May 04

DEPENDE DE DIOS, Por: Diego Teh.

DEPENDE DE DIOS

Romanos 9:8-24.

.Predicado por el Presbítero: Diego Teh Reyes, el sábado 04 de mayo 2019, a las 09:00 horas, en la casa funeraria El Campanario, (50 # 475 x 51 y 53, Col. Centro, de Mérida, Yuc), durante el velorio de Teresita de Jesús Solís Pasos, cuñada de Rosa María May Pech, miembro de la iglesia “El Divino Salvador”, quien con su familia la tuvo bajo su cuidado por su discapacidad, desde ______ ____,hasta su fallecimiento el día viernes 3 de mayo 2019.

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   INTRODUCCIÓN:  Dios puso en las manos de la familia Solís May una responsabilidad que prácticamente acaba el día de hoy.  Ustedes fueron a los ojos de Dios lo que el Buen Samaritano hizo con aquel hombre herido que se encontró camino a Jericó y que nadie quiso ayudar, sino solo él. Dios admira, y no pasa por alto el bien que uno hace por su prójimo, y con mucha más razón por los que son nuestros seres queridos. No debió haber sido tan sencillo, pero estoy seguro que el día de hoy están satisfechos de haberlo hecho, y sus vidas se han vuelto sensibles para comprender la condición de cualquier persona.  En otras palabras, ustedes fueron enseñados por Dios.

   Pero, quizá hoy surge una pregunta relevante: ¿A dónde se fue el alma de Teresita de Jesús, para la eternidad que le corresponde? Ninguna iglesia o ministro tiene la facultad de dictar sentencia ni favorable ni en contra de ninguna persona, pero tenemos la palabra de Dios que nos informa cómo es que ocurre la salvación de las personas en general.  Aunque Romanos 9 trata acerca de la elección de personas que Dios hizo para la formación de su antiguo pueblo conocido como Israel, el mismo pasaje bíblico tiene aplicación para la determinación de cómo Dios lleva a cabo la salvación de personas con las que forma su iglesia visible e invisible, militante y triunfante.

   De acuerdo con lo que el apóstol Pablo dice en su epístola a los Romanos capítulo 9, lo que ahora les voy a predicar es que: La salvación eterna de las personas ocurre mediante dos DETERMINACIONES divinas esenciales. Estas determinaciones tienen aplicación también en Teresita de Jesús cuya vida fue tan necesitada de la salvación eterna, al igual que nosotros también la necesitamos. / ¿Cuáles son estas DETERMINACIONES divinas esenciales? / Permítanme hacerles una breve exposición acerca de dos de estas DETERMINACIONES divinas esenciales.

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   La primera DETERMINACIÓN divina y esencial, mediante la cual ocurre la salvación eterna de las personas, es que:

I.- LA SALVACIÓN NO SE OBTIENE POR LAS OBRAS QUE HACEMOS.

   Para probar esto que San Pablo expone, recurre a la historia de sus antepasados, refiriéndose al caso de que en realidad Isaac escogido de Dios para formar de su descendencia un pueblo, tuvo dos hijos, el primero llamado Esáu y el segundo llamado Jacob.  Por derecho común, le correspondía a Esaú el derecho de continuar la línea de descendencia del cual Dios se formaría un pueblo, o bien, a través de los descendientes de los dos, Dios pudo haberse formado el pueblo que él quería, pero no fue así, sino que Dios escogió a Jacob para continuar la formación de su pueblo a través de sus descendientes.  Jacob, no era una palomita blanca, sino un hombre indigno de ser bendecido por Dios, y hasta por su propio padre, pero él fue escogido para ese fin.

  San Pablo explica en el versículo 11: “pues no habían aún nacido, ni habían hecho aún ni bien ni mal, para que el propósito de Dios conforme a la elección permaneciese, no por las obras sino por el que llama (Romanos 9:11).  Es claro que dice que: NO POR LAS OBRAS SINO POR EL QUE LLAMA.  Nuestra salvación no dependió, ni depende, ni dependerá de nuestras obras, porque si fuera por ellas, todos y absolutamente todos quedaríamos fuera del plan de salvación de Dios.  Esto ya estaba explicado por el apóstol desde el capítulo 3, en el que se resalta que si de obras se trata “… No hay justo, ni aun uno” (Romanos 3:10).  La salvación de todo ser humano, depende según las palabras del apóstol Pablo al final del versículo 11: “… por el que llama”, refiriéndose a Dios.  Dependió de Dios, y no de alguna ventaja que había en nosotros que Dios decidió elegirnos para conocer su evangelio y ser salvados por Cristo.

   Igualmente, se debe entender que la salvación de Teresita no dependió de que hizo o que no hizo, sino que depende de Dios, “el que llama”.  Cristo Jesús murió efectivamente, para dar efectiva y completamente salvación a todos aquellos que desventajados fuimos electos por Dios “el que llama”.  Descanse nuestra fe y esperanza en lo que Dios hace para salvar personas que estamos por el pecado, en total desventaja.  Así como lo hizo con nosotros, así lo puede hacer por ella, sin que haya tenido capacidades de demostrar obra alguna que le diera el mérito.  Pero, recalco no depende de nuestros méritos, sino de la decisión de Dios.

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   La segunda DETERMINACIÓN divina y esencial, mediante la cual ocurre la salvación eterna de las personas, es que:

II.- LA SALVACIÓN DEPENDE SOLO DE LA MISERICORDIA DE DIOS.

   El apóstol Pablo, haciendo uso de la misma historia de Esaú y Jacob recurre a la siguiente argumentación para explicar este asunto.  Observemos los versículos 13 al 16, que dicen: “Como está escrito: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí. / ¿Qué, pues, diremos? ¿Que hay injusticia en Dios? En ninguna manera. / Pues a Moisés dice: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. / Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” (Romanos 9:13-16).

   Algo relevante que debemos tomar en cuenta aquí es la segunda pregunta del versículo 14 que dice: “¿Qué hay injustica en Dios?”. ¿Hay injusticia en Dios, si Dios decide escoger a alguien, y no escoger a otro?  Pareciera que sí según nuestra manera popular y común de pensar, pero en realidad no hay injusticia.  En realidad, siendo todos los seres humanos pecadores (ya se los había explicado en su epístola en el capítulo 3:23), todos merecemos no recibir ningún bien de Dios, sino lo único que deberíamos recibir es su ira.  Y si bajo esta condición el decide por su misericordia llamar a alguno de nosotros, sin llamar para salvación a alguno de nosotros, no hay ninguna injusticia en ello, porque de por sí, ya por causa del pecado, todos merecemos la condenación eterna.  Pero, si Dios, a uno de los que merecemos la condenación eterna, nos llama para salvación, sin duda que no es porque lo hayamos querido o deseado, sino como dice en el versículo 16: “… no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” (Romanos 9:16).

   Es nuestra esperanza que Dios en su infinita misericordia haya querido salvar para la eternidad a Teresita. Eso depende de Dios. Su salvación no depende de su posición de nacida como primera o última de la familia, sino que depende de Dios que tiene misericordia, aunque si fuese el caso de que nosotros no hayamos visto en ella alguna evidencia de que ella haya entregado su vida a nuestro Salvador Jesucristo, si Dios en su misericordia quiso salvarla, Jesús murió eficazmente por ella, y en este momento ya está gozando sin límites los beneficios que Cristo ganó para ella y para todos los llamados a la salvación.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, damos gracias a Dios al saber que nuestra salvación eterna no depende de nuestras obras, porque si así fuera, nuestros pecados tendrían más peso que nuestras obras.  Ni depende de la familia de la que somos descendientes, sino que depende de Dios “que de quien quiere, tiene misericordia» (Romanos 9:18a).  Eso nos da abundante esperanza por Teresita, y por nosotros.

   Dios siga consolando y llenando de paz y de fe el corazón de cada uno de ustedes los familiares de Teresita, y demás amigos y hermanos en la fe cristiana que hoy les acompañan en esta ocasión que es parte del proceso de nuestra existencia.  Y muchas gracias a los que hoy decidieron estar presentes en este momento reflexivo para cada uno de nosotros.