Sep 23

CASA DE DIOS ENTRE ÁRBOLES DE ALMENDRO, Por: Diego Teh.

CASA DE DIOS ENTRE ÁRBOLES DE ALMENDRO

Génesis 28:10-19.

.Predicado por el Pbro. Diego Teh, el domingo 23 de septiembre 2018, a las 11:00 horas, en la dedicación de un tinglado construido en el frente de la casa de la hermana Ester de la Cruz García, en el Fracc. ACIM II, de Umán, Yuc; para seguir dando clases bíblica a niños y adultos, y haciendo cultos, y ofreciendo diversos servicios sociales.

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   INTRODUCCIÓN: Allá en la tierra prometida de Canaán, en Samaria una de las provincias de Canaán, desde antes de los tiempos de Abraham hasta los tiempos de Isaac y de Jacob, hubo una ciudad que se llamó Luz.  Su nombre no se refería a la “forma de energía que ilumina las cosas, las hace visibles y se propaga mediante partículas llamadas fotones”, sino al nombre con el que se conocía al árbol de almendro.  Aquella ciudad se llamaba así por la abundancia de almendros en su territorio.  Aquel árbol tenía una característica que la distinguía durante la primavera.  Es de los primeros árboles en florecer durante la primavera por lo que lo conocen popularmente como el ¨apresurado¨[1].  Sus flores, son blancas o débilmente rosadas que aparecen desde el mes de enero[2], dos meses antes que comience la primavera en Marzo.  La verdad son árboles muy bellos.  Es especialmente por esa belleza de sus flores que se le llegó a conocer como Luz, y en consecuencia sus frutos también eran conocidos igualmente como Luz, porque procedían del árbol de Luz o almendro.  Después de muchos siglos de existencia de esta ciudad llamada Luz, o sea almendro, ocurrió en aquel lugar, un hecho extraordinario propiciado por Dios en la experiencia de Jacob nieto de Abraham, hecho que le motivó a cambiarle el nombre de la ciudad de Luz, por el nombre: Bet-el, en idioma hebreo; o sea: “casa de Dios”. Ya hemos leído su fascinante historia.  Me imagino que Jacob tuvo que compartir con los nativos de aquella ciudad, su experiencia de haber soñado a Dios presente en aquel lugar, y no debió serle muy fácil convencerlos para que se cambie el nombre.

   Hoy, nos hemos reunido para la dedicación de este lugar que no es propiamente un templo, pero que lo hemos usado y lo usaremos como un lugar para reunirnos a adorar a Dios.  Este es un lugar que, sin duda alguna, igualmente podemos llamarle “casa de Dios”.  ¿Qué aprendemos de la historia bíblica que hoy hemos leído, en el que Dios se manifiesta a Jacob, y por ello él reconoce que la pequeña ciudad llamada Luz, “No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo” (Génesis 28:17)?

   Para descubrir algunas de las enseñanzas de aquel suceso extraordinario, les voy a predicar que las manifestaciones de la presencia de Dios indican diversos aspectos de la voluntad de Dios. / ¿Cuáles son los diversos aspectos de la voluntad de Dios que se indican en las manifestaciones de la presencia de Dios? / Basado en la historia de la manifestación de la presencia de Dios a Jacob, les compartiré los siguientes aspectos de su voluntad.

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   El primer aspecto de la voluntad de Dios al manifestar su presencia, es:

I.- QUE DIOS NO TIENE PROBLEMA PARA MANIFESTARSE EN UN LUGAR HUMILDE.

   Solamente recuerden cómo Jesús escogió nacer en un establo, en un pesebre, en una pequeña aldea llamada Belén.  ¿Cómo es posible que un terreno lleno de árboles de almendro sea la casa de Dios, y sea un lugar donde Dios está presente?  Es cierto que Dios merece lugares esplendorosos y excelentes, pero no tiene ningún problema para manifestar su presencia en lugares humildes como este bendito lugar donde nos seguiremos reuniendo.  Según el contexto de nuestra historia bíblica, Jacob, haciendo un largo viaje a las tierras de donde era originario su abuelo Abraham, pasó en aquella pequeña ciudad de almendros, llamada Luz o almendro.  Dice la historia que ya era demasiado tarde, “ya el sol se había puesto” (Génesis 28:11) cuando él llegó allí.  Jacob no rentó una casa o un hotel, sino que armó su casa de campaña, probablemente en la periferia de aquella ciudad, en donde estando cansado se durmió muy pronto, y tuvo un sueño extraordinario.

   En su sueño, vio: una escalera que estaba apoyada en tierra, y su extremo tocaba en el cielo; y he aquí ángeles de Dios que subían y descendían por ella. / Y he aquí, Jehová estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehová, el Dios de Abraham tu padre, y el Dios de Isaac; la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia” (Génesis 28:12,13).   Dios no esperó que Jacob llegara a una lujosa y prestigiosa ciudad para que entonces se le manifestara a él.  Dios no tiene problemas para manifestarse en lugares humildes.  Es por eso, que Jesús no escogió nacer ni en Roma, ni en Grecia, y ni siquiera en Jerusalén la capital del territorio de su pueblo escogido, sino en la aldea de Belén, una de las más pequeñas aldeas de toda la provincia y quizá de todo el país.

   Amados hermanos, esto quiere decir que podemos encontrarnos con Dios no solamente en un edificio arquitectónicamente diseñado como templo, y consagrado ceremonialmente para ese fin, sino que aún debajo de un árbol, o donde antes hubiese árboles.  Quizá los primeros dueños de este predio podrán recordar que justo en esta terraza y tinglado recién construido para reunirnos a adorar a Dios, lo único que antes había eran árboles que fueron talados para construir primero la vivienda, y ahora este tinglado que usaremos para adorar a Dios.  Igualmente podemos decir como Jacob, que aquí es Bet-el, o sea casa de Dios. ¡Qué extraordinario es saber que Dios está aquí, y por eso esta este lugar también, aunque está prácticamente al aire libre es “casa de Dios”!, aunque ojalá si un día podamos conseguir suficiente espacio para construir propiamente un templo en estos terrenos que están a solo 30 metros de aquí, por ahora saturados de arbustos mayormente de waxín (Leucaena leucocephala), que también es conocido como  peladera, liliaque, huaje o guaje.  Es de este nombre guaje, que se deriva la palabra guaxín, waxín, o huaxín como le conocemos aquí en Yucatán[3].  Dios no tendría ningún problema por ello.  Él es majestuoso y glorioso, pero también es grandemente sencillo y humilde.

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   El segundo aspecto de la voluntad de Dios al manifestar su presencia, es:

II.- QUE SEA CONOCIDO POR SU PUEBLO, PERO TAMBIÉN POR LOS QUE NO LO SON.

   Después de que Jacob despertó de su sueño, sus palabras fueron: “Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía” (Génesis 28:16).  ¿Cómo va a ser que Jacob no lo sabía?  Su abuelo estuvo viviendo allí, por lo menos en dos ocasiones en las que erigió un altar dedicado a Dios (Génesis 12:8; 13:3).  Isaac el papá de Jacob todavía no había nacido, pero es probable que Abraham le haya contado a Isaac su experiencia en Betel (aunque Moisés dice que era Betel, en aquel tiempo de Abraham el lugar todavía se llamaba Luz).  Dios se había aparecido a Abraham en un lugar cercano llamado Siquem, y “edificó allí un altar a Jehová” (Génesis 12:7), pero cuando él se traslada a Betel (o sea, Luz), Abraham también “edificó allí altar a Jehová, e invocó el nombre de Jehová” (Génesis 12:8).  Debió haber ocurrido a Abraham alguna manifestación de Dios a él allá en Betel (Luz) para que también allí edificase otro altar como el que edificó en Siquem.

   Pero, resulta que Jacob, no sabía que Dios se había manifestado allí.  O su abuelo, o su padre nunca se lo contaron, o a él no le interesaba nada acerca de Dios.  El caso, es que cuando a Jacob se le aparece Dios mediante un sueño, él dice: “Ciertamente Jehová está en este lugar, y yo no lo sabía” (Génesis 28:16).  Por eso, su historia dice de él: “Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuán terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo” (Génesis 28:17).  Ahora que ya supo que Dios estaba allí no dudó en reconocer que entonces el lugar era por ello “casa de Dios”, y “puerta del cielo”.  Dios se estaba manifestando directa y personalmente a él, para que él tuviese una experiencia de primera mano con Dios. Y apenas amaneció, Jacob: “llamó el nombre de aquel lugar Bet-el, aunque Luz era el nombre de la ciudad primero” (Génesis 28:19)[4].  Como dije antes, él conoció por experiencia propia la presencia de Dios, y luego la debió haber hecho saber a otros, a los habitantes de Luz, para proponerles cambiar el nombre de Luz a Betel.

   Amados hermanos, igualmente Dios se ha manifestado a nosotros por medio de su Hijo Jesucristo en quien hemos creído y ha estado transformando nuestra vida mientras seguimos con vida, y nos hemos dado cuenta que vale la pena haberle conocido por medio de su palabra.  Por lo mismo, ya que conocemos a Dios en nuestra experiencia espiritual, es también nuestro deber hacer saber a la gente que vive aquí en nuestro vecindario, que Dios está aquí, y que desea ser conocido, y aceptado por cada persona; y que la “casa de Dios” está aquí disponible para que ellos también vengan a encontrarse con Dios.  ¡Qué extraordinario es que Dios está aquí, y usted ya lo sabe, y que este lugar, igual es “casa de Dios”!   Muchos como Jacob y como los habitantes de Luz, no lo saben, por eso cada uno de nosotros es responsable de hacérselo saber a la gente.  Después de tener el conocimiento de Dios, el siguiente paso que nos corresponde es hablarle de Dios a otras personas para que sepan de Él. Su voluntad es que Él sea conocido.

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   El tercer aspecto de la voluntad de Dios al manifestar su presencia, es:

III.- QUE SEA ADORADO POR TODA PERSONA QUE YA TIENE CONOCIMIENTO DE ÉL.

   Dios no solo espera que Él sea conocido, sino que también sea adorado.  ÉL no quiere que nadie solamente sepa de Él y no le responda con adoración. Según nuestra historia bíblica, después que Jacob despertó de su extraordinario sueño, nos relata Moisés: “Y se levantó Jacob de mañana, y tomó la piedra que había puesto de cabecera, y la alzó por señal, y derramó aceite encima de ella” (Génesis 28:18). Lo que Jacob hizo fue una antigua ceremonia de adoración conocida y practicada en ese entonces como libación, que consistía en derramar aceite o incluso agua directamente sobre la tierra o sobre algún objeto específico como una piedra como si se estuviese consagrando un lugar o altar que se dedica para adorar y reconocer que Dios manifestó estar presente en aquel lugar.

   Como parte de la adoración que Jacob le rindió a Dios a quien ya conocía, Moisés nos relata lo siguiente: “E hizo Jacob voto, diciendo: Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir, / y si volviere en paz a casa de mi padre, Jehová será mi Dios” (Génesis 28:20,21). Es más, en su adoración, se comprometió a ser un diezmador de toda la prosperidad que él reciba de Dios.  Sus palabras de adoración a Dios en este aspecto, fueron: “Y esta piedra que he puesto por señal, será casa de Dios; y de todo lo que me dieres, el diezmo apartaré para ti” (Génesis 28:22).

   Amados hermanos, conocer a Dios mediante la fe en Jesucristo, y experimentar en nuestra vida las obras de su gracia que aplica en la vida de quienes creemos en su Hijo Jesucristo, debe despertar en nosotros y en todo creyente, un vivo deseo de adorarle.  Él está trabajando redentoramente en nuestras vidas, en las de ustedes que viven en este fraccionamiento.  Es por eso, que hemos decidido como Jacob, dedicar propiamente esta “casa de Dios”, aunque en forma de tinglado, para reunirnos al estudio de la palabra de Dios, y para adorarle.  Al mismo tiempo, aquí será para todos nosotros, incluyendo a ustedes que viven en este fraccionamiento, nuestra base de operaciones conjuntas para alcanzar a otras personas para Cristo y para la gloria de Dios.  Las personas alcanzadas con el evangelio, no son para nuestro beneficio, sino que serán para la gloria de Dios.  Dios espera ser adorado no solo por nosotros, sino por toda la gente que vive aquí, pero nosotros tenemos que ir a presentarles primeramente el evangelio de Jesucristo.  Mientras tanto, nosotros no olvidemos que Dios estará siempre esperando que nos reunamos para darle a él la adoración que se merece por estar pendiente de nuestras vidas.

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   El cuarto aspecto de la voluntad de Dios al manifestar su presencia, es:

IV.- QUE EL PROPÓSITO DE MANIFESTAR SU PRESENCIA ES PARA TRANSFORMAR LA VIDA HUMANA.

   Un detalle tomado del contexto de la vida de Jacob, es que su propio nombre era como una profecía de su comportamiento.  Jacob, significa engañador, usurpador, etc…, y en realidad esa había sido su conducta durante toda su vida.  Recientemente a su experiencia en Luz (luego Betel), Jacob había cometido una falta grave en contra de su hermano Esaú.  Isaac, ya avanzado de edad, y sin capacidad visual, había previsto bendecir a sus dos hijos, comenzando con Esaú, pero Jacob, dando pecaminoso honor a su nombre de usurpador, le robó la bendición que le correspondía a su hermano.  El padre de ellos, había enviado a Esaú a cazar en el campo, y que cuando regrese le preparara un guisado de su preferencia.  Pero, Jacob con la complicidad de su madre, para confundir a su papá de que él era Esaú, se puso la piel del algún animal peludo en sus brazos, para simular el brazo velludo de su hermano, y entonces se acerca y le dice a su papá: Papá ya regresé, ya te preparé tu comida preferida, aquí está, ¿me bendices por favor?

   Por poquito Isaac descubre que él no era Esaú sino Jacob.  En algún momento su papá le dice: “La voz es la voz de Jacob, pero las manos, las manos de Esaú. / Y no le conoció, porque sus manos eran vellosas como las manos de Esaú; y le bendijo. / Y dijo: ¿Eres tú mi hijo Esaú? Y Jacob respondió: Yo soy. / Dijo también: Acércamela, y comeré de la caza de mi hijo, para que yo te bendiga; y Jacob se la acercó, e Isaac comió; le trajo también vino, y bebió. / Y le dijo Isaac su padre: Acércate ahora, y bésame, hijo mío. / Y Jacob se acercó, y le besó; y olió Isaac el olor de sus vestidos, y le bendijo, …” (Génesis 27:22b-27a).  ¡Qué tremenda traición!  Obviamente, el primogénito recibiría en la bendición palabras que le harían recibir en su vida el doble de lo que recibiría los demás hijos.  Le había quitado a su hermano Esaú, lo que por derecho le correspondía.  Cuando Esaú se entera de lo ocurrido, eso le enoja demasiado, e incluso él dice que mataría a Jacob, pero no por ahora por respeto a su padre.  Sin embargo, Jacob, como consecuencia de su traición, sale de su casa desde Beerseba siempre en tierra de Canaán, y comienza a huir rumbo a Harán en Mespotamia, a unos 750 kilómetros al noroeste, donde su abuelo tenía parientes.  Jacob irá allá para hallar esposa para él.   Pero, tan pronto ni se había alejado de la tierra de Beerseba, a tan solo un poco más de 100 kilómetros de distancia en Luz, Dios se le manifiesta para confrontarle de su mala conducta, con el fin de cambiarle la vida para su propio bien.  Esta es una de las razones por las que Dios se manifiesta en la vida de los seres humanos.  Eso es lo que ha ocurrido en nuestra vida cuando conocimos el santo evangelio de Dios, y supimos que creyendo en Jesucristo somos transformados de una vida pecaminosa a una vida llena de gracia abundante.

   Amados hermanos, ahora que la gracia abundante de Dios ha tocado nuestras vidas, habiendo llegado a la experiencia de nuestro corazón y en realidad de todo nuestro ser, ya sabemos el bien que nos aporta.  Ahora, a partir de esta “casa de Dios” que hoy dedicamos a nuestro Señor, nuestro deber será llevar a otras personas el evangelio que según el apóstol Pablo es “poder de Dios para salvación” (Romanos 1:16), porque antes de salvar para toda la eternidad, también nos hace disfrutar los bienestares de Dios.  Usted está siendo transformado por Dios, pero otros necesitan de esa transformación espiritual para llevar una sana conducta.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, después de la dedicación, hoy, de esta “casa de Dios”, nuestra responsabilidad será dar a conocer al Dios que por medio de Jesucristo vino con toda humildad en busca de nosotros los pecadores.  Conozcámosle mejor para darlo a conocer bien a las personas.  Vengamos siempre para adorarle, y traigamos a otros para que le adoren.  Dejemos que él moldee nuestra conducta, y roguemos que él haga lo mismo con más personas.

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[1] http://etermagazine.com/cultura/el-almendro-un-arbol-sobresaliente/ (leer segundo párrafo).

[2] https://www.wikicristiano.org/diccionario-biblico/significado/almendro-a/

[3] https://es.wikipedia.org/wiki/Leucaena_leucocephala

[4]   Aunque Moisés nos relata que Abraham, unos 50 años antes que Jacob, plantó su tienda allí en Betel (Génesis 12:8; 13:3), no es porque para ese tiempo aquella ciudad ya existía con ese nombre, sino porque Moisés cuando escribió esa historia, aquel lugar ya llevaba este nombre desde hace unos 450 años, y él lo conoció, así como Betel y no como Luz.

Oct 22

REY JOSÍAS: LA REFORMA PERSONAL SE CENTRA EN LO ESENCIAL, Por: Diego Teh.

JOSÍAS: LA REFORMA PERSONAL SE CENTRA EN LO ESENCIAL.

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2 Crónicas 34:1-33.

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Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Ebenezer” de la col. San José Tecoh, de Mérida, Yucatán; el domingo 22 de octubre 2017, a las 10:00 horas; como sermón de la serie: REYES REFORMADORES DEL ANTIGUO TESTAMENTO.

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   INTRODUCCIÓN: Cierto empleado platicaba un día con su jefe, a quien consideraba una persona exitosa. -“Y dígame”, le preguntó el empleado “¿Cómo es que ha logrado su éxito?”  – “Lo resumo en dos palabras” contestó.  – “Y ¿cuáles son esas palabras?” – “Buenas decisiones.”  No conforme con la respuesta, el empleado preguntó de nuevo – ¿Y cómo logra tomar las decisiones correctas?”  – “Lo resumo, en una palabra: experiencia.”  – “Y ¿cómo ha conseguido su experiencia?”  – “Lo resumo en dos palabras” respondió.  – “Y ¿cuáles son esas dos palabras?”  -“Malas decisiones”[1].  Amados oyentes de la palabra de Dios, hoy no le quiero animar a que usted siga tomando malas decisiones.  Estoy seguro que ya ha tenido muchas malas decisiones, y voluntariamente o por equivocación, las seguirá teniendo.  Similar al jefe de la predicación usted ya tiene experiencia acerca del resultado de haber tomado malas decisiones durante su vida. ¿No es así?  Bueno, la experiencia mala ha de haberle traído el entendimiento de que usted ahora necesita tomar buenas decisiones.

   A propósito de la conmemoración del 500 aniversario de la reforma protestante, lo cual ya sabemos de qué se trata; ahora estamos promoviendo no solamente reformas que deben darse tanto en la administración y en la doctrina de la iglesia; sino también estamos promoviendo la reforma que debe darse en la vida personal, tanto de no creyentes como también de los que somos creyentes en Jesucristo.  Para ello, usaré en este momento la historia de la vida de un rey llamado Josías, quien por circunstancias, pero sobre todo por la soberana voluntad de Dios comenzó a reinar a sus 8 años de edad.  Y así transcurrieron otros 8 años de su vida mientras ejercía el oficio de rey.  Fue entonces cuando a sus dieciséis años que comenzó a hacer reformas no solamente en el ámbito político del reino, sino también en el ámbito religioso y espiritual.  Desde sus 16 años de edad hasta su muerte lamentablemente siendo un joven de tan solo 39 años, hizo reformas religiosas considerables e importantes en Jerusalén y en todo su reino, el reino de Judá; y tras su muerte se puede evaluar que su gestión, fue verdaderamente un éxito.  El historiador de su biografía, que se registra no en las crónicas, sino el segundo libro de los reyes, biografía que fue escrita muchos años después de Josías cuando ya después de él hubieron reinado otros cuatro reyes en Judá, dice de Josías que: “No hubo otro rey antes de él, que se convirtiese a Jehová de todo su corazón, de toda su alma y de todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés; ni después de él nació otro igual” (2 Reyes 23:25).  Esta evaluación nos presenta un cuadro que describe que su éxito como rey y reformador se debió a buenas decisiones esenciales que él tomó primeramente para su persona, antes que para la religión, el templo, o los ciudadano de su reino.  Vemos que tuvo que ver con “Jehová”, o sea, con Dios; y con “la ley de Moisés”, o sea, con la palabra de Dios; sin embargo, hay otras decisiones esenciales.

   En el mensaje de este momento, les voy a predicar que la persona que desea reformar su vida personal debe hacerlo tomando decisiones esenciales. / ¿Qué decisiones esenciales debe tomar una persona que desea reformar su vida personal? / Basado en la historia del rey Josías les compartiré algunas de las decisiones que son esenciales para que ocurra una reforma en la vida personal.

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   La primera decisión esencial necesaria para que ocurra una reforma en la vida personal, es:

I.- BUSCAR A DIOS.

   En la primera parte del versículo 3 leemos que: “A los ocho años de su reinado, siendo aún muchacho, comenzó a buscar al Dios de David su padre” (2 Crónicas 34:3a).  El énfasis que quiero señalar es el que dice que: “comenzó a buscar al Dios de David su padre”. Sin embargo, primero quiero que observen un detalle.  En el v. 1 hay una expresión similar a la de este versículo 3, diciendo que “De ocho años era Josías cuando comenzó a reinar” (2 Crónicas 34:1a). La palabra común a estos dos versículos es la palabra: Comenzó.  Sin embargo, es evidente que el comienzo de su reinado fue una cuestión que por derecho y obligación tenía que asumir por ser hijo del rey. Su familia, el pueblo, y el sumo sacerdote, sin descartar a Dios, fueron los factores que influyeron en declararlo forzosamente pero conforme a derecho, que él asumiera el cargo de rey.  Sin embargo, cuando “comenzó a buscar al Dios de David su padre”, no fue una circunstancia que haya resultado por derecho ni por imposición, sino que hubo una decisión que fue propia.

   El ambiente en el que este chico de 8 años fue educado, fue uno de idolatría que su padre Amón le inculcó.  Josías conoció a su abuelo el rey Manasés quien murió a sus 67 años (cf. 2 Crónicas 33:1), pero que en sus últimos años se arrepintió y abandonó la idolatría que él mismo había promovido y buscó a Dios.  Amón, hijo de Manasés, al parecer no estuvo de acuerdo con el cambio de vida de su padre, pues tan pronto muere su padre y Amón es hecho rey, inmediatamente influyó en la gente para que regresara a la idolatría que se vivía antes de que su padre Manasés dejara la idolatría.  Esa mentalidad de Amón padre de Josías, debió haber también influido en la tierna vida de este pequeño que en su infancia sería constituido rey de Judá.  Y así a sus ocho años de vida, habiendo sido influido por la idolatría de su padre, pero también por la vida recta de su abuelo, Josías comenzó a ser rey.  Mientras tanto los años pasaron, y ahora ocho años después de haber comenzado a reinar, teniendo ya dieciséis años “comenzó a buscar al Dios de David su padre”.  Esta es una decisión esencial que debe tomar toda persona para poder reformar su vida personal.  Si no buscaba a Dios, en consecuencia iba a seguir los malos pasos de su padre, o quizá mucho peor.  Dios, fue la decisión esencial que transformó su vida personal, y le hizo apto para liderar la reforma de su reino.

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   La segunda decisión esencial necesaria para que ocurra una reforma en la vida personal, es:

II.- PREFERIR SOLO A DIOS.

   Hace cuatro años que había comenzado a buscar a Dios, y la crónica nos dice que “a los doce años comenzó a limpiar a Judá y a Jerusalén de los lugares altos, imágenes de Asera, esculturas, e imágenes fundidas. / […] / Y cuando hubo derribado los altares y las imágenes de Asera, y quebrado y desmenuzado las esculturas, y destruido todos los ídolos por toda la tierra de Israel, volvió a Jerusalén” (2 Crónicas 34:3b, 7).  Estaba no a sus doce años de edad, sino a los doce años de su reinado cuando ya su edad era de 20 años.  En este punto, en realidad su edad no importa sino su decisión en el que demuestra progresión personal.  Quizá hubo dificultades por las que después de cuatro años no había limpiado su reino de los abundantes lugares profanos de idolatría, de las abundantes imágenes, esculturas, y fundiciones; pero llegó el momento cuando su crecimiento espiritual le llevó a tomar esta decisión.  Fue una decisión esencial porque no puede ser que esté buscando a Dios, y al mismo tiempo sea el responsable de permitir que la idolatría prolifere o se mantenga estable cuando estaba en su autoridad el acabar con ello.  Fue esencial porque comenzó con una convicción primeramente en su corazón, pues él no estaba inclinado a adorar a falsos dioses idolatrados por muchos.  Tuvo que tomar la decisión de preferir solamente a Dios.

   Amados hermanos, Jesús mismo dijo que Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas[2] (Mateo 6:24).  La aplicación que Jesús le da a su enseñanza fue en contra de los que vacilan entre servir a Dios, pero también su interés es vivir solamente por el dinero y dejar que el dinero sea el director de sus vidas, y no Dios.  Quizá el ídolo de usted no es Asera, ni alguno de los Baales, y ni siquiera el dinero, pero si por allí a escondiditas o abiertamente usted tiene sus ídolos, mientras al mismo tiempo encubre su inclinación, mientras intenta buscar a Dios; usted no está haciendo lo recto y agradable a los ojos de Dios.  Usted tiene que tomar desde hoy mismo, la decisión esencial de preferir a Dios; y esto requiere de deshacerse de todo aquello que en vez de Dios toma el control de su corazón.  ¿Qué va a preferir usted, a Dios o a otra cosa que controle su vida?  Si no es Dios, usted tiene que tomar la decisión esencial de comenzar con buscar a Dios, pero de verdad, prefiriéndole solo a Él, porque Él no comparte el control de ningún corazón con nada más.

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   La tercera decisión esencial necesaria para que ocurra una reforma en la vida personal, es:

III.- AMAR LA CASA/PRESENCIA DE DIOS.

   Cuando Josías ya tenía 26 años, dice la crónica acerca de él que: “A los dieciocho años de su reinado, después de haber limpiado la tierra y la casa, envió a Safán hijo de Azalía, a Maasías gobernador de la ciudad, y a Joa hijo de Joacaz, canciller, para que reparasen la casa de Jehová su Dios” (2 Crónicas 34:8).  Aquí quiero hacer una aclaración.  Amar la casa de Dios, debe entenderse de manera correcta, sino, lo que va a resultar es solamente idolatría.  No se trata pues, de amar el edificio del templo, aunque es obvio que algo que por derecho de propiedad o de uso, uno tiene la responsabilidad de darle mantenimiento.  Cuando un judío o israelita pensaba en la casa de Dios, obviamente que en su mente está presente “la casa” como edificio, pero los judíos y todo israelita tenían más presente el entendimiento de que es el lugar de la manifestación de la presencia de Dios.  Desde que Dios ordenó la construcción del tabernáculo en el desierto, comenzó a manifestar mediante una nube luminosa de manera permanente.  Esa nube fue conocida como La Shekiná, o nube de la gloria de Dios, por medio de la cual cuando aparecía sobre el área del Lugar Santísimo del tabernáculo, era Dios quien estaba comunicando a su pueblo que Él está en medio de ellos, vive con ellos, y está para favorecerlos a ellos.  Posteriormente cuando se dejó de usar el Tabernáculo, y se construyó el Templo desde tiempos de Salomón, Dios seguía manifestando su presencia sobre el área del Lugar Santísimo.  Por eso, cuando los judíos e israelitas en general pensaban en la casa de Dios, lo que más pensaban e identificaban era la presencia de Dios.  Así que, cuando digo que una decisión esencial necesaria para que ocurran cambios o reformas en la vida personal de alguien es amar la casa de Dios, lo que realmente quiero decir es que se debe amar la presencia de Dios.

   Amados hermanos, a este respecto podemos recordar episodios del Antiguo Testamento, como por ejemplo cuando Dios sale al encuentro de sus hijos, como en el caso de Jacob, un hombre usurpador que por sus hechos no se sentía bien ni consigo mismo.  Jacob, al encontrarse en el camino con un varón con quien luchó y le dañó el muslo, mientras luchaba con aquel varón se pudo dar cuenta de que no era un varón ordinario, porque, a pesar de que le estaban lastimando el muslo, tuvo que decirle al varón: “No te dejaré, si no me bendices” (Génesis 32:26b). Y la historia del caso concluye en que “… llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma” (Génesis 32:30)..  Sorpresa, no era un varón ordinario, era la presencia de Dios manifestada como varón, pues dice que en él vio a Dios cara a cara.  Después de todo esto, Jacob comenzó a mejorar en muchos aspectos, incluyendo su interés de reconciliarse con su hermano Esaú a quien desde hace muchos años le había causado mucho daño, y solo así pudo humillarse y reconciliarse con él.  Sin duda que amar la presencia de Dios es transformador, pues siempre resultará en reforma en la vida personal.  Esa debe ser una decisión esencial que usted debe tomar ahora mismo.  Ame usted la persona de Dios, ame usted el preferir solo a Dios, y ame usted encontrarse con Dios en la adoración durante el culto en este templo al que usted acude a adorar.  Desde luego que también si algún día se necesita su cooperación para alguna mejora en el edificio de este templo, no dude en ofrecerlo voluntariamente pues el lugar donde usted viene a encontrarse con la presencia de Dios en la adoración congregacional. Cuando usted escuche la palabra templo no se limite a pensar en las paredes materiales, sino piense en su encuentro con la presencia de Dios.

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   La cuarta decisión esencial necesaria para que ocurra una reforma en la vida personal, es:

IV.- AMAR LA PALABRA DE DIOS.

   Para ese mismo tiempo de sus veintiséis años del rey Josías, ocurrió que el libro de la ley que estaba desaparecido desde hace muchos años, fue encontrado por el sumo sacerdote en turno llamado Hilcías. La crónica dice lo siguiente al respecto: “Y dando cuenta Hilcías, dijo al escriba Safán: Yo he hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. Y dio Hilcías el libro a Safán. / Y Safán lo llevó al rey, y le contó el asunto, diciendo: Tus siervos han cumplido todo lo que les fue encomendado. / Han reunido el dinero que se halló en la casa de Jehová, y lo han entregado en mano de los encargados, y en mano de los que hacen la obra. / Además de esto, declaró el escriba Safán al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me dio un libro. Y leyó Safán en él delante del rey. / Luego que el rey oyó las palabras de la ley, rasgó sus vestidos” (2 Crónicas 34:15-19).  Según Deuteronomio 31:24-27, debía haber una copia de este Libro de la Ley a un lado del arca del pacto, iniciando desde los días de Moisés.  Según Deuteronomio 17:18-20, cada rey debía tener una copia personal de la ley, y debía leerla.  Según Deuteronomio 31:9-13, la ley entera debía ser leída en una asamblea de la nación una vez cada 7 años en la Fiesta de los Tabernáculos para mantener la ley entre el pueblo. Y también los levitas, dispersados a largo del país, tenían la responsabilidad implícita de enseñar la ley al pueblo de Israel.  No se tiene datos acerca de cómo se dejó de tener a la mano las copias obligatorias del Libro de la Ley, pero en la época de Josías, ni en el templo había una copia del Libro de la Ley, ni el rey tenía una copia el palacio, y por lo tanto ni se había leído seguramente que por varios septenios, y en todo el país los levitas ya no estaban enseñando la ley.  Todo esto tiene su antecedente desde que algunos de sus reyes antepasados ordenaron el cierre del templo, y colocaron a los sacerdotes de Dios y levitas al servicio de los altares de los ídolos.

   Ahora que apareció una de las copias, que providencialmente estaba en el mismo templo cerrado y semi destruido, al no haber una copia en su palacio, “luego que el rey oyó las palabras de la ley, rasgó sus vestidos” (2 Crónicas 34:19). Esto es señal de que se dio cuenta de que a pesar de ignorar la voluntad de Dios le corresponde a todo su reino y a él mismo como rey una maldición o condenación por todas las obediencias cometidas incluso por sus antepasados.  El haber rasgado sus vestidos, es indicación de que le dolió en el corazón que sus antepasados y su pueblo actual hayan ofendido a Dios. Su actitud estaba demostrando que no despreció la palabra de Dios sino todo lo contrario, le tuvo amor, respeto, y convicción de obediencia.  Después de esto, Josías organizó una comisión diciéndoles: Andad, consultad a Jehová por mí y por el remanente de Israel y de Judá acerca de las palabras del libro que se ha hallado; porque grande es la ira de Jehová que ha caído sobre nosotros, por cuanto nuestros padres no guardaron la palabra de Jehová, para hacer conforme a todo lo que está escrito en este libro” (2 Crónicas 34: 21).  Solamente con esto se nota que a pesar de la condenación que el Libro de la Ley le anunciaba, su corazón amó la palabra de Dios.  La Ley le reveló que él y su reino se encontraban en pecado delante de Él, y su corazón no se puso a la ofensiva contra Dios su autor, sino que amó la palabra dicha por Dios, y por eso recurrió nuevamente a buscar respuesta específica para la situación en la que se encontraban él y su reino.  Esto fue otra de sus decisiones esenciales que trajeron reformas a su propia vida, y a la de muchas personas más de todo su reino, y más allá de su reino.

  Amados oyentes, en la época de la reforma conocida como reforma protestante del siglo XVI, la palabra de Dios no estaba perdida, pero estaba ocultada en sus idiomas originales de tal manera que la gente de otros idiomas no lo podía leer.  Esto fue usado bajo intereses personales e institucionales para engañar a mucha gente con doctrinas falsas que traían beneficios ilícitos a muchos falsos sacerdotes y predicadores.  La reforma sirvió para comenzar a traducir la palabra de Dios en el lenguaje propio de cada país o etnia. La reforma sirvió para promover que aquellos mal intencionados maestros de la palabra de Dios, y toda aquella gente engañada con falsas doctrinas, vuelvan a la palabra de Dios como fundamento de su fe y de su conducta.  El día de hoy se sigue distribuyendo la palabra de Dios, en español, o en el idioma que usted lo necesite.  Usted no tiene pretexto para vivir desviado de la verdad acerca de la voluntad de Dios.  Usted debe volver o comenzar a amar la palabra de Dios, porque eso traerá reformas valiosas a su vida.  Sepa o recuerde usted que Jesús dijo a quienes escuchaban la palabra de Dios que él enseñaba: “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado” (Juan 15:3).  Vale la pena amar la palabra de Dios porque produce reformas en la vida personal.  Esta es una decisión esencial que usted debe tomar ahora mismo.

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   La quinta decisión esencial necesaria para que ocurra una reforma en la vida personal, es:

V.- AMAR COMPROMETERSE CON DIOS.

   Después de que se hubo reparado el templo, después de Josías acudió a adorar a Dios en el templo, y luego que él mismo presidió la lectura del ley o libro del pacto como también se le llamaba, hay algo relevante que la crónica dice acerca de Josías.  Preste atención en escuchar o leer lo que Josías hizo: “Y estando el rey en pie en su sitio, hizo delante de Jehová pacto de caminar en pos de Jehová y de guardar sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo su corazón y con toda su alma, poniendo por obra las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro” (2 Crónicas 34:30-31).  A penas tenía 26 años, pero nosotros ahora ya sabemos que vivió hasta sus 39 años; entonces, le quedaban solamente 13 años de vida que obviamente él ni nadie más sabía.  Pero ya sean los 13 o muchos más años que le hubiese tocado vivir, Josías estaba haciendo “pacto”, o sea, se estaba comprometiendo con Dios de por vida.  Preferir a Dios, recuerde usted que no deja cabida a que usted ame algo u otra cosa que no tenga que ver con Dios mismo. Es por eso que él amó la palabra de Dios, y entendió por la misma palabra de la Ley de Dios que no se puede estar vacilando con un tiempo de servicio a Dios, y otro tiempo se deja sin servirle.  Tiene que ser un servicio comprometido de por vida.  Y así se comprometió Josías, quien murió a sus 13 años después, joven a sus 39 años, pero fiel en cumplir su pacto con Dios.

   Amado hermano, si en verdad usted prefiere a Dios, debe hacer compromiso de servicio permanente para Él.  Es evidente que hay personas que se ostentan creyentes y que sinceramente están buscando a Dios porque Dios mismo les ha dado la gracia de poder acudir a Él, pero estos creyentes viven sin compromiso evidente para con Dios.  Espero que usted no sea de este grupo que al parecer es numeroso en muchos lugares; pero en caso de que usted sea uno de ellos, déjeme recordarle que usted necesita tomar la decisión de amar comprometerse con Dios, pues es estando comprometido con Dios de por vida, que se verá en usted los frutos de una vida personal reformada, sino usted no demostrará frutos, sino quedará en su estancamiento actual.

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   CONCLUSIÓN: Para concluir, voy a recalcar que Jesús es mejor que Josías, pero Josías fue una sombra de Jesucristo quien a pesar de ser Dios hecho carne vivió todos estos amores que le hicieron un hombre perfecto delante de Dios.  1.- Jesús a pesar de ser el Divino Hijo de Dios, buscó y prefirió a Dios y amó su presencia en el templo y en la oración.  ¿Recuerda usted cuando a sus doce años, aun cuando sus padres representantes José y María, ya se regresaban a Jerusalén, él buscó la manera de quedarse más tiempo en Jerusalén para estar en el templo que representa el lugar de encuentro con Dios?  ¿Recuerda usted que por las madrugadas antes de comenzar sus ocupaciones del día, y lo mismo por las noches después de un día arduo de trabajo, Jesús dedicaba tiempo a la oración?  2.- Jesús, a pesar de ser el Divino Hijo de Dios, el Logos eterno, la palabra misma hecha carne, amó la palabra de Dios, pues lo primero que sabemos de él es que a sus solamente doce años, estaba en el templo dialogando no cualquier cosa sino la palabra de Dios con los doctores de la Ley de Dios.  3.- Jesús a pesar de ser el Divino Hijo de Dios, vivió siempre comprometido con Dios su Padre celestial, pues a sus solamente doce años, cuando sus padres representantes le encontraron después de tres días de búsqueda, él les dijo: “¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?” (Lucas 2:49b).  Poco más de 18 años después, en uno de los primeros episodios de su ministerio, en la ocasión cuando platicó con una samaritana, momento en el cual sus discípulos le llamaban a comer, él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis. / […] / … Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra” (Juan 4:32-34).  Y finalmente, cumplió el objetivo para el cual vino a este mundo, a morir por los pecadores elegido de Dios para salvación.  Estando en la cruz casi a punto de morir, entregó su informe de trabajo a su padre celestial, diciéndole: “Consumado es” (Juan 19:30a), lo cual dicho en otras palabras es lo mismo que: “Todo ya está terminado.”  ¿No es esto una vida de compromiso con Dios?

   Cada uno de nosotros debemos tomar este tipo de decisiones esenciales:

            1.- Buscar a Dios.

            2.- Preferir a Dios.

            3.- Amar la presencia de Dios.

            4.- Amar la palabra de Dios, y

            5.- Comprometerse con Dios.

   Dios debe ser el centro de nuestra vida. Sin él no hay reformas que se puedan lograr en nuestra vida personal, para poder ser bendición para otros.

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[1] https://renuevo.com/reflexiones-decisiones.html

[2] En el escrito original del Mateo, aparece la palabra griega: Mamón.  Según Wikipedia, Mammon es una palabra aramea que significa «riqueza», pero su etimología es confusa; los eruditos han sugerido conexiones con el verbo «confiar» o un significado de la palabra «confiado», o con la palabra hebrea ‘matmon’, que significa «tesoro». También se utiliza en hebreo con el significado de «dinero» (????). La transcripción griega  para mammon es ??????? (mamonás), y puede encontrarse en el Sermón de la montaña (durante el discurso sobre la ostentación) y en la parábola del administrador injusto. ? Otros eruditos sugieren que mammon procede del término fenicio mommon («beneficio» o «utilidad»). Ver: (https://es.wikipedia.org/wiki/Mamm%C3%B3n). Pero en cualquiera de los casos tiene que ver con el amor al dinero, lo cual también es idolatría.