Jul 21

EL EVANGELIO DE LA GRACIA, Por: Diego Teh.

EL EVANGELIO DE LA GRACIA.

Gálatas 1:1-5.

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Elaborado por el Presbítero: Diego Teh Reyes, para predicar el domingo 21 de julio 2019, a las 11:00 horas, en la iglesia “El Divino Salvador” de Mérida, Yucatán, y en sus congregaciones.

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Este sermón corresponde al número 1, de la serie: EL VERDADERO EVANGELIO, basado en la epístola de San Pablo a los Gálatas.

   INTRODUCCIÓN: La gracia de Dios es una de las expresiones de su atributo de la bondad.  En el Catecismo Menor de Westminster, en respuesta acerca de ¿Qué es Dios?, leemos que: Dios es un Espíritu, infinito, eterno e inmutable en su ser, sabiduría, poder, santidad, bondad, justicia y verdad”[1].  La bondad es uno de sus atributos comunicables del que procede su gracia por nosotros.  Su bondad comenzó a funcionar a nuestro favor desde antes de la creación del mundo y de las personas.  Desde esa dimensión eterna, antes de la existencia del tiempo, previendo Dios que los seres humanos que Él crearía, muy pronto pecarían contra Él; aun así, no habiendo en ningún ser humano algún bien moral o espiritual que nos quedase como causa para que nos perdonase y posteriormente nos pusiese y tuviese en su cielo, decidió elegir de entre todos los humanos a un grupo de personas a quienes también se propuso y decidió salvar para tener con Él en su cielo eterno también conocido como el reino de los cielos.

   Pero, luego desde la dimensión del tiempo, cuando Dios ya hubo creado todo, incluyendo al ser humano; y luego de haber el ser humano pecado contra Él, Dios expresó su gracia emanada de su bondad, cuando a la serpiente antigua, al diablo mismo que hizo pecar tanto a Eva como a Adán, le dijo: “Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar” (Génesis 3:15).  Adán y Eva debieron haber escuchado estas palabras que, aunque no fueron dichas directamente a ellos, les involucra como agentes de Dios para que, por su descendencia, la serpiente antigua, sea vencida por siempre.  Estas palabras de Dios a la serpiente, es la primera buena noticia inmerecida para los humanos, o sea el primer evangelio anunciado para los pecadores que solo merecemos la ira de Dios.  Pero, no podía ser menos, Dios quería expresar su gracia eterna con nosotros los pecadores, especialmente por los pecadores que por su gracia eligió desde antes de la fundación del mundo.

   Amados hermanos, es por medio del evangelio que Dios comunica su gracia a la humanidad y a sus elegidos. Es por eso que ahora que comenzamos con una nueva serie de predicaciones basadas en la epístola del apóstol Pablo a los Gálatas, he titulado toda la serie como: EL VERDADERO EVANGELIO.  Y específicamente la predicación de este momento, la titulé: EL EVANGELIO DE LA GRACIA.  Y la enseñanza central de esta predicación es que: Por diversas RAZONES el evangelio es una expresión de la gracia de Dios. / ¿Cuáles son las diversas RAZONES por las que el evangelio es una expresión de la gracia de Dios? / En nuestro pasaje bíblico de Gálatas 1:1-5, el apóstol Pablo nos presenta algunas de estas RAZONES.

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   La primera RAZÓN por la que el evangelio es una expresión de la gracia de Dios, es:

I.- PORQUE EL EVANGELIO COMUNICA PERDÓN A LOS PECADORES.

   En el saludo del apóstol “a las iglesias de Galacia”, el versículo 3 comienza deseándoles dos bendiciones: “Gracia y Paz”.  Pero, como en este mensaje me enfocaré en resaltar la gracia de Dios, quiero que tomen nota que el primer énfasis del versículo 3 es informarles a los Gálatas acerca de la “gracia”.  Luego, observen que el apóstol desea que la “gracia” que procede, ¿de quién?: “de Dios el Padre y de nuestro Señor Jesucristo”, sea una realidad para todos los que están en la iglesia, quienes escucharían la lectura de toda la epístola.  Noten también que al hablar “de nuestro Señor Jesucristo” como la fuente de la cual procede la gracia, dice de él, que: “el cual se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo, …” (Gálatas 1:4a).  Aquí está la expresión de la gracia.

   ¿Cómo vemos aquí que el evangelio es una expresión de la gracia de Dios? Lo vemos en que siendo responsables de pecados que pesan sobre nuestra vida, Jesucristo hizo algo extraordinario que fue que: “se dio a sí mismo POR NUESTROS PECADOS”.  Pero, ¿cuál fue el objetivo de Jesucristo?  Fue: “para librarnos del presente siglo malo”. ¿A qué se refiere con el siglo malo?  ¿Se refería a los cien años del primer siglo de nuestra era cristiana?  ¿Se refería al siglo 20 que muchos de nosotros conocimos cuyos cien años ya se cumplieron todas hace 20 años? ¿Se referirá al presente siglo XXI que nos ha tocado vivir, y que es evidente que lo malo está presente todos los días y años de estos 19 años que ya van transcurriendo?  NOOOOOO.  El presente siglo malo al que se refiere consiste en todo el sistema de maldad y pecado que ha existido desde que existe el diablo y desde que el ser humano decidió ser pecador, y que inevitablemente desde la experiencia humana, lleva a todas las personas rumbo a una eternidad sin Dios, algo que no deseamos ni a otros, ni para nosotros mismos.  Es acerca de esta condenación que el pecado impone a todas las personas, incluyendo a nosotros, que Jesús quiso librarnos de ella.  Esta es la expresión de la gracia de Dios, que siendo pecadores que deberíamos enfrentar la condenación que merecemos por ser pecadores, Jesús el Hijo de Dios, quiso librarnos de los horrores eternos de la condenación.

   Efectivamente, lo que hace el evangelio es comunicarnos a los pecadores que en Jesucristo tenemos “PERDÓN DE PECADOS”.  Esto es la gracia de Dios que debemos buscar y recibir para que todos los que escuchamos una y otra vez el evangelio seamos libres de la condenación eterna, y que sea una realidad desde la primera vez que uno escucha este evangelio de la gracia de Dios, porque Jesús: “se dio a sí mismo POR NUESTROS PECADOS”.

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   La segunda RAZÓN por la que el evangelio es una expresión de la gracia de Dios, es:

II.- PORQUE EL EVANGELIO LLAMA A LOS PECADORES PARA SALVACIÓN.

   Cuando en la introducción de su epístola, San Pablo junto con algún grupo de hermanos que se encontraban con él; saluda y bendice con las palabras: “Gracia y Paz” (Gálatas 1:3), a los destinatarios de su epístola, a quienes en el final del versículo 2 les describe como: “las iglesias de Galacia” (Gálatas 1:2b).  Observen que la bendición de la “gracia” que invoca fue para: “las iglesias”.  Ahora, tenemos qué saber o recordar qué significa la palabra: “iglesia”, un término que se ha vuelto tan común en nuestro vocabulario, pero olvidando su significado con relación al plan de salvación de Dios.

   La palabra “iglesia” procede de la palabra ????????” (“ekklesía”), del griego antiguo, el cual era la palabra que se usaba para la principal asamblea de la democracia ateniense en la Grecia clásica. Según una enciclopedia en línea, la Ekklesía como asamblea “tenía la última palabra en lo referente a la legislación ateniense, las declaraciones de guerra, la firma de la paz, la estrategia militar, la elección del strategos y otros oficiales, y poseía la facultad de llamar a los magistrados a rendir cuentas ante ella al final del año de su mandato”[2].  Era una asamblea política.  Pero, durante la propagación de la doctrina del evangelio, los que se reunían como discípulos de Jesús comenzaron también a ser llamados ekklesía, con el significado de: “los llamados de afuera”, porque según las doctrinas del evangelio, lo que el evangelio hace es llamar a los pecadores que están fuera del reino de los cielos para que pertenezcan a dicho reino, que ahora somos integrados en la iglesia universal, visible en cada iglesia local.

   Amados hermanos, el evangelio de Jesucristo expresa la gracia de Dios porque LLAMA a los pecadores, no solamente para perdonarnos nuestros pecados, sino también para salvarnos de la condenación eterna.  Al ser perdonados y salvados, somos integrados a la ekklesía, la comunión de los llamados de afuera para recibir toda la gracia de Dios para nuestra vida.  La existencia de la iglesia aquí en la tierra es un resultado de la gracia de Dios que obró en nuestras vidas por medio de la buena noticia de perdón y salvación que no se encuentra en ningún lugar ni personaje sino solamente en Jesucristo.

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   La tercera RAZÓN por la que el evangelio es una expresión de la gracia de Dios, es:

III.- PORQUE EL EVANGELIO ENVÍA A SUS SALVADOS A LOS PERDIDOS.

   Ahora, centremos nuestra atención en las palabras iniciales de San Pablo, cuando justifica en el versículo uno, que él es “apóstol”.  Al respecto de su apostolado, él recalca que lo obtuvo: “… (no de hombres ni por hombre, sino por Jesucristo y por Dios el Padre que lo resucitó de los muertos)” (Gálatas 1:1).   Pero, también vale la pena saber o recordar lo que significa la palabra “apóstol”.  ¿Saben qué significa esta palabra?  La palabra griega para ello es la palabra ?????????, que simplemente significa uno que es enviado. En su sentido bíblico y cristiano, relacionado con Jesucristo, es uno que es enviado por Jesucristo a predicar el santo evangelio.  Y Pablo, fue uno de ellos, así como originalmente los doce que fueron llamados y enviados para predicar el evangelio del reino de los cielos; incluyendo hasta a Judas, que por haber sido enviado fue contado entre los apóstoles.  Dios quiere que, así como a través de su Hijo Jesucristo, su enviado, se manifieste su gracia por los pecadores, así mismo quiere que por medio de los que hemos recibido su gracia, vayamos como enviados a compartir su gracia a quienes todavía no la disfrutan ni poseen.

  Actualmente, hay algunos que inapropiadamente se ostentan apóstoles, solo porque se sienten líderes especiales que dirigen, aunque en muchos casos manipulan a sus feligreses; pero esto no es el significado original de la palabra y función de ser apóstol.  San Pablo, se describe apóstol, o sea, enviado, tanto por Jesucristo como también por el Dios el Padre, para predicar acerca de él.  En un sentido, cada uno de nosotros somos apóstoles.  Jesús, cuando dice también a nosotros: “Por tanto, id, y haced discípulos” (Mateo 28:19), también nos constituye como sus apóstoles.   Cuando, al final de los cultos, parafraseando la gran comisión de Jesús, les imparto la bendición diciéndoles: Ahora, mis amados hermanos, vayan y hagan discípulos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo, etc…, lo que estoy haciendo es recordándoles que somos enviados por él a evangelizar a nuestros semejantes que necesitan ser salvados para la eternidad.   Pero, ninguno de nosotros nos ostentamos como super personas espirituales como si tuviésemos súper poderes personales de autoridad sobre otras personas.

   Amados hermanos, el hecho de existir como iglesia de los llamados, y de ser enviados por la gran comisión de Jesucristo, también se evidencia por medio de nosotros la abundante gracia de Dios, para con la humanidad.  Al ser enviados al mundo, a las naciones, y al prójimo más cercano, somos también los instrumentos de su gracia para que el evangelio de la libertad del pecado, el evangelio del reino de los cielos, llegue a cada pecador de todos los rincones del mundo, comenzando con los que están más cerca de nosotros.

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   CONCLUSIÓN: Para terminar con esta predicación amados hermanos, quiero resumirles lo que he dicho en todo este tiempo: Que el evangelio de nuestro Señor Jesucristo, que creemos y predicamos es una expresión de la gracia de Dios, 1) porque nos comunica que por él hay perdón para los pecadores; 2) porque por su evangelio nos llama a los pecadores para salvación, y 3) porque él envía a los que son salvos para llevar el mismo evangelio de salvación a los todavía perdidos en la condenación eterna.

   Que quede claro, que el evangelio verdadero de Dios, el evangelio de la gracia, no fue solamente para Eva y Adán, ni solamente para los Gálatas, sino que también es la buena noticia para nosotros los pecadores en general de la actualidad, y sigue siendo la buena noticia para nosotros los que también pertenecemos a la iglesia elegida y llamada para salvación.  Igualmente, sigue siendo la buena noticia que debemos llevar a los que siguen perdidos en la condenación eterna.  Se trata del evangelio de la gracia cuyo personaje central es Jesucristo.

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[1] Catecismo Menor de Westminster; http://www.iglesiareformada.com/CatecismoMenordeWestminster.html, Pregunta y Respuesta # 4.

[2] https://es.wikipedia.org/wiki/Ekkles%C3%ADa