Jun 03

DEVOCIONAL DEL MIÉRCOLES 03 DE JUNIO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL MIÉRCOLES 03 DE JUNIO:

TITULO: EL AMOR DE DIOS ES INQUEBRANTABLE, ESO ES INMENSO.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que los miembros de cada familia confíen en el INMENSO e inquebrantable AMOR de Dios, que por medio de Jesucristo todo obstáculo quedó inhabilitado para que se cumpla en nosotros desde ahora y para siempre. Esto es inmenso porque no solamente tiene vigencia aquí y ahora, sino por toda la eternidad.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: Romanos 8:38-39.

38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir,

39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   Hay una afirmación en la historia de Lázaro que me hace reflexionar con respecto al amor que Dios tiene por el ser humano. Antes de que Lázaro muriera, cuando se encontraba enfermo de gravedad, sus hermanas María y Marta fueron a buscar a Jesús en otras poblaciones hasta que dieron con él, y le dijeron con respecto a Lázaro: Señor, he aquí el que amas está enfermo” (Juan 11:3b). No voy a narrar toda la historia de este caso, pero quiero que observen que el amor, aunque sea divino, o del Hijo de Dios mismo, no impide ni garantiza que uno no vaya a ser víctima de alguna enfermedad e incluso de la misma muerte.  Uno puede enfermarse e incluso morirse sin que eso signifique que Dios no ama a uno.  Según nuestro texto devocional, el apóstol Pablo escribió a los creyentes romanos que: “ni la muerte, ni la vida… /…ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios” (Romanos 8:38-39). En este sentido el amor de Dios es inquebrantable porque ni la enfermedad ni la muerte nos puede separar del amor de Dios, porque creemos en Jesús. Así sea que nos maten como mártires de la fe, o accidentalmente, o muramos de manera natural, si Dios nos ama, su amor estará siempre a nuestro favor, pero sepamos que el amor de Dios tiene que ver con su propósito de que cuando llegue el final de nuestra vida terrenal, la muerte no nos quitará el amor de Dios, sino solamente será la experiencia que marcará nuestro paso a la eternidad con Dios para disfrutar a plenitud su amor eterno.

   Es interesante también que el apóstol Pablo les dice a los romanos que ni ángeles, ni principados, ni potestades, … / … ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios” (Romanos 8:38-39). El mismo apóstol Pablo, pero a los Colosenses, refiriéndose a lo que ocurrió cuando Jesús estaba colgado en la cruz y cuando resucitó, dice que de esa manera, Jesús estaba despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” (Colosenses 2:15).  Esto indica que si Dios el Padre están comprometidos a rescatar a los que el Padre eligió para que no fuésemos a la condenación eterna, Jesús, en su muerte triunfó sobre todos estos enemigos de los elegidos de Dios.  Ya no hay “ni ángeles, ni principados, ni potestades” que puedan impedir que el amor de Dios deje de beneficiarnos hasta que estemos en la eternidad junto a Él. El triunfo de Jesús, convierte en inquebrantable el amor de Dios a nuestro favor.

   Cuando el apóstol Pablo se refiere al tiempo, dice a los romanos que: ni lo presente, ni lo por venir, … / … ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios” (Romanos 8:38-39). El futuro siempre llega; cada instante se convierte en presente; y en todo presente siempre hay adversidades que le acompañan, como por ejemplo, una pandemia que nadie se imaginaba que existiría, y que hasta el día de ayer 02 de junio había causado la muerte de 10,637 personas en nuestro país, 233 en Yucatán, 533 en Tabasco, habiendo entre ellos un porcentaje de creyentes en Jesucristo. Esa fue su experiencia del presente, y puede que en los meses y años por venir, vengan más malas experiencias pues Jesús dijo que cuando se aproxime el tiempo de su venida habrá Y oiréis de guerras y rumores de guerras; mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún no es el fin. / Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes, y hambres, y terremotos en diferentes lugares. / Y todo esto será principio de dolores. / …, /…, /…, /…, / Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo. / Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin” (Mateo 24:6-8, 13-14). Pero, sean las circunstancias del presente, o lo que llegue del porvenir, NO “nos podrá separar del amor de Dios”, porque su amor, pase lo que pase no se va a revertir ni cancelar, porque su amor es inquebrantable.

   Y finalmente cuando el apóstol Pablo dice a los romanos que: “ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios” (Romanos 8:39), es para explicar a nuestra limitada percepción que si el cielo de la eternidad con Dios está “en las alturas” más lejanas, y que por ello no sería san fácil llegar allí, la buena noticia que comparte el apóstol Pablo es que el amor inquebrantable de Dios garantiza que uno llegará hasta allí con Dios sin que uno sea astronauta.  Eso no es difícil para Dios quien una vez se llevó a su Hijo desde la tierra a su cielo, y que desde allí volverá a la tierra sin problema alguno.  Antes, y cuando Jesús hubo nacido, multitud de ángeles vinieron desde allí y regresaron allí.  Enoc hasta allí fue traspuesto, al igual que el profeta Elías, incluso Moisés.  Lo alto no es problema para que se cumpla en nosotros el amor inquebrantable de Dios, de tenernos con él.  Y lo profundo, sea lo que esto sea, tampoco nos separará del amor de Dios, porque su amor es inquebrantable, gracias a Cristo Jesús que destruyó todos los antes posibles impedimentos.

  • CANTEN LA ALABANZA: “¡OH, AMOR DE DIOS!» No. 251.

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

Dios invencible, que ni Satanás con todos sus demonios o ángeles te han vencido jamás; confiamos en ti, y en tu Hijo Jesucristo quien aunque por la experiencia de su muerte en la cruz, triunfó poderosamente sobre todo impedimento para que tu amor se cumpla en nuestras vidas desde ahora, y por siempre en la eternidad. Muchas gracias por tu amor inquebrantable por nosotros, pues nada nos lo interrumpe, ni tú nos lo quitarás por nada del mundo, ni del cielo, ni del universo. Te agradecemos tu amor inquebrantable, en el nombre de “Cristo Jesús Señor nuestro”. Amén.

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