Jun 10

DEVOCIONAL DEL MIÉRCOLES 10 DE JUNIO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL MIÉRCOLES 10 DE JUNIO:

TITULO: CON GOZO INEFABLE RECIBIMOS LA PALABRA DEL EVANGELIO.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que los miembros de cada familia sepan que el Espíritu Santo pone gozo en el corazón humano para aceptar con gozo el santo evangelio, y para continuar viviendo la fe con un gozo continuo e inacabable.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: 1 Tesalonicenses 1:4-7.

Porque conocemos, hermanos amados de Dios, vuestra elección;

pues nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo y en plena certidumbre, como bien sabéis cuáles fuimos entre vosotros por amor de vosotros.

Y vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo,

de tal manera que habéis sido ejemplo a todos los de Macedonia y de Acaya que han creído.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   ¿Cómo es que las personas creen el evangelio de Jesucristo, y cómo es que también creen a y en Jesucristo, no importando si las circunstancias son amenazantes en contra de quienes manifiestan aceptar este glorioso evangelio?  Cuando el evangelio fue predicado desde los años 1879 hasta tiempos relativamente recientes, tanto en esta ciudad de Mérida, así como en municipios de todo el territorio que hoy son los estados de Yucatán, Quintana Roo, y Campeche (antes un solo estado, Yucatán), los que llevaron el evangelio en muchas comunidades fueron apedreados, expulsados, y algunos asesinados, sin embargo, no faltaron habitantes de esos lugares que se convirtieron a la fe evangélica.  En aquellos tiempos, sus mismos conciudadanos, enfurecidos contra ellos, les obligaban a pagar cuotas para fiestas patronales, les quemaban o destruían sus humildes templos que construían de huano o simplemente de láminas de Zinc o de cartón, los encarcelaban, los expulsaban de sus pueblos, y hasta los llegaban a amenazar de muerte, con tal de que renunciaran a la fe del evangelio.  Sin embargo, estos creyentes, en su gran mayoría, no renunciaron a la fe, prefirieron sufrir el rechazo, la expulsión, el castigo, y hasta la muerte antes que retractarse de su fe en Jesucristo y en su evangelio. Incluso el día de hoy, si hubiese una amenaza de muerte en contra nuestra por causa de nuestra fe en Cristo, preferiríamos antes morir que negar nuestra fe.

   Desde los tiempos de Jesucristo y sus apóstoles, todo aquel que verdaderamente creía en Jesús, no importa que haya amenazas en contra de la fe o de uno mismo, el creyente mucho más se aferra con una mayor fe en Cristo.  Cuando el apóstol Pablo, escribe su primera epístola a los Tesalonicenses con quienes él en años recientes les había predicado a Cristo, les dijo: “vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo” (1 Tesalonicenses 1:6). Cuando Pablo les dice en esta epístola que: “vosotros vinisteis a ser imitadores de nosotros y del Señor”, se estaba refiriendo tanto a él como a Silvano, y Timoteo, quienes también recibieron “la palabra en medio de gran tribulación”, y no recibieron la palabra en Tesalónica, sino que cada uno de estos tres, en diferentes ciudades, pues en cualquier ciudad de aquellos tiempos no era bien visto el evangelio.  Cuando antes, Pablo y Silas predicaron de Jesús en Tesalónica “… los judíos que no creían, teniendo celos, tomaron consigo a algunos ociosos, hombres malos, y juntando una turba, alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo. / Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá; / a los cuales Jasón ha recibido; y todos éstos contravienen los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús” (Hechos 17:5-7).  Pero, a pesar de toda esta persecución, u oposición al evangelio de Jesús, los que debían creer, creían con toda firmeza, de tal manera que, aunque los lleven a juicio civil, o hagan con ellos cualquier cosa, no abandonarían por nada del mundo la fe en Jesús.

   Dentro de todo este contexto, hay dos referencias que el apóstol Pablo hace con respecto al Espíritu Santo. En la primera referencia les explica a los creyentes Tesalonicenses que nuestro evangelio no llegó a vosotros en palabras solamente, sino también en poder, en el Espíritu Santo” (1 Tesalonicenses 1:5ab). Primero, el evangelio tenía poder, el evangelio antes que por palabras humanas que se escuchan de voces humanas de quienes lo predican, realmente era transmitido por el Espíritu Santo.  En la segunda referencia, y es esto que quiero enfatizar en este devocional, es que les dice a los creyentes de Tesalónica que tuvieron la mejor actitud hacia el evangelio, recibiendo la palabra en medio de gran tribulación, con gozo del Espíritu Santo” (1 Tesalonicenses 1:6).  Este acto de recibir “la palabra”, lo hicieron, según San Pablo: “con gozo del Espíritu Santo”.  Cuando alguien cree en Jesucristo y su evangelio, siempre lo hará “con gozo”.  Este gozo lo proporciona el Espíritu Santo de Dios.  Esto es lo inefable, lo inexplicable, el que uno sienta gozo verdadero e irrenunciable para siempre al saber que en Jesús hay vida eterna, que hay salvación.  Este gozo inefable es aplicado por el Espíritu de Dios cuando uno está a punto de creer definitivamente en Jesús; y una vez recibido este gozo otorgado por el Espíritu Santo, dicho gozo es inexplicablemente inacabable. Es parte de la regeneración para poder creer verdaderamente.

  • CANTEN LA ALABANZA: “DE TAL MANERA ME AMÓ » (Abel Zavala).

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

  Amado Dios, si no hubieses puesto en nuestra vida, gozo por medio de tu Espíritu Santo, no hubiésemos sentido gozo por las bondades eternas y presentes del evangelio de tu Hijo Jesucristo; y no las hubiésemos creído.  Pero, desde que el gozo por las buenas noticias de Jesucristo llegó a nuestra vida, creímos y aceptamos “con gozo” para nosotros tales buenas noticias, y ahora nos esforzamos a vivir su evangelio con el mismo gozo con el que creímos en ello. Muchas gracias porque tu Espíritu Santo hizo esta siembra de gozo en nosotros, gozo que nos acompañará hasta la eternidad cuando nos recibas en tu gloria. No permitas que perdamos este bendito gozo.  Te lo pedimos en el nombre bendito de tu Santo Hijo Jesucristo.  Amén.

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ESTÉN PENDIENTES DE LOS DEVOCIONALES DE CADA DÍA.
 

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