Ago 12

MIRA AL LADO, TIENES UNA IGLESIA, Por: Diego Teh.

MIRA AL LADO, TIENES UNA IGLESIA.

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 Colosenses 3:5-17.

Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del domingo 12 de agosto 2018, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.

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Este bosquejo corresponde al sermón # 07 de la serie: UNA VIDA CENTRADA EN EL EVANGELIO.

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   INTRODUCCIÓN: Tenemos una iglesia disponible.  No me refiero al edificio donde nos reunimos. Al edificio se le llama templo.  La iglesia son las personas que han sido llamadas por Dios para creer en Jesucristo y consagrar su vida a él para un servicio de por vida.  Cuando alguien dice que va al templo, lo que quiere decir es que va al templo, al edificio.  Pero, cuando decimos que vamos a la iglesia, aunque hay quienes todavía así lo entiendan, podría ser no necesariamente en el templo, sino en cualquier otro lugar donde pudieron haber acordado reunirse.  Por ejemplo, algunas veces nos reunimos en casas previendo que haya espacio para todos los que tengas que acudir.  Nos hemos reunido en locales amplios donde luego es apropiado llevar a cabo una convivencia con mesas para disfrutar juntos un refrigerio.  También hemos tenido la oportunidad de reunirnos en un estadio deportivo.  Aunque estos lugares no son templos, los cristianos que allí se reunieron son la iglesia.  Por otra parte, no se necesita un gran número de personas para conformar una iglesia, pues donde sea que se congreguen dos o más personas creyentes en Jesucristo con el fin de adorar a Dios, ellos son iglesia.  Hoy, los que estamos aquí reunidos, no deberíamos tener ninguna duda de que somos la iglesia de nuestro Señor Jesucristo.  Usted está en la iglesia.  Usted no está como en un club, como en un mercado, o como en su tienda o súper preferido, donde usted no tiene interacción con todos los que allí casualmente se encuentren. Pero, la iglesia no es así, usted tiene que estar plenamente consciente que no está solo, sino que hay otros como usted que necesitan de su ayuda, y que hay otros como usted que le pueden ayudar, y tenemos que estar en permanente interacción con ellos.   Los que están siguiendo los sermones de esta serie, podrán recordar que les he compartido acerca de mirar arriba: a Dios; de mirar atrás: a Cristo en la cruz; y hoy nos corresponde mirar a lado: a los hermanos que nos acompañan en nuestro viaje de fe a la patria celestial, a la iglesia llamada de entre los perdidos y condenados para que en Cristo recibamos salvación, la cual ya hemos recibido.

   El texto bíblico que hoy hemos leído, nos presenta a creyentes en Cristo, debidamente integrados a la iglesia no solo universal sino también local, de Cristo, interactuando con otros creyentes.  Basado en ello, les voy a predicar que el creyente que pertenece a Cristo y por ello a Su iglesia, necesariamente debe ejercer permanentemente interacciones dignas de la vida cristiana con los demás creyentes. / ¿Cuáles son las interacciones dignas de la vida cristiana que permanentemente el creyente necesariamente debe ejercer con los demás creyentes? / Siguiendo las palabras de nuestro texto bíblico, les presentaré algunas de estas interacciones, valga la pena aclarar, no ocasionales sino permanentes y dignas de la vida cristiana que el creyente necesariamente debe ejercer con los demás creyentes.

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   La primera interacción permanente y digna de la vida cristiana que un creyente necesariamente debe ejercer con los demás creyentes, es:

I.- RESPETARNOS MUTUAMENTE POR NUESTRA UNIÓN CON CRISTO.

   El apóstol Pablo, dando por hecho que se estaba dirigiendo a personas que ya habían renunciado a su vida despiadada resultante de no tomar en cuenta a Dios, y que ahora tras haber creído en el evangelio de Jesucristo, sus vidas estaban siendo transformadas por Dios mismo, les dice que él espera que ellos manifiesten una mejor manera de tratar a todas las personas, comenzando con las que ahora son su nueva familia, los creyentes que son la iglesia.  Les dice: “Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. / No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, / y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, / donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos” (Colosenses 3:8-11).  Todas las cosas que les dice que tienen que dejar, como la ira, el enojo, la malicia, la blasfemia, las palabras deshonestas, todas ellas tienen qué ver tanto con acciones como también con la manera de hablar al dirigirse a otras personas.

   De manera particular les enfatiza: “No mintáis los unos a los otros” (v. 9), Así lo hacían cuando sus vidas eran ajenas a Dios, pero ahora que son de Cristo, ya no deben hablar así.  Su vocabulario debe ser respetuoso para con todos.  Cuando dice: “los unos a los otros”, en este contexto se refiere al conjunto de creyentes que se reúnen en la iglesia.  La razón de no mentirles, ni agraviarlos con cualquier otro tipo de malas palabras, es que ahora, especialmente para los que están en la iglesia “Cristo es el todo, y en todos” (v. 11).  Cristo, “en todos” los que están en la iglesia, está presente.  Él está unido a nosotros, pero más bien por virtud de nuestra acción de fe en él, todos nosotros estamos unidos a él, y si él está en todos nosotros, entonces nosotros formamos su cuerpo, porque la iglesia es el cuerpo de Cristo, y por eso todos merecen ser respetados primeramente por todos los que formamos parte de ella.  Yo soy responsable de respetar a los demás, a ustedes.  Cada uno es responsable de respetar a todos.  Todos nos respetamos porque estamos unidos Cristo, quien está restaurando en todos nosotros la imagen de Dios que fue puesta en nosotros desde el principio de la creación.  Si antes, no éramos respetuosos, se entiende, porque estamos sin tomar en cuenta a Dios, pero ahora que en su Hijo Jesucristo le tomamos en cuenta, ya estamos siendo restaurados para dejar de ser irrespetuosos.

   Amados hermanos, tenemos una iglesia compuesta de personas a quienes Dios mismo en Cristo nos está restaurando conforme a Su imagen.  No es poca cosa. En nuestro trato o interacción con los demás creyentes como nosotros, hagámoslo lleno de respeto porque todos estamos unidos a Cristo.

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   La segunda interacción permanente y digna de la vida cristiana que un creyente necesariamente debe ejercer con los demás creyentes, es:

II.- TRATARNOS MUTUAMENTE CON EL CARÁCTER DE CRISTO.

   Pero, ahora que dejamos las cosas que nos complacía hacer cuando estábamos sin tomar en cuenta a Dios, ahora que tenemos que dejar que el revestimiento que Dios está haciendo en nosotros sea lo que moldee nuestra mejor manera de ser, ¿qué es lo que tenemos que hacer? ¿con qué vamos a reemplazar el mal carácter que antes nos distinguía?  El apóstol Pablo nos tiene la respuesta cuando dice a los Colosenses: “Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; / soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. / Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto” (Colosenses 3:12-14).  La lista de reemplazos que menciona el apóstol es básica porque eso no es todo, pero baste como ejemplo que nuestra nueva conducta espiritual por pertenecer a Cristo debe ser (1) de entrañable misericordia, (2) de misericordia, (3) de benignidad, (4) de humildad, (5) de paciencia” (v. 12).  Además, añade: (6) soportándoos unos a otros, y (7) perdonándoos unos a otros” (v. 13a).   Pero, la clave más importante de todo es lo que Pablo dice que “es el vínculo perfecto”, y se refiere con ello al (8) amor”, diciendo: “Y sobre todas estas cosas vestíos de amor” (v. 14).  Pero, todas estas cualidades de carácter son un recordatorio del carácter de Cristo que utilizó y sigue utilizando en su trato con nosotros y con todo aquel que se vincule con él por medio de la fe en su persona y obra.  Por eso, en su expresión san Pablo dice: “De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros” (v. 13b).  En nuestra interacción con los demás debemos tratarnos mutuamente con el carácter de Cristo.

   Especialmente en el versículo13, con respecto a la necesidad de soportar y perdonar a los creyentes que por alguna razón nos llegasen a causar algún agravio, el apóstol Pablo en dos ocasiones enfatiza la frase: “unos a otros”.  Si llegase a ser necesario, hay que soportarse “unos a otros”, hay que perdonarse “unos a otros”.  Estos “unos a otros”, no es una referencia a una relación de cristianos por una parte y de no cristianos por otra parte; sino que se trata de la relación entre un cristiano y los demás cristianos.  En otras palabras, se trata de la relación interna de todos los de la iglesia.  San Pablo es realista.  En los mismos que reconoce “como escogidos de Dios, santos y amados” (v. 12), no descarta que como todavía estamos en proceso de santificación, alguien, y ese podría ser yo, o podría ser usted, o podría ser un tercero, Dios nos libre, podríamos ser causa de ofensa o agravio a algún creyente.  En estos casos, somos responsabilizados a comprender por qué otros actúan equivocadamente o intencionalmente con malicia.  De todas maneras, si quien comete una falta no es un falso disfrazado de cristiano, sino que es un cristiano, ese tiene que ser soportado y perdonado.  Es nuestro hermano.  Esa persona es de la iglesia de nuestro Señor Jesucristo.  Hay que tratarlo con el carácter de Cristo que se está formando en nosotros.

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  La tercera interacción permanente y digna de la vida cristiana que un creyente necesariamente debe ejercer con los demás creyentes, es:

III.- ENSEÑARNOS MUTUAMENTE CON LA PALABRA DE CRISTO.

   Es verdad que ahora estamos dejando lo que fue nuestra manera de vivir cuando no tomábamos en cuenta a Dios.  También es verdad que ahora que hemos creído en Cristo, su carácter se está formando en nosotros, y por ello podemos tener una mejor interacción con cristianos y no cristianos. Pero, ¿qué tenemos qué hacer para que este proceso de perfeccionamiento siga creciendo en nosotros?  Queremos dejar de hacer intencionalmente todo lo que es incorrecto y pecaminoso que antes hacíamos.  Queremos que el carácter de Cristo se implante en nosotros, y ser semejantes a él en palabra y conducta.  Pero, ¿cómo lograrlo?  Es verdad que Dios está transformando nuestra vida, eliminando nuestra entrega premeditada al pecado, e implantando en nosotros su carácter divino manifestado en su santo Hijo, pero el apóstol Pablo tiene una instrucción más que dice: “La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales. / Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él” (Colosenses 3:16-17).  “La palabra de Cristo” es la clave mis amados hermanos.

   Un detalle relevante de esta instrucción apostólica acerca de “la palabra de Cristo”, es que “more en abundancia”.  ¿Es abundancia cuando una iglesia ofrece solamente 45 minutos de clase a la semana, y cuando una iglesia solamente quiere escuchar 20 minutos de predicación?  Creo que ni siquiera se puede decir que la palabra “mora”, porque para que se diga que algo “mora”, es que allí está todo el tiempo, no por temporadas y con vacaciones.  Pero, entre nosotros la palabra Cristo, debe morar.  ¿Qué es lo que cada quien debe hacer en este caso?  La instrucción primeramente dice: “enseñándoos y exhortándoos unos a otros” (v.16).  En nuestra interacción con los demás creyentes deberíamos enseñarnos mutuamente la palabra de Cristo.  Deberíamos mutuamente no tirarnos pedradas o indirectas, sino exhortarnos con la palabra de Cristo para corregirnos mutuamente cuando nos equivocamos o pecamos deliberadamente, para animarnos cuando el ánimo de algún hermano en la fe comienza a desmayar. Vale la pena hablar la palabra de Cristo en nuestras conversaciones unos con otros, que cualquier otra vana conversación.   Obviamente la palabra de Cristo, y toda palabra de Dios en general puede ser enseñada no solamente por hábiles maestros que la enseñan con destreza porque ese el don que han recibido de Dios, sino también a falta del don de la enseñanza también se puede enseñar con el don del canto, como igualmente instruye el apóstol Pablo, al decir: “cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales” (v. 16).  Pero, igual, sin el don de la enseñanza, y hasta sin el don del canto, también se puede enseñar la palabra de Cristo, con el don de la conversación que todos sin excepción sabemos hacer.  En nuestra interacción con otros creyentes, necesariamente debemos enseñarnos mutuamente la palabra de Cristo.

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   CONCLUSIÓN:    Amados hermanos, si queremos tener una vida centrada en el evangelio, Cristo no puede estar fuera de nuestra vida.  De hecho, él tiene que ser el centro, sino no podríamos ser cristianos, sino nuestro fundamento no será el evangelio de Dios. Una vida centrada en el evangelio implica que al mismo tiempo que pertenecemos a Cristo también pertenecemos a su iglesia que es su cuerpo, a través de la cual interactuamos con otros cristianos que también pertenecen a la iglesia.  En esa interacción, no olvidemos que necesariamente debemos:

I.- RESPETARNOS MUTUAMENTE POR NUESTRA UNIÓN CON CRISTO.

II.- TRATARNOS MUTUAMENTE CON EL CARÁCTER DE CRISTO.

III.- ENSEÑARNOS MUTUAMENTE CON LA PALABRA DE CRISTO.

   En verdad, es un privilegio contar con una iglesia aun si esta iglesia no tuviese un templo donde reunirse.  Lo que más vale es la iglesia porque es el conjunto de personas compradas a precio de la sangre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.

Jul 22

QUIERO QUE MI IGLESIA CREZCA, Por: Diego Teh.

QUIERO QUE MI IGLESIA CREZCA

2 Corintios 5:11-20.

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Predicado por el Pbro. Diego Teh, el domingo 22 de julio 2018, en la congregación “Cristo es el Camino”, de la col. Chuminópolis, de Mérida, Yucatán.

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Este sermón es el # 6 de la serie: EVANGELIZACIÓN.

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   INTRODUCCIÓN: Todos queremos que nuestra iglesia salga de su estancamiento de crecimiento, que crezca y se multiplique en nuevas misiones que también lleguen a ser iglesias. ¿No es así? Pero, no todos contribuyen con su testimonio, trabajo evangelístico y de discipulado, y aportaciones para que la iglesia crezca. ¿No es así también?  Es verdad que el crecimiento de la iglesia lo produce Dios y no ningún ser humano, pero esta verdad consiste en que Dios es quien produce la conversión desde el corazón de las personas para que estas sean verdaderamente cristianas, y así las prepara para unirse a su iglesia.  Sin embargo, se necesita que los cristianos vayamos a anunciar el evangelio a esas personas a quienes Dios mismo se encargará de darles la fe y ayudarles a creer en su Hijo Jesucristo.  Una iglesia cuyos miembros llevan a cabo su labor tal como Dios manda, es una iglesia que crece pronto, y que siempre seguirá creciendo, pero una iglesia cuyos miembros no demuestran interés ni siquiera en su propia preparación y crecimiento en el conocimiento de Jesucristo; y ni siquiera en su edificación espiritual, ¿qué se ha de esperar de una iglesia con esa actitud de irresponsabilidad de sus integrantes?  ¿Cuáles han de ser las experiencias de los cristianos que tienen iglesias crecientes?

  En este mensaje voy a predicarles que para que una iglesia crezca hay experiencias que necesariamente debe vivir cada cristiano que la representa.  / ¿Cuáles son las experiencias que necesariamente debe vivir cada cristiano, para crezca la iglesia que representa? / Basado en nuestro texto bíblico de 2 Corintios 5:11-20, les compartiré algunas de estas experiencias.

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   La primera experiencia que debe vivir cada cristiano para que crezca la iglesia que representa, es:

I.- EL TEMOR DEL SEÑOR.

   El apóstol Pablo, explicando cómo es que él y su equipo misionero habían sido exitosos en su labor de predicar a Cristo, y en consecuencia establecer nuevas y muchas iglesias en muchas ciudades del entonces imperio romano, les dice a los Corintios que su secreto es el siguiente: “Conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres; pero a Dios le es manifiesto lo que somos; y espero que también lo sea a vuestras conciencias” (2 Corintios 5:11). ¿Qué es lo que antes de dedicarse a persuadir a los hombres con el evangelio, dice Pablo que tenían él y todos los que trabajaban junto con él? ¿Qué es lo que dice él que conocían? La respuesta es bien clara en las palabras de este versículo: “el temor del Señor”; y en consecuencia ese “temor del Señor” que había en ellos, les impulsaba a dedicarse a persuadir a los hombres para que crean en el evangelio de Jesucristo.  Así lo hacían, y como resultado pudieron ver el surgimiento y crecimiento constante de muchas iglesias en muchas ciudades del imperio romano.

   Amados hermanos, la expresión “el temor del Señor”, es una referencia a la entrega total de Cristo el Señor a su misión de dar la vida por nosotros los pecadores necesitados de salvación, pues de otro modo seguiríamos en condenación.  Las veces que Jesús fue tentado a abandonar su misión, fue por su temor reverente y obediente a su Padre celestial, lo que le llevó a la perseverancia para lograr y obtener nuestra salvación. Su temor a Dios su Padre, le hizo perseverar en su misión.  Cuando más estuvo tentado, Jesucristo le dijo a su Padre celestial con toda decisión: “Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad” (Mateo 26:42).  Cuando Pablo dice que “conociendo, pues, el temor del Señor, persuadimos a los hombres”, lo que está diciendo es que, si Cristo no renunció su misión por nosotros, también nosotros tenemos que proclamar su evangelio sin renunciar este deber que también nos fue dado en la gran comisión.  El pensamiento que debería embargar nuestras mentes es: Si Cristo dio su vida por mí, o por nosotros, entonces, yo y cada uno de nosotros estamos en deuda con él; y lo menos que podemos hacer, es llevarles el mensaje de salvación que entrega el evangelio, porque lo haremos con la mentalidad de Cristo de que estamos haciendo la voluntad de Dios.  Si este temor del Señor fuese nuestro impulso para llevar el evangelio a otros, sin duda que muy pronto veremos el despegue y crecimiento de nuestra amada iglesia.

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   La segunda experiencia que debe vivir cada cristiano para que crezca la iglesia que representa, es:

II.- EL AMOR DE CRISTO.

   Luego de explicar que “el temor del Señor” es su primera experiencia que los impulsaba a predicar el evangelio de Cristo, y establecer iglesias, añade que hay algo adicional que él y su equipo también experimentaban.  Él dice a los Corintios: “Porque el amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió por todos, luego todos murieron” (2 Corintios 5:14).  Se sentían constreñidos por el amor de Cristo, y eso les impulsaba a predicar el mismo amor de Cristo, lo cual hacía que la gente entregara sus vidas a Cristo, y se unían a alguna de las iglesias que ellos estaban estableciendo.  Ser constreñido por el amor de Cristo, significa que al saber por la palabra de Dios cómo funciona este amor primero en la experiencia personal, uno siente inevitablemente un impulso de hacer saber acerca de este amor a otras personas.  Así es como Pablo y su equipo, iniciaron y vieron crecer no una sino muchas iglesias en tan poco tiempo.

   Amados hermanos, cuando el amor de Cristo ya es una realidad en la vida de una persona, automáticamente uno se va a sentir impulsado a compartir su experiencia con otras personas.  Pero, si uno no ha conocido o valorado ese amor divino, es entonces cuando uno no siente el impulso y necesidad de compartir el mensaje del amor de Dios, porque o no lo tiene, o no lo valora; y entonces, ¿cómo contribuirá tal persona a que su iglesia crezca?   Sin embargo, quien ha conocido ese amor, y lo valora, se da cuenta que ello es un bien importantísimo no solo para su propia vida, sino que lo puede ser también para otros, y entonces se siente divinamente impulsado para hablar a otros de ese amor.  Y sin duda que habrá personas que necesitando de ese amor de Cristo, se apropiarán de ello, y se unirán a una iglesia. Por lo general la mayoría de las personas que creen en el amor de Cristo, se unen a la iglesia de la persona o personas que le hablaron de ese amor, y así es como usted verá el crecimiento de su iglesia.  Hágalo, y verá.  Estoy seguro que usted es constreñido por el amor de Cristo, solamente le hace falta valorar ese amor que usted ha recibido.

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   La tercera experiencia que debe vivir cada cristiano para que crezca la iglesia que representa, es:

III.- EL VIVIR PARA CRISTO.

  Extendiendo Pablo su reflexión acerca del amor de Cristo, indica que por ese amor Cristo murió por todos, y entonces inmediatamente señala también lo que se espera de aquellos por quienes Cristo murió. Dice él que Cristo murió: “… para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos” (2 Corintios 5:15).  Pablo, explica bien claro que lo esperado por Dios para todos los que creen que Cristo murió por ellos, que entonces “ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos”. Es decir, todo aquel que decide hacerse discípulo de Jesucristo, ya no debe trazar su proyecto de vida para sus propios intereses, descartando a quien dio su vida por él.  O sea, que uno debe vivir para Cristo.  Y eso, es lo que Pablo mismo estaba haciendo.  Estaba viviendo para Cristo. Entonces, al vivir para Cristo, como lo hacen todos los que viven para Cristo, se interesaba en enfocar sus esfuerzos, para que otras personas se hicieran discípulos de Jesucristo.  Es así como el apóstol Pablo, y todos los discípulos que integraron su equipo misionero, viviendo no para sí sino para Cristo, vieron surgir y crecer por todas partes, no solamente una sino muchas iglesias.

   Amados hermanos, es evidente que un gran porcentaje de los creyentes que se congregan en las iglesias, incluyendo la nuestra, aquí, no se duda de que verdaderamente hayan creído que Jesucristo, pero en realidad no están viviendo por Cristo.  Espero que usted no sea uno de ellos.  Y si lo es, pues ya sabe usted que no solamente tiene que creer en Jesús, ni debe vivir no solo para los propios y legítimos intereses de usted, sino que también tiene que vivir para Cristo quien para sacarle de la condenación eterna murió por usted para darle no solamente salvación sino también vida eterna.  ¿No amerita todo lo que hizo por usted y por todos nosotros, que cada quien, pero todos a la vez, realmente vivamos para él, haciendo lo que nos ha comisionado hacer?  Cuando cada quien hagamos eso en esta iglesia, entonces se podrá ver los resultados de una iglesia que por voluntad de Dios surgió para crecer, y no para quedar estancada por más de 30 o 40 años. El crecimiento será notable.  Pero, por ahora, hace falta que usted, yo, y todos los que nos congregamos en este lugar, tomemos la decisión de realmente vivir para Cristo, pues solo así podremos hacer nuestra tarea y ver los resultados que tanto hemos anhelado, de tener una iglesia creciente.

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   La cuarta experiencia que debe vivir cada cristiano para que crezca la iglesia que representa, es:

IV.- EL PREDICAR A/DE CRISTO.

   Cuando el apóstol Pablo explicó a los Corintios acerca del conocimiento del temor del Señor que él y su equipo misionero tenía, agregó que por ello: “persuadimos a los hombres” (cf. 2 Corintios 5:11).  Y después de explicar acerca de la experiencia de ser impulsados por el amor de Cristo, y acerca de la necesidad e importancia de vivir para Cristo porque él fue quien murió por todos, añade también lo siguiente al final del versículo 18 diciendo que Cristo: “nos dio el ministerio de la reconciliación” (2 Corintios 5:18).  Y al final de versículo 19 vuelve a recalcar que “… nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación” (2 Corintios 5:18,19).  Todas estas frases son una indicación que para que la obra de Cristo se extienda, se propague, y en consecuencia para que una iglesia crezca, se requiere de persuadir, y reconciliar a las personas con Dios por medio de la palabra.  Es el equivalente de lo que en otras palabras diríamos que se trata de predicar a Cristo, o predicar de Cristo.

   Amados hermanos, una de las razones por las que una iglesia se estanca y no crece es porque deja de predicar el evangelio fuera de las cuatro paredes de su templo.  Es verdad que no dejan de predicar el evangelio, pero solamente desde el púlpito a los mismos creyentes que allí se congregan.  Solamente las iglesias que dan el paso de llevar el evangelio a la gente que están fuera de los templos, son las iglesias que crecen, porque es allá donde se persuaden a las personas para que acepten a Jesucristo como su señor y salvador.  Es allá donde se enseña a las personas a reconciliarse con Dios para recibir la salvación eterna.  Es solamente que yendo a donde la gente está, que podremos alcanzar personas que podrán venir, o más bien añadidas a esta iglesia; y así tendríamos una iglesia creciente.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, todos necesitamos experimentar: 1) el temor del Señor; 2) el constreñimiento del amor de Cristo; 3) el vivir para Cristo en gratitud por haber él muerto por nosotros para nuestra salvación; y 4) predicar a Cristo, y de Cristo a la gente que nunca por sí solos van a dar el paso de venir a escuchar de Cristo en este lugar.   Si cada uno de nosotros puede decir con toda honestidad y sinceridad: QUIERO QUE MI IGLESIA CREZCA, entonces, busquemos descubrir cada una de estas cuatro experiencias que hoy hemos encontrado en la enseñanza apostólica de Pablo a los Corintios.

Ene 14

FUNCIONES DE LA IGLESIA CON UNIDAD, Por: Diego Teh.

FUNCIONES DE LA IGLESIA CON UNIDAD

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Romanos 12:1-3.

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Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la iglesia “El Divino Salvador” de de Mérida, Yucatán; el domingo 14 de enero 2018, a las 11:00 horas.

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   INTRODUCCIÓN: Estamos en la plena era de la robótica. Actualmente se fabrican robots humanoides que simulan la forma y los movimientos del ser humano. El año anterior (2017) se construyó un robot que fue llamado(a) Sophia. Una publicación de la BBC del 30 octubre 2017, dice que “Su piel está hecha de una silicona especial, imita más de 60 gestos y expresiones humanas, las cámaras de sus ojos de robot humanoide registran y analizan lo que ve…”[1]. ¿Cree usted que es tan sencilla su composición mecánica y electrónica para que Sophia pueda hacer todos esto?  Además, el periódico El Financiero en una publicación del 2 de noviembre 2017, describiendo a este(a) robot Sophia, dice que: “… tiene un rostro femenino que puede mostrar emociones. Sophia habla inglés. Sophia hace bromas. Podrías tener una conversación razonablemente inteligente con Sophia”[2].  ¿Se imagina usted, toda la complejidad electrónica y mecánica de este robot para que pueda llevar a cabo las funciones para las cuáles fue diseñada? Todo esto es asombroso, pero, la competencia sigue, pues apenas el reciente 22 de diciembre 2017, un equipo de científicos de la Universidad de Tokio, anunciaron en una revista la creación de dos nuevos robots humanoides llamados Kenshiro y Kengoro.  En el canal de televisión RT (Russia Today) se explicó que “Kengoro es el más avanzado de los dos robots. Es capaz de hacer flexiones, abdominales, flexionar la espalda, etc…”, y se señaló que “cada vez se elaboran robots más complejos y con funciones más diversas”[3].  Interesante, ¿verdad?

   Imagínese lo complejo que es nuestro cuerpo humano, y todavía más interesante que a pesar de todas sus complejidades, funciona con una maravillosa coordinación, excepto cuando le ha alcanzado alguna enfermedad. Por ejemplo, ¿Sabe usted cuántos huesos tiene nuestros cuerpos? Una vez desarrollado por completo, el cuerpo humano tiene 206 huesos y 230 articulaciones. Todos en su conjunto funcionan a la perfección para todos nuestros movimientos y funciones.  Ninguno es inútil, todos son útiles para el correcto funcionamiento de los demás miembros del cuerpo. El cráneo tiene 28 huesos —8 craneales, 14 faciales y 6 en el oído—. Tenemos, además, 26 vértebras en total: 7 cervicales, 12 dorsales, 5 lumbares, el sacro y el coxis. En el tórax tenemos 25 huesos: el esternón y 24 costillas[4].  Y además de huesos, tenemos tendones, venas, diversos sistemas: el nervioso, el respiratorio, el reproductor, etc…  Cada milímetro de nuestro cuerpo está saturado de células vivas que en su conjunto hace que nuestro cuerpo funcione maravillosamente.

   En la lectura bíblica de hoy, se nos presenta un cuerpo igualmente complejo, maravilloso, y funcional que se llama iglesia, que surgió de la mente y corazón de Dios, y que ahora se encuentra establecida aquí en la tierra, y le conocemos también como el cuerpo de Cristo.  El apóstol Pablo lo presenta comparándolo con el cuerpo humano para resaltar su complejidad, pero al mismo tiempo indica que este cuerpo de Cristo, la iglesia, es excelentemente funcional.

   En el mensaje de este momento, basado en nuestra lectura bíblica de Romanos 12:1-5, voy a predicarles según nuestro texto bíblico, que el cuerpo de Cristo compuesto por muchos miembros tiene funciones que se deben llevar a cabo con unidad. / ¿Cuáles son las funciones del cuerpo de Cristo que se deben llevar a cabo con unidad? / Específicamente, les voy a explicar algunas de estas funciones la iglesia debe llevar cabo con unidad?

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   La primera función que la iglesia como cuerpo de Cristo, tiene que llevar a cabo con unidad, es:

I.- ADORAR A DIOS DE MANERA RAZONADA.

   Las primeras palabras del apóstol Pablo que leemos en Romanos 12, dicen: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (v. 1).  Cuando el apóstol Pablo instruye a los cristianos romanos a que deben presentar sus “cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios”, está usando una metáfora o comparación con el sacrificio de un cordero que los israelitas tenían que ofrecer para presentar a Dios su adoración.  Aquellos sacrificios representaban dos cosas: la primera, que el adorador por ser culpable de pecado no pudiendo pagar por su pecado, ofrecía a un animal físicamente perfecto, que representara su vida, pues solamente así podía acercarse a Dios; la segunda, que la sangre que era derramada, representaba el precio que se debería pagar por el pecado, que aun siglos antes de Jesucristo, ni una persona, ni un animal sacrificado podía pagar, sino solamente el ser prometido por Dios que ellos esperaban, pagaría con su propia vida y derramamiento de su sangre, el precio del perdón de los pecados de las persona que tenga arrepentimiento de sus pecados.  Este ser, fue Jesucristo. Pero, ahora que Cristo fue la persona que pagó por nuestros pecados, ya no es necesario el sacrificio sangriento de animales, ni sacrificio sangriento humano que no tiene valor para auto redimirse, sino que por gratitud a Dios porque su Hijo dio su vida por nosotros los pecadores, se nos pide que presentemos nuestros “cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios”, lo cual quiere decir que no tenemos que ofrecer sangre, sino adoración y una vida santa.  Este deber no es de uno solo, ni de unos cuántos, sino de todos los creyentes que conformamos la membresía del cuerpo de Cristo.

   Este “sacrificio vivo, santo, agradable”, debe ser ofrecido nada menos que “a Dios”.  El énfasis que añade el apóstol Pablo es que la vida de adoración debe ser ofrecida a Dios, y no a otro destinatario. La razón de dicho énfasis es porque en aquellos tiempos, en su entorno los romanos ofrecían cultos a criaturas como a los césares que eran considerados como dioses, a los astros, a la naturaleza, y hasta los animales. Y ofrecer culto a Dios no era lo mismo que ofrecer culto a toda aquella multitud de falsedades divinas que ellos conocían. Dios y solo Dios tiene que ser la mira de nuestra adoración. / Y al final de estas palabras en el versículo uno, el apóstol Pablo llama “culto” a esta adoración, y dice que debe ser hecha de manera “racional”.  El cuerpo de Cristo, la iglesia nunca debe dar a Dios una adoración en la que no estemos usando la razón en cada palabra que se dice por quienes nos presiden el culto; en cada palabra que decimos al leer, cantar, u orar; y en cada acto que nos corresponda llevar a cabo.

  A manera de observación, tengo que decirles que hay cultos que en algunos lugares y que muchas personas ofrecen, aunque esencialmente están dirigidas a Dios, en tales cultos las personas no usan bien la habilidad de razonamiento. Es más, en algunos de ellos la gente pierde la razón, y eso no corresponde al “culto racional” al cual se refiere el apóstol Pablo.  Los cultos no racionales, son aquellos en los que solamente hay un total desenfreno de las emociones que resultan en palabras, gritos, movimientos, y gestos, que ni siquiera son requeridos por la palabra de Dios para el ofrecimiento de su culto. Sin embargo, si el culto realmente es para Dios, aunque implica el uso de nuestra fe, de nuestras emociones, de nuestros movimientos, y de nuestra voluntad, debe también ser ofrecido usando nuestro razonamiento para comprender lo que hacemos para Dios, y lo que recibimos de Él como beneficio en el culto.

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   La segunda función que la iglesia como cuerpo de Cristo, tiene que llevar a cabo con unidad, es:

II.- RENOVAR EL ENTENDIMIENTO.

   En el versículo dos leemos que el apóstol dice: “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (v. 2).  Aquí hay una responsabilidad.  El cristiano no puede seguir pensando tal como pensaba cuando vivía ajeno al conocimiento del evangelio de Dios.  Ahora, tiene que renovar su entendimiento.  Esta renovación, consiste en hacer a un lado nuestra manera de tomar decisiones según estábamos acostumbrados a tomarla simplemente porque así lo hacíamos o porque así lo aprendí en mi familia.  Ahora, es necesario que aprendamos las normas sabias y eficaces del evangelio. Es necesario, por lo menos leer la palabra de Dios, pero también es necesario estudiarla, meditarla, pero sobre todo comenzar a practicarla.

   Los miembros del cuerpo de Cristo tenemos esta gran responsabilidad. No podemos alimentar nuestro entendimiento con las tendencias sociales que descartan el temor de Dios. No podemos alimentar nuestro entendimiento con moralismos de las literaturas clásicas universales.  Es solamente el evangelio que da un entendimiento sabio y efectivo a toda persona. Con más razón, el cristiano necesita el evangelio, pues es solamente el evangelio lo que va a renovar todo el entendimiento que antes ha estado en nuestra cabeza, lo cual no nos había transformado en mejores personas sino en peores hijos, esposos, padres, estudiantes, trabajadores.  Dios quiere mejores personas y nos ofrece su santo evangelio para hacernos mejores personas que reflejemos la excelencia y la obediencia de Cristo.

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   La tercera función que la iglesia como cuerpo de Cristo, tiene que llevar a cabo con unidad, es:

III.- TRATAR CON HUMILDAD A TODOS.

   En el versículo tres leemos que el apóstol Pablo dice: “Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno” (v. 3).  Sin duda, que Pablo se daba cuenta de que en las iglesias donde había servido, se habían integrado personas que se entregaban a la fe, y deseaban vivir conforme a la voluntad de Dios, pero estaban luchando con sus malas costumbres de no tratar bien a sus semejantes.  Había nuevos creyentes que, por diversas ventajas sociales, políticas, o económicas se sentían superiores a los demás.  Es especialmente para estas personas por quienes el apóstol Pablo decía “que no tenga más alto concepto de sí”.  Nadie es más que otro.  Todos tenemos la misma dignidad de la imagen de Dios. Nadie debe ser menospreciado por alguna desventaja que haya tenido por circunstancias de la vida.

   El cuerpo de Cristo, la iglesia somos instruidos para ser humildes con los demás. Debemos desechar de nuestra relación con los demás, toda aparición de altivez, pues finalmente es una ofensa para Dios mismo al menospreciar a nuestros hermanos en la fe a quienes Dios ha querido darles la gracia de buscarle para la salvación.  Es igualmente de pecaminoso, no ser humildes aun con personas que no han venido a la fe, porque lejos de demostrarles el buen resultado de estar en el cuerpo de Cristo, les damos la impresión de que en el cuerpo de Cristo en el cual estamos en relación con Cristo, no vale la pena, porque no hay mejora alguna de nuestra conducta, lo cual no es así.  Seamos humildes con propios extraños, pues eso contribuye a alcanzar a otros para Cristo.

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CONCLUSIÓN: Amados hermanos, nuestra amada iglesia El Divino Salvador, es parte del gran Cuerpo universal de Cristo. Aunque aquí entre nosotros mismos, funcionamos como un solo cuerpo que tiene más de 400 miembros.  Todos en unidad debemos llevar a cabo las funciones para los cuales Dios nos diseñó.  Debemos adorar unidos no conforme a nuestras invenciones sino conforme al razonamiento fundamentado en el conocimiento de la palabra de Dios. Debemos renovar nuestro entendimiento unidos, para que con la mente de Cristo en nosotros aprendamos a tomar mejores decisiones, para que con el evangelio de Cristo en el entendimiento hagamos no lo que promueven las tradiciones humanas sino las cosas correctas que Dios promueve en su palabra revelada.  Todos en unidad debemos tratar de manera humilde a los que se congregan junto con nosotros, aunque también tenemos que extender este trato con propios y extraños.  La iglesia El Divino Salvador no somos una iglesia que fomenta divisionismo, sino que somos una iglesia que lleva a cabo todas sus funciones con unidad.  La alta cantidad de miembros que tenemos diferentes temperamentos, formaciones, y opiniones, etc… no son causa de divisionismo, sino que nuestro número de miembros es precisamente el instrumento de Dios para guardar la unidad en todas las funciones que llevamos a cabo.

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[1] http://www.bbc.com/mundo/noticias-41803576

[2] http://www.elfinanciero.com.mx/tech/sophia-la-primera-robot-humanoide-que-cuenta-con-ciudadania-reaviva-debate-sobre-la-ia.html

[3] https://actualidad.rt.com/actualidad/258170-equipo-japones-crea-robot-humanoide-avanzado

[4] https://www.vix.com/es/btg/curiosidades/2011/03/17/cuantos-huesos-tiene-el-cuerpo-humano