Jun 09

EL DESAFÍO DE OFRENDAR COMO ACTO DE LA GRACIA DE DIOS, Por: Diego Teh.

EL DESAFÍO DE OFRENDAR COMO ACTO DE LA GRACIA DE DIOS

Éxodo 35:20-29; y 2 Corintios 8:1-8.

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Predicado por el Presbítero: Diego Teh Reyes, el domingo 9 de junio 2019, a las 11:00 horas, en la iglesia “El Divino Salvador” de Mérida, Yucatán.

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Este sermón corresponde al número 20 de la serie: DESAFÍOS PARA LA IGLESIA, basado en la Primera epístola de San Pablo a los Corintios.

   INTRODUCCIÓN: Para el mensaje del día de hoy tuve que hacer lo que desde niños aprendemos en la escuela primaria cuando nos enseñan a restar. ¿Qué se hace cuando a un número menor le tenemos que restar un número mayor? Por ejemplo, si tengo 0 pero le tengo que restar 2, o si tengo 7 pero le tengo que restar 9, ¿qué hacemos? La regla es que le tenemos que prestarle 1 al número del lado izquierdo siempre y cuando sea mayor que cero. ¿Se acuerdan de esa operación?  Algo así, fue lo que hice hoy con el pasaje bíblico para el desafío de hoy.  Tuve que prestarle parte de un capítulo a la segunda epístola de Pablo a los Corintios (solamente que este está a su derecha), para que tuviésemos el texto apropiado para un problema que hemos detectado en esta iglesia.

  Amados hermanos, hemos observado que hay una ligera disminución en la cantidad que ofrendamos los domingos para la obra de Dios a cargo de esta iglesia, lo cual se refleja como hábito durante todos los 22 domingos anteriores (5 meses) de este año.  En realidad, no es nada nuevo, pues hay quienes nunca han sido generosos, sino muy limitados a la hora de ofrendar.  Es verdad que el ofrendar es algo que se hace voluntariamente, y a nadie se le exige una cuota, sin embargo, la cantidad que ofrendamos debe reflejar la gracia de Dios, pues nuestra voluntariedad no debe ser determinada por nuestro egoísmo sino por la gracia de Dios. Esto es lo que podemos observar en nuestra lectura de Éxodo 35:20-29, en los israelitas que ofrecieron su ofrenda voluntaria pero generosa para la construcción del excelente tabernáculo de Dios.

   De manera específica, basado en nuestra lectura bíblica de 2 Corintios 8, lo que hoy preparé para predicarles es que: Ofrendar para sostener la obra de Dios bajo nuestra responsabilidad, se hace con ACTITUDES cristianas que expresan la gracia de Dios. / ¿cuáles son estas ACTITUDES cristianas que expresan la gracia de Dios cuando ofrendamos para sostener la obra de Dios bajo nuestra responsabilidad? / Nuestro texto bíblico de 2 Corintios 8:1-8 nos indica algunas de estas ACTITUDES cristianas que expresan “la gracia de Dios”, de las cuales en esta predicación voy a compartirles tres de ellas.

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   La primera ACTITUD cristiana que expresa “la gracia de Dios” cuando ofrendamos para sostener la obra de Dios bajo nuestra responsabilidad, es:

I.- LA GENEROSIDAD VOLUNTARIA.

   Nuestro texto bíblico de 2 Corintios 8:1-8, comienza diciendo en el versículo 1: “Asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia” (2 Corintios 8:1). ¿Qué gracia de Dios se había dado en estas iglesias? La respuesta puede apreciarse en los siguientes versículos, del 2 al 4 que dice: “que en grande prueba de tribulación, la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad. / Pues doy testimonio de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas, / pidiéndonos con muchos ruegos que les concediésemos el privilegio de participar en este servicio para los santos” (2 Corintios 8:2).

   Esta fue la gracia de Dios que se estaba dando en aquellas iglesias, la gracia de dar. ¿Dar qué?  Dar ofrendas, en este caso se trató específicamente de las ofrendas de amor para las necesidades de otros creyentes de otras ciudades que estaban pasando momentos de extrema pobreza.  Pero, lo que aquí resalta el apóstol Pablo, es que el ofrendar para las iglesias de Macedonia, no era ni sería un simple acto de solamente dar dinero o algo en especie, sino que el ofrendar, es considerado según palabras del apóstol, como “la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia”; y esta “gracia de Dios”, se observa en las últimas palabras del versículo 2 que dice que dieron de: “su generosidad”.

   Amados hermanos, sabemos que hay personas que ofrendan con generosidad, pero también hay personas que ofrendan sin generosidad, es decir, sus corazones todavía están gobernados por el egoísmo contra Dios y su obra.  La naturaleza de la misión de la iglesia hace necesario que los creyentes debamos ofrendar con generosidad.

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   La segunda ACTITUD cristiana que expresa “la gracia de Dios” cuando ofrendamos para sostener la obra de Dios bajo nuestra responsabilidad, es:

II.- EL GOZO ABUNDANTE.

   La realidad de aquellas iglesias es que por causa de invasiones militares que se estaban dando en toda Macedonia, su economía se veía afectada de tal manera que el versículo 2 utiliza dos frases que describen la situación en la que la gente en general vivía, y que se reflejaba también en las iglesias.  La primera de las frases, es: “grande prueba de tribulación”; y la segunda frase, es: “su profunda pobreza”.  Pero, había una razón o actitud que también sobresale en los creyentes de aquellas iglesias a pesar de su situación económica, la cual se explica siempre en el versículo 2 que consiste en: “la abundancia de su gozo” (2 Corintios 8:2).  Se trataba del gozo de saber que la gracia de Dios experimentada por ellos con respecto al perdón de sus pecados, con respecto a la salvación de la condenación eterna, y con respecto de haber recibido vida eterna gracias a Jesucristo, es grandemente valiosa después de haber tenido toda una vida llena de miseria espiritual por causa del pecado. ¿Cómo no sentir gozo por todas estas cosas que la gracia de Dios pone en la vida de un creyente en Jesucristo?

   Así que una persona y toda una iglesia que experimente “la abundancia de su gozo”, es capaz de dar como lo hicieron los macedonios que: “abundaron en riquezas de su generosidad”.  Esto era una enseñanza ejemplar que el apóstol Pablo les comparte a los Corintios, y que hoy tomamos nota para trabajar en cuanto a nuestra generosidad cuando ofrendemos para el sostenimiento de la obra de Dios en general, en incluso en nuestras ofrendas de amor o de comunión.

   Amados hermanos, cada vez que tengamos que ofrendar recordemos que la gracia de Dios es mayor que el miserable pecado que antes tenía control absoluto sobre nuestra vida.  Recordar esto, va a producir nada menos que gozo en nuestro corazón, y entonces por el gozo de la gracia de Dios en nosotros, podremos ser más generosos, revelando en nuestra generosidad el valor de la gracia de Dios.

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   La tercera ACTITUD cristiana que expresa “la gracia de Dios” cuando ofrendamos para sostener la obra de Dios bajo nuestra responsabilidad, es:

III.- EL SACRIFICIO PERSONAL.

   Cuando San Pablo les relata a los Corintios que los macedonios, de “su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad”, ¿cómo creen ustedes que le hicieron estos hermanos para ser generosos en su ofrendar para las necesidades que se propusieron voluntariamente?  No hay duda que todo fue mediante el sacrificio de no usar su propio dinero para cosas que uno se puede evitar por el momento, dejándolo para otra ocasión cuando haya más bendición económica.  Como dice San Pablo acerca de los macedonios, que aun cuando eran pobres, “abundaron en riquezas de su generosidad”.; es decir, que las aportaciones de todos los pobres, hicieron una riqueza con la cual apoyaron a los creyentes de otras iglesias que se encontraban más pobres que ellos. Qué bueno que ofrendar expresa la gracia de Dios por el pecador, por otros hermanos, por otra iglesia, y por la obra de Dios en general.

   Muchos de nosotros no somos ni extremadamente pobres, ni realmente pobres que no podamos ofrecer una ofrenda generosa; aunque sabemos que hay algunos legítimamente pobres, pero todos podemos dar generosamente para la obra de Dios, según la bendición económica que actualmente cada uno tenemos de Dios.  Siempre necesitamos dinero, pero también podemos dar con sacrificio.  El sacrificio de los macedonios, se entiende en el testimonio que el apóstol Pablo daba acerca de ellos “de que con agrado han dado conforme a sus fuerzas, y aun más allá de sus fuerzas” (2 Corintios 8:3). También sabemos que hay quienes de esta iglesia ofrendan con verdadero sacrificio, y les reconocemos esta actitud; sin embargo, a aquellos que no ofrendan con sacrificio les animamos e invitamos a poner en práctica esta actitud de sacrificio.  Consideren nada más que en nuestros gastos personales y a veces espontáneos gastamos más en cosas que consumimos todos los días, que lo que ofrendamos solamente una vez a la semana. Por ejemplo, gastamos 12, 15, 24, o hasta 27 pesos en una o dos gaseosas personales por día, pero nuestra ofrenda es menor de 27, 24, 15, o de 12 pesos, NO PUEDE SER; o en el caso de quienes pueden gastar gustosa y gozosamente por ver un estreno en el cine pagando hasta 35 pesos (lo más barato en el cine), pero cuando se trata de dar una ofrenda la cantidad es menor, igual NO PUEDE SER.  No hay generosidad, no hay gozo abundante, no hay sacrificio en ello.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, recuerden que el ofrendar no es solamente dar por dar.  Es un acto de adoración que al mismo tiempo debe expresar la gracia de Dios que ha estado funcionando en nuestra alma y aun en nuestra economía personal y familiar.  Por eso San Pablo llama “la gracia de Dios”, al acto de ofrendar para el sostenimiento de la obra de Dios.  El ofrendar expresa el reconocimiento de la obra de Jesucristo a nuestro favor, y por los demás.  Ofrendemos hoy, y a partir de hoy, con las actitudes cristianas de GENEROSIDAD VOLUNTARIA, GOZO ABUNDANTE, y SACRIFICIO PERSONAL.  La obra de Dios a cargo de esta iglesia hace necesario que mejoremos nuestra actitud al momento de ofrendar.  Quienes están conscientes de que lo están haciendo de manera correcta conforme a la medida de la gracia de Dios, no se preocupen; nuestro Señor sabe que lo están haciendo conforme a su voluntad según nos lo indica su palabra.  Por nuestra parte, muchas gracias por el apoyo que de esta manera ofrecen a la iglesia.  Pero, quienes después de haber escuchado el reconocido ejemplo de los macedonios, desea poner en práctica el compartir “la gracia de Dios” por medio del ofrendar mejor que como lo había hecho antes, hoy puede comenzar a hacerlo; y muchas gracias por ello.