Sep 25

LA IGLESIA EJEMPLAR ES LA QUE TRABAJA, Por: Diego Teh.

LA IGLESIA EJEMPLAR ES LA QUE TRABAJA

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1 Tesalonicenses 1:1-10.

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Predicado por el Pbro. Diego Teh, el martes 25 de septiembre 2018, en el culto de acción de gracias por el LXI aniversario de la iglesia “Betel” de Yaxhachén, Oxkutzcab, Yucatán.

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   INTRODUCCIÓN: Damos gracias a Dios por haber generado la existencia de una mínima partecita de su iglesia universal en esta población de Yaxhachén.  Gracias a Dios porque a pesar de todo hay dos iglesias locales de nuestra amada iglesia presbiteriana.  Gracias a Dios si hay otros verdaderos creyentes en Jesucristo (dije: Verdaderos creyentes), aunque no sean de nuestra denominación, ellos también son parte de la única iglesia universal de Jesucristo.   Nos sentimos con mucho gozo ver que ustedes están celebrando un aniversario más en el que por la gracia de Dios se estableció desde el 25 de septiembre de 1957 esta bendita iglesia Betel, con sus primeros 17 varones, 16 mujeres (33 adultos), y 30 niños (63 en total).  Desde entonces, durante todos estos 61 años, ha habido más personas que ahora no están porque se han ido a otros lugares, e incluso a muchos, Dios se los ha llevado hasta su cielo, y hoy todavía son más de 360 personas que asisten aquí.  Gracias a Dios, son una iglesia que ha estado trabajando para la propagación del evangelio comenzando desde sus propias familias.  Podemos junto con el apóstol Pablo y sus compañeros decir como dice en los versículos 2 y 3 de nuestra lectura en la epístola a los Tesalonicenses, que: “Damos siempre gracias a Dios por todos vosotros, haciendo memoria de vosotros en nuestras oraciones, / acordándonos sin cesar delante del Dios y Padre nuestro …” (1 Tesalonicenses 1:2,3a).  Son preciosas estas palabras que san Pablo les dijo a los tesalonicenses acerca de su profunda gratitud a Dios por ellos, al explicarles cómo cuando Pablo y sus compañeros oraban se acordaban de los creyentes de Tesalónica, y que los incluían en sus oraciones; y que todo esto no por una mera casualidad, sino que se acordaban de ellos y oraban por ellos, “sin cesar”.

   Pero, quiero que centren su atención en las palabras que están a partir de poco antes de la mitad del v. 3 de nuestra lectura (después de toda esta explicación de gratitud, recordatorio, y oración del apóstol por ellos).  Observen en el versículo tres desde donde dice: “de la obra de vuestra fe, del trabajo de vuestro amor y de vuestra constancia en la esperanza en nuestro Señor Jesucristo” (1 Tesalonicenses 1:3b).   De estas palabras y de su contexto en el versículo 7 donde dice de los tesalonicenses: “habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído” (1 Tesalonicenses 1:7), es donde fundamenté el mensaje de este momento, al cual le puse como título: LA IGLESIA EJEMPLAR ES LA QUE TRABAJA.   Lamentablemente, hay iglesias que no son ejemplares, pero lo que ahora importa es que ustedes sí sean ejemplares en trabajar en la obra de Dios.

   Especialmente lo que les voy a predicar es que una iglesia ejemplar tiene razones especiales para trabajar en la obra de Dios. / ¿Cuáles son esas razones por las que una iglesia ejemplar trabaja para la obra de Dios?  / Basado desde poco antes de la segunda mitad del versículo tres, voy a exponerles cuatro de esas razones especiales.

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   La primera razón especial por la que una iglesia ejemplar trabaja para lo obra de Dios, es:

I.- PORQUE SABE QUE CREE EN LA VERDAD.

   El apóstol Pablo primero hace un reconocimiento muy relevante acerca de algo que él personalmente había observado de los tesalonicenses.  En dicho reconocimiento les dice que él y sus compañeros misioneros, se acordaban “de la obra de vuestra fe” (1 Tesalonicenses 1:3b).  Lo que san Pablo les estaba diciendo en esta observación es que estaba siendo evidente y es correcto que su fe estaba produciendo los resultados esperados.  Es lo que Pablo le llama: Obra, o sea, trabajo.  La fe de los tesalonicenses se estaba convirtiendo en trabajo. La fe, a la que Pablo se estaba refiriendo es la fe o el creer en la verdad del evangelio de Jesucristo.  Esta era una razón por la que ellos trabajaban en la propagación del evangelio, porque sabían que ese evangelio que habían creído era la verdad, y nada menos y nada más que la verdad.  Esto era lo que les hacía ser una iglesia ejemplar.

   Amados hermanos, creer en la verdad es una razón para ser ejemplo en la proclamación de la verdad del evangelio.  La fe, verdaderamente es una cuestión espiritual pero no se limita a ser solamente espiritual que opere solamente en el interior de nuestro corazón o de nuestra alma, sino que la fe es algo que se puede ver, se puede externar, se puede demostrar y hasta comprobar.  Es lo que ustedes ya saben que también enseñó el apóstol Santiago cuando escribió que: “la fe sin obras está muerta” (Santiago 2:26b).  Al darse cuenta ustedes que lo que han creído del evangelio es la verdad, debe ser una razón y motivo para trabajar en la propagación del evangelio en esta misma población, y en otras poblaciones de cualquiera de los municipios que tienen territorio aquí cerca de ustedes.

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   La segunda razón especial por la que una iglesia ejemplar trabaja para lo obra de Dios, es:

II.- PORQUE SU CORAZÓN ESTÁ DESARROLLANDO AMOR.

   El segundo detalle que el apóstol Pablo y su equipo misionero siempre recordaban de los tesalonicenses, y se los expresa a ellos, es: del trabajo de vuestro amor” (1 Tesalonicenses 1:3b).  Otra vez, aquí, como en el caso de la fe, hay que aclarar que el amor no es solamente una cuestión sentimental que se produce en el interior del corazón para apreciar, valorar, y amar las cosas, y hasta a personas.  El amor también que uno desarrolla en su corazón también tiene el poder de producir diversos resultados.  Uno de ellos es el trabajar. ¿Recuerdan ustedes cuál fue el compromiso que Jacob aceptó para con su futuro suegro Labán, para que Labán le diera a su hija menor como esposa?  Su compromiso fue trabajar durante 7 años.  Después de este tiempo, su suegro le engañó, no le dio como esposa a la hija que él quería, sino que le entregó a otra hija.  Luego, el suegro, interesado porque Jacob trabajara más tiempo para beneficio de él, le propuso que Jacob trabajara para él otros 7 años, y ¿qué creen?  Jacob aceptó.  El amor puede producir voluntad para comprometerse a trabajar, no solamente para conseguir al amor de tu vida, sino también para trabajar para los propósitos de Dios.

   Amados hermanos, cada uno de los que somos creyentes en Jesucristo, somos personas que hemos recibido el amor de Dios en nuestras vidas.  Ese amor de Dios no es una miseria o una migaja que hayamos mendigado, es un amor intenso, abundante, al grado que el apóstol Pablo a los romanos les dice que: “el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:5).  Es por ese amor que tenemos, que también nosotros podemos responderle a Dios trabajando con toda voluntad en su bendita y divina obra de compartir a otras personas el santo evangelio de Jesucristo.  Si todos trabajamos por amor en la proclamación del evangelio, entonces seremos, o más bien ustedes serán una iglesia ejemplar.

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   La tercera razón especial por la que una iglesia ejemplar trabaja para lo obra de Dios, es:

III.- PORQUE ENTIENDEN QUE SU ESPERANZA SÍ VALE LA PENA.

   Después de reconocerles la obra de su fe, y del trabajo de su amor, otro de los detalles que el apóstol Pablo y sus compañeros de ministerio siempre recordaban de los creyentes de Tesalónica, y que también se los observa a ellos, es: “de vuestra constancia en la esperanza” (1 Tesalonicenses 1:3b).  “La esperanza” a la que el apóstol Pablo se refiere como “la esperanza”, es el día del regreso de Jesucristo, cuando los creyentes recibamos plenamente todos los beneficios que corresponden a la salvación que desde ahora nos ha sido dada.  “La esperanza”, no es solamente una simple creencia de un ideal que será una realidad, sino que también se convierte en fruto de trabajo en la obra de Dios.  “La esperanza” incluye nuestra entrada al cielo eterno de Dios para estar con Él, implica también el privilegio de mirar al que solo por la historia y por la fe sabemos y creemos que es nuestro Salvador.  “La esperanza” incluye el fin de nuestros sufrimientos y hasta de nuestro gran y principal problema de pecar, incluye también el encontrarnos de nuevo con nuestros seres queridos.  Desde luego que todo eso vale la pena.  Por eso, el saber y entender que ser de Cristo es la absoluta seguridad para poder acceder a toda esa gloriosa esperanza, entonces sí que vale la pena “la esperanza”.  Por eso “la esperanza” que los cristianos tenemos, es una razón altamente motivante para que trabajemos en la obra de Dios.

   Amados hermanos, ¿ya observaron que lo que el apóstol Pablo reconoce como ejemplar de los tesalonicenses es su “constancia en la esperanza”? ¿Por qué no ser constantes a la gloriosa esperanza?  ¿Por qué entonces usted (no es el caso de todos), no es constante e interrumpe su “constancia en la esperanza”?  ¿Por qué se olvida usted de su comunión personal con Dios, y por qué se olvida de adorar en compañía de otros creyentes cuando se abren las puertas de Betel, la casa de Dios? ¿Por qué usted ya no está compartiendo el evangelio a otros trabajando con fervor en su obra?  ¿Dónde está su “constancia” en el trabajo y en la esperanza?  “La esperanza” que nos garantiza el evangelio, vale la pena, y motiva e impulsa que uno trabaje para propagar el mismo y purísimo evangelio.  Hacer esto nos hace ser una iglesia ejemplar.   Nunca se olviden hermanos, que nuestra esperanza vale la pena.  Pero, si alguien o toda una iglesia menosprecia “la esperanza”, entonces no se podrá hacer el trabajo que Dios espera que se haga, ni se podrá ser una iglesia ejemplar.

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   La cuarta razón especial por la que una iglesia ejemplar trabaja para lo obra de Dios, es:

IV.- PORQUE JESUCRISTO ES EL SEÑOR DE SUS VIDAS.

   Cuando el apóstol Pablo habla de las tres primeras observaciones que él tuvo acerca de los creyentes de tesalónica que son: 1) la obra de su fe; 2) el trabajo de su amor: y) la constancia en la esperanza; todas ellas, dice que son hechas, “en nuestro Señor Jesucristo” (1 Tesalonicenses 1:3b).  Aquí hay un detalle igual de importante y relevante para que una iglesia sea ejemplar en su trabajo en la obra de Dios.  Cada creyente, y, en consecuencia, toda la iglesia, debe tener a Jesucristo como su “Señor”. ¿Qué es esto de que Jesucristo sea “nuestro Señor”?  Significa que todo lo que somos y hacemos está sometido al gobierno y voluntad de todo lo que Jesucristo desea que seamos y hagamos.  En este caso la voluntad de su señorío es que trabajemos en la gran encomienda, en su gran mandamiento que Jesús expresó cuando dijo: “id, y haced discípulos” (Mateo 28:19).  Eso es precisamente lo que estaban haciendo los tesalonicenses y les estaba otorgando el reconocimiento de ejemplares.

   Amados hermanos, solamente el cristiano, y la iglesia que acepta y deja que Jesucristo sea su “Señor”, se vuelve una iglesia ejemplar trabajando en la gran labor de hacer discípulos, para que el reino de Dios se propague en los corazones humanos.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, en realidad a ustedes les hemos conocido como una de las iglesias en muchos sentidos, muy ejemplares.  No pierdan esa visión de fe, amor, esperanza, y señorío de Cristo que está operando en sus vidas. No pierdan la visión de trabajar para la obra y la gloria de Dios, como lo hicieron los hermanos desde hace 61 años, desde 1957.  Hoy, somos nosotros, son ustedes la generación de este momento que tiene que estar trabajando en la obra de Dios.  Dios quiera que se levanten más iglesias como la de ustedes, que sean iglesias crecientes y que se multipliquen, y así sean ejemplares a las iglesias que más recientemente se están constituyendo en otros lugares cercanos y lejanos.  Que cada año haya nuevos frutos de su labor aquí en esta población o en otras poblaciones.  No dejen que pase el tiempo de cada año sin trabajar en la obra de Dios, porque podría llegar el día que sin trabajo de ustedes, los aniversarios serían solamente una tristeza.  Un aniversario de iglesia que no entrega nuevos frutos de su trabajo a Dios, aunque haya música, aunque haya comida, aunque haya invitados, aunque haya sonrisas, aunque haya culto, aún con todo eso será un aniversario triste.

   Dios les conceda a ustedes, y a esta su amada iglesia Betel, seguir siendo ejemplares en el trabajo en la obra de Dios.  No lo olviden: LA IGLESIA EJEMPLAR ES LA QUE TRABAJA.

   Dios les bendiga amados hermanos.

Ene 14

FUNCIONES DE LA IGLESIA CON UNIDAD, Por: Diego Teh.

FUNCIONES DE LA IGLESIA CON UNIDAD

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Romanos 12:1-3.

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Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la iglesia “El Divino Salvador” de de Mérida, Yucatán; el domingo 14 de enero 2018, a las 11:00 horas.

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   INTRODUCCIÓN: Estamos en la plena era de la robótica. Actualmente se fabrican robots humanoides que simulan la forma y los movimientos del ser humano. El año anterior (2017) se construyó un robot que fue llamado(a) Sophia. Una publicación de la BBC del 30 octubre 2017, dice que “Su piel está hecha de una silicona especial, imita más de 60 gestos y expresiones humanas, las cámaras de sus ojos de robot humanoide registran y analizan lo que ve…”[1]. ¿Cree usted que es tan sencilla su composición mecánica y electrónica para que Sophia pueda hacer todos esto?  Además, el periódico El Financiero en una publicación del 2 de noviembre 2017, describiendo a este(a) robot Sophia, dice que: “… tiene un rostro femenino que puede mostrar emociones. Sophia habla inglés. Sophia hace bromas. Podrías tener una conversación razonablemente inteligente con Sophia”[2].  ¿Se imagina usted, toda la complejidad electrónica y mecánica de este robot para que pueda llevar a cabo las funciones para las cuáles fue diseñada? Todo esto es asombroso, pero, la competencia sigue, pues apenas el reciente 22 de diciembre 2017, un equipo de científicos de la Universidad de Tokio, anunciaron en una revista la creación de dos nuevos robots humanoides llamados Kenshiro y Kengoro.  En el canal de televisión RT (Russia Today) se explicó que “Kengoro es el más avanzado de los dos robots. Es capaz de hacer flexiones, abdominales, flexionar la espalda, etc…”, y se señaló que “cada vez se elaboran robots más complejos y con funciones más diversas”[3].  Interesante, ¿verdad?

   Imagínese lo complejo que es nuestro cuerpo humano, y todavía más interesante que a pesar de todas sus complejidades, funciona con una maravillosa coordinación, excepto cuando le ha alcanzado alguna enfermedad. Por ejemplo, ¿Sabe usted cuántos huesos tiene nuestros cuerpos? Una vez desarrollado por completo, el cuerpo humano tiene 206 huesos y 230 articulaciones. Todos en su conjunto funcionan a la perfección para todos nuestros movimientos y funciones.  Ninguno es inútil, todos son útiles para el correcto funcionamiento de los demás miembros del cuerpo. El cráneo tiene 28 huesos —8 craneales, 14 faciales y 6 en el oído—. Tenemos, además, 26 vértebras en total: 7 cervicales, 12 dorsales, 5 lumbares, el sacro y el coxis. En el tórax tenemos 25 huesos: el esternón y 24 costillas[4].  Y además de huesos, tenemos tendones, venas, diversos sistemas: el nervioso, el respiratorio, el reproductor, etc…  Cada milímetro de nuestro cuerpo está saturado de células vivas que en su conjunto hace que nuestro cuerpo funcione maravillosamente.

   En la lectura bíblica de hoy, se nos presenta un cuerpo igualmente complejo, maravilloso, y funcional que se llama iglesia, que surgió de la mente y corazón de Dios, y que ahora se encuentra establecida aquí en la tierra, y le conocemos también como el cuerpo de Cristo.  El apóstol Pablo lo presenta comparándolo con el cuerpo humano para resaltar su complejidad, pero al mismo tiempo indica que este cuerpo de Cristo, la iglesia, es excelentemente funcional.

   En el mensaje de este momento, basado en nuestra lectura bíblica de Romanos 12:1-5, voy a predicarles según nuestro texto bíblico, que el cuerpo de Cristo compuesto por muchos miembros tiene funciones que se deben llevar a cabo con unidad. / ¿Cuáles son las funciones del cuerpo de Cristo que se deben llevar a cabo con unidad? / Específicamente, les voy a explicar algunas de estas funciones la iglesia debe llevar cabo con unidad?

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   La primera función que la iglesia como cuerpo de Cristo, tiene que llevar a cabo con unidad, es:

I.- ADORAR A DIOS DE MANERA RAZONADA.

   Las primeras palabras del apóstol Pablo que leemos en Romanos 12, dicen: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (v. 1).  Cuando el apóstol Pablo instruye a los cristianos romanos a que deben presentar sus “cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios”, está usando una metáfora o comparación con el sacrificio de un cordero que los israelitas tenían que ofrecer para presentar a Dios su adoración.  Aquellos sacrificios representaban dos cosas: la primera, que el adorador por ser culpable de pecado no pudiendo pagar por su pecado, ofrecía a un animal físicamente perfecto, que representara su vida, pues solamente así podía acercarse a Dios; la segunda, que la sangre que era derramada, representaba el precio que se debería pagar por el pecado, que aun siglos antes de Jesucristo, ni una persona, ni un animal sacrificado podía pagar, sino solamente el ser prometido por Dios que ellos esperaban, pagaría con su propia vida y derramamiento de su sangre, el precio del perdón de los pecados de las persona que tenga arrepentimiento de sus pecados.  Este ser, fue Jesucristo. Pero, ahora que Cristo fue la persona que pagó por nuestros pecados, ya no es necesario el sacrificio sangriento de animales, ni sacrificio sangriento humano que no tiene valor para auto redimirse, sino que por gratitud a Dios porque su Hijo dio su vida por nosotros los pecadores, se nos pide que presentemos nuestros “cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios”, lo cual quiere decir que no tenemos que ofrecer sangre, sino adoración y una vida santa.  Este deber no es de uno solo, ni de unos cuántos, sino de todos los creyentes que conformamos la membresía del cuerpo de Cristo.

   Este “sacrificio vivo, santo, agradable”, debe ser ofrecido nada menos que “a Dios”.  El énfasis que añade el apóstol Pablo es que la vida de adoración debe ser ofrecida a Dios, y no a otro destinatario. La razón de dicho énfasis es porque en aquellos tiempos, en su entorno los romanos ofrecían cultos a criaturas como a los césares que eran considerados como dioses, a los astros, a la naturaleza, y hasta los animales. Y ofrecer culto a Dios no era lo mismo que ofrecer culto a toda aquella multitud de falsedades divinas que ellos conocían. Dios y solo Dios tiene que ser la mira de nuestra adoración. / Y al final de estas palabras en el versículo uno, el apóstol Pablo llama “culto” a esta adoración, y dice que debe ser hecha de manera “racional”.  El cuerpo de Cristo, la iglesia nunca debe dar a Dios una adoración en la que no estemos usando la razón en cada palabra que se dice por quienes nos presiden el culto; en cada palabra que decimos al leer, cantar, u orar; y en cada acto que nos corresponda llevar a cabo.

  A manera de observación, tengo que decirles que hay cultos que en algunos lugares y que muchas personas ofrecen, aunque esencialmente están dirigidas a Dios, en tales cultos las personas no usan bien la habilidad de razonamiento. Es más, en algunos de ellos la gente pierde la razón, y eso no corresponde al “culto racional” al cual se refiere el apóstol Pablo.  Los cultos no racionales, son aquellos en los que solamente hay un total desenfreno de las emociones que resultan en palabras, gritos, movimientos, y gestos, que ni siquiera son requeridos por la palabra de Dios para el ofrecimiento de su culto. Sin embargo, si el culto realmente es para Dios, aunque implica el uso de nuestra fe, de nuestras emociones, de nuestros movimientos, y de nuestra voluntad, debe también ser ofrecido usando nuestro razonamiento para comprender lo que hacemos para Dios, y lo que recibimos de Él como beneficio en el culto.

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   La segunda función que la iglesia como cuerpo de Cristo, tiene que llevar a cabo con unidad, es:

II.- RENOVAR EL ENTENDIMIENTO.

   En el versículo dos leemos que el apóstol dice: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (v. 2).  Aquí hay una responsabilidad.  El cristiano no puede seguir pensando tal como pensaba cuando vivía ajeno al conocimiento del evangelio de Dios.  Ahora, tiene que renovar su entendimiento.  Esta renovación, consiste en hacer a un lado nuestra manera de tomar decisiones según estábamos acostumbrados a tomarla simplemente porque así lo hacíamos o porque así lo aprendí en mi familia.  Ahora, es necesario que aprendamos las normas sabias y eficaces del evangelio. Es necesario, por lo menos leer la palabra de Dios, pero también es necesario estudiarla, meditarla, pero sobre todo comenzar a practicarla.

   Los miembros del cuerpo de Cristo tenemos esta gran responsabilidad. No podemos alimentar nuestro entendimiento con las tendencias sociales que descartan el temor de Dios. No podemos alimentar nuestro entendimiento con moralismos de las literaturas clásicas universales.  Es solamente el evangelio que da un entendimiento sabio y efectivo a toda persona. Con más razón, el cristiano necesita el evangelio, pues es solamente el evangelio lo que va a renovar todo el entendimiento que antes ha estado en nuestra cabeza, lo cual no nos había transformado en mejores personas sino en peores hijos, esposos, padres, estudiantes, trabajadores.  Dios quiere mejores personas y nos ofrece su santo evangelio para hacernos mejores personas que reflejemos la excelencia y la obediencia de Cristo.

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   La tercera función que la iglesia como cuerpo de Cristo, tiene que llevar a cabo con unidad, es:

III.- TRATAR CON HUMILDAD A TODOS.

   En el versículo tres leemos que el apóstol Pablo dice: “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” (v. 3).  Sin duda, que Pablo se daba cuenta de que en las iglesias donde había servido, se habían integrado personas que se entregaban a la fe, y deseaban vivir conforme a la voluntad de Dios, pero estaban luchando con sus malas costumbres de no tratar bien a sus semejantes.  Había nuevos creyentes que, por diversas ventajas sociales, políticas, o económicas se sentían superiores a los demás.  Es especialmente para estas personas por quienes el apóstol Pablo decía “que no tenga más alto concepto de sí”.  Nadie es más que otro.  Todos tenemos la misma dignidad de la imagen de Dios. Nadie debe ser menospreciado por alguna desventaja que haya tenido por circunstancias de la vida.

   El cuerpo de Cristo, la iglesia somos instruidos para ser humildes con los demás. Debemos desechar de nuestra relación con los demás, toda aparición de altivez, pues finalmente es una ofensa para Dios mismo al menospreciar a nuestros hermanos en la fe a quienes Dios ha querido darles la gracia de buscarle para la salvación.  Es igualmente de pecaminoso, no ser humildes aun con personas que no han venido a la fe, porque lejos de demostrarles el buen resultado de estar en el cuerpo de Cristo, les damos la impresión de que en el cuerpo de Cristo en el cual estamos en relación con Cristo, no vale la pena, porque no hay mejora alguna de nuestra conducta, lo cual no es así.  Seamos humildes con propios extraños, pues eso contribuye a alcanzar a otros para Cristo.

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CONCLUSIÓN: Amados hermanos, nuestra amada iglesia El Divino Salvador, es parte del gran Cuerpo universal de Cristo. Aunque aquí entre nosotros mismos, funcionamos como un solo cuerpo que tiene más de 400 miembros.  Todos en unidad debemos llevar a cabo las funciones para los cuales Dios nos diseñó.  Debemos adorar unidos no conforme a nuestras invenciones sino conforme al razonamiento fundamentado en el conocimiento de la palabra de Dios. Debemos renovar nuestro entendimiento unidos, para que con la mente de Cristo en nosotros aprendamos a tomar mejores decisiones, para que con el evangelio de Cristo en el entendimiento hagamos no lo que promueven las tradiciones humanas sino las cosas correctas que Dios promueve en su palabra revelada.  Todos en unidad debemos tratar de manera humilde a los que se congregan junto con nosotros, aunque también tenemos que extender este trato con propios y extraños.  La iglesia El Divino Salvador no somos una iglesia que fomenta divisionismo, sino que somos una iglesia que lleva a cabo todas sus funciones con unidad.  La alta cantidad de miembros que tenemos diferentes temperamentos, formaciones, y opiniones, etc… no son causa de divisionismo, sino que nuestro número de miembros es precisamente el instrumento de Dios para guardar la unidad en todas las funciones que llevamos a cabo.

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[1] http://www.bbc.com/mundo/noticias-41803576

[2] http://www.elfinanciero.com.mx/tech/sophia-la-primera-robot-humanoide-que-cuenta-con-ciudadania-reaviva-debate-sobre-la-ia.html

[3] https://actualidad.rt.com/actualidad/258170-equipo-japones-crea-robot-humanoide-avanzado

[4] https://www.vix.com/es/btg/curiosidades/2011/03/17/cuantos-huesos-tiene-el-cuerpo-humano

Oct 01

LA REFORMA EN LA VIDA PERSONAL, Por: Diego Teh.

LA REFORMA EN LA VIDA PERSONAL

Romanos 1:21-32; 12:2; Efesios 4:17-32.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán; el domingo 1 de octubre 2017, a las 11:00 horas; como primer sermón de la serie: LA REFORMA EN LA VIDA PERSONAL, SEGÚN LOS REYES REFORMADORES DEL ANTIGUO TESTAMENTO.

   INTRODUCCIÓN: La primera mitad del v. 2 de Romanos 12, en la versión RV60 como en muchas versiones en español, dicen: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento,…” (Romanos 12:2a).  La palabra clave que enfatizan estas versiones (y es correcto), es la palabra: “transformaos”. Sin embargo, a propósito de este mes en el que conmemoramos el 500 aniversario de la reforma protestante, encontré en la versión Reina Valera Antigua, que en su traducción (también correcta), dice: “reformaos”.   Su traducción dice: “…no os conforméis a este siglo; mas reformaos por la renovación de vuestro entendimiento, …” (Romanos 12:2a; RVA=Reina Valera Antigua).  La palabra que originalmente escribió el apóstol Pablo en idioma griego es Metamorphousthe, que ordena a todos los que han iniciado una relación espiritual con Jesucristo, que siempre cambien su estado espiritual presente a un mejor estado espiritual, porque siempre hay algo que cambiar en la vida del que es cristiano. Entonces, sea que leamos “transformaos” o “reformaos”, ambas palabras ordenan el no quedarse en las mismas condiciones espirituales de vida.

   Tengo que aclarar que la palabra “reformaos” de nuestro texto bíblico no fue la palabra que motivó ni rigió la reforma del siglo XVI.  Antes de la reforma, la iglesia de entonces, era regida no por la palabra de Dios sino por los intereses, caprichos, y corrupciones del clero quienes hacían errar en la fe y en la práctica aun a los verdaderos fieles.  La reforma del siglo XVI fue un volver a la palabra de Dios como fundamento de las doctrinas y prácticas que deben regir la vida de los fieles. Se puede decir que fue una reforma de la iglesia.  Sin embargo, la reforma promovida por nuestro texto bíblico, aunque no excluye a la iglesia de cualquier época y lugar, su enfoque es más a nivel personal que eclesiástico.  Es por eso que el mensaje de este momento, lleva por título: LA REFORMA EN LA VIDA PERSONAL.

   Utilizando como fundamento el v. 2 de Romanos 12, hoy les voy a predicar que aunque uno ya es cristiano siempre necesita una reforma en su vida personal. / ¿Por qué el cristiano siempre necesita una reforma en su vida personal? / Específicamente, les voy a compartir tres razones.

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   La primera razón por la que uno que ya es cristiano siempre necesita una reforma en su vida personal, es porque:

I.- LA PERFECCIÓN DEL CRISTIANO ES UN PROCESO.

   El apóstol Pablo, después de decirle a los romanos: “No os conforméis a este siglo…”, les dice de modo imperativo: “mas reformaos” (RVA), o lo que es lo mismo “sino transformaos” (RV60).  Ya les he mencionado que la palabra griega que san Pablo utilizó para este imperativo es: (?????????????)[1] Metamorphousthe.  Es la palabra de donde viene la palabra ‘metamorfosis’ que en biología consiste en un proceso biológico por el cual algunos animales experimentan cambios en sus formas durante su desarrollo, desde su nacimiento hasta su madurez, e incluso por eso podrían cambiar de medio ambiente y hasta de conducta.  El ejemplo más práctico quizá puede ser el de la bella mariposa que vemos volar y posar en las plantas, que antes no fue nada más que un huevecillo que pasó por la metamorfosis de ser una larva, luego una oruga, luego una pupa o capullo, y luego una pequeña mariposa que siguió creciendo.  Como oruga no solía ser agradable porque destruye jardines, hortalizas, y otras plantas; sin embargo, con más facilidad podría convertirse en alimento de sus predadores.

   De manera similar el ser humano que será un cristiano tiene que experimentar el proceso de la metamorfosis espiritual, pues desde nuestro nacimiento cargamos con una naturaleza pecaminosa que nos hace no agradables a Dios, y nos convierte en esclavos de nuestros malos deseos, e incluso en víctimas del diablo mismo.  Pablo les dice a los romanos que las personas que no toman en cuenta a Dios, viven estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades” (Romanos 1:29), y ese era el caso de algunos o de muchos de nosotros que cuando conocimos el evangelio de Jesucristo estábamos atestados de muchas pecaminosidades.  Luego, Pablo al describir el carácter de las personas que no toman en cuenta a Dios, los califica como “murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, / necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia” (Romanos 1:30,31).  Cuando entregamos nuestra vida a Cristo la transformación o la reforma de nuestra vida personal solamente comenzó, pues no fuimos perfeccionados instantánea y definitivamente.

   Amados hermanos, cada cristiano tiene que seguir reformándose en su vida personal, porque el poder del pecado, aunque ya no tiene que dominar al cristiano le tratará de seguir esclavizando.  Por ejemplo, la persona que durante toda su vida se ha caracterizado en decir palabrotas y vulgaridades en sus conversaciones, es muy probable que lo seguirá haciendo por un tiempo más, pero si su conversión a Dios es verdadera, entonces comenzará y seguirá trabajando en reformar su manera de hablar.  Nuevos creyentes que están viviendo en una relación de pareja que no es agradable a Dios, no siempre rompen con la relación ni siempre legitiman la relación los días siguientes tan pronto hayan aceptado la gracia de Dios, sin embargo, si son cristianos verdaderos se someterán a la reforma personal de sus vidas.

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   La segunda razón por la que uno que ya es cristiano siempre necesita una reforma en su vida personal, es porque:

II.- EL ENTENDIMIENTO DEL CRISTIANO DEBE SER RENOVADO.

  Después de que el apóstol Pablo les dice a los romanos: “reformaos”, no omite indicarles cómo debe ocurrir ese proceso, pues inmediatamente les dice que es “por medio de la renovación de vuestro entendimiento” (Romanos 12:2).  Desde luego que estas palabras no están diciendo que la reforma de nuestra vida personal se logra con solamente entendimiento de mucho conocimiento, sino que en su contexto se refiere a que el entendimiento de la verdad que no se queda solamente a nivel de conocimiento, sino que pasa a alojarse en el corazón que en realidad es el cerebro de la fe y de la conducta, tiene que producir una vida siempre reformada.  En este sentido, la educación cristiana que recibimos en la iglesia y en sus instituciones se convierten en un instrumento de Dios para que nuestra vida no se atasque en el pecado sino progrese hacia la santidad.  Por eso, es importante aprovechar todo estudio de la palabra de Dios que se ofrece en las aulas de nuestra amada iglesia, pues ello contribuye a la renovación de nuestro entendimiento.

   Aunque la frase no lo dice explícitamente, el contexto general de la epístola, da por sobreentendido que la renovación del entendimiento no consiste en renovar solo por renovar con cualquier información que nos parezca interesante o superacional, sino con el evangelio de Jesucristo. El evangelio de Jesucristo es el único contenido divino que de verdad reforma la vida personal.  El mismo apóstol Pablo, solamente que a los Efesios les dice: “ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, / teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; / los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza. / Mas vosotros no habéis aprendido así a Cristo, / si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Jesús” (Efesios 4:17-21). Cualquier otro contenido que no sea “la verdad que está en Jesús”, su resultado podría ser deformador y nada reformador.

   Amados hermanos, todo lo que creemos y hacemos tiene que ver con la manera de cómo entendemos el fundamento de cada creencia y de cada hecho; y a menudo, podemos descubrir que todavía tenemos malos entendimientos que aprendimos no de la voluntad de Dios sino de costumbres, prácticas, y tradiciones familiares, sociales, y hasta religiosas que son ajenas a la voluntad de Dios.  Son esos entendimientos inadecuados que tienen que ser renovados de la experiencia de nuestra mente.  Es muy probable que a pesar del tiempo que ha transcurrido desde que pertenecemos a la fe cristiana, todavía hay muchos ‘malos entendimientos’ que conservamos y que son las que todavía gobiernan nuestras acciones.  Pero, por la necesidad de que nuestra vida personal sea reformada tenemos que renovar nuestros entendimientos pecaminosos con los benditos y gloriosos principios del santo evangelio de Jesucristo.

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   La tercera razón por la que uno que ya es cristiano siempre necesita una reforma en su vida personal, es porque:

III.- SOLO REFORMÁNDOSE SE EXPERIMENTA LA VOLUNTAD DE DIOS.

   Después de explicar que la reformación de la vida personal es por medio de la renovación del entendimiento, el apóstol Pablo explica que el propósito de todo ello es “para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2b). La renovación de nuestro pensamiento nos permite vivir una vida reformada que cada vez da marcha atrás a lo que es pecaminoso, y es hasta entonces que uno puede comprobar la voluntad de Dios.  La Nueva Traducción Viviente dice que: “…dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes” (Romanos 12:2; NTV).  Una persona que no deja que Dios por medio de su evangelio le cambie “la manera de pensar” (Romanos 12:2; NTV), nunca puede descubrir cuál es la voluntad de Dios para su vida, pero cuando Dios por medio de su palabra cambia “la manera de pensar” de una persona, se hace mucho más fácil que uno compruebe o experimente que la voluntad de Dios es verdaderamente buena, agradable, y perfecta.  Solo cuando uno deja que su entendimiento convencional, sea renovado por un entendimiento que proviene de Dios por medio de su palabra, uno experimenta las tres bondades de su voluntad: Buena, agradable, y perfecta.

  San Pablo también insistió a los Efesios, diciéndoles: “… renovaos en el espíritu de vuestra mente, / […] / Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. / Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, / ni deis lugar al diablo. / El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. / Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Efesios 4:23-29).  Cuando uno renueva su mente o entendimiento con la palabra siempre evangélica de Dios, uno llega a entender cuál es la voluntad de Dios para la vida personal, y uno se encuentra en la capacidad espiritual no solo para entender la voluntad de Dios, sino para hacer lo que es su voluntad y para no hacer lo que no es su voluntad.  Y es hasta ese momento que uno podrá estar dispuesto ya no por obligación sino voluntaria y gozosamente a no hacer lo malo que antes hacía.  El que miente dejará de mentir y hablará verdad. El que se llegara a enojar, podrá controlar sus reacciones y no agredirá a alguien ni física ni verbalmente, y antes que termine el día ya tuvo el valor de pedir perdón por su mal proceder.  El que roba dejará de robar, pues si no deja de robar es porque no está dejando que la palabra de Dios tome su lugar en su entendimiento.  El que no tenía cuidado de su vocabulario, ahora deseará que sus palabras no sean groseras sino edificantes.  Uno va a comprobar que lo que Dios quiere para la vida personal no es nada imposible, ni doloroso, sino bueno, agradable, y perfecto.  Lo mismo les sucederá a los que antes practicaban “toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades” (Romanos 1:29), ya no lo querrán volver a practicar porque se darán cuenta de que no es ni bueno, ni agradable, ni perfecto, en cambio ahora querrán hacer nada menos que la voluntad de Dios que si es buena, agradable y perfecta.  También los antes “murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres, / necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia” (Romanos 1:30,31), ahora prefieren la voluntad de Dios antes que proceder a lo malo, desagradable, e imperfecto.

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   CONCLUSIÓN: Mis amados hermanos, estoy seguro que las predicaciones que giran en torno a las doctrinas que durante la reforma protestante del siglo XVI contribuyeron para que la gente vuelva a la palabra de Dios como fundamento de la fe y la práctica libre de tradiciones de hombres, va a ser muy provechoso para todos, sin embargo, no deje usted solamente en el intelecto, todo su conocimiento acerca de Solo la Escritura, Solo la Gracia, Solo Cristo, Solo la Fe, y del Solo a Dios la Gloria.  Interésese usted en que estas doctrinas emanadas de la misma palabra de Dios, reformen primeramente a usted, y no espere usted que primero se reformen otros e incluso la misma iglesia.  Hermano(a), la reforma que ahora nos toca comienza con nuestra vida personal, luego la reforma se extiende con la familia, luego con la iglesia, y finalmente en la sociedad en la que vivimos.

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[1] Westcott-Hort New Testament; https://www.biblegateway.com/passage/?search=Romanos+12%3A2&version=WHNU