Ago 05

LA DISCIPLINA DE LA LENGUA, Por: Diego Teh.

LA DISCIPLINA DE LA LENGUA

Santiago 3:1-12.

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Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del domingo 5 de agosto 2018, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.

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Este bosquejo corresponde al sermón # 10 de la serie: LAS DISCIPLINAS DEL HOMBRE PIADOSO.

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   INTRODUCCIÓN: El apóstol Santiago presenta en su epístola una explicación hermosamente ilustrada con respecto a los problemas capaces de causar la lengua humana en su función de proferir palabras.  Obviamente no funciona sola sino junto con el cerebro, y dependiendo de la decisión de su portador de someter su vocabulario a la voluntad de Dios.  Dice este apóstol que: “la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! / Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno” (Santiago 5:5,6).  Al describirla diciendo que “se jacta de grandes cosas”, y que “la lengua es un fuego, un mundo de maldad”, y que “inflama la rueda de la creación”, y que además nuestra lengua “es inflamada por el infierno”, es suficiente para ilustrar el poder destructivo que con ella se puede causar si una persona no tiene cuidado de las palabras que uno utilice en su vocabulario.  El fuego, es un elemento que arrasa con todo, cuando inicia fuera de control.  El poder de la lengua es igual o quizá peor que el fuego, porque es capaz de causar tanto daño a la dignidad de las personas.

   En el mensaje de este momento, les voy a predicar que: Toda persona debe evitar hablar todo tipo de palabras inadecuadas porque con ellas se puede causar grandes problemas a la vida de otras personas. / ¿Qué tipos de palabras inadecuadas deben ser evitadas por toda persona porque con ellas se puede causar grandes problemas a la vida de otras personas? / En este mensaje, fundamentado en diversos versículos bíblicos, les voy a compartir cinco tipos de palabras inadecuadas que deben ser evitadas por toda persona porque con ellas se causan grandes problemas.

   El primer tipo de palabras inadecuadas que toda persona debe evitar hablar porque con ellas se causan grandes problemas, es:

I.- EL CHISME PERVERSO.

   Nada más fíjense qué dice este proverbio: “Las palabras del chismoso son como bocados suaves, y penetran hasta las entrañas” (Proverbios 18:8).  El chisme podría ser una información cierta que por ética uno no tiene la autorización de divulgar; o también podría ser una desinformación, que no se puede probar ni en el momento, o quizá ni después, que tampoco es correcto decirlo a otras personas.  Al comparar el chisme con “bocados suaves”, el proverbio lo presenta como palabras que para muchas personas son una delicia escucharlas, pues se puede decir que hasta sienten que con ellas están alimentando su saber.  La NVI dice que “los chismes son deliciosos manjares” (NVI), ¿es cierto?  La DHH dice que: “Los chismes son como golosinas” (DHH).

   Cuando indica que son como “bocados suaves” que “penetran hasta las entrañas”, está resaltando que llevan el poder de causar un efecto en las entrañas no propiamente del vientre de una persona sino del cerebro del amante del chisme.  La NVI, acerca del efecto del chisme, dice que: “… penetran hasta lo más íntimo del ser” (Proverbios 18:8; NVI); y la DHH dice que: “calan hasta lo más profundo” (DHH).  Las expresiones de este proverbio son traducidas con más realismo por la TLA, que apropiadamente dice: “¡Qué sabrosos son los chismes, pero cuánto daño causan!” (TLA).  Esta es entonces, la razón por la que toda persona debe evitar hablar palabras de chisme, porque causan daño.  Son perversos por naturaleza.

   Amados hermanos, cuando alguien venga a usted y le diga: “¿Te enteraste de que…?”, “¿supiste que…?”, “me contaron que…”, “no se lo digas a nadie, pero…”, “no creo que sea cierto, pero oí decir que…”, “no debiera decírtelo, pero sé que no se lo contarás a nadie”, por favor tenga cuidado de lo que podría usted escuchar.  Son palabras que destruyen, que perjudican tanto el que lo dice, como quien lo oye, así como de quien se habla.  Por otra parte, mejor que usted nunca tenga qué usar tales frases para dar inicio a un chisme.   Kent Huges, autor del libro Las Disciplinas del Hombre Piadoso, dice y también con certeza que: “La racionalización más despreciable en los círculos cristianos es, ‘te lo cuento para que ores’.  Esto parece tan piadoso, pero el corazón que se alimenta escuchando habladurías perversas, se convierte en un instrumento del infierno, que inflama lo que encuentra a su paso”. En el caso de nuestro Señor Jesucristo, nunca fue un chismoso a espaldas de alguien.  Si algo tenía que decir de alguien, mejor iba a su encuentro y se lo decía personalmente, sin tener que ir a decirlo a terceras personas.

 

   El segundo tipo de palabras inadecuadas que toda persona debe evitar hablar porque con ellas se causan grandes problemas, es:

II.- LA INDIRECTA ATACANTE.

   Una indirecta es cuando una persona dice algo a otra persona u otras personas en colectivo, con el fin de que lo escuche una tercera persona o grupo particular de personas.   Mucha gente usa este recurso por no tener el valor de decir lo que de manera privada y personal debe decirle a alguien generalmente con el fin de confrontarle.  Esto también es una mala práctica. La instrucción de Jesús para estos casos fue: “… si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. / Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra” (Mateo 18:15-16).  En la primera ocasión es en privado solamente entre los únicos dos involucrados en un mal entendido, o entre el que sabe de una falta, pecado, o equivocación de la otra persona.  En la segunda ocasión, aunque Jesús recomienda la intervención de dos o tres testigos, el caso siempre debe platicarse con todas las partes involucradas, pero siempre en privado.  Así que en el proceso de corregir a una persona si es que necesita ser corregida, nunca debe ser por medio de ‘pedradas’ o ‘palabras indirectas’, pues las ‘indirectas’ no suelen mejorar a terceras personas, ni mejorar las relaciones humanas entre el que se supone quiere hacer el intento de que la otra persona mejore. Aun cuando en casos realmente graves de algún ofensor, hubiese la necesidad de involucrar a más personas en el asunto, tampoco es necesario hacer uso de ni siquiera una sola indirecta; y hasta donde sea posible nadie más debe ser involucrado como rehén para confrontar a una persona.  Hay que ser directo, personal, y misericordioso.

   Amados hermanos, en todos los casos, lo más aconsejable es acercarse de manera personal a la persona a quien realmente se le quiere decir el asunto en particular y en privado, pues es así como Jesús indicó que se deben tratar los asuntos con personas que necesitan ser amonestadas, exhortadas, corregidas, etc…   Algunos predicadores, sintiéndose protegidos por la sagrada comunicación de un sermón, supuestamente dirigiendo consejos, observaciones, exhortaciones, etc…, aparentemente dirigidos a todo el público que les escucha, en el fondo sus palabras no son más que un ataque contra alguien en particular contra quien el predicador ha de tener algún conflicto personal.  Es lo que vulgarmente se le llama ‘tirar pedradas’, y si tienen que justificar lo dicho, tales personas dicen: No es para alguien en particular, pero si a alguien le ‘vino el saco’ que se lo ponga, sabiendo pues que el saco se la están enviando a alguien en específico.  Muy mal quien utiliza el santo ministerio de predicar la palabra de Dios para hacer un ataque de indirectas usando vanamente para ello el nombre de Dios.  Esto solamente genera reacciones de desagrado, de descrédito, de desconfianza, y a veces hasta de discusiones para con él.  Sin embargo, también todos debemos evitar usar de la ‘indirecta’ en nuestras conversaciones.  Generalmente, uno no se da cuenta que está actuando muy mal al usar indirectas en sus conversaciones, pero otras personas perciben inmediatamente ese mal detalle o mal hábito.  La verdad es que uno se ve malísimo, ridículo, y vergonzosamente cuando hablamos de esa manera.  Debemos evitarlo.

   El tercer tipo de palabras inadecuadas que toda persona debe evitar hablar porque con ellas se causan grandes problemas, es:

III.- LA ADULACIÓN HIPÓCRITA.

  La adulación, también se le conoce como lisonja.  Adular o lisonjear con palabras a una persona no es lo mismo que felicitarle.  Si es que incluye felicitación es con hipocresía.  Si es que incluye aparentes palabras de motivación solamente es para después dejarlo avergonzado.  Es todo lo contrario que el chisme.  El chisme siempre se dice a espaldas o en ausencia de la persona de quien se hablará, pero no se le diría de frente porque uno va a quedar evidenciado de ser chismoso.  Pero, la adulación o lisonja consiste en decirle de frente a alguien, palabras de felicitación, ánimo, motivación, etc… pero uno no podrá decir lo mismo de esa persona a sus espaldas.  La biblia también señala que esto causa daño, y que por lo tanto es pecado, y desagradable ante Dios.  En primer lugar, es dañino para la misma persona aduladora.  Un proverbio bíblico dice: El hombre que lisonjea a su prójimo, red tiende delante de sus pasos” (Proverbios 29:5). Temprano o tarde sus propias palabras podrían ser perjudicial para él mismo.  Pero, en segundo lugar, es dañino o podría ser dañino también para la persona que la escucha, pues otro proverbio dice: “La lengua falsa atormenta al que ha lastimado, y la boca lisonjera hace resbalar” (Proverbios 26:28).  El que ha sido lisonjeado, podría caer en una trampa, y hacer algo equivocadamente por palabras del lisonjero.  Solamente se librará de resbalar en un error, si descubre a tiempo que solamente está siendo víctima de un lisonjero.  Pero, una conocida manera de cómo Dios actúa con las personas lisonjeras, es expresada por el rey David en el salmo 12, afirmando: “Jehová destruirá todos los labios lisonjeros, y la lengua que habla jactanciosamente; a los que han dicho: Por nuestra lengua prevaleceremos; nuestros labios son nuestros; ¿quién es señor de nosotros?” (Salmo 12:3,4).

   Amados hermanos, tengamos cuidado de no adular o lisonjear con nuestras palabras a otras personas.  Dios oye, y podría tomar alguna acción correctiva contra quienes practican este mal hábito con la lengua indomable y peligrosísima.  Si solamente el efecto propio de las palabras puede dañarnos y cobrarnos la factura de nuestra manera inadecuada de hablar; mucho más doloroso podría resultar contra el lisonjero si Dios es quien interviene directamente para aplicar su propia disciplina al infractor.  Nuestro Señor Jesucristo nunca fue adulador o lisonjero, cuando tuvo que decir algo fuerte a alguien, aunque siempre supo decirlo con todo sentido de amor y misericordia, nunca lo hizo con adulaciones engañosas.

   El cuarto tipo de palabras inadecuadas que toda persona debe evitar hablar porque con ellas se causan grandes problemas, es:

IV.- LA CRÍTICA NEGATIVA.

   No toda crítica en sí es mala, porque si se trata de una crítica constructiva entonces, quizá la persona que la escuche podría ser beneficiada por ella. Pero, en este apartado del mensaje, me refiero a la crítica destructiva, expresada con toda su fuerza negativa, solamente con el fin de evidenciar que la persona que es criticada es algo así como incorregible.  Una de las razones por las que la crítica negativa es usada por mucha gente, especialmente la gente que se considera cristiana, ya sea que lo sea o no, es porque creemos en la necesidad de rectitud moral y espiritual, lo cual no es malo, sino bueno.   Pero, entonces aprovechando esa creencia, a veces correctamente, pero a veces falsamente, tendemos a considerarnos las personas más rectas de este mundo o de la iglesia misma, y nuestros ojos tienden a mirar a otras personas como llenas de cosas negativas, y abrimos la boca para decírselas a ellas mismas, pero sin piedad, o sea criticándolas negativamente o destructivamente. Antes de abrir la boca y usar la lengua para proferir palabras de crítica contra alguien, debemos hacer caso y recordar la enseñanza de nuestro Señor Jesucristo, quien para evitar que uno haga críticas destructivas, dijo: ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? / ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? / ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Mateo 7:3-5).  Así que, si hay alguien y algo de qué estar pendiente de sus errores, no son las demás personas, sino nosotros mismos y nuestros propios pecados.  En vez de criticar, lo que debemos hacer es autoanalizarnos a la luz de toda enseñanza de la palabra de Dios.

   Amados hermanos, tiene razón Jesús.  Antes de intentar quitar la pequeña basura en el ojo de la otra persona, o el pecado, error, o equivocación de la otra persona, según Jesús, es importante que primeramente analicemos si en nuestro ojo, o sea en nuestra vida no hay algo más grande que deba ser también eliminado.  De otra manera no estamos en condición de ayudar ni siquiera al que tiene solo uno o muchos pequeños detalles incorrectos de su vida.  Lo único que podría salir de nuestros labios es crítica negativa o destructiva, o si acaso constructiva, pero mal expresada.  Solamente estamos en condición de “sacar la paja del ojo” de otra persona cuando ya hemos retirado evidentemente la gran “viga” miles de veces más grande que la paja ajena.  Así que es mejor evitar la crítica hacia otras personas, y solamente usar la autocrítica hacia nosotros mismos, pues eso nos ayudará a observar nuestra condición y aplicar la solución más urgente.

   El quinto tipo de palabras inadecuadas que toda persona debe evitar hablar porque con ellas se causan grandes problemas, es:

V.- LA MURMURACIÓN DIFAMADORA.

   El mismo apóstol Santiago, instruyendo acerca del buen uso que deberíamos hacer de las palabras que decimos con ese pequeño per diminuto miembro del cuerpo oculto en la cavidad de nuestra boca, escribió: Hermanos, no murmuréis los unos de los otros” (Santiago 4:11a).  Murmurar, aunque tiene un sentido que consiste en hablar en voz baja para que no lo escuchen otras personas, también tiene el sentido de hablar mal de una persona que no está presente.  Cuando una persona con murmuración habla de los errores de alguien a otras personas, así sean ciertos o no sean ciertos, el resultado es difamación. Quien practica la murmuración cuyo efecto será la difamación, incurre a una grave impiedad doble o triple porque la persona de quien habla ni siquiera está presente para escuchar lo que se dice para desmentir lo que no es cierto, o para defenderse de lo que se dice.

   Amados hermanos, murmurar es terriblemente mal y destructivo, porque con nuestras palabras podríamos prejuiciar el pensamiento de terceras personas hacia alguien en particular, con respecto a su reputación o dignidad.  De esta manera, por causa de la murmuración, se puede terminar difamando a una persona.  Ese es el tipo de palabras que toda persona, incluyéndonos a nosotros, debemos evitar, porque ello puede ser causa de grandes problemas, cuya responsabilidad de culpabilidad recaería sobre nosotros.

   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, nuestra manera de hablar es determinante delante de Dios para calificar si nuestra religiosidad es espiritualmente sana o vana. Si alguien dice: Soy presbiteriano, soy bautista, soy nazareno, soy luterano, soy metodista, soy pentecostés, soy lo que uno diga ser, si su manera de usar su lengua para hablar no es adecuada, digna para un discípulo de Jesús, de nada sirve que uno se considere un buen religioso.  El mismo apóstol Santiago, escribió también: “Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana” (Santiago 1:26).  Así, que para que no seamos vanamente religiosos, sino sanamente religiosos, en el sentido de mantenernos en una verdadera relación correcta con el evangelio de Jesucristo, tenemos que refrenar nuestra lengua.  Amados hermanos, nada de chismes perversos, nada de indirectas atacantes, nada de adulaciones o lisonjas hipócritas, nada de críticas negativas, y nada de murmuraciones difamadoras.

   Disciplinemos nuestra lengua con el poder del Espíritu Santo, y con la guía de la palabra de Dios que nos enseña a corregir nuestras actitudes hacia los demás, e incluso a reemplazar nuestro mal vocabulario con uno que sea edificante y agradable al oído de toda persona.

  Que Dios bendiga su palabra en nuestra vida.

Jul 15

LA ADORACIÓN QUE NO APRUEBA DIOS, Por: Diego Teh.

LA ADORACIÓN QUE NO APRUEBA DIOS

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Éxodo 32:1-8; Mateo 15:8.

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Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del domingo 15 de julio 2018, a las 11:00 horas, en la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.

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   INTRODUCCIÓN: La historia bíblica tiene una gran cantidad de casos e historias de adoraciones, realmente solo esfuerzos de adoración, que no llegan al nivel de adoración, y que por lo tanto no fueron aprobados por Dios.  El primer caso, en la historia bíblica que se encuentra en el Génesis, se trata de dos de los hijos de Adán y Eva: Caín y Abel.  Cada uno ofreció su ofrenda como adoración a Dios, pero en cuanto a Caín simplemente se nos relata que: “trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová” (Génesis 4:3).  No hay ningún calificativo que describa la excelencia de su ofrenda.  Y en cuanto a Abel se nos relata que: “trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas” (Génesis 4:4a).  Aquí si hay un calificativo de la excelencia de su ofrenda, pues fue “de lo más gordo” de sus ovejas.  En fin, cuando Dios mira ambas ofrendas, miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda; / pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya” (Génesis 4:4b, 5a).  Para reflexionar, vale hacernos la pregunta: ¿Cómo mirará Dios nuestra adoración personal, con agrado o no con agrado?

   En nuestro pasaje bíblico de Éxodo 32:1-8, tenemos también otro caso de supuesta adoración ofrecida supuestamente a Dios, pero a final de cuentas Dios no la aprobó, sino que manifestó su desagrado al respecto.  Analizando algunos detalles de esta historia voy a predicarles hoy que Dios no aprueba una adoración que se supone es dirigida a Él pero que es hecha de maneras incorrectas. / ¿Cuáles son las maneras incorrectas que Dios no aprueba de una adoración que se supone es dirigida a Él? / Basado en el texto bíblico, voy a compartirles algunas de estas maneras incorrectas.

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   La primera manera incorrecta de ofrecer una adoración que se supone es dirigida a Dios, es:

I.- CUANDO UNO CREA UNA IMAGEN DE DIOS.

   Según el mismo Moisés, en Éxodo 24:18, relata que en la ocasión que Dios lo llamó para que suba en el monte Sinaí, donde y cuando Él le dio las dos tablas de piedra que contenían los diez mandamientos, fueron 40 días y 40 noches que él estuvo en la cima del monte.  Debió haber estado en una zona del monte en la que no podía ser visto ni siquiera de lejos por los israelitas que estaban al pie, pero a distancia del monte.  Quién sabe cuántos días habían pasado cuando los israelitas se comenzaron a preocupar porque Moisés no había regresado abajo donde se encontraba la multitud.  Nadie podía subir a verle porque Dios había dado instrucciones que a quien se le ocurriera poner un pie para subir en aquel monte, sería fulminado con la muerte.  Dios había instruido a Moisés diciéndole: Desciende, ordena al pueblo que no traspase los límites para ver a Jehová, porque caerá multitud de ellos. / Y también que se santifiquen los sacerdotes que se acercan a Jehová, para que Jehová no haga en ellos estrago” (Éxodo 19:21,22).  Antes de subir al monte, le hizo saber esta voluntad de Dios al pueblo, aunque no les dijo cuántos días tardaría sobre el monte, porque quizá ni Dios le había dicho.  Pero, ya estaban transcurriendo muchos días y se impacientaron porque Moisés no regresaba.

   Entonces, como no podían subir para ver qué pasó con Moisés, se les ocurrió juntar todos sus zarcillos de oro disponibles, para crearse según ellos una imagen que representara a Dios, y se lo trajeron todo a Aarón hermano de Moisés. El relato de nuestro texto bíblico dice de Aarón: “… e hizo de ello un becerro de fundición. Entonces dijeron: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto. / Y viendo esto Aarón, edificó un altar delante del becerro; y pregonó Aarón, y dijo: Mañana será fiesta para Jehová” (Éxodo 32:4,5).  Probablemente hicieron más de una imagen porque la gente mismo comenzó a decirse entre ellos mismos: “estos son tus dioses”, pero entre aquellas imágenes la que sobresalía era “un becerro de fundición” de oro.  Ellos, realmente creían que esa era la imagen que representaba al Dios que los sacó de Egipto.  Y luego, el mismo Aarón, “edificó un altar delante del becerro”, obviamente la construcción del altar es porque tenían la intención de adorar a Dios, pensando que Dios estaba representado por un becerro.  Sus mentes estaban tan contaminadas por el pensamiento egipcio de aquellos tiempos de que casi todo animal era un dios o por lo menos con ello se podía representar a una supuesta deidad.  Pero, Dios no debería ser representado de esa manera, y de ninguna otra manera.

   Adicionalmente Aarón, el día que construyó el altar delante del becerro de oro, les dijo a los israelitas que: “Mañana será fiesta a Jehová”.  Hasta el mismo Aarón se equivocó en pensar que el becerro era la representación de la presencia de Dios mismo.  Sin duda que él no estaba pensando adorar a dioses falsos junto con todo el pueblo, pero Dios no estaría de acuerdo con lo que ellos estaban haciendo.  Precisamente, Moisés estaba a punto de descender del monte Sinaí, con las dos tablas en las que se contenía los Diez Mandamientos esenciales con respecto a Dios y al prójimo.  Estaban a punto de conocer que la voluntad del Dios que los sacó de Egipto, es que: “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra” (Éxodo 20:4).  Es por eso que, en nuestra Confesión de Fe de Westminster, afirmamos que: “el modo aceptable de adorar al verdadero Dios es instituido por Él mismo, y está tan limitado por su propia voluntad revelada, que no se debe adorar a Dios conforme a las imaginaciones e invenciones de los hombres o a las sugerencias de Satanás, bajo ninguna representación visible o en ningún otro modo no prescrito en las Santas Escrituras”[1].  Ni siquiera debemos imaginarnos en la mente alguna representación de Dios, porque igualmente caeríamos en una idolatría.  En el momento que uno se haga una imagen, aunque no de oro, plata, yeso, barro, u otro material sensible, aunque sea en la mente misma, Dios no aprueba ser adorado de esa manera.  El único mediador para adorar a Dios es el nombre de Jesucristo, por eso cuando ofrecemos el culto y cuando oramos a Dios lo hacemos afirmando que lo que hemos dicho o estamos expresándole en el momento de la adoración es en el nombre de Jesús.

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   La segunda manera incorrecta de ofrecer una adoración que se supone es dirigida a Dios, es:

II.- CUANDO UNO SIGUE A UN HOMBRE EQUIVOCADO.

   Todo comenzó con la idea de la gente, luego buscaron la manera de acreditar o constituir ellos mismos a Aarón para que fuese el líder de su proyecto de hacer una imagen obviamente falsa acerca de Dios, porque Dios no es un becerro.  A partir de ese momento, Aarón sería el líder más equivocado que estaba ciegamente guiando a la gente que junto con su hermano Moisés, Dios les había confiado dirigir, pero centrados en el Dios invisible que no debe ser representado con ninguna imagen.  Aarón debió decirles que no se hará el becerro, pero él lo consintió. Luego no debió hacer un altar delante del becerro para que se le adore, pero dice el versículo cinco que Aarón edificó un altar delante del becerro”; y luego no debió decir que por medio de la representación del becerro estarían adorando a Jehová, pero según el versículo cinco, también “pregonó” […] diciendo: “Mañana será fiesta para Jehová” (Éxodo 32:5).   Aarón, ya estaba considerando que el becerro era la representación de Jehová, delante del cual harían una fiesta.  Lamentablemente toda la gente siguió a Aarón.  El versículo seis relata: “Y al día siguiente madrugaron, y ofrecieron holocaustos, y presentaron ofrendas de paz; y se sentó el pueblo a comer y a beber, y se levantó a regocijarse” (Éxodo 32:6).  Imagínense nada más que pensaban que estaban ofreciendo sus holocaustos y ofrendas a Jehová, pero lo estaban presentando en el altar frente a la imagen del becerro de oro.  Realmente querían adorar no a un ídolo sino a Dios, pero por seguir las equivocaciones de Aarón, realmente no adoraron a Dios, aunque eso creían que estaban haciendo.  No faltaron personas y no pocas que siguieron las indicaciones equivocadas de un hombre que solamente quiso quedar bien con la gente, antes que decirles la verdad y guiarlos bien para adorar a Dios.

   El resultado de haber seguido a una persona antes que a Dios, es que la supuesta adoración que todo el pueblo hizo, no fue una adoración aceptada por Dios.  Lo que realmente hizo todo el pueblo fue seguir a un hombre antes que a Dios.  Un líder equivocado que cambia la manera correcta de adorar a Dios, a maneras incorrectas de supuesta adoración, solamente arrastra a la gente a experimentar el desagrado de Dios, porque tal supuesta adoración ya no es vista por Dios como adoración para Él, y jamás atravesará el cielo, ni llegará a los santísimos oídos de Dios. Lamentablemente, eso es lo que ocurre no aquí entre nosotros, pero en muchos grupos que siguen a falsos guías espirituales que bajo pretexto de ser innovadores en sus cultos, inventan sus propios sistemas de adoración lejos de la verdad y del agrado de Dios.  Lamentablemente, hay gente que sinceramente quiere adorar a Dios, pero en su intención solamente siguen el error de hombres que premeditadamente en vez de guiarlos bien para acercarse a Dios, solamente les alejan de Él.

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   La tercera manera incorrecta de ofrecer una adoración que se supone es dirigida a Dios, es:

III.- CUANDO UNO CORROMPE SU PROPIO CORAZÓN.

   Moisés relatando el diálogo que hubo entre Dios y él, dice: Entonces Jehová dijo a Moisés: Anda, desciende, porque tu pueblo que sacaste de la tierra de Egipto se ha corrompido” (Éxodo 32:7). Cuando Dios mira la acción que los israelitas hicieron pensando que así estaban adorando a Dios, lo que Dios realmente vio no fue adoración sino corazones corrompidos. Inmediatamente, Dios mismo hace una descripción de lo que Él llama corrupción, y explica lo siguiente: “Pronto se han apartado del camino que yo les mandé; se han hecho un becerro de fundición, y lo han adorado, y le han ofrecido sacrificios, y han dicho: Israel, estos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto” (Éxodo 32:8).  Cuando una persona hace lo contrario de lo que Dios ha ordenado, entonces, lo que ha ocurre en tal persona es que su corazón se ha corrompe más de lo que por naturaleza de por sí ya es corrupto por la presencia del pecado en él.  Y cuando un corazón se deja corromper por la desobediencia, aunque piense que está adorando a Dios, su supuesta adoración no puede ser agradable a Dios, a menos que manifieste arrepentimiento y obediencia enfocada en Dios.  Sin embargo, no por ello tal persona debe optar por dejar de ser adorador porque en desobediencia no puede ser agradable su adoración, sino que debe avocarse a buscar el perdón de Dios y amar la obediencia, y entonces entregarse a la adoración.  El corazón debe estar siendo sanado de su corrupción, para que Dios se agrade su adoración.

   En una conversación de Jesús con ciertos escribas y fariseos, al corregirlos Jesús en cuanto a la adoración que solo Dios merece y que no puede ser transferible a favor de algo o alguien, ni siquiera por alguna representación, les refiere al profeta Isaías citándoles aplicado a ellos que: “Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí” (Mateo 10:8; cf. Isaías 29:13).  El corazón lejos de Dios es aquel que intencionalmente se aparta de toda instrucción dada por Dios, y en consecuencia, aunque tal corazón quiera ser un adorador, su supuesta adoración será solamente de labios que no tienen ninguna cercanía con Dios. La verdadera adoración tiene que ver con un corazón que no está lejos de Dios.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, nuestro Señor Jesucristo nos dejó instrucción de que la verdadera adoración solamente la presentan los verdaderos adoradores, y que Dios el Padre espera que los discípulos de su Hijo Jesucristo seamos tales verdaderos adoradores.  Jesús nos recuerda que Dios es Espíritu (Juan 4:24), por lo que nadie se haga idea alguna de que Dios tiene alguna forma corporal o que desea que sea representado con alguna forma material, eso no sería adoración sino idolatría.  Nadie sustituya a Jesucristo como mediador de la adoración para presentarla delante de Dios, dejándose arrastrar al error en vez de entregarse a la adoración y servicio a Dios.  Nadie permita que su corazón por su propia desobediencia se corrompa más de lo que por naturaleza está por causa del pecado, sino antes bien, amemos la obediencia lo cual es agradable delante de Dios, pues la obediencia contribuye para que Dios reciba con agrado la adoración que día a día queremos ofrecerle.

   Dios bendiga nuestras vidas, para que por medio de Jesucristo le rindamos cultos que verdaderamente sean de su agrado.

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[1] Confesión de Fe de Westminster, cap. 21 acerca de la Adoración Religiosa y del Día de Reposo, párrafo I.

May 07

DETERMINACIONES ANTIPOSMODERNISTAS DE DIOS CON RESPECTO DEL MATRIMONIO Y LA FAMILIA, Por: Diego Teh.

DETERMINACIONES ANTIPOSMODERNISTAS DE DIOS CON RESPECTO DEL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

Varios textos.

Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del lunes 7 de mayo 2018, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.

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Este bosquejo corresponde al sermón # 02 de la serie: LA IRRUPCIÓN DEL POSMODERNISMO EN LA FAMILIA.

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   INTRODUCCIÓN: Desde hace unas décadas, en Estados Unidos, pero es igual que en nuestro país y en el resto del mundo, a Dios se le ha hecho un lado. Esto ha dado como resultado una sociedad humana posmoderna en todo el mundo.  El posmodernismo tiene como enfoque que cada quien haga y viva como quiera mientras así se sienta feliz, aunque sea en contra de la voluntad de Dios.  Lo que ocurrió en Estados Unidos en el pasado, lo resume muy bien Anne Graham, la hija del recién fallecido evangelista Billy Graham, cuando ella respondió a un periodista que le preguntó por qué le habría ocurrido a Estados Unidos los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001.  Ella entre más palabras, con buen razonamiento cristiano respondió lo siguiente: “A la luz de los sucesos recientes creemos que todo comenzó cuando Madeleine Murris O´hare se quejó de que no quería que se orara en las escuelas y dijimos que estaba bien, ella fue asesinada y hasta hace poco se descubrió su cuerpo. / Luego alguien dijo que mejor que no se leyera la biblia en las escuelas. La Biblia dice: ¨No matarás, no robarás, amarás a tu prójimo como a ti mismo¨. Y dijimos que estaba bien. / Luego el Dr. Benjamín Spock dijo que no debíamos pegarles a nuestros hijos cuando se portan mal porque sus pequeñas personalidades se truncarían y podríamos lastimar su autoestima.  Concluimos que los expertos saben lo que están diciendo…. Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN. El hijo del Dr. Spock se suicidó. / Luego alguien dijo que los maestros y directores de escuelas no deberían disciplinar a nuestros hijos cuando se portaban mal. Los administradores de las escuelas dijeron que más valía que ningún miembro de la facultad de las escuelas tocará a ningún miembro de la facultad de las escuelas tocara a ningún estudiante que se portara mal, porque no queremos publicidad negativa y porque no queremos que nos demanden (Hay una diferencia entre disciplinar y golpear, cachetear, humillar, patear, etc…) Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN. / Luego alguien dijo: “Dejemos que nuestras hijas aborten si quieren y ni siquiera tienen que decírselo a sus padres”, Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN”[1].  Ella hizo más observaciones que estas que les he mencionado, pero basta con estas como ejemplos de cómo en los Estados Unidos a Dios se le ha hecho a un lado, pero eso también es una realidad en nuestra sociedad mexicana que igual ha hecho un lado a Dios en muchos aspectos de la vida humana como lo es la familia.  El posmodernismo ha irrumpido en el interior de la familia para destruir el modelo divino, proponiendo que Dios no es necesario, y que cada quien puede hacer y vivir como sus sentimientos le guíen y le hagan feliz.

   ¿Pero qué tiene Dios que decirnos con respecto al pensamiento o filosofía posmodernista de la familia?  En el mensaje de este momento, basado en diversos pasajes de las Sagradas Escrituras, voy a enfatizarles que Dios estableció sus propias determinaciones de cómo debe ser la familia, determinaciones que están en desacuerdo con el pensamiento posmodernista. / ¿Cuáles son las determinaciones establecidas por Dios acerca de cómo debe ser la familia, y que están en desacuerdo con el pensamiento posmodernista? / Permítanme compartirles algunas de las determinaciones de Dios

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   La primera determinación establecida por Dios acerca de cómo debe ser la familia, y que está en desacuerdo con el pensamiento posmodernista, es:

I.- QUE EL MATRIMONIO DEBE SER ENTRE UN HOMBRE Y UNA MUJER.

   Ahora, se habla de diversos tipos de familia compuestos por dos padres varones y los hijos, por dos madres y los hijos, desde luego que bajo el esquema de adopción de hijos.  En Colombia, en Junio del año pasado se autorizó la primera constitución que otorga el derecho para que hasta tres hombres puedan formar una trieja (matrimonio de tres), que en la idea original de quienes promovieron este promulgación, iba a ser de cuatro a la vez sino hubiese antes fallecido uno de ellos[2], y entonces quizá pudo haber sido llamado tetraeja (matrimonio de cuatro),  Trieja, es un término nunca antes escuchado en el ámbito de la familia, que según se aclara en la misma constitución de Colombia: Par-eja es de dos personas, y tri-eja es de tres personas. En nuestro medio, ya se han autorizado en la ciudad de México, leyes para bodas de gays y lesbianas, e incluso en nuestro estado ya es posible que estos contraigan matrimonio entre personas del mismo sexo, bajo un amparo que ya se concede ahora en los juzgados de lo familiar.  Esta es la sociedad posmoderna que nos ha tocado conocer, y que tiene una fuerte influencia en la formación de nuestras propias familias que profesamos la fe cristiana que no comulga con la mentalidad del posmodernismo que hace un lado a Dios.

   Al respecto la biblia nos recuerda que Dios estableció el matrimonio de dos, pero tampoco entre dos hombres o entre dos mujeres, sino entre un hombre y una mujer, pues en libro del Génesis podemos leer primero que en cuanto a las dos primeras criaturas de Dios, “varón y hembra los creó” (Génesis 1:27), no dos hombres, ni dos mujeres, ni tres ni cuatro personas del mismo sexo; y en cuanto al acto constitucional divino del matrimonio, leemos que Dios: “hizo una mujer, y la trajo al hombre” (Génesis 2:22); y Moisés el autor de esta narración histórica concluye su relato de la constitución matrimonial, refiriéndose a este primer matrimonio como “Adán y su mujer” (Génesis 2:25); no dice Adán y su marido, ni dice tampoco Eva y su mujer, sino que ella era mujer de Adán.  Este fue el diseño original de Dios, que debe permanecer y que debemos promover nosotros los cristianos.  Dios no constituyó matrimonios gays o lésbicos, ni triejas o tetraejas homosexuales, sino solamente constituyó el único modelo matrimonial que es el modelo heterosexual entre un hombre y una mujer.

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   La segunda determinación establecida por Dios acerca de cómo debe ser la familia, y que está en desacuerdo con el pensamiento posmodernista, es:

II.- QUE ÉL NO ACEPTA NINGUNA EVOLUCIÓN DE SU MODELO FAMILIAR.

   Voy a citar dos porciones bíblicas para fundamentar que Dios no acepta ninguna supuesta evolución de su único modelo familiar.  Por ejemplo, alrededor del 2000 a.C; como a unos 2,000 años bíblicos desde la creación y establecimiento del matrimonio entre un hombre y una mujer, cuando en Sodoma y Gomorra la práctica de la homosexualidad abundó en extremo, unos ángeles representativos de Dios, que una tarde visitaron a Abraham, le dijeron que “el pecado de ellos se ha agravado en extremo” (Génesis 18:20).  El proceder de los sodomitas y gomorritas era “pecado” en grado de “agravado”, según palabras de los mismos ángeles.   La noche de ese mismo día los mismos ángeles fueron con Lot en Sodoma, a quien le dijeron con respecto a la ciudad de Sodoma donde él estaba viviendo, que: “Jehová nos ha enviado para destruirlo” (Génesis 19:13b). Y así ocurrió, pues Dios los tuvo que destruir, porque Dios no estaba ni estaría de acuerdo con una unión homosexual como si fuese una evolución de la familia buscando nuevos modelos de matrimonio.

   También, según la cronología bíblica que establece unos 4,000 años desde la constitución del matrimonio de Adán y Eva, hasta los tiempos de Jesús, pues a ese tiempo de distancia, Jesús mismo respondiendo a la pregunta que le hicieron unos fariseos acerca de que si es correcto que un hombre repudie a su mujer por cualquier causa, él dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, / y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? / Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Mateo 19:4b-6).  Los mismos fariseos nos confirman que a 4,000 años de la institucionalización por Dios del matrimonio entre un hombre y una mujer, en Israel seguía siendo practicado, porque en su diálogo con Jesús hacen referencia a un hombre que repudia no a otro hombre como marido, sino a una mujer.  Jesús por su parte al responderles les recuerda que desde la creación Dios constituyó el matrimonio entre un varón y una hembra, cuando les dice: “¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo…?”.  Y luego, les enfatiza que, en la decisión de matrimonio, el hombre se unirá a su mujer, mas no dice que se unirá a otro hombre; y la mujer se unirá a un hombre, no a otra mujer.  Y cuando Jesús les recuerda que “lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”, solo remite el pensamiento hacia el momento cuando Dios juntó a un hombre con una mujer, cuya institución nunca ha sido modificada por el Creador.

   Amados hermanos, hoy han transcurrido más de 6,000 años bíblicos desde la creación del ser humano, y Dios no ha dado autorización alguna, ni la va a dar, para que las leyes o los intereses de gente pervertida sustituyan, modifiquen, o evolucionen el modelo familiar establecido por Dios.  La única evolución admitida por Dios no consiste en un cambio o invención de nuevas formas familiares, sino en la evolución del estado caído de pecado al estado de arrepentimiento para recibir mediante Jesucristo vida espiritual que capacita a todo ser humano para vivir no conforme a sus propios deseos sino conforme a lo establecido por Dios.  Esto es lo que hace falta en nuestro mundo posmodernista. Toda persona debe tomar en cuenta a Dios en su vida personal, pues de no hacerlo, solamente va a caminar hacia lo que es pervertido que Dios no consciente en lo absoluto.

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   La tercera determinación establecida de Dios acerca de cómo debe ser la familia, y que está en desacuerdo con el posmodernismo, es:

III.- QUE EL HOMBRE REPRESENTA LA PATERNIDAD DE DIOS.

   Quizá no tenemos que analizar tanto para recordar que, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, Dios es conocido como Dios-Padre.  Como tal, Él tiene derechos divinos que solamente a Él le pertenecen por ser al mismo tiempo el Creador.  Pero, especialmente en lo que concierne a la vida familiar, Él como Padre, delega algunas responsabilidades paternales, no a la mujer, sino al hombre.

   Cuando Dios estaba creando todo lo que existe, según Moisés en el libro del Génesis, Dios decía que algo exista e inmediatamente lo que no había comenzaba a existir; luego, Dios veía que aquello era bueno, y quedaba totalmente complacido; y finalmente lo que Dios hacía era ponerle nombre a cada cosa creada. Relata Moisés que: “llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche” (Génesis 1:5), “llamó Dios a la expansión Cielos” (1:8), “llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares” (1:10), y así sucesivamente, pero cuando el sexto día Dios creó a los animales, a estos no les puso nombre.  Pero, cuando creó al primer hombre, aunque no dice la Biblia que Dios le haya llamado Adán, al parecer así fue, desde el momento que Dios crea a la mujer de Adán, Dios no le puso nombre a ella, sino que Adán fue quien tuvo la facultad de ponerle nombre.  El privilegio que Dios como Creador tenía de ponerle nombre a todo, ahora se lo delega a Adán.  Entonces, Adán, al ver junto a él, a la mujer que Dios formó a partir de una sola costilla de él, no le preguntó a Dios: Dios ¿cómo se llama ella?, sino que inmediatamente Adán dijo: “Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona”, Ishshah (Génesis 2:23).  En cuanto a los animales que le rodeaban, dice Moisés que Dios “las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre” (Génesis 2:19).  Igualmente, cuando nace su primer hijo, Caín, fue él y no Eva quien dijo: “Por voluntad de Jehová he adquirido varón” (Génesis 4:1).

   Por todo lo anterior, en toda la Biblia, se le atribuye al hombre la responsabilidad de proveer para su familia.  Por ejemplo, el apóstol Pablo, instruye al pastor Timoteo lo siguiente con énfasis en los varones, diciéndole: “Manda también estas cosas, para que sean irreprensibles; / porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo” (1 Timoteo 5:7,8).  Es claro que esta responsabilidad es atribuida siempre al varón, al esposo, y al padre, igual como Dios es el Padre es el responsable de ser proveedor para su creación.  En el posmodernismo lo que ahora practica es que ambos, hombre y mujer, padre y madre, sean los responsables de proveer para la familia.  Esto no parece tan malo, pero originalmente no así fue en el plan familiar de Dios.

   Esta responsabilidad especial del hombre padre de familia, como una responsabilidad delegada por Dios al hombre, es corroborada también por el apóstol Pablo cuando a los Corintios les escribió diciéndoles: “quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo” (1 Corintios 11:3).  Dios delegó desde el principio la responsabilidad paternal en todos los aspectos incluyendo el aspecto espiritual de la vida familiar, que, en el cristianismo, la relación directa del hombre cristiano es primeramente con Cristo quien pasa a ser “cabeza de todo varón”.  Y cuando dice que “el varón es la cabeza de la mujer”, no solamente establece cuestiones de autoridad, sino también de responsabilidad a favor de quien o quienes quedan bajo su paternidad.  En el posmodernismo, se pierde el cumplimiento de la responsabilidad, se pierde también el principio de la autoridad y sujeción de quienes deberían estar bajo el cuidado paternal, pues el posmodernismo apunta al individualismo en el que cada quien puede hacer lo que quiera sin sujetarse a ninguna autoridad.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, el espíritu del posmodernismo es hacer a un lado a Dios de todos los aspectos de la vida humana, e incluye cambiar el modelo de Dios para la familia.  Incluye modificar los roles bíblicos de los esposos, de los padres, de los hijos, llevando a la familia a vivir en desorden primeramente espiritual, pero en consecuencia también en desorden ante la sociedad en general.  Tenemos que decirle no al posmodernismo, pero tenemos que decirle sí al cristianismo; tenemos que vivir como Dios lo estableció: Un hombre y una mujer casados son el núcleo de la familia, no dos hombres ni dos mujeres adoptando niños.  Adoptar un niño es legítimo, pero siempre y cuando sea por un matrimonio formado por un hombre y una mujer.  Nadie deje que las ideas posmodernas cambien nuestros pensamientos. Antes, bien, debemos dar lugar a la palabra de Dios para que fortalezcan nuestra aceptación de lo que Dios quiere que los seres humanos vivamos.  Lo que hoy hemos aprendido, apenas es un pequeño aspecto de cómo el posmodernismo está influyendo en la familia, porque hay otras muchas áreas de la vida en la que más de uno de nosotros está afectado y estamos siendo no cristianos viviendo con temor de Dios, sino posmodernos viviendo con libertinaje sin Dios.  Vivamos para Dios y no para el mundo posmoderno.

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[1] http://www.palabrasdevida.info/y-dijimos-que-estaba-bien-anne-graham/

[2] http://www.bbc.com/mundo/media-40660938