Jun 08

JESÚS TRANSFORMA VIDAS DESORIENTADAS, Por: Diego Teh.

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JESÚS TRANSFORMA VIDAS DESORIENTADAS

Lucas 19:1-10.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la cong. “Ebenezer” de la col. San José Tecoh, de Mérida, Yuc; el día domingo 08 de Junio del 2014, a las 16:30 horas.

 

    INTRODUCCIÓN: Hay un himno antiguo que dice: “Vamos a henchir al mundo de alegría…” que al final de su primera estrofa enfatiza “…y con Jesús el mundo entero transformar”.   No tenemos que ir a otro país del mundo, ni siquiera a otro estado o ciudad de nuestro país para encontrar personas que dejarán que las enseñanzas y la presencia de Jesús en sus vidas las transforme para tener una vida feliz en el presente y con esperanza para el futuro y la eternidad.  Estamos rodeados de gentes que necesitan que Jesús transforme sus vidas, y por supuesto que muchas de esas personas van a rechazar el santo evangelio del reino de Dios, pero usted no se desanime por eso, pues a nuestro mismo Señor Jesús le rechazaron su mensaje.  Por ejemplo, cuando Jesús viajaba a Jericó, en el camino durante el viaje, se encontró con un joven rico quien preguntó: “¿qué haré para heredar la vida eterna?” (Lucas 18:18), pero cuando escuchó las instrucciones de Jesús “se puso muy triste porque era muy rico” (Lucas 18:23), y no se nos dice en la escritura que este joven haya querido obedecer las reglas del evangelio; pero cuando Jesús entra al pueblo de Jericó y se encuentra con Zaqueo, este aunque también era rico, dijo Jesús acerca de él y su familia “Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham” (Lucas 19:9).   Jesús no se desanimó por el rechazo que muchos hicieron a su mensaje, sino que a pesar de los rechazos, siguió compartiendo las normas del evangelio, por aquellos que como Zaqueo darían paso al evangelio en sus vidas.

   Haciendo un análisis de la interacción de Jesús con Zaqueo, encontramos que nuestro texto bíblico de Lucas 19:1-10, nos enseña las razones fundamentales por las que Jesús transforma vidas humanas desorientadas sacándolas de la condenación eterna para llevarlas a la salvación.  /  ¿Cuáles son las razones fundamentales por las que Jesús transforma vidas humanas desorientadas?  /  En este mensaje les compartiré algunas de esas razones que podemos encontrar en esta muy interesante historia ocurrida durante las últimas semanas del ministerio de Jesús.

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   La primera razón es:

1.- PORQUE SIEMPRE HAY PERSONAS CON NECESIDADES ESPIRITUALES.

   La historia nos relata que Zaqueo era “jefe de publicanos” (v. 2) oficio que no era bien vista por los judíos porque era como ser traidor a la patria, pues los publicanos cobraban impuestos a los ciudadanos pero no necesariamente para invertir en beneficio del mismo pueblo, sino que todo lo que recaudaban lo tenían que entregar al gobierno del imperio romano.   El desprecio que sentía de parte de la gente estoy seguro que le ayudó a sentir su miserable condición humana de pecador, que sin duda le remordía una y otra vez la conciencia sin saber que hacer hasta que Jesús lo confronta con el evangelio del reino de Dios.  Se nos relata también que era “rico” (v. 2), como producto de su sueldo por un oficio no digno para un ciudadano del pueblo escogido de Dios por ser también descendiente de Abraham, pues su misma riqueza le quemaba las manos por la injusticia cometida en contra de sus propios conciudadanos, pero encuentra en el evangelio de Jesús la orientación adecuada para alejarse de esa culpabilidad que día y noche no le dejaba tranquilo.   Estoy seguro que Zaqueo es de esas personas que a pesar de tener “poder” como “jefe”, riqueza, y otros privilegios, tenía en sí mismo, una vida llena de insatisfacción.   Se nos relata también que la gente lo calificaba como “pecador” (v. 7), y con toda razón, pues no es distinto a ningún ser humano, aunque él mismo debió sentirse no como un pecador por naturaleza sino como el más vil de los pecadores.   Necesitaba algo para poder ser cambiado.

    Amados hermanos, después de esta predicación y de este culto nos vamos de regreso a nuestras casas, nos cruzaremos en el camino con gente que necesita una esperanza de cambio de la situación infeliz de su vida a una vida plena que solamente podrán encontrar en Jesús.   Durante la semana conviviremos con personas que a pesar de tener éxito en sus trabajos y en sus logros materiales, sin embargo su vida espiritual todavía sigue vacía.  ¿No es esto verdad con la gente que vive cerca de nosotros, y que nosotros podemos llevarles el mensaje transformador de Jesucristo?.   No olvidemos que siempre hay personas con necesidades espirituales justo cerca de nosotros que tenemos el mensaje que les puede dar esperanza en sus vidas.

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   La segunda razón es:

2.- PORQUE SIEMPRE HAY PERSONAS ESPERANDO QUE ALGUIEN LES EXPRESE UNA INVITACIÓN.

   Es interesante observar que “procuraba ver quién era Jesús” (v. 3).   ¿Era simple curiosidad?  Yo creo que no.  Si la historia nos hubiera narrado un final diferente al que sabemos, entonces podríamos afirmar que fue solamente curiosidad,   Es muy probable que Zaqueo había escuchado antes de Jesús, y que en su mente estaba la idea de que quiero ver si este Jesús puede hace algo por mí.   ¿Qué beneficio hubiera tenido Zaqueo si solamente hubiera visto pasar a Jesús?  Hubiera seguido sumido en sus problemas espirituales.   ¿Cómo hubiera sido la historia de Zaqueo, si Jesús no le hubiera dirigido la palabra para ofrecerle visitarlo en su casa, y sin duda para compartirle el santo evangelio?.  Hubiera seguido perdido en una vida miserable y en una condenación eterna, único merecimiento de todo pecador que carece de obediencia a Dios.   Pero, todo comenzó a cambiar cuando Jesús le dirigió la palabra a Zaqueo, diciéndole: Zaqueo,  date prisa,  desciende,  porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.” (V. 5)  Y observamos que la respuesta de Zaqueo fue muy adecuada, Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso” (v. 6).

    Amados hermanos, una enseñanza en esta observación es: ¿Cómo somos un beneficio para las personas sufrientes y necesitadas de Dios que a diario nos ven, y nosotros no les dirigimos ni una sola palabra que los conduzca a recibir gozosos a Jesús en sus corazones?   Otra enseñanza que podemos tomar de este acontecimiento es que siempre hay personas como Zaqueo que si se les invita a recibir a Jesús, lo harán.   A pesar de que siempre hay personas que nunca tomarán una buena decisión para tener un bien espiritual en sus vidas, siempre habrán quienes solamente están esperando que alguien como Jesús a Zaqueo les extienda una invitación a recibir para su vida el mensaje poderoso del evangelio.   Hay personas a quienes Dios ha preparado para que reciban su mensaje de salvación, faltando solamente que alguien les anime, les guíe, les enseñe a cómo dar el paso necesario.   No se desanime usted ahora que va de regreso a su casa y luego a su trabajo en los días siguientes, invite a personas a que reciban a Jesús en su vida y verá usted que habrá alguien que lo recibirá gozoso, como hizo Zaqueo.  Solamente falta una persona como usted que los invite. Dice el apóstol Pablo acerca de las personas que no han creído el evangelio de Dios para salvación: “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?…” (Romanos 10:14).  Usted puede invitarlos a experimentar el poder del evangelio poderoso de Dios a quienes como Zaqueo solamente están esperando que alguien les dé a conocer este poder divino.

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   La tercera razón es:

3.- PORQUE SIEMPRE HAY PERSONAS DISPUESTAS A DEJAR SER TRANSFORMADAS POR JESÚS.

   Según el relato de Lucas 18, hace unas escasas horas de ese mismo día que Jesús venía caminando antes de entrar a Jericó, el pueblo de Zaqueo, un hombre se le acercó a preguntar “¿qué haré para heredar la vida eterna?” (Lucas 18:18), y la respuesta de Jesús fue que además de ser obediente a los mandamientos, Aún te falta una cosa:  vende todo lo que tienes,  y dalo a los pobres,  y tendrás tesoro en el cielo;  y ven,  sígueme.  Entonces él,  oyendo esto,  se puso muy triste,  porque era muy rico.   Al ver Jesús que se había entristecido mucho,  dijo:  ¡Cuán difícilmente entrarán en el reino de Dios los que tienen riquezas!”  (Lucas 18:22-24).   Es verdad que siempre hay personas que nunca hacen caso a los consejos que se les da.  Siempre los hay de corazón duro.  Sin embargo en el v. 8 observamos que Zaqueo, tan pronto conoció a Jesús, y aprendió de su enseñanzas, hubo, UNA TRANSFORMACIÓN inmediata y radical en su vida.   El Zaqueo que estaba acostumbrado a vivir con riquezas, a trabajar como jefe de cobradores de impuestos, ahora estaba desprendiéndose de su dinero, de aquello que le llevó a la ambición, a la traición de la patria.   Ahora no le interesa el dinero avaramente sino solamente lo necesario.   Entonces le dice a Jesús:He aquí,  Señor,  la mitad de mis bienes doy a los pobres;  y si en algo he defraudado a alguno,  se lo devuelvo cuadruplicado” (v. 8).  Zaqueo dejó que sus pensamientos de avaricia, ambición, riquezas desmedidas, y traición al hermano y a la patria, fueran cambiados por una total deseo de salvación primeramente, y luego de consagración no solamente de su vida sino de todo lo que tenía poniéndolo al servicio de Jesús a favor de los necesitados.   Todavía hay personas actualmente que tras oír el evangelio de Jesús que usted les compartirá, dejarán que ese evangelio transforme su vida.   Aunque la historia no menciona que fue lo que Jesús platicó con Zaqueo en su casa, yo me atrevo a pensar que el tema de la plática fue lo mismo que había platicado con aquel joven rico antes de llegar a Jericó.   Jesús estaba haciendo un discípulo con su enseñanza, y afortunadamente para Zaqueo, él no reaccionó con tristeza como aquel hombre del camino, sino que tal como le recibió gozoso en su casa, con el mismo gozo decidió aceptar la salvación eterna y desprenderse de sus bienes.  Esa fue la evidencia de que dejó ser transformado dejando de tener las riquezas como prioridad, para tener ahora como prioridad valores divinos y eternos.

    Amados hermanos, así como Zaqueo, todavía hay personas que por el evangelio y las normas de Dios que usted les enseñe o comparta, dejarán que sus vidas sean transformadas.   Por eso, le animo a usted a que no desista en compartir la palabra aún con aquellos que a nuestro criterio se ven insensibles al evangelio.   No hará falta quien sí responderá favorablemente al llamado de Dios.

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   La cuarta razón es:

4.- PORQUE JESÚS SIEMPRE ES EL SALVADOR DE LOS PERDIDOS.

   Al final de nuestro texto bíblico, luego de que Jesús confirmara que Zaqueo ha experimentado una salvación divina, termina hablando Jesús de sí mismo explicando la razón de la salvación y la transformación que estaba ocurriendo inmediata y radicalmente en Zaqueo.  La razón que Jesús dio, dice: Porque el Hijo de Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10).   Con estas palabras, Jesús se auto describe como el salvador de los perdidos.   Un perdido es aquel cuya vida no está centrada ni orientada en Dios sino que vive según sus propios esfuerzos que no le proporcionan ni paz, ni satisfacción, y ni esperanza personal ni familiar.  Un perdido es la persona que no tiene relación de salvación en Dios por medio de Jesucristo.   Por lo que esta autoafirmación de Jesús nos deja muy claro que sin Jesús no puede haber salvación, ni transformación alguna en ningún sentido favorable o divino.

   Amados hermanos, para que la vida nuestra y la de nuestros semejantes pueda ser transformada, primeramente para salir de la condenación que pesa sobre quienes no tienen una correcta fe salvadora, y secundariamente para tener una vida armoniosa en la familia, productiva en el trabajo, y contribuyente en la comunidad, es necesario que les presentemos no cualquier conversación sobre religión, sino a Jesucristo, el único que es poderoso para producir todos los cambios que nuestra vida humana necesita.   Por eso el apóstol Pablo enseñaba que: “De modo que si alguno está en Cristo, nuevo criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).  Hasta el día de hoy, Jesús sigue siendo el salvador de los perdidos.  Usted que ya conoce el nombre del Salvador, usted que ya conoce y ha experimentado el poder del evangelio del Salvador, comparta con sus amistades, compañeros de trabajo, y vecinos, el poder de Jesús para transformar vidas y familias, y entonces estaremos extendiendo la obra de Dios a otras vidas que también como Zaqueo estarán respondiendo adecuadamente consagrando su vida, su familia, y sus bienes al servicio de Dios.

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   CONCLUSIÓN: Para terminar este mensaje, apelaré a la reflexión personal. ¿Conoce usted a personas que necesitan con urgencia que sus vidas personales o familiares sean transformadas a una vida cristiana?  Tenemos que concluir todos que sí conocemos a una gran cantidad de personas en esa situación.   Haga la prueba de hablarle de Jesús a esas personas una y otra vez y verá que muy pronto alguien va a recibir gozosamente el mensaje de salvación.  Luego, muy pronto usted verá cómo aquella persona que recibió el mensaje del evangelio, será cambiada a una vida salvada y consagrada al servicio de Dios.   Finalmente no se olvide de que si vamos a llevar a las personas un mensaje que cambie sus vidas, el tema central a platicar es la persona y obra de Jesús.

May 25

LA FAMILIA, UN OASIS DEL AMOR DE DIOS, Por: Diego Teh.

 

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LA FAMILIA, UN OASIS DEL AMOR DE DIOS[1]

Varios textos.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la iglesia “El Divino Salvador” de la Col. Centro, Mérida, Yuc; el día domingo 25 de Mayo del 2014, a las 11:00 horas; como tema 7 de 8 del Mes del Hogar Cristiano.

 

    INTRODUCCIÓN:   Viajar por el desierto no es cosa muy agradable, pues debido a las grandes distancias que se recorre bajo los rayos directos del sol y sin agua disponible en ninguna fuente, puede resultar muy agotador y a veces hasta mortal.  En nuestro país tenemos compartido con EUA el desierto más grande de Norteamérica, conocido como el “Desierto de Chihuahua” con una extensión promedio de quinientos mil kilómetros cuadrados que abarcan parte de nuestros estados mexicanos de Chihuahua, Coahuila, y Sonora, y de los estados de Arizona, Texas y Nuevo México de los EUA[2].   Aunque hoy no voy a hablar de migración, voy a comentarles que el domingo pasado, 18 de Mayo, un periódico hondureño pendiente de la migración de su país, publicó una información estadística que nos deja claro lo peligroso que es el desierto solamente en el área de Arizona.  Allí, en los últimos siete meses (de Octubre 2013 a 18 de Mayo 2014), fueron detenidas más de 1580 personas que quisieron desafiar la muerte para alcanzar el “sueño americano”, pero tristemente en ese mismo período hubieron 52 fallecimientos por las altas temperaturas, y es que según el vocero de la patrulla fronteriza de esa entidad “todavía no ha habido las temperaturas más extremas del año en la zona”[3].

   El rey David de nuestras historias bíblicas, tuvo la necesidad de viajar por el desierto de Judá en su época, y nos da a entender que bajo las altas temperaturas del desierto uno puede desear UN OASIS literal, y aún un oasis espiritual.   Un oasis es como un paraíso en medio del desierto en el cual en medio de todas las inclemencias de la temperatura se puede encontrar providencialmente una fuente de agua, algunos árboles donde uno puede descansar bajo una sombra agradable.   David, luego de su experiencia de estar en el desierto literal y vivir en carne propia las inclemencias naturales de ese ambiente, despierta en él un gran deseo de un oasis espiritual que encuentra en Dios, cuando le dice: “Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela, en tierra seca y árida donde no hay aguas, para ver tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario” (Salmo 63:1,2).   Las palabras de David en este Salmo nos dejan bien claro que hay en el ser humano un deseo natural de querer buscar para su vida diaria un oasis, es decir un lugar o realidad que le brinde satisfacción para sus necesidades físicas, emocionales, sentimentales, y espirituales.   David sentía que el santuario era un oasis espiritual para su vida pues allí encontraba a Dios mirando su poder y su gloria, pero cuando él no estaba en el santuario quería encontrar el poder y la gloria de Dios en cualquier lugar como lo era el desierto, el palacio, la aldea, la ciudad, y en el hogar mismo; por eso le dice a Dios “mi alma tiene sed de ti […] para ver tu poder y tu gloria, así como te he mirado en el santuario”.

   La familia de cada uno de nosotros, partiendo de nosotros mismos, también debe ser un oasis del amor de Dios para cada uno de los miembros que la formamos.   Cada miembro del hogar, comenzando con nosotros mismos, somos responsables de hacer sentir el amor de Dios a los demás miembros de la familia, de tal manera que su familia resulte lo más agradable que pueda haber aquí en esta tierra.   El poeta inglés del siglo XVIII, William Cowper, decía y tiene razón en esto: “el hogar es el único pedazo del paraíso que sobrevivió a la caída”, aunque como consecuencia del pecado muchos hogares son un rincón del infierno en lugar de un pedazo de cielo, en lugar de un oasis.   He tenido la experiencia de conocer familias de creyentes en Jesucristo, y escuchar de sus miembros que el esposo no trata bien a su esposa, que la esposa no trata bien a su esposo, que los padres son causa de conflictos para sus propios hijos por preferir a alguno y relegar a otros, que los hijos son rebeldes con sus padres, y que los hijos están en pleitos unos con otros en el hogar mismo.   De esta manera, los hogares aún de los hijos de Dios continúan siendo para su propia familia, como un lugar desértico, indeseable para vivir; sin embargo, cada familia debe ser también un oasis del amor de Dios para propios como para extraños.   Aun una persona ajena a nuestra familia, desde que entre en nuestra casa o en relación con los miembros de nuestra familia, debe darse cuenta que nuestro hogar es un oasis del amor de Dios.   La familia no debe ser como el desierto que resulta inclemente, agotador, y hasta mortal, sino como un oasis acogedor, refrescante, aliviador, confortante, etc…  /  Pero, ¿Cómo es la familia que funciona como un oasis del amor de Dios?   /  A través de este mensaje les iré indicando la descripción de una familia que funciona como un oasis del amor de Dios.   No se trata de fórmulas complicadas sino de normas sencillas totalmente accesibles a todo hijo de Dios.

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   La primera descripción de una familia que funciona como un oasis del amor de Dios, es la familia cuyos integrantes cristianos:

I.- BUSCAN EL GOZO DE DIOS.

   El pecado es tan devastador que afecta hasta nuestras emociones al grado que puede hacer desaparecer el gozo que un hijo de Dios debe sentir en sí mismo y demostrarlo primeramente a su familia.  David, un hombre que cometió tantos vergonzosos pecados llegó al problema de falta de gozo en su corazón.   ¿Se imagina usted vivir en su familia sin gozo?  Solo será capaz de demostrar amargura, rencor, odio, venganza, rechazo, imposición, rencilla, etc…  Su hogar no puede ser feliz con un corazón con esta condición.  Usted tiene que dar el paso de buscar en Dios el gozo necesario para reemplazar todas esas reacciones pecaminosas que afectan la vida de su cónyuge y de sus hijos, afectan también la relación entre hermanos, cuñados, primos, suegros, yernos, nueras, y demás relaciones familiares; todo por causa de un corazón pecaminoso en el cuál hace falta el gozo de Dios.  David, se encontraba en esa situación deprimente y lamentable para la vida personal, pero muy acertadamente no se puso a culpar a ningún integrante de su familia, sino que buscando en Dios la restauración de su corazón pecaminoso a un corazón en buenas condiciones espirituales, le dice a Dios: “Vuélveme el gozo de tu salvación, y espíritu noble me sustente” (Salmo 51:12).

    Un siguiente detalle importante es que si usted es un creyente en Jesucristo, usted pertenece al reino de Dios, y su familia es una extensión del reino de Dios, y usted primeramente es la persona responsable de vivir el gozo de Dios a la vista de sus seres queridos.  El apóstol Pablo nos da la siguiente razón: Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo” (Romanos 14:17).   Por tanto un hogar que es parte del reino de Dios, donde hay por lo menos un miembro del reino de Dios, los creyentes que hayan allí, deben demostrar el gozo de la fe para dar testimonio de lo útil y benéfico que es la fe salvadora en Jesucristo.  En el rostro del marido cristiano no debe desaparecer el gozo, ni en el rostro de la esposa cristiana, asimismo en los rostros de los hijos cristianos.

    Amados hermanos, cada uno de nosotros somos responsables de identificar cada día nuestros pecados, y pedir a Dios mediante Jesucristo que llene nuestros corazones del gozo de Dios.  Solamente así nuestra familia puede ser un oasis del amor de Dios.

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   La segunda descripción de una familia que funciona como un oasis del amor de Dios, es la familia cuyos integrantes cristianos:

II.- TRATAN A TODOS CON JUSTICIA.

   Hay conductas esenciales que Dios requiere del ser humano, especialmente de aquellos que pertenecen a su pueblo escogido, como hijos amados de Dios.  A través del profeta Miqueas fue dada una exhortación a los hijos de Dios del pueblo de Israel cuya comunidad social ya estaba infestada de injusticias como a veces puede verse esta misma situación en los hogares de muchas personas.   La exhortación decía: “Oh, hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide Jehová de ti: solamente hace justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios” (Miqueas 6:8).  Entre las peticiones de Dios está el vivir practicando la justicia.

    En la época del ministerio de Jesús, también se vio en la necesidad de exhortar a fariseos que como muchos de nosotros somos responsables en las cosas que son vistas por otros creyentes que se reúnen en el mismo lugar que nosotros.   Jesús les dijo: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe.   Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello” (Mateo 23:23).  Entre las peticiones de Jesús a estos antiguos religiosos, está la práctica de la justicia.

    Amados hermanos, en muchos hogares de la actualidad (yo no puedo señalar el suyo, pero espero que no sea así), el esposo se olvida de su deber de tratar con amor a su mujer, la mujer pisotea la autoridad del marido, los hijos pisotean la autoridad de los padres, los padres exasperan injustificadamente a sus hijos; todos desean ser igual o sin sumisión, alzan la voz; si esto continua, el hogar sufrirá caos.  Dios diseñó la familia con orden y armonía, pero cuando este orden y armonía son distorsionados, el hogar no podrá ser un oasis ni para la familia ni para los ajenos a la familia.  Por consiguiente, si desea que su hogar sea un oasis del amor de Dios, usted debe practicar el tratar a los miembros de su familia procurando no ser injusto con cada uno de ellos.

   La tercera descripción de una familia que funciona como un oasis del amor de Dios, es la familia cuyos integrantes cristianos:

III.- APRENDEN JUNTOS LA PALABRA DE DIOS.

   Entre el pueblo de Dios del Antiguo Testamento, en diversas ocasiones sufrieron de manos de naciones enemigas, la destrucción de aldeas y ciudades enteras, en el que literalmente tal destrucción consistía en la pérdida de la vida de todos los habitantes que eran familias completas desde el padre de familia más grande hasta el hijo más recién nacido.   Cuando Dios tuvo que dar la razón por la que familias enteras perecían ante el enemigo, la respuesta personal de Dios fue: “Mi pueblo  fue destruido, porque le faltó conocimiento” (Oseas 4:6ª).

    Las palabras de Dios son claras en esta observación a las familias israelitas.   Fueron destruidos por el enemigo, no por la falta de un ejército poderoso que los defendiera, tampoco por la falta de buenas viviendas con alta seguridad en el que estuvieran a salvo, sino que fue por falta de “conocimiento”, pero no de conocimiento tecnológico o científico, sino de Dios.   Fueron gentes que dieron por sentado que sabían de Dios, que se sintieron confiados porque fueron por nacimiento ciudadanos del pueblo escogido de Dios, pero debido a que vivieron desobedeciendo a Dios en muchas cosas, perecieron en manos de sus enemigos.   Dios pudo haberlos defendido del enemigo por ser el Dios de ellos y ellos su pueblo escogido, pero no lo hizo para que las siguientes generaciones supieran que las personas, familias, y pueblos enteros que no se preocupan por tener conocimiento de la voluntad de Dios, corren el mismo peligro de terminar con una vida, con una familia, o con un pueblo entero destruido.

    Amados hermanos, en el libro de Josué leemos que aquella persona que lee, medita, aprende, guarda y hace lo que está escrito en la ley de Dios, hará prosperar su camino y todo le saldrá bien (Josué 1:8).  Si este principio de leer, aprender, y hablar la ley de Dios se practicara entre los miembros de la familia, sin duda que habrá “prosperidad en el camino” de la familia, no necesariamente en cuanto a dinero, sino en armonía, paz, unidad, entrega a Dios, respeto mutuo, etc…   Los efectos de conocer la voluntad de Dios harán de la familia de usted un mejor lugar para vivir, un oasis agradable en este mundo donde se puede sentir el amor de Dios en cada uno de sus integrantes.   Por eso, mis amados hermanos, les animo a que todos los días lean en familia por lo menos una breve porción de las Sagradas Escrituras, en el momento más adecuado cuando se encuentren la mayor cantidad posible de miembros de la familia.  Poco a poco irán notando la diferencia, y verán que cuando hay conocimiento de la palabra de Dios, la familia es más fuerte, unida, y enfrenta con sabiduría y poder las adversidades que la afecten, y será un verdadero oasis en el que cada uno encontrará en su familia el lugar más anhelado para vivir.

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   CONCLUSIÓN: Amado hermano, ¿desea usted que su hogar sea o siga siendo un oasis del amor de Dios en medio de este mundo tan lleno de maldad?  No deje de buscar personalmente el gozo de Dios, ni deje de tratar a todos los miembros de su familia de manera justa y con mucha misericordia, y no dejen de aprender juntos la palabra de Dios que ilumina el camino de la vida en familia.


[1] Unión Nacional de Sociedades Femeniles, Anuario de Temas 2014, Publicaciones El Faro, México, D.F; Subtema 7, asignado originalmente para el sábado 10 de Mayo 2014, de la Semana del Hogar Cristiano.

May 04

JESÚS ES LA RESPUESTA PARA LA FAMILIA DE HOY, Por: Diego Teh.

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JESÚS ES LA RESPUESTA PARA LA FAMILIA DE HOY

 Varios textos.

 Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yuc; el día domingo 04 de Mayo del 2014; a las 11:00 horas, en el culto de apertura de la semana del hogar cristiano.

 

    INTRODUCCIÓN:   El día de hoy, como iglesia damos comienzo a nuestra Semana del Hogar Cristiano, buscando corregir las deficiencias que sin duda todavía están presentes en nuestras familias u hogares.   ¿Es el hogar de usted todavía zarandeado por la falta de respeto, por la falta de comunicación, por la falta de comprensión, por la falta de armonía, por la falta de espiritualidad?   ¿Es todavía un “infierno” en vez de ser un “dulce hogar”, en el que sobran los pleitos, los golpes, las ofensas, el chantaje, las amenazas, el maltrato, las adicciones, etc…?.   Un caso NO BÍBLICO sino solamente literario pero interesante, relata que: “Un día estaba un joven en su casa y alguien tocó la puerta.  Al abrir la puerta como sorpresa encontró al diablo quien lo agarró del pelo, lo pateó, lo golpeó y luego se fue.   Y dijo el muchacho: ¿qué debo hacer?.   De pronto cuando el diablo se había marchado vio pasar a Jesús y pensó… ¡Si Él está en mi casa el diablo no va a entrar!.   Entonces lo invitó a pasar y le mostró la casa y le dijo, puedes venir mañana cuando el diablo pase por aquí.   Y Jesús le dijo que sí.   Al día siguiente el diablo volvió a tocar la puerta y ya Jesús estaba dentro de la casa.   El muchacho muy tranquilo abrió la puerta y el diablo volvió a darle una golpiza.   Entonces el muchacho muy molesto le reclamó a Jesús que por qué no hizo nada por defenderlo y dijo: No hice nada porque no estoy en mi casa, sólo estoy de visita.   El muchacho pensó un poco y lo invitó a vivir en su casa, le mostró su cuarto y dijo: Vas a seguir viviendo aquí, éste será tu cuarto y Jesús aceptó.   Como era ya costumbre al día siguiente tocaron nuevamente la puerta, y era otra vez el diablo, el joven muy confiado abrió la puerta pues ya Jesús vivía en su casa, y el diablo nuevamente le dio la golpiza.   El joven, molesto fue donde Jesús y dijo: Ya vives en mi casa, ¿qué más deseas para defenderme?   Y Jesús contestó: Yo sólo vivo en tu casa, en mi cuarto.  Mientras no estés en mi cuarto no te puedo defender.   Entonces el joven reflexionó un poco y dijo: De hoy en adelante ésta es tu casa, yo estaré aquí como un invitado si me lo permites. Y así fue.   Al otro día tocan nuevamente la puerta, pero esta vez no fue el joven quien abrió la puerta pues ya no era el dueño de la casa, al abrir Jesús la puerta el diablo se disculpó pues pensó que se había equivocado de casa[1]”.   Efectivamente, una de las razones fundamentales porque una familia no encuentra solución a sus problemas es porque el diablo y las circunstancias no encuentran a Jesús en ese hogar.   La misma manera de pensar y vivir de los miembros de la familia si no corresponden a los pensamientos y voluntad de Dios, les hará siempre terminar en momentos y situaciones lamentables.   Y para que eso no siga sucediendo a ninguna familia presente en este lugar, me propongo compartirle a usted el mensaje que he titulado: JESÚS ES LA RESPUESTA PARA LA FAMILIA DE HOY[2].

    En este mensaje les compartiré que Jesús es la respuesta adecuada para las circunstancias de la vida familiar para quienes buscan superar las necesidades espirituales de su familia.   //   ¿Cuáles son las circunstancias de la vida familiar para las cuáles Jesús es la respuesta?   //  A través de diversos pasajes principalmente del Nuevo Testamento, les compartiré solo como ejemplo, algunas de todas las circunstancias, en las que Jesús es el especialista para la familia.

La primera circunstancia para la cual Jesús es la respuesta, es:

I.- CUANDO LAS PRIORIDADES NO SON LAS QUE DEBEN SER.

   Una de las instrucciones de Jesús es: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo 6: 33).  Esta enseñanza de Jesús fue pronunciada por él como respuesta al desmedido afán que muchas personas y familias tienen por conseguir más allá del pan de cada día, y por otros gustos personales, pero haciéndolo de manera distinta al plan de Dios.   Aquí Jesús enfatiza que cada persona y familia debe confiar en que Dios es el proveedor para las necesidades de sustento de toda su creación, al igual como Dios lo hace con las aves del cielo “que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros” (Mateo 6:26).

   En una predicación de Carlos Haddon Spurgeon, acerca de Génesis 19:15 relatando el mal consejo de un padre de familia a su hijo Jaime, dice que: Cuando cierto joven hizo pública profesión de fe, su padre, muy resentido, le dio este consejo: «Jaime, deberías primeramente establecerte en un buen negocio y entonces entrar en asuntos de religión».   «Padre -dijo el muchacho-, Jesucristo me da un consejo totalmente diferente.  Él dice: “BUSCAD PRIMERAMENTE EL REINO DE DIOS”.    Este caso representa un vivo ejemplo de las familias que hasta el día de hoy viven teniendo como prioridades no la voluntad de Dios sino sus propios intereses, y como resultado terminan con sus vidas y familia alejadas de Dios, de su adoración, de su servicio, de su comunión con Él, etc… y se olvidan hasta del día del Señor.

 TESTIMONIO: En este momento el Anciano de Iglesia Luis Flores Esquivel, presenta un breve testimonio de cómo él con su familia se esfuerzan por buscar primeramente el Reino de Dios.

    Amado hermano, en este momento, si usted se da cuenta de que usted y su familia no están viviendo conforme a la fe en Dios sino que usted y su familia viven buscando primeramente para ustedes y luego el reino de Dios, ustedes (con su familia) necesitan cambiar de fe.  Cambien de fe, creyendo que Dios les va a proveer las “cosas” que hacen falta en su familia.  Jesús enseña que usted y su familia deben de dejar de confiar en ustedes mismos, y a cambio deben de confiar en Dios buscando primeramente su reino y todas estas cosas (las que ustedes necesitan) os serán añadidas”.

La segunda circunstancia para la cual Jesús es la respuesta, es:

II.- CUANDO LOS CONFLICTOS NO SE RESUELVEN ADECUADAMENTE.

   Otra de las enseñanzas de Jesús, es: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:20).   Estas palabras, por lo general son interpretadas incorrectamente fuera de su contexto, usándolas para justificar que donde asistieron solamente unos cuántos a una reunión, Jesús está presente.   Aunque esto es cierto, no es lo que originalmente están significando estas palabras de Jesús.   Lo que Jesús está afirmando es que cuando dos o más personas se reúnen para ponerse de acuerdo o reconciliarse porque intencional o accidentalmente han tenido entre sí algún conflicto, deben hacerlo “EN SU NOMBRE”, es decir, según lo que Jesús enseña para solucionar los conflictos de toda persona, grupo, o incluso familia.

    Ken Sande en su libro “El Pacificador”, no habla de tres respuestas de escape y tres respuestas de ataque que a veces adoptamos ante los problemas y conflictos que surgen realmente en cualquier grupo de personas como la familia.  Algunos usan el escape de la NEGACIÓN diciendo ¡no ha pasado nada!, como pasó en la familia del sacerdote Elí quien no hizo nada mientras veía que sus hijos hacían y deshacían en su vida y en el ministerio sagrado que ellos tenían (1 Samuel 22-25).  Otros usan el escape de la HUIDA simplemente como el rey David hizo en varias ocasiones huyendo de su enemigo Saúl (1 Samuel 19:9,10).   Y otros más usan el escape del SUICIDIO como finalmente hizo Saúl quitándose la vida (1 Samuel 31:4).   Cuando se usa las respuestas de ataque, algunos recurren inmediatamente al LITIGIO ante las autoridades, pero aunque eso es legítimo (Romanos 13:1-5), el consejo de las Escrituras es resolverlas sin tener que llegar a esas instancias (Mateo 5:25,26; 1 Corintios 6:1-8).  Algunos recurren también a la AGRESIÓN, y otros hasta el ASESINATO.   Pero una familia que busca superar sus necesidades espirituales como la comunicación, la comprensión, el perdón, etc… no debe recurrir ni a las técnicas de escape, ni a las técnicas de ataque, sino según la enseñanza de Jesucristo.

    TESTIMONIO: En este momento el Anciano de Iglesia Juan Osvaldo Santo Marcín, presenta un breve testimonio de cómo él con su familia han aprendido a resolver sus conflictos en el nombre del Señor.

   Amados hermanos, todo lo anterior nos hace ver que las respuestas humanas a los conflictos grupales o familiares no proveen finales felices sino todo lo contrario; por lo que la única opción enseñada en la palabra de Dios es el principio de Jesús de procurar la mutua RECONCILIACIÓN, y PERDON.   Como familias creyentes en nuestro Señor y Salvador Jesucristo debemos procurar la solución de los problemas y conflictos que nos afecta en nuestras familias “EN SU NOMBRE”.  Así comprobaremos que Jesús es la respuesta para la familia de hoy en cuanto a la comunicación, el perdón, etc…   El apóstol Pablo, para mejorar la vida personal y sin duda que también la vida familiar enseñó lo siguiente a los creyentes de Éfeso: “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia” (Efesios 4:5); pero eso solamente puede ser una realidad si usted decide obedecer las instrucciones de Jesús de tomar la iniciativa de entrar en diálogo con la familia cuando surgen los malos entendidos, y vanas discusiones.   El método de Jesús, y funciona, es: “Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra” (Mateo 18:15,16).

La tercera circunstancia para la cual Jesús es la respuesta, es:

III.- CUANDO SUS INTEGRANTES NO SON SALVOS.

   Un acontecimiento durante el ministerio del apóstol Pablo en la ciudad de Filipos, fue que junto con Silas los azotaron, los hecharon a la cárcel, los pusieron en el área de alta seguridad al fondo del calabozo, y con los pies asegurados en cepos para que no pudiesen caminar.  Pero providencialmente ocurrió un terremoto, que abrió las puertas, y todos los presos huyeron, excepto Pablo y Silas que providencialmente quedaron allí para desencadenar la salvación de un carcelero y luego la de toda su familia.   Nos dice la Biblia que: “Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido. Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. El entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas;  y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?  Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.   Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa.   Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos. Y llevándolos a su casa, les puso la mesa; y se regocijó con toda su casa de haber creído a Dios”.  (Hechos 16:27-34).

   Lo que aquí resalta es la respuesta de los apóstoles: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa” (Hechos 16:31).   Estas palabras nos indican que cuando el evangelio de Jesucristo ha hecho efecto de salvación en nuestras vidas debemos ocuparnos en compartirla con los demás miembros de nuestra familia.   Todos los miembros de nuestra familia tienen la necesidad de salvación, y cada uno los que hemos tenido la gracia de conocer primero el evangelio, tenemos el deber de compartirlo con ellos para recibir el llamado externo de la palabra que con el llamado interno del Espíritu de Dios, les hará experimentar la salvación gloriosa.

    TESTIMONIO: En este momento el Diácono Valentín Vidal Ek Moo, presenta un breve testimonio de cómo él y su familia han compartido con sus familiares su experiencia con Cristo.

    Amados hermanos, cuando el evangelio llega a una persona en cada familia, es responsabilidad de éste compartirlo con los demás miembros de su familia.   En los relatos acerca del ministerio de Jesús cuando él evangelizó a la mujer samaritana, fue ella quien fue a su familia y a sus vecinos para que ellos también conozcan el plan salvador de Dios (Juan 4:39-42); cuando sacó a la legión de demonios del gadareno, Jesús mismo no quiso que este le siguiera en la barca al otro lado del mar, sino que lo mandó de regreso a compartir su experiencia primeramente con su familia, y de paso fue bastante útil para compartir a Jesús en la ciudad de Decápolis (Marcos 5:18-20).   De la misma manera que usted ha conocido la misericordia de Dios, usted debe ir primeramente a los suyos (a su familia que todavía no ha recibido el mensaje de salvación en Cristo) así como a otras personas.

    CONCLUSIÓN: Si usted ama a su familia y demás seres queridos, recuerde que Jesús es la respuesta para ellos bajo cualquier circunstancia que ellos estén pasando.  Cuando han probado por otros medios, salir de sus problemas personales, familiares, sociales, y espirituales, y no lo han logrado, necesitan finalmente acudir a Jesucristo.   Este mensaje basado en las Sagradas Escrituras, y verificado con el testimonio de nuestros hermanos que participaron, son el fundamento y la evidencia respectivamente de que Jesús transforma la vida complicada y sin sentido de las familias, a una vida santa, feliz y centrada en Dios.


[2] Título sugerido por el Anuario de Temas de la Unión Nacional de Sociedades Femeniles, de la Iglesia Nacional Presbiteriana de México, A.R., como tema de apertura de la Semana del Hogar Cristiano, del año 2014; pero el desarrollo que presento en este mensaje es totalmente distinto al que contiene el citado libro, sin embargo, no se pierde el objetivo esperado, sino que lo procura más enfáticamente.