DESÉALE POR LA NOCHE, Por: Diego Teh.

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DESÉALE POR LA NOCHE

Isaías 26:1-9;

Lucas 6:12,13; Mateo 14:23;

Lucas 22:39,40.

 Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Getsemaní” del Fracc. Paseos de Itzincab, de Umán Yuc; el día domingo 14 de Febrero del 2016, a las 11:00 horas.

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   INTRODUCCIÓN: En nuestro pasaje bíblico, especialmente en el versículo 9, el profeta Isaías presenta parte de una propuesta de canción que debería ser el tema de nuestra experiencia con Dios.  Es cierto que están al día las injusticias en contra de toda la humanidad, y particularmente también en contra de los hijos de Dios, pero Dios no pasa por alto tales injusticias, pues en su tiempo si es necesario, Él toma venganza, pone el orden necesario, y trae la paz necesaria.  Refiriéndose a estos favores que Dios hace especialmente por su pueblo, dice Isaías que su pueblo: “En aquel día cantarán este cántico […],  / con mi alma te he deseado en la noche…” (Isaías 26:1a, 9a). No hay duda que el ser humano puede y debe desear a Dios las 24 horas del día, pero desearle en la noche también tiene su propio valor.  Es muy probable que todos los días desde que amanece hasta que anochece estamos ocupadísimos en nuestros respectivos trabajos, por supuesto que eso no es malo, pues lo malo sería no hacer nada productivo.  Pero, por las noches ¿qué tan ocupado está usted en cosas realmente importantes y productivas?  Es muy probable que después de un día tan atareado, ocupemos parte de la noche para recrearnos, convivir como familia, descansar, dedicar tiempo para la iglesia, pero también podemos aprovecharla para encontrarnos con Dios ya sea de manera personal o de manera familiar.  El profeta Isaías nos diría que la noche es uno de los momentos del día en los que podemos aprovechar desear a Dios.  Desear a Dios, significa anhelar estar en su presencia.  Anhelar su presencia, lo podemos ilustrar como cuando una pareja joven y enamorada que se encuentra lejos el uno del otro, desean con todo el corazón reunirse lo más pronto posible.

   En este mensaje, me propongo presentarles que las situaciones comunes de nuestra vida diaria, hacen necesario que, si no lo pudimos hacer de día o aún si lo hicimos de día, aprovechemos con un profundo deseo, un momento de cada noche para estar en comunión personal con Dios.  /  ¿Qué situaciones de la vida diaria hacen necesario que cada noche, con profundo deseo, estemos en comunión personal con Dios?  /  Mediante unas sencillas observaciones acerca de la vida de oración de Jesús, les compartiré algunas de las situaciones de la vida diaria que hacen necesario que deseemos a Dios por las noches.

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   La primera situación que hace necesario que deseemos a Dios por las noches, es:

I.- CUANDO HAY UNA DECISIÓN RELEVANTE QUÉ TOMAR.

  Al principio del ministerio de Jesús, teniendo en mente que debe organizar a un grupo de discípulos que el mismo entrenaría para enviarlos a proclamar Su evangelio, nos dice San Lucas que: En aquellos días él fue al monte a orar; y pasó la noche orando a Dios. Y cuando era de día llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles” (Lucas 6:12-13).  Sin duda que era una tremenda decisión que tendría que tomar al día siguiente, por lo que ni siquiera esperó que amanezca, ni siquiera esperó la madrugada, sino que aprovechó toda la noche orando a Dios.

   Es casi seguro que cuando se acercan los momentos de tomar decisiones importantes, uno siente alguna angustia o preocupación.  Son esas situaciones que se deben poner en las manos de Dios por medio de la oración.  Estoy seguro que por la elección de los apóstoles Jesús habrá orado a su padre en otras ocasiones no necesariamente de noche, pero en esta ocasión en el que solo faltaba el día siguiente, aprovechó hacerlo por la noche, momento muy adecuado para desear a Dios de todo corazón.

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   La segunda situación que hace necesario que deseemos a Dios por las noches, es:

II.- CUANDO SE HA TENIDO UN DÍA MUY AGOTADOR.

   Casi a la mitad del ministerio de Jesús, en la ocasión cuando tuvo que alimentar a una multitud que superaba la cantidad de cinco mil personas, me parece que fue uno de sus días de arduo trabajo que debió ser muy agotador.  Aquel día, nos dice San Mateo que Jesús: “Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo” (Mateo 14:23).  Quizá lo que más se puede desear luego de un día de arduo trabajo, es un intenso descanso, sin embargo, encontramos que Jesús antes que descansar, mejor aprovechó la tarde/noche para estar en comunión con su Padre Dios.  Es muy probable que haya tenido que rendirle a su Padre un informe del día; o quizá dedicó ese tiempo para darle agradecimientos a su Padre por haberle provisto de poder para la multiplicación de los panes y peces para alimentar a la multitud; o quizá aprovechó pedirle oportunidades para compartir al día siguiente el evangelio del reino de Dios.  Pero, en fin, la noche le fue apropiada para desear orar a Dios.

   Ahora, en nuestro caso, cuando usted termina un día de trabajo agotador, ¿desea estar en comunión con Dios, antes que desear el descanso físico?  El ejemplo de Jesús, nos indica que tal como es necesario descansar, también es muy necesario encontrarse con Dios cada día, aunque sea por la noche, pues Dios no duerme, sino que está todo el tiempo atento a que cada creyente, familia, o iglesia le invoque en adoración.

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   La tercera situación que hace necesario que deseemos a Dios por las noches, es:

III.- CUANDO SE DESEA ENFRENTAR LAS TENTACIONES.

  En otra ocasión, casi al final del ministerio de Jesús, después de la última cena con sus discípulos, nos dice San Lucas que: Y saliendo, se fue, como solía, al monte de los Olivos; y sus discípulos también le siguieron.  /  Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación (Lucas 22:39-40).  No era de día, era cerca de la media noche, pues ya habían cenado y habían tenido una larga plática en el aposento donde cenaron, pero a pesar de la hora de la noche, tenían que orar porque Jesús entendía que se acercaba una tentación tanto para los discípulos como para él.  Jesús también se puso a orar a Dios, por la tentación que estaba teniendo en ese momento de no querer dar su vida para la salvación de la humanidad, pues en su oración a su Padre le dice: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa” (Mateo 26:39), pero por fin, en oración, halló la fortaleza en su Padre para que cumpliera esa amarga pero necesaria misión de ser el salvador de la humanidad, pues concluye diciéndole: pero no sea como yo quiero, sino como tú” (Mateo 26:39).  Los discípulos que no dedicaron tiempo para orar aquella noche, muy pronto se vieron en diversas tentaciones.  Uno de ellos tuvo que usar una espada para defenderse, otros tuvieron que huir, otro de ellos siguió a Jesús de lejos, etc…

   Cuando usted se da cuenta de las tentaciones que se aproximan, o cuando ya están presentes, ¿qué hace? ¿Busca el poder de Dios para enfrentarlas?  Quizá durante el día en el que usted está tan ocupado no encuentre el tiempo para desear a Dios y estar con Él para pedirle victoria sobre la tentación, pero por la noche por lo general menos atareada, es un buen momento para desear a Dios y enfrentar las tentaciones.

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   CONCLUSIÓN: Amado hermano, ¿anhela usted reunirse con Dios todos los días ya sea por la mañana o por la tarde o aún por la noche? ¿Termina y empieza usted cada día deseando estar en la presencia de Dios?  El mismísimo Jesucristo que siendo Hijo de Dios, y siendo uno con Dios mismo, consideró necesario en cualquier momento del día, y aún de noche, estar en contacto con su Padre por medio de la oración, cuánto más nosotros que solamente somos humanos debemos desear reunirnos con Dios cada día o noche.  Jesucristo ha restablecido para nosotros el privilegio de poder acercarnos a Dios, no desperdiciemos este santo privilegio de poder acercarnos a Él todos los días después del trabajo y antes de acostarnos a dormir.  No seamos únicamente adoradores semanales o eventuales, sino que deseemos su presencia todos los días aprovechando el tiempo de la noche para ello.

   

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