Jul 31

DEVOCIONAL DEL VIERNES 31 DE JULIO

DEVOCIONAL FAMILIAR DEL VIERNES 31 DE JULIO:

TITULO: NO HAY LEY QUE CONDENE ESTAS COSAS.

EL OBJETIVO DE ESTE DEVOCIONAL ES: Que los miembros de cada familia sepan que no hay nada que impida la transformación de nuestra vida por medio de las virtudes divinas que el Espíritu de Dios pone en la vida de los que somos creyentes en Jesucristo.

  • LEAN EL TEXTO BÍBLICO: Gálatas 5:22-23, esp v. 23b.

22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,

23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

  • LEAN ESTA REFLEXIÓN.

   Uno de los aspectos que contiene toda ley es que establece penalizaciones en contra de quienes incumplan la ley en cuestión.  En la Biblia encontramos también que Dios estableció para su pueblo del Antiguo Testamento, leyes para asuntos morales, civiles, y religiosos o ceremoniales.  En el caso de todas estas leyes, conocidas en su conjunto como Ley de Dios, sirvieron para hacer ver al pueblo de Dios que en todos los casos eran incapaces de ser totalmente obedientes a Dios.  Esa es la razón por la que frecuentemente en la historia de Israel, el pueblo de Dios, se relata a través de todo el Antiguo Testamento, que resaltaba más su rebeldía contra Dios, su alejamiento en contra de Él, que su obediencia y acercamiento a Él.

   En los tiempos apostólicos cuando se comenzó a establecer iglesias por todas partes del imperio romano y más allá de sus fronteras, surgió un grupo de personas provenientes tanto del fariseísmo como del saduceísmo de aquellos tiempos, que fueron conocidos como los judaizantes, quienes se infiltraban en las reuniones de los creyentes para exigirles que además de creer en Jesucristo, también cumplan ciertas leyes del Antiguo Testamento como condición para que uno sea salvo.  A donde quiera que se predicaba el evangelio de la gracia, ellos también llegaban allí para perturbar y confundir a los creyentes; y eso había ocurrido y estaba ocurriendo en la iglesia de los Gálatas.  En otras palabras, para los judaizantes, Cristo no es suficiente para ser salvo, sino que hay que hacer algo más.  Pero, no siendo verdad lo que estos judaizantes querían implantar, el apóstol Pablo escribe a los Gálatas que: Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud. / He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo” (Gálatas 5:1-2).  Aceptar algo más además de Cristo es sujetarse a la esclavitud del pecado y de la ley que finalmente deja condenado al que sigue en este plan.  Solo Cristo es suficiente como Salvador.

   Con respecto al texto bíblico que ocupamos como base durante estas más de ocho semanas o 53 días de estudio devocional diario, y de las predicaciones que escuchamos semanalmente durante 8 domingos, observamos que el apóstol Pablo, después de decir: Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, / mansedumbre, templanza; …”, termina diciendo: “contra tales cosas no hay ley” (Gálatas 5:22-23; RV60).  Aquí, el apóstol Pablo les estaba presentando a los Gálatas una lista de virtudes que, al no proceder de la naturaleza humana sino de la naturaleza divina del Espíritu de Dios, y siendo Dios quien las da, su medida no es insuficiente de tal manera que nosotros tengamos que añadirles otra cosa parecida o extraña para completarlas, sino que Él nos da de sus virtudes justamente en la cantidad y calidad que las necesitamos.  Es en este sentido que los judaizantes legalistas fracasaron, porque no pueden imponer su legalismo sobre estas virtudes.  Nadie que practicando estas virtudes se le puede considerar como desprovisto de la gracia de Dios.  La Nueva Versión Internacional dice al respecto que: No hay ley que condene estas cosas (Gálatas 5:23b; NVI).

   Con estas palabras, el apóstol Pablo les está indicando a los Gálatas que es cierto que hay cosas sobre las cuales los judaizantes imponen sus propias leyes como una carga no necesaria a los fieles, sin embargo, sobre estas virtudes o dones espirituales nadie puede prohibirlas o añadirle más condiciones para ponerlas en práctica.  Todo creyente que debe poner en práctica estas virtudes, y por ello, se le va a identificar como una persona a quien Dios está transformando mediante el fruto de su Espíritu.  Si un creyente no se ve transformada su vida, no es porque no cuente con el recurso divino para ello, sino que simplemente no demuestra interés por echar mano de tales recursos del Espíritu para que el desempeño de su vida sea excelente con el fruto del Espíritu.

   Algo final que quiero indicar en este devocional, es que cuando el apóstol Pablo habla de “el fruto del Espíritu”, con ello se está refiriendo al carácter de Cristo que es comunicado nada menos que por su Espíritu Santo a cada creyente en Jesucristo, para que todos crezcamos en asemejarnos a Cristo. Ninguno que sea creyente en Jesucristo está excluido de la comunicación de esta gracia, pues, por eso el apóstol Pablo, aunque en otra epístola y a otros destinatarios escribió que el objetivo de todo lo que hace en los creyentes, es: “… que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo” (Efesios 4:13).

   Amados hermanos, todas las virtudes descritas por el apóstol Pablo como “el fruto del Espíritu”, y que estudiamos en toda nuestra serie devocional de estos últimos 61 días, ha sido para recordarnos que el Espíritu de Dios nos ayuda en nuestro proceso de hacernos semejantes a Jesucristo. Ha sido un honor para los pastores de la iglesia compartirles este propósito de Dios por medio de su Espíritu Santo.

  • CANTEN EL HIMNO: “EL FRUTO DEL ESPÍRITU” (No. 265).

Presiona el botón PLAY:  del video siguiente, y sigan la voz que les dirigirá en la entonación del himno.

  • OREN CON PALABRAS COMO ESTAS:

  Bendito Dios muchas gracias porque cada día, por medio de tu Espíritu Santo que mora en nuestros corazones, recibimos la porción de tus propias virtudes para ayudarnos a ser semejantes a Jesucristo tu Hijo.  Cada vez que los ponemos en práctica, reflejamos el carácter de Jesucristo ante ti, y ante nuestros semejantes incluyendo a nuestra propia familia.  Hemos observado que desde que hemos sido creyentes en Jesucristo, nuestra vida a estado mejorando cada vez un poco más, y nuestra mejoría es clara y evidente para nosotros, que no procede de nuestras habilidades porque nunca antes pudimos mejorar en ninguna de estas cosas, sino que es el extraordinario fruto que tu Espíritu está produciendo en nuestra vida.  No hay nada que impida que tus virtudes sean las nuestras, no hay ley que nos condene por practicarlas, sino que toda persona que las vea en nosotros debe desearlas y reconocer que esto nos ocurre porque tú eres nuestro Dios, y porque nos has salvado por medio de Jesucristo tu Hijo.  Muchas gracias te damos por tus dones transformadores, en el nombre de tu Hijo Jesucristo nuestro Señor y Salvador. Amén.

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