Oct 18

PROPÓSITOS DE LA BREVEDAD DE LA VIDA, Por: Diego Teh.

PROPÓSITOS DE LA BREVEDAD DE LA VIDA

 Job 14:14-17.

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Predicado por el Pbro. Diego Teh, el jueves 18 de octubre 2018, en el velorio de la hermana María Elia Tzuc (Madre de Miguel Ángel Pech Tzuc); en la funeraria “Luz del Cielo”, de Mérida, Yucatán, a las 21:30 horas.

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   INTRODUCCIÓN:  Amados hermanos, tiene razón Job cuando en su discurso que ahora hemos leído, dice que todo ser humano es “corto de días” (Job 14:1b). Sus palabras las estaba dirigiendo a Dios, por lo que sus palabras eran una gran reflexión que mucha gente no hace, porque no se imaginan que vale la pena detenerse a reflexionar en los propósitos de que el tiempo de nuestra vida sea corta.  Creo que la mayoría de los que estamos aquí en este momento ya hemos vivido más de la mitad de lo que viviremos, por lo que el día para que Dios también nos llame a su presencia eterna, igualmente ya está más cerca para nosotros. Nuestro último cumpleaños más feliz que hemos tenido solamente fue el aviso de que el día se está acercando más.  No era nada nuevo lo que Job está diciendo de que todo ser humano es “corto de días”, pues él y mucha gente de su tiempo lo sabía; es más, nosotros también lo sabemos, pero el detalle es que parece que no lo sabemos porque olvidamos tener presente la realidad de que nuestra vida obligatoriamente será breve.  Pero, vale la pena que se nos recuerde, porque no siempre pensamos en la brevedad de la vida que nos puede sorprender al final. Ojalá que más de uno de nosotros tenga el privilegio de vivir más de cien años, pero siempre ¿qué son cien años?  Aun cien años es tiempo corto para nuestra naturaleza que fue creada realmente para vivir, y no para morir, pero por causa del pecado, la sentencia divina desde el principio del pecado fue que la muerte inevitablemente llegará a todos.  Hoy le ha tocado a nuestra hermana María Elia, pero la próxima persona cuya vida breve llegue a su fin, podría ser usted o incluso yo mismo.  Por eso vale la pena que hoy, aprovechando este momento reflexionemos en los propósitos de la brevedad de la vida humana.

   Para este objetivo voy a limitarme a usar solamente los versículos 14 al 17 de nuestra lectura bíblica de Job 14. Basado en ellos, les voy a predicar que la brevedad de la vida humana tiene propósitos que evidencian que necesitamos a Dios. / ¿Cuáles son los propósitos de la brevedad de la vida que evidencian que necesitamos a Dios? / Usando las palabras de Job dirigidas a Dios, permítanme compartirles algunos de estos propósitos.

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   El primer propósito de la brevedad de la vida que evidencia que necesitamos a Dios, es:

I.- QUE ACUDAMOS AL LLAMADO ETERNO DE DIOS.

   Desde la segunda parte del v. 14 Job comienza una frase con la que a Dios le dice: “… Todos los días de mi edad esperaré, hasta que venga mi liberación” (Job 14b, c) a lo cual inmediatamente añade: “Entonces llamarás, y yo te responderé; tendrás afecto a la hechura de tus manos” (Job 14b – 15).  ¿“Entonces llamaras”? ¿A qué llamado se refiere Job, que ocurrirá como él dijo con respecto a sí mismo, después de “todos los días de mi edad”?  Pues no se trata de un llamamiento como cuando Dios llamó a Abraham, a quien por nombre le dijo: Abram (Génesis 22:1,11), o como llamó a Moisés diciéndole: Moisés, Moisés (Génesis 3:4), o como cuando llamó al niño Samuel diciéndole repetidamente: Samuel, Samuel (1 Samuel 3:10).

   Este llamamiento que menciona Job se refiere al acto de finalizar la vida para presentarse inmediatamente ante la presencia eterna de Dios no en el templo, ni en otro lugar de esta tierra, sino en la eternidad celestial.  Ser llamado por Dios a su presencia eterna y celestial es la mejor experiencia que todo ser humano debería estar esperando.  Inevitablemente todos vamos a ser llamados delante de él, pero desgraciadamente no todos podrán quedar con él sino solamente los que son creyentes en Jesucristo.  Sin embargo, Dios quiere llamarle a usted para estar con Él, y no para ir al lugar de perdición eterna.

   Amados hermanos presentes, familiares de nuestra hermana María Elia, este día con fundamento en la palabra de Dios, podemos estar seguros que, por la fe y perseverancia en la fe en Jesucristo, nuestra hermana María Elia Tzuc, fue llamada por Dios para quedarse en su cielo nada menos que con Cristo quien ha sido su Señor y Salvador.  Es a esto que también el apóstol Pablo se refirió cuando a los Filipenses les dijo:estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor” (Filipenses 1:23).  Ella, ya fue llamada para estar desde hoy con Cristo.  Ella ha cumplido uno de los propósitos de la brevedad de la vida. Nosotros igual, esperemos el turno del llamado de Dios a nuestro favor para ir con él, lo cual sin duda “es muchísimo mejor”, pero recuerden no por una emoción temporal, sino con perseverancia en la fe y servicio a Dios.

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   El segundo propósito de la brevedad de la vida que evidencia que necesitamos a Dios, es:

II.- QUE RECIBAMOS LA LIBERACIÓN ETERNA DE DIOS.

   En la misma segunda mitad del versículo 14, lo primero que Job dijo, fue: “Todos los días de mi edad esperaré”, ¿hasta qué? Explica Job: “hasta que venga mi liberación” (Job 14:14b, c).  ¿Hasta qué venga mi liberación? ¿Qué liberación?  ¿Se estará refiriendo a que piensa que es un castigo estar encerrado en el cuerpo que él tenía?  No, estar en un cuerpo humano no es un castigo.  El problema del cuál necesitamos ser liberados está en nosotros, pero no está esencialmente en nuestro cuerpo sino en nuestro espíritu que ha afectado incluso a nuestro cuerpo.  Es el pecado que causa estragos en el espíritu de toda persona, y sus efectos se refleja incluso en estragos físicos.  Constantemente nos vemos enfermos, y no es mentira sino verdad que Dios interviene para darnos salud de nuevo, pero pronto volvemos a la misma condición, no porque Dios no sea eficaz ni excelso, sino porque el pecado una y otra vez está afectando cualquier área de nuestro cuerpo, y en realidad de todos los aspectos de nuestra vida.

   Por fin, lo que ahora Dios se lleva primero con Él para solucionar el problema esencial que todos tenemos no es el cuerpo sino el espíritu.  Entonces, nuestro espíritu es totalmente sanado de la presencia y de las consecuencias del pecado, y es liberado de todo poder del pecado.  Esa liberación no la dan los neo pentecostales que se proclaman liberadores.  Es solamente la gracia propia y directa de Dios, la que en el presente libera nuestro espíritu de muchas cosas dañinas, pero será hasta el fin de nuestra breve vida que nos hará totalmente libres de toda influencia perversa de la maldad.

   Amados hermanos, nuestra hermana María Elia, ha sido liberada de las pobrezas y miserias de esta vida.  Ella ya no llora, sonríe.  Ella ya no morirá, porque ya está en la perfección de la vida.  Ella ya no pedirá más auxilio, porque en los cielos no se conoce qué es el clamor.  Ella ya no se quejará de dolor alguno, haya no hay dolor.  Ella no sufrirá por falta de alimentos ni las ricas bebidas que les gustó mucho aquí, porque allá ni siquiera hay necesidad de comer ni beber nada.  Todo es perfecto.  Es lo que ella esperó desde el día que creyó en nuestro Señor y Salvador Jesucristo.  Hoy ya es una realidad para ella.

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   El tercer propósito de la brevedad de la vida que evidencia que necesitamos a Dios, es:

III.- QUE ACEPTEMOS EL PERDÓN ETERNO DE DIOS.

 Una buena observación que Job hace en su discurso que le dirige a Dios con respecto la acción que Dios estaba haciendo con él, aunque en realidad Dios lo hace con todas las personas, es la siguiente: “Pero ahora me cuentas los pasos, y no das tregua a mi pecado (Job 14:16). ¿Qué es esto que dice Job? Lo que dice es que ahora Dios ha estado vigilante con él, pero Dios ya no tomaba en cuenta su pecado, porque se las ha perdonado.  Y cuando Dios perdona no las echa en cara de nuevo.  Uno queda eternamente perdonado. El perdón es uno de los tantos beneficios que un hijo de Dios debe comenzar a gozar de Él desde ahora durante la brevedad de nuestra vida, y entonces lo gozaremos también de Él para siempre. El pecado hace que seamos personas infelices, pero cuando buscamos su perdón, entonces su perdón se hace efectivo en nosotros, y nos hace verdaderamente felices a pesar de que nuestra vida es breve.  Eso quiere Dios que disfrutemos durante nuestra vida breve, y entonces lo seguiremos gozando aun después de que nuestro cuerpo quede encomendado en el suelo o bóveda de un cementerio.

   Job dice a Dios: “Tienes sellada en saco mi prevaricación, y tienes cosida mi iniquidad” (Job 14:16,17).  ¿Qué está diciendo Job con estas palabras con palabras no muy comunes en nuestro lenguaje como “prevaricación” e “iniquidad”? Con ambas palabras se está refiriendo a la horripilencia, gravedad, y exceso de pecado que una persona comete, pero que Dios perdona a quien le pide el perdón correspondiente.  La Nueva Versión internacional la traduce más claramente diciendo: “En saco sellado guardarás mis transgresiones, y perdonarás del todo mi pecado” (NVI).  No es momento de analizar el significado de estas palabras, pero es bueno centrar la atención en las frases que dicen: “Tienes sellada en saco”, y “tienes sellada mi iniquidad”.  Lo que Job dice en estas palabras figuradas es que cuando Dios perdona, los pecados son no solamente por el resto de la brevedad de nuestra vida, sino aún para la continuación de nuestra vida con Dios en su eternidad.

   Amados hermanos, nuestra hermana María Elia, aceptó en Jesucristo el perdón eterno de Dios.  Aquel perdón que recibió hace tantos años fue real y eterno.  Las veces que fue perdonada por Dios cuando ella confesaba a Dios sus pecados, fueron perdones reales y eternos. Desde entonces hasta ahora, Dios selló en sacos herméticamente cosidos, todos los pecados de nuestra hermana.  Tales sacos de pecados fueron arrojados en las profundidades de los océanos.  De allí ya no la perseguirán. Ella ha entrado al cielo de Dios donde no entra el pecado.  Ella está allí perdonada de todos sus pecados, eternamente y para siempre.

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   El cuarto propósito de la brevedad de la vida que evidencia que necesitamos a Dios, es:

IV.- QUE ESPEREMOS DE DIOS LA RESURRECCIÓN ETERNA.

   Ahora, voy a retroceder al principio del versículo 14. Lo dejé para de último por la naturaleza de esta ocasión, y por el énfasis que quiere dejar en sus mentes y corazones.  Job, en su discurso hace una buena respuesta digna de ser respondida sin rodeos, sino con toda claridad: “Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir? (Job 14:14a). ¿Quién puede responder a tan buena pregunta?  Jesús el Hijo de Dios, puede responderla.  De hecho, ya la respondió.  La respuesta que Jesús dio a una mujer llamada Marta cuyo hermano había muerto días antes fue: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá” (Juan 11:25).  Nuestro Señor y Salvador, no solamente hizo esta afirmación, sino que por lo menos en cuatro ocasiones hizo que personas antes muertas vuelvan a vivir.  Además, él mismo volvió a vivir, porque si él es la resurrección hubiese sido mentira si él no hubiese vuelto a la vida después de su muerte por crucifixión.  Como él es la resurrección, cuando él regrese a esta tierra regresará por los que murieron creyendo en él, y por los vivos que creen en él y le profesan activamente.

   En cuanto a los que estén vivos, transformará sus cuerpos en cuerpos perfectos. En cuanto a los que hayan muerto, los resucitará, y a partir de ese momento, la biblia en el Apocalipsis dice que las personas “ya no tendrán hambre ni sed, y el sol no caerá más sobre ellos, ni calor alguno” (Apocalipsis 7:16).  Más adelante, el apóstol Juan en el mismo Apocalipsis nos dice que: “Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron” (Apocalipsis 21:4).  Es verdad hermanos, habrá resurrección.

    Amados hermanos, y familiares de nuestra hermana María Elia, “las primeras cosas pasaron” para ella.   Muchas de esas cosas fueron malas experiencias para ella, sobre todo las que le pasaron en estas últimas semanas de su vida. Sus últimas experiencias ni ella ni nadie se las imaginó, pero ahora no sufrirá más, y cuando Cristo en la resurrección una el espíritu de ella al cuerpo de ella que Dios resucitará, todo lo que dice el Apocalipsis serán las nuevas cosas que ellas disfrutará cuerpo y alma, aunque ahora aun estando sin cuerpo, ya disfruta mucho de todo ello.  Ahora que ella está nada menos que con Jesucristo el resucitador, finalmente él la resucitará también.  Ella volverá a la vida cuerpo y alma como la conocimos, pero con una perfección absoluta nunca antes vista por ningún ser humano aquí en la tierra.  Eso lo hace solamente nuestro Señor y Salvador.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, vivimos para glorificar a Dios y gozar de él para siempre.  Mientras tanto esperemos su llamado, habiendo primeramente creído en Jesús.  Creamos en Jesús como nuestro Señor y Salvador para que seamos liberados de todo pecado y de todo miserable problema de esta vida.  Creamos en Cristo porque solamente en él hay perdón de pecados para siempre.  Y creamos en Cristo porque solamente él podrá resucitarnos como solución a nuestra muerte cuando llegue su momento.

   Nuestra hermana María Elia creyó en Cristo.  Ella ha sido llamada ahora por Dios para estar no en la condenación sino con Cristo su salvador.  Ella es libre de toda condena, pecado, y problemas.  Ella está disfrutando de perdón eterno; privilegio que le ha concedido entrar al cielo eterno de Dios.  Ella, cuando Cristo vuelva al final de los tiempos, volverá a la vida completa cuerpo y alma.

   Dios bendiga a nuestro hermano don Hilario Pech su viudo, y a cada uno de sus ocho hijos e hijas, yernos y nueras, nietos y bisnietos, y hasta a sus tataranietos. Dios sane el corazón de cada uno de ustedes, que Él les de consuelo, paz, amor, gozo y todo lo que necesiten en la vida para superar la ausencia de su ser querido.  Les encargo que sigan los pasos de fe que ella tuvo en Cristo durante toda su breve vida.  Dios bendiga con toda gracia a todos ustedes.