May 06

LA DISCIPLINA DE LA AMISTAD, Por: Diego Teh.

LA DISCIPLINA DE LA AMISTAD

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1 Samuel 18:1-4.

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Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del domingo 6 de mayo 2018, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.

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Este bosquejo corresponde al sermón # 04 de la serie: LAS DISCIPLINAS DEL HOMBRE PIADOSO. Puede dividirse para dos o tres predicaciones.

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   INTRODUCCIÓN: En la actualidad, mucha gente, desde luego que no todas, pero sí muchas, solamente conocen de vista a sus propios vecinos, a quienes eventualmente le han saludado con una “hola vecino, buenos días”, o con un simple “hola qué tal”.  Algunos ni siquiera saben los nombres de sus vecinos más cercanos, como los de la casa de al lado.  En todos los años que viven a menos de 10 metros de distancia, nunca han tenido una conversación que les aporte la información necesaria para conocerse mejor, y relacionarse en plan de amistad vecinal.

   La mayoría de la gente actual vivimos encerrados en nuestras casas donde algunos solamente nos ven entrar y salir cada día, pero no saben más de nosotros. Es más, en cuanto a nosotros, mucha gente que vive cerca de nosotros mismos, ni siquiera sabe si somos cristianos, porque vivimos en una cultura actual de individualismo que no es congruente con el cristianismo relacional que deberíamos practicar. Especialmente, en comparación con las mujeres que son más relacionales con otras mujeres, los varones somos menos relacionales con otros varones.  Por eso, muchísimos varones no tienen ni siquiera un amigo cercano a su domicilio, pues en algún caso, su único más o menos amigo, está hasta el otro extremo de la ciudad, o en otro municipio no tan cercano.

  Todos necesitamos amigos, pero ¿cuántos tiene usted? Si usted es casado, su primera y mejor amiga sin duda que debe ser su esposa, pero sin menospreciar su amistad, usted también necesita tener amigos cristianos varones cuyas conversaciones, conducta, y aspiraciones van a ser muy edificantes para usted.

   Nuestra historia bíblica en 1 Samuel 18:1-4, trata de un hombre llamado Jonatán que encontró en David a su mejor amigo de toda la vida.  La relación de amistad que ellos tuvieron durante toda su vida, contiene las características necesarias que nosotros deberíamos tomar en cuenta para tener amigos con una amistad no superficial sino profunda, digna de un hombre que ahora es cristiano, discípulo de Jesús. Para ello, nos centraremos en observar a Jonatán, no a David, por lo que analizaremos cómo Jonatán expresó su amistad profunda hacia David.  Por eso, en este mensaje, voy a predicarles que la amistad profunda que se debe expresar hacia los amigos, debe estar constituida por características fundamentales. / ¿Cuáles son las características fundamentales que constituyen la amistad profunda que se debe expresar hacia los amigos? / Basado en la experiencia de profunda amistad entre Jonatán y David, les voy a presentar una lista de estas características fundamentales.

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   La primera característica fundamental de una amistad profunda, que se debe expresar hacia los amigos, es:

I.- LA UNIDAD DEL ALMA.

   Lo primero que observamos que el texto bíblico dice acerca de Jonatán es que: “el alma de Jonatán quedó ligada con la de David” (1 Samuel 18:1; RV60). Dos almas ligadas que se hace como una sola alma.  Esto de la amistad cuando es verdadera, sana, y profunda, es como el matrimonio cuando dos almas se unen en una sola.  Por eso a los recién casados siempre les cantamos el himno: “Dios bendiga las almas unidas…”, porque realmente ocurre una unión de dos almas, que igual quedan ligadas de por vida hasta que la muerte los separe.  La unión del alma ocurre en ambos casos, tanto en el matrimonio como en la sola amistad.  El antiguo filósofo Aristóteles (384-322 a.C), decía y con mucha certeza que: “La amistad es un alma que habita en dos cuerpos, un corazón que habita en dos almas”.  Esto quiere decir que en la amistad hay una fuerte voluntad en ambas personas que se hacen amigos, a tal grado que cada uno se pone en el lugar y a favor del otro como si fuera uno mismo.  Esto es verdadera y profunda amistad basada en el buen y sano interés de ser útil y de beneficio para la persona con quien se entabla una amistad.

   En aquella película del El Rey León, en el que aparecen dos simpáticos personajes: Timón y Pumba, quienes en una de sus conversaciones hablan acerca de la diferencia de relación que se tiene con los demás.  Ellos hablan de dos grupos con los que se tiene alguna relación.  Al primer grupo le llaman: Amistades; y al segundo grupo, le describen según ellos como: Conocidostades, quienes, aunque parezcan amistades no son sino solamente: Conocidos.  Pero, peor todavía, en nuestro contexto de las redes sociales, lo que abunda en la lista de muchos de los que usamos esas redes sociales, son los contactos, a quienes en muchos casos ni siquiera son nuestros conocidos, por lo que una de las redes antes de aceptar a un contacto envía una alerta automática preguntando: ¿Conoces a … (y te da el nombre de la persona que te pide la aceptes como contacto)?, porque no siempre es sano tener a personas desconocidas como contactos, pero sí es muy sano tener a conocidos como contactos.   Pero, hay personas que confunden el término contactos, con la palabra amigos, pensando que tienen 500, 1000, o hasta 3,000 amigos, cuando lo único que tienen son contactos muchos de ellos ni siquiera conocidos, y unos cuántos conocidos, pero no por ello estos conocidos ya son realmente amigos.

   Amados hermanos, una amistad, es más que un nombre en una lista.  Una amistad es la decisión de dos personas de ligar sus almas como una sola alma, para apoyarse mutuamente en los momentos difíciles de la vida.  De estos, es difícil tener 1,000 o 2,000, o 3,000 en nuestra lista, pero antes que conseguirlos, nosotros tenemos que procurar ser amigos para otros, dispuestos a servirles de bien en todo momento que ellos necesiten nuestro apoyo ante las dificultades que enfrentan en la vida.  Así se puede entender que dos almas como la de Jonatán y David, quedaron ligadas como una sola alma, porque ambos estuvieron de acuerdo en apoyarse mutuamente mientras vivan.  Esto es la unidad del alma en la amistad.

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   La segunda característica fundamental de una amistad profunda, que se debe expresar hacia los amigos, es:

II.- LA INSPIRACIÓN DE AMISTAD.

   La misma frase que dice: “el alma de Jonatán quedó ligada con la de David” (1 Samuel 18:1; RV60), en la Nueva Versión Internacional se traduce con más claridad diciendo: “Jonatán, por su parte, entabló con David una amistad entrañable” (1 Samuel 18:1; NVI). ¿Qué es una amistad entrañable?  La “amistad entrañable” es la actitud agradable que se puede mostrar hacia los demás, y que será inspirador para quienes nos conozcan. Jonatán demostró a David esta agradabilidad, lo cual inspiró a David el aceptar hacerse amigo de Jonatán.  David tenía mucho que dudar de Jonatán, pero la actitud de Jonatán convenció a David de que Jonatán no es el tipo de persona que todas hubieran pensado que él sería.

   Jonatán era el príncipe heredero del rey Saúl, quien para el primer momento que Jonatán y David se conocieron en el palacio, el rey Saúl ya estaba celoso de David, y ya había comenzado a odiarle.  Solamente por cuestión de protocolo y cortesía, el rey Saúl recibió a David en su palacio, porque David había sido valiente en enfrentar y vencer al gigante Goliat, sin que hubiese otro que haya querido enfrentarse con aquel gigante.  El mismo día que David se presentó ante el rey Saúl, padre de Jonatán, unas mujeres estuvieron cantando elogiando a David como diez veces mejor que el rey Saúl, y esto le hizo enojarse contra David. ¿No es altamente probable que Jonatán el hijo que heredaría el trono de Saúl, debería también estar molesto contra David, pues la gente podría pedir que David sea el rey en vez de Jonatán el legítimo heredero del trono?

   Pero, a Jonatán, sin importarle el celo y odio de su padre, demostró ser muy sincero con David, y “…entabló con David una amistad entrañable”, o sea, que inspire confianza al mismo David, y que le despeje de toda desconfianza que con toda precaución podría tener.  Jonatán, no se dejó llevar por las reacciones de su padre, sino que procurando mejor estar bien con Dios antes que con su propio padre el rey, de todo corazón se hizo amigo de David.  Observen bien, que fue Jonatán quien a pesar de los celos del rey Saúl su padre, él quiso ser amigo de David, con todo su corazón sin reserva alguna, dispuesto a hacer todo bien por su amigo.  Finalmente, David era quien había librado al mismo rey Saúl, a todos sus hijos, al mismo Jonatán como príncipe heredero, y a todo el reino de Israel, de la opresión que los filisteos iban a imponerles, pues ninguno de ellos había sido capaz de enfrentar al gigante como lo hizo David.  Realmente estaban en grande deuda con él.

   Amados hermanos, muchas veces, nos dejamos mal guiar por la indebida reacción de otros.  Si alguno de tus papás, si tu esposo(a), si alguno de tus hijo(a)s, o alguien de tu familia, o alguna mala “amistad” tóxica que no se lleva con determinada persona, usted le sigue la corriente decidiendo también no ser amigo de la persona con quien usted debería tener un linda amistad.  Lo único que usted estaría haciendo es quedar bien con sus familiares, pero no con Dios, al mismo tiempo que usted está perdiendo la oportunidad de ser un amigo sincero con alguien que necesita un verdadero amigo.  De hecho, Jesús nuestro salvador fue amigable con los despreciados publicanos y otros pecadores, a pesar de que la gente decía a manera de queja que Jesús indebidamente era: “amigo de publicanos y de pecadores”.  Mientras más errado veas a una persona, más amigable deberías ser con él o ella, sin importar la crítica o el mal proceder de otros, aun de los integrantes de tu propia familia.  No se base usted en las malas reacciones de otros, cuyas reacciones solamente son frutos de pecado, sino base usted sus relaciones en el ejemplo de nuestro Señor Jesús, ni siquiera en Jonatán quien solamente fue un hombre común como nosotros.  Jesús, es nuestro supremo ejemplo de cómo inspirar amistad, no las personas, aunque estas sean de nuestra misma familia a quienes sin duda también debemos apreciar y respetar.

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   La tercera característica fundamental de una amistad profunda, que se debe expresar hacia los amigos, es:

III.- LA INICIATIVA PERSONAL.

   Esto de que “el alma de Jonatán quedó ligada con la de David” (1 Samuel 18:1; RV60), las versiones Dios Habla Hoy, y Traducción al Lenguaje Actual, lo traducen diciendo de una forma mucho más sencilla que: “Jonatán se hizo muy amigo de David” (1 Samuel 18:1; DHH, TLA). ¿Qué es esto de ser “muy amigo”?  Esto de hacerse “muy amigo” no es una actitud que Jonatán esperó primero e inmediatamente de David, aunque David le correspondería igual como su “muy amigo”, sino que Jonatán fue quien primeramente decidió sin prejuicio alguno ser “muy amigo” de David, a pesar de las inadecuadas reacciones que su padre ya había tenido contra David y las seguiría teniendo.  En realidad, Jonatán no estaba esperando beneficios de un muchacho como diez años menor que él, que además solamente había sido un campesino, pastor de ovejas de la familia, que no tenía ni riquezas para compartir.  Se podría decir que Jonatán, en realidad, no estaba buscando un amigo, sino que estaba queriendo él ser un amigo para David, quien siendo un héroe para Saúl, sus hijos, sus siervos, y de todo su reino, estaba en gran desventaja en comparación con Jonatán.  Así que Jonatán, sintiéndose en deuda con David, él solamente quiso ser amigo de David para serle de apoyo siempre que él lo necesite.  Este es el tipo de amistad que Dios espera, que surja de la iniciativa personal no para nuestro favor, sino siempre a favor de quien necesita un amigo.

   Seguramente usted ha intentado tener amigos que no han sido amigos para usted.  Una de las posibles razones de que no hayan sido amigos para usted quizá es porque usted no fue primeramente amigo verdadero para ellos.  El verdadero amigo, capaz de entablar una amistad profunda y duradera, no es el que primero espera que otros le apoyen porque ahora quien necesita es usted, sino que el verdadero amigo es aquel quien por iniciativa personal busca a quién ofrecerle su apoyo cuando más lo necesite, y todas las veces que lo necesite.  Siempre vamos a encontrar personas con quienes convivimos casi permanentemente que están en desventaja en comparación con nosotros, pues esa ventaja que tenemos en comparación con ellos, debe motivarnos a ser sus amigos con quienes entablemos una amistad profunda, que resulte en interesarnos y apoyarles para que les vaya bien toda la vida.  En algún momento, estaremos en desventaja, y aquellos para quienes hemos sido amigos, no dudarán en apoyarnos con su verdadera y profunda amistad.

   Amados hermanos, esta es la clase de amistad que Dios espera que usemos para con los demás, una amistad que comience no con los demás o con alguien para nuestro propio favor, sino que surja de nosotros mismos para el bienestar de la persona o las personas a quienes queramos beneficiar con nuestra amistad.  Es así como funcionó el amor de Dios y de su Hijo Jesucristo hacia nosotros para salvación y demás beneficios.  La Biblia, refiriéndose a Dios, dice que: “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19).  Cuando hay una iniciativa de amistad, sin duda que, aunque no sea lo primero que esperamos, habremos ganado a un amigo que pronto será también un verdadero amigo para nosotros.

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   CONCLUSIÓN: Los varones cristianos, necesitamos ser amigos de otros varones porque necesitan nuestro apoyo para muchas cuestiones de la vida, tanto personales, como familiares, laborales, e incluso espirituales.  Sin embargo, nosotros también necesitamos de lo mismo de otros varones que deberían ser de experiencia cristiana.  El mejor lugar para hacer amigos cristianos es en las reuniones de la iglesia, donde usted debe compartir con otros su amistad, y donde si usted puede encontrar en muchos hermanos en la fe a verdaderos amigos.  Por eso el apóstol que escribió su epístola a los hebreos, les anima diciéndoles: “no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:25); o mucho más claro en la versión que dice: “No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca” (Hebreos 10:25; NVI).  La iglesia es el lugar de la amistad de los hermanos en la fe cristiana. Aprovechemos las oportunidades de apoyarnos mutuamente en todo lo bueno.

   Estimados varones cristianos, no descuiden convivir con otros varones aquí en la iglesia de nuestro Señor Jesucristo.  Ofrezcan su amistad a los demás.  Muchos necesitan una palabra de ánimo cristiano para ponerse las pilas en la vida cristiana.  Usted mismo podría estar ahora mismo, o de manera frecuente necesitando a un amigo verdadero que le apoye en la situación en la que usted se encuentra.  Tenga por seguro que no lo va a encontrar en otro lugar que no sea en esta u otra iglesia del Señor.  Si usted llegara a encontrar en alguien no cristiano, algún apoyo moral que no va a ser espiritual, tenga por seguro que pronto usted podrá sentir que le han fallado en lo más esencial que es el fortalecimiento de su vida de fe en Jesucristo.  Seamos varones llenos de fe pero también de amistad.

Feb 04

LA DISCIPLINA DE LA PUREZA, Por: Diego Teh.

LA DISCIPLINA DE LA PUREZA

2 Samuel 11:1-27.

Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del domingo 4 de febrero 2018, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.

Este bosquejo corresponde al sermón # 02 de la serie: LAS DISCIPLINAS DEL HOMBRE PIADOSO. Puede dividirse para dos o tres predicaciones.

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   INTRODUCCIÓN: El sermón de este momento fue preparado especialmente para varones, sin embargo, cada enseñanza también tiene aplicación para mujeres. Así que cada quien aplíquelo a su vida personal.  Este mensaje tiene que ver con la pureza que especialmente los varones cristianos deben tener.  Comenzaré presentándoles una estadística. Una revista cristiana en los Estados Unidos que se llama Christianity Today (Cristianismo hoy), hizo una encuesta entre mil de sus suscriptores en el que descubrió que el 23% dijo que había tenido relaciones sexuales extramaritales y el 45% indicó que habían hecho algo que ellos consideraban sexualmente impropio. Es decir, unos de cada cuatro hombres cristianos eran infieles y casi la mitad de ellos se han comportado indecorosamente. Pero esta encuesta fue hecha solo a líderes cristianos que son los suscriptores comunes de la revista. La cifra debe ser mayor si se toma en cuenta a los que no son líderes de iglesia.  Por otra parte, aunque esta cifra es de los Estados Unidos, y de hace varios años, no es tan diferente entre nosotros, pues mientras seamos pecadores, la infidelidad e impureza sexual es una tentación que alcanza a líderes cristianos y pero también a creyentes en general.  Por eso, es importante para nosotros especialmente los varones de esta iglesia/congregación que nos ocupemos en los cuidados necesarios para mantenernos en la pureza necesaria y digna de un hijo de Dios.

   Por eso, en este mensaje basado en la Sagrada Escritura, voy a predicarles que un hijo de Dios pone en práctica todos los recursos necesarios para mantenerse en pureza. / ¿Cuáles son los recursos necesarios que un hijo de Dios debe poner en práctica para mantenerse en pureza? / En este mensaje les compartiré una lista de tales recursos.

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   El primer recurso necesario que un hijo de Dios debe poner en práctica para mantenerse en pureza, es:

I.- RENDIR CUENTAS A ALGUIEN ACERCA DE SU VIDA MORAL.

   Es importante observar que David no tomó en cuenta el consejo de los hombres que “le dijeron: Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo” (cf. 2 Samuel 11:3). En ese momento, él ya estaba en tentación, pero no tomó en cuenta la información de aquellos hombres.  Tampoco buscó el consejo de nadie, porque evidentemente no quería mantenerse en pureza.  Una persona cristiana que prefiere ser puro antes que impuro, se hace de responsable de buscar consejo y rendir cuentas[1] de manera sincera a otra persona que le pueda orientar con la palabra de Dios para mantener su alma fiel a Dios.

   En el caso de David, que estaba rodeado de muchas personas, por no tener él a una persona de su digna confianza para rendirle cuentas, no tuvo a alguien que le dijera: –David, ¿Por qué te quedas aquí, tu lugar es con tu ejército en el campo de batalla?  No tuvo quien le dijera: –David, porque duermes de día cuando deberías estar trabajando en lugar de pereceando en tu cama.  No tuvo quien le dijera: –David, no se supone que debas estar mirando a una mujer bañándose, eso es algo inmundo, impuro y estas pecando contra Dios. Ni siquiera tendrías que interesarte por quien es ella. No tuvo quien le dijera: –David no iremos a traerla, no participaremos de tu pecado. Lo que estas a punto de cometer David, es pecado de adulterio. Estas traicionando primero a Dios y luego a uno de tus mejores hombres.   No tuvo quien le dijera: –David saca a esa mujer de allí, ella no es tu esposa. Es adulterio lo que estás cometiendo. Nadie tocó a su puerta para evitar que cometiera ese gran pecado. Nadie hizo nada, nadie dijo nada. Fueron amigos pasivos, pero en parte porque él no tenía entre ellos personas a quién rendirle cuentas.  Se sentía con toda libertad de hacer lo que quisiera.

   Amados hermanos, todos necesitamos a alguien para buscar consejo y rendirle cuentas especialmente con las tentaciones que uno enfrenta en la vida.  Pero, qué mejor si es su cónyuge la persona a quien usted le pueda exponer sus tentaciones inmorales y rendirle cuentas de sus decisiones que va a tomar o que haya tomado con respecto a esas situaciones incómodas de tentación. Si optamos por personas ajenas al cónyuge, estas personas que debemos escoger deben ser cristianas, pues son las más preparadas para orientarnos con la palabra de Dios.  El apóstol Pablo, comparando la iglesia con el cuerpo dijo que: “Dios ordenó el cuerpo, dando más abundante honor al que le faltaba, para que no haya desavenencia en el cuerpo, sino que los miembros todos se preocupen los unos por los otros” (1 Corintios 12:24,25). Eso es lo que otros cristianos maduros y con buena fe están dispuestos a hacer por usted.  Sin embargo, buscar consejo y rendir cuentas no es suficiente, pero es un elemento que ayudará bastante a cualquiera de nosotros.

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   El segundo recurso necesario que un hijo de Dios debe poner en práctica para mantenerse en pureza, es:

II.- ORAR ESPECÍFICAMENTE POR LA PUREZA PERSONAL.

   Primero, les voy a relatar que dos hombres estaban pescando en un arroyo cuando se dieron cuenta que el puente cercano se estaba derrumbando poco a poco. Cada vez que un auto pasaba sobre él una pieza del puente caía al agua y el puente entero temblaba se debilitaba peligrosamente. Finalmente, después que un gran camión paso sobre él, la parte del medio del puente se derrumbó tras él, justo en la mitad. Si un auto entraba de nuevo al puente le sería imposible ver el lugar del derrumbe. Los dos pescadores se percataron del peligro y sabían que si un auto entraba al puente por cualquiera de los dos extremos no iba a poder ver el peligro sino hasta que fuera demasiado tarde, el puente entero colapsaría y el auto se precipitaría al río. Era una situación con riesgo de muerte o heridas serias. Uno de los pescadores le dijo a su amigo: – ¡Tenemos que hacer algo! ¿Qué seria aquella cosa que un cristiano haría? – pregunto el otro. (Creo que lo mejor que ellos deberían hacer, es avisar a los que están conduciendo rumbo al puente, o poner algunas barreras para impedir el paso; sin embargo no fue esta la gran idea que tuvo el pescador a quien le pidieron su opinión).  El pescador que tenía que responder hizo silencio por un momento y luego de pensarlo respondió: – ¿Construir un hospital?[2] ¿Se dio cuenta usted cómo es que este hombre pensó en una solución que quizá ni siquiera estaría a su alcance, pero para después del desastre, y no para prevenir el desastre?  Eso precisamente le sucedió a David, y le puede suceder a cualquiera de nosotros. En vez de actuar para prevenirse, espero actuar después para ser corregido.

   Algo del cuál no tengo que explicarles porque es grandemente sabido por todos nosotros, es que David para esa ocasión sabía orar y muy bien, pues él oraba a Dios desde que era un muchachito. No pocas, sino muchísimas experiencias de su vida las había enfrentado siempre y primeramente con oración. Y aún después de muchas experiencias buenas o malas, volvía a orar a Dios aunque ya había orado antes por lo mismo.  Pero cuando le llegó esta tentación de la que estamos hablando, no se previno orándole a Dios, sino que completamente olvidó o simplemente no quiso orar.  La verdad del caso es que tuvo tiempo para hacerlo, en vez de llamar a sus diligencieros, durante el tiempo que los diligencieros averiguaban quien era aquella mujer que él había visto, en lo que le traen el informe, en lo que van por ella, en lo que la traen y la llevan a su habitación.  Pero, no; se le olvidó orar, o simplemente no quiso orar.  No se previno exponiendo a Dios su situación del momento que bien sabía que no estaba en lo correcto.  La única oración que tenemos de él en el que consta su arrepentimiento es su oración consignada en el Salmo 51, cuando viéndose y sintiéndose un hombre impuro le dijo a Dios: “Purifícame con hisopo, y seré limpio; lávame, y seré más blanco que la nieve” (Salmo 51:7).  Pero mejor le hubiera sido haber orado antes para buscar el poder de Dios para vencer la tentación que orado después para buscar el perdón, aunque para entonces ya estaba arrepentido; pues la pureza es mejor que el arrepentimiento y la confesión.  El pecado ya estaba consumado, aunque en realidad pudo haber sido evitado.

   Amados hermanos, además de poder orar personalmente a Dios pidiéndole poder para vencer las tentaciones que llegan a nuestra vida, también podemos pedirle al pastor, a otros hermanos, y mejor si a nuestro cónyuge que oren por nosotros. Y en reciprocidad deberíamos orar también por ellos o por otros, aunque no nos lo hayan pedido. Hombres y mujeres tenemos que prepararnos con el recurso de la oración para mantenernos en pureza solamente para nuestro cónyuge.

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   El tercer recurso necesario que un hijo de Dios debe poner en práctica para mantenerse en pureza, es:

III.- MEMORIZAR TEXTOS BÍBLICOS ACERCA DE LA PUREZA.

   En la vida, especialmente los que procuramos vivir para la gloria de Dios, siempre nos vamos a encontrar interceptados por una y otra tentación.  El autor del Salmo 119 supo oportunamente uno de los recursos con el cual hacer frente a tales tentaciones.  Por ejemplo, en la pregunta que hace diciendo: “¿Con qué limpiará el joven su camino?”, leemos que responde diciendo: “Con guardar tu palabra” (Salmo 119:9). “Guardar”, además de significar disposición de obedecer, también se refiere al atesorar el conocimiento de la palabra de Dios en la memoria, lo cual seguramente va a ser recordado justo cuando uno está siendo tentado. Inmediatamente el mismo salmista le dice a Dios: “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmo 119:11).  Esto de guardar los dichos de Dios en el corazón, significa el intenso amor que una persona puede tener por la palabra de Dios, memorizándola con mucho amor.  Es entonces, que cuando surge la tentación, la palabra de Dios surge de la memoria a la conciencia, y actúa librando al pecador del poder de la tentación.  Recuerde usted que también cuando Satanás tentó a Jesús en las tres ocasiones al principio de su ministerio, en las tres ocasiones Jesús haciendo uso de la palabra de su Padre Celestial que estaba en su memoria, se las recitó al diablo mismo a quien no le quedó más remedio que huir de la escena.  Por supuesto que solo memorizar no es garantía para no pecar, pero proporciona un recurso auxiliar.  Es necesario, además de la memorización, tener conciencia de querer el bien y no el mal, y querer hacer la voluntad de Dios, antes que un placer pecaminoso.  Esto le faltó a David, quien no se puso a recordar su conocimiento de la palabra de Dios, sino que su mente fue ocupada por sus deseos impuros.

   Amados hermanos, con respecto al tema de mantenernos en la pureza de la que estamos hablando, sería muy bueno que todo hombre memorice la siguiente orientación apostólica que dice: “pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; / que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; / no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; / que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado. / Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación. / Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo” (1 Tesalonicenses 4:3-8).  Sería bueno también memorizar Job 31:1 que dice: “Hice pacto con mis ojos; ¿cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?”.  Otros textos muy útiles para memorizar, podría ser: Proverbios 6:27; Marcos 9:42; Efesios 5:3-7; y 2 Timoteo 2:22.  Por supuesto que solo memorizarlos no es suficiente, pues es necesario querer vivirlo, así que en el momento de la tentación hay que sacarlo de la memoria ya sea para pronunciarlas, o para vivirlas de todo corazón.  Quizá esto fue lo que le faltó a David, pero usted puede ser mejor que David en cuanto a la pureza.

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   El cuarto recurso necesario que un hijo de Dios debe poner en práctica para mantenerse en pureza, es:

IV.- EVITAR INTENCIONALMENTE LOS PENSAMIENTOS IMPUROS.

  Esto fue lo que tampoco hizo David. Supongamos que al mirar desde el terrado de su vivienda en el palacio le haya sido inevitable mirar a Betsabé quien por descuido o por intención se estaba bañando en un lugar donde era visible desde aquel punto; sin embargo, David si ya la vio, pues allí terminó el asunto, pues no tenía que mandar a preguntar quién era aquella mujer, ni tenía por qué mandar a traérsela; sin embargo, tras haberla mirado, sus pensamientos se convirtieron en los más impuros que él nunca debió haber tenido.  Esto nos recuerda que en la mirada hay peligro. A partir de la mirada, los pensamientos se pueden convertir en pecado, en comienzos de impureza cuando la mirada es mal direccionada.  Recuerden que prácticamente así comenzó el primer pecado en el mundo.  En el Génesis leemos que Moisés dice acerca de Eva: “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella” (Génesis 3:9).  Todo comenzó por una mirada que no era necesaria y que fue mal direccionada.

   Job, en su experiencia nos cuenta la decisión que tomó con respecto al cuidado que debería tener con su mirada hacia una mujer que no era su esposa, o si era una muchacha.  Él dice: “Hice pacto con mis ojos; ¿cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?” (Job 31:1).  Cómo entender más fácilmente esto que dijo Job.  La versión La Biblia al Día, traduce sus palabras diciendo: “Este compromiso establecí con mis ojos: No mirar lujuriosamente a ninguna mujer”.  Job entendió que controlando sus ojos, controlaría también sus pensamientos, y en consecuencia también su reacciones, y decisiones. La mirada puede ser el origen de tu lujuria e impureza, que luego se seguirá extendiendo al pensamiento y a los demás sentidos. Kent Hughes, autor del libro Las disciplinas de un hombre piadoso, comentando acerca de la auto prevención de Job, dice que: El compromiso de Job prohibía una segunda mirada.  Eso significa tratar a las mujeres con dignidad, mirándolas con respeto. Si la forma de vestir o el comportamiento de una mujer es perturbador, mírela a los ojos, no en ningún otro lugar; ¡y aléjese lo más rápidamente que pueda! Tiene razón.  Pero, en el caso de David, aunque sus diligencieros informantes le dijeron que aquella mujer era casada, pues le dicen: “Aquella es Betsabé hija de Eliam, mujer de Urías heteo” (2 Samuel 11:3b); sus pensamientos siguieron depravándose más hasta el grado de que no le importó deshonrar el sagrado matrimonio de aquella mujer y del tal Urías que además era un leal soldado al servicio de David y del reino.

   Amados hermanos, debemos tener cuidado con los pensamientos que llegamos a tener por consecuencia de todo lo que miramos, especialmente cuando miramos la belleza física de una mujer.  Amados varones, si la mirada de usted le despierta lujuria en sus pensamientos y reacciones, debería usted inmediatamente redireccionar la mirada a otro lugar, pues mientras usted más centre la atención en el cuerpo de una mujer, sus pensamientos se convertirán en lujuriosos e impuros.  Usted puede evitarlo intencionalmente.

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   El quinto recurso necesario que un hijo de Dios debe poner en práctica para mantenerse en pureza, es:

V.- RECORDAR QUE EL PECADO ES UNA REALIDAD INESPERADA.

   Quizá alguno de ustedes ha conocido a algún hombre que criticaba severamente a personas que habían caído en pecado de adulterio, y que decía que él no haría semejante cosa porque ahora es cristiano y porque su cuerpo ya es templo del Espíritu Santo.  Tal persona tendría razón si ha entregado su vida a Cristo. Pero, usted ha sido testigo de que años después aquello que él tanto criticaba pasó a ser el pecado que afectó su vida personal, su familia, su fe, y su propio testimonio.  La verdad del asunto es que nadie es súper poderoso ante ningún pecado. El mismo apóstol Pablo, explicando su experiencia que no es distinta a la nuestra dijo a los romanos: “Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. […] Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago” (Romanos 7:15,19). Ser cristiano no libra a nadie de ser tentado ni de caer en tentación; pero siendo cristiano es que uno cuenta con todos los recursos espirituales, doctrinales, y prácticos para no caer en este tipo de tentaciones.

   En cuanto a David, Dios le consideró desde su adolescencia, como una persona conforme a Su corazón (cf. Hechos 13:22).  Ese fue uno de los motivos por el cual Dios le quiso hacer rey de Israel.  Sin embargo, a pesar de que su corazón estaba muy apegado a Dios más que la de otro israelita, la lujuria y la impureza le alcanzaron en aquel momento de su vida.  Todo fue inesperado. No despertó ese día pensando en que ese sería el día en que tendría que conocer a una mujer con la cual mancharía su pureza delante de Dios.  Todo se dio bajo las circunstancias que él ni siquiera estaba esperando.  Y su naturaleza humana estaba más lista para pecar que para mantenerse puro.

  Por eso, amados hermanos, recordemos siempre que somos pecadores vulnerables en cualquier momento, por lo cual debemos estar preparados para enfrentar las tentaciones que vienen y vendrán a la vida intentando empañar la fidelidad que se debe vivir con el cónyuge, para tener respeto hacia la dignidad de otras personas, para tener buen testimonio especialmente a la gente que no está tomando en cuenta a Dios en su vida, y para estar dispuestos a manteneros sin mancha de impureza delante de Dios.  Nosotros debemos ser para todos, el ejemplo, de que, aun siendo pecadores, habiendo creído en Jesucristo, se puede vivir para agradar a Dios en todo.

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   El sexto recurso necesario que un hijo de Dios debe poner en práctica para mantenerse en pureza, es:

VI.- TENER TEMOR A DIOS.

   En la biblia tenemos la historia de aquel joven llamado José que fue tentado por una mujer casada, la esposa de Potifar.  Cuando José tuvo que explicarle a aquella señora sus motivos para no acceder a sus ofrecimientos, él le dijo: “No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?” (Génesis 39:9).  Su buena decisión, no solamente era por respeto a la dignidad de aquella mujer, ni solamente por respeto a Potifar el esposo de ella, sino esencialmente era porque él tenía temor a Dios, lo cual podemos darnos cuenta en la pregunta que él le hace a ella, cuando le dice: “¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?”.  Así este apóstol nos deja bien claro que sobre todas las cosas, el temor a Dios es un gran y efectivo recurso que puede ayudar a cualquiera de nosotros a conservarnos en la pureza que Dios espera de nosotros.

   Eso es lo que el apóstol Pablo, aconsejó a Timoteo cuando le dijo: “Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor, y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor” (2 Timoteo 2:22). Usted y yo somos de los que invocamos a Dios.  Ahora, lo hacemos con “corazón limpio” porque hemos sido limpiados por la preciosa sangre de Jesucristo; por lo tanto, tengamos temor a Dios para mantener nuestra vida limpia delante de su presencia, como es digno de un pecador que ha sido salvado de la condenación eterna.

   Amados hermanos, es importante sobre todas las cosas que una persona sea temerosa de Dios, pues quien no teme a Dios hace y deshace de su vida como le pegue la gana; pero quien teme a Dios, sabe ponerle un alto a las tentaciones de todo tipo, incluyendo las que atentan contra la pureza personal.

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   CONCLUSIÓN: Para concluir, amados hermanos, hay otros recursos que podríamos poner en práctica con el fin de mantenernos en pureza, pero por ahora tomen en cuenta lo que hoy les he compartido.  Para mantenernos en pureza, es necesario echar mano de diversos recursos que al mismo tiempo son disciplinas que debemos cultivar en nuestra vida: 1).- El rendir cuentas a alguien, preferentemente que sea tu cónyuge, o una persona cristiana con madurez; 2).- la oración a Dios no para confesar y pedir perdón, sino para pedir poder preventivo; 3).- la memorización de la Palabra de Dios; 4).- el evitar intencionalmente los pensamientos impuros que surgen por causa de una mirada mal direccionada; 5).- recordar que aun siendo cristianos siempre somos pecadores vulnerables por lo cual debemos tener más cuidado de nuestra pureza y vida moral, y 6).- debemos tenerle temor a Dios.  Seamos intencionalmente puros. Sea la pureza nuestra disciplina constante en la vida.

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[1] Recomiendo la lectura del artículo: Rendir cuentas, una muestra de madurez cristiana; por Rafael Charpentier; disponible en: https://icmccarvajal.wordpress.com/2009/12/07/rendir-cuentas-una-muestra-de-madurez-cristiana/

[2] Ilustración tomada en: https://icmccarvajal.wordpress.com/2009/12/07/rendir-cuentas-una-muestra-de-madurez-cristiana/

Ene 13

UNA VIDA CRISTIANA DISCIPLINADA, Por: Diego Teh.

UNA VIDA CRISTIANA DISCIPLINADA

1 Corintios 9:25-27.

Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del sábado 13 de enero 2018, a las 19:00 horas, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.

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Este bosquejo corresponde al complemento 2 del sermón # 01 de la serie: LAS DISCIPLINAS DEL HOMBRE PIADOSO.

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   INTRODUCCIÓN: Toda meta, objetivo, o proyecto no se logra automáticamente, sino que siempre requiere de disciplina.  La naturaleza de la meta determina el tipo de disciplina necesaria.  Quizá una manera práctica de ilustrar la necesidad de esta disciplina, es el caso que probablemente ha sido parte de nuestra experiencia, cuando nos damos cuenta de que ya nos estamos pasando de kilos demás en nuestro peso. En la mayoría de los casos, para estabilizar nuestro peso, se requiere evitar consumir alimentos y bebidas que contienen altas cantidades de kilocalorías; sin embargo, mucha gente, incluyendo a algunos si es que no muchos de nosotros, cuando pensamos en nuestra salud, nos proponemos evitar o moderar el consumo de kilocalorías, pero por falta de disciplina en el cuidado de nuestra salud, peso, alimentación, etc… quizá lo hacemos solamente por unos días, y luego abandonamos la meta, y por eso ahora estamos como estamos ¿Le ha pasado alguna vez a usted? De manera similar, en la vida cristiana también es necesaria la disciplina.  Al respecto dice el apóstol Pablo: “Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. / Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, / sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Corintios 9:25-27).  Tiene razón el apóstol Pablo en su comparación.  Se necesita ser disciplinado.

   En el mensaje de este momento, les voy a predicar que: El cristiano debe llevar una vida disciplinada en todas sus experiencias espirituales. / ¿Cuáles son las experiencias espirituales en las cuales el cristiano debe llevar una vida disciplinada? / De las palabras del apóstol Pablo a los Corintios, encontramos cuatro de estas experiencias espirituales.

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   La primera experiencia espiritual en la cual el cristiano debe llevar una vida disciplinada, es:

I.- EN LA ABSTENCIÓN DE LO QUE NO CONTRIBUYE A SU FORMACIÓN.

   Lo primero que el apóstol Pablo nos comparte, y que sin duda todos sabemos bien acerca de esta verdad, es que: “Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; …” (1 Corintios 9:25a).  Esto siempre ha sido verdad en todos los tiempos.  Fue verdad desde antes del apóstol Pablo, seguía siendo verdad en su tiempo, y en la actualidad sigue siendo una verdad.

   Por ejemplo, un deportista de alto rendimiento para tener buena condición para su rápido desplazamiento, tiene que abstenerse de consumir alimentos de altas kilocalorías, debe abstenerse de ricas pizzas, hamburguesas, del frijol con grasita de puerco, de las comidas con mucho condimento, etc…, y hasta en lo que es apropiado para su dieta, tiene que consumirlo en cantidades que no rebasen la cantidad promedio.  Todo esto para que su condición y rendimiento sea el adecuado.  Los deportistas, y las personas que por dieta o nutrición tienen que someterse a una alimentación especial, muchas veces tendrán que rechazar con toda amabilidad, las seguras y constantes invitaciones que sus amigos les hacen ofreciéndoles sabrosas tortas de cochinita, un delicioso almuerzo de frijol con puerco, etc…, porque todo eso no contribuye a su formación física para competir en su deporte correspondiente.

   Amados hermanos, de la misma manera, en la vida cristiana el creyente en Jesucristo, tiene que abstenerse de todo pecado que contamine su vida, pues si no hace esto, el mismo pecado no le permitirá tener una vida disciplinada que vaya de triunfo en triunfo, sino que cada vez será una persona que en vez de mejorar estará siempre empeorando.

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   La segunda experiencia espiritual en la cual el cristiano debe llevar una vida disciplinada, es:

II.- EN QUE SU META BIEN DEFINIDA NO SEA ALGO CORRUPTIBLE.

   Después de decir el apóstol Pablo que “Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; …”, ilustrando con las exigencias del deporte la importancia de abstenerse de todo lo que no contribuye al desarrollo espiritual del cristiano, añade que: “… ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible. / Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; …” (1 Corintios 9:25b-26a).   Desde que se llevó a cabo las primeras olimpiadas griegas, en Grecia, en el 776 a.C. el premio que se daba al ganador de la olimpiada era una corona de hojas de olivo.  Así seguía siendo en el siglo I, en los tiempos de San Pablo, en el imperio romano.   Es a este tipo de premio que San Pablo describe como “una corona corruptible”, que en pocos días ya no conserva su verdor.  Aunque el día de hoy ya son medallas, así como trofeos de oro, finalmente no son nada comparables con la corona “incorruptible” y celestial que han de recibir los que perseveren en su carrera cristiana de llegar a la gloria celeste de Dios.

   Según la NVI, acerca de los deportistas, dice: Ellos lo hacen para obtener un premio que se echa a perder; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre. Así que yo no corro como quien no tiene meta” (1 Corintios 9:25b-26a).  El apóstol deja bien claro que si hay una corona o trofeo que uno debe procurar no es la corruptible que, por la humedad, las sales, el agua, y otros factores terminan deteriorándose; sino la corona “incorruptible”, la que nada lo carcome ni deforma.  Nuestra meta no es el olivo, ni el oro.  Es Dios, y su cielo eterno.

   Amados hermanos, esta es la corona que Dios da a los que llegan a la meta, su cielo eterno.  Esta es la meta, que todo cristiano debe seguir para lograr ser espiritualmente disciplinado, pues de lo contrario, solamente estará viviendo a su propia suerte, lleno de logros terrenales, pero sin la dádiva celestial, eterna, e incorruptible.

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   La tercera experiencia espiritual en la cual el cristiano debe llevar una vida disciplinada, es:

III.- EN QUE NO SE DEJA DOMINAR POR EL PECADO.

   Finalmente, dice el apóstol Pablo: de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, / sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Corintios 9:26b-27).  Según la NVI: “…no lucho como quien da golpes al aire. / Más bien, golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado” (1 Corintios 9:26b-27; NVI).  Una de las dos cosas enfatizadas por San Pablo en estas palabras es el dominio sobre el cuerpo, refiriéndose con ello a toda reacción que llevamos a cabo en nuestra conducta.  El cristiano no se deja dominar, sino que puede tener dominio propio sobre todo su comportamiento.

  San Pablo dice de él mismo, según la NVI: “Más bien, golpeo mi cuerpo y lo domino” (NVI).  Este golpearse el cuerpo no se refiere literalmente a lastimarse el cuerpo, ni a dominarlo atándolo con instrumentos de tortura, sino que se refiere que también con su cuerpo lucha contra el pecado que siempre busca dominarle, pero lo más relevante que él dice en cuanto a su cuerpo, es que: “lo domino”.  Siendo él cristiano, ya tiene el recurso para no ser dominado por el pecado, sino que ahora él tiene dominio sobre el pecado.  Es lo mismo que también nosotros tenemos que procurar en nuestra vida personal.

  Amados hermanos, por haber creído en Jesucristo como nuestro Señor y Salvador, contamos con el auxilio de su Espíritu Santo que pasa a morar en nuestros corazones, y entre sus operaciones nos capacita para poder luchar contra las reacciones que el mismo pecado impone a nuestra naturaleza.  No se deje usted dominar por el pecado, usted puede decir como el apóstol Pablo que su cuerpo, entiéndase como reacciones de nuestra naturaleza, “lo domino”.  Obviamente, es el poder del Espíritu que hace este dominio, pero bajo nuestra responsabilidad.

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   La cuarta experiencia espiritual en la cual el cristiano debe llevar una vida disciplinada, es:

IV.- EN SU CONGRUENCIA ENTRE LO QUE CREE Y LO QUE VIVE.

  Usando las mismas palabras del apóstol Pablo, que dicen: de esta manera peleo, no como quien golpea el aire, / sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (1 Corintios 9:26b-27); y que según la NVI, las expresa diciendo: “…no lucho como quien da golpes al aire. / Más bien, golpeo mi cuerpo y lo domino, no sea que, después de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado” (1 Corintios 9:26b-27; NVI); hay otra experiencia que se debe tomar en consideración.  San Pablo expresa que de nada serviría que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado”, o sea, que: “después de haber predicado a otros, yo mismo quede descalificado”.

   Debo aclarar que el tenor de estas palabras no se refiere a la teoría de la pérdida de la salvación, porque eso sí no se pierde.  Lo que uno pierde cuando se sale de las reglas de Dios, son las bendiciones, que también debo aclarar tampoco son premios, sino dádivas de Dios que en realidad no merecemos, porque en realidad no se ganan.  Pero, es necesario estar pendientes de no caer en la eliminación o descalificación de poder recibir las bendiciones de Dios.  San Pablo, considerando su papel de predicador comparado con el del heraldo que anunciaba las presentaciones y los resultados de las competencias olímpicas; teme quedar “eliminado” o “descalificado” como quedan algunos competidores olímpicos, si en su caso él no cumpliera con las reglas de Dios para la vida cristiana como si se tratara de una olimpiada.  En todo deporte existe el riesgo de quedar eliminado por perder, o descalificado por no cumplir las reglas correspondientes.  En la vida cristiana, si bien, la persona que ha sido salvada por Dios no le será quitada su salvación, hay ocasiones en la que uno podría quedar temporalmente descalificado, por no vivir en congruencia con la fe que se profesa en Dios.  Sin embargo, es posible estar pendiente de que eso no ocurra en nuestra vida.

   Amados hermanos, especialmente si uno ha tomado la responsabilidad de enseñar o predicar la palabra de Dios, debe esperarse que lo que uno enseña y predica también lo viva; pero esto no es posible cuando uno no tiene esta determinación; pues la dignidad de estos deberes exige una ética congruente con el evangelio.  Sin embargo, aún si un creyente no ha recibido el don espiritual de la enseñanza y la predicación, también es responsable de obedecer las palabras del evangelio que le han traído a su vida el beneficio de la salvación; y por eso debe vivir congruentemente con las normas de este evangelio de Dios.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, todos necesitamos ser espiritualmente disciplinados, por lo que es necesario practicar con toda responsabilidad estos tres parámetros correctos: 1) Abstenerse de todo lo que no contribuye a nuestra formación cristiana, 2) La meta bien definida que no sea algo corruptible, y 3) Dominar el pecado que surge de nuestra naturaleza, y 4) Ser congruente entre lo que creemos y lo que vivimos.