Jun 01

DEVOCIONAL DEL LUNES 01 DE JUNIO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL LUNES 01 DE JUNIO:

TITULO: DIOS NOS AMÓ PRIMERO, ESO ES INMENSO.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que los miembros de cada familia sepan que Dios por su INMENSO AMOR por nosotros, envió a su Hijo para que “vivamos por él”, dándonos ahora vida espiritual, y pronto, resurrección eterna.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: 1 Juan 4:9-10, 19.

En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él.

10 En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados.

19 Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   Amar a Dios es el principal deber de todo ser humano, sin embargo, no todos le pueden amar, aunque hay quienes piensan que le aman, pero en realidad, su sentimiento o idea de amor no llega a la virtud verdadera de amar a Dios; y quienes verdaderamente pueden amar a Dios, no siempre pudieron hacerlo, y también en realidad no llegan a la calidad de amor que Dios espera, sin embargo, Dios les acepta como perfecto este amor, solamente porque creen que Jesús es su Hijo, y que él murió por ellos para evitar que vayan a la eterna condenación. Los creyentes en Jesucristo amamos a Dios, pero según el apóstol Juan: “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19).  Nadie puede amar verdadera, correcta, y aceptablemente a Dios, sino ha conocido el amor especial de Dios al cual san Juan se refiere cuando dice acerca de Dios que “él nos amó primero”.

   El amor con que Dios “nos amó primero”, es descrito por este mismo apóstol diciendo que: “En esto se mostró el amor de Dios, para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él” (1 Juan 4:9). Cada acción llevada a cabo por Dios para todo el mundo, y de manera particular para cada persona, nos muestra el amor que Dios nos tiene; por ejemplo, en el proceso de la clorofila de las plantas para eliminar el dióxido de carbono y producir el oxígeno que respiramos, es amor de Dios.  Por el sol que todos los días sale sobre buenos y malos, también es una muestra del amor de Dios.  Sin embargo, ninguna de estas cosas se resalta en las Sagradas Escrituras como muestra del amor de Dios, sino solamente el hecho “que Dios envió a su Hijo al mundo”.  Pero observe usted que en la siguiente frase el apóstol Juan indica que el objetivo de Dios de haber enviado “a su Hijo al mundo” fue: “para que vivamos por él”. ¿Qué “vivamos por él”? ¿Acaso el apóstol Juan y a quienes escribió no estaban vivos en ese momento?

   Desde el tiempo de Adán y Eva, por causa de haber ellos desobedecido a Dios, toda su descendencia ordinaria, excepto Jesucristo su descendencia extraordinaria, quedamos primeramente bajo muerte espiritual que consiste en estar separados de Dios aun antes de nacer, y en consecuencia también quedamos bajo sentencia de muerte física la cual nos toca enfrentar en algún momento de nuestra existencia.  Pero, Dios proveyendo solución para estos dos problemas de muerte, el espiritual y el físico, “envió a su Hijo al mundo, para que vivamos por él”.  ¿Se da cuenta?  Jesús es la fuente, primeramente, de nuestra vida espiritual.  Por eso en su epístola a los Efesios, San Pablo hablando de Jesús el Hijo enviado de Dios, les explicó que: él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados” (Efesios 2:1).  Tiene razón el apóstol Juan cuando con respecto al Hijo de Dios dice que fue enviado “para que vivamos por él”Y luego, también será la fuente de nuestra vida física mejorada o glorificada, pues gracias también a que Jesús volverá porque será enviado otra vez a esta tierra, para que seamos resucitados (cf. 1 Corintios 15:52); es decir, seguiremos viviendo cuerpo y alma, también “por él”. Toda esta muestra del amor de Dios de darnos ahora vida espiritual que entabla una conexión con Dios, y de prometernos resurrección para siempre para que los que en el momento de su regreso ya hayamos muerto, ¿NO es esto INMENSO AMOR?  Si Dios, por medio de su Hijo no hiciera todo esto por nosotros, estaríamos entregados solamente al pecado que finalmente lleva a la condenación eterna, pero al no dejar que esto nos ocurra, ¿No es esto muestra de Su INMENSO AMOR por nosotros?

  Mientras no hayan experimentado el amor de Dios por medio de Jesucristo, no pueden considerar que han recibido el amor de Dios que él mismo resalta como el amor más relevante que consiste en que su Hijo sea recibido como Salvador personal.  Quien le ha recibido, es la persona que puede amar a Dios con todo el corazón, toda el alma, toda la mente, y todas las fuerzas, (cf. Marcos 12:30), porque tal persona sabe que no solamente ha recibido bendiciones de Él para sobrevivir temporalmente aquí en la tierra con el trabajo, el alimento, la salud, y el vestido, etc… con las cuales y con todo ello, todavía uno siempre estaría en condenación eterna, sino porque ha recibido y está recibiendo de Él bendiciones salvadoras que le están conduciendo a la eternidad con Él.

   ¿Qué habrá hecho usted, o qué habremos hecho nosotros, o alguien, por Dios, antes que Él envíe a su hijo “para que vivamos por él”?  NADA, porque en realidad Dios no necesita nada de nosotros, sino que somos nosotros los que necesitamos de Él.  Así fue como Él “nos amó primero”.  Entonces, es así como funciona la realidad que San Juan dice que : “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero” (1 Juan 4:19). ¿No es esto muestra del INMENSO AMOR de DIOS cuando no tenía por qué amarnos, pero nos amó?  Así que, si usted piensa, siente, o si es real que le ama a Él, recuerde siempre que es porque él “nos amó primero”.  Nuestro amor por Él es válido, es amor real, pero no es tanto como el de Él por nosotros.

  • CANTEN LA ALABANZA: “MARAVILLOSO AMOR» (Sovereign Grace).

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

Dios, tú nunca has necesitado de nadie, pero nosotros los seres humanos tus criaturas, aun antes de que el pecado entrara en la vida humana, te necesitábamos; y desde que nuestros primeros padres pecaron, nuestra necesidad de ti se ha hecho muy evidente.  Nosotros en la actualidad, te necesitamos para que transformes nuestras vidas para que podamos hacer siempre tu voluntad.  Necesitamos tu amor, y tú nos amaste enviando a tu Hijo para tomar nuestro lugar para pagar por nuestros pecados que nosotros debimos haber pagado.  Tu amor está haciendo su efecto en nuestra vida, y ahora podemos amarte con todo el corazón, el alma, la mente, y nuestras fuerzas.  Por favor, ayúdanos a amarte más, y ayúdanos a amar a nuestra familia y a nuestros semejantes.  Te los pedimos en el nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.  Amén.

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