Jul 11

YO SOY DE ARRIBA, Por: Diego Teh.

YoSoydearriba

YO SOY DE ARRIBA

Juan 8:21-23.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la iglesia “Ebenezer”, de Yaxhachén, mpio de Oxkutzcab, Yucatán; (AÑO 2012), un sábado a las 19:00 horas.

.

.

   INTRODUCCIÓN: En una ocasión Jesús enseñando a un grupo de judíos, les dijo: Yo me voy, y me buscaréis, pero en vuestro pecado moriréis; a donde yo voy, vosotros no podéis venir” (Juan 8:21).  No era una amenaza de Jesús al anunciar su regreso al cielo mismo de donde antes vino.  Fue más bien una confrontación para que aquellos judíos se arrepintieran de sus pecados, para que entonces sí puedan ir al cielo a donde Jesús anunciaba que pronto regresaría.  Pues sin arrepentimiento de los pecados de aquellos judíos, Jesús tenía razón al decirles que por ello no podrían ir a donde él iba.  Sin embargo, estas palabras de Jesús, no fueron bien entendidas por aquellos judíos amantes del pecado, más bien ni les interesaba ni el cielo, ni Jesús, ni el arrepentimiento.  San Juan nos relata que luego del anuncio de Jesús: Decían entonces los judíos: ¿Acaso se matará a sí mismo, que dice: A donde yo voy, vosotros no podéis venir?” (Juan 8:22).  Para ellos, seguramente qué mejor si se suicidaba, pues no les era muy agradable con sus amonestaciones contra el pecado.  Luego, Jesús les hace una afirmación, de la cual he escogido una parte para enfatizar en este mensaje.  Jesús les dijo: “Vosotros sois de abajo. YO SOY DE ARRIBA; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo” (Juan 8:23).  La afirmación de Jesús: “YO SOY DE ARRIBA” es la expresión que usaré para el desarrollo de este mensaje.  Pero antes, observemos un par de detalles en este panorama que nos relata el apóstol Juan con respecto a estas palabras de Jesús a aquellos judíos.  Primero, el contraste que Jesús dice acerca de aquellos judíos cuando les afirma que ellos son “de abajo” o de “este mundo” mientras él es “de arriba”.  Segundo, el hecho de que cuando les anuncia que él se irá, a ellos no les dice que también se irán con él, sino que a ellos les dice: “pero en vuestro pecado moriréis; a donde yo voy, vosotros no podéis venir”.  Esto, debería haberles dejado claro que si hay algo que hace que una persona, sea “de abajo” o “de este mundo” es el mismo pecado al cual uno mismo se entrega.  Pero, ¿por qué Jesús dijo ser de arriba?

   Para objetivo de este mensaje, voy a presentarles que Jesús tenía muchas razones para afirmar: “Yo soy de arriba”.  /  ¿Cuáles son las razones por las que Jesús afirmó: “Yo soy de arriba”?  /  Por medio de este mensaje, les voy a compartir algunas razones por las que Jesús dijo “Yo soy de arriba”.

.

   La primera razón por la que Jesús dijo: “Yo soy de arriba”, es:

I.- PORQUE ES DIOS MANIFESTADO EN CARNE.

   El apóstol Pablo en su primera epístola a Timoteo, explicándole acerca de la piedad, lo primero que le explica dentro de una serie de seis elementos del misterio de la piedad, es que: “Dios fue manifestado en carne” (1 Timoteo 3:16).  Su manifestación “en carne”, es la realidad de que Jesús siendo Dios tomó la decisión de ser no la carne de cualquier ser vivo sino la de un ser humano que pasó por el proceso de gestación, nacimiento, niñez, adolescencia, juventud, y edad adulta.  Pero Jesús antes que humano, primeramente es totalmente Dios, y luego también totalmente humano sin dejar de ser Dios.  Por eso, cuando dijo: “Yo soy de arriba”, lo que con ello estaba indicando, es que aunque es humano, en realidad es Dios, quien se considera habita arriba y no en otra dirección.  Es a esto mismo que el apóstol Pablo les dijo a los Filipenses acerca de Jesús, que: siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse,  /  sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres (Filipenses 2:6,7).  Claro que es de arriba, pues es Dios quien voluntariamente se hizo semejante a los hombres.

.

   La segunda razón por la que Jesús dijo: “Yo soy de arriba”, es:

II.- PORQUE NO ADOPTÓ EL SISTEMA MORAL DE ESTE MUNDO.

   Junto con su afirmación a los judíos cuando les dijo: “Yo soy de arriba”, hizo otra afirmación aclaratoria y complementaria diciendo “…yo no soy de este mundo” (Juan 8:23b).  Obviamente, todo aquel que nace en este mundo pertenece geográficamente a este mundo, pero en la biblia la palabra mundo no siempre significa geográficamente el planeta tierra, sino que mundo significa en sentido bíblico y teológico el sistema de vida en el cual los seres humanos hacen un lado a Dios, diseñando su propia manera de vivir para ser felices, aun cuando vivan en abierta desobediencia a la voluntad revelada de Dios.   Pero Jesús no era parte de ese sistema moral (o inmoral) de vida.   En esa ocasión que a los judíos les dijo: “yo no soy de este mundo”; y la noche anterior a su crucifixión cuando a su propio Padre celestial al encomendarle a sus discípulos, le dijo lo mismo acerca de ellos que: “no son del mundo”, (pero insistió en decirle a su Padre “como tampoco yo soy del mundo (Juan 17:14,16), lo que en ambos contextos estaba afirmando es que Jesús aunque se había formado en medio de la cultura humana, no estaba siguiendo los patrones de la cultura humana, sino la formación que la misma palabra de Dios proporciona para que una persona no viva según ideas propiamente humanas sino en valores procedentes de la voluntad revelada de Dios.  Eso hacía que Jesús no sea moralmente de este mundo, sino perteneciente al sistema de arriba que pertenece a la voluntad de Dios que ha sido revelada para los seres humanos.

  En cuanto a los fariseos, precisamente a pesar de su religiosidad, Jesús les dice: “en vuestro pecado moriréis” (Juan 8:21).  Eso es lo que ocurre en toda persona que vive bajo el sistema moral de este mundo, e incluso bajo solamente el abrigo ritual de la religión aunque esta se llama cristiana.  Pero cuando Jesús afirma que es “de arriba”, estaba diciendo que él aunque estaba en este mundo no vino para vivir conforme a la moral ni pecaminosa de este mundo, ni de una moral religiosa, sino que vino para vivir los valores divinos, celestiales, y sublimes que pudieren existir.  Es por eso que Pilato tuvo que decir de Jesús: “Ningún delito digno de muerte he hallado en él” (Lucas 23:22).  Es por eso que el ladrón arrepentido también crucificado junto a Jesús dijo acerca de Jesús a su otro compañero ladrón: “mas éste ningún mal hizo” (Lucas 23:41).  Es por eso que el centurión que comandó y escoltó la crucifixión de Jesús finalmente dijo: “Verdaderamente este hombre era justo” (Lucas 23:47).  Y es por eso que también el apóstol Pedro, en su primera epístola a los creyentes dispersos por todo el mundo les escribió acerca de Jesús que: “no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca” (1 Pedro 2:22).  Esta santidad de Jesús no propia del mundo sino de los valores de Dios, son las que hicieron afirmar a Jesús “Yo soy de arriba”.

.

   La tercera razón por la que Jesús dijo: “Yo soy de arriba”, es:

III.- PORQUE VINO A TRAER EL REINO DE LOS CIELOS.

   Si era “de arriba”, entonces, ¿qué hacía acá abajo?  San Mateo registra 32 veces a Jesús predicando algo acerca del reino de los cielos.  Se puede decir entonces que vino acá abajo para traernos desde arriba un reino que es distinto a los reinos que este mundo ha podido tener durante toda su historia.  El reino que Jesús predicó, siendo de los cielos, se puede decir que es el reino “de arriba”; y siendo él el Rey de dicho reino, entonces es entendible que él haya venido de arriba, por eso casi al final de su ministerio decía: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí” (Juan 18:36).  Jesús, el Rey del reino que no es de aquí sino de los cielos, vino a nuestro planeta para traernos el evangelio de aquel reino de los cielos que se encuentra no aquí en este mundo sino allá arriba.  Por eso Jesús dijo que viene y que es “de arriba”.

.

   La cuarta razón por la que Jesús dijo: “Yo soy de arriba”, es:

IV.- PORQUE EN TODO ES TOTALMENTE SUPERIOR.

   El apóstol Juan nos relata un evento que ocurrió cuando Juan el Bautista, recientemente había bautizado a Jesús.  Los judíos vinieron a los discípulos de Juan a quejarse entre varias cosas, que Jesús estaba bautizando también.  Juan el Bautista fue muy claro al decirles: No puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo.  /  Vosotros mismos me sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino que soy enviado delante de él.  […]  Es necesario que él crezca, pero que yo mengüe (Juan 3:27,28, 30).  Y luego les añadió lo siguiente con respecto a Jesús: El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos” (Juan 3:31). Juan tenía claro la superioridad de Jesús, a él se refería cuando dijo: “El que de arriba viene, es sobre todos”, y cuando dijo: “el que viene del cielo, es sobre todos”.  Con estas palabras afirmaba que Jesús habiendo venido “de arriba”, o “del cielo”, “es sobre todos”.  Entonces, es lo mismo que Jesús afirmaba al decir que él es de arriba.

   Cuando San Pablo habla de Jesús como la imagen visible del Dios invisible, y lo relaciona con la iglesia, dice que Jesús “…es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, el que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia” (Colosenses 1:18).  Ser preeminente es ser siempre principal en todo, por lo que cuando Jesús dijo “Yo soy de arriba”, estaba diciendo que en todo él es totalmente superior incluso sobre su iglesia que estaba estableciendo.  Con una simple hojeada a la epístola a los Hebreos, mirando los subtítulos que han sido agregados para identificar el tenor de los párrafos, podemos ver que Jesús es superior a los ángeles (Hebreos 1:5ss), que es superior a Moisés (Hebreos 3:1ss), que es superior al sacerdocio, que es superior a todo.  Eso es lo que quiso decir cuando afirmó “Yo soy de arriba”.

.

   La quinta razón por la que Jesús dijo: “Yo soy de arriba”, es:

V.- PORQUE SU PRESENCIA EN LA TIERRA SERÍA TEMPORAL.

   Desde un principio Jesús nunca tuvo la intención de quedarse a vivir en esta tierra conforme al ciclo natural de la vida hasta que le llegue la muerte por vejez o por alguna enfermedad mortal.  Cuando anunció “yo soy de arriba”, estaba afirmando que su estancia aquí en la tierra sería temporal, menor al tiempo normal u ordinario de vida.  El plan de Dios no solamente por su antiguo pueblo Israel, sino también por su iglesia que ha estado formando a través de los siglos, tuvo su origen no en el tiempo, sino en la eternidad.  Dios a través del profeta Jeremías le dijo a los israelitas que “con amor eterno te he amado” (Jeremías 31:3), y en cuanto a la iglesia dice el apóstol Pablo que Dios “nos bendijo […] en los lugares celestiales en Cristo, […] nos escogió en él […] para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad” (cf. Efesios 1:3-5).  Si el afecto de su voluntad comenzó en los lugares celestiales que obviamente no están aquí sino en la eternidad, y luego Cristo vino a este mundo, entonces no vino para quedarse aquí todo el tiempo, sino solo el tiempo suficiente para hacer lo necesario para conducirnos hacia los lugares celestiales de la eternidad.  Desde que anunció a los judíos que se iba, y por la realidad de su ascensión no por muerte sino por trasposición extraordinaria se confirma que solo tuvo la intención de estar aquí en esta tierra de manera temporal.  La razón principal para no quedarse es porque él no es de este mundo sino que es “de arriba”.

   Lo que tenemos que considerar en este aspecto de la temporalidad de Jesús, es que siendo Dios cuya esencia no pertenece al tiempo sino a lo eterno, no tiene razón alguna para que él como Dios se sujete al tiempo.  Si es que tuvo que nacer como humano, fue solamente para que se identificara como uno de nosotros, porque si no fuera de entre nosotros no hubiese podido pagar con su vida nuestras culpas; pues si alguien tenía que pagar nuestros pecados tenía que ser un humano, con solo uno en representación de todos.  Si hubiese aparecido de la nada, entonces no sería propiamente un humano, y si lo llegase a ser no sería de nuestra generación humana.  Si es que vivió más de 30 años, es para cumplir la misma ley Divina que tenía establecido que la edad mínima para entrar al ministerio no sería antes de los 30 años. Su ministerio total lo terminaría en 3 años y medio.  Por supuesto que lo pudo haber realizado desde sus 20 años o desde antes, pero como no vino para infringir ninguna ley de Dios, sino para cumplirla, por eso tuvo que esperar los 30 años de edad para iniciar su ministerio, y terminarla en un plazo relativamente corto.  Si lo hubiese comenzado mucho más tarde de los 30 años, a los 35 o 40 o más, solamente hubiese demostrado que no tendría interés genuino por nuestra pronta y oportuna salvación.  Pero comenzó en el momento justamente apropiado, y terminó con lo que necesariamente tenía que hacer; ya después de ello, no había necesidad alguna de permanecer más tiempo aquí en la tierra, sino que era necesario que regresar al cielo, porque en realidad él no es de la tierra, sino “de arriba”.

.

   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, hay más razones por las que Jesús dijo: “Yo soy de arriba”, pero basten las razones anteriores para reconocer y aceptar la naturaleza Divina de Jesús, que nos trajo el mismísimo cielo a nuestra vida con el mensaje de arrepentimiento, salvación y vida eterna del reino de los cielos.  Que el Jesús no inventado por imaginación humana, sino al Jesús de la biblia que es el verdadero y único Hijo eterno de Dios, reconozcamos que si él “es sobre todos” y “cabeza” de su iglesia”, sometamos nuestra vida a su soberano gobierno, cuya finalidad no es someternos con tiranía terrenal, sino conducirnos al mismo reino eterno de los cielos de donde él vino.

   Él es de arriba porque es Dios manifestado en carne, porque no adoptó el sistema moral de este mundo, porque vino a traernos el mensaje del reino de los cielos, porque en todo es totalmente superior, y porque su presencia en la tierra solo sería temporal, pues ahora nos dice el apóstol Pablo que desde que Jesús resucitó, está “sentado a la diestra de Dios”, y por lo mismo nos exhorta con las siguientes palabras: “buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios” (Colosenses 3:1).  Busquemos las cosas “de arriba”, al Jesús “de arriba”.

Mar 20

TU REY VIENE A TI, Por: Diego Teh.

tureyvieneati

TU REY VIENE A TI

Zacarías 9:9; Mateo 21:1-11.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Cristo es el Camino” de la col. Chuminópolis, de Mérida Yuc; el día domingo 20 de Marzo del 2016, a las 10:30 horas.

.

   INTRODUCCIÓN: En esta ocasión quiero centrar la atención en una frase que fue utilizada por el profeta Zacarías, refiriéndose proféticamente con ella al día cuando Jesús realizaría su entrada triunfal a la ciudad de Jerusalén.  La frase profética fue: “he aquí tu rey vendrá a ti” (Zacarías 9:9).   Por fin llegó el día del cumplimiento de esta profecía.  Jesús hizo su entrada triunfal a Jerusalén con todos los detalles previstos para la ocasión.  San Mateo, en su versión del santo evangelio, explicando el evento de la entrada triunfal de Jesús, afirma que en aquel preciso momento se estaba cumpliendo la profecía de Zacarías, que parafraseado para aquella ocasión lo enuncia en tiempo presente de la siguiente manera: “He aquí, tu Rey viene a ti” (Mateo 21:5b).

   Muchas consideraciones se puede hacer en torno al relato de la conocidísima historia de la entrada triunfal de Jesús en la ciudad de Jerusalén; pero considerando que no se trataba de un rey político, sino del Rey celestial, que vino a la ciudad capital que en ese momento representaba a todos los elegidos de Dios que una y otra vez habían rechazado a Dios como Rey, voy a explicarles ¿por qué fue necesario que Jesús el Rey viniera desde el cielo al pueblo que debería ser su reino?  /  A través de diversos textos tanto de los evangelios como de las epístolas, les explicaré algunas de las razones teológicas porque Jesús en cumplimiento de la profecía de Zacarías, fue él quien tuvo la iniciativa de venir a su pueblo, y no su pueblo arreglárselas para ver cómo le hacen para buscar a Dios.  Para ello, seguiremos el tenor de la explicación de San Mateo cuando dice: “He aquí, tu Rey viene a ti” (Mateo 21:5b).

.

   La primera razón teológica por la que Jesús tuvo la iniciativa de ser el que “viene a ti”, es porque:

I.- DIOS LOS SIGUE CONSIDERANDO COMO SU REINO AUNQUE ELLOS NO.

   Ya sabemos que no se trataba de un político que llegaba a Jerusalén para dar un golpe de estado contra Herodes, Pilato, o cualquier otro funcionario del imperio romano que gobernaba en aquel entonces; por lo que si no pretendía gobernar en nombre del imperio romano, ¿para qué su entrada triunfal? ¿Qué tipo de rey sería este? Obviamente también ya sabemos que se trata del Rey celestial que los antepasados de esta estos israelitas y judíos rechazaron, cuando dijeron a Samuel: “constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones” (1 Samuel 8:5b).  Esto sucedió como 1600 años atrás.  Samuel, como profeta de Dios quedó sorprendido por esta exigencia y presión de sus contemporáneos, pero Dios le dijo: “Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos” (1 Samuel 8:7).  Poco más de milenio y medio estos elegidos de Dios no habían querido que Dios sea su Rey.

  Jesús recordando todo ese tiempo pasado, en un lamento personal acerca de la ciudad de Jerusalén, dijo y con razón: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste!” (Mateo 23:37; Lucas 13:34).  Ahora, no eran profetas enviados, sino que él Rey (Dios mismo hecho hombre) vino personalmente primero a nacer entre ellos, luego a predicar el reino de Dios entre ellos.  San Juan al evaluar el trato que fue dado a Jesús por el mismo pueblo elegido de Dios, dijo al respecto: “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” (Juan 1:11). Qué triste por su pueblo, pero Jesús allí estaba con una iniciativa extraordinaria, para insistirles en el verdadero reino ahora no solo terrenal sino eterno que Dios quiere instalar entre ellos.

   Estimado oyente, debido a que nuestra naturaleza humana nos inclina a todos lo seres humanos a no querer sujetarnos a la ley del Rey (Dios), estoy seguro que más de una vez usted ha tenido el problema de no querer dejar que Dios sea quien gobierne su vida; sin embargo, Dios sigue interesado en llegar a usted, esperando que le deje de dar la espalda, y le reciba como el Rey de su vida.  Recibirle es una gran bendición, pues San Juan, acerca de los que sí recibieron a Jesús, dijo: “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).

.

   La segunda razón teológica por la que Jesús tuvo la iniciativa de ser el que “viene a ti”, es porque:

II.- DIOS ES ACCESIBLE SOLO POR MEDIO DE JESÚS.

   En una ocasión c(Juan 14:6).manos, sal Padre.cio, una igluando uno de sus discípulos a nombre de todos sus compañeros, le pidió a Jesús que les enseñaran cuál es el camino para ir al Padre, esia local, u otra cosa, menos a Jeso milagro, que no por estarle siguiendo de un lugaJesús les respondió: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).  La respuesta fue clara.  ¿Alguien necesita llegar al Padre en la eternidad, o alguien necesita tener comunión con Dios ahora desde aquí en la tierra?  Jesús dijo que sí se puede, pero solamente por medio de él.  Además de que el pecado que hay en todo ser humano, no nos ayuda ni siquiera para querer acudir a Dios, pues aunque quisiéramos porque la gracia de Dios nos diera la capacidad de acudir a Él, no va a recibir a nadie de manera directa, pero esto no por maldad o injusticia sino por su misma misericordia.  Siendo Dios tres veces santo, nuestra misma naturaleza no podría soportar el efecto de su santidad porque nos dejaría ejecutados delante de Su presencia.  Fue en parte, por eso que los israelitas en la ocasión que Dios descendió en el Monte Horeb a dar a su pueblo los Diez Mandamientos, el pueblo le dijo al profeta Moisés: “Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos” (Éxodo 20:19)

  Los israelitas habían hecho evidente su incapacidad de aceptar a Dios no solamente como Rey sino en todos los aspectos, pues una y otra vez le habían rechazado, incluso hasta a sus profetas.  Por lo tanto, ahora tenían que saber que necesitan de la persona, obra, y mediación de Jesús para poder acudir al Dios y Rey que los eligió como pueblo especial.  Jesús tuvo que venir a ellos para que sepan cuánto le necesitan a él para acudir a Dios.  Obviamente, estas palabras: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6), Jesús se las dijo a sus discípulos casi al final de su ministerio, pero a través de sus discursos, enseñanzas, parábolas, etc… a la gente, también se los había hecho saber.

  Amados hermanos, cualquier intento de querer acudir a Dios por otro medio que no sea Jesús, no lleva a Dios.  Podría llevar a la religión, al autoengaño, al fanatismo, etc… menos a Dios.  Es necesario que usted se asegure que en realidad Jesús es el medio que usted está utilizando.  Tenga mucho cuidado, cualquier otra opción solo llevaría a la condenación eterna.  Solo por medio de Jesús el mismo Hijo de Dios, un pecador arrepentido puede llegar al Dios y Rey de toda la creación.

.

   La tercera razón teológica por la que Jesús tuvo la iniciativa de ser el que “viene a ti”, es porque:

III.- DIOS ESTÁ TRAYENDO A SÍ MISMO A SUS ELEGIDOS.

   ¿Quién de su pueblo elegido estaba interesado en buscar a Dios? ¿Quién de su pueblo elegido estaba tan dispuesto a buscar a Dios por medio de Jesús?  Nadie estaba tan interesado en buscar a Dios, menos en buscarle por medio de Jesús aunque se había identificado desde el principio como Hijo de Dios, y como camino, verdad, y vida (cf. Juan 14:6).  Luego de la alimentación de una multitud de más de 5,000 personas, al día siguiente hubo quienes fueron a buscar supuestamente a Jesús incluso a otro estado a donde él se había ido, aunque al parecer no por sus enseñanzas sino por la comida gratis.  Jesús aprovechó la ocasión para orientarles apropiadamente que lo que se debe buscar en realidad no son los milagros aunque estos proporcionan beneficios, ni tampoco por sus provisiones de comida aunque esto es elemental para el cuerpo humano; sino a él como el Hijo de Dios a través de quien se puede entablar una relación con Dios.  No se debe confundir la búsqueda de un milagro, o el recibir alimento en nombre de Dios, como si eso signifique acudir a Jesús.  Por eso, Jesús tuvo que orientar a  aquellos buscadores de milagros y comida, diciéndoles que: “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere” (Juan 6:44a).

   Cuando Jesús vino a nacer y a realizar su ministerio, primeramente vino a su pueblo amado, para que la gente creyera en él, y así entablar una relación espiritual con Dios, el Rey que 1600 años atrás rechazaron definitivamente, aunque Dios no dejó de amarles como su pueblo.  Pero después de tres años de ministerio, solamente unos cuantos habían creído en él, evidentemente porque sus corazones no tenían en sí mismos la capacidad de buscar a Dios ni a su Hijo.  Por eso Jesús les dijo que para venir a él como camino al Padre no era por viajar de lejos para verle, ni era por querer ver un milagro, mucho menos por querer de él una ración de comida.  El Padre, sin duda que por medio del Espíritu Santo, tiene que dar esta capacidad a tal persona.

   Amados oyentes, que cada quien analice por que ha querido congregarse en esta iglesia. Si es solo por la música, por las alabanzas contemporáneas o incluso tradicionales, o porque la iglesia le provee alguna beneficencia, o por cualquier otra razón que no sea por Jesús, usted todavía necesita buscar a Jesús.  Que Dios el Padre le conceda a usted poder para creer y recibir a su Hijo Jesús y su glorioso mensaje.  Él está trayendo a sí mismo a sus elegidos solamente por medio de Jesús.

.

   La cuarta razón teológica por la que Jesús tuvo la iniciativa de ser el que “viene a ti”, es porque:

IV.- DIOS BUSCA AL HOMBRE POR NO TENER CAPACIDAD DE BUSCARLE.

   En la ocasión cuando Jesús visitó a Zaqueo en su casa, y este hombre habiendo aceptado para su vida el evangelio del reino de Dios que predicaba Jesús, manifestó evidencias que fueron suficientes para que Jesús afirmara acerca de Zaqueo, que: “Hoy ha venido la salvación a esta casa” (Lucas 19:9a).   Con respecto a la respuesta favorable de Zaqueo al evangelio, Jesús explico que la respuesta de este hombre se dio “Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10).  El contexto de la historia de Zaqueo nos indica que él había antes escuchado acerca de Jesús, pero no hizo nada por ir a encontrarse con él en algún otro lugar del país.  Dinero no le hacía falta por si tenía que suspender su trabajo por varios días o incluso hasta semanas, pues era rico, pero no fue en busca de Jesús.  Incluso en el momento que Jesús estaba pasando en una de las calles de su ciudad, Zaqueo no estaba pensando en su salvación, no estaba pensando que él era un hombre perdido cuyo destino era una eternidad sin Dios.  Toda su vida se la había pasado dedicado a ser cobrador de impuestos.  Para ese momento que se encuentra con Jesús, ya era jefe de los cobradores de impuestos, y es hasta posible que aspiraba a un puesto mayor.   Su interés había sido siempre el ser rico.

   Lo único agradable que se nos dice de Zaqueo al principio de su historia es que “procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura.  /  Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí” (Lucas 19:3,4).  Su deseo no indica nada que apuntara a salvación, pues únicamente “procuraba ver quién era Jesús”.  Pero gracias a la obra de Dios en el corazón de Zaqueo, todo terminó favorablemente para él, pues su encuentro con Jesús significó para él, ser hallado entre los perdidos, y ser salvados entre los que van rumbo a la condenación.  Todo esto, gracias primeramente a la capacidad que Dios puso en él no solamente para poder “ver quién era Jesús”, sino para poder aceptar el evangelio de la salvación que Jesucristo le compartió cuando le visitó en su casa.  Zaqueo era uno de los hombres perdidos que por sí solos no podían encontrar el camino de la salvación eterna.  Era necesario que Jesús como buscador y Salvador, llegara a su ciudad de Jericó, a su casa, pero más a su corazón necesitado del amor de Dios.  Debió ser una grata sorpresa que Jesús le haya dicho: “date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa” (Lucas 19:5b); luego su sorpresa debió ser mayor cuando escuchó que Jesús declarara en cuanto a él que “Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham” (Lucas 19:9), pero más que por ser hijo de Abraham, por haber aceptado el evangelio del reino de Dios.

  El resultado ocurrido en la vida de Zaqueo, nos confirma que Jesús vino a este mundo a “buscar y a salvar lo que se había perdido”.  En su caso vino hasta su ciudad, y hasta en servicio plus en el mismo domicilio de este hombre para darle salvación en su corazón; pero ese mismo día, Jesús saliendo de Jericó de la casa de Zaqueo, siguió su camino y protagonizó su célebre entrada triunfal en Jerusalén para continuar con su búsqueda de perdidos.  Como Zaqueo, cada ciudadano del pueblo israelita, ya sea en Jerusalén, o en cualquier otra parte del país o en países extranjeros, ya sea de la misma época de Zaqueo e incluso hasta en la actualidad y en el futuro, son perdidos por quienes vino Jesús a este mundo.  Pero, en realidad, Jesús vino no solamente por ellos, sino por todos los elegidos de Dios en todos los tiempos y en todas las naciones del mundo.  Todavía hay personas como Zaqueo que estando perdidos, pero capacitados por el poder de Dios, dejaremos que Jesús nos halle y nos regale su gloriosa salvación. Es por eso que su búsqueda ha sido exitosa también en nuestras vidas.  También nosotros fuimos hallados entre los perdidos, y nos ha sido dado como a Zaqueo la sublime gracia de la salvación.

   Amados oyentes, estoy seguro que los que aquí estamos nunca hubo un tiempo u ocasión en el que hayamos andado desesperados en busca de Dios y su salvación, pues Dios fue quien se tomó la iniciativa de buscarnos como lo hizo con Zaqueo, cuando estábamos viviendo en nuestros vanos intereses, e incluso rechazando todo atisbo de que Dios está buscándonos.  Si es que alguien en algún momento pudo manifestar deseo de buscar a Dios, y rindió su vida a Jesucristo, es porque Dios primeramente puso en usted la capacidad de acudir a él.  Usted no fue hábil por sí mismo para buscarle si no que él le capacitó espiritualmente para que usted acudiera a la búsqueda que él mismo ha estado haciendo entre los perdidos.  En otras palabras no fue usted ni yo quien le buscamos a él, sino lo que sucedió en la realidad es que él nos buscó a todos.  De otra manera, todavía estuviésemos entregados a nuestros intereses personales que no nos encaminan a Dios, y estuviésemos siempre perdidos, pero gracias a su búsqueda hemos sido hallados, y trasladados de las tinieblas a la luz admirable de Cristo.

.

   La quinta razón teológica por la que Jesús tuvo la iniciativa de ser el que “viene a ti”, es porque:

V.- DIOS ES QUIEN SALVA AL PECADOR INCAPAZ DE SALVARSE SOLO.

   El apóstol Pablo explicando a los Efesios la condición muerta espiritualmente de todo ser humano, y enfatizando que uno puede ser vivificado y salvado para la eternidad, les dice: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Efesios 2:8).  Cuando dice que “sois salvos”, se refiere a la salvación de la condenación eterna en las llamas del infierno ardiente.  Esta condenación es el merecimiento de haber pecado nuestros primeros padres Adán y Eva, culpa que nos es imputado aún a nosotros como si fuésemos nosotros los que directamente en el principio desobedecimos a Dios. Pero siendo ellos quienes representaron a todo aquel que en la posteridad sea su descendencia, nos vimos en ellos obligados a cargar su culpabilidad que nos deja en estado de condenación. Pero gracias a Dios que ahora somos declarados salvos de aquella condenación.  Pero la salvación que ahora tenemos no provino de alguna capacidad que estuviese antes en nuestra naturaleza humana.  El apóstol Pablo luego de utilizar diversas ilustraciones para explicar la incapacidad en la que nos encontrábamos, explica también cómo es que la salvación llega a ser una realidad en un ser humano incapacitado por el pecado.   El apóstol primero dice que la salvación es “por gracia” lo que significa que no se merece sino que quien la recibe le es dado como privilegio solamente por decisión favorable de Dios.  Luego, dice que la salvación es “por medio de la fe”, lo que significa que no depende de algún esfuerzo que uno haya realizado por medio de algún trabajo, o por medio de alguna ventaja económica sobre los demás, sino se trata de un confianza en Dios de que Él la otorga sin costo ni obra alguna. Cuando dice acerca de la salvación que: “esto no de vosotros”, significa que se descarta definitivamente y con toda claridad que una persona pueda salvarse a sí mismo.  Y por último San Pablo dice que la salvación “es don de Dios”, lo que establece y aclara definitivamente no solamente que uno no se puede salvar a sí mismo sino que quien realiza toda la obra de salvación en el pecador es Dios mismo.

   La razón de la visita triunfal de Jesús en Jerusalén, fue para llevar el mensaje de salvación del reino de Dios, primeramente a sus habitantes y a todos los que en aquella semana de pascua llegaban de todas partes del imperio para ofrecer sus sacrificios, ofrendas, y adoración a Dios.  En Jerusalén, en todo el estado o provincia de Judá, y en el resto del país, se había constituido dos sectas judías que competían con sus propias doctrinas, supuestamente para acercar a la gente a Dios, y en ellas encontrar la salvación.  Jesús les había desenmascarado, especialmente a los de la secta de los fariseos que en vez de predicar y ayudar a la salvación de las personas, Jesús les observó que entre sus otros muchos errores, “recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros” (Mateo 23:15), y que “por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad” (Mateo 23:28). Estos, estaban descalificados para guiar a toda una nación, e incluso totalmente descalificados para guiar a una sola persona para la salvación.  Jesús llegó a Jerusalén, en esta ocasión de su entrada triunfal para llevarles este mensaje, que en menos de una semana selló con su propia vida, siendo crucificado en la cruz como un maldito que no lo era ni lo fue nunca, y fue confirmado por su resurrección en la madrugada del tercer día de su muerte.

   Amados hermanos, la salvación no es la obra de una iglesia, ni de un pastor, ni de otro creyente por más fiel que este sea, sino es solamente de Dios.  Nadie, en ningún momento ponga en categoría de salvador a ninguna institución, organización, o persona.  También, nadie en ningún momento acepte entregar a algún dinero para que le sea garantizada la salvación.  Es por gracia, y es solamente por Jesús que hay salvación.  Para eso vino al mundo, para eso llegó a Jerusalén, para eso su mensaje es predicado en la actualidad por todo el mundo.

.

   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, Dios tuvo la iniciativa de venir por medio de Jesús a este mundo no solamente por los israelitas, sino por todos sus elegidos de todos los tiempos y lugares. Fue necesario que él viniera como Rey de los judíos como fue conocido desde su nacimiento, y como se identificó en Jerusalén durante su entrada triunfal, pero de manera específica él desea ser el Rey de nuestras vidas o corazones, para que no otros malos poderes ni nosotros mismos, sino él sea quien nos gobierne, y por medio de su salvación nos conduzca al Padre para la eternidad.  Qué bueno que Dios pasó por alto los rechazos que le tuvimos antes de creer en su Hijo Jesús, insistiendo en darnos salvación.  Qué bueno que Dios nos proveyó a su Hijo Jesús para llevarnos a Él. Qué bueno que Dios nos dio también la capacidad de poder creer en Jesús.  Qué bueno que estando en estado de perdición eterna, Dios envió a Jesús para conducirnos al camino de la salvación.  Qué bueno que no pudiendo nosotros salvarnos a nosotros mismos, Dios envió a su Hijo como don para salvarnos.  Ese es el Rey que necesitamos.

Oct 18

LO QUE ES EL NACER DE NUEVO, Por: Diego Teh.

loqueeselnacerdenuevo

LO QUE ES EL NACER DE NUEVO

Juan 3:1-15

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la Cong. “Roca de la Eternidad” de la Col. Díaz Ordaz, de Mérida, Yuc; el día domingo 18 de Octubre del 2015, a las 18:00 horas.

.

   INTRODUCCIÓN: El martes 22 de Julio del 2008, el portal www.clarin.com hizo una publicación con el título: Nacer dos veces, en el que relata que “La bebé McCartney no había nacido todavía y tenía un tumor del tamaño de su cuerpo que podía provocarle la muerte. Para operarla tuvieron que sacarla casi por completo del útero materno a los 6 meses de gestación en una complicada pero exitosa cirugía. Nació finalmente diez semanas más tarde, el 3 de mayo de este año. Ahora ya está en su casa. Sus padres, Keri y Chad decidieron ponerle por segundo nombre Hope (Esperanza) a su pequeña”[1].  Desde la perspectiva quirúrgica se puede decir que Hope, tuvo un nuevo nacimiento al ser librada de la muerte que le era inminente por causa del tumor que la acompañaba durante su gestación.

   Recientemente, el 12 de Mayo 2015, el portal www.elcomercio.es, hizo una publicación similar acerca de la experiencia de una pareja de españoles, resumiéndolo bajo el título: Volver a nacer, dos veces.   La historia dice que: “El comercial ovetense Ángel Fernández y su pareja, la médico del HUCA Pepa Cucarella, de origen valenciano, han vuelto a nacer y lo han hecho dos veces en estos últimos 20 días. Primero por sobrevivir al terremoto que asoló Nepal el pasado 25 de abril, un seísmo de 7,8 en la escala de Richter, que ha dejado hasta la fecha más de 8,100 víctimas mortales y segundo, por salir indemnes de un segundo temblor de tierra de gran intensidad, en este caso 7,3, que hoy ha vuelto a llenar de dolor al país asiático[2].  Desde la perspectiva periodística, estos españoles, se puede decir que volvieron a nacer, al haberse librado de la posibilidad de muerte por causa de dos terremotos que asolaron el área donde se encontraban.

   De manera similar, pero desde la perspectiva espiritual, Jesús durante su ministerio le dice a un hombre llamado Nicodemo, que: “Os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:7), que en el español más entendible de la versión Dios Habla Hoy, está expresando que “Todos tienen que nacer de nuevo” (Juan 3:7; DHH).  No se trata de un quirúrgico nacer de nuevo, ni de un nacer de nuevo por librarse de la muerte tras un desastre natural.

   En este mensaje me propongo explicar breve y parcialmente qué es nacer de nuevo.  /  ¿Qué es nacer de nuevo según Jesús y las Sagradas Escrituras?  /  Mediante unas sencillas observaciones a la historia y diálogo entre Jesús y Nicodemo, explicaré qué es nacer de nuevo.

.

   Lo primero que es el nacer de nuevo, es:

I.- UN REQUISITO PARA VER EL REINO DE DIOS.

   Hagamos una primera observación en el texto de la historia de Nicodemo, que dice: Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.  Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.  Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:1-3).  El apóstol Juan se encarga de contarnos casi a detalle que este hombre era primeramente “de los fariseos”, luego que era también “un principal entre los judíos” (v. 1).  Además nos relata que era un hombre que había sido un buen observador analítico de Jesús, y por lo tanto él mismo había llegado a la conclusión de que Jesús aunque no fuese de su religión “de los fariseos”, le llama “Rabí” (cf. v. 2).   Personalmente le dice a Jesús que él y otros más saben que él no era un hombre o maestro ordinario sino que era “venido de Dios como maestro”, y que Nicodemo y sus amigos se habían dado cuenta que Dios estaba con Jesús (cf. V. 2).  Pero a pesar de todo esto que Nicodemo era y sabía, Jesús tuvo que decir para Nicodemo y sus amigos, pero primero directamente a él “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios”.  A Nicodemo le hacía falta nacer de nuevo, sino con todo y su religión y su conocimiento no vería el reino de Dios.

   El reino de Dios es el primer tema principal de los evangelios, que aparece desde que Juan el Bautista anunciaba el pronto inicio del ministerio de Jesús. Jesús mismo durante su ministerio enseñaba de manera literal y por medio de parábolas la importancia de entrar, ver, y pertenecer al reino de Dios.  Es el lugar espiritual por el momento, que está en este mundo pero que no es de este mundo en donde Jesús pone a todos los que crean en él, antes de trasladarles al aspecto físico celestial de dicho reino.   A ese lugar no se entra por medio de la membresía de una iglesia sea presbiteriana o cualquier otra, no se entra por una falsa profesión de fe, no se entra por recibir el bautismo aunque fuese auténtico, ni se entra por ser un experto en teología, sino solamente por el nacer de nuevo.  Quien no cumpla este requisito, según Jesús “no puede ver el reino de Dios”.

.

   Lo segundo que es el nacer de nuevo, es:

II.- UNA CAPACITACIÓN DIVINA PARA CREER EN JESÚS.

   Hay una opinión de que el nuevo nacimiento ocurre ya sea mucho o poco tiempo antes de que uno crea en Jesús, por lo que solamente capacita o regenera por anticipado a una persona para poder creer en Jesús; pero también hay otra opinión de que el nuevo nacimiento ocurre en el momento que uno cree en Jesús.  De manera particular, yo me inclino hacia la opinión de que el nuevo nacimiento, como obra que Dios hace en el corazón humano para que este pueda creer en Jesús para su salvación, ocurre en los instantes previos en creer en Jesús, que se pudiera decir que las dos cosas ocurren al mismo tiempo. Con esto en mente hagamos una segunda observación en dos pasos que encontraremos en el diálogo entre Nicodemo y Jesús.

   Primero veamos que Jesús le dice: “…De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.  /  Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Juan 3:5,6).  Sin entrar a mucho análisis teológico o exegético de estas palabras, notemos que el nuevo nacimiento, dos veces dice Jesús que debe ocurrir “del Espíritu”, no de la carne.  Esto implica que no es algo que ocurre por iniciativa humana, por lo que no puede ser ni un proceso ni un acto humano.  Es el Espíritu de Dios quien realiza este nuevo nacimiento capacitando al ser humano para no solamente saber de Jesús, sino creer en Jesús.   El nuevo nacimiento no viene por el conocimiento.  Jesús reconoce que Nicodemo era un auténtico “maestro de Israel”, pero a pesar de eso le dijeron que necesitaba el nuevo nacimiento.  Jesús estuvo de acuerdo en que el conocimiento de Nicodemo era excelente debido a que había entendido que Jesús era venido de Dios como maestro y que Dios estaba con él (cf. Juan 3:2), pero aun sabiendo la verdad acerca de Jesús solo por el intelecto, le fue dicho que debe nacer de nuevo “del Espíritu”, no de la religión, ni de la maestría teológica.

  Segundo veamos que luego de algunas aclaraciones de Jesús a las dudas de Nicodemo sobre el nacimiento realizado “del Espíritu”, Jesús le dice que: como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado,  /  para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:9-15).  La finalidad del nuevo nacimiento es que uno pueda creer en él (en Jesús).   Cuando uno deja que Dios realice el nuevo nacimiento en su corazón, uno puede creer sin reservas e inmediatamente en Jesús.  Cuando uno está de acuerdo en creer verdaderamente, Dios le hace renacer en ese momento para creer en Jesús.

   Amados hermanos, el nuevo nacimiento no es simplemente una experiencia, una decisión, o una terapia, sino que es algo que Dios logra de una manera tan inexplicable e invisible como la acción del viento al mover los árboles. Otros textos bíblicos que hablan sobre el nacer de nuevo se refieren correctamente a algo que nos es hecho, no algo que nosotros hacemos.  Por ejemplo el apóstol Juan con respecto a los que son hechos hijos de Dios por haber creído y recibido a Jesús, escribió en su versión del evangelio, que “…no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios(Juan 1:13).  Por su parte el apóstol Pedro en su primera epístola, en unas palabras de bendición a Dios, dice de Él: Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva (1 Pedro 1:3).  Aclara que a los creyentes es Dios quien “nos hizo renacer”.  Nosotros no provocamos el nacer de nuevo.  Dios es el causante.  Esto significa que el nuevo nacimiento no está en nuestras manos, pero con ello nos capacita para acudir a Él para nuestra salvación.

.

   Lo tercero que es el nacer de nuevo, es:

III.- UNA EXPERIENCIA QUE OTORGA VIDA ETERNA.

   Lo que ocurre al nacer de nuevo no es la obtención de una religión nueva sino una vida nueva.  Casi al final de la conversación entre Jesús y Nicodemo, Jesús hablando de sí mismo le dice a Nicodemo: “para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:15).  Nicodemo, a pesar de que era una persona que respira, piensa, siente, y actúa, a la vista de Jesús estaba sin vida espiritual, por lo que le fue dicho: “No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo” (Juan 3:7).  Su religión farisea no le había vivificado, ni dado vida eterna porque ninguna religión lo puede hacer.  Cuando uno nace de nuevo por obra del Espíritu de Dios, resultando en capacidad para creer en Jesús, el resultado en palabras de Jesús mismo el maestro del nuevo nacimiento, tal persona tendrá como bendición que “no se pierda, mas tenga vida eterna”.

   En un diálogo que ocurrió entre Jesús y otra persona a quien él invitó para que le siguiese como discípulo, este le respondió que le dejara ir a enterrar a su padre, a lo que Jesús le respondió: “Deja que los muertos entierren a sus muertos” (Lucas 9:60).  Con esta respuesta de Jesús, entendemos que hay personas que caminan aparentemente llenas de vida, que en realidad están muertas.  Esa es la condición de las personas que no han experimentado la gracia del nuevo nacimiento.

   En la parábola acerca del hijo pródigo, que había regresado a casa con arrepentimiento, Jesús dice que el Padre de este dice de él a su siervos: “Este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a a la vida” (Lucas 15:24).  Cuando una persona se arrepiente de sus pecados, y acude a Dios arrepentido, uno experimenta el nuevo nacimiento, y en verdad como el hijo pródigo vuelve a la verdadera vida.

.

  CONCLUSIÓN: Amados oyentes, quiero invitarles a que cada quien analice su vida para descubrir si no es solamente el presbiterianismo (o la denominación a la que alguno pertenece) lo que le ha hecho confiarse en que ha nacido de nuevo.  Analice usted si no ha sido su capacidad intelectual que tras haber podido aprender mucha información de las Sagradas Escrituras, sea lo que le haga confiarse en que ha nacido de nuevo.  Cerciórese que no es la oportunidad de ser un líder lo que le ha hecho pensar que usted ha nacido de nuevo. Si alguna de estas cosas han sido su confianza, usted no está en el reino de Dios, usted todavía se encuentra en el reino de las tinieblas que no es el reino de Dios.  Por supuesto que la iglesia, las Sagradas Escrituras, y el liderazgo en la iglesia, no pertenecen al reino de las tinieblas, pero cuando una persona no ha nacido de nuevo, aunque esté presente en la iglesia, aunque estudie y enseñe la Biblia, y aunque sea un líder exitoso, aun con todo eso pertenece al reino de las tinieblas, no al reino de Dios, porque el reino de Dios no es religión, conocimiento, ni principalidad, sino nuevo nacimiento y fe salvadora en Jesús.

———————————–

[1] http://edant.clarin.com/diario/2008/07/22/conexiones/t-01720001.htm

[2] http://www.elcomercio.es/internacional/asia/201505/12/volver-nacer-veces-20150512195929.html