Ene 27

LLEVAD… UN POCO DE MIEL, Por: Diego Teh.

LLEVAD… UN POCO DE MIEL

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Génesis 43:11.

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Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Siervos de Jesús” de Celestún, Yucatán; el sábado 27 de enero 2018, a las 19:00 horas; en la boda de los hermanos Baltazar Canul, y Norma Nazaria Santana Flores.

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   INTRODUCCIÓN: El contexto del versículo que hemos leído, y en el cual voy a basar el mensaje de este momento, trata de una ocasión muchos años después de que los hijos mayores de Jacob vendieron a José su hermano menor, de quien hasta muchos años después no sabían nada acerca de él.  Ahora, recientemente estos hermanos mayores de José fueron a Egipto, y el gobernador de Egipto para ellos un perfecto desconocido, pero él habiéndoles reconocido, intencionalmente encarceló a uno de ellos llamado Simeón, y envió a los demás de regreso a su casa a varios cientos de kilómetros, exigiéndoles que le trajesen al hermano menor que según ellos le dijeron, se había quedado en casa con el padre de todos ellos.  Así que cuando esta familia de hermanos incompletos llegó a su casa, y le contaron a su padre Jacob lo que había ocurrido con Simeón, y luego de explicarle que el gobernador quería comprobar si era cierto que ellos tenían a un hermano menor más, tal como con sinceridad le habían comentado a José el gobernador.  En ese momento, el señor Jacob sintió que todo el universo conspiraba contra él, y dijo a los hijos que regresaron de Egipto: “Me habéis privado de mis hijos; José no parece, ni Simeón tampoco, y a Benjamín le llevaréis; contra mí son todas estas cosas” (Génesis 42:36).  Rubén, uno de los hermanos, prometió a su padre que se haría responsable del menor llamado Benjamín (Cf. Génesis 42:37,38), pero Jacob sufría y no se convencía; Judá también prometió hacerse responsable de devolverle a Benjamín (cf. Génesis 43:8-10); y por fin Jacob con todo el dolor de su corazón aceptó dejar ir a Benjamín su hijo menor a quien como a José en el pasado, amaba mucho.

   Pero ahora, prestemos atención al siguiente detalle. Dentro de todo el dolor de su corazón, y con la esperanza de la liberación de su hijo Simeón que estaba encarcelado a cientos de kilómetros en Egipto, Jacob dio instrucciones a sus hijos acerca de las provisiones que él como padre quería enviar como presente al gobernador de Egipto, que sin saberlo era su propio hijo José.  La instrucción decía: “… tomad de lo mejor de la tierra en vuestros sacos, y llevad a aquel varón un presente, un poco de bálsamo, un poco de miel, aromas y mirra, nueces y almendras” (Génesis 43:11).  Pero, de todas estas palabras de instrucción escogí una frase interesante en el que Jacob dijo: “llevad… (omitiendo el presente, y el poco de bálsamo, pero enfatizando lo siguiente que deberían llevar. ¿Qué era?) un poco de miel”.  Omitiremos también la instrucción de que debían llevarle al gobernador: aromas y mirra, nueces y almendras.  Así que solamente me enfocaré en la instrucción: “llevad … un poco de miel”.

   En esta noche de bodas de Baltazar y Norma Nazaria, es apropiado considerar que tanto ellos como todo matrimonio, que vamos en un viaje matrimonial que durará toda la vida, en el cual es necesario llevar también “un poco de miel”, para que la luna de miel no dure solamente unos cuántos días sino toda la vida.  Por eso, en este mensaje, alegórico en su tratamiento, pero sin dejar de ser Cristo-céntrico, y aplicado a la vida de matrimonio, voy a predicarles no solo a la pareja de contrayentes de este momento, sino a todos los que ya se encuentran en el estado del santo matrimonio, o que aspiran a ello, que la miel según la palabra de Dios, simboliza diversas soluciones que pueden ser aplicadas al camino del matrimonio.  / ¿Qué soluciones simboliza la miel, que pueden ser aplicadas al camino del matrimonio? / En el mensaje de este momento, les voy a compartir algunas de las soluciones que se simbolizan con la miel.

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   La primera solución que se simboliza con la miel, y que tiene aplicación para el matrimonio, es:

I.- EL ENDULZAMIENTO DE LA VIDA CON LA PALABRA DE DIOS.

   El salmista David, hablando de la palabra de Dios como sus juicios, dice: “Los juicios de Jehová son verdad, todos justos” (Salmo 19:9b), pero entre sus descripciones añade Y dulces más que miel, y que la que destila del panal” (Salmo 19:10b).  La palabra de Dios es la miel que endulza todo tipo de buena relación como el matrimonio. En una ocasión Dios le dijo al profeta Ezequiel acerca de los rollos en los que se escribía la palabra de Dios: Hijo de hombre, come lo que tienes delante: come este rollo, y ve a hablar a los israelitas. Yo abrí mi boca y él me hizo comer ese rollo. Después me dijo: Hijo de hombre, alimenta tu vientre y llena tus entrañas con este libro que yo te doy”. (Y cuenta este profeta): “Yo lo comí y era en mi boca dulce como la miel” (Ezequiel 3:1-3).  Esta es la miel que todo matrimonio debe llevar consigo a todos lados: Las dulces palabras de Dios que van directo al corazón o alma de las personas.  El matrimonio, a menudo necesita escuchar palabras dulces. Qué bueno si ambos se saben decir esas deliciosas palabras dulces que los casados saben decirse el uno al otro.  Sin embargo, las dulces palabra de Dios, son necesarias para el alma durante todo el camino de la vida matrimonial.

   Una de las principales características de la miel es que es sumamente dulce. En su composición existen diversos tipos de azúcares principalmente la glucosa. Pero esa dulzura no es mala, sino buena. Según los estudiosos de la miel, dicen que a diferencia del azúcar refinado que tiene más sucrosa, la miel posee más fructuosa, la cual facilita el trabajo del páncreas. Y no me dejarán mentir, para quienes gustamos de este producto, es una delicia agregarle miel al pan, a los postres, al té o aún al cereal.  Así, de la misma manera, esposos, añadan “un poco de miel” a su relación. El matrimonio es un camino en el cual los dos deben ir juntos. Pero en ese camino hay momentos amargos, difíciles, es allí donde todo matrimonio debe aplicar “un poco de miel”.

   Amados hermanos, la palabra de Dios es la mejor fuente de enseñanza para saber cómo ser un buen esposo, una buena esposa, y corregirnos cuando sea necesario, que a decir verdad, va a ser muy frecuente.  Es necesario tener siempre a mano la palabra de Dios, teniendo un ejemplar de la Biblia, acudiendo a estudios de la Biblia, escuchando atentamente las predicaciones que se dan en los cultos de la iglesia, etc…

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   La segunda solución que se simboliza con la miel, y que tiene aplicación para el matrimonio, es:

II.- EL SUAVIZAMIENTO DE LAS PALABRAS EN LAS CONVERSACIONES.

   Cuando haya discusiones, cuando hay desacuerdos, cuanto parezca que no hay entendimiento entre ambos, ¡Tomen un poco de miel espiritual! Endulcen sus palabras.  Dice un proverbio de la Biblia: “Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma y medicina para los huesos” (Proverbios 16:24).  Las palabras que hablamos en vez de ser como tragos amargos de hiel, deberían ser “dichos” o palabras “suaves” con sabor a miel, con sabor a dulzura, no que huela a miel, sino que las palabras estén cargadísimas como todo un “panal de miel”.  Que sus palabras para tratarse el uno al otro sean siempre palabras dulces como la miel del panal.  Por eso, siempre lleven la miel de la suavidad en sus palabras, porque eso les hará dulces el uno para el otro en su manera de hablarse y tratarse.

   Cuando uno se ha enojado, el otro no debe seguir el enojo hablando con aspereza, sino que debe hablar con dulzura, pues la biblia también dice que: “La blanda respuesta quita la ira; mas la palabra áspera hace subir el furor” (Proverbios 15:1).  Hablen entre ustedes palabras de amor, palabras de ternura, palabras de aliento que inyectan ánimo, y palabras de afirmación, etc.  Nunca se agredan diciéndose: “No puedes, pobrecito de ti”, “Ah, te equivocaste otra vez”, “saliste con lo mismo de siempre”, etc… son palabras mortales para el matrimonio. A esas palabras amargas, écheles un poco de miel, hágalas dulces. Anímele, dígale que sí puede, échele porras, exprésele que espera mucho de sí, valore todo lo que hace.

   Amados hermanos, endulcen su carácter.  A nadie le gusta convivir con alguien que es tosco, arisco, introvertido, huraño, mal encarado, enojón, regañón, quejoso, criticón. Nadie necesita a alguien así.  Por eso, tanto hombre como mujer, endulcen sus caracteres, pues un espíritu amable es lo mejor para cualquier situación. La Biblia invita a usar: “… el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios” (1 Pedro 3:4). Que sus palabras, sus gestos y sus reacciones, sean cordiales, amorosos, y tiernos entre ustedes.  Mejor es un carácter amable, contento, apacible, paciente, generoso, que un carácter grosero, agresivo, violento, etc…  Nuestro Señor Jesús fue ejemplo de palabras y trato dulce ante las personas ya sean culpables, necesitadas, confundidas, etc…  Sean como Jesús en su vida matrimonial.

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   La tercera solución que se simboliza con la miel, y que tiene aplicación para el matrimonio, es:

III.- EL FORTALECIMIENTO DE LA VIDA PARA ENFRENTAR LAS LUCHAS.

   La Biblia nos cuenta del rey Saúl que, en una ocasión de guerra, hizo juramentar al pueblo de Israel que no comerían nada en absoluto hasta que no vieran a sus enemigos derrotados. El pueblo desfallecía por falta de alimento. Pero en la historia de esta situación, se relata la experiencia de Jonatán uno de los hijos del rey Saúl. Dice su historia: “Pero Jonatán no había oído cuando su padre había juramentado al pueblo, y alargó la punta de una vara que traía en su mano, y la mojó en un panal de miel, y llevó su mano a la boca; y fueron aclarados sus ojos” (1 Samuel 14:27). Al decir “fueron aclarados sus ojos”, está diciendo que Jonatán, tuvo nuevas fuerzas y energías para proseguir en la lucha, tan solo porque gustó “un poco de miel”.   Así, los esposos deben nutrirse con la miel que ya he mencionado antes: La palabra de Dios.

   La miel es un alimento natural energizante. De hecho, es el alimento más energético que existe. Además de la fructosa, de la glucosa y del agua, la miel contiene otros azúcares, así como enzimas, minerales, vitaminas y aminoácidos. En pruebas realizadas en la Universidad de Wisconsin se demostró que distintas muestras de la miel de diferentes regiones contenían una amplia gama de las vitaminas del grupo B, incluyendo la riboflavina, ácido pantoténico, niacina, tiamina y piridoxina. Las mieles de color más oscuro contienen más vitaminas que las más claras, así como también son portadoras de más minerales como calcio, magnesio y potasio. Otras investigaciones han evidenciado que la glucosa de la miel hace aumentar la absorción del calcio, del magnesio y del zinc.  Así, de la misma manera, alimenten su relación matrimonial con la miel de la palabra de Dios.

   Amados esposos, en toda la vida y en todos los aspectos se enfrentan luchas. No se queden desarmados. Tomen el poder curativo de la miel del poder de Dios.

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   La cuarta solución que se simboliza con la miel, y que tiene aplicación para el matrimonio, es:

IV.- EL CURAMIENTO DE LAS HERIDAS QUE SE RECIBEN EN LA VIDA.

   La Biblia dice que el amor verdadero: “no guarda rencor” (1 Corintios 13:5). La palabra que se utiliza para “guardar” es un término usado tanto en la contabilidad como en informática, tiene que ver con almacenar o archivar un asunto. Hay gente que archiva, o sea, que guarda muy bien sus resentimientos, rencores y odios que le resulta difícil deshacerse de ellos. Algunas tribus caníbales, cuelgan en los techos de sus casas objetos de guerra que les recuerdan los daños que sus enemigos les han causado, para mantener así, completamente vivo su rencor. Muchos hoy día hacen lo mismo, pero el amor verdadero consiste en limpiar nuestro techo de todas estas cosas. ¡Apliquen “un poco de miel” para sanar las heridas! Es bueno el consejo del sabio que entre los proverbios dice: “Come, hijo mío, de la miel, porque es buena…” (Proverbios 24:13a).  Esa benevolencia de la miel, no solo está presente en la miel de abeja sino también en la miel de Dios, pues en el proverbio que les mencioné en la segunda parte de este mensaje, les leí que “Panal de miel son los dichos suaves; suavidad al alma”, pero al final enfatiza que dicho “Panal de miel” es también ¿qué?: “medicina para los huesos” (Proverbios 16:24).

   La miel tanto de la abeja como la de Dios (Su palabra), tienen propiedades curativas. La miel de abeja facilita la curación de heridas, se ha utilizado en quemaduras e infecciones postoperatorias. Las autoridades de salud de Australia aprobaron recientemente el mercadeo de una medicina llamada “Medihoney” para el tratamiento casero de heridas e infecciones. Según los investigadores australianos que realizaron este producto, la miel tiene un significativo número de ventajas: (1) La viscosidad proporciona una barrera protectora que previene la infección de la herida. (2) Promueve un ambiente húmedo que permite que la piel crezca a través de heridas sin la formación de cicatriz. (3) Estimula el crecimiento del tejido fino bajo la superficie de la piel. (4) Tiene una acción antiinflamatoria que reduce la hinchazón y el dolor. (5) Mejora la circulación, lo que acelera la curación. (6) También actúa como desinfectante matando a las bacterias que pueden infectar heridas. Los egipcios, los griegos y los judíos por muchos siglos han usado las propiedades curativas de la miel.

   Amados esposos y esposas, apliquen “un poco de miel” en las heridas emocionales, sentimentales, y espirituales que han tenido en la vida, o si acaso alguna vez se llegasen mutuamente a causarse alguna herida, no duden en aplicarse la miel de Dios.  Si llegase a haber entre ustedes alguna ofensa, algún resentimiento, algún recuerdo del pasado, por favor, cúrense con la miel del perdón, de la comprensión, de la restauración para que haya sanidad en su matrimonio. ¡Aplíquense “un poco de miel” no de abeja sino de Dios!

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   CONCLUSIÓN: Creo que las palabras de Jacob a sus hijos acerca de llevar entre otras cosas, “un poco de miel” para el camino, es un excelente consejo para todos los matrimonios, para hacer más dulce y placentera la relación conyugal que nosotros mismos hemos escogido tener. Y es que la vida matrimonial no debe sufrirse sino disfrutarse. Cada día debe tomarse como la inmejorable oportunidad de gozar hermosas experiencias que vendrán a enriquecer la vida propia y la de nuestro ser amado. Cada día es la mejor ocasión para demostrarse el uno al otro, los sentimientos más elevados a los que el hombre puede aspirar: el amor, la ternura, el cariño. Amados, ¡Tengan siempre a mano “un poco de miel” de Dios!  Es bueno, en este camino, juntos hacer a un lado lo amargo y endulzar las relaciones el uno con el otro. El matrimonio es un raudal de bendiciones y créanmelo, no alcanza la vida para disfrutarlas todas. Hoy les invito a meditar acerca de las propiedades de la miel y cómo podemos relacionarlas con la vida conyugal.

   Amados hermanos, busquen, exploren, investiguen, inquieran, indaguen, averigüen, descubran, todas las formas posibles para hacer más fuerte su matrimonio. Algunos escritores cristianos como el escritor cristiano Gary Chapman, dan consejos de cómo mejorar la experiencia del matrimonio.  Chapman, por ejemplo, tiene un buen libro intitulado: Los cinco lenguajes del amor, aunque otros escritores dicen que son siete los lenguajes o maneras de expresar amor; pues si hay siete, usen los siete lenguajes del amor: (1) Las palabras de afirmación. (2) Tiempo de calidad y cantidad. (3) Regalos que hablan. (4) Actos de servicio. (5) El toque corporal. (6) La disposición al sacrificio, y (7) La dedicación al proyecto familiar. Alimenten, nutran, vigoricen, sustenten, aviven su amor cada día. Y no me refiero sólo al romanticismo que en sí es importante, sino también a todas las demás cosas que son inherentes al matrimonio como una casa limpia, una ropa lavada y planchada, una comida caliente, un pasto podado, una puerta arreglada, una ropa sucia puesta en su canasto, unos zapatos en su lugar, etc. Piense en todas las cosas que su ser amado espera que haga, qué cosas ha hecho y cuáles le faltan por hacer. Tome usted la decisión adecuada para alimentar su matrimonio con una poderosa dosis de miel de Dios.

   Dios bendiga el matrimonio de Baltazar y Nazaria, al igual que el de todos los que estamos en este culto. Tengamos una luna de miel que dure toda la vida.