Jun 28

YO SOY EL CAMINO, Por: Diego Teh.

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YO SOY EL CAMINO

Juan 14:1-14.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Unidad en Cristo” de la col. Morelos Oriente, de Mérida, Yucatán; el día domingo 28 de Junio del 2015, a las 18:00 horas, el día de la recepción de 5 nuevos miembros de la congregación: Lizet, Keily, Ana, Merari, y Oscar

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   INTRODUCCIÓN: En nuestro pasaje bíblico, todo comienza con una conversación que Jesús tuvo con sus discípulos la noche de la última cena con ellos, en la que él hace una declaración que motivó a que el apóstol Tomas hiciera una pregunta con respecto a las palabras de Jesús.  Jesús dijo: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros.  /  Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.  /  Y sabéis a dónde voy, y sabéis el camino.  /  Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?” (Juan 14:2-5).  La pregunta de Tomás fue enfocada hacia cómo saber el camino para llegar a dónde se iría Jesús, allá en “la casa” (obviamente celestial) de Dios el Padre de Jesús, donde Jesús prepararía lugar para sus discípulos.   Fue en respuesta a esta pregunta de Tomás que Jesús hizo una triple declaración diciendo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6), pero he considerado compartirles en este mensaje solamente la primera parte que dice: “Yo soy el camino,…”.

   Específicamente, en este mensaje les voy a compartir que cuando Jesús afirma: “Yo soy el camino”, explica según el contexto de la conversación, que él es “el camino” para diversos objetivos que favorecen la relación humana para con Dios.  /  ¿Cuáles son los diversos objetivos que siendo Jesús “el camino” favorecen la relación humana para con Dios?  /  Mediante una observación de toda la conversación relatada en el texto bíblico de Juan 14, les señalaré cuáles son algunos de los objetivos que siendo Jesús “el camino” favorecen la relación humana para con Dios.

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   El primer objetivo que siendo Jesús “el camino” favorece la relación humana para con Dios, es:

I.- PARA ACUDIR A LA CASA DEL PADRE.

   En mayo 2013 durante un viaje que pastores y ancianos realizamos en autobús privado rumbo a Zapopan, Jalisco, todos teníamos conocimiento de que pasaríamos a Tejalpa, Morelos para dejar allí a la familia de uno de los pastores, y para pasar la noche en la iglesia de ese lugar.  Los hermanos de allí nos estarían esperando a las 6:00 de la tarde para darnos hospedaje.  Pero alguien sugirió tomar otra carretera como atajo para llegar pronto a Tejalpa; por lo que los responsables del viaje dieron al chofer la instrucción de tomar la ruta alterna.  Luego de tomar el “atajo”, a cierta distancia aparecieron entronques con letreros que indicaban destinos locales, pero ninguno indicaba cuál carretera seguir para llegar a Tejalpa.  Nadie sabía qué hacer en esos momentos, pues no había disponibilidad de GPS, ni los dos choferes conocían la ruta, y además por seguridad había temor de preguntar a desconocidos en la carretera, por lo que gracias a que se pudo realizar una llamada a hermanos del estado de Morelos, fuimos orientados para un nuevo entronque y retornar al camino correcto que debió servirnos como atajo.  Por fin llegamos a la puerta de la iglesia a las 10:00 de la noche (con cuatro horas de atraso), cuando ya los hermanos estaban preocupados por nuestra tardanza, e incluso les habíamos afectado su agenda de aquella noche.  ¡Qué problemático es no saber el camino correcto hacia un destino al que uno quiere llegar!; pero es mucho más problemático no saber cuál es el camino correcto para llegar al cielo de Dios el Padre, porque tiene que ver con nuestra necesidad de salvación, pero gracias a Dios que Jesús es el camino para cada pecador.

   Cuando Jesús afirmó “Yo soy el camino”, se refirió en primer lugar a que él es el camino a donde él anunciaba irse para preparar lugar para cada discípulo: “la casa de mi Padre”, pero no se estaba refiriendo al templo que también era considerado como la casa de Dios a lo que él también llamó en otras ocasiones como la casa de su Padre (Cf. Juan 2:16, en la primera purificación del templo), sino que Jesús se refirió al cielo del Padre usando figuradamente el diseño del templo que tenía diversos aposentos o moradas.  Pero, ¿por medio de qué o cuál camino se puede llegar al cielo del Padre?   En aquellos tiempos, en todos los países y ciudades del imperio romano, al cual pertenecía toda Palestina donde Jesús nació y ejerció su ministerio, había una expresión popular que decía: “todos los caminos conducen a Roma”, ciudad hacia la cual, partiendo desde todos los países y ciudades del imperio, se construyeron más de 400 vías -unos 70.000 kilómetros- para comunicar la capital, Roma, el centro donde convergía el poder del imperio con las provincias más alejadas[1].  Es probable que debido a que en la mentalidad de la gente no importaba cual camino tomar, pues finalmente les llevaría a Roma, Jesús les aclaró por medio de la metáfora del camino romano, que para llegar al cielo del Padre (no a Roma), no había ni 400, ni 300, ni 200, ni 100, incluso ni siquiera 2 caminos, sino solo un camino que era, ha sido, y es solamente él mismo.

   Amados hermanos que hoy por el determinado consejo de Dios, van a ser recibidos como miembros de esta congregación, que bueno que ya saben que ser miembro de una iglesia no significa salvación.  Si uno se hace miembro porque ya es salvo en Jesús, ¡qué bueno!, vale la pena, pero si uno se hace miembro sin ser salvo por medio de Jesús, tal persona sigue en condenación eterna.  Ninguna membresía de ninguna denominación puede salvar y hacer que por medio de su organización una persona llegue y entre al cielo del Padre, por más cristiana que esta sea, y ni por más apegada que esté su doctrina a las Sagradas Escrituras.  Recuerden siempre que solo Jesús es el camino para llegar al cielo del Padre.

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   El segundo objetivo que siendo Jesús “el camino” favorece la relación humana para con Dios, es:

II.- PARA RECIBIR EL PODER DEL PADRE.

  Durante la enseñanza-conversación entre Jesús, Tomás, Felipe, y los demás discípulos, Jesús les dice a todos ellos: Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.  /  De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre” (Juan 14:11,12).  Mediante esta explicación, lo primero que Jesús resalta es que él es Dios porque él es en el Padre y porque el Padre está en él, y les dice que las obras que él ha estado haciendo y que nadie más puede hacer son la evidencia de que él realmente es Dios.  Y tanto fariseos como saduceos, así como el la gente común reconocían que sus obras no eran de humano, pero tampoco de demonio (Cf. Juan 7:15-21; 10:19-21), por lo que por lógica tenía que ser de Dios.   Pero lo que quiero enfatizar en este mensaje es que para los que creen en él, dice Jesús que: “las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará”, y la razón que él da para ello es “porque yo voy al Padre”.   Gracias a que Jesús se fue hacia el Padre, los creyentes podemos ahora recibir el poder de Dios necesario para realizar las obras que manifiestan el amor salvador de Dios hacia los pecadores, por lo que ese poder solamente se puede adquirir por medio de Jesús el camino para recibir el poder del Padre.

   Amados hermanos que hoy son recibidos como miembros de esta congregación, se están uniendo a un cuerpo que debe estar ocupado en hacer las obras de Dios, pero hacer la obra de Dios no es nada fácil, debido a que su naturaleza no es humana sino divina, por lo que ustedes tienen el poder de Dios a su disposición por medio de Jesús el camino.  Ustedes no deben ser como aquellos que siempre andan diciendo que no pueden hacer esto o aquello porque no tienen experiencia ni idea de cómo hacerlo, pues en el servicio a Dios ninguna obra se realiza en base a la experiencia sino en base al poder de Dios.  Atrévanse a realizar nuevos retos, planes, y proyectos en la obra de Dios, y acudan en busca del poder necesario por medio de Jesús, entonces cada quien verá gloriosos resultados nunca antes vistos en esta amada congregación.

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   El tercer objetivo que siendo Jesús “el camino” favorece la relación humana para con Dios, es:

III.- PARA HACER ORACIONES AL PADRE.

  Otra de las cosas que Jesús dijo a sus discípulos durante aquella conversación la noche de la última cena con ellos, está relacionada con la oración.  Lo que dijo al respecto fue: “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.  /  Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré” (Juan 14:13,14).  Con respecto a estas palabras, primero vamos a observar que cuando se pide algo al Padre, dice Jesús en dos ocasiones que se tiene que pedir “en mi nombre” (hablando de él).  Nadie tiene el derecho y ni siquiera el privilegio de orar a Dios por su propio mérito, sino que tiene que decirle a Dios que su oración la está haciendo en el nombre de Jesús.  Por eso es importante que al terminar toda oración le digamos a Dios que tal oración se la hacemos en el nombre de Jesús.   Por eso estoy diciendo en este punto que Jesús es también el camino para hacer oraciones al Padre.   Pero otro detalle que debemos observar en estas palabras de Jesús es que también en dos ocasiones él dice que cuando se pida algo en su nombre, “yo lo haré”.  Finalmente, si alguien necesita algo de Dios, el que concede la respuesta correspondiente es Jesús mismo que es uno mismo con el Padre, pero es importante y necesario que toda oración sea hecha en su nombre.

   Al respecto de la unión que hay entre el Padre y Jesús que aunque son personas distintas de la Divinidad, hay algo propio en sus naturalezas que los hace ser un solo Dios, tal como momentos antes Jesús se lo había explicado al apóstol Felipe quien quería que le mostraran al Padre, pero recibió como respuesta de Jesús las siguientes palabras: “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?  /  ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras.  /  Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras” (Juan 14:9-11).  Orar al Padre por supuesto que es lo mismo que orar a Jesús, por ser ellos dos uno solo al mismo tiempo que son dos, pero cuando Jesús enseña que se ore en su nombre está diciendo que cuando se haga una oración a Dios del cual él es parte, esta oración solamente puede ser escuchada y respondida por Dios si se le dice a Dios que tal oración es hecha por los méritos de Jesús, especialmente por el mérito de haber dado su vida por los pecadores que han der ser salvos por creer en él.

   Amados hermanos, les ruego que no descuiden utilizar el nombre de Jesús al terminar toda oración que ustedes le dirijan a Dios.  Jesús es el camino para que nuestras oraciones lleguen a Dios.  Sin él, sin la mención de su nombre, sin su mediación no habrá ni atención ni respuesta a ninguna oración, por más elocuente que esta se haya hecho.  Cuando les toque orar para ofrecer a Dios un culto, terminen su oración diciendo que se ofrece el culto en el nombre de Jesús, porque un culto que no se ofrece en su nombre no va a ser recibido por el Padre porque no hay en ninguno de nosotros nada que haga merecer que nuestro culto sea recibido.  Lo mismo cuando se haga una oración de confesión de pecados, ya sea personal o colectiva; lo mismo cuando se haga una oración de intercesión ya sea pastoral o fraternal, tiene que hacerse en el nombre de Jesús.  Que no se les olvide este requisito de la oración, al mismo tiempo que no se les olvide que Jesús es el camino para hacer llegar nuestras oraciones al Padre.

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CONCLUSIÓN: Amados hermanos, ahora voy a recordarles que como 1500 años antes de Jesús, Dios le dijo a Moisés que su nombre es: “YO SOY EL QUE SOY” o solamente “YO SOY” (Exodo 3:14).  Al usar Jesús estas palabras “YO SOY” en más de siete ocasiones, con ellas estaba afirmando que él es Dios, y siempre lo combinó con otras imágenes con las que enfatizaba alguna cualidad de su ser divino, como cuando dijo: “Yo soy la luz del mundo”, “Yo soy el pan de vida”, “Yo soy la puerta de las ovejas”, “Yo soy el buen pastor”, etc…  Cuando dijo: “Yo soy el camino…”, estaba afirmando que él es Dios cuya misión a favor de los seres humanos es guiarlos hacia el cielo del Padre, hacia el poder de Dios, y hacia las respuestas de Dios.  Gracias a que Dios mismo por medio de Jesús nos proveyó el camino a la gloria eterna.

[1] http://www.erroreshistoricos.com/ipor-que/256-todos-los-caminos-conducen-a-roma.html

Sep 04

PARA SER CONSOLADO EN LA ETERNIDAD, Por: Diego Teh.

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PARA SER CONSOLADO EN LA ETERNIDAD

Lucas 16:19-31.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, durante el funeral del hno. Miguel Angel Tenorio Suárez, del Fracc. Paseos de Itzincab, Umán, Yucatán; el día jueves 4 de septiembre del 2014 en su domicilio, y el viernes 5 de Septiembre del mismo año en el cementerio de Umán, Yuc .

http://www.diegoteh.com/bosquejos/audiodelossermones/140904paraserconsoladoenlaeternidad.mp3

  INTRODUCCIÓN: Hoy ha llegado a la vida de ustedes un gran cambio inesperado.  En un caso como el que hoy ha sucedido a ustedes, llegan las dudas, los sentimientos de culpa, el shock, el aturdimiento, la angustia, la tristeza, el enfado, el alivio, el miedo, la vergüenza, etc…   Por eso, en esta ocasión les compartiré el glorioso mensaje del evangelio con el objetivo de consolar el alma de cada uno de ustedes, especialmente la de los familiares del hermano fallecido, como a su esposa, hijos, madre, hermanos, y sobrinos que hoy se encuentran aquí reunidos.  Hoy tanto familiares como amistades, compañeros, y hermanos en la fe, todos estamos conmocionados por la decisión de Miguel, pero lo hecho, hecho está, y ya no podemos revertirlo, por lo que todo lo concerniente acerca de él y su salvación, queda en manos de la gracia soberana de Dios.  Ahora, es tiempo no de buscar causas, ni culpables; ni es tiempo para reproches o auto recriminación, pues nada de eso serviría para mejorar lo concerniente a la eternidad de Miguel.  Sin embargo, hoy más que nunca cada uno de nosotros debe ocuparse en saber cómo nosotros enfrentaremos la eternidad al que cada día nos estamos dirigiendo.

   El texto del evangelio que hoy compartiré con ustedes, nos tiene claras indicaciones de lo que debemos hacer desde ahora, para que nuestro destino no sea catastrófico ni tormentoso, sino que sea lleno de consuelo que comience ahora y permanezca para la eternidad, tal como observaremos en la lectura acerca de Lázaro quien en la eternidad “es consolado” (v. 25).  /  ¿Cuáles son las indicaciones de lo que debemos hacer desde ahora?  /  Prestemos atención a las siguientes indicaciones:

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  La primera indicación de lo que debemos hacer desde ahora, es:

I.- NO DEJES QUE LAS COSAS TERRENALES TE IMPIDAN LLEGAR AL CIELO.

   Es importante que observemos primeramente el estilo de vida que llevaba el hombre rico que Jesús relató, y el destino eterno en el que se encontró sorprendido después de haber muerto.  Jesús lo narró así: Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez.  /  Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas,  /  y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas.  /  Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado.  /  Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno” (Lucas 16:19-23).  Con esta breve biografía del rico podemos deducir cuáles eran sus intereses personales en esta vida.  Nótese solamente en su estilo de vestir “se vestía de púrpura y de lino fino”, en otras palabras se daba el lujo de llevar una vida de rey, ¡Qué bueno que tenía esa bendición de tener de todo!  Eso no es condenable.   Nótese también que en su vida social se la pasaba no con humildad sino con mucha vanidad, debido a que “hacía cada día banquete con esplendidez”, lo que demuestra que el fin principal de su vida era solamente disfrutar de los placeres terrenales, olvidándose incluso de los mendigos, de los enfermos, y de los hambrientos, etc… que estaban tan cerca y a la vista de él, que en el caso de una persona que tiene enfocada su vida no en sí mismo sino en la gloria de Dios, desarrolla una espiritualidad de servicio y generosidad hacia estas personas.   Lo terrenal era lo único que le interesaba, por lo que después de su muerte y sepultura se dio cuenta que se encontraba NO en el seno de Abraham (hebraísmo que usó Jesús para referirse al cielo).

    Mis amados, esto NO nos enseña que no debemos ocuparnos de las cosas terrenales como el trabajo, la recreación, las amistades, la vida social que sirven para nuestra superación, sana diversión, y buen compañerismo; sino que nos enseña que en medio de nuestra vida cotidiana no debemos dejar que nada de eso nos impida buscar a Dios y servirle “cada día”, pues si no, después de nuestra vida terrenal quedaríamos ajenos al lugar eterno más sublime que pudiéramos conocer, el cielo.

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  La segunda indicación de lo que debemos hacer desde ahora, es:

II.- NO DEJES DE BUSCAR LA MISERICORDIA DE DIOS DESDE AHORA.

   Ahora observemos en las palabras de Jesús cuál fue la primera reacción de aquel hombre rico.   Jesús lo describió así: “Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno.  /  Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.  /  Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado” (Lucas 16:23-25).   Notaron ¿cuáles fueron sus palabras al darse cuenta que él se encontraba “en tormentos” eternos?.   Primeramente dijo: “Padre Abraham”, expresión hebrea que se utilizaba para referirse figuradamente no a Abraham, sino a Dios.   Ahora sí, se da cuenta que necesita a Dios pero ¿por qué no le invocó durante su vida terrenal sino hasta que se vio perdido en la eternidad?  Luego, sus palabras fueron: “ten misericordia de mí”, y otra vez la misma pregunta ¿por qué hasta ese momento se acordó clamar para su vida la misericordia de Dios, si tuvo toda una vida para ello?   Y así siguió invocando tan siquiera una gota de agua para refrescar su lengua atormentada, pero notemos como un detalle más que sus palabras dirigidas al Dios y a la misericordia de Dios que se la pasó ignorando y rechazando durante toda su vida, ahora lo invocaba “dando voces”, o sea, desesperado, y a gritos, pero ya era demasiado tarde.  Pero, qué diferencia con aquél Lázaro, quien aunque en esta vida no tuvo fortuna, ni salud, ni el aprecio de su propia familia, sino que solamente Dios fue su único recurso, finalmente confirma Dios al rico que “es consolado”.

    Mis amados aquí presentes, ahora es tiempo de acudir a Dios, ahora es tiempo de clamar por su misericordia, pues no se debe esperar cuando uno se encuentre en desesperaciones irreversibles.  Que desde ahora, cada uno de nosotros tome en cuenta que las cosas eternas que necesitamos, solamente se pueden obtener ahora, y no después de nuestra muerte.  Es grato y consolador poder estar con Dios en la eternidad y ser consolado personalmente por Él.

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   La tercera indicación de lo que debemos hacer desde ahora, es:

III.- NO DEJES LA SALVACIÓN PARA DESPUÉS PORQUE NO SE PODRÁ.

   Ahora sigamos observando con atención que tras no poderse enviar ni una gota de agua donde el rico se encontraba, la narración de Jesús, nos indica que Abraham, entiéndase como figura literaria que se refiere a Dios, le respondió al rico: Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá” (Lucas 16:26).   Lo que estas palabras debieron dejar bien claro a los oyentes directos de Jesús es que una vez que un pecador que no acudió a Dios y a su misericordia en esta vida, cuando al fin este llegue al destino eterno que le corresponde, y que sin duda no será el cielo, aunque en ese momento se acuerde de Dios, aunque en ese momento se confiese arrepentido, no hay “manera” de salvarse de ese destino ya recibido.  La oportunidad es solamente mientras el ser humano se encuentra con vida aquí en la tierra.   Esto es un gran consuelo para los que ahora son creyentes en Jesucristo, pues cuando nos demos cuenta de que hemos sido bienvenidos al hogar celestial, podemos estar seguros que nada nos arrebatará de aquel lugar, pues será el lugar más seguro y sublime donde llegaremos a morar.

    Mis amados, si alguno de ustedes no está seguro de dónde pasará la eternidad, por lo que podría ser en el infierno de tormento eterno, que no siga dejando que el tiempo y su vida pase, pues si la muerte le sorprende sin haber aceptado a Jesús como su Salvador, usted sin duda alguna, se tendría que ir a ese horrendo lugar llamado infierno en el que nunca por los siglos de los siglos tendrá manera de salir de allí; pero si usted recibe a Jesucristo como su Salvador personal, entonces el cielo será para usted y nada hará que usted se lo pierda.

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   La cuarta indicación de lo que debemos hacer desde ahora, es:

IV.- NO DEJES A UN LADO LA PALABRA SALVADORA DE DIOS.

   En la siguientes palabras de Dios al rico, según la narración de Jesús, leemos que: Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre,  /  porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento.  /  Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos” (Lucas 16:27-29).   Qué terrible y horrendo debe ser estar en ese lugar de tormento donde fue para siempre aquel hombre rico que desechó a Dios de su vida, al grado de que uno puede acordarse de sus cinco hermanos, y expresar que el infierno es un lugar indeseable, por lo que quería hacer o que alguien haga algo para que ellos no fueran también a ese destino.   Pero la respuesta divina fue clara: “A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos”.   Qué significan estas palabras de respuesta.   Lo voy a aclarar de esta manera: En nuestra época tenemos una Biblia que se compone de Antiguo Testamento y de Nuevo Testamento, pero en la época que Jesús relata las palabras de respuesta solamente había Antiguo Testamento, aunque no en libros impresos como los nuestros, ni tampoco que cada uno tuviera uno, sin embargo los escribas y sacerdotes que tenían el resguardo de los manuscritos, tenían bien informado a los judíos cuáles eran los libros que conformaban todo el Antiguo Testamento.  Pero una manera de distinguir las agrupaciones de esos libros, era llamándolos: Los libros de Moisés, y los libros de los Profetas.   Los libros de Moisés que también son llamados “Libros de la Ley, Torah, o Pentateuco”, son los primeros libros que tenemos ahora en el Antiguo Testamento de nuestras biblias, cuya autoría se atribuyen a Moisés; y los libros de los profetas, son todos los demás libros del Antiguo Testamento que fueron escritos por profetas.   Es a estas dos subdivisiones de los libros del Antiguo Testamento, a los que Jesús se refirió cuando dijo: “A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos”.   Todos ellos habían muerto siglos atrás, pero en sus escritos habían consignado el conocimiento necesario para evitar la condenación y buscar la salvación en Dios.   Es importante notar que con esa expresión, Jesús quiso resaltar que toda las Sagradas Escrituras son la palabra revelada de Dios y suficiente para saber cómo acceder a la salvación, y que no debe ser dejada a un lado por ningún ser humano.

    Mis amados, que tienen la oportunidad de tener acceso a un ejemplar de las Sagradas Escrituras, dice el apóstol Pablo que “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto…” (2 Timoteo 3:16,17a).  En ella, en cada uno de sus libros, en cada una de sus páginas, pueden encontrar el mensaje de salvación, que libra del tormento eterno.

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   La quinta indicación de lo que debemos hacer desde ahora, es:

V.- NO DEJES QUE TU CORAZÓN SIGA SIN ARREPENTIMIENTO.

   Y como lo último que observaremos en las palabras narradas por Jesús, son las que expresan el deseo de lo que el rico quisiera que hagan sus hermanos.   Escuchemos al rico: Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.  /  Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos” (Lucas 16:30,31).  El rico le había estado pidiendo a Dios que enviara a alguien desde el cielo a la tierra para persuadir a sus cinco hermanos para que se arrepintieran de su manera de vivir en la tierra.  Al parecer toda su familia llevaba el mismo estilo de vida, ajena de Dios, pero este miembro de la familia había descubierto demasiado tarde que es mejor el arrepentimiento para vida.   Dios es claro, y le vuelve a aclarar al rico atormentado que a “Moisés y a los profetas” deberían oír.   Pero lo que aquí nos queda claro es que el ser humano que no se arrepiente porque su corazón es duro contra Dios y sus leyes, terminará en tormento eterno, pero el que se arrepiente tendrá el privilegio de ser consolado en la eternidad en el cielo donde Dios tiene moradas suficientes ya preparadas para cada persona arrepentida.

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   CONCLUSIÓN: Finalmente, luego de haber compartido las indicaciones necesarias para recibir no la condenación sino el consuelo de Dios para nuestras vidas, quiero añadir a este mensaje un versículo más de la Biblia, para el consuelo del alma y de la conciencia de cada uno de ustedes, especialmente para su familia que han sido testigos del inesperado final de la vida de Miguel.   Se trata de Hebreos 10:14 que dice: “porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados”, lo que nos indica que si Miguel verdaderamente aceptó a Jesucristo para su vida y salvación, el beneficio de la perfección ganada por Jesucristo para él debe ser perfecto “para siempre”, entonces confiemos en que la gracia soberana de Dios sea su único recurso para la eternidad, pues nadie, ni nosotros, podríamos tener salvación de otra manera.

    Dios consuele y fortalezca el corazón de cada uno de ustedes.