Sep 25

LA IGLESIA EJEMPLAR ES LA QUE TRABAJA, Por: Diego Teh.

LA IGLESIA EJEMPLAR ES LA QUE TRABAJA

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1 Tesalonicenses 1:1-10.

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Predicado por el Pbro. Diego Teh, el martes 25 de septiembre 2018, en el culto de acción de gracias por el LXI aniversario de la iglesia “Betel” de Yaxhachén, Oxkutzcab, Yucatán.

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   INTRODUCCIÓN: Damos gracias a Dios por haber generado la existencia de una mínima partecita de su iglesia universal en esta población de Yaxhachén.  Gracias a Dios porque a pesar de todo hay dos iglesias locales de nuestra amada iglesia presbiteriana.  Gracias a Dios si hay otros verdaderos creyentes en Jesucristo (dije: Verdaderos creyentes), aunque no sean de nuestra denominación, ellos también son parte de la única iglesia universal de Jesucristo.   Nos sentimos con mucho gozo ver que ustedes están celebrando un aniversario más en el que por la gracia de Dios se estableció desde el 25 de septiembre de 1957 esta bendita iglesia Betel, con sus primeros 17 varones, 16 mujeres (33 adultos), y 30 niños (63 en total).  Desde entonces, durante todos estos 61 años, ha habido más personas que ahora no están porque se han ido a otros lugares, e incluso a muchos, Dios se los ha llevado hasta su cielo, y hoy todavía son más de 360 personas que asisten aquí.  Gracias a Dios, son una iglesia que ha estado trabajando para la propagación del evangelio comenzando desde sus propias familias.  Podemos junto con el apóstol Pablo y sus compañeros decir como dice en los versículos 2 y 3 de nuestra lectura en la epístola a los Tesalonicenses, que: “Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones, / acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro …” (1 Tesalonicenses 1:2,3a).  Son preciosas estas palabras que san Pablo les dijo a los tesalonicenses acerca de su profunda gratitud a Dios por ellos, al explicarles cómo cuando Pablo y sus compañeros oraban se acordaban de los creyentes de Tesalónica, y que los incluían en sus oraciones; y que todo esto no por una mera casualidad, sino que se acordaban de ellos y oraban por ellos, “sin cesar”.

   Pero, quiero que centren su atención en las palabras que están a partir de poco antes de la mitad del v. 3 de nuestra lectura (después de toda esta explicación de gratitud, recordatorio, y oración del apóstol por ellos).  Observen en el versículo tres desde donde dice: “de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo” (1 Tesalonicenses 1:3b).   De estas palabras y de su contexto en el versículo 7 donde dice de los tesalonicenses: “habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído” (1 Tesalonicenses 1:7), es donde fundamenté el mensaje de este momento, al cual le puse como título: LA IGLESIA EJEMPLAR ES LA QUE TRABAJA.   Lamentablemente, hay iglesias que no son ejemplares, pero lo que ahora importa es que ustedes sí sean ejemplares en trabajar en la obra de Dios.

   Especialmente lo que les voy a predicar es que una iglesia ejemplar tiene razones especiales para trabajar en la obra de Dios. / ¿Cuáles son esas razones por las que una iglesia ejemplar trabaja para la obra de Dios?  / Basado desde poco antes de la segunda mitad del versículo tres, voy a exponerles cuatro de esas razones especiales.

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   La primera razón especial por la que una iglesia ejemplar trabaja para lo obra de Dios, es:

I.- PORQUE SABE QUE CREE EN LA VERDAD.

   El apóstol Pablo primero hace un reconocimiento muy relevante acerca de algo que él personalmente había observado de los tesalonicenses.  En dicho reconocimiento les dice que él y sus compañeros misioneros, se acordaban “de la obra de vuestra fe” (1 Tesalonicenses 1:3b).  Lo que san Pablo les estaba diciendo en esta observación es que estaba siendo evidente y es correcto que su fe estaba produciendo los resultados esperados.  Es lo que Pablo le llama: Obra, o sea, trabajo.  La fe de los tesalonicenses se estaba convirtiendo en trabajo. La fe, a la que Pablo se estaba refiriendo es la fe o el creer en la verdad del evangelio de Jesucristo.  Esta era una razón por la que ellos trabajaban en la propagación del evangelio, porque sabían que ese evangelio que habían creído era la verdad, y nada menos y nada más que la verdad.  Esto era lo que les hacía ser una iglesia ejemplar.

   Amados hermanos, creer en la verdad es una razón para ser ejemplo en la proclamación de la verdad del evangelio.  La fe, verdaderamente es una cuestión espiritual pero no se limita a ser solamente espiritual que opere solamente en el interior de nuestro corazón o de nuestra alma, sino que la fe es algo que se puede ver, se puede externar, se puede demostrar y hasta comprobar.  Es lo que ustedes ya saben que también enseñó el apóstol Santiago cuando escribió que: “la fe sin obras está muerta” (Santiago 2:26b).  Al darse cuenta ustedes que lo que han creído del evangelio es la verdad, debe ser una razón y motivo para trabajar en la propagación del evangelio en esta misma población, y en otras poblaciones de cualquiera de los municipios que tienen territorio aquí cerca de ustedes.

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   La segunda razón especial por la que una iglesia ejemplar trabaja para lo obra de Dios, es:

II.- PORQUE SU CORAZÓN ESTÁ DESARROLLANDO AMOR.

   El segundo detalle que el apóstol Pablo y su equipo misionero siempre recordaban de los tesalonicenses, y se los expresa a ellos, es: del trabajo de vuestro amor” (1 Tesalonicenses 1:3b).  Otra vez, aquí, como en el caso de la fe, hay que aclarar que el amor no es solamente una cuestión sentimental que se produce en el interior del corazón para apreciar, valorar, y amar las cosas, y hasta a personas.  El amor también que uno desarrolla en su corazón también tiene el poder de producir diversos resultados.  Uno de ellos es el trabajar. ¿Recuerdan ustedes cuál fue el compromiso que Jacob aceptó para con su futuro suegro Labán, para que Labán le diera a su hija menor como esposa?  Su compromiso fue trabajar durante 7 años.  Después de este tiempo, su suegro le engañó, no le dio como esposa a la hija que él quería, sino que le entregó a otra hija.  Luego, el suegro, interesado porque Jacob trabajara más tiempo para beneficio de él, le propuso que Jacob trabajara para él otros 7 años, y ¿qué creen?  Jacob aceptó.  El amor puede producir voluntad para comprometerse a trabajar, no solamente para conseguir al amor de tu vida, sino también para trabajar para los propósitos de Dios.

   Amados hermanos, cada uno de los que somos creyentes en Jesucristo, somos personas que hemos recibido el amor de Dios en nuestras vidas.  Ese amor de Dios no es una miseria o una migaja que hayamos mendigado, es un amor intenso, abundante, al grado que el apóstol Pablo a los romanos les dice que: “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:5).  Es por ese amor que tenemos, que también nosotros podemos responderle a Dios trabajando con toda voluntad en su bendita y divina obra de compartir a otras personas el santo evangelio de Jesucristo.  Si todos trabajamos por amor en la proclamación del evangelio, entonces seremos, o más bien ustedes serán una iglesia ejemplar.

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   La tercera razón especial por la que una iglesia ejemplar trabaja para lo obra de Dios, es:

III.- PORQUE ENTIENDEN QUE SU ESPERANZA SÍ VALE LA PENA.

   Después de reconocerles la obra de su fe, y del trabajo de su amor, otro de los detalles que el apóstol Pablo y sus compañeros de ministerio siempre recordaban de los creyentes de Tesalónica, y que también se los observa a ellos, es: “de vuestra constancia en la esperanza” (1 Tesalonicenses 1:3b).  “La esperanza” a la que el apóstol Pablo se refiere como “la esperanza”, es el día del regreso de Jesucristo, cuando los creyentes recibamos plenamente todos los beneficios que corresponden a la salvación que desde ahora nos ha sido dada.  “La esperanza”, no es solamente una simple creencia de un ideal que será una realidad, sino que también se convierte en fruto de trabajo en la obra de Dios.  “La esperanza” incluye nuestra entrada al cielo eterno de Dios para estar con Él, implica también el privilegio de mirar al que solo por la historia y por la fe sabemos y creemos que es nuestro Salvador.  “La esperanza” incluye el fin de nuestros sufrimientos y hasta de nuestro gran y principal problema de pecar, incluye también el encontrarnos de nuevo con nuestros seres queridos.  Desde luego que todo eso vale la pena.  Por eso, el saber y entender que ser de Cristo es la absoluta seguridad para poder acceder a toda esa gloriosa esperanza, entonces sí que vale la pena “la esperanza”.  Por eso “la esperanza” que los cristianos tenemos, es una razón altamente motivante para que trabajemos en la obra de Dios.

   Amados hermanos, ¿ya observaron que lo que el apóstol Pablo reconoce como ejemplar de los tesalonicenses es su “constancia en la esperanza”? ¿Por qué no ser constantes a la gloriosa esperanza?  ¿Por qué entonces usted (no es el caso de todos), no es constante e interrumpe su “constancia en la esperanza”?  ¿Por qué se olvida usted de su comunión personal con Dios, y por qué se olvida de adorar en compañía de otros creyentes cuando se abren las puertas de Betel, la casa de Dios? ¿Por qué usted ya no está compartiendo el evangelio a otros trabajando con fervor en su obra?  ¿Dónde está su “constancia” en el trabajo y en la esperanza?  “La esperanza” que nos garantiza el evangelio, vale la pena, y motiva e impulsa que uno trabaje para propagar el mismo y purísimo evangelio.  Hacer esto nos hace ser una iglesia ejemplar.   Nunca se olviden hermanos, que nuestra esperanza vale la pena.  Pero, si alguien o toda una iglesia menosprecia “la esperanza”, entonces no se podrá hacer el trabajo que Dios espera que se haga, ni se podrá ser una iglesia ejemplar.

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   La cuarta razón especial por la que una iglesia ejemplar trabaja para lo obra de Dios, es:

IV.- PORQUE JESUCRISTO ES EL SEÑOR DE SUS VIDAS.

   Cuando el apóstol Pablo habla de las tres primeras observaciones que él tuvo acerca de los creyentes de tesalónica que son: 1) la obra de su fe; 2) el trabajo de su amor: y) la constancia en la esperanza; todas ellas, dice que son hechas, “en nuestro Señor Jesucristo” (1 Tesalonicenses 1:3b).  Aquí hay un detalle igual de importante y relevante para que una iglesia sea ejemplar en su trabajo en la obra de Dios.  Cada creyente, y, en consecuencia, toda la iglesia, debe tener a Jesucristo como su “Señor”. ¿Qué es esto de que Jesucristo sea “nuestro Señor”?  Significa que todo lo que somos y hacemos está sometido al gobierno y voluntad de todo lo que Jesucristo desea que seamos y hagamos.  En este caso la voluntad de su señorío es que trabajemos en la gran encomienda, en su gran mandamiento que Jesús expresó cuando dijo: “id, y haced discípulos” (Mateo 28:19).  Eso es precisamente lo que estaban haciendo los tesalonicenses y les estaba otorgando el reconocimiento de ejemplares.

   Amados hermanos, solamente el cristiano, y la iglesia que acepta y deja que Jesucristo sea su “Señor”, se vuelve una iglesia ejemplar trabajando en la gran labor de hacer discípulos, para que el reino de Dios se propague en los corazones humanos.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, en realidad a ustedes les hemos conocido como una de las iglesias en muchos sentidos, muy ejemplares.  No pierdan esa visión de fe, amor, esperanza, y señorío de Cristo que está operando en sus vidas. No pierdan la visión de trabajar para la obra y la gloria de Dios, como lo hicieron los hermanos desde hace 61 años, desde 1957.  Hoy, somos nosotros, son ustedes la generación de este momento que tiene que estar trabajando en la obra de Dios.  Dios quiera que se levanten más iglesias como la de ustedes, que sean iglesias crecientes y que se multipliquen, y así sean ejemplares a las iglesias que más recientemente se están constituyendo en otros lugares cercanos y lejanos.  Que cada año haya nuevos frutos de su labor aquí en esta población o en otras poblaciones.  No dejen que pase el tiempo de cada año sin trabajar en la obra de Dios, porque podría llegar el día que sin trabajo de ustedes, los aniversarios serían solamente una tristeza.  Un aniversario de iglesia que no entrega nuevos frutos de su trabajo a Dios, aunque haya música, aunque haya comida, aunque haya invitados, aunque haya sonrisas, aunque haya culto, aún con todo eso será un aniversario triste.

   Dios les conceda a ustedes, y a esta su amada iglesia Betel, seguir siendo ejemplares en el trabajo en la obra de Dios.  No lo olviden: LA IGLESIA EJEMPLAR ES LA QUE TRABAJA.

   Dios les bendiga amados hermanos.

May 13

EL AMOR INCONDICIONAL DE UNA MADRE, Por: Diego Teh.

EL AMOR INCONDICIONAL DE UNA MADRE

2 Samuel 21:1-14.

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Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del domingo 13 de mayo 2018, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.  Es sermón de ocasión por el reciente día de las madres.

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   INTRODUCCIÓN: Los israelitas liberados por Dios de la opresión de los egipcios, después de 40 años sin ser introducidos por Dios a la tierra que Él había prometido en el pasado a Abraham, ahora por fin habían comenzado a conquistar las ciudades de otras culturas antiguas que estaban establecidas en el territorio conocido entonces como tierra de Canaán.  Dios, en todos los casos, les concedía éxito a los israelitas. Una de las instrucciones que ellos tenían, era acabar con los habitantes de todas aquellas ciudades para que ellos puedan poseer de parte de Dios, el territorio antes prometido. Así, hicieron en muchos casos, excepto algunas ciudades que por desobediencia a Dios les perdonaron la vida, situación que en el futuro tanto inmediato como a corto y largo plazo les trajo problemas.  En este orden de casos, hubo un caso muy particular, donde bastantes representantes de los habitantes de unas ciudades llamadas Gabaón, Cafira, Berto, y Quiriat-jearim (cf. Josué 9:17), sabiendo que ellos serían de las próximas ciudades que deberían ser exterminadas y conquistadas, usaron de astucia yendo al encuentro de los israelitas a quienes con mentira dijeron que venían de tierras lejanas porque habían oído la fama del Dios de los israelitas y que por ello querían vivir entre ellos, rogando que les perdonaran la vida y ofrecen vivir con ellos como siervos de por vida.  Efectivamente los príncipes israelitas que representaban a todos los israelitas, aceptaron la petición de aquellos desconocidos, e hicieron pacto con aquellas personas que aunque eran de diversas ciudades, son todos etiquetados en la historia bíblica como gabaonitas (cf. Josué 9:3).  El pacto que los israelitas que hicieron con aquellos mentirosos, lo hicieron no a título personal sino en nombre de Jehová el Dios de los israelitas.  De repente los israelitas descubren que estos mentirosos no eran de tierras lejanas sino de las ciudades gabaonitas que estaban a punto de conquistar por exterminio.  Los israelitas dijeron a sus autoridades representantes que los mataran por mentirosos, pero sus autoridades dijeron que no lo harán porque habían hecho con ellos un pacto serio y responsable en nombre de Jehová.  Sin embargo, los israelitas junto con sus autoridades lograron establecer que los gabaonitas fueran sus siervos de por vida por sus generaciones, como leñadores para el santuario de Jehová.  Y así se estableció desde los tiempos de la conquista de la tierra prometida liberada por Josué, aproximadamente alrededor del año 1400 a.C.

   Unos 500 años después, Saúl el primer rey de Israel, en uno de sus enojos, en sus incursiones en contra de los habitantes de diversas ciudades de su propio reino, sin pensarlo dos veces, llevó a cabo una matanza en contra de gabaonitas, violando el pacto que hace cinco siglos Josué y las autoridades de los israelitas hicieron con ellos de que no los matarían, sino que todos sus descendientes por generación perpetua vivirán entre ellos, aunque sea como siervos.

   Nuestra historia bíblica de 2 Samuel 21, nos relata que en los tiempos del rey David, el rey después de Saúl, hubo en Israel tres años de hambre porque la tierra no producía por falta de lluvia.  Entonces David, el entonces rey de Israel, consultó a Dios la razón de esta situación de hambruna y sequía, por lo que Dios le respondió a David: “Es por causa de Saúl, y por aquella casa de sangre, por cuanto mató a los gabaonitas” (2 Samuel 21:1c).  Aunque el texto bíblico no lo relata, es probable que Dios le dio instrucciones precisas a David, porque tras todo lo que David hizo después tuvo su desenlace aprobado por Dios quien hizo llover de nuevo en Israel.  Nuestro texto dice que: “Entonces el rey llamó a los gabaonitas, y les habló. […] / Dijo, pues, David a los gabaonitas: ¿Qué haré por vosotros, o qué satisfacción os daré, para que bendigáis la heredad de Jehová? / Y los gabaonitas le respondieron: No tenemos nosotros querella sobre plata ni sobre oro con Saúl y con su casa; ni queremos que muera hombre de Israel. Y él les dijo: Lo que vosotros dijereis, haré. / Ellos respondieron al rey: De aquel hombre que nos destruyó, y que maquinó contra nosotros para exterminarnos sin dejar nada de nosotros en todo el territorio de Israel, / dénsenos siete varones de sus hijos, para que los ahorquemos delante de Jehová en Gabaa de Saúl, el escogido de Jehová. Y el rey dijo: Yo los daré” (2 Samuel 21:3-6).

   Esta petición especial llevó a David a tomar las decisiones correspondientes.  David escogió a siete personas para entregar a los gabaonitas más que para que los gabaonitas cobraran venganza, fue para que Dios cobrara venganza de la mala acción tomada en su momento por Saúl el ya fallecido rey de Israel.  Pero lo que quiero que ustedes observen es que, de estos siete escogidos para sentencia de ahorcamiento, fueron dos las madres que salieron afectadas.  Una de estas madres se llamó Mical quien en su juventud fue esposa de David cuando ella pensó que estaba enamorada de él, pero luego se dio cuenta que no, y le hizo la mala vida a David hasta que David cansado se vio obligado a abandonarla. Entonces Mical, se casó con un hombre llamado Adriel hijo de Barzilai meholatita (2 Samuel 21:8b), con quien ella tuvo cinco hijos, que a fin de cuentas eran nietos del fallecido rey Saúl.  Ahora, ante esta petición de los gabaonitas, David, no en venganza personal contra Mical, ni en venganza contra Adriel quien le habría quitado el amor de Mical, sino por determinación de Dios, ordenó la entrega de estos cinco hombres para que fuesen ahorcados por los gabaonitas.  Además, de manera sobresaliente en nuestro texto bíblico de 2 Samuel 21, David para completar la lista de los siete, sentenció a Armoni y Mefi-boset[1] (2 Samuel 21:8a), hijos de una ex concubina de Saúl llamada Rizpa, quien tuvo una reacción extraordinaria y relevante según el texto bíblico, que vale la pena observar y puntualizar.

   Lo que realmente quiero que observen en esta historia, es el amor incondicional que Rizpa como madre demostró por sus hijos Armoni y Mefi-boset, aunque estos ya habían muerto.  Rizpa sufrió las consecuencias de un pacto que su esposo no respetó.  Armoni y Mefi-boset, sufrieron las consecuencias de que su padre no respetó un pacto que el debió respetar.  En este contexto, observen cómo Rizpa, como madre de hijos ya muertos, manifiesta su amor incondicional por sus hijos.  Basado en la historia de su caso, hoy voy a predicarles que el amor incondicional de una buena madre se puede observar en los sacrificios que hace a favor de sus hijos. / ¿Qué sacrificios hace una buena madre a favor de sus hijos como muestra de su amor incondicional? / En este mensaje, voy a recordarles algunos de estos sacrificios de amor incondicional.

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   El primer sacrificio que una buena madre hace a favor de sus hijos como muestra de su amor incondicional, es:

I.- LA DEDICACIÓN DE TIEMPO PARA SUS HIJOS.

   Notemos que Samuel nos describe la ocasión del trágico final de los siete en los que se cuentan a Armoni y a Mefi-boset, y el tiempo que por razón necesaria ella dedicó al cuidado de sus cuerpos en descomposición, hasta que no quedaron más que solamente sus huesos a la intemperie.  Dice Samuel que “fueron muertos en los primeros días de la siega, al comenzar la siega de la cebada. / Entonces Rizpa hija de Aja tomó una tela de cilicio y la tendió para sí sobre el peñasco, desde el principio de la siega hasta que llovió sobre ellos agua del cielo; …” (2 Samuel 21:9b-10a). Aunque no se describe con precisión la duración de este tiempo entre el comienzo de la cosecha de cebada hasta el día que hubo lluvia, la estimación es que fue un tiempo que va entre los 5 y 6 meses, no un rato cada día sino día y noche.  Si ha habido casos similares en la historia humana, e incluso en la actualidad, son dignos de reconocimiento, porque son los casos como el de Rizpa que nos damos cuenta que el amor incondicional de una madre no está limitado al tiempo.

   A comparación de Mical, caracterizada por un falso amor que se originan de sus emociones, aunque para ese tiempo ella todavía debería estar viva, ni ella, ni Adriel su esposo estuvieron allí o haciendo algo para recuperar los restos de sus hijos.  A pesar de que ella debió ser la madre más afectada por perder no solo a dos sino a sus cinco hijos; no parece haber demostrado sensibilidad ni afecto por sus hijos que por causa de la violación de un pacto en el pasado hecho en nombre de Dios a favor de los gabaonitas, que el padre de ella, y abuelo de los muchachos no respetó.  Ahora, con Rizpa, fue otra cosa.

   Parece algo extraño lo que hizo Rizpa, pero tenía una razón para hacerlo.  Los huesos de los que mueren por condenación de alguna falta grave cometida, no deben ser sepultados en ningún lugar ni por las autoridades ni por los familiares de los afectados, sino que deben quedar en exhibición para testimonio de que las faltas vergonzosas hacen indigno a una persona para recibir honores tal como la aparentemente simple sepultura.  Pero, Rizpa, aun muertos sus hijos, dedicó el tiempo necesario en cuidar los restos de ellos para que no fuesen tocados por las aves de rapiña ni por las fieras, y que nada ni nadie desapareciera ni uno solo de sus respectivos huesos, hasta que por fin, el rey David se enteró de esta acción de amor incondicional de Rizpa, y como ser humano él tuvo misericordia de ella, y David autorizó la digna sepultura de los restos de los hijos de Rizpa, junto con los restos de Saúl y Jonatán que hasta ese momento no habían sido rescatados de la plaza pública de Betsán de los filisteos donde fueron matados por sus enemigos y colgados en exhibición sin sepultura como trofeo de la victoria en contra de ellos.

   En realidad, una madre al igual que un padre no debe esperar dedicar algún tiempo para los hijos en el cementerio hasta que han fallecido, sino que mejor es dedicarles tiempo ahora que son niños, adolescentes, jóvenes, o aún adultos, pero debe ser ahora que están vivos.  Eso es lo que más vale la pena.    ¿Puede usted recordar a María, la misma madre de nuestro Señor Jesucristo, al pie de la cruz, presente, dedicando el tiempo que su hijo necesitaba en aquel momento de su muerte?  Ese es el tipo de amor que las madres deben expresar por sus hijos ahora que más lo necesitan.  El afecto extraordinario de Rizpa, al haber dedicado tiempo por sus hijos, aunque ya muertos, es un recordatorio y ejemplo de lo que toda buena madre debe hacer por sus hijos.  Cuánto más si como madre cristiana, sin tomar en cuenta quizá la probable desatención que usted tuvo de sus propios padres, pero tomado en cuenta el tiempo que Jesús dedicó a favor de usted para darle salvación eterna, debe motivarle a usted como madre a dedicar el tiempo necesario a sus hijos, más que el tiempo que dedica al trabajo, a la televisión, a los paseos, etc…

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   El segundo sacrificio que una buena madre hace a favor de sus hijos como muestra de su amor incondicional, es:

II.- EL CUIDADO IMPORTANTÍSIMO DE LOS HIJOS.

   Es impresionante el caso de Rizpa demostrando su amor incondicional de madre hasta por los cuerpos ya inertes de sus hijos.  Samuel nos relata que durante todo el largo tiempo contado en meses que ella estuvo junto a los cuerpos y luego solo huesos de sus hijos, “… no dejó que ninguna ave del cielo se posase sobre ellos de día, ni fieras del campo de noche” (2 Samuel 21:10b).  ¿Quién hace esto?  Toda madre, e incluso todo padre con buenos sentimientos es capaz de hacerlo, si tuviese la desgracia de pasar por una experiencia similar donde haya que cuidar a los hijos ya muertos.  De hecho, si las leyes lo permitieran no dejaríamos que nuestros seres queridos sean sepultados en las siguientes 24 horas después de su fallecimiento, aunque en casos extraordinarios se otorgan prórrogas de tiempo.  Más de una madre, hasta de un padre, con profundo y amor incondicional serían capaces de quedarse aunque solamente contemplando el cuerpo y rostro de su hijo ya fallecido.  Aunque haya dolor en el corazón, al mismo tiempo habría por ello tanta satisfacción en el alma.

   Pero, como he observado antes, lo que más importante es cuidar a los hijos cuando estos están vivos. Aquella pobre mujer cuidó a sus hijos muertos, cuidándolos de las aves de rapiña y de las fieras del campo, por su puesto, por las circunstancias; pero en el caso de los hijos, hay muchos peligros de los cuáles tanto un padre como una madre, sobre todo si se trata de una madre cristiana, debe cuidar a sus hijos de los peores peligros que el apóstol Pablo describe a los Efesios, como las “asechanzas del diablo” (Efesios 6:11).  No hay fiera espiritual más peligrosa que el mismo diablo, el cual es descrito por el apóstol Pedro que “como león rugiente, anda buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8).  Y aunque no como bestia, pero sí como sumamente peligrosa, tanto Moisés en el Génesis, como el apóstol Juan en el Apocalipsis, describen al mismo diablo como “serpiente” (Génesis 3:1), y “dragón, la serpiente antigua” (Apocalipsis 20:2).  Las madres que aman incondicionalmente a sus hijos deben proteger a sus hijos ya sean infantes o hasta adultos.  Esto vale la pena.

   Dios ponga en el amor de cada madre cristiana el interés de cuidar a sus hijos de los peligros físicos, morales, sociales, y espirituales que el mundo actual erróneamente ofrece en realidad a todos, pero los hijos que nos son bien cuidados desde el hogar por sus padres, incluyendo a madres descuidadas y distraídas de su más sublime deber de educar bien a los hijos, son los primeros candidatos a ser atraídos y destruidos en todos los aspectos de la vida.  Como parte de ese cuidado es importante educarlos en el camino de la verdad, en “el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo” (cf. 2 Pedro 2:20), quien puede librar a los hijos de todos los peligros presentes en este mundo, pero sobre todo del gran peligro de la condenación eterna.

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   El tercer sacrificio que una buena madre hace a favor de sus hijos como muestra de su amor incondicional, es:

III.- SUS ESFUERZOS LLENA DE ESPERANZA EN DIOS.

   Otro gran detalle que descubrimos de Rizpa en la misma descripción en la que Samuel nos narra que ella “… tomó una tela de cilicio y la tendió para sí sobre el peñasco, desde el principio de la siega hasta que llovió sobre ellos agua del cielo; y no dejó que ninguna ave del cielo se posase sobre ellos de día, ni fieras del campo de noche” (2 Samuel 21:10).  Es en esa actitud que dice que ella durante todo el tiempo aproximado de seis meses “no dejó” de espantar a las aves y a las fieras.  ¿Acaso esperaba que por ellos resucitarían sus hijos? No hay ningún indicio que evidencie que esa era su intención.  ¿Acaso la situación le había trastornado convirtiéndola en una loca? Tampoco, se puede catalogar como una loca trastornada.  Todo lo que vemos en su conducta se llama esperanza.  ¿Esperanza de qué?  Esperanza de que Dios intervenga para limpiar el honor de sus hijos y de ella misma porque aquella trágica experiencia era vista socialmente como una maldición, porque Dios mismo les había establecido por ley que “Si alguno hubiere cometido algún crimen digno de muerte, y lo hiciereis morir, y lo colgareis en un madero, / no dejaréis que su cuerpo pase la noche sobre el madero; sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldito por Dios es el colgado; …” (Deuteronomio 21:22,23).  Quizá ella esperó que sus hijos fuesen sepultados el mismo día, pero cuando vio que la realidad no fue así, entonces sin perder las esperanzas primeramente en Dios, se esforzó en permanecer en el lugar todo el tiempo necesario que duró unos eternos cinco o seis meses, esperando que Dios interviniera y que el rey decidiera que estos muchachos fueran sepultados.

   ¿Por qué David no había permitido la sepultura de Armoni y Mefi-boset? Es probable que se trataba de una claúsula del pacto antiguo entre Josué y los antiguos gabaonitas.  Pero, parece ser que esa parte del pacto no está del todo en concordancia con la ley de Dios, por lo que los cuerpos de los siete ahorcados en pago de la culpa de genocidio hecho por Saúl en contra de muchos gabaonitas, no debieron exponerse a la intemperie ni siquiera la noche del primer día de sus muertes.  Rizpa no exigió tal derecho porque quizá conocía la cláusula, (porque siendo ex concubina del ya fallecido rey Saúl, quizá tuvo conocimiento de la cláusula), y tenía que respetarla (no como Saúl su exesposo), y lo hizo para satisfacción de los gabaonitas.

   Cuando David se enteró del sacrificio de amor incondicional que Rizpa estaba haciendo, lo cual no hizo Milca su ex mujer, él se conmovió profundamente, e inmediatamente recuperó primero los huesos de Saúl quien hace unos pocos años se suicidó antes de que los filisteos le mataran en “el monte de Gilboa, / y le cortaron la cabeza, y le despojaron de las armas; y enviaron mensajeros por toda la tierra de los filisteos, para que llevaran las buenas nuevas al templo de sus ídolos y al pueblo. / Y pusieron sus armas en el templo de Astarot, y colgaron su cuerpo en el muro de Bet-sán” (1 Samuel 31:8c-10).  Pero luego, “…oyendo los de Jabes de Galaad esto que los filisteos hicieron a Saúl, / todos los hombres valientes se levantaron, y anduvieron toda aquella noche, y quitaron el cuerpo de Saúl y los cuerpos de sus hijos del muro de Bet-sán; y viniendo a Jabes, los quemaron allí. / Y tomando sus huesos, los sepultaron debajo de un árbol en Jabes, y ayunaron siete días” (1 Samuel 31:11-13).  De aquí de Jabes de Galaad, David recuperó los restos de Saúl, y de Jonatán, y de otros dos hijos de Saúl llamados Abinadab y Malquisúa (cf. 1 Samuel 31:2).

   Al recuperar David los cuerpos de Saúl y Jonatán, Abinadab, y Malquisúa, los sepultó en la ciudad de Zela de Benjamín de donde Saúl era originario.  Entonces, David ordenó también que junto a Saúl y Jonatán fuesen sepultados Armoni y Mefi-boset, quienes como Jonatán eran también hijos de Saúl.  Fue así como Rizpa, quedó satisfecha de que se le acabara la vergüenza de tener en exposición pública principalmente a sus hijos, aunque también a su ex esposo Saúl.  Valió la pena su esfuerzo de velar día y noche espantando a las aves y fieras.  Dios, más que David, estaba actuando ahora a favor de ella y a favor de todo Israel, pues apenas fueron sepultados Armoni y Mefi-boset, la conclusión de esta preciosa historia nos narra que: “… Dios fue propicio a la tierra después de esto” (2 Samuel 21:14c).  Es hasta que hubo obediencia en el cumplimiento de la ley de la sepultura, de los que con maldición fueron ahorcados, y que por exigencia de los gabaonitas no fueron sepultados antes de la noche del mismo día que los ahorcaron, que Dios hizo llover sobre Israel después de tres años de no haber llovido.  No solo los gabaonitas se dieron por satisfechos, sino también Dios quien después de hecha la justicia a los gabaonitas, vindicó el honor de esta esforzada madre que mantuvo viva y fuerte su esperanza de que Dios no dejaría para siempre a sus hijos y a ella en condenación de vergüenza pública.

   De esto aprendemos que vale la pena que una madre llena de esperanzas en Dios se esfuerce por el bien de sus hijos, mejor cuando estos tienen el privilegio de vivir.  Ese amor esforzado e incondicional de una madre que no se limita en tiempo, cuidado, y esfuerzo por sus hijos, vale la pena.  Una madre que vela en oración, en enseñanza, y en cuidados por sus hijos sean pequeños o mayores, invoca la inmerecida gracia de Dios para sus vidas.  Permítanme contarles el caso del amor de una madre escocesa que con amor incondicional perdió la vida por salvar la de su bebé.  Con el paso de tiempo sirvió de conciencia para que aquel hijo, viniera a la fe salvadora en Jesucristo.  La historia se relata así: Hace años una madre viuda, joven, viajaba a pie por las montañas de Escocia cuando le sorprendió una tempestad de nieve que le impidió llegar a su destino. A la mañana siguiente al hallarle helada, descubrieron que se había quitado toda su ropa exterior para abrigar con ella a su hijito a quien encontraron vivo gracias a tal protección. El ministro que ofició el entierro de esta madre abnegada, solía contar con frecuencia esta historia como ilustración del amor de Dios. Una noche el predicador contó una vez más esta emocionante historia y pocos días después recibió un mensaje para visitar a un hombre muy enfermo quien le dijo: “Usted no me conoce, porque aunque he vivido muchos años en esta ciudad nunca asistía a las iglesias; pero el otro día pasé por delante de su Iglesia y le escuché hablar de lo que esa madre había hecho para salvar a su hijo y cómo ese amor es una ilustración del amor de Cristo que dio su vida por nosotros, y por primera vez comprendí la grandeza de este amor. Yo soy aquel hijo por el cual su madre murió helada y he querido hacerle saber que mi madre no murió en vano. Quiero dar mi vida por Cristo: El sacrificio de mi madre me servirá para salvar mi cuerpo y mi alma”[2].  Amadas hermanas y madres, todo esfuerzo incondicional que ustedes como madres hagan por sus hijos, será a corto y hasta largo plazo, un desencadenante de bendiciones para sus hijos.

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   CONCLUSIÓN: Amadas hermanas, a quienes Dios les ha dado la gracia y responsabilidad de ser madres: Observen que los hijos de Rizpa fueron colgados literalmente en una horca respectivamente.   Ahora, los hijos de usted, ¿está viendo usted con amor dónde están colgados sus propios hijos ahora mismo?  Alguno podría estar ahorcado por la rebeldía, por el alcohol, por las drogas, por la depresión, por las malas influencias, o por la apatía espiritual… Usted que fue dotada con ese amor extraordinario que ni siquiera los padres somos capaces de expresar.  Usted que al igual que los padres cristianos, ha recibido el derramamiento de amor de Cristo en su corazón (cf. Romanos 5:5), es la mejor persona humana que puede seguir amando incondicionalmente a sus hijos, no se deshaga de ellos, aunque sean hijos mayores casados y con su propia familia.  No se trata de invadir su privacidad, sino de amarlos incondicionalmente para que ellos busquen siempre apegarse a Cristo para su vida diaria y para su vida en la eternidad.  Usted como madre es la persona que como Rizpa, puede ahuyentar las aves de rapiña y las fieras del día y de la noche que buscan dañar la integridad personal de sus propios hijos.

   Muchas felicidades a todas las que tienen el privilegio de ser madres.  Es un sublime privilegio que Dios les ha dado junto con un sublime amor incondicional capaz de brotar de sus corazones.  Dios esté con ustedes en esta bendita misión maternal que Dios les dio a ustedes.

   Ahora, permítanme dirigirles algunas palabras a todos como hijos o hijas.  Aun las que ahora son madres, pónganse en la condición de hijas. Les comparto que: Un joven predicador se preparaba para traer su primer sermón. Sabiendo que era la primera vez que lo hacía, y queriendo impresionar a su congregación con una buena ilustración, se fue a un viejo pastor para que le ayudara con algo que le garantizara captar la atención de sus oyentes. El pastor le dijo: “Hijo, tengo una ilustración que la he usado por mucho tiempo y siempre funciona. Cuando usted vaya al púlpito, haga la siguiente declaración, ‘los más grandes días de mi vida los he pasado en los brazos de la esposa de otro hombre. Luego, espere un momento y diga: ” ¡Mi mamá! ‘ “. Él continuó diciéndole: “Recuerda, no te olvides de hacer una pausa por un momento, y hagas lo que hagas, no te olvides de decir: ” ¡Mi mamá!’ “. Finalmente llegó el domingo y el joven fue a predicar. Se paró en el púlpito con dos problemas; uno, tenía un miedo espantoso; y, dos, se la había olvidado decirle a su esposa la manera cómo iba a abrir su sermón. De esta manera el joven predicador se aclaró la garganta, y seguro que tenía una introducción sensacional, dijo: “Algunos de los mejores días de mi vida los he pasado en los brazos de la esposa de otro hombre”.  Esperó por un momento; y para su sorpresa, su esposa, que era una señora con un mal genio, se levantó de su asiento y se dirigió hacia el púlpito. Alarmado por el hecho de que su mujer estaba caminando hacia la plataforma, se olvidó de las dos palabras que tenía que decir después de la primera frase. Así que intentó otra vez de modo de poder recordar bien la ilustración. “Algunos de los mejores días de mi vida los he pasado en los brazos de la esposa de otro hombre”. Hizo una pausa, y preso del pánico, dijo: “Y en este momento no recuerdo quién era esa mujer”[3].

   Ojalá que usted no tenga problemas para recordar los brazos y amor de esa mujer que es la madre de usted que con amor siempre incondicional dedicó tiempo de su vida, le cuidó, e hizo todo esfuerzo que le fue posible, para que usted sea la persona que hoy es.   Hónrela usted, no solamente cada 10 de mayo, sino todos los días.  Es su madre.

   Dios bendiga a todos los hijos y también a las madres de cada uno de ustedes.

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[1] El Mefi-boset, hijo de Rizpa la concubina de Saúl, no debe confundirse con el Mefi-boset hijo de Jonatán, hijo de Saúl.  El primero es hijo de Saúl, y el segundo es nieto de Saúl.  El Mefi-boset nieto, no es nieto de Rizpa porque la madre de Jonatán no es Rizpa sino otra mujer.

[2] Ruiz, Julio; El extraño amor de una madre; https://www.centraldesermones.com/sermones/2887-el-extrano-amor-de-una-madre (Ilustración tomada de la Introducción).

[3] Ruiz, Julio; El extraño amor de una madre; https://www.centraldesermones.com/sermones/2887-el-extrano-amor-de-una-madre (Ilustración tomada de la conclusión).

May 06

CÓMO PUEDO DEMOSTRAR MI AMISTAD, Por: Diego Teh.

CÓMO PUEDO DEMOSTRAR MI AMISTAD

1 Samuel 18:1-4.

Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del domingo 6 de mayo 2018, a las 18:00 horas, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.

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Este bosquejo corresponde al complemento 01 del sermón # 04 de la serie: LAS DISCIPLINAS DEL HOMBRE PIADOSO. Puede dividirse para dos o tres predicaciones.

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   INTRODUCCIÓN: Jonatán, el hijo del rey Saúl, candidato a ser el heredero del reino de Israel; al conocer al jovencito que muy valientemente arriesgó su vida para enfrentar al gigante filisteo Goliat, a quien venció en el nombre de Dios, inmediatamente entabló con él una sincera, profunda, y épica amistad.  Jonatán, se dio cuenta que si no hubiera sido por la valentía y heroísmo de David, él, su padre Saúl, sus hermanos, y casi toda la nación serían en aquel momento seguros esclavos de los filisteos, o quizá hasta hombres muertos.

   Justo cuando Jonatán hijo del rey Saúl, decide hacerse amigo de este héroe jovencito; su padre comienza a odiar a David.  Saúl, se puso celoso cuando un grupo de mujeres después de la victoria de David sobre Goliat, le recibió a David con cánticos (era común en Israel en aquellos tiempos, que las mujeres salían a recibir con cánticos a los guerreros que regresaban triunfantes de una batalla). Solamente que en estos cánticos exaltaban a David diez veces más que a Saúl, y eso le llenó de odio contra David, y se pasó todo el resto de su vida intentando matarlo.  Pero a pesar de ello, Jonatán que no siguió las malas intenciones de su padre, se hizo para David, el amigo humano más ilustre relatado en la historia bíblica.

   Por otra parte, Jonatán y David eran cuñados, por parte de Mical hija de Saúl, y hermana menor de Jonatán.  Mical pensó tenerle amor a David, pero al poco tiempo le despreció y humilló, obligando a David a terminar su relación de esposo con ella.  Pero, a pesar de la fracasada relación matrimonial de David y Mical, ellos no por ello dejaron de ser los mejores cuñados de la historia, sino que también a pesar de ello, desarrollaron entre ellos dos una sincera, duradera, sana, y épica amistad de hombres.

   Tomando en cuenta que el caso de estos dos hombres es la historia real de una hermosa amistad humana, hoy les voy a predicar que una verdadera y profunda amistad se puede demostrar de diversas maneras. / ¿Cuáles son las diversas maneras, como se puede demostrar una verdadera y profunda amistad? / Basado en la historia de la iniciativa de amistad de Jonatán hacia David, les voy a presentar algunas de las maneras como se puede demostrar una verdadera y profunda amistad.

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   La primera manera cómo se puede demostrar una verdadera y profunda amistad, es:

I.- CON AMOR COMO ASÍMISMO.

   Una de las descripciones de la amistad desde la iniciativa de Jonatán hacia David, es que “lo amó Jonatán como a sí mismo” (v. 1).  Por estas palabras descriptivas de Samuel en cuanto a la relación de Jonatán y David, y una parte de las palabras de David cuando supo de la muerte de Jonatán, y que por él escribió: “Angustia tengo por ti, hermano mío Jonatán, que me fuiste muy dulce. Más maravilloso me fue tu amor que el amor de las mujeres” (2 Samuel 1:26); algunos intérpretes del texto bíblico consideran que Jonatán era un homosexual que involucró a David en una relación homosexual entre ellos; pero una interpretación más seria que toma en cuenta todos los detalles de vida de ambos personajes, se concluye que no hay nada homosexual en dicha relación de solamente auténtica amistad de dos hombres.

   Es importante comentar que el escritor inglés A. L. Rowse, especialista en estudios acerca del fenómeno homosexual masculino, quien entre sus escritos, publicó en 1981, un libro titulado: Homosexuales en la Historia, (un estudio sobre la ambivalencia en la sociedad, la literatura y las artes), en el cual analiza numerosos casos históricos a través de los cuales se pone de manifiesto la relación entre ambigüedad o dualismo sexual y creatividad, muy respetuoso de la verdad, aun no siendo un escritor de corte cristiano o teológico, no incluye en su lista de casos, a Jonatán y David, porque con su seria interpretación reconoce que se trata de una caso de genuina y profunda amistad de hombres temerosos de Dios.

   Por su parte, es otro escritor americano llamado Down Teal, quien escribió un libro titulado LOS MILITANTES GAY, quien según lo cita José Antonio Monroy un bloguero del portal de internet Protestante Digital, Teal afirma como conclusión de su mala interpretación: “Leyendo la elegía que David escribe cuando muere Jonatán no hay duda de que los dos se amaban con un amor homosexual”[1].  Pero, estudios e interpretaciones más serias concluyen que en ningún momento de sus vidas se evidencia una homosexualidad ni siquiera en uno solo de ellos.

   La expresión “lo amó […] como así mismo”, según la indicación de Samuel es la manera cómo Jonatán expresó su amistad hacia David.  Se trató de amor.  Un amor no enfermizo, no pecaminoso, no erótico, no homosexual, sino como un amor sagrado y desinteresado que está dispuesto a hacer todo el bien necesario a favor del otro.  En toda la historia de amistad de estos dos personajes ya sea por parte de David, pero igual que por parte de Jonatán se puede apreciar este tipo de amor, cuando sus decisiones de protegerse el uno al otro de la maldad del rey Saúl padre de Jonatán y suegro de David.   Amor “como así mismo”, es hacer el bien a otra persona tal como uno se acostumbre tratar así mismo.  Lo que usted hace por usted mismo, debe estar como un buen amigo, dispuesto a hacerlo por el amigo que espera un bien de usted.

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   La segunda manera cómo se puede demostrar una verdadera y profunda amistad, es:

II.- CON COMPROMISOS CUMPLIDOS.

   Ahora observemos que Samuel el narrador de esta amistad, dice que: “E hicieron pacto Jonatán y David, porque él le amaba como a sí mismo. / Y Jonatán se quitó el manto que llevaba, y se lo dio a David, y otras ropas suyas, hasta su espada, su arco y su talabarte” (vv. 3, 4).  También aquí el protagonista de la iniciativa no es David sino Jonatán.  El cumplir compromisos para bienestar del amigo es importante.  Primero observemos que Jonatán y David “hicieron pacto”, esto es comprometerse solemnemente ante Dios y también ante testigos si los hubiese, de que uno siempre que pueda, pero, aunque no pueda se esforzará por procurar el bien del otro.

   Inmediatamente, notamos que no David sino Jonatán, porque es él quien tiene la iniciativa de hacerse amigo de este muchacho que no tiene trayectoria más que como empleado del rancho de su familia, “se quitó el manto que llevaba, y se lo dio a David, y otras ropas suyas, hasta su espada, su arco y su talabarte”.  David, no tiene nada qué darle a Jonatán. Siempre había sido pobre toda su vida.  Estaba en desventaja en comparación de su espontáneo y nuevo amigo que por lo menos para ese tiempo su padre ya llevaba más de 30 años de ser el rey de Israel, y Jonatán al igual que sus otros hermanos, vivía de los beneficios económicos del honorable cargo de su padre; y tenía mucho más de lo que le regaló a David.  Eso es cumplir los compromisos que hacemos con los amigos, cumplimiento que contribuye en demostrar el verdadero amigo que queremos ser, porque no espera que a uno le den, sino lo que uno está dispuesto a hacer es dar.  Así empezó la amistad, de Jonatán hacia David.  En los tiempos posteriores, Jonatán hizo todo lo posible por servir y apoyar a David en todo, pues ser amigo es comprometerse voluntariamente a favor del amigo cuando este nos necesita, y hay que cumplirle.

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   La tercera manera cómo se puede demostrar una verdadera y profunda amistad, es:

III.- CON LEALTAD INALTERABLE.

   Desde el día siguiente que David estuvo frente al rey Saúl, este le hizo su primer intento de acabar con David lanzándole una lanza dos veces con la que estuvo a punto de herirle de muerte (1 Samuel 18:10,11), aunque ya sabía y fue testigo de que su hijo Jonatán se habían puesto de acuerdo con David para tratarse como verdaderos amigos, porque Jonatán había quedado admiradísimo de que este muchacho haya sido valiente en querer enfrentar al gigante Goliat a quien también había vencido.  Es más, desde el día que Saúl hizo venir a David delante de él, si hubiese podido le mataba desde aquella primera ocasión, porque ese mismo día que David vino a él, un grupo de mujeres que compusieron un canto para David, en la calle cantaban diciendo: Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles” (1 Samuel 18:7b), exaltando así ellas a David, diez veces más que a Saúl. Eso le llenó de celos, y desde ese momento quiso matarlo.

   Pero, en este punto debo hablarles acerca de la lealtad inalterable de la amistad que Jonatán, a pesar de la reacción malvada de su padre el rey Saúl tenía para con David.  Es más, el mismo Saúl, un día le dijo a su hijo Jonatán que iba a procurar matar a David, entonces aparece el verdadero valor de la lealtad en una verdadera amistad, pues según Samuel el autor de esta historia, narra que Jonatán: dio aviso a David, diciendo: Saúl mi padre procura matarte; por tanto cuídate hasta la mañana, y estate en lugar oculto y escóndete. / Y yo saldré y estaré junto a mi padre en el campo donde estés; y hablaré de ti a mi padre, y te haré saber lo que haya” (1 Samuel 19:2,3).  Esto es lealtad.  Además, a la brevedad posible, Jonatán enfrentó a su padre, hablándole bien de David, diciéndole: “No peque el rey contra su siervo David, porque ninguna cosa ha cometido contra ti, y porque sus obras han sido muy buenas para contigo; / pues él tomó su vida en su mano, y mató al filisteo, y Jehová dio gran salvación a todo Israel. Tú lo viste, y te alegraste; ¿por qué, pues, pecarás contra la sangre inocente, matando a David sin causa? /  escuchó Saúl la voz de Jonatán, y juró Saúl: Vive Jehová, que no morirá. / Y llamó Jonatán a David, y le declaró todas estas palabras; y él mismo trajo a David a Saúl, y estuvo delante de él como antes” (1 Samuel 19:4-7).  Esto es el proceso práctico de la lealtad.  El verdadero amigo, no es pasivo ante los peligros y necesidades de su amigo, sino que interviene para hacer algo por él. Y así lo hizo Jonatán.  Pero, Saúl no cumplió su promesa, pues, aunque nunca logró matar o que maten a David, siempre le persiguió para intentar matarle.  Ah, y por cierto era su yerno por parte de su hija Mical a quien el mismo Saúl se la dio por esposa.

   Otro de los días de enojo de Saúl, entre su enojo le explicó a su hijo Jonatán, una de sus razones para matar a David.  Esta razón fue: “Porque todo el tiempo que el hijo de Isaí viviere sobre la tierra, ni tú estarás firme, ni tu reino. Envía pues, ahora, y tráemelo, porque ha de morir” (1 Samuel 20:31).  Desde luego, que Jonatán no hizo tal cosa, sino que salió a encontrar a David, y donde le encontró, le explicó todo, se comprometieron a acrecentar su vínculo de amistad, lloraron entre sí como dos grandes hombres temerosos de Dios, se encomendaron a Dios, y no les quedó más que despedirse con mucho dolor, para que cada quien siga su camino por el bien de los dos.  Jonatán se despidió de su amigo David, a quien le dijo: “Vete en paz, porque ambos hemos jurado por el nombre de Jehová, diciendo: Jehová esté entre tú y yo, entre tu descendencia y mi descendencia, para siempre. Y él se levantó y se fue; y Jonatán entró en la ciudad” (1 Samuel 20:42).  Todo esto para que ambos se protegieran de morir de manos de Saúl.  Pero lo elogiable aquí es el valor que Jonatán demostró de ser leal a favor de David, cuidándole la vida.

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   La cuarta manera cómo se puede demostrar una verdadera y profunda amistad, es:

IV.- CON ESTÍMULOS DE FE.

   En otros tiempos cuando Saúl seguía terco en perseguir a David para matarle, persiguiéndole en diversas ciudades como Nob y Keila, donde Saúl se enteraba que David había ido; y cuando no le encontraba, Saúl hacía todo lo posible y todos los días de escanear todas las cuevas de los desiertos de alrededor, sin poder dar con él, porque Dios también no le permitió a Saúl semejante vileza.  Entre estas incursiones malvadas de Saúl, un día, nos narra la historia según Samuel, que: “se levantó Jonatán hijo de Saúl y vino a David a Hores, y fortaleció su mano en Dios. / Y le dijo: No temas, pues no te hallará la mano de Saúl mi padre, y tú reinarás sobre Israel, y yo seré segundo después de ti; y aun Saúl mi padre así lo sabe. / Y ambos hicieron pacto delante de Jehová” (1 Samuel 23:16-18). Los encuentros que Jonatán procuraba tener con David, eran con fines espirituales de relación con Dios.  Las frases “fortaleció su mano en Dios”, e “hicieron pacto delante de Jehová”, describen esta espiritualidad de Jonatán y David.

   Pero me gusta mucho, y es cierto el sentido que la traducción de la Biblia según las versiones: Nueva Versión Internacional, Nueva Biblia al Día, con respecto a la frase que explica que Jonatán a David “fortaleció su mano en Dios”, estas versiones dicen que: “lo animó a seguir confiando en Dios” (1 Samuel 23:16; NVI; NBD).  Esto también es otra manera de expresar una verdadera amistad.  Un verdadero amigo, no solamente se preocupa de los sentimientos, de las emociones, de los problemas, y de los peligros terrenales del amigo, sino también debe haber un interés por la vida espiritual relacionada no con cualquier cosa inmaterial, sino con el único Dios vivo y verdadero.  La confianza o fe en Dios es algo que por la gracia de Dios nosotros hemos recibido de Dios, y lo vivimos en nuestras experiencias personales diariamente.  Por eso, nosotros somos las personas más capacitadas del mundo para animar a los que escogemos como amigos para que pongan también toda su confianza en Dios para enfrentar los embates de la vida y el mundo.  Tenemos que enseñarles a usar la fe en Jesucristo para la salvación eterna de sus almas que de no hacerlo, quedarían condenados a la muerte eterna, realidad que no debemos querer que les ocurra si de verdad somos sus amigos.  Tenemos que insistirles amistosamente que deben confiar en Jesús como su Señor y Salvador, la mejor experiencia que podrían tener en esta vida, con el apoyo espiritual de un verdadero amigo.

   Ser amigo, no es dejarse arrastrar por la influencia descarriada de los que escogemos que sean nuestros amigos.  No es solamente liderarlos para que simpaticen con nosotros porque les compartimos nuestras fiestas, paseos, y otros momentos sociales muy alegres.  Ser amigo, incluye interesarse que nuestros amigos tengan fe en Dios, que sean salvos en Cristo, y que cultiven en sus vidas todos los frutos de una vida totalmente dependiente de Dios.

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   CONCLUSIÓN: Dios quiera que aprendamos a ser verdaderos e ideales amigos de las personas que necesitan amigos humanos.  Nuestro mejor y excelente amigo, la verdad después de todo no es Jonatán, tampoco David, sino Jesucristo, el Hijo de Dios, que vivió entre nosotros.  Su amistad es evidente desde que él viendo nuestra necesidad, sin condición alguna tomó nuestro lugar desde el momento de encarnarse como uno de nosotros.  Su amistad se expresa también cuando con el fin de quitar de nosotros la sentencia de la condenación eterna, dio su vida para morir por nosotros satisfaciendo la justicia de Dios quien en él cobró la penalidad de nuestros pecados.  Eso sí que es un Gran Amigo, sin duda el mejor de todo el universo. Es el mismo Jesús quien no importando las críticas negativas que hacían en su contra, fue un verdadero “amigo de publicanos y pecadores” (Mateo 11:19).

   El apóstol Juan nos exhorta diciendo: “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos” (1 Juan 3:16). ¿No es esta una amistad desinteresada a nuestro favor, la que recibimos de él? ¿No es esta amistad que se nos manda compartir, si es posible y necesario “debemos poner nuestras vidas por los hermanos”, sin duda que también a los amigos?

   Seamos como Jesús, amigos verdaderos, para la gente que necesita amigos que entreguen todo de sí a favor de ellos.  Esta gente que necesita amigos está entre los incrédulos, pero también entre los hermanos en la fe a quienes tenemos tan cerca en la misma santa comunión de la iglesia. Usted puede demostrar amistad.

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[1] Monroy, Juan Antonio; David y Jonatán: Amor entre hombres (Julio, 2014); http://protestantedigital.com/blogs/3232/David_y_Jonatan_amor_de_hombres