Jun 17

DEVOCIONAL DEL MIÉRCOLES 17 DE JUNIO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL MIÉRCOLES 17 DE JUNIO:

TITULO: LA PAZ DE DIOS GOBIERNA EL CORAZÓN DEL CREYENTE.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que los miembros de cada familia sepan que el corazón de un creyente en Jesucristo cuenta con la paz de Dios que gobierna el corazón si uno así lo permite, y entonces, se podrá ver en el creyente una transformación de vida.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: Colosenses 3:12-15.

12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia;

13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.

14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.

15 Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo; y sed agradecidos.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   En Filipenses 4:7, el apóstol Pablo dice que “la paz de Dios… guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos”, pero la función y efecto de la paz de Dios en el corazón de los creyentes no es solamente de cuidado.  Según nuestro texto apostólico para nuestro devocional de este momento, San Pablo al escribirle a los Colosenses les deseó que: “la paz de Dios gobierne en vuestros corazones” (Colosenses 3:15). La paz de Dios tiene una función gobernante en el corazón de los creyentes en Jesucristo, lo que tanta falta le hace a todo ser humano.

   Cuando un corazón no ha tenido fe en Jesucristo, ese corazón no cuenta con el fruto de “la paz” del Espíritu Santo.  En este caso, el corazón de tal persona, aunque es verdad que tiene la imagen de la paz de Dios en su vida, dicha imagen la tiene totalmente empañada dentro de su corazón espiritual, nada menos que por el poder del pecado que le está dominando o controlando; y es por eso que tal persona, tiene una vida ingobernable, porque su mismo corazón no está siendo gobernado por el poder de “la paz de Dios”.  Todo lo que piensa, dice, y hace, una persona no creyente en Jesucristo, es enteramente gobernado por el poder del pecado, mas no por el poder divino de la paz de Dios.  Según el apóstol Pablo, “la paz de Dios” tiene también la función de hacer gobernable el corazón, así como de gobernarla ella misma. Esta es una gran bendición con la que contamos todos los creyentes en Jesucristo.

   Ahora, quiero que observen que al principio del versículo 15 hay una “Y”, con la que dice: “Y la paz de Dios…”.  Con esa “Y” se conecta la idea del versículo 14 con el 15, indicando que por hacer lo ya anteriormente mencionado, uno estará experimentando el gobierno de “la paz de Dios” en el corazón. Y, ¿qué es lo ya anteriormente mencionado? Para empezar, el versículo 14 dice: Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto” (Colosenses 3:14). En este versículo el apóstol Pablo resalta la máxima importancia de vestirse “de amor”.  No se refiere a que uno genere amor desde su propio corazón humano lo cual es espiritualmente imposible, sino que se refiere a que uno ponga en práctica la dádiva del amor divino que Dios está poniendo mediante su Espíritu Santo en el corazón del creyente.  Así que cuando uno pone en práctica el amor divino puesto en el corazón, uno está dejando que “la paz de Dios” gobierne su corazón.

   Pero, en este versículo 14, San Pablo solamente menciona el “amor” como lo máximo que no debe faltar en la práctica, sin embargo, al decir: “Y sobre todas estas cosas vestíos de amor”, hay qué averiguar a que “cosas” se refiere.  Eso nos lleva también no solo al versículo anterior sino desde el versículo 12 donde comienza a mencionar acerca de las cosas con las que uno debe vestirse.  Parafraseando las palabras de estos dos versículos que comienza con la palabra “Vestíos”, podemos entender que el creyente en Jesucristo debe vestirse: de santidad, de amor, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; / de soportamiento, y de perdón (cf. Colosenses 3:12-13). Con la práctica de “todas estas cosas” se puede evaluar que se trata de un corazón que está siendo transformado precisamente por las virtudes y valores que el Espíritu de Dios está produciendo en la vida del creyente.  Es entonces, cuando se puede evaluar que dicho corazón ya no es rebelde, ya no es ingobernable, porque la paz de Dios ya está anidada en ese corazón, y ya está gobernando ese corazón.

   Una traducción más aplicada acerca de nuestra frase inicial: “Y la paz de Dios gobierne vuestros corazones”, es la de la Traducción en Lenguaje Actual que dice: Dejen que la paz de Cristo gobierne sus corazones” (TLA).  Aquí se refiere a “la paz de Cristo”, esto no contradice “la paz de Dios”, pues la paz del ser humano para con Dios se obtiene por medio de Cristo (cf. Romanos 5:1).

   Donde la traducción RV60 dice: “Y la paz de Dios gobierne”, como si pareciera que “la paz” se va a imponer a la fuerza para que “gobierne”, la TLA hace una muy buena aclaración indicando la responsabilidad del creyente, pues dice: “Dejen que la paz de Cristo gobierne sus corazones”.  La paz de Dios gobernará nuestro corazón, pero no a la fuerza, sino según si usted y yo dejamos que la paz de Dios nos gobierne.

  • CANTEN LA ALABANZA: “MI PAZ TE DOY A TI» (Keith Routlegde).

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

Soberano Dios que gobiernas el universo, que gobiernas en el cielo, la tierra, el mar, y el aire, pero que gobiernas también en tu iglesia y en el corazón de los creyentes en tu Hijo Jesucristo.  Muchas gracias por no dejar nuestro corazón en estado de rebeldía e ingobernabilidad.  Muchas gracias por haber enviado a nosotros y nuestro corazón la presencia y poder de tu Espíritu Santo. Él está produciendo en nosotros: amor, gozo, así como paz.  Esa paz proveniente de ti, que tu Hijo ganó para nosotros, al ser aplicado en nuestro corazón por tu Espíritu Santo, nuestra vida es transformada para no actuar imprudentemente sino con toda responsabilidad y apego a tu voluntad.  Gracias porque tu paz ahora gobierna nuestros corazones.  Por favor, permite que tu paz divina siga gobernando nuestros corazones.  Te lo pedimos en el dulce nombre de tu Hijo Jesucristo, autor de nuestra dulce paz, y nuestro único y suficiente Señor y Salvador. Amén.

¿QUIEREN PEDIR ALGUNA ORACIÓN?:

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ESTÉN PENDIENTES DE LOS DEVOCIONALES DE CADA DÍA.
 

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