es hablar con verdad, y hablar con verdad es parte de la integridad de una persona.  Pero hablar diciendo mentiras, diciendo las cosas como no ocurrieron o como no son realmente, es una evidencia de falta de integridad.  Un creyente en Jesucristo no debe hablar con mentira.  El apóstol Pablo, en su epístola a los Efesios, instruyéndoles acerca de una serie de conductas no convenientes para la integridad, y acerca de las conductas que cultivar, les dice: “… desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros” (Efesios 4:25).  Cuando mentimos al prójimo en general, y hasta a nuestros hermanos en la fe, en ese momento evidenciamos nuestra falta de integridad.  El apóstol Pablo orientó a los Efesios, de que el mal de mentir, no es algo que tenga que dominar a un creyente, porque al decir que puede ser desechada su práctica, entonces es superable para aquellos que tienen el mal hábito intencional de mentir.  Usted puede ser siempre íntegro hablando siempre la verdad.

   Les comparto que: “en un pueblo, el rey convoco a todos los jóvenes y les dijo: “Os voy a dar una semilla diferente a cada uno de vosotros, al cabo de 6 meses deberán traerme en una maceta la planta que haya crecido, y la planta más bella ganara la mano de mi hija”.  Así se hizo, pero había un joven que planto su semilla y esta no germinaba; mientras tanto, todos los demás jóvenes del reino no paraban de hablar y mostrar sus hermosas plantas. Llegaron los seis meses y el joven ni siquiera quería ir al palacio, pero su madre insistía en que debía ir pues era un participante. Avergonzado, desfilo de último hacia el palacio, con su maceta vacía…  Los otros jóvenes se burlaban de él. Llegó el rey, y todos hicieron su respectiva reverencia mientras él se paseaba entre todas las macetas admirando las plantas. Finalizada la inspección llamó a su hija, y llamó de entre todos al joven que llevo su maceta vacía. El rey dijo entonces: “Este es el nuevo heredero del trono y se casara con mi hija, pues a todos ustedes se les dio una semilla infértil, y todos trataron de engañarme sembrando otras plantas; pero este joven tuvo el valor de presentarse y mostrar su maceta vacía, siendo sincero, honesto, real y valiente, cualidades que un futuro rey debe tener y que mi hija merece”. Definitivamente la integridad es un tesoro…[2]

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   CONCLUSIÓN:    Amados hermanos, ser íntegro es una perfección moral y espiritual que mucha falta hace en la vida de muchos creyentes.  No porque sean falsos creyentes.  Son creyentes verdaderos, pero no se han ocupado en profundizar su obediencia a Dios, y entonces no les preocupa cómo viven. Se contentan con saber que por haber creído en Jesucristo, ya son considerados cristianos.  Sí es cierto, pero es un cristiano inicial, que tiene que ir creciendo en la gracia, desechando todo residuo de impiedad que haya venido arrastrando durante toda su vida antes de creer en Jesucristo.  Ahora tiene que integrar a su vida los valores y virtudes propios del mismo evangelio, para que pueda ser un cristiano íntegro, completo, congruente, y de buen testimonio donde sea que este se encuentre.   Es lo que Jesús espera cuando dijo: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48). Dios espera de cada uno de nosotros, la integridad en: 1) el hogar; 2) el servicio a Dios; 3) la responsabilidad de adorar; 4) el alejamiento del pecado; 5) la búsqueda del éxito; 6) los negocios comerciales; 7) la evangelización; y 8) el hablar siempre la verdad.

   Dios nos ayude a todos a ser cristianos de integridad.

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[1] https://www.aguilascfc.org/2014/06/bosquejo-la-importancia-de-la-integridad.htm

[2] http://www.estudiosysermones.com/2013/12/el-valor-de-la-integridad.html