Ene 07

RESULTADOS DE LA DISCIPLINA QUE ES DE DIOS, Por: Diego Teh.

RESULTADOS DE LA DISCIPLINA QUE ES DE DIOS

Hebreos 12:9-14.

Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del domingo 7 de enero 2018, a las 18:00 horas, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.

Este bosquejo corresponde al complemento 1 del sermón # 01 de la serie: LAS DISCIPLINAS DEL HOMBRE PIADOSO.

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   INTRODUCCIÓN:   El autor de esta epístola a los hebreos, recordando a la disciplina que como hijos de familia recibimos muchas veces en nuestra niñez, dice: “Por otra parte, tuvimos a nuestros padres terrenales que nos disciplinaban, y los venerábamos. […] / Y aquéllos, ciertamente por pocos días nos disciplinaban como a ellos les parecía, …” (Hebreos 12:9a, 10a). Finalmente, podríamos decir que nos quedaba de otra que someternos a nuestros padres, dice el apóstol: “los venerábamos”, es decir, “los respetábamos” (NVI; DHH; TLA; NTV).  También tiene razón el autor de la epístola cuando dice que: Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados” (Hebreos 12:11).  En la casa cuando los padres aplican su disciplina con los hijos ya sea preventivamente orientándoles a no hacer mal las cosas, o correctivamente sancionándoles y ayudándoles a no volver a caer en el mismo error, la reacción en la mayoría de las ocasiones es disgusto, tristeza, enojo, mayor rebeldía, etc… porque la disciplina suele parecer algo muy estricto.  Casi a nadie le gusta, pero es así como formamos nuestro carácter y conducta apegado a lo que es correcto.  Sin embargo, con el paso del tiempo se ven los frutos de haber sido aplicada aquella disciplina.  Cuando se observa y compara a los hijos que fueron tratados con disciplina, con los que no fueron tratados con disciplina, se puede ver la gran diferencia.  Los que no fueron tratados con disciplina suelen reaccionar con rebeldía, falta de respeto, viven con desorden, etc…, en cambio los que fueron tratados con disciplina son más ordenados, obedientes, respetuosos, serviciales, generosos, espirituales, etc…

   Igualmente, cuando las iglesias aplican oportunamente la disciplina tanto administrativa como judicial a los cristianos que aceptan someterse a la disciplina eclesiástica que tiene su fundamento en la palabra de Dios, cuando es recibida esta disciplina por el infractor, también muy pronto se ven los frutos de dicha disciplina.  Sin embargo, cuando Dios se reserva aplicar su disciplina de manera directa sobre sus criaturas humanas e hijos, también aparecen frutos que transforman la vida humana, especialmente en el aspecto espiritual.  El mismo apóstol, acerca de esta disciplina divina transformadora, dice que Dios la aplica “… para lo que nos es provechoso, para que participemos de su santidad” (Hebreos 2:10b).

   Por eso, en esta predicación les voy a exponer que: La disciplina que Dios aplica a sus hijos genera valiosos resultados. / ¿Cuáles son los valiosos resultados que se generan en los hijos de Dios cuando Él aplica Su disciplina?  / En esta predicación voy a enfatizar tres de sus valiosos resultados.

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   El primer valioso resultado de la disciplina que Dios aplica a sus hijos, es:

I.- QUE PARTICIPAMOS DE LA SANTIDAD DE DIOS.

   En primer lugar, quiero que observen el final del versículo 10 que, hablando de los resultados de la disciplina de Dios, dice que uno de ellos es: para que participemos de su santidad” (Hebreos 12:10).  Esto no significa que vamos a poseer la calidad divina de su atributo de santidad, sino que el resultado de su disciplina nos restaura a la calidad original de santidad con el cual fuimos dotados los seres humanos cuando Adán fue creado. Dicha santidad fue, sino perdida, sí opacada por causa del pecado, pero la disciplina de Dios de hacer que su Hijo Jesucristo resalte en nuestra vida, hace que el pecado se oculte, y que la santidad aparezca.  En eso consiste lo que el autor de la epístola a los Hebreos dice, cuando expresa que el resultado de la disciplina de Dios es que: “participamos de su santidad”.

   Amados hermanos, eso es lo que Jesús primeramente nos enseña con todo amor para que voluntariamente tomemos en cuenta la vida de santidad cuando dice: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48).  Sus palabras es solamente una aplicación de lo dicho desde tiempos antiguos por Dios mismo a los israelitas cuando les dijo: “Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios” (Levítico 20:7); y enfatizado también a los cristianos por el apóstol Pedro quien escribió: “… como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; / porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo” (1 Pedro 1:15,16).  Pero, amados hermanos, cuando sus criaturas e hijos no respondemos voluntariamente a esta instrucción, entonces Dios se reserva el derecho de aplicar su disciplina, aunque no sea de nuestro agrado, con tal de que nuestra vida se amolde a su santísima voluntad.

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   El segundo valioso resultado de la disciplina que Dios aplica a sus hijos, es:

II.- QUE RECIBIMOS BENEFICIOS PROVECHOSOS.

   En segundo lugar, quiero que observen la frase que está en el mismo versículo 10, antes de la frase que describe que uno de los resultados de la disciplina de Dios es: para que participemos de su santidad”.  En esta frase precedente podemos observar que otro resultado de la disciplina que Dios aplica es: “para lo que nos es provechoso” (Hebreos 12:10).  Hay provecho en la disciplina divina.  Aquí tenemos que observar que todas las acciones de Dios no son sin sentido ni provecho.  Cuando Dios tiene un plan y proyecto para nuestra vida, aunque no nos parezca, aunque nos duela no poder hacer lo que nosotros queremos, Él siempre procura que finalmente lo que Él hace nos traiga no solo uno, sino muchos resultados provechosos.

   Cuando el apóstol Pablo escribió a los Efesios les dijo: “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo” (Efesios 1:3).  Cuando dice que Dios “nos bendijo con toda bendición espiritual”, habla de, no una sola bendición planeada, preparada, y disponible desde la eternidad para nosotros, sino de una grandiosa cantidad de bendiciones o beneficios.  Hay otros muchos textos bíblicos que nos recuerdan esta abundancia de bendiciones que Dios quiere comunicar a nuestra vida si demostramos interés por ello.  Por ejemplo, el apóstol Pedro, también escribió acerca de Dios, que: “Mediante su divino poder, Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para llevar una vida de rectitud. Todo esto lo recibimos al llegar a conocer a aquel que nos llamó por medio de su maravillosa gloria y excelencia; / y debido a su gloria y excelencia, nos ha dado grandes y preciosas promesas. Estas promesas hacen posible que ustedes participen de la naturaleza divina y escapen de la corrupción del mundo, causada por los deseos humanos” (2 Pedro 1:3,4; NTV).

   Amados hermanos, cuando, no mostramos interés por apropiarnos de sus bendiciones, Dios ser reserva el derecho de aplicarnos su disciplina con tal de que reaccionemos y aprovechemos sus beneficios disponibles.  Aunque su disciplina no nos guste, posteriormente estaremos agradecidos de haber disciplinado y corregido nuestras actitudes.

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   El tercer valioso resultado de la disciplina que Dios aplica a sus hijos, es:

III.- QUE VEREMOS A JESÚS NUESTRO SEÑOR.

   Una tercera frase dentro de nuestro texto bíblico, lo encontramos al final del versículo 14 cuando también hablando de otro resultado de la santidad, dice: “… santidad, sin la cual nadie verá al Señor” (Hebreos 12:4).  Los creyentes, ya sabemos que la finalidad de nuestra fe, entrega a Dios y a su obra, es por la esperanza de encontrarnos cara a cara con el Salvador y ahora Señor de nuestras vidas. Desde luego que cuando uno ya recibió a Jesucristo como su salvador, uno no se perderá el ver al Señor en la eternidad y por toda la eternidad.  Sin embargo, este apóstol está previniendo que nadie se pierda ver al Señor Jesucristo.

   El apóstol Pablo, habla de esta esperanza que él tenía refiriéndose que tras su muerte, lo que realmente iba a experimentar es “estar con Cristo” (Filipenses 1:23).  Eso es lo que realmente ocurre con todo creyente en Jesucristo que se mantiene durante toda la vida, perseverando en la fe, la esperanza, y el servicio a la obra redentora de Dios en Jesucristo.  Pero, cuando el creyente comienza a retroceder de su servicio a la pereza o negligencia, cuando comienza a abandonar la fe brotando en su corazón la incredulidad, o cuando comienza a dejar a Jesús encaminándose hacia lo pecaminoso, Dios suele aplicar su disciplina personal a este hijo amado, con tal de volver al glorioso andar que antes ha conocido.

   Amados hermanos, primeramente, Dios quiere que con la obra de aplicación de la gracia que su Espíritu Santo hace en la vida de los seres humanos, todos respondamos a interesarnos en creer en Jesús, y vivir para él.  Pero, lamentablemente, hay personas que, a pesar de contar con este divino auxilio en sus vidas, no siempre se dejan guiar por el Espíritu Santo para confiar salvadoramente en Jesús, sino que rechazando a Jesús y su evangelio, caminan en pos de toda clase de pecados.   En esos casos, cuando el pecado está imperando en la vida de una persona creyente o todavía no creyente, Dios se reserva el derecho de intervenir para disciplinar y corregir al pecador con tal de que éste se encamine o regrese a Jesús el Señor y Salvador, y así no se pierda el privilegio o la gracia de encontrarse con él, y estar con él por toda la eternidad.

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   CONCLUSIÓN: Amado oyente, por favor, analice usted su vida, y verifique si usted es verdaderamente un cristiano, y si usted ha recibido en su corazón a Jesús y su evangelio.  Verifique si usted está viviendo conforme a la santidad cristiana esperada por Dios.  Verifique si usted está aprovechando para su edificación cristiana todas las bendiciones espirituales preparadas para todos los cristianos.  Y pregúntese: ¿Estoy verdaderamente interesado en encontrarme en la eternidad con Jesucristo?  Si alguna de estas cosas no son afirmativas, usted es candidato a la aplicación de la disciplina directa de Dios a su vida.  Le aviso o recuerdo que podría ser una situación no agradable, podría doler no solo en el cuerpo, sino también en el alma, en las emociones, en los sentimientos, etc…  No espere usted que eso le llegue a suceder.

   Todas las experiencias dolorosas, indeseables que han llegado o que llegarán a la vida de usted, considérelos como una disciplina que Dios está enviando directamente o aun por medio de la misma maldad y pecado, para que usted se dé cuenta de cuán desastroso es pecar contra Dios, y al mismo tiempo usted se dé cuenta también de cuán beneficioso es ser cristiano, santo o piadoso para Dios; pues la disciplina de Dios no sale de su ira, ni de su justicia, sino de su profundo y eterno amor.  Es por eso que la disciplina de Dios, siempre quiere traer en la vida de usted salvación y vida eterna; pero antes de que llegue su disciplina, es mejor que usted confíe salvadoramente en Jesús.

Jul 30

LO QUE DIOS HACE CON SUS MAYORDOMOS, Por: Diego Teh.

LO QUE DIOS HACE CON SUS MAYORDOMOS

Génesis 39:1-5, 19-23.

Mateo 25:14-30.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, Mérida, Yucatán; el día domingo 30 de Julio 2017, en el culto de las 18:00 horas.

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   INTRODUCCIÓN: José el más joven de los hijos de Jacob, a la vista de sus hermanos mayores era solo un muchachito que alimentaba su visión del futuro con falsas ilusiones y expectativas, al grado que por eso “le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente” (Génesis 37:4).  Cuando Dios le comenzó a dar sueños proféticos, y él las contaba a sus hermanos, ellos “le aborrecieron aun más a causa de sus sueños y sus palabras” (Génesis 37:8).  Como Jacob, el padre de todos ellos amaba mucho a José “sus hermanos le tenían envidia” (Génesis 37:11).  Muy pronto José estuvo a punto de ser asesinado por sus hermanos, pero finalmente decidieron venderlo como esclavo a un grupo de mercaderes ismaelitas.  Usted diría que ni siquiera Dios estaba pendiente de este muchacho de apenas diecisiete años.  Luego estos ismaelitas madianitas (vv. 25, 36) lo vendieron a Potifar capitán de la guardia del faraón de Egipto, quien muy pronto descubrió que este muchacho tenía algo especial que lo distinguía, que todo lo que hace es grandemente prosperado.  Potifar, siendo egipcio solamente era un politeísta cuyos dioses eran una larga lista de animales, astros, y personajes mitológicos; pero quizá por palabras del mismo joven José, Potifar entendió que Jehová el Dios de Abraham, Isaac, Jacob, y de José y sus hermanos “estaba con José” (cf. Génesis 39:1-3), y muy pronto Potifar “le hizo mayordomo de su casa y entregó en su poder todo lo que tenía” (Génesis 39:4).  Pero en todo esto, era Dios quien estaba usando a José como su mayordomo, más que como mayordomo de Potifar.  Potifar solamente reconoció la cualidad de José de ser un mayordomo.  Pero, usted diría que, si Dios estaba con José, Dios no permitiría que a su mayordomo le pasara situaciones indeseables, sin embargo por problemas no de José sino de la esposa de Potifar quien falsamente acusó a José de intento de deshonrarla (cf. Génesis 39:17), muy pronto Potifar su amo juzgó equivocadamente a José y “lo puso en la cárcel” donde también fue responsable y eficiente en la tarea que allí se le encomendó, y porque “Jehová estaba con José” (cf. Génesis 39:20, especialmente vv. 21, 23); sin embargo, como Dios estaba con este ahora adulto joven, muy pronto fue sacado de la cárcel y fue hecho nada menos que gobernador de todo Egipto Génesis 41:38-46).  Fueron 13 años de dificultades en los que Dios estaba guiando a su mayordomo a una posición estratégica para ser bendición cada vez más a un número mayor de personas.  Cuando pareciera que Dios no estaba con él, Dios estaba con él para llevarlo a otras esferas de servicio, en el que sin duda como mayordomo de Dios y no del hombre José sería un mayordomo fiel, y así lo fue.

La parábola del evangelio del reino de los cielos, que hoy también hemos leído y es la que usaré como fundamento de esta predicación, aunque es ampliamente conocida como la parábola de los talentos, también puede considerarse como la parábola de los tres mayordomos o simplemente de los mayordomos.  En la historia de José observamos qué es lo que Dios hace para posicionar estratégicamente según su voluntad a uno de sus mayordomos.  En esta parábola lo que observaremos es lo que Dios hace no para posicionarlos donde él quiera ponerlos sino lo que Él hace o puede hacer con cada uno de sus mayordomos.    En otras palabras, lo que les voy a compartir en esta predicación es que Dios lleva a cabo acciones especiales con cada uno de sus mayordomos. Hasta aquí permítame recodarle que usted llamado y salvado por la gracia de Jesucristo, ha sido hecho por Dios, uno de sus mayordomos en este mundo.  / Entonces, lo que ahora debemos saber, es: ¿Cuáles son las acciones especiales que Dios lleva a cabo con cada uno de sus mayordomos? / A través de la parábola encontraremos una lista de acciones que Dios lleva a cabo con cada uno de sus mayordomos como usted y yo.

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La primera acción que Dios lleva a cabo con cada uno de sus mayordomos es, que:

I.- LES OTORGA SUS BIENES PARA SER ADMINISTRADOS.

Lo primero que leemos en la parábola es: “Porque el reino de los cielos es como un hombre que yéndose lejos, llamó a sus siervos y les entregó sus bienes” (Mateo 25:14).  La parábola evoca el regreso de Jesús al cielo, el llamamiento a la salvación y al ministerio, y la entrega de “sus bienes”.  ¿De qué bienes se refiere?  No se trata de bienes inmuebles o materiales, sino los “bienes” divinos con los cuales el ser humano puede ser alcanzado y alcanzar a sus semejantes para la salvación eterna.  Cuando la parábola habla de talentos, literalmente se trata de dinero, por lo que tomando en cuenta que es una parábola, tales elementos solamente simbolizan la entrega de valores importantes que Jesús hace “a sus siervos” o mayordomos.  Tratándose del “reino de los cielos”, fue un recurso retórico de Jesús para referirse a los dones de la gracia de Dios con el cual todos sus discípulos no son solamente llamados de Dios a la salvación, sino que son comisionados para ser mayordomos de “sus bienes”.   Dichos bienes, sin duda son para ser administrados bajo los lineamientos e intereses de Dios.

Diciéndolo de otra manera, usaré las palabras del apóstol Pedro quien escribe a los creyentes en general diciéndoles que: “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios” (1 Pedro 4:10).  Usted no recibe el dinero moneda romana que en tiempo de Jesús se llamaba talento, sino que usted recibe por lo menos un don, pero podría ser más de un don, que corresponde(n) a la multiforme gracia de Dios.  Los que recibimos algún don o dones ministeriales de la gracia de Dios (todos los creyentes lo reciben), el apóstol Pedro nos describe “como buenos administradores” (lo que es lo mismo que ser mayordomos).  En otras palabras, nosotros recibimos los bienes ministeriales de Dios para administrarlos con el fin de hacerlos llegar a otros, tanto a creyentes como a no creyentes.

Amados hermanos, Dios ha puesto en manos de usted, algún don de su gracia salvadora para ayudar a otros cristianos a edificarse dentro del reino de Dios.  Son los “bienes” espirituales del reino de Dios que usted ha recibido para administrarlos en beneficio de otras personas.  Es por eso que usted es un mayordomo de Dios, porque un mayordomo no es el dueño de los bienes que administra, sino que administra lo que no es suyo sino de su señor.  Qué privilegio para un ser humano que Dios nos conceda el administrar dones divinos para ayudar a nuestros semejantes que podrían ser hasta los de nuestra propia familia, para que, así como nosotros, ellos también establezcan un relación espiritual con Dios que les cancele el merecimiento de la condenación eterna, y les otorgue la gracia de la salvación eterna.

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La segunda acción que Dios lleva a cabo con cada uno de sus mayordomos es, que:

II.- LES HACE RESPONSABLES DE PRODUCIR RESULTADOS.

En el texto de la parábola, y con relación a los resultados que rindieron los tres siervos o mayordomos, leemos primero que el amo: “A uno dio cinco talentos, y a otro dos, y a otro uno, a cada uno conforme a su capacidad; y luego se fue lejos. / Y el que había recibido cinco talentos fue y negoció con ellos, y ganó otros cinco talentos. / Asimismo el que había recibido dos, ganó también otros dos. / Pero el que había recibido uno fue y cavó en la tierra, y escondió el dinero de su señor” (Mateo 25:15-18).  ¿Qué observa usted acerca de los resultados obtenidos por los siervos o mayordomos?  Lo más notorio es que los dos primeros según las distintas cantidades que recibieron, sus resultados fueron siempre al 100%, excepto el último que su resultado fue nulo, ni siquiera el 1%.  En sus respectivos resultados observamos que lo que el amo espera, que en el caso del reino de los cielos es Jesús, son resultados no escasos sino por lo menos del 100%.

Quizá una mejor explicación acerca de los resultados es la que Jesús dio a sus doce discípulos en su discurso que les presentó la noche de su última cena de pascua cuando les dijo: “yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca” (Juan 15:16ª2).  Dios responsabiliza a cada uno de nosotros sus discípulos a producir resultados, o frutos, en lo que hacemos con los bienes de su gracia que nos confía.  Dios pone a cada mayordomo de su reino en diversas ocupaciones administrativas, o más bien, ministrativas de su gracia no para quedarse sin fruto sino para producir por lo menos un fruto del 100% tal como se describe en la parábola que quien recibió dos talentos rindió dos talentos más, quien recibió cinco talentos rindió otros cinco talentos.  Aunque en el servicio del reino de los cielos, es posible y es mejor si se rinde frutos mayores que el 100%.  El 100% solamente es el mínimo.

Amados hermanos, una de las razones para la cual fuimos llamados por Dios a través de Jesús no es para pasarnos el tiempo solamente recibiendo cada vez más gracia sobre gracia, sino para que la gracia o dones que hayamos recibido sea invertido en la vida tanto de otros creyentes como de no creyentes, esperando que el fruto que cada uno rinda a Dios sea que más de uno responda al evangelio de Jesucristo.

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La tercera acción que Dios lleva a cabo con cada uno de sus mayordomos es, que:

III.- LES ESTABLECE TIEMPO PARA RENDIR CUENTAS.

Ahora leemos del amo de la parábola que, sin duda, en la realidad tiene que ser Jesús el amo del reino de los cielos, de quien dice: “Después de mucho tiempo vino el señor de aquellos siervos, y arregló cuentas con ellos” (Mateo 25:19).  Se trata de una auto descripción de Jesús quien después de su resurrección y ascensión no se fue en definitiva a su cielo eterno donde merece estar, sino, aunque el tiempo aquí transcurra de tal manera que alguien piense que no parece que Jesús vuelva, la realidad de la promesa es que volverá.  Pero, ya no volverá como la primera vez, “tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres” (Filipenses 2:7b), sino que vendrá “con poder y gloria” (Mateo 24:30; Marcos 13:26; Lucas 21:27), y entre estas facultades para arreglar cuentas con cada mayordomo, o sea, con cada cristiano.  Sin duda que para los que creemos en Cristo, no será para evaluar si ganamos el cielo de Dios lo cual ya ha sido ganado para nosotros por la obra de Cristo, sin embargo, es la evidencia importante para Dios evidenciar que tan fiel o no fiel han sido cada uno de sus mayordomos.

Dios ha sido bueno al no habernos exigido cuenta total en estos momentos, porque es muy probable que muchos de nosotros no podamos rendir la cuenta correcta.  Aprovechemos que todavía estamos a tiempo de ponernos las pilas para hacer lo que responsablemente nos corresponde, y entonces cuando Jesucristo regrese tengamos por lo menos una cuenta del 100% de rendimiento para informarle y entregarle.

Amado hermano, hasta aquí es momento de reflexionar acerca de qué cuentas le va usted a rendir a Dios.  Tengo que aclarar que de manera general, no solamente recibimos de Dios bienes espirituales o dones ministeriales del reino de los cielos, sino también otros dones de Dios como la vida misma, la familia, el trabajo, etc…, cosas de las cuales también tenemos que rendir cuentas a Dios, pues nuestra mayordomía implica muchos aspectos de los cuales somos responsables delante de Dios. ¿Cuál es la cuenta que usted va a rendir a Dios con respecto a su familia, con respecto a su trabajo, con respecto a su iglesia, con respecto a su obra en general?  Ojalá que en el tiempo establecido que corresponde a nuestra entrega de cuentas o resultados finales, lo podamos hacer sin vergüenza de no haber rendido ni siquiera el mínimo esperado por Dios.

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La cuarta acción que Dios lleva a cabo con cada uno de sus mayordomos es, que:

IV.- LES RECOMPENSA SU TRABAJO REALIZADO.

En la parábola de los talentos, Jesús relata el momento cuando cada siervo o mayordomo se presenta delante del amo que ha regresado de tan lejos.  Al respecto de los mayordomos dice: “Y llegando el que había recibido cinco talentos, trajo otros cinco talentos, diciendo: Señor, cinco talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros cinco talentos sobre ellos. / Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor. / Llegando también el que había recibido dos talentos, dijo: Señor, dos talentos me entregaste; aquí tienes, he ganado otros dos talentos sobre ellos. / Su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” (Mateo 25:20-23).  El enfoque de esta narración no solamente sobresale lo responsable que fueron dos de los mayordomos, sino que también sobresale la acción del amo que recompensa a cada uno de ellos, primero felicitándoles con palabras como: Bien, buen siervo y fiel; y luego dándoles más confianza o algo así como un ascenso al decirles: sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré”; y finalmente dándoles más privilegios al decirles: entra en el gozo de tu señor”.  Todo esto que se dice en el recurso literario de la parábola, en lo literal significa que Dios no pasa desapercibido el trabajo o responsabilidad que cada discípulo y mayordomo suyo realiza, pues cada uno recibirá de Dios alguna plena e inmerecida recompensa.

El apóstol Pablo, luego de argumentarles a los Corintios la realidad, certeza, y beneficios de la resurrección de Jesucristo, les dice en su primera epístola: “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano” (1 Corintios 15:58).

Amados hermanos, cada servicio que usted realiza en nombre del Señor nuestro Salvador Jesucristo.  No es en vano.  Hay recompensas que usted comenzará a disfrutar aquí mismo en la tierra, aunque también habrá recompensas que usted tendrá que esperar recibirlas en la eternidad, pero de que habrán recompensas, las habrán.

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La quinta acción que Dios lleva a cabo con cada uno de sus mayordomos es, que:

V.- LES DISCIPLINA CUANDO ACTÚAN CON NEGLIGENCIA.

Finalmente, y también con mucha relevancia, tenemos en la parábola el relato bastante amplio acerca del tercer mayordomo, pues de los 17 versículos de la parábola, los 7 últimos versículos se enfocan en él.  Jesús dice de este mayordomo: “Pero llegando también el que había recibido un talento, dijo: Señor, te conocía que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste y recoges donde no esparciste; / por lo cual tuve miedo, y fui y escondí tu talento en la tierra; aquí tienes lo que es tuyo. / Respondiendo su señor, le dijo: Siervo malo y negligente, sabías que siego donde no sembré, y que recojo donde no esparcí. / Por tanto, debías haber dado mi dinero a los banqueros, y al venir yo, hubiera recibido lo que es mío con los intereses” (Mateo 25:24-27). Esta parábola de Jesús hace evidente que no todo aquel que acepta trabajar como siervo es fiel a su amo, sino que hay trabajadores infieles a sus patrones.  En vez de ser descrito como fiel, la descripción que su amo le dice a él es que es un “siervo malo y negligente”, y es natural que lo único que le espera es la disciplina correspondiente.

¿Qué ocurre en una empresa cuando un empleado no realiza el trabajo que le ha sido encomendado?  Lo más seguro es que muy pronto es despedido.  Esa es la disciplina que la empresa le aplica.  Y en el reino de los cielos, es tan cierto y real que Dios aplica este tipo de disciplina a los siervos malos y negligentes.  En la parábola el “malo y negligente” recibió la disciplina que su actitud merecía. Tuvo que escuchar y experimentar la indeseable disciplina que a pulso ganó contra sí mismo por su actitud ante sus deberes para con su amo.  Su amo, se vio en la penosa necesidad de ordenar a otros de sus mayordomos, lo siguiente: “Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos. / Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado. / Y al siervo inútil echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 25:28-30).

Amado oyente, el “siervo malo y negligente” de esta parábola, solamente ilustra al que se ostenta como creyente o discípulo de Jesús, pero en realidad no lo es, y como resultado, se nota en él su falta de frutos dignos de arrepentimiento y su falta de servicio.  Quiera Dios que usted no sea una persona que ostente ser el cristiano que no es.  Usted no tiene porque ser echado en las tinieblas de afuera, donde se llora y se crujen los dientes (una suave representación del sufrimiento eterno).  Líbrese solamente por medio de Jesucristo, de esta disciplina que Dios pone a los siervos o mayordomos malos.  Usted puede ser de los buenos mayordomos de Dios.

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CONCLUSIÓN: Amados hermanos, y mayordomos de todos los bienes que Dios han puesto en nuestras manos.  Aunque nuestro Salvador y Señor Jesucristo se fue al cielo de su gloria eterna, no por eso deja de ser el dueño de todo lo que nos ha encomendado, ni tampoco por eso deja de ser el Señor o amo nuestro.

I.- Jesús es el Señor quien a nosotros: OTORGA SUS BIENES PARA SER ADMINISTRADOS.

II.- Jesús es el Señor quien a nosotros: HACE RESPONSABLES DE PRODUCIR RESULTADOS.

III.- Jesús es el Señor quien a nosotros: ESTABLECE TIEMPO PARA RENDIR CUENTAS.

IV.- Jesús es el Señor quien a nosotros: RECOMPENSA EL TRABAJO REALIZADO.

V.- Jesús es el Señor quien a nosotros: DISCIPLINA CUANDO ACTUAMOS CON NEGLIGENCIA.

Seamos sus buenos y fieles siervos.

Feb 26

¿QUÉ HOMBRES UTILIZA DIOS? (Parte I), Por: Diego Teh.

¿QUÉ HOMBRES UTILIZA DIOS? (Parte I).

Jonás 1.

 Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Unidad en Cristo” de la col. Morelos Oriente, de Mérida, Yucatán; el día domingo 26 de Febrero del 2017, a las 18:00 horas.

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INTRODUCCIÓN: Son impresionantes las historias bíblicas que relatan cómo Dios utilizó a hombres cuyos nombres son ampliamente conocidos por los que leemos el Antiguo Testamento de nuestra biblia.  Sabemos los nombres de los patriarcas: Abraham, Isaac, y Jacob.  Sabemos los nombres de los doce hijos de Jacob cuyos descendientes conformaron la nación israelita: José, Judá, Rubén, Simeón, Aser, Isacar, Zabulón, Gad, Dan, Benjamín, Leví, y Neftalí.  Sabemos los nombres de los primeros profetas, y de los últimos profetas; y hasta sabemos dividirlos en profetas orales y literarios, y solo orales; y los literarios sabemos quiénes son los profetas mayores porque escribieron bastante texto, y quienes son los menores (los últimos 12 del A.T.) porque sus escritos son cortos, pero con la misma autoridad de los mayores.  Sabemos quiénes fueron los jueces de Israel (desde Otoniel hasta Samuel); los reyes del reino unido de Israel (Saúl, David, y Salomón), los reyes del norte y los reyes del sur de Israel.  Luego conocemos que el Nuevo Testamento, registra los nombres y hechos de personajes que fueron llamados discípulos, apóstoles, y cristianos, que llevaron a cabo la labor de difundir el nombre, la muerte vicaria y expiatoria, y la resurrección de Jesucristo, comenzando desde una pequeña ciudad llamada Jerusalén, a todas la provincias del país donde vivió Jesucristo, y luego difundiéndolo en las ciudades de todos los países que formaban el imperio romano.  Todos estos, y muchos más que estos, fueron utilizados por Dios tanto para grandes como para pequeñas tareas, que contribuyeron al desarrollo de la historia de la formación de su pueblo y de la historia de la redención del ser humano.  ¿Le hubiera gustado a usted, ser uno de  estos personajes? ¿Tuvieron algunas características especiales por las cuales Dios utilizó a cada uno de ellos?  Bueno, ellos ya son historia, nosotros no podemos ser ellos, pero nosotros podemos ser los hombres de la actualidad que Dios puede utilizar para la continuación de su obra que sigue realizando en este mundo en el cual vivimos.

Haciendo un estudio de la persona de Jonás en los cuatro capítulos del libro que lleva su nombre, les voy a predicar que Dios utiliza a hombres que tienen un perfil especial. / ¿En qué consiste el perfil especial de los hombres que Dios utiliza? / A través de este mensaje me propongo compartirles algunos aspectos del perfil que tienen los hombres que Dios utiliza.

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El primer aspecto del perfil que tienen los hombres que Dios utiliza, es que:

I.- TIENEN QUE SER ELEGIDOS POR DIOS.

Las primeras palabras del libro de Jonás, dicen: “Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo:” (Jonás 1:1).  Cuando la palabra de Dios es dirigida a una persona, es para ella, no para otra.  Para los que escuchamos las predicaciones de la palabra de Dios, debido a que conocemos un poco la vida de otras personas, hay ocasiones que con o sin razón percibimos que la palabra que se está predicando no es para nosotros, sino para el que está cerca de nosotros, pero no es una actitud correcta buscarle destinatario apropiado para la palabra que se predica; más bien debemos estar dispuestos a percibir que nos está diciendo la palabra de Dios que se está predicando.  En el caso de nuestro texto, dice que la palabra “vino […] a Jonás”, era para él, no para don Amitai, su padre, ni para otra persona.  En otras palabras, Jonás, no otro, había sido elegido previamente por Dios para ser utilizado en una tarea que Dios le encomendaría.

En el Antiguo Testamento tenemos caso como cuando Dios eligió a David como rey de Israel.  Si la gente hubiese escogido a su rey, se hubieran equivocado. El mismo profeta Samuel que fue enviado ante Isaí el padre de ocho hijos para que hiciese pasar uno por uno a todos sus hijos, aunque oportunamente Dios le explicó a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre, pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1 Samuel 16:7), cuando él veía venir a cada uno de los hijos de este hombre, él pensaba que el que estaba pasando en turno era el elegido, pero finalmente el elegido entre los ocho hermanos, fue David el último hijo de Isaí (1 Samuel 16:10-12), no por lo que él mostraba o aparentaba que era, sino por lo que Dios miraba en el corazón de David.  Dios no eligió a ninguno de los otros siete, quienes por cierto eran mayores, grandotes, y físicamente fuertes y con otras muchas cualidades.  Hay otros muchos más casos en el Antiguo Testamento, pero para explicar que para ser útil a los propósitos de Dios es necesario ser elegido, basta con este sencillo ejemplo.

En el Nuevo Testamento, se nos dice que la elección de Dios para la salvación, obviamente si es elección no es para todos, sino exclusiva, pues San Pablo les aclara esto a los romanos al decirles: “Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” (Romanos 9:16).  Por su misericordia Dios decide salvar a muchos pecadores, y por eso los elige aun desde antes de que existiera el primer ser humano.  También entre las personas que Dios por su misericordia salva o ha salvado, siempre es Él mismo quien las elige para ministerios específicos, y si Él no las elige, no podrían estar en la mejor capacidad para cumplir alguna tarea que le sea encomendada.  Es más, si se entrometen a hacer algo para lo cual no son elegidos por Dios, terminarán en malos resultados. Dios solamente utiliza a quienes Él mismo elige, pues no usa a quienes Él no elige.  Jesús tuvo que confirmarles esta verdad a sus discípulos al decirles: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca” (Juan 15:16a).  Para que Dios les utilice, tuvieron que ser elegidos, no ellos eligieron si quieren ser útiles para dar los frutos esperados por Dios.

Amados hermanos, todos los que han sido llamados a la fe en Jesucristo, es porque fueron eternamente elegidos no solo para salvación, sino para servirle en algún ministerio que en algunos casos usted tiene que primero explorar y Dios le confirmará si ese es el lugar que le corresponde a usted en la obra de Dios.  Usted puede ser útil para Dios, porque usted ha sido elegido no solamente para salvación sino para los propósitos de Dios.

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El segundo aspecto del perfil que tienen los hombres que Dios utiliza, es que:

II.- DEBEN ACEPTAR LA COMISIÓN QUE DIOS LES DA.

Luego que Dios llamó a Jonás porque el elegido era él y no otro, Dios mismo le dijo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí” (Jonás 1:2).  Dios no llama a nadie solamente para mantener una constante conversación.  Dios ama escuchar que las personas le hablemos en oración, pero le gusta más que nos pongamos en acción para llevar a cabo alguna comisión que asigna a cada quien o a veces a un grupo de personas.  Jonás recibió una comisión, porque fue elegido para una comisión especial de ir a los habitantes de la ciudad de Nínive, la ciudad capital del imperio Asirio, un poderoso imperio en aquella época, para predicarles el inminente juicio de Dios para ellos.  La comisión era para él, no para otro, porque a pesar de que hubo un período de tiempo en el que Jonás no quiso ir, Dios no mandó ni llamó a otro para darle la comisión.  Era exclusivamente una comisión diseñada divinamente para Jonás.

En la biblia tenemos muchísimos ejemplos de personas que aceptaron la encomienda que Dios les dio.  Fueron personas que no tenían años, ni meses, ni semanas de experiencia en lo que fueron comisionados.  No tenían carta de recomendación de ninguna autoridad religiosa, civil, o académica que avale su formación previa o su experiencia.  Cierto es que tuvieron temores, dudas, e indecisiones, pero cuando aceptaron la comisión que Dios tenía para ellos, fueron utilizados por Dios llevando a cabo con gran éxito lo que les pidieron; pues es hasta que uno acepta la comisión de Dios que uno es capacitado y utilizado por Dios para lograr objetivos que de otro modo nadie podría hacerlo.  Personajes como Josué (Josué 1:2), como Gedeón (Jueces 6:14), como Pedro y Andrés, discípulos de Jesús (Mateo 4:19), como Pablo (Hechos 9:15), tuvieron comisiones específicas sin curriculum vitae, y sin experiencia, que tras aceptar la comisión que Dios planeó para ellos, los resultados muy pronto fueron evidentes.

Amado hermano, usted debe aceptar que Dios tiene un lugar y una tarea específica que Dios está esperando que usted haga.  Déjeme recordarle que la comisión de todos nosotros los cristianos es ir y predicar el evangelio, como Jesús lo ordenó.  La tarea que a usted le corresponde no es para otra persona, sino para usted. Me estoy imaginando la manera extraordinaria como Dios le va a utilizar a usted, si usted estuviera de acuerdo en aceptar que Él le use para alguna tarea o función específica que por mucho tiempo usted no ha querido tomar como responsabilidad. Cuando uno acepta el llamado de Dios de colaborar en cualquier detalle del proyecto redentor de Dios, uno es capacitado extraordinariamente por el Espíritu Santo para llevar a cabo lo que nunca antes uno había hecho.  Esta congregación necesita de hombres que acepten la Gran Comisión de Jesucristo.

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El tercer aspecto del perfil que tienen los hombres que Dios utiliza, es que:

III.- INVIERTEN SUS RECURSOS PARA PROPÓSITOS DE DIOS.

   Me llama mucho la atención de que siendo Jonás el elegido de Dios para una misión especial, pero de unos cuantos días u horas; y habiendo sido comisionado por Dios, leemos su caso que dice:Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová” (Jonás 1:3).  Según el texto, parece que no le respondió a Dios si iría o no, pero creo que se puede sobreentender que dijo que sí pero luego decidió no ir; pero lo que más me llama la atención es que pagó su pasaje para ir a Tarsis.  No se sabe con precisión cuál es el lugar que es designado como Tarsis, porque hay varias opciones. Una de ellas es la ciudad de Tarso de donde fue el Pablo, pero a mi criterio tomando en cuenta que Jonás salió de Jope, en el suroeste de la costa del mediterráneo, y Tarso se encontraba al noroeste del mediterráneo, lo cual significaba que Jonás estaría mucho más cerca de Nínive, pero como su intención era irse “lejos de la presencia de Jehová”, no creo que haya pensado que Tarso que queda más cerca de donde le estaban enviando por Dios, sea un lugar apropiado para huir lejos.  Otra opción es que pudiera tratarse de Cartago, al norte de África, al sureste de Jope, lo cual va en sentido opuesto a Nínive, lo cual si implica alejamiento, pero siempre no sería tan lejos. Una opción más que es la opción con la que yo simpatizo, es el antes reino de los Tartessos, lo que corresponde a la región de lo que hoy son las provincias de Huelva, Sevilla, y Cádiz, en España[1].  Esto estaba a poco más de 3,400 kilómetros de Jope, y también en sentido opuesto a Nínive, lo cual es un alejamiento radical tanto del lugar donde Dios habló con Jonás, así como del lugar a donde Dios estaba enviando a Jonás.  Pero la observación es: Si tuvo dinero para pagar su pasaje a tan distante lugar, su problema no era que no podía financiar su viaje a Nínive lo cual era aunque por tierra, mucho más cercano a tan solo 800 kilómetros.

Amado hermano, aunque Jonás primero pensó que estaría huyendo de Dios, la realidad era que no podía huir de Dios, así que en su intención de huida es confrontado por Dios, y tuvo que aceptar que Dios le está comisionando, y finalmente hizo a un lado su plan de ir a Tarsis, y cueste lo que cueste se dirigió a Nínive a predicar el mensaje de juicio que le fue encomendado.  Es posible que usted tiene que dejar a un lado los planes que usted tiene que no están consagrados a los propósitos de Dios.  Usted tiene que darse cuenta que con sus planes muy personales está huyendo de la responsabilidad con Dios. Toda actividad nuestra que no se enfoca a este fin, es ir como Jonás a Tarsis a mal invertir nuestro tiempo, dinero, y otros recursos, en intereses personales que quizá no glorifican a Dios; por lo que deberíamos invertirlos para la Nínive o lugar a donde Dios nos dirige.  Usted debería estar invirtiendo sus recursos económicos para alcanzar a otras personas para Cristo.

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El cuarto aspecto del perfil que tienen los hombres que Dios utiliza, es que:

IV.- RECONOCEN CUANDO DIOS LES ESTÁ CORRIGIENDO.

Cuando los encargados del barco, y los pasajeros a Tarsis se dieron cuenta que el Dios de Jonás estaba haciendo aquella tempestad por causa de Jonás mismo que creía estar huyendo de Él; ellos hablaron con Jonás, quien admitió que todo era por su culpa, y quizá dándose cuenta que no podía huir de Dios, y siguiendo con la mentalidad de que no iría a Nínive, entonces pide que le arrojen al mar, esperando mejor que muera y allí se acabó todo.  Pero no contaba con que Dios no le dejaría morir porque “Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches” (Jonás 1:17).  Aunque un gran pez debería causar susto y seguridad de que allí acabó tu vida, Dios tenía el control de aquel gran pez, de tal manera que solo tragó a Jonás quizá un poco incómodo y un poco cómodo, pero solo por tres días, lo suficiente para que Jonás rectifique sus malas decisiones de dejar mal sin cumplirle a Dios.  El final de la historia la conocemos: “el mar se aquietó de su furor” (Jonás 1:15); pasados los tres días: “mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra” (Jonás 2:10); y cuando Dios le instruyó de nuevo, Jonás: “fue a Nínive conforme a la palabra de Jehová” (Jonás 3:3a).  Jonás reconoció que Dios le estaba corrigiendo y cambió su actitud para con el llamado comisionante de Dios.

El apóstol Pablo tiene un hermoso testimonio de su propia experiencia como apóstol que tuvo el privilegio de recibir revelaciones directamente de Jesucristo acerca de la salvación. Conociendo él su propio carácter y hasta donde podía actuar errada y equivocadamente, le cuenta a los Corintios que: “para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; / respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. / Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (1 Corintios 12:7-9).  Pablo, como Jonás en el pasado, se dio cuenta de que la enfermedad que Dios no le quiso quitar era el instrumento para corregirle de posibles conductas de engreimiento.

Amados hermanos, Dios también hace correcciones de actitudes y conductas en la actualidad, y lo puede hacer con cada uno de nosotros.  Dios puede estar corrigiéndole a usted por medio del problema que ahora mismo hay en su familia, en su trabajo, en su negocio, y hasta en su propia vida o en la vida de sus mismos seres queridos.  Es necesario que primero usted reconozca qué es lo que no ha querido hacer para servir a los propósitos de Dios; segundo que usted reconozca lo valioso que ha sido para usted la obra de Jesucristo para darle salvación; y tercero, que considere que Dios le podría estar recordando una vez más que usted tiene que tomar el lugar que le corresponde para servirle.

 

CONCLUSIÓN.  Amados hermanos, especialmente a los hombres cristianos que hoy están aquí presentes.  Tengan presente que han sido elegidos por Dios no solamente para ser salvos, sino también para ser llamados y comisionados a servirle en propósitos específicos de Dios.  Acepten la comisión que Dios tiene reservado exclusivamente a la medida de cada quien; nadie puede ocupar ese lugar de servicio, pues es solo para usted.  No invierta sus recursos para fines contrarios a lo que Dios está esperando que usted haga.  Esté atento a la corrección que posiblemente Dios está haciendo ahora mismo en usted; y rectifique usted su negativa de servir a los propósitos de Dios.  Tenga usted el perfil de los hombres que Dios utiliza para llevar a cabo sus planes en este mundo. Solo si usted es creyente en Jesucristo, puede contar con este perfil, y ser grandemente útil para todo propósito de Dios.

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[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Tarsis