Abr 08

UNA VIDA DE MILAGROS, Por: Diego Teh.

UNA VIDA DE MILAGROS

 Romanos 8:12-17.

Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del domingo 08 de abril 2018, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.

Este bosquejo corresponde al sermón # 04 de la serie: UNA VIDA CENTRADA EN EL EVANGELIO.

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   INTRODUCCIÓN: ¿Sabe usted qué es un milagro? Por cierto, ¿le han ocurrido milagros a usted?  Y de manera más precisa, ¿el día de hoy está ocurriendo algún o muchos milagros en su vida? Yo quiero pensar que sí están ocurriendo milagros en la vida de usted, aunque usted no se dé cuenta, porque los milagros no son solamente aquellos eventos extraordinarios y visibles que a veces ocurren a otros o a nosotros no habiendo ni explicación científica para saber cómo es que llegaron a ocurrir.  Pero, hay otros milagros que no son visibles, aunque siempre extraordinarios, sin embargo son más cotidianos, pues todos los días nos podrían ocurrir, o más bien, nos deberían ocurrir.  Son este tipo de milagros que quiero pensar que sí están ocurriendo en sus vidas, porque si en nuestra vida no ocurrieran estos milagros, entonces, en vez de superar por medio de Cristo nuestra condición pecaminosa, nos estaríamos hundiendo más y más en la miserable condición de depravación. Pero, Dios en su gracia, ha querido que en nuestra vida ocurran estos milagros inicialmente invisibles porque comienzan en el corazón, pero que luego también se hacen visibles por el cambio de vida que estos milagros producen en nosotros.  Son milagros, no solamente porque no tienen explicación científica, sino porque Dios mismo es quien los produce en quienes dejan que su corazón sea tocado por el poder de Dios.  Según nuestro texto bíblico, quien produce estos milagros, es el Espíritu Santo.

   En el mensaje de este momento, les voy a predicar según los versículos que leímos en Romanos 8, que: El Espíritu Santo de Dios lleva a cabo milagros en la vida de los creyentes en Jesucristo. / ¿Cuáles son los milagros que el Espíritu Santo de Dios lleva a cabo en la vida de los creyentes en Jesucristo? / Basado en los versículos 12 al 17 les voy a presentar alguno de los milagros que el Espíritu Santo de Dios lleva a cabo en la vida de los creyentes en Jesucristo.

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   El primer milagro que el Espíritu Santo de Dios lleva a cabo en la vida de los creyentes en Jesucristo, es que:

I.- HACE MORIR EN EL CREYENTE LAS OBRAS DE LA CARNE.

   Lo primero que observamos que el apóstol Pablo dice en el versículo 13, es que hay un peligro para quienes viven conforme a la carne, pues dice: “porque si vivís conforme a la carne, moriréis” (Romanos 8:13a).  Vivir conforme a la carne, como lo es la embriaguez, la promiscuidad, la adicción a las drogas, y otras muchas cosas más, la única garantía que ofrecen es una vida corta para quienes la practican, porque es verdad que la sentencia de la carnalidad es la muerte, tal como Pablo dice que por la carne “moriréis”.  Pero, la carnalidad no solo causa la muerte prematura del cuerpo, sino también es causa de muerte espiritual que separa de Dios para siempre.

   Sin embargo, cuando uno cree en Jesucristo, y por ello tanto Cristo como el Espíritu de Dios comienzan a vivir dentro de nuestro corazón, el Espíritu Santo lleva a cabo una función muy especial en nuestro ser que consiste en destruir las obras de nuestra carnalidad.  Es por eso que en el mismo versículo 13, el apóstol enfatiza lo siguiente: “mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis” (Romanos 8:13b).  Pasar de muerte a vida, ya sea en lo físico, o ya sea también en lo espiritual y en lo eterno, ¿no es esto un milagro que no tiene explicación científica, y que solo Dios por medio de su Espíritu es quien lo lleva a cabo en nosotros?

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   El segundo milagro que el Espíritu Santo de Dios lleva a cabo en la vida de los creyentes en Jesucristo, es que:

II.- GUÍA DE LO MALO AL BIEN A LOS HIJOS DE DIOS.

   El apóstol Pablo continúa diciendo en los versículos 14 y 15: “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. / Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: !!Abba, Padre!” (Romanos 8:14, 15).  ¿Quiénes son los hijos de Dios? La respuesta es clara: “Todos los que son guiados por el Espíritu de Dios” (v. 14).  ¿Guiados? Esta idea de ser guiados, es usado por San Pablo, recordando la antigua experiencia de los israelitas cuando Dios los libertó de los egipcios, y Él mismo estuvo guiándolos en el desierto por medio de una columna de nube durante el día, y por medio de una columna de fuego durante la noche.  Estas columnas fueron usadas por Dios para manifestar que Él era quien lo estaba guiando durante las 24 horas del día.  De igual manera, aunque no por medio de nube o fuego como en aquellos tiempos antiguos, sino por medio de su Espíritu Santo invisible, siempre guía a los que ahora somos hijos de Él.

   ¿De dónde o de qué, y hacia dónde o hacia qué somos guiados?  Otra vez dice que “no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor” (v. 15a).  Con el término esclavitud, el apóstol también estaba recordando cómo los israelitas cuando fueron libertados de Egipto, se encontraban en “esclavitud” pero aquellos fueron librados de la esclavitud de trabajo; pero ahora, los que creen en Jesucristo, al tener el Espíritu Santo en sus vidas, también son librados de “esclavitud”, pero de la esclavitud del pecado que solo hunde a toda persona a lo más vil, pero en este caso somos librados no para llevarnos a la tierra prometida como la de Canaán que recibieron en su momento aquellos israelitas, sino para llevarnos al cielo prometido que es muchísimo mejor que aquella antigua tierra prometida.  Al ser libres desde ahora, no hay nada que temer pues el Espíritu Santo nos libra de la “esclavitud” del pecado “no […] para estar otra vez en temor”. Es así como el Espíritu Santo nos libra de lo malo al bien.

   Además, el apóstol añade que ahora: “habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: !!Abba, Padre!” (Romanos 8:15b).  Aquí hay una liberación muy importantísima que se puede observar en que si por el Espíritu de Dios nuestro espíritu es adoptado ¿entonces debe haber una paternidad de la que hemos sido desprendidos?  Esto es una realidad cuando uno comienza en la fe en Jesucristo, pues cuando uno no tiene en fe en Jesucristo, la realidad es que uno no tiene como Padre a Dios, sino que el padre espiritual de un no creyente realmente es el diablo, no Dios.  Pero, cuando san Pablo habla de adopción es que por gestión del Espíritu Santo somos adoptados por Dios, ocurriendo así en nuestra experiencia un cambio de padre para que ahora tengamos a Dios como nuestro Padre celestial, a quien hemos comenzado a llamarle Padre, porque ahora reconocemos su autoridad sobre nosotros y nos sometemos a Él para obedecer. ¿No es esto también un milagro que, siendo antes desobedientes a Dios, ahora ya queremos y podemos obedecerle?

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   El tercer milagro que el Espíritu Santo de Dios lleva a cabo en la vida de los creyentes en Jesucristo, es que:

III.- REVELA A NUESTRA VIDA LO QUE SOMOS Y SEREMOS.

   Finalmente, en los versículos 16 y 17, leemos que: “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. / Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados” (Romanos 8:16, 17). ¿Qué es esto de que “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios”?  Nadie puede saber lo que gracias a Dios somos, si el Espíritu Santo no nos lo hiciera entender.  Pero, no solo sabemos que somos hijos sino también herederos, un privilegio que antes no podía tener cualquier hijo sino el primero, pero ahora con Dios todo hijo es heredero.  Pero, no solamente podemos saber lo que ahora somos sino también lo que ahora debemos experimentar “juntamente con él”, y lo que pronto seremos “juntamente con él”.

   Si alguien que habiendo creído en Jesús entiende que es un hijo de Dios, o entiende que es un heredero de Dios que está en espera de su herencia, o que entiende que está en espera de tiempos eternos mejores que los tiempos presentes, no es una irrealidad ni una simple presunción, sino que es un sentimiento real, verdadero, y genuino, producido nada menos que por el Espíritu Santo de Dios.  Este entendimiento ocurre en una persona mediante una intervención divina especial, como fue el caso cuando Pedro el apóstol, quien después de haber comprendido y confesado que Jesús era “el Cristo, el Hijo del Dios viviente” (Mateo 16:16b), Jesús le indicó acerca de este entendimiento de Pedro, que: no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos” (Mateo 16:17b).

  Amados hermanos, el Espíritu Santo está haciendo el milagro de comunicarle a usted que usted es un hijo de Dios, un heredero, etc…  Este entendimiento también es un milagro, porque nunca se genera del conocimiento o entendimiento humano, sino de la revelación especial que el Espíritu de Dios opera en la vida del creyente.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, todos los días están ocurriendo milagros de Dios en la vida de todos aquellos que hemos creído en Jesucristo como nuestro Señor y Salvador.  Todo cambio que ocurre en nuestro corazón es obra no de los pastores y otros predicadores del evangelio, sino obra de Dios mismo por medio de su Espíritu Santo.  Dejemos que el Espíritu Santo de Dios haga milagros en nosotros, aunque estos milagros no sean espectaculares a los ojos de los demás.  Lo que importa es que el Espíritu Santo haga en nosotros todo milagro necesario para cambiar nuestra vida a una vida plena de su obra.

Nov 05

LA INTERVENCIÓN DE DIOS PARA UNA VIDA VICTORIOSA, Por: Diego Teh.

LA INTERVENCIÓN DE DIOS PARA UNA VIDA VICTORIOSA

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Daniel 1:17-21; 2:19-23.

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Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la iglesia “El Divino Salvador” de Mérida, Yucatán; el domingo 5 de noviembre 2017, a las 18:00 horas; como segundo sermón de la serie: HACIA UNA VIDA VICTORIOSA.

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   INTRODUCCIÓN: Cuando Dios sacó de Egipto a los israelitas llevándoles a través del desierto, muy pronto los egipcios reaccionaron y decidieron ir a perseguir a los israelitas para hacerlos regresar a Egipto o a acabar con ellos si no aceptaban regresar.  Por fin, los alcanzan cuando estaban frente a un mar, por lo que prácticamente estaban emboscados. No podían continuar hacia al frente por el mar, y si iban por la izquierda o por la derecha, los egipcios tenían toda la estrategia para cerrarles el paso, y atacarlos.  Pero lo que sucedió es que Dios dividió el agua del mar, y los israelitas pudieron pasar en medio mientras las aguas sin retén alguno formaban paredes líquidas las cuales no dejaban caer ni una sola gota que impidiera el paso a los israelitas literalmente en medio del mar.  Pero, cuando llegaron los egipcios con sus carros de guerra, sus soldados armados con la tecnología de punta de la época, tan pronto y providencialmente para los israelitas, las paredes líquidas del mar que se había replegado hacia los lados comenzaron a caer con toda su furia sepultando solamente a los egipcios, mientras los israelitas estaban saliendo por el otro extremo todos a salvo.  Es así como Dios intervino para dar una de tantas victorias a su amado pueblo de Israel.  En realidad, no es la primera vez que Dios les daba una victoria, sino ya llevaban muchas.  Tampoco fue la última, sino que después de esta victoria, recibieron muchas más victorias de parte de Dios.

   En este mensaje basado en el libro e historia de Daniel y sus tres amigos: Misael, Ananías, y Azarías, les voy a predicar que Dios interviene en todas las áreas de la vida de sus hijos para darles las victorias necesarias. / ¿En qué áreas de la vida de sus hijos, interviene Dios para darles las victorias necesarias? / En este mensaje les voy a compartir algunas de estas áreas.

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   La primera área en el que Dios interviene para dar a sus hijos las victorias necesarias, es:

I.- EN LAS RELACIONES HUMANAS.

   La historia nos relata que el rey Nabucodonosor quería que los cuatro muchachos que él quería que trabajasen con él, se alimentaran lo mejor posible durante tres años.  No sé si quería engordarlos o hacerlos más fuertes, por lo que el mismo rey le encargó a su oficial Aspenaz que se hiciera cargo de la alimentación de ellos.  Dice la narración: “Y les señaló el rey ración para cada día, de la provisión de la comida del rey, y del vino que él bebía; …” (Daniel 1:5).  Solamente que hay un detalle.  Los israelitas y judíos tenían un reglamento en la ley, en Levítico capítulo 11, en el que Dios les indicaba qué sí y qué no deberían comer. Daniel y sus amigos se dan cuenta que la comida que el rey les asignaba no era lo que Dios les tenía permitido comer.  Entonces, Daniel habla con Aspenaz para exponerle sus razones.  Aspenaz, era una autoridad con absoluta ventaja sobre estos todavía adolescentes, y además extranjeros, y además hasta eran prisioneros de guerra.  Aspenaz, pudo haberse entercado y con todo derecho a hacer valer su autoridad, e incluso si era necesario pudo haber castigado drásticamente a estos cuatro chavales no solo con encarcelamiento, sino hasta con la muerte.  Pero esto no ocurrió así.

   Al contrario, dice la narración: “Y puso Dios a Daniel en gracia y en buena voluntad con el jefe de los eunucos” (Daniel 1:9).  En otras palabras, no fue la habilidad verbal de convencimiento que estos jóvenes o que el mismo Daniel tenían, sino que fue Dios quien intervino para darle una victoria a Daniel y sus amigos, haciendo Dios que Aspenaz comprendiera la propuesta de Daniel.  No era fácil que estos muchachos cayeran “en gracia” a Aspenaz, porque no era solamente una cuestión de amistad, sino era una cuestión de vida o muerte para Aspenaz, pues él le dijo a Daniel: “Temo a mi señor el rey, que señaló vuestra comida y vuestra bebida; pues luego que él vea vuestros rostros más pálidos que los de los muchachos que son semejantes a vosotros, condenaréis para con el rey mi cabeza” (Daniel 1:10). Pero cuando Dios intervino poniendo “a Daniel en gracia y buena voluntad” para con Aspenaz, él se hizo amigo de ellos.  Y se encargó de no obligarlos a comer la abominable y contaminante comida del rey Nabucodonosor.

   Aspenaz, tenía también a un subalterno bajo su autoridad que se llamaba Melsar a quien él puso como jefe para el cuidado, la atención, y alimentación de estos cuatro muchachos.  Melsar, quien también se hizo amigo de estos jóvenes, aceptó la propuesta de Daniel de darles solamente legumbres para comer, y solo agua para beber; y la ración asignada por el rey podía quedársela toda.  Todo esto no fue por habilidad humana de negociación que haya tenido Daniel, sino fue por intervención de Dios, pues el texto bíblico es claro de que fue Dios, cuando dice: “Y puso Dios a Daniel en gracia y en buena voluntad con el jefe de los eunucos” (Daniel 1:9).

   Amados hermanos, desde luego que Dios actúa en la vida de otros para que sea más fácil nuestra relación con ellos, sin embargo, como dice el apóstol Pablo: “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres” (Romanos 12:18).  Sin descartar la responsabilidad que nos corresponde, el enfoque de este punto del mensaje es que Jesucristo nuestro Salvador, que es el Hijo del mismo Dios de Daniel, no está ajeno a los problemas que los cristianos tenemos por causa de otros. Jesucristo está trabajando en el corazón de las personas que deben estar en amistad y en buenas relaciones con nosotros.  Jesucristo está haciendo seguras las victorias nuestras, preparando hasta los tratos, favores, y compromisos que otros van a tener y están teniendo con nosotros.  Dios mismo nos pone en gracia con las personas.

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   La segunda área en el que Dios interviene para dar a sus hijos las victorias necesarias, es:

II.- EN EL CONOCIMIENTO UNIVERSAL.

   Uno de los encargos que Nabucodonosor le hizo a su oficial Aspenaz, es que a estos muchachos “les enseñase las letras y la lengua de los caldeos” (Daniel 1:4b).  Aspenaz comenzó cambiándoles sus nombres a estos muchachos.  La narración dice que: “… puso a Daniel, Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías, Abed-nego” (Daniel 1:7b).  Luego estos muchachos sin resistencia alguna, sino de manera voluntaria se dedicaron al aprendizaje.  Pero luego la narración nos dice que: “A estos cuatro muchachos Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias” (Daniel 1:17a).  Aquí también notamos que aún en el proceso de aprendizaje no necesariamente de las enseñanzas sagradas de las Escrituras, sino en el aprendizaje de cualquier otro saber.  Dios también tiene potestad de intervenir para dar éxito o victoria a sus hijos, pues por ejemplo, para la capacitación de estos cuatro jóvenes, aunque habían maestros de por medio, aunque había una obligación impuesta por el rey, y aunque había voluntad de aprendizaje en Daniel y sus amigos; finalmente dice la inspirada explicación que “Dios les dio conocimiento e inteligencia”.

   Estimados hermanos, muchas veces nos vamos a dar cuenta de que necesitamos aprender algo nuevo para mejorar en nuestros trabajos, e incluso en nuestra vida espiritual y devocional para con Dios.  Recuerden que Dios da “conocimiento e inteligencia”.  Si usted ha dicho: “no entiendo las matemáticas”, porque en realidad no es nada fácil para usted, Dios puede darle a usted el “conocimiento y la inteligencia” necesarias.  Si usted ha dicho: “no entiendo la palabra de Dios”, porque en verdad no le es fácil comprenderla y encontrar en ella las aplicaciones para su propia vida, Dios puede darle a usted el “conocimiento y la inteligencia” para entender y vivir su palabra.  Si usted no se ha animado a estudiar la carrera que usted siempre ha deseado estudiar, atrévase; Dios le va a sacar adelante y victorioso.  Él no está ajeno a nuestras necesidades de aprendizaje.  Él no está ajeno al conocimiento universal de la literatura, el arte, los idiomas, y las ciencias, pues la biblia está llena de ejemplo de personas a quienes Él mismo dio conocimientos que en realidad no son nada espirituales sino científicos.  Por ejemplo, su profeta Isaías supo que la tierra es redonda cuando no era un conocimiento claro como ahora lo sabemos (cf. Isaías 40:22).  Job supo que la tierra no está sostenida sobre algo sino que flota en el vacío (Job 26:7).  Dios tiene la potestad de hacernos victoriosos tanto en nuestro aprendizaje espiritual como en nuestro aprendizaje académico o intelectual.  Solamente dígale a Dios sus necesidades de aprendizaje, sus problemas de aprendizaje.  Pídale en el nombre de su Hijo Jesucristo que Él le dé como a Daniel y a sus amigos, el “conocimiento y la inteligencia” que usted necesita.  Haga usted la prueba, y se dará cuenta que usted será un alumno y luego un profesionista o hasta científico victorioso no por astucia ni estrategia humana sino por la intervención de Dios.

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   La tercera área en el que Dios interviene para dar a sus hijos las victorias necesarias, es:

III.- EN LA REVELACIÓN ESPECIAL.

   Es interesante observar que al mismo tiempo que “Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias” (Daniel 1:17a); dice acerca de Daniel: “y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños” (Daniel 1:17b).  La explicación de esta frase tiene que ver con la revelación especial que Dios estuvo comunicando en su momento a través de sus profetas y en su momento a través de sus apóstoles, y en ocasiones hasta de paganos como es el caso de Nabucodonosor.  Dios no solamente da “conocimiento e inteligencia” en los saberes universales y literarios comunes y ordinarios, sino que también da “entendimiento” espiritual para saber y entender Su voluntad que Él quiere revelar a sus siervos, a su pueblo, y hasta para los que no son y nunca serán de su pueblo.  En aquel tiempo, el rey Nabucodonosor tuvo un sueño que ninguno de sus magos, astrólogos, y encantadores se lo pudo interpretar (cf. Daniel 2:2).  Desde luego que siendo una revelación especial de Dios, no era asunto de interpretación desde cualquier saber ordinario y menos si tiene tintes ocultistas.  La narración acerca de Daniel y sus amigos, dice que luego de haber ellos orado a Dios para recibir entendimiento acerca del sueño que había tenido Nabucodonosor: “Entonces el secreto fue revelado a Daniel en visión de noche” (Daniel 2:19a).  La palabra usada aquí es que “fue revelado”.  Se trata de revelación. No es tan relevante si se lo revelaron de noche o de día, lo que aquí importa es que Dios le dio a Daniel el entendimiento de una revelación especial.

   Daniel quedó profundamente agradecido con Dios, e hizo otra oración en el que dijo: “A ti, oh Dios de mis padres, te doy gracias y te alabo, porque me has dado sabiduría y fuerza, y ahora me has revelado lo que te pedimos” (Daniel 2:23a).  Daniel reconoció la intervención de Dios para un saber especial, diciéndole a Dios: “me has revelado lo que te pedimos”.  Es revelación especial de su voluntad para la vida espiritual.  Cuando Daniel tuvo el privilegio de presentarse delante del rey Nabucodonosor, lo primero que le dice es: “… El misterio que el rey demanda, ni sabios, ni astrólogos, ni magos ni adivinos lo pueden revelar al rey. / Pero hay un Dios en los cielos, el cual revela los misterios” (Daniel 2:27,28a).  Una revelación especial de Dios, solamente es entendible cuando Dios interviene en la capacidad de sus hijos para dar el entendimiento correspondiente.  El entendimiento de su revelación especial no viene de los maestros de religión de la Escuela de Formación Cristiana de la Iglesia, ni de los pastores por más eruditos que estos puedan ser considerados; sino que el entendimiento de la revelación especial de Dios viene de Dios.  Cuando el apóstol Pedro en una ocasión entendió una verdad central acerca de Jesús, el mismo Jesús le dijo: no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos” (Mateo 16:17).

   Amados hermanos, hoy Dios ya no revela mensajes especiales, porque todo lo que Dios ha querido revelar se encuentra totalmente en las Sagradas Escrituras, las cuáles también son conocidas como la revelación especial de Dios.  Sin embargo, Dios sigue dando entendimiento para poder entender su revelación especial.  Usted no necesita ser profeta como los del Antiguo Testamento para poder entender su revelación especial.  Usted no necesita ser apóstol como los del Nuevo Testamento para poder entender su revelación especial.  Lo que Dios hace ahora, no es revelar sino iluminar el entendimiento entenebrecido de nosotros los pecadores, para poder entender su mensaje actual y especial para nuestra vida personal.  El apóstol Pablo, recordando cómo de la nada y de las tinieblas Dios hizo surgir la luz del día, dice: Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2 Corintios 4:6).  Su Espíritu Santo se ha encargado de darnos la iluminación del conocimiento inicial para poder descubrir nuestra necesidad de creer en Jesucristo como nuestro Salvador personal; y ahora también se encarga de darnos iluminación para seguir creciendo en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo” (2 Pedro 3:18).  La revelación especial de Dios contenida en las Sagradas Escrituras, tiene como objetivo darnos a conocer a Jesucristo impulsándonos a aceptarle como nuestro Salvador, así como como nuestro Señor.  Dios, como lo hizo con Daniel y sus amigos, tiene que intervenir por medio de su Espíritu para que, en nuestro caso, ahora, la gracia de Jesucristo sea una realidad salvadora que nos haga victoriosos no solamente para la eternidad que es lo más importante, sino también para nuestra vida cotidiana mediante el conocimiento de su revelación especial.

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   CONCLUSIÓN: Desde luego que Dios interviene en otras muchas áreas de la vida humana, tanto de los que somos discípulos de su Hijo Jesucristo, como también en la de aquellos que no son discípulos de su Hijo.  El objetivo de la intervención de Dios nunca es para perjudicarnos sino para hacernos victoriosos en Cristo.

   ¿Quiere usted tener una vida victoriosa en las relaciones humanas?  Deje que Dios intervenga abriéndole las puertas para que sea tratado y para que usted trate a sus semejantes con más reflejo del amor de Dios.

   ¿Quiere usted tener una vida victoriosa en sus proyectos de aprendizaje?  Pídale a Dios que le dé “conocimiento e inteligencia”.  Dios tiene la potestad de darle a usted este progreso tanto si se trata de una carrera universitaria, como también si se trata del estudio de su palabra.

   ¿Quiere usted tener una vida victoriosa en el entendimiento de la revelación especial de Dios contenida en la Santa Biblia?  Pídale a Dios que Él le dé tal entendimiento, igual como Daniel y sus amigos lo hicieron.  Dios capacita el entendimiento de la persona que busca entender la palabra de Dios.

   Deje que Dios intervenga siempre en usted para hacerle un victorioso hijo de Dios.