Jun 14

YO SOY LA PUERTA DE LAS OVEJAS, Por: Diego Teh.

YoSoylaPuertadelasovejas

YO SOY LA PUERTA DE LAS OVEJAS

Salmo 118:19,20; Juan 10:1-10.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Getsemaní” del fracc. Paseos de Itzincab, Umán, Yucatán; el día domingo 14 de Junio del 2015, a las 11:30 horas.

.

.30

   INTRODUCCIÓN: Para entender el “Yo soy” de Jesús que nos corresponde escuchar en este mensaje, es necesario que tomemos en cuenta no solamente el principio del capítulo 10 sino también todo el capítulo anterior (el 9), en el que tenemos la historia de un ciego de nacimiento a quien Jesús sanó de su ceguera.  Luego, los fariseos sometieron al ciego a un amplio y malintencionado interrogatorio en el que finalmente “le expulsaron” (Juan 9:34) de la sinagoga por argumentar acerca de Jesús quien le había sanado, que “Si éste no viniera de Dios, nada podría hacer” (Juan 9:33).   Al respecto, Jesús no se quedó con la manos cruzadas sino que cuando se enteró de que este hombre fue expulsado, le buscó y al hallarlo se identificó a él como el Hijo de Dios, y le explicó sobre la ceguera espiritual que tenían aquellos fariseos que le expulsaron (Cf. Juan 9:35-39).  Así, los fariseos fueron confrontados por Jesús acerca de la razón de la ceguera espiritual que ellos tenían, precisamente por causa de amar más el pecado que a Dios (Cf. Juan 9:40,41).  Fue entonces ante aquella expulsión injustificada que aquellos fariseos hicieron a un hombre que tenía temor de Dios en su vida, que Jesús expresó que aunque ellos expulsaran de la sinagoga o aún del mismo templo a una persona que desea acercarse a Dios, “Yo soy la puerta de las ovejas” (Juan 10:7,9a).  En San Juan capítulo 10 donde tenemos esta declaración de Jesús, desde el principio del capítulo se enfatiza más la descripción de Jesús como pastor haciendo un claro contraste con aquellos que no son pastores espirituales de las ovejas del redil de Dios; pero en cuanto a Jesús como “puerta de las ovejas” ni Juan ni Jesús mismo abundan en describirlo, pero si hay en el relato elementos que nos ayudarán a entender este concepto con el que Jesús se auto identifica como “la puerta”.

   Con respecto al concepto de puerta que Jesús utiliza describiendo no el claro (espacio abierto) de una puerta, sino que su persona es la puerta, William Barclay, dice que: “A menudo, aldeas tienen un rebaño grande que pertenece a la comunidad, mantenido por una fuerte entrada. En la región interior, sin embargo, los rebaños son mucho menos grandiosos. En vez de una entrada bien hecha, solo tienen una abertura. En ese caso, el pastor hace su cama en esa abertura – tapa la entrada con su cuerpo – protege al rebaño con su vida. “En el sentido más literal, el pastor era la puerta; no había otro acceso al rebaño excepto por él” (Barclay, 67).[1]  Esa es la figura que Jesús utilizó al auto llamarse “puerta”, tomando como referencia a la persona que literalmente servía de puerta en el redil de las ovejas.  Con ello, Jesús estaba dando a entender a los fariseos que ellos no eran la puerta que daba entrada a las personas al reino de Dios y que por lo tanto no eran nada para expulsar a una persona como lo habían hecho con la persona que Jesús había sanado de su ceguera de nacimiento.

   En este mensaje quiero compartirles algunos significados de lo que Jesús afirmó cuando dijo “Yo soy la puerta de las ovejas”.  / ¿Qué quiso decir Jesús con esta afirmación?  /  Usando la misma alegoría que Jesús utilizó para reprender a los fariseos, y dar esperanza al ciego expulsado, les voy a explicar algunos de los significados incluidos en la afirmación de que Jesús es “la puerta de las ovejas”.

.

   El primer significado incluido en la afirmación de Jesús cuando dijo “Yo soy la puerta de las ovejas”, es:

I.- QUE ÉL ES LA ENTRADA AL REINO DE DIOS, NO LAS ASOCIACIONES RELIGIOSAS.

   Los fariseos eran religiosos que se consideraban que fuera de ellos no había mejores hijos de Dios, pero, por lo mismo que era solamente presunción y no siempre una realidad en su manera de vivir la fe en Dios, menospreciaban a cualquier persona que no se sometía a las doctrinas de su secta farisea; así que a la persona que no hacía lo que ellos querían y decían, simplemente no le recibían en su grupo o simplemente le expulsaban.  Adicionalmente, creían que si una persona no pertenecía a ellos, entonces tal persona estaba fuera del reino de Dios.  Es por eso que Jesús les aclara que: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo;…” (Juan 10:9); o sea, que les quede claro que no eran ellos como fariseos los que determinaban si una persona podía entrar y pertenecer al reino de Dios, sino que era potestad de Dios mismo, y en este caso es Jesús el “Yo soy” divino que se constituye en “la puerta” para dar entrada a una persona al reino de Dios.   Los fariseos, como siempre sucede con las sectas, pueden regular la entrada de las personas a sus templos y/o a sus mismos sistemas doctrinales y prácticos, pero no pueden nunca regular y determinar si una persona puede o no entrar al reino de Dios.

  Las asociaciones religiosas siempre buscan conseguir un feligrés más para su movimiento, y como los fariseos pueden también tomar la decisión de expulsar de su grupo, aunque sea injustamente, a una persona que no convenga a sus intereses, tal como lo hicieron expulsando injustamente a aquel hombre por solamente dar el testimonio verdadero de que Jesús había sido quien lo sanó de su ceguera de nacimiento.  Pero en el caso de Jesús, a la persona a quien le da entrada para salvación no le expulsa ni le retira su salvación, sino que de manera absoluta y eterna le conserva salvo de la condenación eterna; beneficio que no podían otorgar las dos grandes sectas del judaísmo: el fariseísmo, y el saduceísmo.  En la actualidad, tampoco pueden otorgar salvación, los cientos de asociaciones religiosas que existen, aunque se encuentren legalmente inscritos en el padrón de asociaciones religiosas de la Secretaría de Gobernación de nuestro país; aunque tengan una presencia internacional, y aunque sean gobernados desde países extranjeros.  Solamente Jesús es la puerta de las ovejas (entiéndase como personas) para salvación eterna.

   Amados hermanos, las palabras de Jesús cuando dijo: “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo;…”, es una concientización para que ninguna persona busque entrar al reino de Dios por medio de una membresía de iglesia, de coro, de sociedades, de directiva, de consistorio, de diáconos; ni por medio de tener un oficio eclesiástico: pastor, anciano, o diácono; pues esos privilegios y responsabilidades solamente lo deben ocupar los que ya han sido salvados por Cristo, y que por lo tanto ya han entrado al reino de Dios, por lo que tales cosas no son los que dan la entrada al reino de Dios.  Cuando Jesús dice “el que por mí entrare”, está indicando que la entrada es solamente por medio de él, por lo que nada ni nadie puede servir como entrada al reino de Dios.  Si alguien no ha entrado al reino de Dios por medio de Jesucristo “la puerta”, aunque este haya entrado a una iglesia local por “la puerta” de la membresía, de los privilegios, de los oficios, etc… tal persona, a pesar de eso tal persona no tiene salvación ni parte en el reino de Dios, a menos que, o hasta que entre por medio de Cristo “la puerta” correcta.

.

   El segundo significado incluido en la afirmación de Jesús cuando dijo “Yo soy la puerta de las ovejas”, es:

II.- QUE ÉL DA ENTRADA A LOS VERDADEROS PASTORES, NO LAS ASOCIACIONES RELIGIOSAS.

   Es importante observar que en esta alegoría usada por Jesús cuando él se identifica como puerta, no está afirmando que él es pastor sino solamente la puerta, dando a entender que el cargo de Divino Pastor lo tiene Dios el Padre.  En esta afirmación, Jesús es solamente “la puerta”.  Y lo primero que observamos que Jesús relató a los fariseos en su alegoría fue que “El que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que sube por otra parte, ése es ladrón y salteador.  /  Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.  /  A éste abre el portero,…” (Juan10:1-3a).  Con estas palabras, Jesús estaba haciéndoles ver a los fariseos que ellos no entraron por la puerta sino como los ladrones de ovejas saltaron las cercas y entraron no para pastorear a las ovejas sino para robarlas, por lo que no les importaba si le causaban algún daño a alguna oveja.   Es por eso que no les importaba la vida espiritual de aquel ex ciego sanado por Jesús, sino que en primera instancia no tuvieron mejor decisión que expulsarlo, actitud que revelaba que no eran dignos pastores del rebaño de Dios.  Estaban en el liderazgo pastoral de los pecadores, no como auténticos pastores sino como falsos pastores que causaban más daño espiritual a las personas en vez de edificarlas en lafe; por eso en otra ocasión, Jesús les dijo: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros” (Mateo 23:15).  Un verdadero pastor, que ha entrado por la puerta divina que es Jesucristo, no expulsa con sus palabras ni con sus actitudes a los que tienen la necesidad de acercarse a Dios, tal como los fariseos lo hicieron en contra del hombre temeroso de Dios que fue sanado de su ceguera de nacimiento.

   Amados hermanos, todos aquellos que hemos pasado verdaderamente a formar parte de la iglesia universal de Dios habiendo entrado solamente por Jesús, “la puerta de las ovejas”, somos al mismo tiempo constituidos en pastores que cuidamos a nuestros hermanos las demás ovejas del Señor, en vez de causarles agravios que los alejen de la comunión del rebaño de Dios.   Especialmente, también es un deber muy propio de aquellos que estamos siendo oficialmente pastores, maestros, ancianos, y diáconos de la iglesia; es a los que tenemos esta función pastoral u obispal que se nos dice por el apóstol Pablo: “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre” (Hechos 20:28).  Pero, como en el relato así como en la realidad, siempre ha habido ladrones de ovejas humanas o falsos y aparentes pastores que se auto constituyen como pastores, que se introducen al rebaño para convencer a las personas a que les sigan para sus objetivos personales que no son los objetivos del rebaño (la iglesia) de Dios.  A estas personas, que evidentemente no han experimentado la gracia de la salvación de Dios, Jesús los invita a que primeramente entren por la única puerta de salvación que es Jesús mismo; entonces, si Jesús les concede el privilegio de constituirlos en verdaderos pastores, no tienen porque auto nombrarse pastores, ni fingir que son pastores, sino que siendo auténticos pastores servirán a las ovejas de Dios atendiendo sus necesidades espirituales, en vez de solamente estar sacando provecho de las ovejas (los creyentes).

.

   El tercer significado incluido en la afirmación de Jesús cuando dijo “Yo soy la puerta de las ovejas”, es:

III.- QUE ÉL ES LA SALVACIÓN DE LAS PERSONAS, NO LAS ASOCIACIONES RELIGIOSAS.

   Con respecto a esto, Jesús afirmó “Yo soy la puerta; el que por mí entrare, será salvo;…” (Juan 10:9ab).  En estas palabras Jesús no está hablando ni de los verdaderos pastores de ganado ovino que entran correctamente al redil, ni está hablando del mismo ganado ovino que para estar a salvo del ladrón y de los lobos tenían que entrar al redil a través de la puerta, sino que está hablando acerca de las personas que tienen la necesidad de ser salvadas de la condenación eterna, pues cuando dice: “el que por mí entrare”, se refiere a humanos.   La condición para ser salvado de la condenación eterna, es entrar por la puerta divina la cual da acceso al rebaño de la salvación divina y eterna; pues, el resultado de entrar por medio de Jesús, la puerta divina, es que tal persona, dijo Jesús mismo que: “será salvo”.   En el caso de las ovejas, cuando se extraviaban y no regresaban al redil entrando por aquella puerta del redil, las pobrecitas no estarían a salvo, sino que quedaban a merced del frío, de los lobos y hasta de los ladrones, por lo que solamente si al anochecer entraban por la puerta del redil, entonces estaban totalmente salvas durante la noche.  De la misma manera, una persona que no entra por la puerta divina para salvación, queda también a merced del diablo, de la condenación eterna, y de la misma ira de Dios sobre ella; pero cuando una persona entra por medio de Jesucristo “la puerta”, al redil de Dios (el reino de Dios), tal persona como en el caso de las ovejas, queda también a salvo de todo.

   Amados oyentes, que ninguno de los que hoy están escuchando esta predicación, ande buscando una entrada hacia Dios que no sea Jesucristo.  Si usted entra por una puerta que no es Jesucristo, usted no encontrará a Dios detrás de aquella puerta, sino quizá solamente encuentre religión, satisfacción personal, red de amistades, y hasta contactos para negocios, per su vida seguirá sin salvación, a pesar de que usted sea una persona que obedientemente haga todo lo que la asociación y sus líderes le instruyan hacer.

.

CONCLUSIÓN: Amados oyentes, leí acerca de una tierra en guerra, donde había un rey que causaba espanto. Siempre que hacía prisioneros, no los mataba, los llevaba a una sala donde había un grupo de arqueros de un lado y una inmensa puerta de hierro del otro, sobre la cual se veían grabadas figuras de calaveras cubiertas de sangre. En esta sala el rey les hacía formar un círculo y les decía entonces… “Ustedes pueden elegir entre morir atravesados por las flechas de mis arqueros o pasar por esa puerta misteriosa”.  Todos elegían ser muertos por los arqueros. Al terminar la guerra, un soldado que por mucho tiempo sirvió al rey se dirigió al soberano y le dijo: –“Señor, ¿puedo hacerle una pregunta?” Y le responde el rey: –“Dime soldado”.  –“¿Qué había detrás de la horrorosa puerta?”.  –“Ve y mira tú mismo”, respondió el rey.  El soldado entonces, abrió temerosamente la puerta y, a medida que lo hacía, rayos de sol entraron y aclararon el ambiente… y, finalmente, descubrió sorprendido que la puerta se abrió sobre un camino que conducía a la libertad.   El soldado admirado sólo miro a su rey que le decía: –“Yo daba a ellos la elección, pero preferían morir que arriesgarse a abrir esta puerta”.[2]   En el caso de usted, ¿escogerá entrar por la puerta que es Jesús para encontrar ‘tras la puerta’ el cielo eterno de la salvación?, o ¿decidirá no entrar por la puerta (por Jesús) quedándose justo frente y cerca de la puerta, esperando únicamente el momento para que usted enfrente la realidad de la condenación eterna donde todo será un eterno sufrimiento, lejos de la gloria de Dios?

   Mis amados oyentes, el cielo no está cerrado para aquellos que pueden creer en Jesucristo.  Afortunadamente, el cielo de Dios tiene una puerta que se llama Jesús, en la que todo pecador que se arrepiente de sus pecados, al tener entrada a través de esa puerta, comienza desde aquí en la tierra a disfrutar de una comunión inmerecida con Dios, y dicha comunión permanecerá en para siempre en su máxima expresión gloriosa.  Si alguno de los presentes no ha tenido la experiencia de entrar por esta puerta divina, su vida presente estará siempre insípida por la falta de una relación y comunión personal con Dios, por lo que aunque sea miembro de la iglesia local, aunque sea un oficial, aunque sea un directivo, aunque sea parte de un ministerio, aunque tenga antigüedad, y aunque tenga alguna influencia como líder de algún movimiento, nunca tendrá ni un solo beneficio de la salvación divina.  Si alguno de los presentes no ha tenido la experiencia de entrar por esta puerta divina, su vida para la eternidad, inevitable será el mismísimo lugar de tormento eterno que se relata en las Sagradas Escrituras.

   En el nombre del Señor Jesucristo, quien se proclama como “la puerta de las ovejas”, invito a cada  persona presente en este culto a que analice si ha entrado o no al rebaño de Dios por medio de Jesucristo; y a la persona quien con toda honestidad reconozca que solamente ha usado los privilegios de esta u otra iglesia local, sin haber encontrado en Jesús la puerta al cielo de Dios, le ruego que ahora mismo le diga a Jesús en oración: “Señor Jesús, reconozco que tú eres la única puerta de las ovejas, me arrepiento de mis pecados, te pido me concedas la entrada al cielo de tu gloria eterna, te recibo como mi único y suficiente salvador”. Amén.

————————————-

[1] Barclay, William, The Daily Study Bible, “The Gospel of John,” Vol. 2 (Edinburgh: The Saint Andrew Press, 1955).

[2] Ilustración tomada en: http://www.renuevodeplenitud.com/la-puerta.html

Abr 14

DIOS BENDICE LOS HOGARES, Por: Diego Teh.

Diosbendiceloshogares

DIOS BENDICE LOS HOGARES

Varios textos.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en el domicilio de la hermana Marbella Tzacum Bojórquez, de la iglesia “Ebenezer” de Yaxhachén, Oxkutzcab, Yucatán; el día martes 14 de Abril del 2015, a las 19:00 horas; por motivo de la dedicación de su vivienda y tienda construida mientras su esposo Agustín Chí está trabajando en los EUA.

.

   INTRODUCCIÓN: Dios nos creó y nos diseñó para asumir responsabilidades. Nadie nace teniéndolo todo para toda la vida.  Desde pequeños tenemos que dedicar 6 años en la primaria, 3 años en la secundaria, y luego otros años para una carrera técnica, o 7 años más para una carrera profesional, y entonces tener un trabajo que deje resultados económicos suficientes para sostener a la familia y conseguir nuestra vivienda.  Primero tenemos que ser responsables en estudiar, luego tenemos que ser responsables en trabajar, luego tenemos que ser responsables en ahorrar, luego tenemos que ser responsables en invertir, luego tenemos que ser responsables en administrar bien, y a medida que asumimos nuestras responsabilidades podemos disfrutar los beneficios.  Hoy, la familia de nuestra hermana Marbella, ya puede ver el fruto de la responsabilidad.  Paso a paso, con mucho sacrificio y esfuerzo han conseguido construir su vivienda, pero sin duda alguna, gracias a Dios quien ha estado detrás de toda la historia familiar preparando este beneficio para demostrar de esta manera su amor incondicional para toda la familia.

   Hay un cuadro que he visto en muchos hogares cristianos que es muy significativo, y qué bueno que desde hace más de 40 años ha estado a la venta en librerías cristianas, y que dice: DIOS BENDIGA NUESTRO HOGAR.  Ojalá que ustedes puedan conseguirse un cuadro como ese.  Recuerdo que durante mi niñez, hace casi 40 años, mis papás tenían ese cuadro en nuestra casa.  Actualmente en nuestra casa como familia tenemos uno con las mismas palabras, que nos recuerda que no estamos solos en nuestras ocupaciones de cada día para obtener lo que es necesario y digno para nuestra familia.

   En el mensaje de esta ocasión, deseo compartirles a través de diversos pasajes de las Sagradas Escrituras, la verdad de que DIOS BENDICE LOS HOGARES.  /  Pero, ¿cómo Dios bendice los hogares?  /  De manera breve, me propongo explicarles tres maneras como Dios bendice los hogares, por lo que este mensaje no solamente aplica para la familia que hoy agradece a Dios por su vivienda que ha sido construida, sino para cada uno de los que aquí estamos presentes.

.

   La primera manera como Dios bendice hogares, es:

I.- PROVEYENDO TRABAJO PARA OBTENER RECURSOS.

   Desde que Dios creó al ser humano, lo puso a trabajar.  Moisés quien nos narra la revelación de la historia de la creación del hombre, dice que: “Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo labrara y lo labrase” (Génesis 2:15).  Dios le puso ciertos árboles, pero por lo demás tenía que labrarlo.  Ese sería el medio de subsistencia cotidiana para él y su esposa.  Pero desde que ellos decidieron desobedecer comiendo del fruto de un árbol que no les fue autorizado comerlo, se constituyeron en pecadores o infractores de un mandato de Dios, y desde entonces, recibieron no la maldición de trabajar, porque trabajar siempre fue una bendición, sino la maldición de lo difícil que sería realizar sus trabajo, pues le fue dicho a Adán “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra,…” (Génesis 3:19a).  Esa es la razón por el que trabajar, a veces es visto como una maldición, pero no, el trabajar es una bendición, un privilegio que no le fue quitado al hombre pecador.  Lo difícil que es para cada uno de nosotros, conseguir mediante el trabajo, los recursos que necesitamos, es la evidencia que nos acompaña, para recordarnos que somos pecadores a quienes de todas maneras Dios ama concediéndonos algún trabajo para obtener los recursos que necesitamos para las necesidades básicas de cada día como el alimento, la salud, la ropa, etc…

   Amados hermanos, aunque con peligros y dificultades, el padre de familia de esta casa, tuvo que irse al extranjero para trabajar y obtener con más rapidez y más de lo que aquí es posible; pero hoy gracias a su trabajo y ganancias, somos testigos de que Dios ha estado y está con ustedes, al concederles durante estos últimos años, bendiciones que nunca antes habían tenido, como el tener una casa bastante grande.   Al mismo tiempo, Dios les ha provisto de la bendición de obtener todos los muebles y productos para poder instalar una tienda en la que ustedes seguirán trabajando para obtener más recursos para que la familia siga saliendo adelante.  Esto es lo que les dije al principio, que Dios bendice hogares como lo está haciendo con el hogar de ustedes, proveyendo trabajo para obtener recursos económicos para salir adelante como familia.  Que Dios les siga bendiciendo mucho más.

.

   La segunda manera como Dios bendice hogares, es:

II.- PROVEYENDO UN LUGAR DÓNDE VIVIR.

   Lo primero que quiero que leamos en las Sagradas Escrituras es la explicación que el apóstol Santiago consignó en su epístola universal en la que afirma que “Toda buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variación” (Santiago 1:17).  Con estas palabras deducimos que una de las buenas dádivas de Dios que hoy ya es una realidad para ustedes, es la vivienda que hoy ustedes ocupan como familia, y que el origen de todo recurso que necesitaron no provino del solo esfuerzo humano de quienes aportaron dinero, ni de solamente quienes trabajaron en su construcción, sino que toda la provisión que fue necesaria descendió “de lo alto, del Padre de las luces,…”.  Como dice el escritor del Salmo 127, es Jehová quien edifica la casa, con su provisión, pues ni siquiera es quien pone el dinero, ni el albañil quien sabe colocar muy bien piedra sobre piedra, o block sobre block.

   Amados hermanos, hoy cada miembro de esta familia debe reflexionar muy profundamente como lo hiciera el autor del Salmo 103 que en lo profundo de su alma se decía a sí mismo: “Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios” (Salmo 103:2). Permítanme decirles que bendecir a Dios sin olvidar sus beneficios, no es suficiente con este culto de acción de gracias que se está llevando a cabo en estos momentos, sino que es un asunto de profunda gratitud a Dios cada día desde que despertamos hasta que nos acostamos a dormir.  Dios ha sido muy misericordioso con ustedes dándoles una vivienda grande que incluso parte de ella utilizarán como tienda, por lo que razón suficiente tienen para bendecir a Dios no solo ahora mismo sino todos los días.

.

   La tercera manera como Dios bendice hogares, es:

III.- OFRECIENDO EL REINO DE DIOS A CADA PERSONA QUE HABITE EN LA CASA.

   Otra de las maneras la encontraremos entre las instrucciones que Jesús daba cuando comisionaba a sus discípulos para que vayan a ciudades y aldeas a predicar acerca del reino de Dios.  Él les decía: “En cualquier casa donde entréis, primeramente decid: Paz sea a esta casa.  /  Y si hubiere allí algún hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; y si no, se volverá a vosotros.  /  Y posad en aquella misma casa, comiendo y bebiendo lo que os den; porque el obrero es digno de su salario. No os paséis de casa en casa.  /  En cualquier ciudad donde entréis, y os reciban, comed lo que os pongan delante;  /  y sanad a los enfermos que en ella haya, y decidles: Se ha acercado a vosotros el reino de Dios” (Lucas 10:5-9).  Además de las descripciones de cómo debe comportarse un predicador del evangelio del reino de Dios, el mensaje que tenían que decir y explicar en cada hogar es que “Se ha acercado a vosotros el reino de Dios”.   Y hasta el día de hoy ese es el mensaje que debe ser predicado cuando cada hogar es visitado por otro creyente en Jesucristo.  La instrucción de Jesús nos deja muy claro que Dios desea bendecir cada hogar haciéndolos partícipes del reino de Dios.  ¿De qué sirve que solamente tengamos un techo donde vivir, y allí acabemos todos nuestros días, y no pertenezcamos al reino de Dios?  Al mismo tiempo que es importante que tengamos una vivienda propia, también es importante que nos apropiemos del mensaje del reino de Dios que Jesús envió a predicar en aquel tiempo en las ciudades y aldeas de Judea y toda Palestina, pero que desde el día que él regresó al cielo, encargó que se predique “a todas las naciones” (Mateo 28:19), “por todo el mundo, y […] a toda criatura” (Marcos 16:15), lo que implica que también en cada hogar para cada familia (Cf. Efesios 3:14-16).

   Amados hermanos, es necesario que hoy mismo todos los que viven en esta casa tomen en consideración la enseñanza de Jesús que dice: “¿qué aprovechará al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma?” (Mateo 26:16; Marcos 8:36).  Será una lástima si solamente se preocupan de las cosas terrenales que aunque son necesarias no son las más importantes para nuestra vida, pues nuestra alma necesita a Jesucristo como su Salvador para que pertenezcamos al reino de Dios desde el presente hasta la eternidad.  Lo principal mis amados hermanos, es lo que Jesús mismo dijo en una ocasión: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6:33).  Les pido en el amor del Señor que no dejen de buscar primeramente el reino de Dios.  Se los digo, porque muchas personas (afortunadamente no todas), cuando han conseguido de Dios lo que necesitan, entonces, siguen buscando primeramente otras cosas que incluyen hasta lo que no necesitan, y del reino de Dios lo dejan de segundo, o de último, o lo olvidan.  Deseo de todo corazón que esto no les pase a ninguno de ustedes.

.

CONCLUSIÓN: Amados hermanos, ante todas estas bondades de Dios que ya son una realidad en esta familia, ustedes tienen suficientes motivos para dar gracias a Dios; primero, porque trabajo no les hace falta, teniendo de esta manera de dónde recibir el pan de cada día, a través del padre de familia que está en los Estados Unidos de América, y por medio de la tienda que ya han instalado en este lugar; segundo, porque ahora ya tienen un mejor lugar donde vivir como familia, los mejores seres queridos que podemos tener en esta vida, por quienes nos esforzamos a trabajar y dar todo de nuestra parte; y tercero, porque el reino de Dios ha llegado a sus corazones y está produciendo frutos de arrepentimiento, de gratitud, y de servicio para la gloria de Dios.

   Pero, aprovecho invitar de esta misma familia y de entre todos los presentes, a quienes todavía no han aceptado para sus vidas el mensaje salvador del glorioso evangelio de Jesucristo, que no dejen que el tiempo siga pasando sin Cristo en sus corazones.   Ahora mismo, díganle a Jesús que se reconocen como pecadores infractores de los mandamientos de Dios; díganle que se han dado cuenta de que él les amó desde que dio su vida en la cruz; díganle que también se dan cuenta que tanta bendición que ahora están recibiendo les está haciendo entender cuánto les ama; díganle que quieren ser beneficiarios de la salvación que ofrece gratuitamente; díganle que le reciben como su único y suficiente salvador; y finalmente díganle que desean que él tome el control y gobierno de sus vidas.  Esto es lo principal que todos debemos hacer, pues no solo contaremos con cosas materiales sino que también contaremos con el beneficio de la salvación y de la vida eterna.

   Que Dios bendiga a cada uno de ustedes.

Mar 29

CÓMO CORRESPONDER AL CARÁCTER DEL REY, Por: Diego Teh.

comocorresponderalcaracterdelRey

CÓMO CORRESPONDER AL CARÁCTER DEL REY

Lucas 19:38-46.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la iglesia “El Divino Salvador” de Mérida, Yucatán; el día domingo 29 de Marzo del 2015, a las 11:00 horas; en recordatorio de la “entrada triunfal de Jesús en Jerusalén”.

.

   INTRODUCCIÓN: El pueblo de Dios siempre ha necesitado de un Rey.  Al principio de su conformación como pueblo de Dios, su Rey único era Dios mismo, hasta que un día su pueblo por rebeldía le dijo a Samuel, un profeta de Dios: “…constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones.  /  Pero no agradó a Samuel esta palabra que dijeron: Danos un rey que nos juzgue (1 Samuel 8:5b,6a).  Al profeta no le gustó la idea y oró a Dios para decirle lo que quiere la gente, y Dios le respondió a su profeta: “Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mí me han desechado, para que no reine sobre ellos” (1 Samuel 8:7).  Lo que hizo el pueblo de Dios en aquel entonces fue desechar el reinado directo o teocrático de Dios; sin embargo, aunque ellos no querían que Dios sea su Rey, Dios siempre quiso ser el Rey de su pueblo.  Una de las razones por las que Jesús se hizo humano fue para darse a conocer como Rey, por eso lo magos que vinieron a Jerusalén en el tiempo del nacimiento de Jesús, vinieron preguntando: “¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido?” (Mateo 2:2).  Durante toda su vida aquí en la tierra, específicamente a lo ancho y largo del territorio de los israelitas, Jesús era Dios el Rey que antes fue desechado, y que aún hecho humano, también fue desechado, pues como dice el apóstol Juan acerca de Jesús: “A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron” (Juan 1:11).   Sin embargo, Jesús aquel dia hoy conocido como Domingo de Ramos, no desistió de manifestarse a su pueblo como el Rey que necesitaban aquellos israelitas y judíos.

   En la historia de aquella “entrada triunfal de Jesús” se puede observar que Jesús estaba siendo el cumplimiento de una profecía dada a conocer poco más de 500 años atrás por medio de un profeta llamado Zacarías.  La profecía decía: “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna” (Zacarías 9:9).  Y precisamente eso fue lo que se cumplió aquel día.  El Rey (se puede decir que el Rey de reyes) estaba entrando a la ciudad de Jerusalén, capital de la provincia de Judea, ciudad que Dios eligió como ciudad santa para manifestar por medio de su presencia en el templo que Él seguía estando con su pueblo.

   En este mensaje, basado en la historia de la “entrada triunfal de Jesús” escrita por San Lucas, en su libro, en el capítulo 19 versículos 28 al 46, entre todas las reflexiones que de ella puedan derivarse, me propongo compartirles que Jesús el Rey del pueblo de Dios revela su carácter y cómo debe ser correspondido por los que pertenecen a su pueblo.

.

   Primero, observemos:

I.- LOS ASPECTOS DE SU CARÁCTER.

   El primer aspecto notable de su carácter es:

A.- SU HUMILDAD.

  La historia nos relata que Jesús dio una instrucción sencilla a dos de sus discípulos, de ir por un pollino.  Cuando se lo trajeron, la historia nos relata que los discípulos  “…habiendo echado sus mantos sobre el pollino, subieron a Jesús encima” (Lucas 19:35).  Esto evidencia la humildad de Jesús, pues los reyes de cualquier parte del imperio romano, cuando eran impuestos o importados de otras regiones y llevados a las ciudades donde establecerían su reinado, nunca llegaban con humildad a la ciudad para ocupar su trono, sino que llegaban acompañados de una compañía de soldados armados de pies a cabeza, con lanzas, espadas, y escudos, y sobre caballos de guerra de las mejores razas que tenían disponibles en aquel entonces.  Pero Jesús, fue la diferencia.  Entra a la ciudad de Jerusalén con toda la humildad que le caracterizaba como Rey de un reino que opera al nivel del corazón de los miembros del pueblo de Dios.  Personalmente, él estaba poniendo en práctica el principio de la humildad que había estado enseñando cuando decía: “Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad.  /  Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor,  /  y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo;  /  como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:25-28).  Ahora, en un aspecto de su ministerio demostraba públicamente su humildad congruente con sus enseñanzas.

   Amados hermanos, hoy es apropiado aprender de Jesús, y escuchar sus palabras que nos dice: aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (Mateo 11:29).  Un Rey diferente a los reyes del pasado y del presente que nos invita a vivir con Su carácter tan sublime y especial.  Se trata de un Rey que para lograr sus objetivos, él es el primero en ser el suficiente ejemplo para los súbditos de su reino.

.

   El segundo aspecto notable de su carácter es:

B.- SU COMPASIÓN.

  Además de la humildad de Jesús, evidente ante los ojos de no pocas personas que estaban con él en el viaje, y de otras personas que le veían a su paso, también demostró otro aspecto de su carácter igualmente importante que es Su compasión. Vemos su compasión en que se nos dice en la narración que “…cuando llegó cerca de la ciudad, al verla, lloró sobre ella”  (Lucas 19:41).  ¿Quién rey siente tanta compasión por su reino que sea capaz de derramar lágrimas por la condición espiritual de las personas?  Él podía darse cuenta que la gente de Jerusalén no podía entender lo que en ese momento significaba su manifestación como Rey.  Sus palabras mientras lloraba fueron: “Oh, si también tú conocieses, a lo menos en este tu día, lo que es para tu paz! Mas ahora está encubierto de tus ojos” (Lucas 19:42).  Mientras Jesús lloraba también lamentó con sentido profético que por rechazar a Dios como Rey ellos en el futuro tengan que pasar las consecuencias trágicas, pues él dijo acerca de aquella ciudad santa: “Porque vendrán días sobre ti, cuando tus enemigos te rodearán con vallado, y te sitiarán, y por todas partes te estrecharán,  /  y te derribarán a tierra, y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, por cuanto no conociste el tiempo de tu visitación” (Lucas 19:43-44).  Rechazar a Jesús implica perderse el disfrutar los beneficios de la gracia de Dios.  Casi 40 años después un general romano llamado Tito destruyó toda esta ciudad, dejando a su paso la muerte como de 600 mil judíos. Fue el resultado de un pueblo que rechazó el reinado de Jesús en sus corazones.

   Una descripción más notable de la compasión de Jesús, es la que San Mateo nos relata en su libro, diciendo de Jesús que: “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.  /   Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor” (Mateo 9:35,36).  Pero esa compasión se vuelve bendición en el corazón de las personas solamente cuando dejamos que él haga los cambios necesarios en nuestra vida.

   Amados hermanos, es lamentable para el corazón de Dios y el de su Hijo Jesucristo que una persona o grupo de personas no puedan darse cuenta de lo que Jesús es para la vida espiritual, social, físico, e incluso material.  Es el Rey compasivo que trae paz y salvación a los que aceptan sus enseñanzas y su obra redentora.  En medio de nuestras vivencias, aflicciones, problemas y sufrimientos que nos llegan en la vida, Jesús siente compasión por cada persona, pero espera que nuestra actitud sea no de rechazo sino de un anhelo de que él sea quien gobierne y tome el control de nuestra vida.

.

  En segundo lugar, observemos:

II.- ¿CÓMO DEBE SER CORRESPONDIDO?

   La primera manera cómo debe ser correspondido es:

A.- CON OBEDIENCIA.

  Al principio de la historia leemos que Jesús “…envió dos de sus discípulos,  /  diciendo: Id a la aldea de enfrente, y al entrar en ella hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado jamás; desatadlo, y traedlo” (Lucas 19:29-30).  Pero lo que quiero resaltar es la siguiente instrucción que Jesús le dio a sus dos discípulos: “Y si alguien os preguntare: ¿Por qué lo desatáis? le responderéis así: Porque el Señor lo necesita” (Lucas 19:31).  Cuando Dios actúa como Rey con autoridad, no hay nada que cuestionar.  Simplemente porque Dios así lo quiere, así tiene que ser o hacerse.     Hay que dejar claro que en realidad Dios no tiene necesidad de nada, sino que todo lo creado, todo lo que existe es de Él, aunque el estado nos haya entregado un documento legal que nos otorgue la titularidad por ejemplo de nuestra vivienda, o así obtengamos la factura de nuestros bienes muebles, etc… Esto no hace que algo deje de ser de Dios, por lo que cuando Dios dice que algo necesita, porque es de Él, entonces, lo que está diciendo es que tenemos que poner a su servicio cualquier bien que ha estado bajo nuestra posesión y administración.

   Amados hermanos, si Jesús es el Rey de nuestra vida, es necesario que cada uno tome en cuenta que Dios espera de nosotros, obediencia no a medias sino de manera completa e incondicional, pues nuestras posesiones, Dios las puede requerir para sus gloriosos propósitos como cuando Jesús requirió el pollino de aquellos ciudadanos, para realizar su entrada triunfal a Jerusalén y así manifestarse como el cumplimiento de la profecía que lo identificaba como el Rey mesiánico que Dios había prometido enviar a su pueblo.  Cada quien debemos tener conciencia de que los bienes tanto muebles como inmuebles que poseemos y administramos deben estar al servicio de los propósitos de Dios.  En la actualidad, el gran propósito de Dios es que el evangelio de su Hijo Jesucristo sea proclamado, y todo lo que tenemos debe estar disponible para ser usado para este glorioso propósito.

.

B.- CON ALABANZA.

  Mientras Jesús cabalgaba hacia Jerusalén la ciudad santa, San Lucas, primeramente nos dice que “…a su paso tendían sus mantos por el camino” (Lucas 19:36).  San Mateo, igual que San Marcos, nos dicen que “…otros cortaban ramas de los árboles, y las tendían en el camino” (Mateo 21:8; Marcos 11:8).  En la actualidad para acompañar a un personaje importante por lo menos se le consigue un vehículo adecuado, se contrata a una prestigiada compañía para un vehículo móvil de sonido, se revientan cohetes (voladores), le siguen grupos de batucadas, etc…, pero en el caso de la gente que acompañó a Jesús, se deduce de que no tenían para hacer más pomposa la marcha, sino que usaron solamente lo que tenían y lo más que pudieron añadir es cortando ramas del camino.  Quizá es lo único que tenían, por lo que se puede apreciar que Jesús acepta la honra y alabanza cuando es nacido del corazón y es hecho aunque improvisadamente, y aunque no con gastos ni artículos extravagantes.

   Otro detalle importante a observar es que: “Cuando llegaban ya cerca de la bajada del monte de los Olivos, toda la multitud de los discípulos, gozándose, comenzó a alabar a Dios a grandes voces por todas las maravillas que habían visto,  /  diciendo: ¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor; paz en el cielo, y gloria en las alturas!” (Lucas 19:37,38).  Lo que aquí se resalta es que fueron específicamente los discípulos quienes se gozaban de este evento mesiánico, y fueron ellos quienes tuvieron la iniciativa de comenzar “a alabar a Dios a grande voces”.   Aunque San Mateo relata que “la gente que iba delante y la que iba detrás aclamaba” (Mateo 21:9), y San Marcos relata que “los que iban delante y los que venían detrás daba voces” (Marcos 11:9), San Lucas es muy preciso no en negar lo que dicen Mateo y Marcos sino en especificar que fueron los discípulos quienes tuvieron la iniciativa de  alabar a Dios, reconociendo que Jesús es “el Rey”, y no cualquier rey, sino “el rey que viene en el nombre del Señor”.  Esto nos enseña que cada verdadero discípulo debe tener la iniciativa de alabar a Dios, antes que cualquier otra persona que no es o no ha querido ser discípulo de Jesús.

  Finalmente es importante también que observemos lo que San Lucas nos dice acerca de un grupo religioso incrédulo de que Jesús sea el Rey y de que merece ser reconocido como tal.  Dice San Lucas: “Entonces algunos de los fariseos de entre la multitud le dijeron: Maestro, reprende a tus discípulos.  /  Él, respondiendo, les dijo: Os digo que si éstos callaran, las piedras clamarían” (Lucas 19:39-40).  Mientras los que son discípulos desean alabar y bendecir a Dios, los que no lo son hace cualquier manifestación para oponerse a que Jesús sea reconocido como Rey enviado de Dios.  Sin embargo, ¿qué más se puede hacer por ellos, si su corazón es duro contra Dios y su Hijo Jesús?  No se puede hacer nada para cambiar a la fuerza el corazón de personas duras contra Dios.  Aunque la verdad del caso es que si los incrédulos llegaran a silenciar a los hijos de Dios, la misma naturaleza manifestaría su alabanza a Dios, pues hasta las piedras clamarían.

.

   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, discípulos de Jesús, es un privilegio contar con un Rey enviado de Dios, un rey distinto a los regímenes terrenales, un rey humilde pero poderoso que no por la fuerza sino por la compasión vino para salvarnos principalmente de la tiranía de Satanás, y de la condenación eterna.  Hoy merece toda nuestra obediencia y toda nuestra alabanza, primero porque por su origen es Dios, y segundo porque por su misión ha obtenido para nosotros, beneficios espirituales que no pueden ser obtenidos por medio de ninguna otra religión o persona sino solamente por medio de él.  A él sea la gloria.