Jun 02

DEVOCIONAL DEL MARTES 02 DE JUNIO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL MARTES 02 DE JUNIO:

TITULO: EL AMOR DE DIOS ES ETERNO, ESO ES INMENSO.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que los miembros de cada familia sepan que el amor de Dios es un INMENSO AMOR porque comienza no en algún momento de nuestro tiempo, sino desde la eternidad y continúa vigente hasta la eternidad, a pesar de nuestra falta de obediencia a Él.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: Jeremías 31:2-3.

Así ha dicho Jehová: El pueblo que escapó de la espada halló gracia en el desierto, cuando Israel iba en busca de reposo.

Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   El profeta Jeremías les estaba hablando a los judíos de aproximadamente del año 600 a.C., el tiempo que los reyes de Babilonia estaban conquistando reinos para engrandecer su imperio. En dicha conquista había muertes de civiles y familias enteras, y hasta de menores y bebés, y exterminio o por lo menos cautiverio de los reyes en turno juntamente con gente joven para servir en el extranjero a los intereses del imperio de Babilonia.  La causa real por la que al pueblo de Dios les estaba ocurriendo todo esto, es por darle la espalda a Dios una y otra vez desde ya varias generaciones, y más recientemente sus reyes se comportaron profanamente contra Dios. El surgimiento del imperio de Babilonia, que venía conquistando los reinos a su paso, hasta llegar con ellos al reino de Judá, fue Dios mismo quien lo envió contra su propio pueblo como castigo de la rebeldía que le habían demostrado. Bajo esa terrible circunstancia, Dios por medio del profeta Jeremías, les recuerda cómo funciona su amor, y los límites que les tiene.

   Primeramente, les hace un sencillo y breve recordatorio de lo que ocurrió con sus antepasados unos 900 años antes cuando después de 400 años de esclavitud entre los egipcios, fueron liberados de dicha esclavitud y conducidos a través de un desierto hacia la tierra prometida.  Jeremías les recuerda de parte de Dios, que: El pueblo que escapó de la espada halló gracia en el desierto, cuando Israel iba en busca de reposo” (Jeremías 31:3).  Observe usted un primer detalle de que: “El pueblo… escapó de la espada”.  Se refiere a la matanza de la que sus antepasados escaparon cuando Dios impidió que el ejército del faraón egipcio les alcanzara, sepultándoles en las aguas del mar rojo. Según el final del versículo 2, esto ocurrió “cuando Israel iba en busca de reposo”.  El estar camino hacia la tierra prometida, es descrita no propiamente por Jeremías sino por Dios mismo, que se trataba de ir “en busca de reposo”.  Es lo que los israelitas más anhelaban después de haber sido esclavos desde sus antepasados hasta ellos durante poco más de 400 años, aunque lamentablemente la gran mayoría, 40 años después de haber vivido en diversos lugares del desierto, murieron sin entrar al reposo que buscaban, pero fueron sus descendientes quienes conquistaron la tierra prometida y su correspondiente reposo (no más esclavitud, eso ya fue asunto del pasado).  El Nuevo Testamento, por medio del apóstol que escribió a los Hebreos o israelitas que han creído en Cristo y hasta los que no habían creído en él, les dice que: queda un reposo para el pueblo de Dios. / Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. / Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia” (Hebreos 4:9-11). Se refiere al reposo eterno que debemos conquistar mediante el creer en Jesucristo, quien nos dará entrada no a su tierra, sino a su cielo prometido.  En este caso, Dios también nos salva, no de espada, sino del poder de la esclavitud del pecado que solamente nos estaba conduciendo a la muerte eterna donde no hay reposo; pero en su salvación eterna, hay reposo eterno. ¿No es esto una bendición de SU INMENSO AMOR?

   Ahora, observen un segundo detalle con respecto al cómo y al porqué aquellos israelitas lograron escapar de la espada de los egipcios. En el centro del versículo 2, dice que: “El pueblo… halló gracia en el desierto”.  Realmente, no fue hasta ese momento en el desierto que de Dios hallaron gracia, sino desde antes, sino no hubiesen sido liberados de Egipto.  ¿Qué significa la expresión “halló gracia”?  La Traducción en Lenguaje Actual, traduce de una manera más sencilla y clara, afirmando que Dios les estaba comunicando a la generación de los tiempos de Jeremías, que: yo les demostré mi gran amor” (Jeremías 31:2a, TLA). Dios estuvo dispuesto a demostrarles su amor durante los 40 años que llevó el proceso de preparación para introducirles a la tierra que les había de entregar. Obviamente les había amado antes, y también les amó después. ¿No es esto una muestra de SU INMENSO AMOR?

   Un tercer detalle de nuestro texto devocional, es que Jeremías les recuerda a los israelitas que Dios había dicho desde tiempo atrás, y que quizá se los había predicado a ellos mismos, que Dios le dice a todo su pueblo, que: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia” (Jeremías 31:3bc). El hecho de haberles Dios prolongado su misericordia es porque durante los casi 900 años de historia del pueblo en la tierra prometida, casi todas las generaciones posteriores, preferían darle la espalda a Dios en rebeldía. La misericordia necesaria de Dios ya la habían disfrutado, la prolongación de la misericordia también, por lo que ahora era necesario que fuesen llevados cautivos a tierras extrañas y lejanas para que se den cuenta de lo terrible que es rechazar al Dios que se manifestaba presente con ellos.

   Y como cuarto y último detalle, reflexione usted qué es lo que significa la expresión de Dios quien le a su pueblo: “Con amor eterno te he amado” (Jeremías 31:3b). Esto significa que el amor de Dios por su pueblo no comenzó cuando los sacó de Egipto, ni 40 años después cuando se acabó la estancia en el desierto, ni durante el tiempo que fueron gobernados por los jueces, ni solamente durante el tiempo que fueron gobernados por medio de reyes.  Es más, ni siquiera comenzó cuando Dios llamó a Abraham unos 150 años antes de que los hijos de Jacob se establecieran en Egipto durante 400 años.  El amor eterno de Dios significa que comenzó aun antes de que comenzara a existir todo lo que Dios creó.  Esto significa que Dios ama a su pueblo no porque vea en ellos que están haciendo algo bueno, y que por ello vale la pena que los ame, sino que les ama porque así quiso hacerlo, aunque su pueblo no le corresponda con gratitud y obediencia.  Y si su pueblo o su un hijo suyo le falla, aunque quizá le discipline para que se corrija, Dios no deja por ello de amarle. Dios es inevitablemente amoroso.  A nosotros “nos escogió en él antes de la fundación del mundo” (Efesios 1:4a), es decir: DESDE LA ETERNIDAD; y “Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él”  (Romanos 6:8), es decir: HASTA LA ETERNIDAD. ¿No es esto su INMENSO AMOR?

  • CANTEN LA ALABANZA: “AMOR TAN GRANDE».

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

Dios eterno, que no tienes principio de fin, y que tu voluntad, decisión y amor igualmente no tiene fin, muchas gracias porque todo lo que haces aun en la dimensión de nuestro tiempo, no son el producto de espontáneas reacciones de las cuales te puedas arrepentir, sino que tus hechos están basados en tus decisiones sabias, divinas, y bien tomadas desde la eternidad anterior cuando todavía ni existíamos y cuando todavía nada habías creado.  En tu amplísimo conocimiento supiste que ninguna generación humana en todos los tiempos iba a ser totalmente entregada a ti, pero a pesar de ello, ya nos amabas.  Cuando nuestros primeros padres a pesar de que pecaron, y les castigaste, no dejaste de amarles.  A la humanidad, aunque en muchas ocasiones nos has aplicado tus disciplinas nunca has dejado de amarnos.  Y a tu iglesia y creyentes en Jesucristo, a pesar de que te fallamos, nos sigues amando.  Muchas gracias porque nos amas no con base a algo bueno que observas o alguna vez observaste en nosotros, sino que desde la eternidad decidiste amarnos tal como somos de pecadores, y nos seguirás amando por toda la eternidad.  Te damos muchas gracias por tu inmenso amor eterno que no nos abandona; en el nombre de Jesús.  Amén.

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ESTÉN PENDIENTES DE LOS DEVOCIONALES DE CADA DÍA.
 

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