Jun 24

DEVOCIONAL DEL MIÉRCOLES 24 DE JUNIO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL MIÉRCOLES 24 DE JUNIO:

TITULO: LA PACIENCIA ES REQUISITO PARA MINISTRAR LA PALABRA.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que los miembros de cada familia sepan que, si Dios llama a un creyente para ser predicador de Su palabra, Dios mismo por medio de su Espíritu Santo le proveerá la paciencia necesaria para cumplir con esa noble tarea.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: 2 Timoteo 4:1-2.

Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino,

que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

 

   Hace años cuando la mayoría de los pastores recibían un salario como de 4,000 pesos mensuales, un pastor fue invitado por la comisión de búsqueda de pastor de una iglesia, para dialogar con él acerca de la posibilidad de que sea un candidato para pastor de dicha iglesia.  Cuando uno de ellos, el primero en preguntar al respecto del inevitable detalle del sueldo que esperaría recibir de ellos, el pastor respondió que con 3,500 estaría bien, a lo que el mismo que hizo la pregunta, le replicó al pastor: Así hasta yo haría lo que usted va a hacer.  El pastor cuenta que no se sintió ofendido por las palabras de aquel honorable oficial de iglesia, pero sí le preocupó la manera de pensar de aquel hermano.  Le podemos ofrecer solamente 2500 pesos, dijeron finalmente los miembros de la comisión. El pastor dijo: Está bien, acepto.  Desde entonces como hasta ahora, dicho pastor sabe y entiende que, en realidad, debido a que la obra espiritual en la vida de la iglesia no es obra del pastor sino del Espíritu Santo, el dinero que él y que todo pastor recibe sea mucho o sea poco, nunca representa lo que uno merece.  Los pastores, aunque necesitamos dinero, no trabajamos por la motivación del dinero, sino por la motivación del amor de Dios que nos impulsa a ministrar el santo evangelio a creyentes y no creyentes.  Pero, el detalle al que voy, es que, hay personas que motivados por el beneficio de recibir algún dinero son capaces de hacerse hasta ministros del evangelio, pero déjeme decirle que toda persona que ministra el evangelio ya sea como pastor, predicador, maestro, cantante, evangelista, etc… necesita tener paciencia.  Es por eso, que no cualquier persona puede ser predicador del evangelio.

   En el encargo que el apóstol Pablo le hace a Timoteo, le dice: que prediques la palabra; …; … con toda paciencia…” (v. 2).  Lo que podemos observar en estas palabras del apóstol Pablo, es que se requiere de los predicadores del evangelio, la “paciencia”, pero no “paciencia” a medias, sino que su noble labor la lleve a cabo “con toda paciencia”.  Es decir, ser predicador del evangelio, pastor o maestro de la fe, no es una tarea que cualquiera puede infiltrarse para hacerlo, pero si tal persona no cuenta con el don de la “paciencia”, por más que se esfuerce a ser un buen y mejor predicador, pronto va a tener problemas con aquellos que él mismo pretende edificar. Pero, la paciencia la necesita no solamente el que tiene que predicar la palabra de Dios, sino que ya sea el mismo pastor o predicador, o quien lleve a cabo las siguientes funciones de ministración, todos necesitan la “paciencia”.  Pablo dice a Timoteo: “que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia…” (v. 2).

   Además de predicar hay otras tres cosas que generalmente las hace un predicador del evangelio, y las debe hacer “con toda paciencia”.  El apóstol Pablo se las encarga al recién ordenado pastor y predicador a quien le dice: “Redarguye”, esto significa: Muéstrale a la gente sus errores” (TLA). Esto requiere paciencia, pues a pesar de que mostrar los errores seguramente no es tan difícil, lo que es muy seguro es que la gente puede reaccionar con enojo, rechazo, desinterés, etc…, por lo que entonces, el que hace esta labor de redargüir debe actuar con paciencia.  Luego el apóstol le dice a Timoteo: “Reprende”, esto significa: “corrígela y anímala” (v. 2, TLA). Decirle a la gente en qué debería corregirse, realmente esto no es difícil, lo difícil es verla corregida, y si eso no ocurre, uno puede tender a desinteresarse de ayudarle, por lo que para que eso no ocurra se necesita paciencia.  Y por último también le dice: “Exhorta”, esto no significa regañar, sino que significa: “instrúyela” (v. 2, TLA).  Considerando que el ministro del evangelio ha sido llamado para ello, y se ha capacitado para ello, realmente no le va a ser difícil esta tarea en su sentido didáctico, pero al evaluar el resultado en la persona y no hallar en la persona un buen aprovechamiento, seguro que se necesita paciencia para quizá comenzar de nuevo a instruirla.

   Acerca de todo lo anterior, que quizá ni siquiera es el 1% de todo donde el predicador del evangelio necesita ser paciente; dice el apóstol Pablo que debe hacerse: “con toda paciencia”, es decir: “con mucha paciencia” (v. 2, TLA).  Si el predicador practica la paciencia, tomará en cuenta también la siguiente instrucción que Pablo le dijo a Timoteo: “Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas. / Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amable para con todos, apto para enseñar, sufrido; / que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, / y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él” (2 Timoteo 2:23-26).  Este es el predicador paciente que ayuda a las personas a tener una mejor relación de fe y vida con Dios.  Ojalá Dios le llame a usted para ser predicador de su gracia; y si lo hace, también le dará a usted la paciencia que precisamente es el fruto de la presencia y labor del Espíritu Santo en la vida de los creyentes (cf. Gálatas 5:22).

  • CANTEN EL HIMNO: “MEDITAR EN JESÚS” No. 355.

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

   Amado Dios, muchas gracias por la paciencia que tu Espíritu Santo pone en la vida de los creyentes de tu Hijo, especialmente a quienes predican tu palabra, a quienes con tu palabra nos hacen ver nuestros errores y pecados, a quienes nos ayudan con tu palabra a corregir nuestras vidas, y a quienes nos instruyen en tu verdad.  Además de su paciencia, son amables, demuestran mansedumbre, y ayudan a otros que se arrepientan de sus pecados ante Dios. Pero, también a nosotros, danos la paciencia necesaria para todos nuestros deberes de la vida.  Te lo pedimos en el nombre de tu Hijo Jesucristo, nuestro único y suficiente Señor y Salvador.  Amén.

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