May 06

CÓMO PUEDO DEMOSTRAR MI AMISTAD, Por: Diego Teh.

CÓMO PUEDO DEMOSTRAR MI AMISTAD

1 Samuel 18:1-4.

Bosquejo elaborado por el Pbro. Diego Teh, para la predicación del domingo 6 de mayo 2018, a las 18:00 horas, en diversas congregaciones de la iglesia “El Divino Salvador” de la col. Centro, de Mérida, Yucatán.

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Este bosquejo corresponde al complemento 01 del sermón # 04 de la serie: LAS DISCIPLINAS DEL HOMBRE PIADOSO. Puede dividirse para dos o tres predicaciones.

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   INTRODUCCIÓN: Jonatán, el hijo del rey Saúl, candidato a ser el heredero del reino de Israel; al conocer al jovencito que muy valientemente arriesgó su vida para enfrentar al gigante filisteo Goliat, a quien venció en el nombre de Dios, inmediatamente entabló con él una sincera, profunda, y épica amistad.  Jonatán, se dio cuenta que si no hubiera sido por la valentía y heroísmo de David, él, su padre Saúl, sus hermanos, y casi toda la nación serían en aquel momento seguros esclavos de los filisteos, o quizá hasta hombres muertos.

   Justo cuando Jonatán hijo del rey Saúl, decide hacerse amigo de este héroe jovencito; su padre comienza a odiar a David.  Saúl, se puso celoso cuando un grupo de mujeres después de la victoria de David sobre Goliat, le recibió a David con cánticos (era común en Israel en aquellos tiempos, que las mujeres salían a recibir con cánticos a los guerreros que regresaban triunfantes de una batalla). Solamente que en estos cánticos exaltaban a David diez veces más que a Saúl, y eso le llenó de odio contra David, y se pasó todo el resto de su vida intentando matarlo.  Pero a pesar de ello, Jonatán que no siguió las malas intenciones de su padre, se hizo para David, el amigo humano más ilustre relatado en la historia bíblica.

   Por otra parte, Jonatán y David eran cuñados, por parte de Mical hija de Saúl, y hermana menor de Jonatán.  Mical pensó tenerle amor a David, pero al poco tiempo le despreció y humilló, obligando a David a terminar su relación de esposo con ella.  Pero, a pesar de la fracasada relación matrimonial de David y Mical, ellos no por ello dejaron de ser los mejores cuñados de la historia, sino que también a pesar de ello, desarrollaron entre ellos dos una sincera, duradera, sana, y épica amistad de hombres.

   Tomando en cuenta que el caso de estos dos hombres es la historia real de una hermosa amistad humana, hoy les voy a predicar que una verdadera y profunda amistad se puede demostrar de diversas maneras. / ¿Cuáles son las diversas maneras, como se puede demostrar una verdadera y profunda amistad? / Basado en la historia de la iniciativa de amistad de Jonatán hacia David, les voy a presentar algunas de las maneras como se puede demostrar una verdadera y profunda amistad.

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   La primera manera cómo se puede demostrar una verdadera y profunda amistad, es:

I.- CON AMOR COMO ASÍMISMO.

   Una de las descripciones de la amistad desde la iniciativa de Jonatán hacia David, es que “lo amó Jonatán como a sí mismo” (v. 1).  Por estas palabras descriptivas de Samuel en cuanto a la relación de Jonatán y David, y una parte de las palabras de David cuando supo de la muerte de Jonatán, y que por él escribió: “Angustia tengo por ti, hermano mío Jonatán, que me fuiste muy dulce. Más maravilloso me fue tu amor que el amor de las mujeres” (2 Samuel 1:26); algunos intérpretes del texto bíblico consideran que Jonatán era un homosexual que involucró a David en una relación homosexual entre ellos; pero una interpretación más seria que toma en cuenta todos los detalles de vida de ambos personajes, se concluye que no hay nada homosexual en dicha relación de solamente auténtica amistad de dos hombres.

   Es importante comentar que el escritor inglés A. L. Rowse, especialista en estudios acerca del fenómeno homosexual masculino, quien entre sus escritos, publicó en 1981, un libro titulado: Homosexuales en la Historia, (un estudio sobre la ambivalencia en la sociedad, la literatura y las artes), en el cual analiza numerosos casos históricos a través de los cuales se pone de manifiesto la relación entre ambigüedad o dualismo sexual y creatividad, muy respetuoso de la verdad, aun no siendo un escritor de corte cristiano o teológico, no incluye en su lista de casos, a Jonatán y David, porque con su seria interpretación reconoce que se trata de una caso de genuina y profunda amistad de hombres temerosos de Dios.

   Por su parte, es otro escritor americano llamado Down Teal, quien escribió un libro titulado LOS MILITANTES GAY, quien según lo cita José Antonio Monroy un bloguero del portal de internet Protestante Digital, Teal afirma como conclusión de su mala interpretación: “Leyendo la elegía que David escribe cuando muere Jonatán no hay duda de que los dos se amaban con un amor homosexual”[1].  Pero, estudios e interpretaciones más serias concluyen que en ningún momento de sus vidas se evidencia una homosexualidad ni siquiera en uno solo de ellos.

   La expresión “lo amó […] como así mismo”, según la indicación de Samuel es la manera cómo Jonatán expresó su amistad hacia David.  Se trató de amor.  Un amor no enfermizo, no pecaminoso, no erótico, no homosexual, sino como un amor sagrado y desinteresado que está dispuesto a hacer todo el bien necesario a favor del otro.  En toda la historia de amistad de estos dos personajes ya sea por parte de David, pero igual que por parte de Jonatán se puede apreciar este tipo de amor, cuando sus decisiones de protegerse el uno al otro de la maldad del rey Saúl padre de Jonatán y suegro de David.   Amor “como así mismo”, es hacer el bien a otra persona tal como uno se acostumbre tratar así mismo.  Lo que usted hace por usted mismo, debe estar como un buen amigo, dispuesto a hacerlo por el amigo que espera un bien de usted.

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   La segunda manera cómo se puede demostrar una verdadera y profunda amistad, es:

II.- CON COMPROMISOS CUMPLIDOS.

   Ahora observemos que Samuel el narrador de esta amistad, dice que: “E hicieron pacto Jonatán y David, porque él le amaba como a sí mismo. / Y Jonatán se quitó el manto que llevaba, y se lo dio a David, y otras ropas suyas, hasta su espada, su arco y su talabarte” (vv. 3, 4).  También aquí el protagonista de la iniciativa no es David sino Jonatán.  El cumplir compromisos para bienestar del amigo es importante.  Primero observemos que Jonatán y David “hicieron pacto”, esto es comprometerse solemnemente ante Dios y también ante testigos si los hubiese, de que uno siempre que pueda, pero, aunque no pueda se esforzará por procurar el bien del otro.

   Inmediatamente, notamos que no David sino Jonatán, porque es él quien tiene la iniciativa de hacerse amigo de este muchacho que no tiene trayectoria más que como empleado del rancho de su familia, “se quitó el manto que llevaba, y se lo dio a David, y otras ropas suyas, hasta su espada, su arco y su talabarte”.  David, no tiene nada qué darle a Jonatán. Siempre había sido pobre toda su vida.  Estaba en desventaja en comparación de su espontáneo y nuevo amigo que por lo menos para ese tiempo su padre ya llevaba más de 30 años de ser el rey de Israel, y Jonatán al igual que sus otros hermanos, vivía de los beneficios económicos del honorable cargo de su padre; y tenía mucho más de lo que le regaló a David.  Eso es cumplir los compromisos que hacemos con los amigos, cumplimiento que contribuye en demostrar el verdadero amigo que queremos ser, porque no espera que a uno le den, sino lo que uno está dispuesto a hacer es dar.  Así empezó la amistad, de Jonatán hacia David.  En los tiempos posteriores, Jonatán hizo todo lo posible por servir y apoyar a David en todo, pues ser amigo es comprometerse voluntariamente a favor del amigo cuando este nos necesita, y hay que cumplirle.

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   La tercera manera cómo se puede demostrar una verdadera y profunda amistad, es:

III.- CON LEALTAD INALTERABLE.

   Desde el día siguiente que David estuvo frente al rey Saúl, este le hizo su primer intento de acabar con David lanzándole una lanza dos veces con la que estuvo a punto de herirle de muerte (1 Samuel 18:10,11), aunque ya sabía y fue testigo de que su hijo Jonatán se habían puesto de acuerdo con David para tratarse como verdaderos amigos, porque Jonatán había quedado admiradísimo de que este muchacho haya sido valiente en querer enfrentar al gigante Goliat a quien también había vencido.  Es más, desde el día que Saúl hizo venir a David delante de él, si hubiese podido le mataba desde aquella primera ocasión, porque ese mismo día que David vino a él, un grupo de mujeres que compusieron un canto para David, en la calle cantaban diciendo: Saúl hirió a sus miles, y David a sus diez miles” (1 Samuel 18:7b), exaltando así ellas a David, diez veces más que a Saúl. Eso le llenó de celos, y desde ese momento quiso matarlo.

   Pero, en este punto debo hablarles acerca de la lealtad inalterable de la amistad que Jonatán, a pesar de la reacción malvada de su padre el rey Saúl tenía para con David.  Es más, el mismo Saúl, un día le dijo a su hijo Jonatán que iba a procurar matar a David, entonces aparece el verdadero valor de la lealtad en una verdadera amistad, pues según Samuel el autor de esta historia, narra que Jonatán: dio aviso a David, diciendo: Saúl mi padre procura matarte; por tanto cuídate hasta la mañana, y estate en lugar oculto y escóndete. / Y yo saldré y estaré junto a mi padre en el campo donde estés; y hablaré de ti a mi padre, y te haré saber lo que haya” (1 Samuel 19:2,3).  Esto es lealtad.  Además, a la brevedad posible, Jonatán enfrentó a su padre, hablándole bien de David, diciéndole: “No peque el rey contra su siervo David, porque ninguna cosa ha cometido contra ti, y porque sus obras han sido muy buenas para contigo; / pues él tomó su vida en su mano, y mató al filisteo, y Jehová dio gran salvación a todo Israel. Tú lo viste, y te alegraste; ¿por qué, pues, pecarás contra la sangre inocente, matando a David sin causa? /  escuchó Saúl la voz de Jonatán, y juró Saúl: Vive Jehová, que no morirá. / Y llamó Jonatán a David, y le declaró todas estas palabras; y él mismo trajo a David a Saúl, y estuvo delante de él como antes” (1 Samuel 19:4-7).  Esto es el proceso práctico de la lealtad.  El verdadero amigo, no es pasivo ante los peligros y necesidades de su amigo, sino que interviene para hacer algo por él. Y así lo hizo Jonatán.  Pero, Saúl no cumplió su promesa, pues, aunque nunca logró matar o que maten a David, siempre le persiguió para intentar matarle.  Ah, y por cierto era su yerno por parte de su hija Mical a quien el mismo Saúl se la dio por esposa.

   Otro de los días de enojo de Saúl, entre su enojo le explicó a su hijo Jonatán, una de sus razones para matar a David.  Esta razón fue: “Porque todo el tiempo que el hijo de Isaí viviere sobre la tierra, ni tú estarás firme, ni tu reino. Envía pues, ahora, y tráemelo, porque ha de morir” (1 Samuel 20:31).  Desde luego, que Jonatán no hizo tal cosa, sino que salió a encontrar a David, y donde le encontró, le explicó todo, se comprometieron a acrecentar su vínculo de amistad, lloraron entre sí como dos grandes hombres temerosos de Dios, se encomendaron a Dios, y no les quedó más que despedirse con mucho dolor, para que cada quien siga su camino por el bien de los dos.  Jonatán se despidió de su amigo David, a quien le dijo: “Vete en paz, porque ambos hemos jurado por el nombre de Jehová, diciendo: Jehová esté entre tú y yo, entre tu descendencia y mi descendencia, para siempre. Y él se levantó y se fue; y Jonatán entró en la ciudad” (1 Samuel 20:42).  Todo esto para que ambos se protegieran de morir de manos de Saúl.  Pero lo elogiable aquí es el valor que Jonatán demostró de ser leal a favor de David, cuidándole la vida.

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   La cuarta manera cómo se puede demostrar una verdadera y profunda amistad, es:

IV.- CON ESTÍMULOS DE FE.

   En otros tiempos cuando Saúl seguía terco en perseguir a David para matarle, persiguiéndole en diversas ciudades como Nob y Keila, donde Saúl se enteraba que David había ido; y cuando no le encontraba, Saúl hacía todo lo posible y todos los días de escanear todas las cuevas de los desiertos de alrededor, sin poder dar con él, porque Dios también no le permitió a Saúl semejante vileza.  Entre estas incursiones malvadas de Saúl, un día, nos narra la historia según Samuel, que: “se levantó Jonatán hijo de Saúl y vino a David a Hores, y fortaleció su mano en Dios. / Y le dijo: No temas, pues no te hallará la mano de Saúl mi padre, y tú reinarás sobre Israel, y yo seré segundo después de ti; y aun Saúl mi padre así lo sabe. / Y ambos hicieron pacto delante de Jehová” (1 Samuel 23:16-18). Los encuentros que Jonatán procuraba tener con David, eran con fines espirituales de relación con Dios.  Las frases “fortaleció su mano en Dios”, e “hicieron pacto delante de Jehová”, describen esta espiritualidad de Jonatán y David.

   Pero me gusta mucho, y es cierto el sentido que la traducción de la Biblia según las versiones: Nueva Versión Internacional, Nueva Biblia al Día, con respecto a la frase que explica que Jonatán a David “fortaleció su mano en Dios”, estas versiones dicen que: “lo animó a seguir confiando en Dios” (1 Samuel 23:16; NVI; NBD).  Esto también es otra manera de expresar una verdadera amistad.  Un verdadero amigo, no solamente se preocupa de los sentimientos, de las emociones, de los problemas, y de los peligros terrenales del amigo, sino también debe haber un interés por la vida espiritual relacionada no con cualquier cosa inmaterial, sino con el único Dios vivo y verdadero.  La confianza o fe en Dios es algo que por la gracia de Dios nosotros hemos recibido de Dios, y lo vivimos en nuestras experiencias personales diariamente.  Por eso, nosotros somos las personas más capacitadas del mundo para animar a los que escogemos como amigos para que pongan también toda su confianza en Dios para enfrentar los embates de la vida y el mundo.  Tenemos que enseñarles a usar la fe en Jesucristo para la salvación eterna de sus almas que de no hacerlo, quedarían condenados a la muerte eterna, realidad que no debemos querer que les ocurra si de verdad somos sus amigos.  Tenemos que insistirles amistosamente que deben confiar en Jesús como su Señor y Salvador, la mejor experiencia que podrían tener en esta vida, con el apoyo espiritual de un verdadero amigo.

   Ser amigo, no es dejarse arrastrar por la influencia descarriada de los que escogemos que sean nuestros amigos.  No es solamente liderarlos para que simpaticen con nosotros porque les compartimos nuestras fiestas, paseos, y otros momentos sociales muy alegres.  Ser amigo, incluye interesarse que nuestros amigos tengan fe en Dios, que sean salvos en Cristo, y que cultiven en sus vidas todos los frutos de una vida totalmente dependiente de Dios.

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   CONCLUSIÓN: Dios quiera que aprendamos a ser verdaderos e ideales amigos de las personas que necesitan amigos humanos.  Nuestro mejor y excelente amigo, la verdad después de todo no es Jonatán, tampoco David, sino Jesucristo, el Hijo de Dios, que vivió entre nosotros.  Su amistad es evidente desde que él viendo nuestra necesidad, sin condición alguna tomó nuestro lugar desde el momento de encarnarse como uno de nosotros.  Su amistad se expresa también cuando con el fin de quitar de nosotros la sentencia de la condenación eterna, dio su vida para morir por nosotros satisfaciendo la justicia de Dios quien en él cobró la penalidad de nuestros pecados.  Eso sí que es un Gran Amigo, sin duda el mejor de todo el universo. Es el mismo Jesús quien no importando las críticas negativas que hacían en su contra, fue un verdadero “amigo de publicanos y pecadores” (Mateo 11:19).

   El apóstol Juan nos exhorta diciendo: “En esto hemos conocido el amor, en que él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos” (1 Juan 3:16). ¿No es esta una amistad desinteresada a nuestro favor, la que recibimos de él? ¿No es esta amistad que se nos manda compartir, si es posible y necesario “debemos poner nuestras vidas por los hermanos”, sin duda que también a los amigos?

   Seamos como Jesús, amigos verdaderos, para la gente que necesita amigos que entreguen todo de sí a favor de ellos.  Esta gente que necesita amigos está entre los incrédulos, pero también entre los hermanos en la fe a quienes tenemos tan cerca en la misma santa comunión de la iglesia. Usted puede demostrar amistad.

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[1] Monroy, Juan Antonio; David y Jonatán: Amor entre hombres (Julio, 2014); http://protestantedigital.com/blogs/3232/David_y_Jonatan_amor_de_hombres

Feb 11

¿CON QUIÉN ES TU COMPROMISO?, Por: Diego Teh.

¿CON QUIÉN ES TU COMPROMISO?

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Ezequiel 10:1-5; Hebreos 10:22-25.

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Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la iglesia “El Divino Salvador” de Mérida, Yucatán; el domingo 11 de febrero 2018, a las 11:00 horas.

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   INTRODUCCIÓN: Los comerciantes saben que los clientes no podemos hacer a la ligera, compromiso de compra cuando nos ofrecen sus productos. Siempre que ellos ofrecen sus productos, muy amablemente nos dicen: Pase usted, pregunte usted, sin compromiso.  Por nuestra parte, nos sentimos cómodos, si ellos no nos insisten en comprar algo que implique aceptar compromisos en el que tengamos que responsabilizarnos de pagos, aunque sean pagos chiquitos.  Pero, en la vida no todo es “sin compromiso”; especialmente para quienes somos cristianos, pues hay conductas, decisiones, y deberes que nos corresponden, que debemos hacer con sentido de compromiso. Los cristianos tenemos Dios, tenemos familia, tenemos iglesia, tenemos trabajo, tenemos amigos, hacemos negocios, etc…, y no debemos en ningún caso, ser irresponsables por no tener sentido de compromiso en todas nuestras relaciones.  Aunque es importante asumir con sentido de compromiso todos nuestros deberes, en todas nuestras relaciones, de manera específica en este mensaje solamente voy a enfatizar la importancia de estar comprometidos en cumplir los deberes espirituales de la vida cristiana. pero aquí tenemos que aclarar ¿con quién hemos hecho compromiso, o con quien tenemos que hacer compromiso para cumplir los deberes espirituales de la vida cristiana? ¿Con el pastor, con los oficiales de la iglesia, con los responsables de los ministerios, con los directivos de las organizaciones, con algún familiar o pariente suyo?  ¿Con Quién?

   Definitivamente, nuestro compromiso para cumplir los deberes espirituales de la vida cristiana, realmente y primeramente es y debe ser con Dios.  Por eso hoy les predicaré que los deberes espirituales de todo cristiano deben ser llevados a cabo con todo sentido de compromiso con Dios.  / ¿Cuáles son los deberes espirituales de todo cristiano que deben ser llevados a cabo con todo sentido de compromiso con Dios? / Específicamente les voy a compartir algunos de esos deberes espirituales, y paso a paso iré enfatizando ¿con quién es tu compromiso?

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   El primer deber espiritual que todo cristiano debe llevar a cabo con todo sentido de compromiso con Dios, es:

I.- ACERCARNOS A ÉL CONTINUAMENTE.

   No se trata de una persona humana. Se trata de Dios, la Persona Divina Suprema. Desde que Dios creó al ser humano, Él le hizo responsable de vivir bajo sus órdenes, de las cuales falló en uno de ellos que le convirtió en un pecador en incapacidad de aceptar compromisos con Dios. Por supuesto, que siguió trabajando como labrador de la tierra, así como pastoreando ganados, y haciendo otros tipos de trabajo que Dios también esperaba que el hombre hiciera; sin embargo, la historia de la reacción tanto de Eva como de Adán después de haberse convertido en infractores de la ley de Dios, no fue la de invocar a Dios y decirle: Dios, ¿qué quieres que haga ahora? ¿cómo puedo solucionar mi error? Sino, todo lo contrario, cuando “oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto” (Génesis 3:8), y cuando Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú? / Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí” (Génesis 3:9,10). Desde entonces, el ser humano se convirtió en un incapaz de mantenerse comprometido con Dios. Le es más fácil huir de la responsabilidad y de todo compromiso. Le es más fácil intentar esconderse de la presencia del Dios que todo lo ve y todo lo sabe, que acercarse a él con todo sentido de compromiso para hacer su voluntad.

   Por otra parte, Dios, siendo Él santo, y Eva y Adán pecadores, nos dice el relato bíblico: “Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. / Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida” (Génesis 3:22,24).  Más que “guardar el camino del árbol de la vida”, Dios no podía permitir que pecadores que no han expiado su culpa permanezcan donde él había querido manifestar y localizar su presencia, un digno y glorioso jardín especial de su propia creación: El huerto del Edén. Con el paso del tiempo, Dios estableció sacerdotes para su pueblo escogido para que, por su mediación, los pecadores pudiesen acercarse a Dios; pero llegó el tiempo cuando Dios también abolió el sacerdocio del templo que se ejercía en el Tabernáculo y posteriormente en el templo de Jerusalén entre los israelitas. Pero, para la época que el autor apostólico escribió A los Hebreos, ya no había bloqueo, ya no había sacerdocio que mediara, sino que el pecador ya se puede acercar a Dios por medio de Cristo.  Por eso, nuestro texto bíblico ahora exhorta a los creyentes diciendo: “acerquémonos” (Hebreos 10:22a). Este acercamiento es a Dios

   Amados hermanos, ahora, Dios ya no tiene querubines, ni espada encendida ondeante que impida nuestro acercamiento a Él como les impidió a Eva y a Adán que se acercaran a su presencia localizada en el Edén; ahora, Dios nos da la oportunidad de acercarnos a él sin rituales de sacrificios costosos y complicados, y sin mediación de sacerdotes humanos como les impuso a los israelitas.  Ahora, tenemos el privilegio de acercarnos a Él gratuitamente solo por medio de Cristo con sinceridad, con fe, con pureza, y con santidad.  Este acercamiento a Dios debe ser para nosotros no una opción de ocasiones sino debe ser un compromiso fiel y constante porque se trata de la aceptación de su gracia de darnos acceso a su presencia. En el culto nos acercamos a Dios, porque el culto más que liturgia, más que participaciones humanas en su dirección, es la presencia divina de Cristo acercando y presentando al pecador delante de Dios.  Por eso, ahora, nosotros tenemos la necesidad y al mismo tiempo compromiso de acercarnos a Dios una y otra vez todas las veces que sean posibles no solo en alguna festividad del calendario litúrgico, ni solamente una vez al mes, sino por lo menos (repito: por lo menos) una vez a la semana en el día del Señor.  La exhortación: “acerquémonos”, debe animarnos a no ser descuidados, ni eventuales, ni irregulares, sino comprometidos en acudir al culto divino que Jesucristo siempre preside para acercarnos a Dios, y que en esta iglesia se lleva a cabo los domingos a las 11:00am, y a las 6:00pm.  ¿Con quién es tu compromiso?  La respuesta debe ser: CON DIOS PARA ACERCARNOS A ÉL CONTINUAMENTE.  Nuestro compromiso no es con el ministro de música, no es con el pastor, no es con los responsables de los más de diez ministerios que ahora tiene la iglesia, tampoco es con alguno de los numerosos oficiales de la iglesia, sino CON DIOS.

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   El segundo deber espiritual que todo cristiano debe llevar a cabo con todo sentido de compromiso con Dios, es:

II.- TENER SOLAMENTE A JESUCRISTO COMO MEDIADOR.

   No podemos pasar por alto que el texto bíblico antes de indicarnos que debemos estar comprometidos a acercarnos a Dios, pues dice que: “teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, / acerquémonos…” (Hebreos 10:21,22a).     Cuando el texto habla de “un gran sacerdote” (Hebreos 10:21), no se refiere a ningún sacerdote terrenal sobre templo terrenal alguno, que por cierto los últimos se llamaron Anás y Caifás.  Para la fecha que el apóstol escribe, ellos ya ni existían.  El apóstol, se estaba refiriendo a Jesucristo, el único y eficaz mediador que abre la puerta de un lugar más excelente que el Edén, la puerta del mismo cielo de Dios.  Es solamente por Jesús que usted puede entrar a “la casa de Dios” que, en el contexto de esta mención, no se refiere al templo de Jerusalén, ni se refería ningún templo terrenal como este donde nos encontramos, sino que ser refiere figuradamente al cielo donde ahora usted no es rechazado como pecador sino aceptado por la elección de Dios y por la mediación solamente de Cristo.

   Esto debe orientar a los que andan como chapulines de iglesia en iglesia buscando la verdad o buscando la iglesia o al ministro que les haga sentirse emocionados con la fe, pues ninguno de estos son propiamente los mediadores entre Dios y el hombre sino solamente Jesucristo de quien el apóstol Pablo dice claramente: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, / el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo” (1 Timoteo 2:5,6).  Ni la iglesia puede constituirse en mediadora ni inventarse otro medio de acceso a Dios, ni los pastores y demás oficiales de una iglesia local o de toda una denominación pueden constituirse en medios para acercarse a Dios.  Es por eso que en el mismo culto divino ni siquiera los directores del orden del culto son los que real y verdaderamente presiden el ofrecimiento del culto, pues cuando ellos hacen o delegan la oración de ofrecimiento del culto, concluyen diciendo a Dios que este culto te lo ofrecemos en el nombre de tu Hijo Jesucristo, porque el único y verdadero director y mediador nuestro para entregar nuestro culto a Dios el Padre, es Jesucristo.

   Amados hermanos, ahora, respondamos la pregunta: ¿Con quién es tu compromiso?  La respuesta debe ser: CON DIOS PARA TENER SOLAMENTE A JESUCRISTO COMO MEDIADOR.

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   El tercer deber espiritual que todo cristiano debe llevar a cabo con todo sentido de compromiso con Dios, es:

III.- NUESTRO PROPIO CRECIMIENTO ESPIRITUAL.

   Ya hemos considerado que el acercarnos a Dios debe ser solamente por la mediación de Jesucristo.  Pero, nuestro texto después de exhortar acerca del compromiso de acercarse a Dios, recalca una serie de requisitos acerca de cómo debe darse este acercamiento, y al respecto dice que debe ser: “con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura” (Hebreos 10:22).  Cada uno de estos requisitos, son cuestiones que se puede decir que a nadie más le interesa que usted los cubra, sino solamente usted.  Por lo que, si usted o una persona no se siente comprometida con Dios para cumplir con estos requisitos personales de acercamiento a Dios, usted no hará nada al respecto, y entonces realmente no podrá acercarse a Dios.  Podrá usted venir a la iglesia, podrá usted venir al culto, y podrá usted hacer otras cosas religiosas, pero usted no se habrá acercado a Dios. Usted antes que con persona alguna debe estar comprometido con Dios para crecer en la gracia. El que se acerca a Dios debe hacerlo tomando en cuenta las instrucciones que leemos en el versículo veintidós después de la exhortación: “acerquémonos” que son indicadores de crecimiento espiritual en la vida de todo creyente.  Hay mucho que decir acerca de cada uno de estos indicadores, pero seré breve en cada uno.

      Lo primero que leemos es “con corazón sincero”.  Este es el corazón de aquel que no finge estar o querer comprometerse con Dios, sino que se compromete con Dios, y le cumple. El corazón sincero, no es como el corazón de Ananías y Safira que con sus labios hicieron un compromiso, pero su corazón no era sincero, sino lleno de engaño.  Quisieron engañar a los apóstoles y a otros creyentes, pero a quien estaban queriendo imposiblemente engañar es a Dios mismo.  Usted debe tener un corazón sincero para con Dios.

   Luego leemos que se debe uno acercar a Dios “en plena certidumbre de fe”, es según palabras del apóstol Santiago: “no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra” (Santiago 1:6).  Medio creyendo, y medio dudando, no garantiza acercamiento a Dios. Lo único que garantiza es que tal persona sigue y está en riesgo de ser arrastrada de una parte a otra por la incredulidad y el pecado mismo.

   Luego se nos dice que este acercamiento a Dios debe darse: purificados los corazones de mala conciencia”.  Esta instrucción se refiere a la firme decisión de no pecar voluntaria y deliberadamente, y en el caso de los pecados involuntariamente cometidos debe reconocerse que son graves e inmediatamente se debe pedir ser perdonados de ello. Por eso, desde el momento que nuestra conciencia reconozca que hemos pecado, y cuando nuestra conciencia reconozca que estamos acercándonos a Dios, lo primero que debemos hacer es pedir perdón a Dios.  Por eso debemos aprovechar los momentos de confesión de pecados que se incluyen entre los primeros elementos del culto, aunque siempre es bueno confesarse ante Dios de manera personal mucho antes del culto e incluso desde que llegamos al templo.

   Y por últimos leemos que debemos tener: lavados los cuerpos con agua pura”, no se refiere de ninguna manera al bautismo.  La frase alude a la santidad, al aseo personal, y a la frescura del cuerpo con que los sacerdotes de Israel deberían presentarse delante de Dios para representar a los pecadores arrepentidos.  Se tenían que presentar delante de Dios recién bañaditos y vestidos con ropas blancas. Era una norma de santidad. La razón era que una de las consecuencias del pecado fue la determinación divina: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra” (Génesis 3:19a). Pero, el sacerdote bañadito ministrando sin el sudor, simbolizaba que su oficio es la muestra de que Dios en verdad está restaurando al pecador hacia la santidad y perfección, y que Dios ha quitado la maldición del pecado. Desde luego que acudir al culto bien aseados es importante, pero nuestra limpieza espiritual debemos buscarlo en la persona de Jesucristo.

   Por estos deberes que debemos cumplir, hagamos nuevamente la pregunta: ¿Con quién es tu compromiso?  La respuesta debe ser: CON DIOS PARA NUESTRO PROPIO CRECIMIENTO ESPIRITUAL.

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   El cuarto deber espiritual que todo cristiano debe llevar a cabo con todo sentido de compromiso con Dios, es:

IV.- ESTAR FIRME EN LA PROFESIÓN DE NUESTRA ESPERANZA.

  Ahora leemos que el apóstol exhorta: Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió” (Hebreos 10:23). La exhortación es clara.  Se trata de mantenerse “firme, sin fluctuar”, es decir, sin abandonar en ningún momento “la profesión de nuestra esperanza”.  ¿A qué se refiere esta expresión: “la profesión de nuestra esperanza”?  La “profesión” en este caso significa: la ocupación a la que uno debe estar dedicado.  El cristiano debe estar ocupado en su esperanza.  Esta esperanza, en realidad ya ha comenzado a ser una realidad en nuestras vidas porque Dios ya nos ha perdonado para toda la eternidad, porque Dios ya nos ha salvado de la condenación eterna, porque Dios ya nos ha dado vida eterna desde ahora, y por muchas cosas más ya es totalmente real. Pero todavía un pequeño porcentaje, pero de grandísimo valor.  Falta el regreso de Jesucristo para que los vivos sean transformados en seres con cuerpos glorificados, para que los muertos sean resucitados incorruptibles, para que todos los creyentes de todos los tiempos seamos trasladados cuerpo y alma, pero en estado totalmente glorificado, para que todos los creyentes pasemos a la plenitud de las bendiciones eternas que son incomparables con respecto a las que ahora disfrutamos en esta temporalidad terrenal.

   Sin embargo, acerca de estar ocupados en “la profesión de nuestra esperanza”, hay personas que se toman vacaciones por semanas, por meses, y hasta por años.  Muchos son sostenidos por la gracia de Dios, y a pesar de sus alejamientos y desocupaciones permanecen en la esperanza, pero otros en sus preferidas “vacaciones” de “la profesión de nuestra esperanza” que evidentemente no habían bien abrazado para su vida, quedan siempre lejos de toda esperanza; y lamentablemente, tales personas no recibirán las plenitudes eternas de nuestra esperanza. Esto les ocurre porque no estaban bien comprometidos con Dios.

   Por esta firmeza en “la profesión de nuestra esperanza”, hagamos nuevamente la pregunta: ¿Con quién es tu compromiso?  La respuesta debe ser: CON DIOS PARA ESTAR EN FIRME EN LA PROFESIÓN DE NUESTRA ESPERANZA.

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   El quinto deber espiritual que todo cristiano debe llevar a cabo con todo sentido de compromiso con Dios, es:

V.- AYUDAR EN LA EDIFICACIÓN ESPIRITUAL DE OTROS.

   Una exhortación final que vamos a considerar en este mensaje es la que dice: Y considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; / no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:24,25).  Tiene que ver con las ocupaciones o “profesión de nuestra esperanza”.  Específicamente tiene que ver con algunos de los deberes que se tienen que llevar a cabo dentro del compañerismo cristiano al que hemos sido integrados por Dios.  Además de haber sido integrados en su iglesia universal, hemos sido integrados a esta iglesia El Divino Salvador, una pequeña porción de su iglesia, en el que mutuamente tenemos responsabilidades unos con otros.

   Uno de los deberes que el apóstol exhorta a llevar a cabo es el “estimularnos al amor”.  Es lo que Jesús encargó a sus discípulos cuando les dijo: Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado” (Juan 15:12). El pecado siempre hace que este amor necesario en nuestra vida personal y en la vida de la iglesia en general disminuya, aunque Dios siempre derrama su amor para que disfrutemos y compartamos (Romanos 5:5), y la aumenta.  En determinados momentos unos son más llenos de amor que otros, y los que están más llenos de amor tienen la responsabilidad de animar a los demás a mejorar su trato y relaciones con los demás.

   Otro de los deberes que se exhorta a llevar a cabo es el “estimularnos […] a las buenas obras”.   Estas buenas obras, son aquellas que por gratitud y por valorar el don de la salvación que Dios ha depositado en nuestras vidas, hacemos obras de servicio a favor de otros en el nombre de Cristo para que estos se den cuenta de la gracia de Dios, y también vengan al arrepentimiento y entrega de sus vidas a Dios.

   Pero, la exhortación que circunda estos deberes es la que dice: “no dejando de congregarnos”.  Congregarse, amados hermanos, no es una simple reunión social, tiene su valor espiritual que vale la pena tener presente en nuestra consciencia.  No debe dejarse de hacer como bien comenta el apóstol: “como algunos tienen por costumbre”.  Por supuesto, que alguna ocasión, alguna fuerza mayor será la que impida que uno se congregue, pero no debe ser por causa de alguna mala costumbre, porque los congregantes perdemos recibir pero también dar edificación a nuestros hermanos. Es seguro que reciben edificación de otros, sin embargo, usted y cada uno de nosotros tenemos algo particular y especial que nadie puede dar por nosotros sino solamente nosotros.  Es por eso que en el amor del Señor, le animamos a asumir el compromiso de no dejar de congregarse sino es por alguna fuerza mayor justificable a los ojos de Dios.  Usted necesita cumplir el deber de animar a otros a mejorar su amor y sus buenas obras.  Una razón especial para ello es porque el día de la venida de nuestro salvador “se acerca” (v. 25).

   Para este deber de ayudar a la edificación de otros creyentes hagamos nuevamente la pregunta: ¿Con quién es tu compromiso?  La respuesta debe ser: CON DIOS PARA AYUDAR EN LA EDIFICACIÓN ESPIRITUAL DE OTROS.

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   CONCLUSIÓN: Para concluir, amados hermanos, les recuerdo y enfatizo que todos nuestros deberes espirituales los debemos llevar a cabo con todo sentido de compromiso con Dios.  Tenemos que evitar que la pereza, negligencia, irresponsabilidad, etc… nos haga faltar a nuestros compromisos con Dios.  Tenemos que evitar que personas sin temor de Dios sean la causa de tropiezo para que no cumplamos nuestros compromisos con Dios.  También tenemos que evitar esforzarnos por cumplir un deber espiritual solamente para quedar bien con algún ser humano, pues llevar a cabo nuestros deberes espirituales no es por compromiso con seres humanos, sino con Dios.

   ¿Con quién es tu compromiso?  Recuérdelo una y otra vez. Nuestro compromiso es con Dios.

Oct 22

REY JOSÍAS: LA REFORMA PERSONAL SE CENTRA EN LO ESENCIAL, Por: Diego Teh.

JOSÍAS: LA REFORMA PERSONAL SE CENTRA EN LO ESENCIAL.

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2 Crónicas 34:1-33.

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Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Ebenezer” de la col. San José Tecoh, de Mérida, Yucatán; el domingo 22 de octubre 2017, a las 10:00 horas; como sermón de la serie: REYES REFORMADORES DEL ANTIGUO TESTAMENTO.

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   INTRODUCCIÓN: Cierto empleado platicaba un día con su jefe, a quien consideraba una persona exitosa. -“Y dígame”, le preguntó el empleado “¿Cómo es que ha logrado su éxito?”  – “Lo resumo en dos palabras” contestó.  – “Y ¿cuáles son esas palabras?” – “Buenas decisiones.”  No conforme con la respuesta, el empleado preguntó de nuevo – ¿Y cómo logra tomar las decisiones correctas?”  – “Lo resumo, en una palabra: experiencia.”  – “Y ¿cómo ha conseguido su experiencia?”  – “Lo resumo en dos palabras” respondió.  – “Y ¿cuáles son esas dos palabras?”  -“Malas decisiones”[1].  Amados oyentes de la palabra de Dios, hoy no le quiero animar a que usted siga tomando malas decisiones.  Estoy seguro que ya ha tenido muchas malas decisiones, y voluntariamente o por equivocación, las seguirá teniendo.  Similar al jefe de la predicación usted ya tiene experiencia acerca del resultado de haber tomado malas decisiones durante su vida. ¿No es así?  Bueno, la experiencia mala ha de haberle traído el entendimiento de que usted ahora necesita tomar buenas decisiones.

   A propósito de la conmemoración del 500 aniversario de la reforma protestante, lo cual ya sabemos de qué se trata; ahora estamos promoviendo no solamente reformas que deben darse tanto en la administración y en la doctrina de la iglesia; sino también estamos promoviendo la reforma que debe darse en la vida personal, tanto de no creyentes como también de los que somos creyentes en Jesucristo.  Para ello, usaré en este momento la historia de la vida de un rey llamado Josías, quien por circunstancias, pero sobre todo por la soberana voluntad de Dios comenzó a reinar a sus 8 años de edad.  Y así transcurrieron otros 8 años de su vida mientras ejercía el oficio de rey.  Fue entonces cuando a sus dieciséis años que comenzó a hacer reformas no solamente en el ámbito político del reino, sino también en el ámbito religioso y espiritual.  Desde sus 16 años de edad hasta su muerte lamentablemente siendo un joven de tan solo 39 años, hizo reformas religiosas considerables e importantes en Jerusalén y en todo su reino, el reino de Judá; y tras su muerte se puede evaluar que su gestión, fue verdaderamente un éxito.  El historiador de su biografía, que se registra no en las crónicas, sino el segundo libro de los reyes, biografía que fue escrita muchos años después de Josías cuando ya después de él hubieron reinado otros cuatro reyes en Judá, dice de Josías que: “No hubo otro rey antes de él, que se convirtiese a Jehová de todo su corazón, de toda su alma y de todas sus fuerzas, conforme a toda la ley de Moisés; ni después de él nació otro igual” (2 Reyes 23:25).  Esta evaluación nos presenta un cuadro que describe que su éxito como rey y reformador se debió a buenas decisiones esenciales que él tomó primeramente para su persona, antes que para la religión, el templo, o los ciudadano de su reino.  Vemos que tuvo que ver con “Jehová”, o sea, con Dios; y con “la ley de Moisés”, o sea, con la palabra de Dios; sin embargo, hay otras decisiones esenciales.

   En el mensaje de este momento, les voy a predicar que la persona que desea reformar su vida personal debe hacerlo tomando decisiones esenciales. / ¿Qué decisiones esenciales debe tomar una persona que desea reformar su vida personal? / Basado en la historia del rey Josías les compartiré algunas de las decisiones que son esenciales para que ocurra una reforma en la vida personal.

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   La primera decisión esencial necesaria para que ocurra una reforma en la vida personal, es:

I.- BUSCAR A DIOS.

   En la primera parte del versículo 3 leemos que: “A los ocho años de su reinado, siendo aún muchacho, comenzó a buscar al Dios de David su padre” (2 Crónicas 34:3a).  El énfasis que quiero señalar es el que dice que: “comenzó a buscar al Dios de David su padre”. Sin embargo, primero quiero que observen un detalle.  En el v. 1 hay una expresión similar a la de este versículo 3, diciendo que “De ocho años era Josías cuando comenzó a reinar” (2 Crónicas 34:1a). La palabra común a estos dos versículos es la palabra: Comenzó.  Sin embargo, es evidente que el comienzo de su reinado fue una cuestión que por derecho y obligación tenía que asumir por ser hijo del rey. Su familia, el pueblo, y el sumo sacerdote, sin descartar a Dios, fueron los factores que influyeron en declararlo forzosamente pero conforme a derecho, que él asumiera el cargo de rey.  Sin embargo, cuando “comenzó a buscar al Dios de David su padre”, no fue una circunstancia que haya resultado por derecho ni por imposición, sino que hubo una decisión que fue propia.

   El ambiente en el que este chico de 8 años fue educado, fue uno de idolatría que su padre Amón le inculcó.  Josías conoció a su abuelo el rey Manasés quien murió a sus 67 años (cf. 2 Crónicas 33:1), pero que en sus últimos años se arrepintió y abandonó la idolatría que él mismo había promovido y buscó a Dios.  Amón, hijo de Manasés, al parecer no estuvo de acuerdo con el cambio de vida de su padre, pues tan pronto muere su padre y Amón es hecho rey, inmediatamente influyó en la gente para que regresara a la idolatría que se vivía antes de que su padre Manasés dejara la idolatría.  Esa mentalidad de Amón padre de Josías, debió haber también influido en la tierna vida de este pequeño que en su infancia sería constituido rey de Judá.  Y así a sus ocho años de vida, habiendo sido influido por la idolatría de su padre, pero también por la vida recta de su abuelo, Josías comenzó a ser rey.  Mientras tanto los años pasaron, y ahora ocho años después de haber comenzado a reinar, teniendo ya dieciséis años “comenzó a buscar al Dios de David su padre”.  Esta es una decisión esencial que debe tomar toda persona para poder reformar su vida personal.  Si no buscaba a Dios, en consecuencia iba a seguir los malos pasos de su padre, o quizá mucho peor.  Dios, fue la decisión esencial que transformó su vida personal, y le hizo apto para liderar la reforma de su reino.

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   La segunda decisión esencial necesaria para que ocurra una reforma en la vida personal, es:

II.- PREFERIR SOLO A DIOS.

   Hace cuatro años que había comenzado a buscar a Dios, y la crónica nos dice que “a los doce años comenzó a limpiar a Judá y a Jerusalén de los lugares altos, imágenes de Asera, esculturas, e imágenes fundidas. / […] / Y cuando hubo derribado los altares y las imágenes de Asera, y quebrado y desmenuzado las esculturas, y destruido todos los ídolos por toda la tierra de Israel, volvió a Jerusalén” (2 Crónicas 34:3b, 7).  Estaba no a sus doce años de edad, sino a los doce años de su reinado cuando ya su edad era de 20 años.  En este punto, en realidad su edad no importa sino su decisión en el que demuestra progresión personal.  Quizá hubo dificultades por las que después de cuatro años no había limpiado su reino de los abundantes lugares profanos de idolatría, de las abundantes imágenes, esculturas, y fundiciones; pero llegó el momento cuando su crecimiento espiritual le llevó a tomar esta decisión.  Fue una decisión esencial porque no puede ser que esté buscando a Dios, y al mismo tiempo sea el responsable de permitir que la idolatría prolifere o se mantenga estable cuando estaba en su autoridad el acabar con ello.  Fue esencial porque comenzó con una convicción primeramente en su corazón, pues él no estaba inclinado a adorar a falsos dioses idolatrados por muchos.  Tuvo que tomar la decisión de preferir solamente a Dios.

   Amados hermanos, Jesús mismo dijo que Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas[2] (Mateo 6:24).  La aplicación que Jesús le da a su enseñanza fue en contra de los que vacilan entre servir a Dios, pero también su interés es vivir solamente por el dinero y dejar que el dinero sea el director de sus vidas, y no Dios.  Quizá el ídolo de usted no es Asera, ni alguno de los Baales, y ni siquiera el dinero, pero si por allí a escondiditas o abiertamente usted tiene sus ídolos, mientras al mismo tiempo encubre su inclinación, mientras intenta buscar a Dios; usted no está haciendo lo recto y agradable a los ojos de Dios.  Usted tiene que tomar desde hoy mismo, la decisión esencial de preferir a Dios; y esto requiere de deshacerse de todo aquello que en vez de Dios toma el control de su corazón.  ¿Qué va a preferir usted, a Dios o a otra cosa que controle su vida?  Si no es Dios, usted tiene que tomar la decisión esencial de comenzar con buscar a Dios, pero de verdad, prefiriéndole solo a Él, porque Él no comparte el control de ningún corazón con nada más.

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   La tercera decisión esencial necesaria para que ocurra una reforma en la vida personal, es:

III.- AMAR LA CASA/PRESENCIA DE DIOS.

   Cuando Josías ya tenía 26 años, dice la crónica acerca de él que: “A los dieciocho años de su reinado, después de haber limpiado la tierra y la casa, envió a Safán hijo de Azalía, a Maasías gobernador de la ciudad, y a Joa hijo de Joacaz, canciller, para que reparasen la casa de Jehová su Dios” (2 Crónicas 34:8).  Aquí quiero hacer una aclaración.  Amar la casa de Dios, debe entenderse de manera correcta, sino, lo que va a resultar es solamente idolatría.  No se trata pues, de amar el edificio del templo, aunque es obvio que algo que por derecho de propiedad o de uso, uno tiene la responsabilidad de darle mantenimiento.  Cuando un judío o israelita pensaba en la casa de Dios, obviamente que en su mente está presente “la casa” como edificio, pero los judíos y todo israelita tenían más presente el entendimiento de que es el lugar de la manifestación de la presencia de Dios.  Desde que Dios ordenó la construcción del tabernáculo en el desierto, comenzó a manifestar mediante una nube luminosa de manera permanente.  Esa nube fue conocida como La Shekiná, o nube de la gloria de Dios, por medio de la cual cuando aparecía sobre el área del Lugar Santísimo del tabernáculo, era Dios quien estaba comunicando a su pueblo que Él está en medio de ellos, vive con ellos, y está para favorecerlos a ellos.  Posteriormente cuando se dejó de usar el Tabernáculo, y se construyó el Templo desde tiempos de Salomón, Dios seguía manifestando su presencia sobre el área del Lugar Santísimo.  Por eso, cuando los judíos e israelitas en general pensaban en la casa de Dios, lo que más pensaban e identificaban era la presencia de Dios.  Así que, cuando digo que una decisión esencial necesaria para que ocurran cambios o reformas en la vida personal de alguien es amar la casa de Dios, lo que realmente quiero decir es que se debe amar la presencia de Dios.

   Amados hermanos, a este respecto podemos recordar episodios del Antiguo Testamento, como por ejemplo cuando Dios sale al encuentro de sus hijos, como en el caso de Jacob, un hombre usurpador que por sus hechos no se sentía bien ni consigo mismo.  Jacob, al encontrarse en el camino con un varón con quien luchó y le dañó el muslo, mientras luchaba con aquel varón se pudo dar cuenta de que no era un varón ordinario, porque, a pesar de que le estaban lastimando el muslo, tuvo que decirle al varón: “No te dejaré, si no me bendices” (Génesis 32:26b). Y la historia del caso concluye en que “… llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma” (Génesis 32:30)..  Sorpresa, no era un varón ordinario, era la presencia de Dios manifestada como varón, pues dice que en él vio a Dios cara a cara.  Después de todo esto, Jacob comenzó a mejorar en muchos aspectos, incluyendo su interés de reconciliarse con su hermano Esaú a quien desde hace muchos años le había causado mucho daño, y solo así pudo humillarse y reconciliarse con él.  Sin duda que amar la presencia de Dios es transformador, pues siempre resultará en reforma en la vida personal.  Esa debe ser una decisión esencial que usted debe tomar ahora mismo.  Ame usted la persona de Dios, ame usted el preferir solo a Dios, y ame usted encontrarse con Dios en la adoración durante el culto en este templo al que usted acude a adorar.  Desde luego que también si algún día se necesita su cooperación para alguna mejora en el edificio de este templo, no dude en ofrecerlo voluntariamente pues el lugar donde usted viene a encontrarse con la presencia de Dios en la adoración congregacional. Cuando usted escuche la palabra templo no se limite a pensar en las paredes materiales, sino piense en su encuentro con la presencia de Dios.

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   La cuarta decisión esencial necesaria para que ocurra una reforma en la vida personal, es:

IV.- AMAR LA PALABRA DE DIOS.

   Para ese mismo tiempo de sus veintiséis años del rey Josías, ocurrió que el libro de la ley que estaba desaparecido desde hace muchos años, fue encontrado por el sumo sacerdote en turno llamado Hilcías. La crónica dice lo siguiente al respecto: “Y dando cuenta Hilcías, dijo al escriba Safán: Yo he hallado el libro de la ley en la casa de Jehová. Y dio Hilcías el libro a Safán. / Y Safán lo llevó al rey, y le contó el asunto, diciendo: Tus siervos han cumplido todo lo que les fue encomendado. / Han reunido el dinero que se halló en la casa de Jehová, y lo han entregado en mano de los encargados, y en mano de los que hacen la obra. / Además de esto, declaró el escriba Safán al rey, diciendo: El sacerdote Hilcías me dio un libro. Y leyó Safán en él delante del rey. / Luego que el rey oyó las palabras de la ley, rasgó sus vestidos” (2 Crónicas 34:15-19).  Según Deuteronomio 31:24-27, debía haber una copia de este Libro de la Ley a un lado del arca del pacto, iniciando desde los días de Moisés.  Según Deuteronomio 17:18-20, cada rey debía tener una copia personal de la ley, y debía leerla.  Según Deuteronomio 31:9-13, la ley entera debía ser leída en una asamblea de la nación una vez cada 7 años en la Fiesta de los Tabernáculos para mantener la ley entre el pueblo. Y también los levitas, dispersados a largo del país, tenían la responsabilidad implícita de enseñar la ley al pueblo de Israel.  No se tiene datos acerca de cómo se dejó de tener a la mano las copias obligatorias del Libro de la Ley, pero en la época de Josías, ni en el templo había una copia del Libro de la Ley, ni el rey tenía una copia el palacio, y por lo tanto ni se había leído seguramente que por varios septenios, y en todo el país los levitas ya no estaban enseñando la ley.  Todo esto tiene su antecedente desde que algunos de sus reyes antepasados ordenaron el cierre del templo, y colocaron a los sacerdotes de Dios y levitas al servicio de los altares de los ídolos.

   Ahora que apareció una de las copias, que providencialmente estaba en el mismo templo cerrado y semi destruido, al no haber una copia en su palacio, “luego que el rey oyó las palabras de la ley, rasgó sus vestidos” (2 Crónicas 34:19). Esto es señal de que se dio cuenta de que a pesar de ignorar la voluntad de Dios le corresponde a todo su reino y a él mismo como rey una maldición o condenación por todas las obediencias cometidas incluso por sus antepasados.  El haber rasgado sus vestidos, es indicación de que le dolió en el corazón que sus antepasados y su pueblo actual hayan ofendido a Dios. Su actitud estaba demostrando que no despreció la palabra de Dios sino todo lo contrario, le tuvo amor, respeto, y convicción de obediencia.  Después de esto, Josías organizó una comisión diciéndoles: Andad, consultad a Jehová por mí y por el remanente de Israel y de Judá acerca de las palabras del libro que se ha hallado; porque grande es la ira de Jehová que ha caído sobre nosotros, por cuanto nuestros padres no guardaron la palabra de Jehová, para hacer conforme a todo lo que está escrito en este libro” (2 Crónicas 34: 21).  Solamente con esto se nota que a pesar de la condenación que el Libro de la Ley le anunciaba, su corazón amó la palabra de Dios.  La Ley le reveló que él y su reino se encontraban en pecado delante de Él, y su corazón no se puso a la ofensiva contra Dios su autor, sino que amó la palabra dicha por Dios, y por eso recurrió nuevamente a buscar respuesta específica para la situación en la que se encontraban él y su reino.  Esto fue otra de sus decisiones esenciales que trajeron reformas a su propia vida, y a la de muchas personas más de todo su reino, y más allá de su reino.

  Amados oyentes, en la época de la reforma conocida como reforma protestante del siglo XVI, la palabra de Dios no estaba perdida, pero estaba ocultada en sus idiomas originales de tal manera que la gente de otros idiomas no lo podía leer.  Esto fue usado bajo intereses personales e institucionales para engañar a mucha gente con doctrinas falsas que traían beneficios ilícitos a muchos falsos sacerdotes y predicadores.  La reforma sirvió para comenzar a traducir la palabra de Dios en el lenguaje propio de cada país o etnia. La reforma sirvió para promover que aquellos mal intencionados maestros de la palabra de Dios, y toda aquella gente engañada con falsas doctrinas, vuelvan a la palabra de Dios como fundamento de su fe y de su conducta.  El día de hoy se sigue distribuyendo la palabra de Dios, en español, o en el idioma que usted lo necesite.  Usted no tiene pretexto para vivir desviado de la verdad acerca de la voluntad de Dios.  Usted debe volver o comenzar a amar la palabra de Dios, porque eso traerá reformas valiosas a su vida.  Sepa o recuerde usted que Jesús dijo a quienes escuchaban la palabra de Dios que él enseñaba: “Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado” (Juan 15:3).  Vale la pena amar la palabra de Dios porque produce reformas en la vida personal.  Esta es una decisión esencial que usted debe tomar ahora mismo.

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   La quinta decisión esencial necesaria para que ocurra una reforma en la vida personal, es:

V.- AMAR COMPROMETERSE CON DIOS.

   Después de que se hubo reparado el templo, después de Josías acudió a adorar a Dios en el templo, y luego que él mismo presidió la lectura del ley o libro del pacto como también se le llamaba, hay algo relevante que la crónica dice acerca de Josías.  Preste atención en escuchar o leer lo que Josías hizo: “Y estando el rey en pie en su sitio, hizo delante de Jehová pacto de caminar en pos de Jehová y de guardar sus mandamientos, sus testimonios y sus estatutos, con todo su corazón y con toda su alma, poniendo por obra las palabras del pacto que estaban escritas en aquel libro” (2 Crónicas 34:30-31).  A penas tenía 26 años, pero nosotros ahora ya sabemos que vivió hasta sus 39 años; entonces, le quedaban solamente 13 años de vida que obviamente él ni nadie más sabía.  Pero ya sean los 13 o muchos más años que le hubiese tocado vivir, Josías estaba haciendo “pacto”, o sea, se estaba comprometiendo con Dios de por vida.  Preferir a Dios, recuerde usted que no deja cabida a que usted ame algo u otra cosa que no tenga que ver con Dios mismo. Es por eso que él amó la palabra de Dios, y entendió por la misma palabra de la Ley de Dios que no se puede estar vacilando con un tiempo de servicio a Dios, y otro tiempo se deja sin servirle.  Tiene que ser un servicio comprometido de por vida.  Y así se comprometió Josías, quien murió a sus 13 años después, joven a sus 39 años, pero fiel en cumplir su pacto con Dios.

   Amado hermano, si en verdad usted prefiere a Dios, debe hacer compromiso de servicio permanente para Él.  Es evidente que hay personas que se ostentan creyentes y que sinceramente están buscando a Dios porque Dios mismo les ha dado la gracia de poder acudir a Él, pero estos creyentes viven sin compromiso evidente para con Dios.  Espero que usted no sea de este grupo que al parecer es numeroso en muchos lugares; pero en caso de que usted sea uno de ellos, déjeme recordarle que usted necesita tomar la decisión de amar comprometerse con Dios, pues es estando comprometido con Dios de por vida, que se verá en usted los frutos de una vida personal reformada, sino usted no demostrará frutos, sino quedará en su estancamiento actual.

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   CONCLUSIÓN: Para concluir, voy a recalcar que Jesús es mejor que Josías, pero Josías fue una sombra de Jesucristo quien a pesar de ser Dios hecho carne vivió todos estos amores que le hicieron un hombre perfecto delante de Dios.  1.- Jesús a pesar de ser el Divino Hijo de Dios, buscó y prefirió a Dios y amó su presencia en el templo y en la oración.  ¿Recuerda usted cuando a sus doce años, aun cuando sus padres representantes José y María, ya se regresaban a Jerusalén, él buscó la manera de quedarse más tiempo en Jerusalén para estar en el templo que representa el lugar de encuentro con Dios?  ¿Recuerda usted que por las madrugadas antes de comenzar sus ocupaciones del día, y lo mismo por las noches después de un día arduo de trabajo, Jesús dedicaba tiempo a la oración?  2.- Jesús, a pesar de ser el Divino Hijo de Dios, el Logos eterno, la palabra misma hecha carne, amó la palabra de Dios, pues lo primero que sabemos de él es que a sus solamente doce años, estaba en el templo dialogando no cualquier cosa sino la palabra de Dios con los doctores de la Ley de Dios.  3.- Jesús a pesar de ser el Divino Hijo de Dios, vivió siempre comprometido con Dios su Padre celestial, pues a sus solamente doce años, cuando sus padres representantes le encontraron después de tres días de búsqueda, él les dijo: “¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?” (Lucas 2:49b).  Poco más de 18 años después, en uno de los primeros episodios de su ministerio, en la ocasión cuando platicó con una samaritana, momento en el cual sus discípulos le llamaban a comer, él les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabéis. / […] / … Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra” (Juan 4:32-34).  Y finalmente, cumplió el objetivo para el cual vino a este mundo, a morir por los pecadores elegido de Dios para salvación.  Estando en la cruz casi a punto de morir, entregó su informe de trabajo a su padre celestial, diciéndole: “Consumado es” (Juan 19:30a), lo cual dicho en otras palabras es lo mismo que: “Todo ya está terminado.”  ¿No es esto una vida de compromiso con Dios?

   Cada uno de nosotros debemos tomar este tipo de decisiones esenciales:

            1.- Buscar a Dios.

            2.- Preferir a Dios.

            3.- Amar la presencia de Dios.

            4.- Amar la palabra de Dios, y

            5.- Comprometerse con Dios.

   Dios debe ser el centro de nuestra vida. Sin él no hay reformas que se puedan lograr en nuestra vida personal, para poder ser bendición para otros.

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[1] https://renuevo.com/reflexiones-decisiones.html

[2] En el escrito original del Mateo, aparece la palabra griega: Mamón.  Según Wikipedia, Mammon es una palabra aramea que significa «riqueza», pero su etimología es confusa; los eruditos han sugerido conexiones con el verbo «confiar» o un significado de la palabra «confiado», o con la palabra hebrea ‘matmon’, que significa «tesoro». También se utiliza en hebreo con el significado de «dinero» (????). La transcripción griega  para mammon es ??????? (mamonás), y puede encontrarse en el Sermón de la montaña (durante el discurso sobre la ostentación) y en la parábola del administrador injusto. ? Otros eruditos sugieren que mammon procede del término fenicio mommon («beneficio» o «utilidad»). Ver: (https://es.wikipedia.org/wiki/Mamm%C3%B3n). Pero en cualquiera de los casos tiene que ver con el amor al dinero, lo cual también es idolatría.