PROBLEMAS ESPIRITUALES DE TODA FAMILIA, Por: Diego Teh.

problemasespiritualesdetodafamilia

PROBLEMAS ESPIRITUALES DE TODA FAMILIA

Génesis 3:1-8.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la iglesia “El Divino Salvador” de Mérida, Yuc; el día domingo 10 de Enero del 2016, a las 18:00 horas, como tercer sermón de la serie: EL DISEÑO DIVINO DE LA FAMILIA.

.

   INTRODUCCIÓN: No hay familias absolutamente perfectas, pero una familia que consagra su vida a Dios, cada día es o debe ser más perfecta que el día anterior, porque no es vana la obra de santificación que el Espíritu Santo realiza en la vida de quienes somos creyentes.  La realidad de nuestra naturaleza humana no permite que ninguna familia sea absolutamente perfecta, sin embargo, cada familia puede iniciar y progresar el camino de la perfección.  A cada persona de manera individual, pero también en su propia familia, aunque tenga diferencias de opinión y carácter con el resto de su familia, dice Jesús: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mateo 5:48).  Ser perfectos es un santo objetivo que nos debemos proponer en nuestras familias.  Les aclaro de nuevo que no se trata de una perfección absoluta que obviamente no puede ser una realidad aquí en la tierra, sino una perfección que significa apartarse del pecar para sobre todas las cosas busca primeramente a Dios.  Recuerden que el pecado comenzó en una familia, en la de Adán y Eva, y hasta el día de hoy todavía muchas manifestaciones de pecado (aunque no todas) tienen su origen también en la familia, aunque pudiese comenzar por medio de uno de sus integrantes.  Por esa falta de perfección en la vida familiar, es importante analizar cuáles son los problemas que surgieron desde la primera familia humana compuesta por Adán y Eva, que todavía siguen siendo problemas que impiden a las familias de la actualidad ser una familia que verdaderamente glorifique a Dios.

   En nuestro texto bíblico de Génesis 3:1-8, podemos observar que hay una serie de problemas espirituales que la primera familia humana tuvo que enfrentar, los cuales también siguen siendo problemas que toda familia actual tiene que enfrentar.  /  ¿Cuáles son los problemas espirituales que tenemos en común con la primera familia humana?  /  En el desarrollo de este mensaje les compartiré algunos de los problemas espirituales que tenemos en común con la primera familia humana, los cuáles las familias de la actualidad también debemos enfrentar.

.

   El primer problema de la primera familia que también debemos enfrentar en la actualidad, es:

I.- LA IRA DEL DIABLO.

   El capítulo 3 de Génesis comienza su relato diciendo: “Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?” (Génesis 3:1).  Por el contexto de los hechos ya sabemos que no era una serpiente ordinaria, sino según la descripción que nos da el Apocalipsis de Juan, era nada menos que “el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás” (Apocalipsis 12:9).  Desde que Dios allá en el cielo no le permitió ocupar el trono que únicamente pertenece a Dios, y le sacó del cielo, arrojándolo a la tierra (Cf. Isaías 14:12-20; Apocalipsis 12:9), Satanás siempre se ha dedicado a destruir o intentar destruir cualquier obra que Dios se propone realizar.  Por eso, cuando Satanás vio que en la tierra Dios creó a la familia, inmediatamente comenzó a buscar la manera de destruirla.  Se corporizó como una serpiente astuta, y tentó a la primera familia a que desobedezcan a Dios comiendo el fruto del centro del huerto que les había sido prohibido comer.  El diablo logró que ellos desobedecieran a Dios, pero no contaba con el plan de Dios de restaurar a aquel que haya sido desobediente para con Dios.  Satanás sigue teniendo el mismo objetivo de destruir a tantas familias como él pueda.  No importa si la familia se ha convertido a Dios, o si se trata de una familia que no quiere nada con Dios.  Satanás se complace en atacar a toda familia de muchas maneras para buscar arruinarla y destruirla.

  En el Apocalipsis, leemos acerca de la destitución que el diablo recibió siendo sacado del mismo cielo.  El apóstol Juan nos relata que en una de sus visiones escuchó muy probablemente de la voz de un ser humano que ya disfruta el cielo eterno, las siguientes palabras que describen el carácter real del diablo: “… ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! Porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo” (Apocalipsis 12:12).  Su tentación con Eva y Adán no fue una generosidad amable de ofrecerles comida, sino era una descarga de su maldita ira, y cada tentación presentada desde entonces a todo ser humano tiene el mismo fin de descargar su ira contra Dios y contra cada persona y familia.   Ahora más que nunca, “sabiendo que tiene poco tiempo” para seguir peleando contra Dios y las familias humanas, el diablo está más airado especialmente en contra de los hijos de Dios, con un énfasis particular en la vida familiar.

   El apóstol Pedro, para describir la ferocidad de la ira del diablo, no usa la imagen de una serpiente sino la fiereza de un león diciendo: “Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 de Pedro 5:8).  Por eso mis amados hermanos, tenemos que estar atentos a la ira del diablo para que no destruya nuestra vida personal ni la de nuestra familia.

 .

   El segundo problema de la primera familia que también debemos enfrentar en la actualidad, es:

II.- LA DESOBEDIENCIA FAMILIAR.

   La historia la conocemos.  Cuando Dios formó a la primera familia y los puso en su hermoso e inmaculado huerto, les dijo acerca del árbol que estaba en el centro del huerto, que: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis” (Génesis 3:3).  Aunque no olvidaron este mandamiento de Dios, y aunque inicialmente fue solo Eva la que “tomó de su fruto, y comió” (Génesis 3:6), finalmente luego que Eva le dio del fruto a su marido Adán, nos dice Moisés con respecto a Adán y el fruto, que “el cual comió así como ella” (Génesis 3:6).

   Quizá hubiese sido otra la historia si Adán no hubiese comido del fruto, o si él hubiese impedido que ella lo comiese, pero la desobediencia a Dios no fue solo de Eva, sino que Adán también fue cómplice de ella, al ser partícipe de comer lo prohibido.  La desobediencia a Dios no fue solamente asunto de un miembro de la familia, sino que ambos estuvieron de acuerdo en desobedecer a Dios.  Él pudo haber alertado a Eva para que no bajase el fruto, o si dio cuenta luego que lo había bajado, le pudo haber dicho: ‘Eva no lo comas, por favor’, pero no lo hizo.  Él pudo haber tenido el fruto en su mano y no comerlo ni siquiera morderlo ni olerlo, pero no lo evitó.   Fue una desobediencia que trascendió de lo personal a lo familiar.  Fue uno de los primeros problemas que tuvieron que enfrentar.

   Amados hermanos, en la familia actual también se da la complicidad de ponerse de acuerdo en desobedecer a Dios como cónyuges, y como padres e hijos.  No es lo mismo que cada quien de manera individual sea desobediente, que cuando los dos cónyuges o padres e hijos son desobedientes a Dios, porque ¿quién los ayudará?  Por lo menos debe haber uno que tenga la iniciativa.  Lo peor no es cuando alguien de nuestra familia nos empuja a ser desobedientes, sino cuando nosotros hacemos que nuestro cónyuge o nuestros hijos desobedezcan a Dios, y cuando no hacemos nada por estimularlos a que obedezcan a Dios.  Si la familia ha comenzado a vivir la vida cristiana, pero como familia no se ponen de acuerdo en obedecer a Dios, muy pronto se verán más consecuencias lamentables en la familia.  Por eso, es importante que cada familia enfrente el problema de la desobediencia familiar.

.

   El tercer problema de la primera familia que también debemos enfrentar en la actualidad, es:

III.- EL PECADO PERSONAL.

   Luego de la desobediencia de comer el fruto prohibido, cuando Dios le preguntó a Adán, “¿Has comido del árbol de que yo te mandé no comieses?  /  Y el hombre respondió: La mujer que me diste por compañera me dio del árbol, y yo comí.  /  Entonces Jehová Dios dijo a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Y dijo la mujer: La serpiente me engañó, y comí” (Génesis 3:11b-13).  Lo que podemos observar de este relato es que el pecado de cada miembro de esta familia inicial no quería reconocer su responsabilidad personal, sino que buscaban a quien echarle la culpa.  Por su parte, para Adán, la culpable era Eva.  Esta conducta de acusar a los demás miembros de la familia o a su propio cónyuge como la persona siempre equivocada, todavía se repite en los matrimonios y familias cuando sus integrantes no aceptan su responsabilidad personal

   Deberíamos pensar como el escritor y periodista británico Gilbert Keith Chesterton quien en la ocasión cuando un periódico de su país pidió a sus lectores que contestaran la siguiente pregunta: ¿Cuál es el peor problema que enfrenta el mundo actual? su respuesta fue: Soy yo[1].   Ya se imagina usted la diversidad de opiniones que pudo haber respondido la gente: que el gobierno, que la educación, que la economía, que la pobreza, etc…  Ante una pregunta como esa, nadie está pensando en su propia responsabilidad como lo hizo Chesterton.  La palabra de Dios nos enseña que las personas que en su familia reconocen que son las que están mal delante de Dios son las que son perfeccionadas por Dios para tener una familia obediente al servicio de Dios.  Por ejemplo, David que quizá fue uno de los peores seres humanos que haya existido, pero fue uno de los que estuvieron conscientes de la necesidad de reconocer su culpa personal, y decir: Pequé contra Jehová (2 Samuel 12:13), y era perdonado, y tanto su vida personal como la de su familia era notablemente prosperada.   En el caso del hijo pródigo relatado por Jesús, luego de haber vivido perdidamente, volvió a su padre, diciéndole con arrepentimiento Padre, he pecado contra el cielo y contra ti, y ya no soy digno de ser llamado tu hijo (Lucas 15:21), y fue perdonado, y se integró de nuevo a la vida familiar cotidiana.

   Amados hermanos, no es bueno que un hijo(a) de Dios señale a su esposa, esposo, hijo o hija, padre, o madre, cuando es uno mismo quien primeramente debe profundamente analizar su propia situación de vida, y reconocer la culpa que nos corresponde.  Cada quien debe darse cuenta de su pecado personal, porque es precisamente por el pecado personal que la sociedad se descompone, los hogares se destruyen y las vidas se desmoronan.  Por eso el pecado personal es uno de los problemas que cada integrante de la familia debe enfrentar para tener éxito en ser una familia en la que juntos se sirve y glorifica a Dios.

 .

   El cuarto problema de la primera familia que también debemos enfrentar en la actualidad, es:

IV.- EL REMPLAZAR LA PALABRA DE DIOS.

   Ambos sabían que “dijo Dios: No comeréis de él, ni le tocaréis, para que no muráis” (Génesis 3:3), pero cuando la serpiente (el diablo) le dijo a Eva “¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?” (Génesis 3:1), y cuando luego le volvió a decir: No moriréis;  /  sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (Génesis 3:4,5), ella terminó aceptando como más confiable no lo que Dios había dicho sino lo que el diablo le dijo.  Posteriormente, no solo ella sino también Adán terminó remplazando la palabra de Dios por la del diablo.

   Este problema no fue exclusivo de Eva y Adán, sino sigue siendo el problema de la humanidad entera, que siempre se inclina a hacer caso no a lo que Dios dice sino a lo que procede de la influencia del diablo mismo en la actualidad.  Todo aquello que no es fundamentado en las Sagradas Escrituras de nuestra fe cristiana, y que no puede ser probado con la misma palabra de Dios, su procedencia es del diablo.  El diablo desde siempre ha influenciado culturas, filosofías, religiones, sectas, y hasta la teología del mismo cristianismo, pretendiendo desviar de la palabra de Dios a cuanta humanidad le sea posible.  Por eso leemos también en las Sagradas Escrituras que el apóstol Pablo les enfatizaba a los romanos “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Romanos 12:2).  Cada integrante de la familia cristiana debe transformar su manera de pensar conforme a lo que Dios dice en la revelación de Su palabra.

   Amados hermanos, este año, esta iglesia pretende servir de herramienta para que cada una de las familias que la componemos, fundamentemos más nuestra vida personal y familiar en lo que Dios dice, y no en lo que hemos oído y aprendido fuera de las Escrituras.   Estaremos promoviendo no solamente lecturas devocionales personales de la palabra de Dios, sino también la práctica del culto familiar donde la palabra de Dios sea el fundamento de nuestro aprendizaje de cada día, para que la familia completa conozca bien la palabra de Dios y no sea engañada de ninguna manera por alguna manera de pensar contraria a los pensamientos de Dios.  Cada familia que asiste a esta iglesia debe consolidar su vida en la palabra de Dios y en su servicio a Dios.  Queremos una iglesia fuerte y sólida, entonces necesitamos primeramente familias fuertes y sólidas en la palabra de Dios.

.

   El quinto problema de la primera familia que también debemos enfrentar en la actualidad, es:

V.- EL ALEJARSE DE LA PRESENCIA DE DIOS.

   La historia de Génesis 3 nos relata que luego de la desobediencia de aquella primera familia humana, comenzaron con otro problema.  Dice el relato que ambos “oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.  /  Mas Jehová Dios llamó al hombre, y le dijo: ¿Dónde estás tú?  /  Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí” (Génesis 3:8-10).  Lo que debemos observar al respecto, es que antes de que pecaran contra Dios, no tenían ningún problema con su presencia, pero luego de pecar, “se escondieron de la presencia de Jehová Dios”, en lo personal dijo Adán: “tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí”.  El pecado les hizo sentirse avergonzados de sí mismos, y les hizo tenerle miedo a Dios.  El ser humano actual, e incluso familias enteras de la actualidad, no quieren nada con Dios, pues andan, se puede decir, lejos o huyendo de Dios.

   Poco tiempo después que Adán y Eva pecaran contra Dios, Caín uno de sus hijos se convirtió en asesino de su propio hermano Abel, y poco tiempo después de su crimen, dice la historia de Caín, que le dijo a Dios de tu presencia me esconderé” (Génesis 4:14), y luego Salió, pues, Caín de delante de Jehová, y habitó en tierra de Nod al oriente de Edén” (Génesis 4:16).  Una familia como la de Adán y Eva que se esconden, huyen, o alejan de Dios, muy pronto verán las consecuencias en su propia familia.  Aunque no es la regla, es probable que alguno de sus hijos también decida alejarse de Dios.  Es por eso que, cada familia cristiana debe procurar nunca alejarse de la presencia de Dios.

   Amados hermanos, estar delante de la presencia de Dios, es la mejor experiencia que cada miembro de una familia puede vivir.  Como ejemplo, recuerden  que el pueblo de Dios en Israel, desde que fueron liberados de Egipto, Dios les pidió que construyeran un pequeño cofre conocido como arca del pacto o arca de la presencia de Dios.  Era no solamente símbolo de la presencia de Dios en medio de su pueblo, sino también identificaba la presencia real de Dios con su pueblo.  En una ocasión que fue robada por un grupo de filisteos, se vieron obligados a devolverla porque el trato irreverente que le daban al arca les causó mortandad en varias de sus ciudades.  Antes de que el arca fuese llevada a Jerusalén donde a partir de entonces estaría, primero fue encomendada solamente durante tres meses en la casa de un hombre llamado Obed-edom, y nos dice la historia que el panorama de la vida familiar cambió radicalmente.  Dice el historiador que “…estuvo el arca de Jehová en casa de Obed-edom geteo tres meses; y bendijo Jehová a Obed-edom y a toda su casa (2 Samuel 6:11).  La presencia de Dios representada y real por medio de aquella arca fue bendición para la familia.  De la misma manera, cuando anhelamos buscar la presencia de Dios por medio de nuestra comunión con él, nuestra familia experimentará los grandiosos resultados de una familia fuerte y unida que sirve a Dios en todo momento.  Por eso, como familias cristianas debemos enfrentar el problema de alejarse de Dios, procurando estar en comunión por su palabra y la oración con su presencia.

.

   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, Satanás está buscando familias para destruir, pues es su pasatiempo favorito.  Tenga usted cuidado de su propia familia, y cuídese de que no le utilice a usted para ayudarle a destruirla.  Por su parte, Dios quiere que cada familia se fortalezca en su gracia, y se consagre al servicio de Dios.  Hemos sido privilegiados al haber sido alcanzados por la gracia salvadora que cambió nuestro destino de la condenación a la salvación eterna.  Ahora tenemos la oportunidad de pertenecer al cuerpo glorioso de Cristo compuesto por la iglesia universal que cobija a esta iglesia local.  Dios nos ha dado una misión que tenemos que cumplir como iglesia local, que es la de proclamar el evangelio de Jesucristo que salva a los pecadores.  Pero para realizar esta tarea es importante que cada persona y familia enfrente cada uno de los problemas espirituales que debilitan nuestra obediencia a Dios.  Tenemos que estar siempre dispuestos a admitir nuestros errores personales y corregirnos.  Debemos procurar que la palabra de Dios sea la que gobierne nuestra vida personal y la de nuestra familia.  Y sobre todas las cosas debemos procurar buscar primeramente a Dios antes que alejarnos de Él.  Haciendo esto, seremos cristianos y familias cristianas que conformaremos una iglesia igualmente fuerte en la proclamación de la palabra y servicio a Dios.

——————————

[1] http://www.iglesiatriunfante.com/sermon/sermon300.htm

   

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Time limit is exhausted. Please reload CAPTCHA.