Jul 20

ESTE ES EL DÍA, Por: Diego Teh.

ESTE ES EL DÍA

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Salmo 118:24.

Predicado por el Pbro. Diego Teh, el viernes 20 de julio 2018, en el local de la taquería “La Selva”, sobre la Av. 128, de Mérida, Yucatán, por el 12 cumpleaños de Cristian Arcos López, hijo del A.I. Pedro Arcos, y la hna. Verónica Sánchez.

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   INTRODUCCIÓN: Nos hemos reunido aquí porque “Este es el día” que Pedro y Verónica, vieron nacer a Christian.  “Este es el día” que Christian, cumple “n” años de vida.  Muy apropiadas son las preciosas palabras del texto bíblico que hemos leído en este momento: “Este es el día que hizo Jehová; nos gozaremos y alegraremos en él” (Salmo 118:24).  Para enfocar la reflexión de este momento, voy a utilizar como título, las primeras 4 palabras de este versículo 24, las que dicen: “Este es el día”. De manera específica, voy a predicarles que las palabras “Este es el día…”, según el salmo 118:24, indican que cada día tiene utilidades con respecto a nuestra vida espiritual.  / ¿Cuáles son las utilidades que cada día tiene con respecto a nuestra vida espiritual? / De manera breve voy a compartirles algunas de estas utilidades.

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   La primera utilidad que cada día tiene, con respecto a nuestra vida espiritual, que se afirma en el salmo 118:24 cuando el salmista dice: “Este es el día”, es:

I.- PARA ACORDARSE DEL CREADOR.

   Cuando el salmista dice: “Este es el día”, lo primero que añade es “que hizo Jehová”, uno de los nombres bíblicos de Dios.  Cuando acerca de Jehová, menciona que Él fue el “que hizo… el día”, nos trae a la mente la obra creadora de Dios.  Desde que Dios creó el primer día, automáticamente ese día se repite cada 24 horas, según nuestra manera de medir el tiempo; y cada día es solamente la confirmación de que Dios es el Creador.  Cada día debe servirnos para recordar que Dios es el Creador, porque como dijera Jesús, Él es quien hace salir el sol sobre buenos y malos (cf. Mateo 5:45).

   Salomón, hijo de David quien no tanto fue salmista, sino más bien proverbista, pero mucho más como sabio consejero, exhorta a toda persona con el siguiente consejo: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento” (Eclesiastés 12:1).  Tristemente, mucha gente ni siquiera cree en Dios, por lo que menos podría pensar en Dios.  Los hay adultos, los hay jóvenes, y los hay niños que para nada se acuerdan de Dios, y si se acuerdan es nada más de su nombre y de sus atributos, pero no como su Dios personal a quien reconozcan como su Creador.

   Mis estimados oyentes, lamentablemente, también algunos que se dicen cristianos, en vez de acordarse de Dios, se olvidan de Él. Esto no debe ser así.  Todos los días debemos acordarnos de que Dios es el Creador de nuestra vida, y que por lo tanto somos sus criaturas que no debemos olvidarnos de Él.

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   La segunda utilidad que cada día tiene, con respecto a nuestra vida espiritual, que se afirma en el salmo 118:24 cuando el salmista dice: “Este es el día”, es:

II.- PARA AGRADECERLE AL CREADOR.

   Todo el salmo 118 es una expresión de acción de gracias por muchísimas bendiciones que su autor había recibido de Dios bajo las distintas circunstancias que le había tocado vivir.  No importa qué dificultades le había tocado vivir, de todas Dios le había salvado, por lo tanto, él en lo personal tenía mucho que agradecer a Dios.  Sin embargo, las bendiciones de Dios no las recibía él solamente, sino todo el pueblo de Dios, por lo que en su salmo, de manera insistente de diversas maneras les invita a que sean agradecidos.  Les dice: “Alabad a Jehová, porque él es bueno; porque para siempre es su misericordia. / Diga ahora Israel, que para siempre es su misericordia. / Diga ahora la casa de Aarón, que para siempre es su misericordia. / Digan ahora los que temen a Jehová, que para siempre es su misericordia” (Salmo 118:1-4).

   Mil años después de haberse escrito este salmo, el apóstol Pablo le escribe a su discípulo Timoteo, algo que llegaría a ser una realidad en las vivencias negativas y pecaminosas de la gente.  Le dice a Timoteo: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos. 2 Porque habrá hombres amadores de sí mismo, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos” (2 Timoteo 3:1,2).  Es relevante que entre toda esta lista de pecados se encuentra la ingratitud, o actitud de los ingratos.  La ingratitud se refleja muchas veces en que las personas no somos agradecidos con nuestra propia familia cuando ellos hacen algo por nosotros, a veces no somos agradecidos ni con nuestros padres, pero también muchas veces no somos agradecidos ni con Dios.

   Ojalá si cada día podemos expresar a Dios nuestra gratitud por la vida y otras muchas bendiciones que recibimos de él.  Recordemos todos.  La gratitud a Dios, no es un asunto de cada cumpleaños, sino todos los días.  Ahora, si cada año, o cada mes alguien desea invitar a sus amigos unos ricos tacos, una rica rebanada de pastel, una refrescante y deliciosa agua de sabor, también puede hacerlo; pero, si no hay para comprar todo eso, no importa, para darle gracias a Dios, basta con decirle a Dios cuánto te sientes bendecido por él.

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   La tercera utilidad que cada día tiene, con respecto a nuestra vida espiritual, que se afirma en el salmo 118:24 cuando el salmista dice: “Este es el día”, es:

III.- PARA DISFRUTAR DEL CREADOR.

   La segunda parte del versículo 24, después de decir que “este el día que hizo Jehová”, termina diciendo: “nos gozaremos y alegraremos en él” (Salmo 118:24).  Cada día es el día hecho por Dios, para que nos gocemos y para que nos alegremos, no en el día realmente por ser lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, sábado, o domingo, sino para que nos gocemos “en él”.  Cuando el salmista dice “en él”, no se refiere al día, sino a Jehová, o sea, a Dios, al que “hizo” el día.  El día solamente es un conjunto de tiempo, que pronto pasa y deja de ser, pero Dios es el Ser que no deja de ser porque es eterno, y así podemos gozarnos “en él”, en todo tiempo.

  En nuestro Catecismo menor de Westminster, en respuesta a la primera pregunta que dice: ¿Cuál es el fin principal del hombre?, leemos que dice: El fin principal del hombre es glorificar a Dios, y gozar de él para siempre.  Cada día, en todas nuestras experiencias, debemos tener como centro de la vida a Dios, quien es la fuente de nuestro gozo y de nuestra alegría. Dios debe ser nuestro todo, porque su Hijo Jesús en quien hemos creído, y a quien le hemos dado entrada en nuestro corazón, él está toda la plenitud de Dios (cf. Colosenses 2:9).  Jesús es el Dios que nos llena de gozo y alegría.  No solo ayer, sino también cada día y todos los días como hoy, porque siempre “este es el día”.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, nunca nos olvidemos del Creador, que cada día nos sirva para acordarnos de Él. No seamos ingratos con el Creador, que cada día nos sirva para agradecerle a Él.  No desaprovechemos la provisión de gozo y alegría cada día nos da el Creador, sino que cada día gocémonos y alegrémonos en él.   Amados hermanos, cada día digamos siempre: “Este es el día que hizo Jehová”.  Hoy en el cumpleaños de Christian Arcos Sánchez, también es el día que hizo nuestro Dios.

   Que él sea hoy la fuente de nuestro eterno gozo y alegría.