Jun 10

MIRA ARRIBA: A DIOS, Por: Diego Teh.

MIRA ARRIBA: A DIOS

 Hechos 20:17-21.

Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del domingo 10 de junio 2018, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.

Este bosquejo corresponde al sermón # 05 de la serie: UNA VIDA CENTRADA EN EL EVANGELIO.

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   INTRODUCCIÓN: El título del mensaje de este momento es: MIRA ARRIBA: A DIOS. Lo tomé del libro: Una vida centrada en el evangelio, de Steve Timmis, y Tim Chester.  Recoge la expresión del apóstol Pablo cuando les dice a los Colosenses: “…buscad las cosas de arriba, […] poned la mira en las cosas de arriba” (Colosenses 3:1,2).  Y entre esas cosas de arriba no solamente están las que un día allí llegaremos a conocer, sino también están aquellas que son de arriba, pero se nos ha dado a conocer y poner en práctica aquí en la tierra, aunque obviamente no son de la tierra.  En nuestro texto bíblico, San Lucas relata el mensaje y testimonio que el apóstol Pablo les compartió a los ancianos de la iglesia de Efeso (o sea, al Consistorio de la iglesia de Éfeso), en el cual, aunque no menciona la frase “las cosas de arriba”, les habla de las “cosas de arriba” que en este mensaje no llamare cosas (porque en nuestro lenguaje, “cosas” es una palabra muy general y a veces abstracta), sino que las llamaré espiritualidades, que sirven para evaluar si una persona realmente está centrada en el evangelio o en otras “cosas”.

   Por eso, la lección que les compartiré en este mensaje será que: Todo creyente en Jesucristo, para centrar su vida en el evangelio debe ser un practicante de las espiritualidades esenciales de la vida cristiana. / ¿Cuáles son las espiritualidades esenciales de la vida cristiana que todo creyente en Jesucristo debe practicar para centrar su vida en el evangelio? / En nuestro texto bíblico en el que el apóstol Pablo instruye a los ancianos de la iglesia de Éfeso, les recuerda tres de estas espiritualidades esenciales de la vida cristiana que él mismo vivió y enseñó a ellos, y que todo cristiano debe practicar para entonces centrar su vida en el evangelio.

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   La primera espiritualidad esencial para centrar la vida en el evangelio, es:

I.- EL ARREPENTIMIENTO PARA CON DIOS.

   Siguiendo las palabras del versículo 21 en las que el apóstol Pablo indica a los ancianos de la iglesia de Efeso, que: “testificando a judíos y a gentiles”, afirma que el enfoque de lo que él testificaba fue “acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo” (Hechos 20:21).  En este momento les hablaré acerca del “arrepentimiento para con Dios” como la primera espiritualidad que el apóstol predicó no solamente a los incrédulos de la ciudad, sino también a los mismos que ya siendo creyentes se reunían con la iglesia.  El arrepentimiento no es solamente un acto inicial para abandonar la vida totalmente alejada de Dios, sino también un proceso de todos los días para ponerse a buenas cuentas con Dios debido al poder del pecado que aun sin nuestra intencionalidad y voluntad nos hace pecar contra Dios.  Entonces, necesitamos vivir todos los días con arrepentimiento.

   La Confesión de Fe de Westminster, define el arrepentimiento de la siguiente manera: “Al arrepentirse, un pecador se aflige por sus pecados y los odia, movido no sólo por la vista y el sentimiento del peligro, sino también por lo inmundo y odioso de ellos que son contrarios a la santa naturaleza y a la justa ley de Dios. Y al comprender la misericordia de Dios en Cristo para los que están arrepentidos, se aflige y odia sus pecados, de manera que se vuelve de todos ellos hacia Dios”.  (Párrafo II). En otras palabras, es volver a Dios todos los días.  Pero, permítame hacerle algunas preguntas, usted cuando se arrepiente ¿por qué se arrepiente? ¿Por miedo a las consecuencias de su pecado? Si usted se arrepiente por ello, déjeme decirle que no es una buena razón, y de hecho no sirve de nada arrepentirse por miedo a las consecuencias que vendrían o podrían venir.  Usted se debe arrepentir porque reconoce “lo inmundo y odioso que son (sus pecados) a la santa naturaleza y a la justa ley de Dios”.  Pero, además, usted se debe arrepentir por “comprender la misericordia de Dios en Cristo”.  Si su arrepentimiento no está centrado en la comprensión de “la misericordia de Dios en Cristo”, su presunto arrepentimiento podría no servir para recibir el perdón que por cierto no se obtiene directamente por el arrepentimiento sino por la gracia de Dios.

   También dice la Confesión, en cuanto al arrepentimiento, que “Los hombres no deben quedar satisfechos con un arrepentimiento general de sus pecados, sino que es el deber de todo hombre procurar arrepentirse específicamente de sus pecados específicos” (Párrafo IV).  Cuando usted se arrepiente ¿cómo confiesa a Dios sus pecados?  Usted no debe decir solamente: Señor, Perdona mis pecados.  Dios espera que usted le diga a Él cuál es el pecado específico del cual usted está arrepentido.  Dios no perdona solamente porque alguien le diga: Señor, perdona mis pecados.  Cada quien debe decirle a Dios, Señor, Perdóname por haber ofendido a mi compañero de trabajo diciéndole que es un menso.  Perdóname porque no fui responsable en reunirme con tu iglesia para adorarte.  Perdóname porque reconozco que fui injusto con el hermano…  Perdóname porque cuando estoy en la iglesia juzgo a las hermanas por su manera de ser.  Y así, cada pecado debe ser confesado de manera específica.

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   La segunda espiritualidad esencial para centrar la vida en el evangelio, es:

II.- LA FE EN NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO.

   El apóstol Pablo, después de afirmar que el enfoque de lo que él testificaba fue “acerca del arrepentimiento para con Dios”, dice también “y de la fe en nuestro Señor Jesucristo” (Hechos 20:21).  “La fe en nuestro Señor Jesucristo”, es la espiritualidad necesaria para poder estar verdaderamente centrado en el evangelio.  Sin fe no hay justificación, ni paz con Dios (Romanos 5:1).  Sin la fe no hay entrada a la gracia de Dios (cf. Romanos 5:2).  Sin fe no hay salvación (Efesios 2:8).  Sin fe no se puede agradar a Dios, ni puede haber ningún acercamiento a Dios (Hebreos 11:6).

   En cuanto a la fe, la Confesión de Fe de Westminster, explica que: “La gracia de la fe, por la cual se capacita a los elegidos para creer para la salvación de sus almas, es la obra del Espíritu de Cristo en sus corazones, y es hecha ordinariamente por el ministerio de la palabra; también por la cual, y por la administración de los sacramentos y por la oración, se aumenta y se fortalece” (Párrafo I).  Hay un primer acto de fe con la cual uno inicia la experiencia de la salvación y la vida cristiana, lo que la Confesión describe como “creer para la salvación de sus almas”; acto que usted llevó a cabo el momento en el que usted dijo que cree en Jesucristo.  ¿Recuerda usted ese momento tan especial?  Pero esta fe no debe quedarse en un solo y primer acto, sino que debe convertirse en una experiencia cotidiana, no de todas las semanas o domingos, sino que debe ser la experiencia de todos los días.

   Esta fe capacitante, según la Confesión “es hecha ordinariamente por el ministerio de la palabra”.  La Confesión le da la razón al apóstol Pablo quien explicó a los Romanos que “…la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17). O sea, que la fe surge cuando la palabra de Dios es leída o escuchada; entonces ¿cada cuándo crece la fe de usted, o sea cada cuando lee o escucha la lectura de la palabra de Dios? Si es hasta el domingo, entonces, usted no está centrado en el evangelio.  La vida centrada en el evangelio no es un asunto semanal sino de todos los días.  Usted necesita fe no cada semana sino todos los días; y solamente la palabra de Dios es la que genera la fe en el corazón humano.

   La Confesión, hablando de la fe, dice: “por la administración de los sacramentos y por la oración, se aumenta y se fortalece”.  La palabra de Dios la genera, pero los sacramentos y la oración, sirve para su aumento y fortalecimiento. Primero, les voy a decir lo siguiente en cuanto a la oración.  Si la oración es fortalecedora de la fe en nuestro Señor Jesucristo, entonces el cristiano no debe esperar solamente los momentos de oración del próximo culto dominical para orar, porque eso estaría indicando que no quiere más fe.  ¿Usted cada cuándo ora a Dios?  Recuerde usted que la oración que tampoco es un asunto semanal, sino algo que se puede hacer en cualquier lugar y todos los días de manera personal.

  Ahora, tomando en cuenta que la Confesión, en cuanto a la fe, explica que con “la administración de los sacramentos […] se aumenta y se fortalece”.  Esto es igual de cierto, tanto con el bautismo como con la santa cena.  Pero, ambos sacramentos no son de impartición ni diaria, ni semanal.  El bautismo es una sola vez en la vida.  Y el de la Santa Cena, generalmente se ministra una vez por mes, y en raras ocasiones con más frecuencia.  Pero, por lo mismo, que no es algo que se imparte semanalmente, entonces hay que aprovechar la oportunidad de recibirlo para que surta el efecto de fortalecer la fe, porque ello representa al mismo Cristo. No es de esperarse que usted descuide recibir la santa cena cada vez que se imparte.  No es de esperarse que sabiendo usted que se impartirá el sacramento, decida usted ni siquiera presentarse a la adoración.

   Usted necesita centrar su vida en el evangelio, desarrollando una fe diaria en nuestro Señor, mediante la lectura diaria de la palabra de Dios, la práctica diaria de la oración, y si no ha sido bautizado debe solicitar su bautismo, y si ya es bautizado debe aprovechar el beneficio de la santa cena todas las veces que sea ministrada.

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   La tercera espiritualidad esencial para centrar la vida en el evangelio, es:

III.- EL SERVICIO AL SEÑOR.

   El apóstol Pablo que ya había pasado por la experiencia del arrepentimiento y de la fe, ya había avanzado un paso más.  Dentro de su testimonio personal, les dice a los ancianos de Éfeso que su comportamiento entre ellos, fue: “sirviendo al Señor con toda humildad, y con muchas lágrimas, y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos” (Hechos 20:19).  No necesariamente en todos los casos el servicio al Señor tendrá que ser “con muchas lágrimas, y pruebas” por causa de “asechanzas”. Sin intención de asustar, a veces puede llevar a un cristiano al martirio; pero tampoco les puedo decir que siempre será lo más sencillo de este mundo, porque podría venir no del mismo servicio sino de maldades externas, alguna adversidad en contra de los que servimos a Dios.  Pero, lo que quiero enfatizarles en este momento es la espiritualidad del servicio al Señor como una evidencia de tener la vida centrada en el evangelio.

  Servir al Señor es el paso que sigue al arrepentimiento de nuestros pecados, y es lo que sigue a la fe que se está desarrollando en nuestros corazones.  En su epístola a los Tesalonicenses, el apóstol Pablo les felicita por lo que se dice de ellos en otros lugares como Macedonia y Acaya, que según el mismo Pablo: “ellos mismos cuentan de nosotros la manera en que nos recibisteis, y cómo os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero” (1 Tesalonicenses 1:9).  El motivo de su conversión fue “para servir al Dios vivo y verdadero”.  Esa debe ser la espiritualidad de toda persona, o más bien, de todo cristiano que busca llevar una vida centrada en el evangelio.  No quedo sin

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, ¿cómo considera cada uno de ustedes su propia vida? ¿En qué está centrada? ¿En Cristo y su evangelio, o en otros intereses que no tienen nada qué ver con Dios? Es probable que más de uno de los que aquí estamos presentes su vida está gobernada por principios no cristianos y que, por lo tanto, aunque hoy usted se encuentre en una reunión cristiana no por eso esté usted centrado en el evangelio.  Si usted es una de estas personas, ¡Qué bueno si el día de hoy usted comenzará a centrarse en el evangelio!

   Cuando por causa del pecado propagado en todo nuestro ser, usted peca, realmente ¿se arrepiente de sus pecados, o solamente siente remordimiento por ello, o solamente tiene miedo de enfrentar sus probables o seguras consecuencias?  Es mejor que usted confiese específicamente sus pecados a Dios y que pida perdón por ellos.  Usted no tiene que andar buscando perdón o dirección para su vida en otras fuentes.  Dios tiene a su Hijo Jesucristo como el medio para el perdón de todo pecado cometido por el ser humano.

   ¿Le gustaría a usted mejorar en cuanto a su fe?  Lea la palabra de Dios todos los días.  Ore a Dios todos los días.  Reciba el sacramento de la Cena del Señor todas las veces que esta sea ofrecida.  Una fe real y fuerte puede llegar a la vida de cada cristiano si no descuida estas disciplinas importantes.

   ¿Cómo califica usted su propio servicio que hace al Señor, y en el nombre del Señor?  ¿Del 1 al 10, se pondría un 10, 9, 8, 7, 6, 5, 4, etc…?  Si usted se ha convertido a Dios, sin duda que es porque hay arrepentimiento para con Dios y fe en el Señor Jesucristo en usted; entonces, solo le falta dedicarse a servir a Dios.

May 13

EL AMOR INCONDICIONAL DE UNA MADRE, Por: Diego Teh.

EL AMOR INCONDICIONAL DE UNA MADRE

2 Samuel 21:1-14.

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Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del domingo 13 de mayo 2018, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.  Es sermón de ocasión por el reciente día de las madres.

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   INTRODUCCIÓN: Los israelitas liberados por Dios de la opresión de los egipcios, después de 40 años sin ser introducidos por Dios a la tierra que Él había prometido en el pasado a Abraham, ahora por fin habían comenzado a conquistar las ciudades de otras culturas antiguas que estaban establecidas en el territorio conocido entonces como tierra de Canaán.  Dios, en todos los casos, les concedía éxito a los israelitas. Una de las instrucciones que ellos tenían, era acabar con los habitantes de todas aquellas ciudades para que ellos puedan poseer de parte de Dios, el territorio antes prometido. Así, hicieron en muchos casos, excepto algunas ciudades que por desobediencia a Dios les perdonaron la vida, situación que en el futuro tanto inmediato como a corto y largo plazo les trajo problemas.  En este orden de casos, hubo un caso muy particular, donde bastantes representantes de los habitantes de unas ciudades llamadas Gabaón, Cafira, Berto, y Quiriat-jearim (cf. Josué 9:17), sabiendo que ellos serían de las próximas ciudades que deberían ser exterminadas y conquistadas, usaron de astucia yendo al encuentro de los israelitas a quienes con mentira dijeron que venían de tierras lejanas porque habían oído la fama del Dios de los israelitas y que por ello querían vivir entre ellos, rogando que les perdonaran la vida y ofrecen vivir con ellos como siervos de por vida.  Efectivamente los príncipes israelitas que representaban a todos los israelitas, aceptaron la petición de aquellos desconocidos, e hicieron pacto con aquellas personas que aunque eran de diversas ciudades, son todos etiquetados en la historia bíblica como gabaonitas (cf. Josué 9:3).  El pacto que los israelitas que hicieron con aquellos mentirosos, lo hicieron no a título personal sino en nombre de Jehová el Dios de los israelitas.  De repente los israelitas descubren que estos mentirosos no eran de tierras lejanas sino de las ciudades gabaonitas que estaban a punto de conquistar por exterminio.  Los israelitas dijeron a sus autoridades representantes que los mataran por mentirosos, pero sus autoridades dijeron que no lo harán porque habían hecho con ellos un pacto serio y responsable en nombre de Jehová.  Sin embargo, los israelitas junto con sus autoridades lograron establecer que los gabaonitas fueran sus siervos de por vida por sus generaciones, como leñadores para el santuario de Jehová.  Y así se estableció desde los tiempos de la conquista de la tierra prometida liberada por Josué, aproximadamente alrededor del año 1400 a.C.

   Unos 500 años después, Saúl el primer rey de Israel, en uno de sus enojos, en sus incursiones en contra de los habitantes de diversas ciudades de su propio reino, sin pensarlo dos veces, llevó a cabo una matanza en contra de gabaonitas, violando el pacto que hace cinco siglos Josué y las autoridades de los israelitas hicieron con ellos de que no los matarían, sino que todos sus descendientes por generación perpetua vivirán entre ellos, aunque sea como siervos.

   Nuestra historia bíblica de 2 Samuel 21, nos relata que en los tiempos del rey David, el rey después de Saúl, hubo en Israel tres años de hambre porque la tierra no producía por falta de lluvia.  Entonces David, el entonces rey de Israel, consultó a Dios la razón de esta situación de hambruna y sequía, por lo que Dios le respondió a David: “Es por causa de Saúl, y por aquella casa de sangre, por cuanto mató a los gabaonitas” (2 Samuel 21:1c).  Aunque el texto bíblico no lo relata, es probable que Dios le dio instrucciones precisas a David, porque tras todo lo que David hizo después tuvo su desenlace aprobado por Dios quien hizo llover de nuevo en Israel.  Nuestro texto dice que: “Entonces el rey llamó a los gabaonitas, y les habló. […] / Dijo, pues, David a los gabaonitas: ¿Qué haré por vosotros, o qué satisfacción os daré, para que bendigáis la heredad de Jehová? / Y los gabaonitas le respondieron: No tenemos nosotros querella sobre plata ni sobre oro con Saúl y con su casa; ni queremos que muera hombre de Israel. Y él les dijo: Lo que vosotros dijereis, haré. / Ellos respondieron al rey: De aquel hombre que nos destruyó, y que maquinó contra nosotros para exterminarnos sin dejar nada de nosotros en todo el territorio de Israel, / dénsenos siete varones de sus hijos, para que los ahorquemos delante de Jehová en Gabaa de Saúl, el escogido de Jehová. Y el rey dijo: Yo los daré” (2 Samuel 21:3-6).

   Esta petición especial llevó a David a tomar las decisiones correspondientes.  David escogió a siete personas para entregar a los gabaonitas más que para que los gabaonitas cobraran venganza, fue para que Dios cobrara venganza de la mala acción tomada en su momento por Saúl el ya fallecido rey de Israel.  Pero lo que quiero que ustedes observen es que, de estos siete escogidos para sentencia de ahorcamiento, fueron dos las madres que salieron afectadas.  Una de estas madres se llamó Mical quien en su juventud fue esposa de David cuando ella pensó que estaba enamorada de él, pero luego se dio cuenta que no, y le hizo la mala vida a David hasta que David cansado se vio obligado a abandonarla. Entonces Mical, se casó con un hombre llamado Adriel hijo de Barzilai meholatita (2 Samuel 21:8b), con quien ella tuvo cinco hijos, que a fin de cuentas eran nietos del fallecido rey Saúl.  Ahora, ante esta petición de los gabaonitas, David, no en venganza personal contra Mical, ni en venganza contra Adriel quien le habría quitado el amor de Mical, sino por determinación de Dios, ordenó la entrega de estos cinco hombres para que fuesen ahorcados por los gabaonitas.  Además, de manera sobresaliente en nuestro texto bíblico de 2 Samuel 21, David para completar la lista de los siete, sentenció a Armoni y Mefi-boset[1] (2 Samuel 21:8a), hijos de una ex concubina de Saúl llamada Rizpa, quien tuvo una reacción extraordinaria y relevante según el texto bíblico, que vale la pena observar y puntualizar.

   Lo que realmente quiero que observen en esta historia, es el amor incondicional que Rizpa como madre demostró por sus hijos Armoni y Mefi-boset, aunque estos ya habían muerto.  Rizpa sufrió las consecuencias de un pacto que su esposo no respetó.  Armoni y Mefi-boset, sufrieron las consecuencias de que su padre no respetó un pacto que el debió respetar.  En este contexto, observen cómo Rizpa, como madre de hijos ya muertos, manifiesta su amor incondicional por sus hijos.  Basado en la historia de su caso, hoy voy a predicarles que el amor incondicional de una buena madre se puede observar en los sacrificios que hace a favor de sus hijos. / ¿Qué sacrificios hace una buena madre a favor de sus hijos como muestra de su amor incondicional? / En este mensaje, voy a recordarles algunos de estos sacrificios de amor incondicional.

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   El primer sacrificio que una buena madre hace a favor de sus hijos como muestra de su amor incondicional, es:

I.- LA DEDICACIÓN DE TIEMPO PARA SUS HIJOS.

   Notemos que Samuel nos describe la ocasión del trágico final de los siete en los que se cuentan a Armoni y a Mefi-boset, y el tiempo que por razón necesaria ella dedicó al cuidado de sus cuerpos en descomposición, hasta que no quedaron más que solamente sus huesos a la intemperie.  Dice Samuel que “fueron muertos en los primeros días de la siega, al comenzar la siega de la cebada. / Entonces Rizpa hija de Aja tomó una tela de cilicio y la tendió para sí sobre el peñasco, desde el principio de la siega hasta que llovió sobre ellos agua del cielo; …” (2 Samuel 21:9b-10a). Aunque no se describe con precisión la duración de este tiempo entre el comienzo de la cosecha de cebada hasta el día que hubo lluvia, la estimación es que fue un tiempo que va entre los 5 y 6 meses, no un rato cada día sino día y noche.  Si ha habido casos similares en la historia humana, e incluso en la actualidad, son dignos de reconocimiento, porque son los casos como el de Rizpa que nos damos cuenta que el amor incondicional de una madre no está limitado al tiempo.

   A comparación de Mical, caracterizada por un falso amor que se originan de sus emociones, aunque para ese tiempo ella todavía debería estar viva, ni ella, ni Adriel su esposo estuvieron allí o haciendo algo para recuperar los restos de sus hijos.  A pesar de que ella debió ser la madre más afectada por perder no solo a dos sino a sus cinco hijos; no parece haber demostrado sensibilidad ni afecto por sus hijos que por causa de la violación de un pacto en el pasado hecho en nombre de Dios a favor de los gabaonitas, que el padre de ella, y abuelo de los muchachos no respetó.  Ahora, con Rizpa, fue otra cosa.

   Parece algo extraño lo que hizo Rizpa, pero tenía una razón para hacerlo.  Los huesos de los que mueren por condenación de alguna falta grave cometida, no deben ser sepultados en ningún lugar ni por las autoridades ni por los familiares de los afectados, sino que deben quedar en exhibición para testimonio de que las faltas vergonzosas hacen indigno a una persona para recibir honores tal como la aparentemente simple sepultura.  Pero, Rizpa, aun muertos sus hijos, dedicó el tiempo necesario en cuidar los restos de ellos para que no fuesen tocados por las aves de rapiña ni por las fieras, y que nada ni nadie desapareciera ni uno solo de sus respectivos huesos, hasta que por fin, el rey David se enteró de esta acción de amor incondicional de Rizpa, y como ser humano él tuvo misericordia de ella, y David autorizó la digna sepultura de los restos de los hijos de Rizpa, junto con los restos de Saúl y Jonatán que hasta ese momento no habían sido rescatados de la plaza pública de Betsán de los filisteos donde fueron matados por sus enemigos y colgados en exhibición sin sepultura como trofeo de la victoria en contra de ellos.

   En realidad, una madre al igual que un padre no debe esperar dedicar algún tiempo para los hijos en el cementerio hasta que han fallecido, sino que mejor es dedicarles tiempo ahora que son niños, adolescentes, jóvenes, o aún adultos, pero debe ser ahora que están vivos.  Eso es lo que más vale la pena.    ¿Puede usted recordar a María, la misma madre de nuestro Señor Jesucristo, al pie de la cruz, presente, dedicando el tiempo que su hijo necesitaba en aquel momento de su muerte?  Ese es el tipo de amor que las madres deben expresar por sus hijos ahora que más lo necesitan.  El afecto extraordinario de Rizpa, al haber dedicado tiempo por sus hijos, aunque ya muertos, es un recordatorio y ejemplo de lo que toda buena madre debe hacer por sus hijos.  Cuánto más si como madre cristiana, sin tomar en cuenta quizá la probable desatención que usted tuvo de sus propios padres, pero tomado en cuenta el tiempo que Jesús dedicó a favor de usted para darle salvación eterna, debe motivarle a usted como madre a dedicar el tiempo necesario a sus hijos, más que el tiempo que dedica al trabajo, a la televisión, a los paseos, etc…

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   El segundo sacrificio que una buena madre hace a favor de sus hijos como muestra de su amor incondicional, es:

II.- EL CUIDADO IMPORTANTÍSIMO DE LOS HIJOS.

   Es impresionante el caso de Rizpa demostrando su amor incondicional de madre hasta por los cuerpos ya inertes de sus hijos.  Samuel nos relata que durante todo el largo tiempo contado en meses que ella estuvo junto a los cuerpos y luego solo huesos de sus hijos, “… no dejó que ninguna ave del cielo se posase sobre ellos de día, ni fieras del campo de noche” (2 Samuel 21:10b).  ¿Quién hace esto?  Toda madre, e incluso todo padre con buenos sentimientos es capaz de hacerlo, si tuviese la desgracia de pasar por una experiencia similar donde haya que cuidar a los hijos ya muertos.  De hecho, si las leyes lo permitieran no dejaríamos que nuestros seres queridos sean sepultados en las siguientes 24 horas después de su fallecimiento, aunque en casos extraordinarios se otorgan prórrogas de tiempo.  Más de una madre, hasta de un padre, con profundo y amor incondicional serían capaces de quedarse aunque solamente contemplando el cuerpo y rostro de su hijo ya fallecido.  Aunque haya dolor en el corazón, al mismo tiempo habría por ello tanta satisfacción en el alma.

   Pero, como he observado antes, lo que más importante es cuidar a los hijos cuando estos están vivos. Aquella pobre mujer cuidó a sus hijos muertos, cuidándolos de las aves de rapiña y de las fieras del campo, por su puesto, por las circunstancias; pero en el caso de los hijos, hay muchos peligros de los cuáles tanto un padre como una madre, sobre todo si se trata de una madre cristiana, debe cuidar a sus hijos de los peores peligros que el apóstol Pablo describe a los Efesios, como las “asechanzas del diablo” (Efesios 6:11).  No hay fiera espiritual más peligrosa que el mismo diablo, el cual es descrito por el apóstol Pedro que “como león rugiente, anda buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8).  Y aunque no como bestia, pero sí como sumamente peligrosa, tanto Moisés en el Génesis, como el apóstol Juan en el Apocalipsis, describen al mismo diablo como “serpiente” (Génesis 3:1), y “dragón, la serpiente antigua” (Apocalipsis 20:2).  Las madres que aman incondicionalmente a sus hijos deben proteger a sus hijos ya sean infantes o hasta adultos.  Esto vale la pena.

   Dios ponga en el amor de cada madre cristiana el interés de cuidar a sus hijos de los peligros físicos, morales, sociales, y espirituales que el mundo actual erróneamente ofrece en realidad a todos, pero los hijos que nos son bien cuidados desde el hogar por sus padres, incluyendo a madres descuidadas y distraídas de su más sublime deber de educar bien a los hijos, son los primeros candidatos a ser atraídos y destruidos en todos los aspectos de la vida.  Como parte de ese cuidado es importante educarlos en el camino de la verdad, en “el conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo” (cf. 2 Pedro 2:20), quien puede librar a los hijos de todos los peligros presentes en este mundo, pero sobre todo del gran peligro de la condenación eterna.

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   El tercer sacrificio que una buena madre hace a favor de sus hijos como muestra de su amor incondicional, es:

III.- SUS ESFUERZOS LLENA DE ESPERANZA EN DIOS.

   Otro gran detalle que descubrimos de Rizpa en la misma descripción en la que Samuel nos narra que ella “… tomó una tela de cilicio y la tendió para sí sobre el peñasco, desde el principio de la siega hasta que llovió sobre ellos agua del cielo; y no dejó que ninguna ave del cielo se posase sobre ellos de día, ni fieras del campo de noche” (2 Samuel 21:10).  Es en esa actitud que dice que ella durante todo el tiempo aproximado de seis meses “no dejó” de espantar a las aves y a las fieras.  ¿Acaso esperaba que por ellos resucitarían sus hijos? No hay ningún indicio que evidencie que esa era su intención.  ¿Acaso la situación le había trastornado convirtiéndola en una loca? Tampoco, se puede catalogar como una loca trastornada.  Todo lo que vemos en su conducta se llama esperanza.  ¿Esperanza de qué?  Esperanza de que Dios intervenga para limpiar el honor de sus hijos y de ella misma porque aquella trágica experiencia era vista socialmente como una maldición, porque Dios mismo les había establecido por ley que “Si alguno hubiere cometido algún crimen digno de muerte, y lo hiciereis morir, y lo colgareis en un madero, / no dejaréis que su cuerpo pase la noche sobre el madero; sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldito por Dios es el colgado; …” (Deuteronomio 21:22,23).  Quizá ella esperó que sus hijos fuesen sepultados el mismo día, pero cuando vio que la realidad no fue así, entonces sin perder las esperanzas primeramente en Dios, se esforzó en permanecer en el lugar todo el tiempo necesario que duró unos eternos cinco o seis meses, esperando que Dios interviniera y que el rey decidiera que estos muchachos fueran sepultados.

   ¿Por qué David no había permitido la sepultura de Armoni y Mefi-boset? Es probable que se trataba de una claúsula del pacto antiguo entre Josué y los antiguos gabaonitas.  Pero, parece ser que esa parte del pacto no está del todo en concordancia con la ley de Dios, por lo que los cuerpos de los siete ahorcados en pago de la culpa de genocidio hecho por Saúl en contra de muchos gabaonitas, no debieron exponerse a la intemperie ni siquiera la noche del primer día de sus muertes.  Rizpa no exigió tal derecho porque quizá conocía la cláusula, (porque siendo ex concubina del ya fallecido rey Saúl, quizá tuvo conocimiento de la cláusula), y tenía que respetarla (no como Saúl su exesposo), y lo hizo para satisfacción de los gabaonitas.

   Cuando David se enteró del sacrificio de amor incondicional que Rizpa estaba haciendo, lo cual no hizo Milca su ex mujer, él se conmovió profundamente, e inmediatamente recuperó primero los huesos de Saúl quien hace unos pocos años se suicidó antes de que los filisteos le mataran en “el monte de Gilboa, / y le cortaron la cabeza, y le despojaron de las armas; y enviaron mensajeros por toda la tierra de los filisteos, para que llevaran las buenas nuevas al templo de sus ídolos y al pueblo. / Y pusieron sus armas en el templo de Astarot, y colgaron su cuerpo en el muro de Bet-sán” (1 Samuel 31:8c-10).  Pero luego, “…oyendo los de Jabes de Galaad esto que los filisteos hicieron a Saúl, / todos los hombres valientes se levantaron, y anduvieron toda aquella noche, y quitaron el cuerpo de Saúl y los cuerpos de sus hijos del muro de Bet-sán; y viniendo a Jabes, los quemaron allí. / Y tomando sus huesos, los sepultaron debajo de un árbol en Jabes, y ayunaron siete días” (1 Samuel 31:11-13).  De aquí de Jabes de Galaad, David recuperó los restos de Saúl, y de Jonatán, y de otros dos hijos de Saúl llamados Abinadab y Malquisúa (cf. 1 Samuel 31:2).

   Al recuperar David los cuerpos de Saúl y Jonatán, Abinadab, y Malquisúa, los sepultó en la ciudad de Zela de Benjamín de donde Saúl era originario.  Entonces, David ordenó también que junto a Saúl y Jonatán fuesen sepultados Armoni y Mefi-boset, quienes como Jonatán eran también hijos de Saúl.  Fue así como Rizpa, quedó satisfecha de que se le acabara la vergüenza de tener en exposición pública principalmente a sus hijos, aunque también a su ex esposo Saúl.  Valió la pena su esfuerzo de velar día y noche espantando a las aves y fieras.  Dios, más que David, estaba actuando ahora a favor de ella y a favor de todo Israel, pues apenas fueron sepultados Armoni y Mefi-boset, la conclusión de esta preciosa historia nos narra que: “… Dios fue propicio a la tierra después de esto” (2 Samuel 21:14c).  Es hasta que hubo obediencia en el cumplimiento de la ley de la sepultura, de los que con maldición fueron ahorcados, y que por exigencia de los gabaonitas no fueron sepultados antes de la noche del mismo día que los ahorcaron, que Dios hizo llover sobre Israel después de tres años de no haber llovido.  No solo los gabaonitas se dieron por satisfechos, sino también Dios quien después de hecha la justicia a los gabaonitas, vindicó el honor de esta esforzada madre que mantuvo viva y fuerte su esperanza de que Dios no dejaría para siempre a sus hijos y a ella en condenación de vergüenza pública.

   De esto aprendemos que vale la pena que una madre llena de esperanzas en Dios se esfuerce por el bien de sus hijos, mejor cuando estos tienen el privilegio de vivir.  Ese amor esforzado e incondicional de una madre que no se limita en tiempo, cuidado, y esfuerzo por sus hijos, vale la pena.  Una madre que vela en oración, en enseñanza, y en cuidados por sus hijos sean pequeños o mayores, invoca la inmerecida gracia de Dios para sus vidas.  Permítanme contarles el caso del amor de una madre escocesa que con amor incondicional perdió la vida por salvar la de su bebé.  Con el paso de tiempo sirvió de conciencia para que aquel hijo, viniera a la fe salvadora en Jesucristo.  La historia se relata así: Hace años una madre viuda, joven, viajaba a pie por las montañas de Escocia cuando le sorprendió una tempestad de nieve que le impidió llegar a su destino. A la mañana siguiente al hallarle helada, descubrieron que se había quitado toda su ropa exterior para abrigar con ella a su hijito a quien encontraron vivo gracias a tal protección. El ministro que ofició el entierro de esta madre abnegada, solía contar con frecuencia esta historia como ilustración del amor de Dios. Una noche el predicador contó una vez más esta emocionante historia y pocos días después recibió un mensaje para visitar a un hombre muy enfermo quien le dijo: “Usted no me conoce, porque aunque he vivido muchos años en esta ciudad nunca asistía a las iglesias; pero el otro día pasé por delante de su Iglesia y le escuché hablar de lo que esa madre había hecho para salvar a su hijo y cómo ese amor es una ilustración del amor de Cristo que dio su vida por nosotros, y por primera vez comprendí la grandeza de este amor. Yo soy aquel hijo por el cual su madre murió helada y he querido hacerle saber que mi madre no murió en vano. Quiero dar mi vida por Cristo: El sacrificio de mi madre me servirá para salvar mi cuerpo y mi alma”[2].  Amadas hermanas y madres, todo esfuerzo incondicional que ustedes como madres hagan por sus hijos, será a corto y hasta largo plazo, un desencadenante de bendiciones para sus hijos.

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   CONCLUSIÓN: Amadas hermanas, a quienes Dios les ha dado la gracia y responsabilidad de ser madres: Observen que los hijos de Rizpa fueron colgados literalmente en una horca respectivamente.   Ahora, los hijos de usted, ¿está viendo usted con amor dónde están colgados sus propios hijos ahora mismo?  Alguno podría estar ahorcado por la rebeldía, por el alcohol, por las drogas, por la depresión, por las malas influencias, o por la apatía espiritual… Usted que fue dotada con ese amor extraordinario que ni siquiera los padres somos capaces de expresar.  Usted que al igual que los padres cristianos, ha recibido el derramamiento de amor de Cristo en su corazón (cf. Romanos 5:5), es la mejor persona humana que puede seguir amando incondicionalmente a sus hijos, no se deshaga de ellos, aunque sean hijos mayores casados y con su propia familia.  No se trata de invadir su privacidad, sino de amarlos incondicionalmente para que ellos busquen siempre apegarse a Cristo para su vida diaria y para su vida en la eternidad.  Usted como madre es la persona que como Rizpa, puede ahuyentar las aves de rapiña y las fieras del día y de la noche que buscan dañar la integridad personal de sus propios hijos.

   Muchas felicidades a todas las que tienen el privilegio de ser madres.  Es un sublime privilegio que Dios les ha dado junto con un sublime amor incondicional capaz de brotar de sus corazones.  Dios esté con ustedes en esta bendita misión maternal que Dios les dio a ustedes.

   Ahora, permítanme dirigirles algunas palabras a todos como hijos o hijas.  Aun las que ahora son madres, pónganse en la condición de hijas. Les comparto que: Un joven predicador se preparaba para traer su primer sermón. Sabiendo que era la primera vez que lo hacía, y queriendo impresionar a su congregación con una buena ilustración, se fue a un viejo pastor para que le ayudara con algo que le garantizara captar la atención de sus oyentes. El pastor le dijo: “Hijo, tengo una ilustración que la he usado por mucho tiempo y siempre funciona. Cuando usted vaya al púlpito, haga la siguiente declaración, ‘los más grandes días de mi vida los he pasado en los brazos de la esposa de otro hombre. Luego, espere un momento y diga: ” ¡Mi mamá! ‘ “. Él continuó diciéndole: “Recuerda, no te olvides de hacer una pausa por un momento, y hagas lo que hagas, no te olvides de decir: ” ¡Mi mamá!’ “. Finalmente llegó el domingo y el joven fue a predicar. Se paró en el púlpito con dos problemas; uno, tenía un miedo espantoso; y, dos, se la había olvidado decirle a su esposa la manera cómo iba a abrir su sermón. De esta manera el joven predicador se aclaró la garganta, y seguro que tenía una introducción sensacional, dijo: “Algunos de los mejores días de mi vida los he pasado en los brazos de la esposa de otro hombre”.  Esperó por un momento; y para su sorpresa, su esposa, que era una señora con un mal genio, se levantó de su asiento y se dirigió hacia el púlpito. Alarmado por el hecho de que su mujer estaba caminando hacia la plataforma, se olvidó de las dos palabras que tenía que decir después de la primera frase. Así que intentó otra vez de modo de poder recordar bien la ilustración. “Algunos de los mejores días de mi vida los he pasado en los brazos de la esposa de otro hombre”. Hizo una pausa, y preso del pánico, dijo: “Y en este momento no recuerdo quién era esa mujer”[3].

   Ojalá que usted no tenga problemas para recordar los brazos y amor de esa mujer que es la madre de usted que con amor siempre incondicional dedicó tiempo de su vida, le cuidó, e hizo todo esfuerzo que le fue posible, para que usted sea la persona que hoy es.   Hónrela usted, no solamente cada 10 de mayo, sino todos los días.  Es su madre.

   Dios bendiga a todos los hijos y también a las madres de cada uno de ustedes.

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[1] El Mefi-boset, hijo de Rizpa la concubina de Saúl, no debe confundirse con el Mefi-boset hijo de Jonatán, hijo de Saúl.  El primero es hijo de Saúl, y el segundo es nieto de Saúl.  El Mefi-boset nieto, no es nieto de Rizpa porque la madre de Jonatán no es Rizpa sino otra mujer.

[2] Ruiz, Julio; El extraño amor de una madre; https://www.centraldesermones.com/sermones/2887-el-extrano-amor-de-una-madre (Ilustración tomada de la Introducción).

[3] Ruiz, Julio; El extraño amor de una madre; https://www.centraldesermones.com/sermones/2887-el-extrano-amor-de-una-madre (Ilustración tomada de la conclusión).

May 07

DETERMINACIONES ANTIPOSMODERNISTAS DE DIOS CON RESPECTO DEL MATRIMONIO Y LA FAMILIA, Por: Diego Teh.

DETERMINACIONES ANTIPOSMODERNISTAS DE DIOS CON RESPECTO DEL MATRIMONIO Y LA FAMILIA

Varios textos.

Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del lunes 7 de mayo 2018, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.

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Este bosquejo corresponde al sermón # 02 de la serie: LA IRRUPCIÓN DEL POSMODERNISMO EN LA FAMILIA.

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   INTRODUCCIÓN: Desde hace unas décadas, en Estados Unidos, pero es igual que en nuestro país y en el resto del mundo, a Dios se le ha hecho un lado. Esto ha dado como resultado una sociedad humana posmoderna en todo el mundo.  El posmodernismo tiene como enfoque que cada quien haga y viva como quiera mientras así se sienta feliz, aunque sea en contra de la voluntad de Dios.  Lo que ocurrió en Estados Unidos en el pasado, lo resume muy bien Anne Graham, la hija del recién fallecido evangelista Billy Graham, cuando ella respondió a un periodista que le preguntó por qué le habría ocurrido a Estados Unidos los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001.  Ella entre más palabras, con buen razonamiento cristiano respondió lo siguiente: “A la luz de los sucesos recientes creemos que todo comenzó cuando Madeleine Murris O´hare se quejó de que no quería que se orara en las escuelas y dijimos que estaba bien, ella fue asesinada y hasta hace poco se descubrió su cuerpo. / Luego alguien dijo que mejor que no se leyera la biblia en las escuelas. La Biblia dice: ¨No matarás, no robarás, amarás a tu prójimo como a ti mismo¨. Y dijimos que estaba bien. / Luego el Dr. Benjamín Spock dijo que no debíamos pegarles a nuestros hijos cuando se portan mal porque sus pequeñas personalidades se truncarían y podríamos lastimar su autoestima.  Concluimos que los expertos saben lo que están diciendo…. Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN. El hijo del Dr. Spock se suicidó. / Luego alguien dijo que los maestros y directores de escuelas no deberían disciplinar a nuestros hijos cuando se portaban mal. Los administradores de las escuelas dijeron que más valía que ningún miembro de la facultad de las escuelas tocará a ningún miembro de la facultad de las escuelas tocara a ningún estudiante que se portara mal, porque no queremos publicidad negativa y porque no queremos que nos demanden (Hay una diferencia entre disciplinar y golpear, cachetear, humillar, patear, etc…) Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN. / Luego alguien dijo: “Dejemos que nuestras hijas aborten si quieren y ni siquiera tienen que decírselo a sus padres”, Y DIJIMOS QUE ESTABA BIEN”[1].  Ella hizo más observaciones que estas que les he mencionado, pero basta con estas como ejemplos de cómo en los Estados Unidos a Dios se le ha hecho a un lado, pero eso también es una realidad en nuestra sociedad mexicana que igual ha hecho un lado a Dios en muchos aspectos de la vida humana como lo es la familia.  El posmodernismo ha irrumpido en el interior de la familia para destruir el modelo divino, proponiendo que Dios no es necesario, y que cada quien puede hacer y vivir como sus sentimientos le guíen y le hagan feliz.

   ¿Pero qué tiene Dios que decirnos con respecto al pensamiento o filosofía posmodernista de la familia?  En el mensaje de este momento, basado en diversos pasajes de las Sagradas Escrituras, voy a enfatizarles que Dios estableció sus propias determinaciones de cómo debe ser la familia, determinaciones que están en desacuerdo con el pensamiento posmodernista. / ¿Cuáles son las determinaciones establecidas por Dios acerca de cómo debe ser la familia, y que están en desacuerdo con el pensamiento posmodernista? / Permítanme compartirles algunas de las determinaciones de Dios

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   La primera determinación establecida por Dios acerca de cómo debe ser la familia, y que está en desacuerdo con el pensamiento posmodernista, es:

I.- QUE EL MATRIMONIO DEBE SER ENTRE UN HOMBRE Y UNA MUJER.

   Ahora, se habla de diversos tipos de familia compuestos por dos padres varones y los hijos, por dos madres y los hijos, desde luego que bajo el esquema de adopción de hijos.  En Colombia, en Junio del año pasado se autorizó la primera constitución que otorga el derecho para que hasta tres hombres puedan formar una trieja (matrimonio de tres), que en la idea original de quienes promovieron este promulgación, iba a ser de cuatro a la vez sino hubiese antes fallecido uno de ellos[2], y entonces quizá pudo haber sido llamado tetraeja (matrimonio de cuatro),  Trieja, es un término nunca antes escuchado en el ámbito de la familia, que según se aclara en la misma constitución de Colombia: Par-eja es de dos personas, y tri-eja es de tres personas. En nuestro medio, ya se han autorizado en la ciudad de México, leyes para bodas de gays y lesbianas, e incluso en nuestro estado ya es posible que estos contraigan matrimonio entre personas del mismo sexo, bajo un amparo que ya se concede ahora en los juzgados de lo familiar.  Esta es la sociedad posmoderna que nos ha tocado conocer, y que tiene una fuerte influencia en la formación de nuestras propias familias que profesamos la fe cristiana que no comulga con la mentalidad del posmodernismo que hace un lado a Dios.

   Al respecto la biblia nos recuerda que Dios estableció el matrimonio de dos, pero tampoco entre dos hombres o entre dos mujeres, sino entre un hombre y una mujer, pues en libro del Génesis podemos leer primero que en cuanto a las dos primeras criaturas de Dios, “varón y hembra los creó” (Génesis 1:27), no dos hombres, ni dos mujeres, ni tres ni cuatro personas del mismo sexo; y en cuanto al acto constitucional divino del matrimonio, leemos que Dios: “hizo una mujer, y la trajo al hombre” (Génesis 2:22); y Moisés el autor de esta narración histórica concluye su relato de la constitución matrimonial, refiriéndose a este primer matrimonio como “Adán y su mujer” (Génesis 2:25); no dice Adán y su marido, ni dice tampoco Eva y su mujer, sino que ella era mujer de Adán.  Este fue el diseño original de Dios, que debe permanecer y que debemos promover nosotros los cristianos.  Dios no constituyó matrimonios gays o lésbicos, ni triejas o tetraejas homosexuales, sino solamente constituyó el único modelo matrimonial que es el modelo heterosexual entre un hombre y una mujer.

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   La segunda determinación establecida por Dios acerca de cómo debe ser la familia, y que está en desacuerdo con el pensamiento posmodernista, es:

II.- QUE ÉL NO ACEPTA NINGUNA EVOLUCIÓN DE SU MODELO FAMILIAR.

   Voy a citar dos porciones bíblicas para fundamentar que Dios no acepta ninguna supuesta evolución de su único modelo familiar.  Por ejemplo, alrededor del 2000 a.C; como a unos 2,000 años bíblicos desde la creación y establecimiento del matrimonio entre un hombre y una mujer, cuando en Sodoma y Gomorra la práctica de la homosexualidad abundó en extremo, unos ángeles representativos de Dios, que una tarde visitaron a Abraham, le dijeron que “el pecado de ellos se ha agravado en extremo” (Génesis 18:20).  El proceder de los sodomitas y gomorritas era “pecado” en grado de “agravado”, según palabras de los mismos ángeles.   La noche de ese mismo día los mismos ángeles fueron con Lot en Sodoma, a quien le dijeron con respecto a la ciudad de Sodoma donde él estaba viviendo, que: “Jehová nos ha enviado para destruirlo” (Génesis 19:13b). Y así ocurrió, pues Dios los tuvo que destruir, porque Dios no estaba ni estaría de acuerdo con una unión homosexual como si fuese una evolución de la familia buscando nuevos modelos de matrimonio.

   También, según la cronología bíblica que establece unos 4,000 años desde la constitución del matrimonio de Adán y Eva, hasta los tiempos de Jesús, pues a ese tiempo de distancia, Jesús mismo respondiendo a la pregunta que le hicieron unos fariseos acerca de que si es correcto que un hombre repudie a su mujer por cualquier causa, él dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, / y dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne? / Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre” (Mateo 19:4b-6).  Los mismos fariseos nos confirman que a 4,000 años de la institucionalización por Dios del matrimonio entre un hombre y una mujer, en Israel seguía siendo practicado, porque en su diálogo con Jesús hacen referencia a un hombre que repudia no a otro hombre como marido, sino a una mujer.  Jesús por su parte al responderles les recuerda que desde la creación Dios constituyó el matrimonio entre un varón y una hembra, cuando les dice: “¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo…?”.  Y luego, les enfatiza que, en la decisión de matrimonio, el hombre se unirá a su mujer, mas no dice que se unirá a otro hombre; y la mujer se unirá a un hombre, no a otra mujer.  Y cuando Jesús les recuerda que “lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”, solo remite el pensamiento hacia el momento cuando Dios juntó a un hombre con una mujer, cuya institución nunca ha sido modificada por el Creador.

   Amados hermanos, hoy han transcurrido más de 6,000 años bíblicos desde la creación del ser humano, y Dios no ha dado autorización alguna, ni la va a dar, para que las leyes o los intereses de gente pervertida sustituyan, modifiquen, o evolucionen el modelo familiar establecido por Dios.  La única evolución admitida por Dios no consiste en un cambio o invención de nuevas formas familiares, sino en la evolución del estado caído de pecado al estado de arrepentimiento para recibir mediante Jesucristo vida espiritual que capacita a todo ser humano para vivir no conforme a sus propios deseos sino conforme a lo establecido por Dios.  Esto es lo que hace falta en nuestro mundo posmodernista. Toda persona debe tomar en cuenta a Dios en su vida personal, pues de no hacerlo, solamente va a caminar hacia lo que es pervertido que Dios no consciente en lo absoluto.

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   La tercera determinación establecida de Dios acerca de cómo debe ser la familia, y que está en desacuerdo con el posmodernismo, es:

III.- QUE EL HOMBRE REPRESENTA LA PATERNIDAD DE DIOS.

   Quizá no tenemos que analizar tanto para recordar que, tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo Testamento, Dios es conocido como Dios-Padre.  Como tal, Él tiene derechos divinos que solamente a Él le pertenecen por ser al mismo tiempo el Creador.  Pero, especialmente en lo que concierne a la vida familiar, Él como Padre, delega algunas responsabilidades paternales, no a la mujer, sino al hombre.

   Cuando Dios estaba creando todo lo que existe, según Moisés en el libro del Génesis, Dios decía que algo exista e inmediatamente lo que no había comenzaba a existir; luego, Dios veía que aquello era bueno, y quedaba totalmente complacido; y finalmente lo que Dios hacía era ponerle nombre a cada cosa creada. Relata Moisés que: “llamó Dios a la luz Día, y a las tinieblas llamó Noche” (Génesis 1:5), “llamó Dios a la expansión Cielos” (1:8), “llamó Dios a lo seco Tierra, y a la reunión de las aguas llamó Mares” (1:10), y así sucesivamente, pero cuando el sexto día Dios creó a los animales, a estos no les puso nombre.  Pero, cuando creó al primer hombre, aunque no dice la Biblia que Dios le haya llamado Adán, al parecer así fue, desde el momento que Dios crea a la mujer de Adán, Dios no le puso nombre a ella, sino que Adán fue quien tuvo la facultad de ponerle nombre.  El privilegio que Dios como Creador tenía de ponerle nombre a todo, ahora se lo delega a Adán.  Entonces, Adán, al ver junto a él, a la mujer que Dios formó a partir de una sola costilla de él, no le preguntó a Dios: Dios ¿cómo se llama ella?, sino que inmediatamente Adán dijo: “Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne; ésta será llamada Varona”, Ishshah (Génesis 2:23).  En cuanto a los animales que le rodeaban, dice Moisés que Dios “las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre” (Génesis 2:19).  Igualmente, cuando nace su primer hijo, Caín, fue él y no Eva quien dijo: “Por voluntad de Jehová he adquirido varón” (Génesis 4:1).

   Por todo lo anterior, en toda la Biblia, se le atribuye al hombre la responsabilidad de proveer para su familia.  Por ejemplo, el apóstol Pablo, instruye al pastor Timoteo lo siguiente con énfasis en los varones, diciéndole: “Manda también estas cosas, para que sean irreprensibles; / porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo” (1 Timoteo 5:7,8).  Es claro que esta responsabilidad es atribuida siempre al varón, al esposo, y al padre, igual como Dios es el Padre es el responsable de ser proveedor para su creación.  En el posmodernismo lo que ahora practica es que ambos, hombre y mujer, padre y madre, sean los responsables de proveer para la familia.  Esto no parece tan malo, pero originalmente no así fue en el plan familiar de Dios.

   Esta responsabilidad especial del hombre padre de familia, como una responsabilidad delegada por Dios al hombre, es corroborada también por el apóstol Pablo cuando a los Corintios les escribió diciéndoles: “quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo” (1 Corintios 11:3).  Dios delegó desde el principio la responsabilidad paternal en todos los aspectos incluyendo el aspecto espiritual de la vida familiar, que, en el cristianismo, la relación directa del hombre cristiano es primeramente con Cristo quien pasa a ser “cabeza de todo varón”.  Y cuando dice que “el varón es la cabeza de la mujer”, no solamente establece cuestiones de autoridad, sino también de responsabilidad a favor de quien o quienes quedan bajo su paternidad.  En el posmodernismo, se pierde el cumplimiento de la responsabilidad, se pierde también el principio de la autoridad y sujeción de quienes deberían estar bajo el cuidado paternal, pues el posmodernismo apunta al individualismo en el que cada quien puede hacer lo que quiera sin sujetarse a ninguna autoridad.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, el espíritu del posmodernismo es hacer a un lado a Dios de todos los aspectos de la vida humana, e incluye cambiar el modelo de Dios para la familia.  Incluye modificar los roles bíblicos de los esposos, de los padres, de los hijos, llevando a la familia a vivir en desorden primeramente espiritual, pero en consecuencia también en desorden ante la sociedad en general.  Tenemos que decirle no al posmodernismo, pero tenemos que decirle sí al cristianismo; tenemos que vivir como Dios lo estableció: Un hombre y una mujer casados son el núcleo de la familia, no dos hombres ni dos mujeres adoptando niños.  Adoptar un niño es legítimo, pero siempre y cuando sea por un matrimonio formado por un hombre y una mujer.  Nadie deje que las ideas posmodernas cambien nuestros pensamientos. Antes, bien, debemos dar lugar a la palabra de Dios para que fortalezcan nuestra aceptación de lo que Dios quiere que los seres humanos vivamos.  Lo que hoy hemos aprendido, apenas es un pequeño aspecto de cómo el posmodernismo está influyendo en la familia, porque hay otras muchas áreas de la vida en la que más de uno de nosotros está afectado y estamos siendo no cristianos viviendo con temor de Dios, sino posmodernos viviendo con libertinaje sin Dios.  Vivamos para Dios y no para el mundo posmoderno.

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[1] http://www.palabrasdevida.info/y-dijimos-que-estaba-bien-anne-graham/

[2] http://www.bbc.com/mundo/media-40660938