Jul 20

CÓMO ENFRENTAR CON FORTALEZA LAS ADVERSIDADES, Por: Diego Teh.

CÓMO ENFRENTAR CON FORTALEZA LAS ADVERSIDADES

Mateo 14:22-33.

Predicado por el Pbro. Diego Teh Reyes, el sábado 20 de julio 2019, a las 20:00 horas, en el culto de Acción de Gracias de la hna. María Couhó Tun, quien recientemente pasó situaciones de salud que le pusieron al borde de la muerte, pero la gracia de Dios fue bondadosa con ella.

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   INTRODUCCIÓN: Todos los días antes, durante, o después de un día de arduo trabajo, nadie sabe el momento cuando llegará alguna adversidad en el que nos veremos involucrados directa o indirectamente.  Nosotros mismos, o nuestros seres queridos, o hasta los que más cercanamente nos rodean.  Algunos estaremos listos para enfrentar exitosamente en esos momentos y salir victoriosos; otros no estaremos preparados para enfrentarlos, aunque no nos queda de otra que enfrentarlos como podamos, a menos que nos rindamos, y salgamos derrotados.  Incluso, nuestro Señor y Salvador Jesucristo, y sus mismos discípulos más cercanos, mejor conocidos como sus apóstoles, no estuvieron exentos de los embates que la vida misma, la naturaleza, y la presencia del mal que es capaz de causarnos adversidades con el fin de vernos derrotados.  Pero, especialmente quienes tenemos la capacidad de poder confiar en Dios, podemos contar con los recursos espirituales que nos pueden hacer fuertes para vencer y derrotar las adversidades en vez de que ellas nos derroten.

   La historia del evangelio que hoy hemos leído nos relata un día típico de Jesús, un día muy ocupado como el que muchos de nosotros tenemos cada día.  Fue un día en el que la adversidad tuvo que llegar tanto para él pero más para sus discípulos, para ser enfrentado como él lo hizo de manera correcta, por estar preparado para ello con los recursos correspondientes.  Cuando hablo de recursos no me refiero a dinero, sino a los recursos espirituales que pueden fortalecer a toda persona para poder enfrentar las adversidades.

   Basado en nuestra lectura bíblica de Mateo 14:22-33, les voy a predicar acerca de estos RECURSOS.  Les puedo resumir la predicación de la siguiente manera:    Para enfrentar con fortaleza las adversidades de la vida es necesario practicar disciplinadamente los RECURSOS espirituales que proporcionan fortaleza. / ¿Cuáles son estos RECURSOS espirituales? / La experiencia de Jesús, de Pedro, y de los apóstoles en su conjunto, nos enseña tres de estos RECURSOS espirituales.

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   El primer RECURSO espiritual que proporciona fortaleza para enfrentar las adversidades de la vida, es:

I.- LA ORACIÓN.

   Jesús había tenido un día de arduo trabajo para alimentar poderosa, milagrosa, y extraordinariamente con cinco panes y dos peces, a las más de cinco mil personas que estuvieron donde él también predicó, sin duda que enérgicamente.  Era poco más del medio día, y ya casi iba a anochecer.  Después él envió a sus discípulos para que cruzaran al otro lado del mar, mientras él despedía a la multitud.  Pero, luego de despedida la multitud, Jesús hizo lo que también nosotros necesitamos hacer, que quizá algunos lo hacen, pero probablemente muchos no lo hacen.  Se trata de dedicar tiempo para orarle a Dios.  Dice San Mateo acerca de Jesús en el versículo 23: “Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo” (Mateo 14:23).

     Desde que nos levantamos nos ponemos a trabajar, a veces sacando los pendientes que no terminamos el día anterior o desde la semana anterior.  Durante el día unos en la casa, otros en la oficina, y otros bajo el intenso calor del sol trabajando arduamente que cuando llega la noche, después de nuestras jornadas de trabajo, lo que más anhelamos ¿qué es?  Algunos dormir, otros solo descansar, porque aunque hemos terminado una jornada de trabajo, antes de dormir también tenemos que pasar tiempo con la familia.  Pero, ¿observaron qué hizo Jesús aquel día de un gran trabajo?  Lo que hizo fue que: “… subió al monte a orar aparte”.

   ¿Por qué se necesita dedicar tiempo cada día para orarle a Dios? Bueno, siempre hay muchas bendiciones que agradecerle a Dios cada día.  Sin duda que mientras el día transcurre, también pecamos tanto inevitable como intencionalmente, y entonces podemos aprovechar confesarle a Dios nuestros pecados, y pedirle perdón por ello.  Pero, también podemos orar a Dios para pedirle y recibir la fortaleza necesaria para enfrentar las adversidades que podrían llegar en el momento menos esperado.  Por ejemplo, veo que los apóstoles de Jesús cruzaron el mar sin haber antes orado, y cuando llegó la tempestad no supieron qué hacer.  Pero Jesús, luego de haber orado a Dios, cuando llegó el momento de la tempestad, él no tuvo ningún problema para enfrentarlos y vencerlos.  Así que cada día tenemos muchas razones para orarle a Dios a pesar de nuestras tantas ocupaciones del día, pero no solamente debemos orar cuando acabe el día sino desde que despertamos.

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   El segundo RECURSO espiritual que proporciona fortaleza para enfrentar las adversidades de la vida, es:

II.- LA FE.

   De alguna manera, la fe para creer en lo que Dios puede hacer, aunque no es fácil para muchos, tampoco es tan difícil; pero, tener fe para enfrentar las adversidades que alcanzan a uno, eso aunque tampoco es tan difícil pero se necesita no ceder ni un solo poquito a la duda o a la incredulidad, porque ya con eso uno queda deshabilitado para enfrentarlas.  Según la historia de la ocasión después de que los apóstoles quisieron creer que a quien veían como a las 3 de la madrugada (cuarta vigilia de la noche) caminando sobre las aguas del mar de Galilea, no era un fantasma, sino Jesús; el apóstol Pedro, aun con un poco de duda, pero también con una fe real, le dijo a Jesús: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. / Y él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús” (Mateo 14:28-29). ¿Tuvo fe en que podía caminar como Jesús sobre las aguas del mar? Si lo tuvo.

   Pero, observen que la narración de la historia según San Mateo, dice: “Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! / Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él; …” (Mateo 14:30-31a). ¿Qué pasó con la fe que primeramente tuvo, acerca de que si Jesús así lo disponía, Pedro también podía caminar sobre las aguas?  Las palabras que Jesús, inmediatamente le dijo a Pedro, fueron: “¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?” (Mateo 14:31b).  Aunque tuvo fe para creer en el poder de Jesucristo, le faltó fe para enfrentar la adversidad.  Cuando Jesús les enseñó a sus discípulos acerca de la importancia de perdonar tantas veces sea necesario a la persona que habiéndoles ofendido (esto es también un tipo de adversidad), vienen arrepentidos a pedirles perdón; los apóstoles juntos exclamaron: “Auméntanos la fe” (Lucas 17:5).

   Amados hermanos, para enfrentar las adversidades que nos llegan a la vida, es necesario no solamente tener una fe inicial, sino una fe constante, permanente, real, y creciente.  Si ustedes se dan cuenta, es solamente cuando nuestra fe ha sido totalmente puesta en Dios y en su Hijo Jesucristo, es cuando hemos salido adelante.  Mientras no, la adversidad solamente nos causa más estragos.  Que la fe que nos ha sido obsequiada por Dios mismo, sea el factor de nuestra fortaleza no solamente para la salvación eterna que ya es una realidad en los que hemos creído en Jesucristo, sino también para enfrentar las adversidades que sin duda volverán a llegar a nuestras vidas.

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   El tercer RECURSO espiritual que proporciona fortaleza para enfrentar las adversidades de la vida, es:

III.- LA ADORACIÓN.

   Es importante notar que a pesar de la fe (que es necesaria), no es la fe que por sí misma soluciona nuestros problemas, sino la intervención de Dios mismo.  En el caso de la historia que nos ocupa en este momento, quien intervino para salvar del ahogamiento a Pedro, fue Jesús.  Quien intervino para calmar el viento y su correspondiente tempestad, fue Jesús.  Y en la realidad de nuestra experiencia, Dios se agrada de la fe que podamos tener, y cuanto más fuerte sea, Dios más se agrada, sin embargo, ya sea con ninguna, con poca, o con mucha fe en nosotros, quien actúa para nuestro bien finalmente es Dios, esperando Él que nuestra fe siempre sea puesta totalmente en Él.

   Pero, lo que quiero enfatizar ahora, es la respuesta que tuvieron y expresaron a Jesús, cuando el viento y su tempestad hubo pasado.  En el versículo 33, san Mateo narrando lo ocurrido aquella noche, dice: “Entonces los que estaban en la barca vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios” (Mateo 14:33).  La respuesta de los discípulos fue: Adoración.  La adoración es siempre capacitante. Nadie que se encuentre con Dios queda como antes.  Uno siempre recibe poder de Dios para todos los aspectos de la vida cotidiana. La biblia está llena de historias de encuentro con las manifestaciones de la presencia de Dios, y en todos los casos, los que tuvieron estos privilegios siempre fueron fortalecidos.  Moisés quien argumentaba ser tartamudo, fue capacitado para ser el más elocuente profeta y caudillo de toda la historia de Israel.  Jacob, quien luchando literalmente con Dios quien se le presentó como un varón, sin saber que su amado adversario era Dios, y aun cuando Jacob estaba perdiendo la lucha, se aferró a la representación visible de Dios, diciéndole: “No te dejaré, si no me bendices” (Génesis 32:26b); y desde entonces, aunque como cualquier ser humano, pasó por altibajos de la vida, Jacob vivió en grandes bendiciones de Dios.

   Estimados acompañantes de esta acción de gracias.  Nuestra hermana que nos invitó a este culto, como es sabido por la gran mayoría de ustedes, ella ha pasó momentos en la que su vida estuvo en gran peligro de muerte.  Hoy, que la gracia de Dios ha sido evidente para con ella, quien con oración y fe, pasó toda la etapa de su sufrimiento, ella ha prometido a Dios servirle y adorarle durante el resto de su vida.  Lo ha hecho en otras ocasiones en el templo, aunque ahora quiso compartir con nosotros su adoración aquí en su hogar.  Este acto, es el complemento de una vida fuerte para enfrentar las adversidades.  Que todos los que estamos aquí no se pierdan la oportunidad de adorar a Dios.  Es verdaderamente capacitante y fortalecedor.

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   CONCLUSIÓN: Estimados asistentes en esta acción de gracias, tomen en cuenta estos recursos que no están lejos de nuestro alcance.  Todos podemos orarle a Dios.  No se necesita ser algo extraordinario para poder hablar con Él. La oración consiste en expresarle con nuestras propias, y sencillas palabras, lo que nos pasa, lo que queremos, lo que necesitamos, y lo que sentimos.  Si usted no sabe cómo hacerlo, le podemos enseñar.   Por otra parte, no sé cómo se sienta usted en cuanto a tener fe en Dios.  ¿Verdaderamente usted tiene fe en Dios?  Si usted no está seguro de ello, permítame decirle que usted puede tener verdadera, real, profunda, y creciente fe en Dios, para ser salvado de la condenación y para poder enfrentar las adversidades de la vida.  El apóstol Pablo enseñó a los romanos: “… la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17). O sea, que para que la fe surja y aumente en usted, usted tiene que oír una y otra vez la palabra de Dios.  Así que vaya al templo a escuchar las predicaciones, lea la biblia.  Si no tiene una biblia, le podemos proporcionar una con tal que la lea, y que Dios genere fe en usted.  Y no olvide usted lo importante que es adorar a Dios. Ojalá que saque usted tiempo para congregarse en algún templo para adorar a Dios con otros creyentes.

   Mary, que bueno que en tu mala experiencia con la enfermedad, aprendiste y pusiste en práctica la oración, la fe, y la adoración a Dios.  Sigue estos buenos pasos fortalecedores que has conocido del santo evangelio de Jesucristo.