Ago 05

LA DISCIPLINA DE LA LENGUA, Por: Diego Teh.

LA DISCIPLINA DE LA LENGUA

Santiago 3:1-12.

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Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del domingo 5 de agosto 2018, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.

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Este bosquejo corresponde al sermón # 10 de la serie: LAS DISCIPLINAS DEL HOMBRE PIADOSO.

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   INTRODUCCIÓN: El apóstol Santiago presenta en su epístola una explicación hermosamente ilustrada con respecto a los problemas capaces de causar la lengua humana en su función de proferir palabras.  Obviamente no funciona sola sino junto con el cerebro, y dependiendo de la decisión de su portador de someter su vocabulario a la voluntad de Dios.  Dice este apóstol que: “la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! / Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno” (Santiago 5:5,6).  Al describirla diciendo que “se jacta de grandes cosas”, y que “la lengua es un fuego, un mundo de maldad”, y que “inflama la rueda de la creación”, y que además nuestra lengua “es inflamada por el infierno”, es suficiente para ilustrar el poder destructivo que con ella se puede causar si una persona no tiene cuidado de las palabras que uno utilice en su vocabulario.  El fuego, es un elemento que arrasa con todo, cuando inicia fuera de control.  El poder de la lengua es igual o quizá peor que el fuego, porque es capaz de causar tanto daño a la dignidad de las personas.

   En el mensaje de este momento, les voy a predicar que: Toda persona debe evitar hablar todo tipo de palabras inadecuadas porque con ellas se puede causar grandes problemas a la vida de otras personas. / ¿Qué tipos de palabras inadecuadas deben ser evitadas por toda persona porque con ellas se puede causar grandes problemas a la vida de otras personas? / En este mensaje, fundamentado en diversos versículos bíblicos, les voy a compartir cinco tipos de palabras inadecuadas que deben ser evitadas por toda persona porque con ellas se causan grandes problemas.

   El primer tipo de palabras inadecuadas que toda persona debe evitar hablar porque con ellas se causan grandes problemas, es:

I.- EL CHISME PERVERSO.

   Nada más fíjense qué dice este proverbio: “Las palabras del chismoso son como bocados suaves, y penetran hasta las entrañas” (Proverbios 18:8).  El chisme podría ser una información cierta que por ética uno no tiene la autorización de divulgar; o también podría ser una desinformación, que no se puede probar ni en el momento, o quizá ni después, que tampoco es correcto decirlo a otras personas.  Al comparar el chisme con “bocados suaves”, el proverbio lo presenta como palabras que para muchas personas son una delicia escucharlas, pues se puede decir que hasta sienten que con ellas están alimentando su saber.  La NVI dice que “los chismes son deliciosos manjares” (NVI), ¿es cierto?  La DHH dice que: “Los chismes son como golosinas” (DHH).

   Cuando indica que son como “bocados suaves” que “penetran hasta las entrañas”, está resaltando que llevan el poder de causar un efecto en las entrañas no propiamente del vientre de una persona sino del cerebro del amante del chisme.  La NVI, acerca del efecto del chisme, dice que: “… penetran hasta lo más íntimo del ser” (Proverbios 18:8; NVI); y la DHH dice que: “calan hasta lo más profundo” (DHH).  Las expresiones de este proverbio son traducidas con más realismo por la TLA, que apropiadamente dice: “¡Qué sabrosos son los chismes, pero cuánto daño causan!” (TLA).  Esta es entonces, la razón por la que toda persona debe evitar hablar palabras de chisme, porque causan daño.  Son perversos por naturaleza.

   Amados hermanos, cuando alguien venga a usted y le diga: “¿Te enteraste de que…?”, “¿supiste que…?”, “me contaron que…”, “no se lo digas a nadie, pero…”, “no creo que sea cierto, pero oí decir que…”, “no debiera decírtelo, pero sé que no se lo contarás a nadie”, por favor tenga cuidado de lo que podría usted escuchar.  Son palabras que destruyen, que perjudican tanto el que lo dice, como quien lo oye, así como de quien se habla.  Por otra parte, mejor que usted nunca tenga qué usar tales frases para dar inicio a un chisme.   Kent Huges, autor del libro Las Disciplinas del Hombre Piadoso, dice y también con certeza que: “La racionalización más despreciable en los círculos cristianos es, ‘te lo cuento para que ores’.  Esto parece tan piadoso, pero el corazón que se alimenta escuchando habladurías perversas, se convierte en un instrumento del infierno, que inflama lo que encuentra a su paso”. En el caso de nuestro Señor Jesucristo, nunca fue un chismoso a espaldas de alguien.  Si algo tenía que decir de alguien, mejor iba a su encuentro y se lo decía personalmente, sin tener que ir a decirlo a terceras personas.

 

   El segundo tipo de palabras inadecuadas que toda persona debe evitar hablar porque con ellas se causan grandes problemas, es:

II.- LA INDIRECTA ATACANTE.

   Una indirecta es cuando una persona dice algo a otra persona u otras personas en colectivo, con el fin de que lo escuche una tercera persona o grupo particular de personas.   Mucha gente usa este recurso por no tener el valor de decir lo que de manera privada y personal debe decirle a alguien generalmente con el fin de confrontarle.  Esto también es una mala práctica. La instrucción de Jesús para estos casos fue: “… si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. / Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra” (Mateo 18:15-16).  En la primera ocasión es en privado solamente entre los únicos dos involucrados en un mal entendido, o entre el que sabe de una falta, pecado, o equivocación de la otra persona.  En la segunda ocasión, aunque Jesús recomienda la intervención de dos o tres testigos, el caso siempre debe platicarse con todas las partes involucradas, pero siempre en privado.  Así que en el proceso de corregir a una persona si es que necesita ser corregida, nunca debe ser por medio de ‘pedradas’ o ‘palabras indirectas’, pues las ‘indirectas’ no suelen mejorar a terceras personas, ni mejorar las relaciones humanas entre el que se supone quiere hacer el intento de que la otra persona mejore. Aun cuando en casos realmente graves de algún ofensor, hubiese la necesidad de involucrar a más personas en el asunto, tampoco es necesario hacer uso de ni siquiera una sola indirecta; y hasta donde sea posible nadie más debe ser involucrado como rehén para confrontar a una persona.  Hay que ser directo, personal, y misericordioso.

   Amados hermanos, en todos los casos, lo más aconsejable es acercarse de manera personal a la persona a quien realmente se le quiere decir el asunto en particular y en privado, pues es así como Jesús indicó que se deben tratar los asuntos con personas que necesitan ser amonestadas, exhortadas, corregidas, etc…   Algunos predicadores, sintiéndose protegidos por la sagrada comunicación de un sermón, supuestamente dirigiendo consejos, observaciones, exhortaciones, etc…, aparentemente dirigidos a todo el público que les escucha, en el fondo sus palabras no son más que un ataque contra alguien en particular contra quien el predicador ha de tener algún conflicto personal.  Es lo que vulgarmente se le llama ‘tirar pedradas’, y si tienen que justificar lo dicho, tales personas dicen: No es para alguien en particular, pero si a alguien le ‘vino el saco’ que se lo ponga, sabiendo pues que el saco se la están enviando a alguien en específico.  Muy mal quien utiliza el santo ministerio de predicar la palabra de Dios para hacer un ataque de indirectas usando vanamente para ello el nombre de Dios.  Esto solamente genera reacciones de desagrado, de descrédito, de desconfianza, y a veces hasta de discusiones para con él.  Sin embargo, también todos debemos evitar usar de la ‘indirecta’ en nuestras conversaciones.  Generalmente, uno no se da cuenta que está actuando muy mal al usar indirectas en sus conversaciones, pero otras personas perciben inmediatamente ese mal detalle o mal hábito.  La verdad es que uno se ve malísimo, ridículo, y vergonzosamente cuando hablamos de esa manera.  Debemos evitarlo.

   El tercer tipo de palabras inadecuadas que toda persona debe evitar hablar porque con ellas se causan grandes problemas, es:

III.- LA ADULACIÓN HIPÓCRITA.

  La adulación, también se le conoce como lisonja.  Adular o lisonjear con palabras a una persona no es lo mismo que felicitarle.  Si es que incluye felicitación es con hipocresía.  Si es que incluye aparentes palabras de motivación solamente es para después dejarlo avergonzado.  Es todo lo contrario que el chisme.  El chisme siempre se dice a espaldas o en ausencia de la persona de quien se hablará, pero no se le diría de frente porque uno va a quedar evidenciado de ser chismoso.  Pero, la adulación o lisonja consiste en decirle de frente a alguien, palabras de felicitación, ánimo, motivación, etc… pero uno no podrá decir lo mismo de esa persona a sus espaldas.  La biblia también señala que esto causa daño, y que por lo tanto es pecado, y desagradable ante Dios.  En primer lugar, es dañino para la misma persona aduladora.  Un proverbio bíblico dice: El hombre que lisonjea a su prójimo, red tiende delante de sus pasos” (Proverbios 29:5). Temprano o tarde sus propias palabras podrían ser perjudicial para él mismo.  Pero, en segundo lugar, es dañino o podría ser dañino también para la persona que la escucha, pues otro proverbio dice: “La lengua falsa atormenta al que ha lastimado, y la boca lisonjera hace resbalar” (Proverbios 26:28).  El que ha sido lisonjeado, podría caer en una trampa, y hacer algo equivocadamente por palabras del lisonjero.  Solamente se librará de resbalar en un error, si descubre a tiempo que solamente está siendo víctima de un lisonjero.  Pero, una conocida manera de cómo Dios actúa con las personas lisonjeras, es expresada por el rey David en el salmo 12, afirmando: “Jehová destruirá todos los labios lisonjeros, y la lengua que habla jactanciosamente; a los que han dicho: Por nuestra lengua prevaleceremos; nuestros labios son nuestros; ¿quién es señor de nosotros?” (Salmo 12:3,4).

   Amados hermanos, tengamos cuidado de no adular o lisonjear con nuestras palabras a otras personas.  Dios oye, y podría tomar alguna acción correctiva contra quienes practican este mal hábito con la lengua indomable y peligrosísima.  Si solamente el efecto propio de las palabras puede dañarnos y cobrarnos la factura de nuestra manera inadecuada de hablar; mucho más doloroso podría resultar contra el lisonjero si Dios es quien interviene directamente para aplicar su propia disciplina al infractor.  Nuestro Señor Jesucristo nunca fue adulador o lisonjero, cuando tuvo que decir algo fuerte a alguien, aunque siempre supo decirlo con todo sentido de amor y misericordia, nunca lo hizo con adulaciones engañosas.

   El cuarto tipo de palabras inadecuadas que toda persona debe evitar hablar porque con ellas se causan grandes problemas, es:

IV.- LA CRÍTICA NEGATIVA.

   No toda crítica en sí es mala, porque si se trata de una crítica constructiva entonces, quizá la persona que la escuche podría ser beneficiada por ella. Pero, en este apartado del mensaje, me refiero a la crítica destructiva, expresada con toda su fuerza negativa, solamente con el fin de evidenciar que la persona que es criticada es algo así como incorregible.  Una de las razones por las que la crítica negativa es usada por mucha gente, especialmente la gente que se considera cristiana, ya sea que lo sea o no, es porque creemos en la necesidad de rectitud moral y espiritual, lo cual no es malo, sino bueno.   Pero, entonces aprovechando esa creencia, a veces correctamente, pero a veces falsamente, tendemos a considerarnos las personas más rectas de este mundo o de la iglesia misma, y nuestros ojos tienden a mirar a otras personas como llenas de cosas negativas, y abrimos la boca para decírselas a ellas mismas, pero sin piedad, o sea criticándolas negativamente o destructivamente. Antes de abrir la boca y usar la lengua para proferir palabras de crítica contra alguien, debemos hacer caso y recordar la enseñanza de nuestro Señor Jesucristo, quien para evitar que uno haga críticas destructivas, dijo: ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? / ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? / ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano” (Mateo 7:3-5).  Así que, si hay alguien y algo de qué estar pendiente de sus errores, no son las demás personas, sino nosotros mismos y nuestros propios pecados.  En vez de criticar, lo que debemos hacer es autoanalizarnos a la luz de toda enseñanza de la palabra de Dios.

   Amados hermanos, tiene razón Jesús.  Antes de intentar quitar la pequeña basura en el ojo de la otra persona, o el pecado, error, o equivocación de la otra persona, según Jesús, es importante que primeramente analicemos si en nuestro ojo, o sea en nuestra vida no hay algo más grande que deba ser también eliminado.  De otra manera no estamos en condición de ayudar ni siquiera al que tiene solo uno o muchos pequeños detalles incorrectos de su vida.  Lo único que podría salir de nuestros labios es crítica negativa o destructiva, o si acaso constructiva, pero mal expresada.  Solamente estamos en condición de “sacar la paja del ojo” de otra persona cuando ya hemos retirado evidentemente la gran “viga” miles de veces más grande que la paja ajena.  Así que es mejor evitar la crítica hacia otras personas, y solamente usar la autocrítica hacia nosotros mismos, pues eso nos ayudará a observar nuestra condición y aplicar la solución más urgente.

   El quinto tipo de palabras inadecuadas que toda persona debe evitar hablar porque con ellas se causan grandes problemas, es:

V.- LA MURMURACIÓN DIFAMADORA.

   El mismo apóstol Santiago, instruyendo acerca del buen uso que deberíamos hacer de las palabras que decimos con ese pequeño per diminuto miembro del cuerpo oculto en la cavidad de nuestra boca, escribió: Hermanos, no murmuréis los unos de los otros” (Santiago 4:11a).  Murmurar, aunque tiene un sentido que consiste en hablar en voz baja para que no lo escuchen otras personas, también tiene el sentido de hablar mal de una persona que no está presente.  Cuando una persona con murmuración habla de los errores de alguien a otras personas, así sean ciertos o no sean ciertos, el resultado es difamación. Quien practica la murmuración cuyo efecto será la difamación, incurre a una grave impiedad doble o triple porque la persona de quien habla ni siquiera está presente para escuchar lo que se dice para desmentir lo que no es cierto, o para defenderse de lo que se dice.

   Amados hermanos, murmurar es terriblemente mal y destructivo, porque con nuestras palabras podríamos prejuiciar el pensamiento de terceras personas hacia alguien en particular, con respecto a su reputación o dignidad.  De esta manera, por causa de la murmuración, se puede terminar difamando a una persona.  Ese es el tipo de palabras que toda persona, incluyéndonos a nosotros, debemos evitar, porque ello puede ser causa de grandes problemas, cuya responsabilidad de culpabilidad recaería sobre nosotros.

   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, nuestra manera de hablar es determinante delante de Dios para calificar si nuestra religiosidad es espiritualmente sana o vana. Si alguien dice: Soy presbiteriano, soy bautista, soy nazareno, soy luterano, soy metodista, soy pentecostés, soy lo que uno diga ser, si su manera de usar su lengua para hablar no es adecuada, digna para un discípulo de Jesús, de nada sirve que uno se considere un buen religioso.  El mismo apóstol Santiago, escribió también: “Si alguno se cree religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, sino que engaña su corazón, la religión del tal es vana” (Santiago 1:26).  Así, que para que no seamos vanamente religiosos, sino sanamente religiosos, en el sentido de mantenernos en una verdadera relación correcta con el evangelio de Jesucristo, tenemos que refrenar nuestra lengua.  Amados hermanos, nada de chismes perversos, nada de indirectas atacantes, nada de adulaciones o lisonjas hipócritas, nada de críticas negativas, y nada de murmuraciones difamadoras.

   Disciplinemos nuestra lengua con el poder del Espíritu Santo, y con la guía de la palabra de Dios que nos enseña a corregir nuestras actitudes hacia los demás, e incluso a reemplazar nuestro mal vocabulario con uno que sea edificante y agradable al oído de toda persona.

  Que Dios bendiga su palabra en nuestra vida.

Dic 16

ESCÁPATE DE LOS PELIGROS DEL MUNDO, Por: Diego Teh.

ESCÁPATE DE LOS PELIGROS DEL MUNDO

Génesis 13:1-13; 19:1-26.

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Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Betel” de Homún, Yucatán; el sábado 16 de diciembre 2017, a las 19:00 horas; con motivo de la acción de gracias por XV años de la Srita. Seyli Arely May Ché, hija de los hermanos Rogelio Rodrigo May Várguez, y Arely Ché.

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   INTRODUCCIÓN: El mundo de por sí está lleno de peligros. En el internet se puede encontrar artículos con fotografías como por ejemplo: Los 50 lugares más peligrosos del mundo[1]. Estos cincuenta lugares están en distintos países del mundo; pero no vayas tan lejos, quizá aquí cerca de este pueblo también hay lugares peligrosos, ¿es así? ¿puedes pensar en uno de los lugares peligrosos que hay aquí en Homún?  Estoy seguro que puedes hacer una lista de por lo menos 10 lugares peligrosos solamente de este pueblo.   Pero, ahora quiero que sepas que cuando la biblia usa la palabra mundo, por lo general no se refiere a lugares del planeta, sino al sistema de vida moral que lleva la gente que vive en este planeta que además de llamarlo: Tierra, también le llamamos: Mundo.  La biblia, siempre presenta un mensaje de tener cuidado con el mundo, porque su estilo de vida moral es peligroso por ser pecaminoso, contrario a los valores establecidos por Dios para una vida espiritual sana que honre y glorifique a Dios. Es por eso que Dios a cada persona que Él quiere salvar de la mala influencia y peligros del mundo moral y espiritual pecador, le dice como a Lot le dijeron los ángeles de Dios: “Escapa por tu vida” (Génesis 19:17).  Es por eso que titulé el mensaje de este momento: “ESCÁPATE DE LOS PELIGROS DEL MUNDO”.

   Seyli, basado en el texto bíblico que hoy hemos leído con respecto a las decisiones, equivocaciones, e incapacidades espirituales de Lot, sobrino de Abraham, el padre de la fe, te voy a predicar que: Las realidades pecaminosas del mundo son una alerta para escapar de sus peligros morales y espirituales. / ¿Cuáles son las realidades del mundo pecaminoso que son una alerta para escapar de sus peligros morales y espirituales? / En este mensaje, específicamente te voy a compartir cuatro realidades que te deben servir de alerta para escapar de los peligros morales y espirituales pecaminosos del mundo.

   La primera realidad del mundo que es una alerta para que escapes de sus peligros morales y espirituales, es:

I.- QUE TIENEN UNA ATRACCIÓN SUTIL PARA ACERCARTE A SUS TRAMPAS.

   En la experiencia de Lot, podemos darnos cuenta de la incapacidad de nuestros sentidos para percibir los peligros, especialmente los espirituales. Cuando por la prosperidad de Lot, y por estrategia para conservar la paz entre sus empleados y los de su tío Abraham, se tuvo que separar de su tío, una de las primeras reacciones de Lot que nos relata el texto bíblico es: “Y alzó Lot sus ojos, y vio toda la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, …” (Génesis 13:10). ¿Qué tiene de malo todo lo que vio? Nada.  Su decisión al respecto para poder mantenerse estable en su granja, y responsable para pagar a sus trabajadores, fue que: Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron el uno del otro. / Abram acampó en la tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma” (Génesis 13:11,12).  Entonces, ¿dónde está el peligro? Ahora te vas a dar cuenta. El relato dice: “Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera” (Génesis 13:13).  El peligro no estaba en la llanura en la tierra fértil y apropiada para acrecentar sus rebaños y su patrimonio. El peligro estaba en Sodoma, pero como el mundo tiene una atracción tan sutil, Lot mismo sin darse cuenta del peligro o aunque se haya dado cuenta no fue capaz de evitarlo, sino que según el versículo 12, él mismo “fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma” (Génesis 13:12).

   Te voy a compartir el caso de un vendedor quien usó el principio de la atracción sutil para poder implementar las ventas de su negocio. Se fijó en que poca gente visitaba su negocio, entonces compró algunos carros usados y los estacionó frente a la tienda. De repente creció la cantidad de clientes que lo visitaba, porque veían los carros ahí estacionados y se imaginaban que había mucha clientela – y que por eso tenía que ser un buen lugar.  Igualmente, el mundo se las ingenia para presentarnos con sutileza sus atracciones sin darnos cuenta rápidamente que su intención es conducirnos a más pecado que lo que ya hemos estado haciendo.

   Seyli, no importa que estés en un lugar que por sí mismo no es peligroso, como lo es la iglesia del Señor Jesucristo, como es tu familia que conoce el evangelio de Jesucristo, el mundo pecaminoso está tan cerca y es tan sutil para atraerte, que sin darte cuenta podrías estar dando pasos para acercarte y caer en sus peligros. Escápate de sus peligros.  La mejor manera de escapar es cerciorándote de la sutileza de sus peligros, no cuando ya estás dentro; pero si de alguna manera ya estás dentro, escapa ahora mismo.

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   La segunda realidad del mundo que es una alerta para que escapes de sus peligros morales y espirituales, es:

II.- QUE PUEDEN DESTRUIR HASTA A TU FAMILIA AUNQUE SOLO ESTÉS EN LA ORILLA.

   Lot, seguramente se dio cuenta de que “…los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera” (Génesis 13:13), y que eso representaría un gran peligro, sin embargo, “fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma” (Génesis 13:12).   Un día que Dios envió a dos de sus ángeles a visitar a Lot, la historia del caso dice que: “Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma” (Génesis 19:1).  ¿Qué hacía allí?  Era el lugar donde se relacionaba con ellos para hacer tratos de negocios con ellos.  De alguna manera, aunque parece que estaba solamente en las orillas, intencionalmente estaba involucrado en su anti cultura, aunque solamente para hacer negocios que a él le convenían para su prosperidad. Es decir, intencionalmente, poco a poco se fue acercando a donde estaba el peligro de la maldad y el pecado contra Dios.  Lot, quizá pensó como muchas personas que sienten súper capaces, que de ninguna manera lo afectarían a él, ni a su esposa, ni a sus dos hijas, pero muy pronto, Lot, aunque en realidad no estaba totalmente integrado en la ciudad de Sodoma, pues solamente vivía en las cercanías, muy pronto se pudo dar cuenta del poder destructivo del mundo que hace un lado de sus vidas a Dios de sus vidas.

   Aquel mismo día que los ángeles le visitaron, los hombres depravados de Sodoma, por la noche fueron a donde vivía Lot, no tan lejos de la entrada de aquella ciudad, e intentaron violar a los ángeles.  Lot, hizo todo lo posible por defender a sus visitantes, e irresponsablemente tuvo que ofrecer que mejor violaran a sus dos hijas antes que a los ángeles.  Afortunadamente, eso no sucedió, pero Lot mismo fue agredido por los hombres de la ciudad, teniendo que ser rescatado por los ángeles que no eran nada menos que una manifestación de Dios mismo presente en el hogar de Lot para salvarle de las consecuencias de sus malas decisiones. Lot, no tenía por qué pasar esos penosos momentos, si no hubiese tomado la decisión de acercarse intencionalmente poco a poco al mundo sodomita de maldad y pecado, que estuvo a punto de destruir a su propia familia.

   El mundo es como una familia de plantas conocidas como Sarraceniaceae, que tiene un género conocido científicamente como Sarracenia con más de 10 especies[2]; otro género conocido como Darlingtonia Califórnica, con algunas especias[3]; y otro género conocido como Heliamphora con más de 23 especies[4]. Popularmente muchas de estas especies se distinguen por su peculiar forma de jarro, por lo que también se les conoce popularmente como “plantas jarro”.  Pero muchas de estas especies de plantas tienen una característica peculiar por las que son conocidas como plantas carnívoras.  En Wikipedia, se describe que este tipo de plantas “contiene un líquido con olor dulzón en su interior, que atrae a los insectos, ellos caen en el interior de aquel vaso y no pueden salir”[5].  Más o menos, así es el mundo que una vez, te acerques a la orilla de su trampa o influencia, es posible que caigas y resbales a su interior, donde sin duda lo que va a hacer contigo es triturarte hasta destruirte, e incluso puedes exponer a tu propia familia.

   Seyli, ten cuidado a dónde te llevan tus pasos.  Cerciórate que en tu vida no camines hacia las orillas del peligro. Nunca te sientas como la chica súper poderosa que puede dominar los peligros del pecado y del mundo que lo practica y promueve.  Su poder destructor es una alerta para que no camines hacia ello.  La mejor manera de escapar de los peligros del mundo es no dando ningún solo paso hacia ello; pero en caso de que ya te hayas encaminado hacia el mundo y sus pecados, o si incluso ya estás en sus orillas, escapa ahora mismo.

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   La tercera realidad del mundo que es una alerta para que escapes de sus peligros morales y espirituales, es:

III.- QUE ACARREAN EL JUICIO DE DIOS SOBRE SUS VIDAS.

   Luego que aquellos dos ángeles que visitaron a Lot, le defendieron en su propia casa, dice el relato bíblico que: “a los hombres que estaban a la puerta de la casa hirieron con ceguera desde el menor hasta el mayor, de manera que se fatigaban buscando la puerta. / Y dijeron los varones a Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar; / porque vamos a destruir este lugar, por cuanto el clamor contra ellos ha subido de punto delante de Jehová; por tanto, Jehová nos ha enviado para destruirlo” (Génesis 13:11-13).  Cuando en un pecador no hay arrepentimiento, irremediablemente tal pecador tiene que ser castigado, aunque afortunadamente Dios siempre le da primeramente oportunidades de arrepentimiento.  Pero finalmente no hay arrepentimiento, nadie puede escapar del juicio que Dios determine aplicar a los que no se arrepienten.  Aquellos hombres malvados de Sodoma que quisieron violar a los ángeles, y que agredieron a Lot, fueron cegados de la vista, y en ese mismo momento los ángeles indicaron a Lot que estos hombres y su ciudad serían destruidos; y según la historia, esa misma noche perecieron por la lluvia de fuego y azufre que cayó sobre ellos y en toda su ciudad Sodoma, incluyendo a otra ciudad llamada Gomorra que tenía la misma maldad y pecaminosidad contra Dios.  Las oportunidades de arrepentimiento se habían acabado, ahora irremediablemente era el momento de recibir su merecido.

   Seyli, por ningún motivo camines hacia la maldad y pecado atractivo del mundo.  Mucho menos hagas planes de estar, aunque sea en sus orillas pensando que no pasa nada porque eres súper poderosa para tomar el control de la situación. Es probable que te darás cuenta del peligro, cuando ya es demasiado tarde.  Dios quiera que no resbales en la trampa del mundo.  Dios quiera que nunca te encuentre allí, porque debes saber que, aunque Dios perdona la iniquidad y la rebelión: “de ningún modo tendrá por inocente al culpable” (Número 14:18; cf. Nahum 1:3).

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   La cuarta realidad del mundo que es una alerta para que escapes de sus peligros morales y espirituales, es:

IV.- QUE NADIE PUEDE ESCAPAR DEL MUNDO SIN LA AYUDA DE DIOS.

   Es necesario observar en el texto bíblico que cuando los ángeles, de parte Dios, le anunciaron a Lot que iban a destruir Sodoma y que por lo tanto acabarían con aquellos malvados y pecadores, inmediatamente se puede ver la misericordia de Dios con aquellos que a pesar de haber tomado malas decisiones en la vida, tienen un corazón afligido y arrepentido para con Dios.  El texto bíblico dice: “dijeron los varones (se refiere a los ángeles) a Lot: ¿Tienes aquí alguno más? Yernos, y tus hijos y tus hijas, y todo lo que tienes en la ciudad, sácalo de este lugar; / porque vamos a destruir este lugar, …” (Génesis 19:12, 13a).  El relato dice con respecto a los que se iban a casar con sus hijas, que: pareció a sus yernos como que se burlaba” (Génesis 19:14c); y por no hacerle caso, ellos también perecieron.

   Lot, su esposa, y sus dos hijas, solamente tenían el espacio de esa misma noche para salir del área de la destrucción que los ángeles iban a ejecutar de parte de Dios.  Por más esfuerzo que ellos debieron haber hecho aquella misma noche, no tenían el suficiente corazón o valor para abandonar el lugar y seguramente muchas pertenencias para poder salvarse. La misericordia de Dios se sigue notando, no solamente en el aviso de sacar todo del lugar, sino que se ve la ayuda de Dios cuando los ángeles al ver la dificultad principalmente espiritual que ellos tenían para querer escapar, “al rayar el alba, los ángeles daban prisa a Lot, diciendo: Levántate, toma tu mujer, y tus dos hijas que se hallan aquí, para que no perezcas en el castigo de la ciudad” (Génesis 19:15).  Sin embargo, las palabras de los ángeles, era insuficiente no solamente para Lot, sino también para su mujer y sus dos hijas, por lo que, según el relato: deteniéndose él, los varones asieron de su mano, y de la mano de su mujer y de las manos de sus dos hijas, según la misericordia de Jehová para con él; y lo sacaron y lo pusieron fuera de la ciudad. / Y cuando los hubieron llevado fuera, dijeron: Escapa por tu vida, …” (Génesis 19:16,17a).

   Seyli, según la palabra de Dios nadie es capaz por sí mismo de escapar de los peligros del mundo.  Mucho más cuando se trata de escapar de los peligros del mundo que llevan a una persona hacia la condenación eterna.  Es necesario que uno sea tomado de la mano, para ser librado del peligro o del juicio. El apóstol Pablo habla de su experiencia de ser salvado de la condenación, y recalca que no es por medio de algún ángel, sino por medio de Jesucristo el Hijo de Dios.  Este apóstol escribió a los filipenses: “…prosigo, por ver si logro asir aquello para lo cual fui también asido por Cristo Jesús” (Filipenses 3:12).  Cuando habla de ser asido por Cristo Jesús, quiere decir que primeramente tuvo que ser tomado de la mano por Cristo Jesús para para poder ser salvado.  Seyli, deja que Cristo Jesús, tome tu mano.  Si te das cuenta de que no puedes escapar tú sola de las trampas del mundo, recurre a Cristo. Él ya te está dando la mano.

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   CONCLUSIÓN: Seyli, por la gracia de Dios has cumplido quince años de vida.  Ya te habrás dado cuenta que la vida está llena de peligros.  Estoy seguro que tus padres don Rogelio y doña Arely, y otros familiares que te aman, te habrán dado consejos valiosos.  No los eches en saco roto. No los recibas por un oído y los filtres por el otro.  Mucho menos descartes el consejo de Dios que quiere evitarte complicaciones morales y espirituales a lo largo de tu vida.  Desde ahora, cerciórate si tienes malas amistades que te están llevando al peligro, pon un hasta aquí no a ellos sino a sus intenciones.  El día que un joven te quiera enamorar, ponte alerta que no te vaya a llevar al peligro.  Cualquier decisión en la vida que tengas que tomar, cerciórate que sean decisiones sabias para darle solamente a Dios la gloria. Nunca dejes que las trampas del mundo te atrapen.  Nunca dejes que los peligros del mundo te alejen de Dios.

   Muchas felicidades Seyli.  Que Dios tenga siempre misericordia de ti, y gracia para ti, por medio de su Hijo Jesucristo.

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[1] http://www.traveler.es/naturaleza/galerias/los-destinos-naturales-mas-peligrosos/627/image/29616

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Sarracenia

[3] https://es.wikipedia.org/wiki/Darlingtonia_californica

[4] https://es.wikipedia.org/wiki/Heliamphora

[5] https://es.wikipedia.org/wiki/Sarracenia (Sección: Descripción).

Oct 21

REY MANASÉS: LA REFORMA PERSONAL NO DEBE COMENZAR DEMASIADO TARDE, Por: Diego Teh.

MANASÉS: LA REFORMA PERSONAL NO DEBE COMENZAR DEMASIADO TARDE.

2 Crónicas 33:1-20.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Siervos de Jesús” de Celestún, Yucatán; el domingo 21 de octubre 2017, a las 19:30 horas; como sermón de la serie: REYES REFORMADORES DEL ANTIGUO TESTAMENTO.

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   INTRODUCCIÓN: Hoy utilizaré la historia de un rey descendiente de David, cuyo nombre fue Manasés.  Fue hijo de un gran hombre temeroso de Dios, el rey Ezequías quien fue un gran reformador de la vida religiosa y también política de su reino.  Tras la muerte de Ezequías, su hijo Manasés ocupó el trono del reino de Judá, y observen lo siguiente: “De doce años era Manasés cuando comenzó a reinar, y cincuenta y cinco años reinó en Jerusalén” (2 Crónicas 33:1).  Sumando su edad cuando comenzó a reinar con los años que reinó, el resultado es que este hombre vivió 67 años.  Otros reyes vivieron menos años que él.  La verdad que Manasés tuvo tiempo suficiente para vivir y gobernar.  No todas las personas llegan a esa edad, aunque también es cierto que algunos viven mucho más que 67 años.  Pero, lo que el texto bíblico nos expone es cómo este hombre desperdició muchos años de su vida no tomando en cuenta a Dios, lo cual fue para él a final de cuentas nada provechoso, sino desastroso.  El texto bíblico tiene un mensaje apropiado no solamente para las personas que ya comenzaron la tercera edad de los 65 para arriba, sino que también para todos los menores de 65 años. ¿Tiene usted 50, 40, 30, 20, 15 años o menos?, el mensaje tiene aplicación para usted.

   En el mensaje de este momento les voy a predica que: La reforma personal que todos necesitamos no debe comenzar demasiado tarde. / ¿Por qué la reforma personal que todos necesitamos no debe comenzar demasiado tarde? / En este mensaje basado en la crónica del rey Manasés de Judá, les voy a compartir algunas razones.

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   La primera razón por la que nuestra reforma personal no debe comenzar demasiado tarde en nuestra vida, es porque:

I.- EL QUE NO SE REFORMA PUEDE HACERSE MÁS PERVERSO.

   Con respecto a este rey Manasés dice el cronista: “Pero hizo lo malo ante los ojos de Jehová, conforme a las abominaciones de las naciones que Jehová había echado de delante de los hijos de Israel. / Porque él reedificó los lugares altos que Ezequías su padre había derribado, y levantó altares a los baales, e hizo imágenes de Asera, y adoró a todo el ejército de los cielos, y les rindió culto. / Edificó también altares en la casa de Jehová, de la cual había dicho Jehová: En Jerusalén estará mi nombre perpetuamente. / Edificó asimismo altares a todo el ejército de los cielos en los dos atrios de la casa de Jehová. / Y pasó sus hijos por fuego en el valle del hijo de Hinom; y observaba los tiempos, miraba en agüeros, era dado a adivinaciones, y consultaba a adivinos y encantadores; …” (2 Crónicas 33:2-6b), pero observen cómo termina el versículo 6, que dice de Manasés que: se excedió en hacer lo malo ante los ojos de Jehová, hasta encender su ira” (2 Crónicas 33:6c).  ¿Observó usted que no solamente “hizo lo malo ante los ojos de Jehová” (v. 2), sino que “se excedió en hacer lo malo ante los ojos de Jehová” (v. 6c)?  Mientras más deje uno pasar el tiempo y uno no tome la decisión de reformar su vida personal, uno se expone al efecto de la depravación total que hay en nuestra naturaleza.  Somos capaces de hacer lo más perverso que nadie ni nosotros mismos nos hicimos la idea de estar haciendo tales cosas.

   Amados oyentes, somos como Manasés de la misma naturaleza humana.  Es más fácil para cualquiera de nosotros hacer cosas malas que buenas.  Es igualmente fácil que hagamos peor nuestra vida y la de los demás, porque no decidimos ponerle un alto a nuestra mala conducta.  Quizá usted no ha hecho cosas como las que hizo Manasés, pero no puede usted negar que ha hecho cosas que Dios no estaba esperando de usted, por lo que tenga usted cuidado de no hacerse cada vez más perverso que se diga de usted como de Manasés que éste sí que “se excedió en hacer lo malo”.  La buena noticia es que Jesucristo puede ser el divino reformador para la vida personal de usted porque él “quita el pecado” (cf. Juan 1:29).

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   La segunda razón por la que nuestra reforma personal no debe comenzar demasiado tarde en nuestra vida, es porque:

II.- EL QUE NO SE REFORMA ATRAE PARA SÍ MISMO LA IRA DE DIOS.

   Recuerde usted que Manasés “se excedió en hacer lo malo ante los ojos de Jehová”, pero observe cual fue una consecuencia natural procedente de Dios.  La descripción final del v. 6, dice: “hasta encender su ira”. ¿La ira de quién? La de Dios.  La evidencia se deja ver donde el cronista dice que, en consecuencia: “Jehová trajo contra ellos los generales del ejército del rey de los asirios, los cuales aprisionaron con grillos a Manasés, y atado con cadenas lo llevaron a Babilonia” (2 Crónicas 33:11).  Esto y más puede hacer Dios con todo su soberano derecho contra aquel que hace lo malo ya sea mínimo o en exceso.  Mientras Manasés al paso del tiempo no dejaba sus malas acciones contra Dios, su culto, y su pueblo, él iba acumulando el peso de sus pecados sobre sí mismo y haciendo que otros muchos también acumulen sus pecados.  Y Dios, a pesar de toda su paciencia, misericordia, bondad, gracia, y amor, siendo Dios no puede permitir que su propia criatura a quien hizo para su obediencia siga descarada y cínicamente haciendo lo malo, por lo que inevitablemente su ira tiene que encenderse.  En el caso de la historia que nos ocupa, la ira de Dios no era solamente sobre Manasés sino también sobre todo el pueblo.

  Jesús durante su ministerio habló de la razón principal porque ahora viene la ira de Dios, pero también enseñó la manera de huir de dicha ira divina. A Nicodemo el hombre que buscó en él respuesta para su vida personal, le dijo: “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36).  La incredulidad de toda persona hacia la persona y poderes de Jesús resulta en que “la ira de Dios está sobre él”, pues tanto el pecado original que se imputa a todo ser humano, mas los pecados que personalmente uno haya decidido cometer, al no haber sido perdonados, inevitablemente atraen la ira de Dios, cuyo resultado actual podría resultar en una lamentable desgracia, pero para la eternidad será la separación definitiva de la presencia de Dios. Sin embargo, “el que cree en el Hijo tiene vida eterna”, recibe perdón, y la ira de Dios se aparta de él, y a cambio recibe vida eterna.

   Amado oyente, hoy puede usted librarse de la ira de Dios, y vale la pena. Si usted no ha comenzado a trabajar en la reforma de su vida personal, hoy puede usted comenzar a hacerlo creyendo en la persona y obra de Jesucristo, creyendo que él dio su vida tomando el lugar de usted para pagar sus pecados los cuales ofenden a Dios y atraen su ira.  Entonces, eso le librará de la ira de Dios. ¿Está usted dispuesto a comenzar la reforma personal de su vida con este paso?  Esto es lo esencial que usted debe hacer. Cualquier otra cosa que usted haga, no quitará nunca la ira de Dios que está muy cerca de caer sobre usted.

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   La tercera razón por la que nuestra reforma personal no debe comenzar demasiado tarde en nuestra vida, es porque:

III.- EL QUE NO SE REFORMA NO PUEDE SER GUÍA DE OTROS.

   Por un momento supongamos que su excedencia se dio solamente en lugares profanos no consagrados para Dios, sería menos mal.  Pero esto no fue así, sino que decidió también usar la misma casa de Dios, el templo de Jerusalén, para afectar intencionalmente la vida espiritual de los verdaderos fieles a Dios.  Esto sí que es una excedencia.  La crónica dice que: “Además de esto puso una imagen fundida que hizo, en la casa de Dios, de la cual había dicho Dios a David y a Salomón su hijo: En esta casa y en Jerusalén, la cual yo elegí sobre todas las tribus de Israel, pondré mi nombre para siempre; / y nunca más quitaré el pie de Israel de la tierra que yo entregué a vuestros padres, a condición de que guarden y hagan todas las cosas que yo les he mandado, toda la ley, los estatutos y los preceptos, por medio de Moisés” (2 Crónicas 33:7,8).  Pero observen cuál fue el resultado final, que según la crónica dice: “Manasés, pues, hizo extraviarse a Judá y a los moradores de Jerusalén, para hacer más mal que las naciones que Jehová destruyó delante de los hijos de Israel” (2 Crónicas 33:9).  Siendo rey de Judá, aunque no era el sumo sacerdote, ni solo sacerdote, ni siquiera levita, tenía la facultad de ser el dirigente espiritual del pueblo de Dios bajo su reino.  Pero, en este caso como sucedió con otros reyes judíos, Manasés hizo todo lo contrario.  En otras palabras, no estaba en condiciones de ser el guía espiritual que su dignidad de rey le confiere. No había comenzado a reformar ni siquiera su propia vida. ¿Cómo lo haría con los demás?  No se puede.

   Amados oyentes, usted y yo no somos reyes con autoridad civil y religiosa sobre toda una nación, pero guiamos a nuestra familia, a nuestros hijos.  Y en nuestra calidad de cristianos guiamos a gente no creyente, e incluso a creyentes.  Pero ¿cómo los vamos a guiar si no dejamos que primero nuestra vida personal sea cambiada y capacitada por la gracia de Dios?  Recuerde usted que Jesús enseñando a los fariseos de su tiempo que querían que otros hagan lo bueno delante de Dios, pero ellos no hacían lo que es bueno, y de paso mal guiaban a quienes les aceptaban como sus guías espirituales.  Jesús les exhortó fuertemente diciéndoles que “recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros” (Mateo 23:15), y limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia” (Mateo 23:25), y “limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio” (Mateo 23:26).  Estas palabras de Jesús nos recuerdan que es con uno mismo que hay que comenzar, y así podremos guiar a nuestros hijos, a toda nuestra familia, a cualquier persona, y hasta a la iglesia de Dios.

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   La cuarta razón por la que nuestra reforma personal no debe comenzar demasiado tarde en nuestra vida, es porque:

IV.- MÁS VALE HACERLO AHORA QUE MÁS TARDE.

   Ya hemos visto que la ira encendida de Dios fue benevolente con Manasés, porque Dios pudo haber sido más drástico con él.  Pero de todas maneras esperó que llegara el momento indeseable cuando los generales del ejército del rey de los asirios, le aprisionaron con grillos, y atado con cadenas lo lleven a Babilonia, pues fue hasta ese momento que dice la crónica acerca de él: “Mas luego que fue puesto en angustias, oró a Jehová su Dios, humillado grandemente en la presencia del Dios de sus padres. / Y habiendo orado a él, fue atendido; pues Dios oyó su oración y lo restauró a Jerusalén, a su reino. Entonces reconoció Manasés que Jehová era Dios” (2 Crónicas 33:12,13).  Fue hasta que se vió en aprietos que consideró hacer algo favorable y espiritual por su propia vida.

   Amado oyente, usted no tiene qué esperar que lleguen las angustias en su vida para que entonces decida buscar a Dios.  No espere cuando los problemas sin siquiera haber tocado la puerta ya se encuentren bien adentrados en su vida, para que entonces usted se acuerde que es necesario orar a Dios.  Desde luego, que si usted pudo buscar a Dios, y orarle en esos momentos, es que todavía no es demasiado tarde, pero en realidad ya es tarde. Usted habrá perdido mucho tiempo de su vida, pues si usted hubiese buscado desde antes a Dios, y si usted le hubiese orado a Dios desde antes, usted se estaría ahorrando las angustias de vida con las que ahora está cargando, y/o las que más adelante podrían llegar a su vida.  Manasés después de tanto tiempo de rechazar a Dios, por fin se dio cuenta que ahora le necesitaba, y entonces se tuvo que humillar grandemente ante Dios.  Afortunadamente si Dios todavía quiere oírle a usted como lo hizo con Manasés, no es demasiado tarde, pero si de repente algo espontáneo acaba con la vida de usted sin haberle podido orar a Dios, entonces déjeme decirle que para usted se está haciendo demasiado tarde desde ahora mismo.  Estimado oyente, vale la pena que usted comience a reformar su vida personal ahora mismo, buscando a Dios, orándole a Él.  Acudiendo a Él por medio de su Hijo Jesucristo quien no solamente le va a escuchar a usted, sino que le va a convertir en la mejor persona que hace falta en su casa, en la escuela o en el trabajo, en la iglesia, y en cualquier lugar del mundo.  Pero reciba a Jesucristo hoy mismo como su salvador personal, y se dará cuenta que su vida será verdaderamente cambiada.

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   La quinta razón por la que nuestra reforma personal no debe comenzar demasiado tarde en nuestra vida, es porque:

V.- EL TIEMPO PERDIDO NO SE RECUPERA.

   En el caso de Manasés, su humillación fue muy buena, apropiada, con buenos resultados, por lo que observen la diferencia de sus últimos hechos con sus primeros hechos.  Comenzó a hacer lo bueno que no había hecho, y a destruir o revertir todo lo malo que había hecho.  Sus reformas los relata así el cronista bíblico: “Después de esto edificó el muro exterior de la ciudad de David, al occidente de Gihón, en el valle, a la entrada de la puerta del Pescado, y amuralló Ofel, y elevó el muro muy alto; y puso capitanes de ejército en todas las ciudades fortificadas de Judá. / Asimismo quitó los dioses ajenos, y el ídolo de la casa de Jehová, y todos los altares que había edificado en el monte de la casa de Jehová y en Jerusalén, y los echó fuera de la ciudad. / Reparó luego el altar de Jehová, y sacrificó sobre él sacrificios de ofrendas de paz y de alabanza; y mandó a Judá que sirviesen a Jehová Dios de Israel” (2 Crónicas 33:14-16).  De verdad, que quería recuperar el tiempo perdido. ¿No así le parece a usted?  Pero observe usted que lo que pudo haberse evitado desde el principio, ahora no era fácil, pues el cronista relata: “Pero el pueblo aún sacrificaba en los lugares altos, aunque lo hacía para Jehová su Dios” (2 Crónicas 33:17).  El tiempo perdido pudo haber sido útil para que la gente no se involucre y arraigue en el pecado que para muchos no es fácil ni posible salir una vez que hayan entrado en su mundo.  Ahora, ¿cómo le iba a hacer para revertir el daño espiritual que le había causado a las personas, y a su propia familia?  De hecho, cuando él muere, su hijo Amón que asume el trono, un muchacho de 22 años que ya tenía un hijo de 6 años, lo primero y lo único que hizo en sus escasos dos años de reinado fue hundir de nuevo al pueblo en la idolatría.  Manasés no pudo recuperar el tiempo perdido, ni revertir lo malo que había hecho.  Por eso Dios, tuvo que poner en el trono al hijo de Amón, el nieto de Manasés cuando solamente tenía 8 años.  Él tendría toda una vida para reformar su propia vida y la del pueblo que gobernaba.

   Amados oyentes, pongan alto al desenfreno que podría alguno de ustedes estar viviendo justo en este momento.  ¡Alerta!  Todo lo que usted desajuste en su propia vida y en la de su familia, u otras personas, no será fácil revertirlo si es que llega a ser posible la reversión.  Es mejor que ahora mismo comience la reforma personal de su vida.  Salomón, probablemente aconsejando a su hijo Roboam, le escribió: Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento” (Eclesiastés 12:1).  Es hoy que usted debe comenzar su reforma personal, en la edad que usted tiene, antes que pasen los años, y su problema se agrave.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, el objetivo de este mensaje fue que ahora que usted tiene oportunidad, comience a dar paso a la gracia de Dios que quiere obsequiarle a usted una mejor vida aquí en la tierra, y una gloriosa vida para cuando usted tenga que dejar este mundo para llegar a la eternidad.  Usted debe tener también en cuenta las palabras de Jesús que le dijo a un hombre que estaba viviendo como muchos de nosotros, no pensando en el tiempo ni en la brevedad de la vida, sino solamente en su trabajo y en la adquisición de más abundancia.  Jesús le dijo a este hombre: “Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?” (Lucas 12:20).  Lo que quiero enfatizarle a usted no es la incógnita acerca de quién va a heredar todo lo que ahora es de usted, sino en que quizá usted no alcance vivir ni 30, ni 50, ni 65, ni 80 o 90 años, pues, puede que hoy mismo acabe su vida.  ¿Está usted seguro de su salvación?  Pero, si Dios le permite a usted vivir más tiempo, ¿dejará que Dios reforme la vida personal de usted, para que no se hunda usted y los suyos en los problemas, en las angustias, en el pecado, en la ira de Dios, y en la condenación?  Cristo Jesús le puede ayudar.