Jun 19

DEVOCIONAL DEL VIERNES 19 DE JUNIO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL VIERNES 19 DE JUNIO:

TITULO: LA PAZ DEL CREYENTE CUIDA LA UNIDAD DEL CUERPO DE CRISTO.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que los miembros de cada familia sepan que la paz ganada por Jesucristo para nosotros, y que es aplicada en nosotros por el Espíritu de Dios, sirve para nuestra reconciliación con Dios, y para cuidar la unidad de la iglesia de Cristo.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: Efesios 4:1-6.

Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados,

con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor,

solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;

un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación;

un Señor, una fe, un bautismo,

un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   Si usted lo observa bien, en los versículos 1 al 6, Pablo menciona con claridad 5 de los 9 frutos del Espíritu mencionados por él a los Gálatas 5:22-23. En el versículo 2 menciona la “mansedumbre”, la “paciencia”, y el “amor” (v. 2), y en el versículo 3 menciona “la paz” (v.3), y en el versículo 5 menciona la “fe” (v. 5).  Pero, no quiere decir que la “humildad” mencionada en el mismo versículo 2 no sea también un fruto del Espíritu.  Es relevante también observar que en esta vida práctica del cristianismo, están involucradas las tres personas de la Santísima Trinidad: El Espíritu Santo que se menciona como “Espíritu” en el versículo 3, y como “un Espíritu” en el versículo 4; el Hijo, o Jesucristo, mencionado como “un Señor” en el versículo 5; y el Padre, mencionado como “un Dios y Padre de todos” en el versículo 6.  Esto indica que hay una intencionalidad de Dios de acompañarnos en el proceso de transformación de nuestra vida, cambiando nuestro estado pecaminoso por los beneficios del estado de gracia, con el fin de llevarnos a la perfección del estado de gloria. En este proceso, como se puede observar en el énfasis de los versículos 3 y 4, la persona divina que tiene una intervención esencial es el Espíritu de Dios quien no solamente hace surgir en nuestra vida los frutos que necesitamos, sino que también se encarga de hacer que cultivemos tales frutos para nuestro propio bien, de la iglesia, y de la gente en general.

   El fruto que se destaca en este segmento de versículos es el de la vivencia de la paz, diciendo el apóstol Pablo que los creyentes en Jesucristo debemos ser: solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (v. 3). Analicemos, cada una de las partes de este versículo 3. Lo haremos de manera inversa. PRIMERO, analicemos qué significa que hay que guardar la unidad del Espíritu “en el vínculo de la paz”.  La versión Dios Habla Hoy, que traduce el versículo 3 enfatizando el origen de la unidad y la función de la paz, habla de la paz como: “… la paz que une a todos” (v. 3, DHH), siendo así que la paz es un instrumento del Espíritu Santo para unir a todos los creyentes en el único cuerpo de Cristo que es la iglesia.  SEGUNDO, que la expresión “la unidad del Espíritu”, según la ayuda de la misma versión Dios Habla Hoy, lo que quiere decir es: la unidad que proviene del Espíritu Santo”. El apóstol Pablo solamente les estaba recordando a los Efesios que “la paz que une a todos” en un cuerpo, un Espíritu, una misma esperanza (v. 4), un Señor, una fe, un bautismo (v. 5), y un Dios y Padre (v. 6), no es ni siquiera obra del apóstol Pablo cuando tiempo atrás les evangelizó, ni de los pastores que han estado a cargo de su posterior edificación, sino que proviene del Espíritu Santo.  Para hablar de esta paz, tenemos que hablar de ella desde su origen, que consiste en lo que he expuesto en un devocional anterior, que por causa del pecado de Adán en quien todos somos representados, no podemos acercarnos por nuestro propio pie delante de Dios porque seríamos exterminados.  Pero, para no ser exterminados, Jesús pagó por la culpa de Adán que también pasó a ser nuestra culpa, y por nuestros propios pecados, convirtiéndose así Jesús “nuestra paz” (cf. Isaías 53:5; Miqueas 5:5; Efesios 2:13-14). Jesús nos puso en paz con Dios, y también nos puso en paz con todas las personas que él llama para ser parte de su único pueblo. Lo que en este caso hace el Espíritu Santo es aplicar en nuestra vida esa paz que Jesucristo obtuvo para quienes creen en él. Por eso uno de los frutos que él produce en nuestra vida por estar en nuestro corazón, es la paz.

   Y TERCERO y último, ¿qué quiere decir la indicación “Solícitos en guardar” que el apóstol Pablo les estaba requiriendo a los Efesios?  Acerca de la palabra: “solícitos”, otras maneras de decirlo, es: “esfuércense” (NVI), “procuren” (DHH), “hagan todo lo posible” (TLA, NTV). Con estas palabras concluimos que Pablo les estaba diciendo: “Esfuércense por mantener la unidad del Espíritu” (NVI), “procuren mantener la unidad que proviene del Espíritu Santo” (DHH), “Hagan todo lo posible por vivir en paz, para que no pierdan la unidad que el Espíritu les dio” (TLA), y “Hagan todo lo posible por mantenerse unidos en el Espíritu y enlazados mediante la paz” (NTV).  Somos llamados a vivir en paz con Dios, pero también en paz con nuestros hermanos en la fe que están en la iglesia.

   ¿Vive usted estos dos aspectos de la paz de Dios? ¿Procura usted cuidar con la paz, la unidad del cuerpo de Cristo?

  • CANTEN LA ALABANZA: “GRACIA Y PAZ” (La IBI & Sovereign Grace Music).

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

   Amoroso y Santísimo Dios, muchas gracias por haber enviado a tu Hijo Jesucristo a este mundo para que él sea “nuestra paz”, castigando tú a él para que nosotros no seamos castigados.  En vez de castigarnos nos trataste y tratas hasta ahora con tu paz, pues, aunque no lo merecemos, nos lo das porque tu Hijo lo ganó para nosotros.  Muchas gracias también por haber enviado a tu Espíritu Santo para que viva en nuestros corazones, y desde allí producir en nosotros la paz que nos reconcilia contigo, y la paz que sirve para que permanezcamos unidos entre hermanos en la fe.  Seremos solícitos, nos esforzaremos, procuraremos, y haremos todo lo posible por cuidar la unidad que has creado entre nosotros y tú, y la unidad que has creado entre nosotros mismos.  Te pedimos que nos ayudes a cumplir este deber, en el nombre de Jesucristo. Amén.

¿QUIEREN PEDIR ALGUNA ORACIÓN?:

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