Dic 22

DIOS MUESTRA SU AMOR PARA CON NOSOTROS, Por: Diego Teh.

DIOS MUESTRA SU AMOR PARA CON NOSOTROS

Jeremías 31:1-5;

Romanos 5:1-8.

Predicado por el Presbítero: Diego Teh Reyes, el domingo 22 de diciembre 2019, a las 11:00 horas, en la iglesia “El Divino Salvador” de Mérida, Yucatán.

Este sermón corresponde al sermón # 7, de la serie: JESÚS MOTIVO DEL ADVIENTO.

   INTRODUCCIÓN: Hoy es el cuarto y último domingo antes de navidad. Los tres domingos anteriores se ha enfatizado la esperanza, la paz, y el gozo que los creyentes de todos los tiempos, aun antes, y después del nacimiento de Cristo.  El día de hoy corresponde enfatizar en este culto y en esta predicación el amor de parte de Dios hacia nosotros los pecadores. Del texto bíblico que hoy hemos leído, primeramente el versículo 8, y después regresando al versículo 5, nos presentan una hermosa explicación de cómo funciona el amor de Dios destinado para los que creen en Jesucristo.  Esto es lo que debemos tener siempre pendiente en nuestras vidas, por lo que aprovecharemos estos 2 días restantes de adviento y los cercanos y litúrgicos 12 días de la temporada de navidad, para mejorar nuestra conciencia acerca del amor de Dios en nosotros.

   Específicamente, lo que en este momento les voy a predicar es que: El amor que Dios muestra para con nosotros es incomparable. / ¿Cuáles son las RAZONES por las que el amor que Dios muestra para con nosotros es incomparable? / Basado especialmente en los versículos 8 y 5 de nuestra lectura de Romanos 5, les compartiré acerca de estas RAZONES.

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   La primera RAZÓN por la que el amor que Dios muestra por nosotros, es incomparable, es:

I.- PORQUE ES UN AMOR SOLAMENTE POR GRACIA.

   Primero observen que cuando el apóstol Pablo dice: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros”, y antes de decir que “Cristo murió por nosotros”, primeramente y con un énfasis especial, dice: “… en que siendo aún pecadores” (Romanos 5:8).  El hecho de ser pecadores, hace necesario que cada pecador reciba el justo castigo tanto por la naturaleza de pecador que todos heredamos de la culpa de Adán quien en su pecado todos fuimos representados, como por los propios pecados que cada uno cometemos.  El pecado no puede ser visto con agrado por Dios. Su carácter santo hace que Dios tanto como aborrece el pecado, también tenga el derecho naturalmente divino para aborrecer al mismo pecador, aunque este sea su propia creación.  Es por eso que Dios que en el principio estaba con Adán y Eva en el Edén, los tuvo que sacar de su presencia, porque no los quería ver directamente por ser pecadores.  Pero, el evangelio divino nos tiene la buena noticia: Que “Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aun pecadores Cristo murió por nosotros”.  Es decir, nadie jamás mereció que Dios tenga que enviar a su Hijo a morir por nosotros, pero los hizo.  Esto es amor de pura gracia porque nadie lo merece.

   Pero, antes de morir, primero tuvo que nacer.  ¿Recuerdan que por ser pecadores Dios sacó de su presencia a nuestros primeros padres?  Esto fue una expresión tanto de su santidad, como de su justicia, y de su ira.  Pero, el mismo Dios que hizo esto, envió a su Hijo Jesucristo para venir a nacer entre nosotros, y aun más, para ser uno de nosotros.  Él quiso estar “entre nosotros” (cf. Juan 1:14).  Esto es por la gracia de su amor.  El nacimiento de Jesús fue y sigue siendo la manera como también Dios muestra su amor para con nosotros.  Así que en estos días de adviento y de navidad, reconozcamos y aceptemos que Dios nos ama.

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   La segunda RAZÓN por la que el amor que Dios muestra por nosotros, es incomparable, es:

II.- PORQUE ES UN AMOR EXPRESADO EN HECHOS.

   Cuando el apóstol Pablo dice que: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros”, y habiendo recordado la condición espiritual de la humanidad, diciendo: “en que siendo aún pecadores”, finalmente afirma que: “CRISTO MURIÓ POR NOSOTROS” (Romanos 5:8). En la antigüedad, a Israel su pueblo escogido, les dijo: “… Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia (Jeremías 31:3b), podría decirse que solamente son palabras sin hechos. Sin embargo, lo que el apóstol Pablo está diciendo y recordando se trata de un hecho, que muy bien puede llamarse la prueba por excelencia del amor de Dios, que: CRISTO MURIÓ POR NOSOTROS.

   Aunque en estas fechas nuestra mente no está enfocada litúrgicamente en la muerte de Cristo, sino en su nacimiento, su muerte como el hecho por excelencia del amor de Dios no deja por ello de ser relevante en nuestro conocimiento y experiencia.  Pero, hablando del nacimiento de Jesús, que es lo que estaremos recordando y celebrando durante la estación litúrgica de navidad, es también una prueba o demostración del excelso amor de Dios.  Su valor en sí, no consiste por la novedad o las circunstancias de su nacimiento, sino en el favor que su nacimiento significa para la gravedad espiritual de los seres humanos.  Su nacimiento consistió en que siendo Dios, humillantemente llegar a ser como uno de nosotros, para que sin ser pecador tomar nuestro lugar para dar su vida como pago por nuestros pecados para poder ser salvos de la condenación eterna.  Así que su nacimiento también es amor expresado en hechos no solamente en palabras y promesas.  Cristo nació por amor a los pecadores elegidos por Dios para salvación.

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   La tercera RAZÓN por la que el amor que Dios muestra por nosotros, es incomparable, es:

III.- PORQUE ES UN AMOR APLICADO DIVINAMENTE.

   Ahora, quiero que noten que las palabras del versículo 8 que es muy conocido por muchos creyentes porque es un versículo esencial en la Biblia para compartir el evangelio a otras personas, no es un versículo aislado, sino que tiene relación con los versículos anteriores.  Por eso, en este momento, quiero que centren su atención con respecto al mismo tema del amor de Dios, pero según las palabras escritas en el versículo 5, a partir de la segunda parte donde dice: “… porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado” (Romanos 5:5b).  Pero, primero observen que acerca de este amor, dice que es “el amor de Dios”, no de otra entidad sino “de Dios”.  Ya con esto es suficiente, al saber que es amor divino en su origen.

   Segundo, observen que cuando dice que este amor de Dios “ha sido derramado en nuestros corazones”, complementa la expresión diciendo que fue derramado “por el Espíritu Santo”.  Con esta explicación también podemos saber suficientemente que el amor de Dios no es una obra aplicada por una iglesia o denominación cristiana, ni es propiamente ministrada por un ministro del evangelio, sino que es aplicado o derramado, propia, directa, y personalmente “por el Espíritu Santo”.

   Amados hermanos, el amor de Dios se manifiesta no solamente en la elección que Dios hizo de nosotros desde la eternidad, sino también por medio del nacimiento de su Hijo Jesucristo.  Pero, como nosotros no estuvimos presentes allá en Belén, ni le conocimos viajando hacia Egipto, ni en las calles de toda la palestina de los tiempos que él vivió allí, de todas maneras, su amor no queda lejos ni sin efecto y aplicación en nuestras vidas.  A los que no vivimos allí sino en otros países y ciudades de aquellos tiempos, y los que vivimos ahora 21 siglos después, eso no es problema.  El amor de Dios es DERRAMADO en nuestros corazones no por obra intelectual de quienes predicamos o presidimos los cultos de la iglesia, ni de quienes fuera de este recinto compartimos el evangelio, sino siempre como San Pablo les dice a los romanos: “por el Espíritu Santo”.  El conocimiento del nacimiento de Jesús, es una de las maneras como el amor de Dios se derrama en nuestra vida.

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   CONCLUSIÓN:  Amados hermanos, el amor de Dios es incomparable porque por medio de Jesús el Hijo de Dios, quien nació en la pequeña pero más privilegiada aldea de todo el planeta tierra, la gracia de Dios llega en nosotros los pecadores que no merecemos su amor, pero Dios nos muestra su amor.

   Mucha gente está cansada en esta vida de haber pasado por promesas de amor que nunca le cumplieron.  Los hechos de las personas que les prometieron amor, no fue amor, sino aflicciones, violencia, etc…, pero Jesús nos trajo el amor de Dios para nuestras vidas, como el cumplimiento de sus promesas que no quedaron solamente como palabras y más palabras.  Es un amor incomparable.  Este es el tipo de amor que todos necesitamos.

   Qué privilegio que el amor de Dios se nos aplica o derrama “por el Espíritu Santo”, pues si fuese por algún intermediario, lo que ocurriría es que no nos va a ser ministrado de manera efectiva y completa, sino como cuando usted carga combustible y no le venden litro de a litro sino litros incompletos.  Pero, como es “el Espíritu Santo” quien nos derrama ese amor, no hay limitante.  La misma palabra “derramar”, implica que el amor de Dios llega más de la medida.  Es amor generoso, y más que lo suficiente.  Es un amor incomparable.

   Así que cuando celebremos la navidad aquí y en nuestros hogares, y otros lugares, sepamos y reconozcamos que navidad también es una manifestación del amor de Dios.  Eso es lo que San Juan también nos comunica cuando interpretando la vida de Jesús, escribió: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).  Noten que el apóstol Juan dice que “amó Dios al mundo”, así que el nacimiento de Jesús, igualmente implica amor de “Dios al mundo”.  Que nadie se pierda el amor de Dios en Jesús.  Feliz próxima navidad amados hermanos.