CÓMO SER CONSISTENTE EN TU DEVOCIONAL, Por: Diego Teh.

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CÓMO SER CONSISTENTE EN TU DEVOCIONAL

Varios textos.

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Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Ebenezer” de la col. San José Tecoh, de Mérida Yuc; el día domingo 28 de Febrero del 2016, a las 18:30 horas.

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   INTRODUCCIÓN: Siete veces en todas las Escrituras podemos leer la frase: “… no (ni) desmayes” (Deuteronomio 1:21, Josué 1:9, Josué 8:1, 1 Crónicas 22:13, 1 Crónicas 28:20, Jeremías 46:27, Hebreos 12:5).  Seis veces se menciona en el Antiguo Testamento, cinco de las cuáles están precedidas por la frase: “No temas”.   En el Nuevo Testamento se menciona una sola vez.  Dios es insistente en que por proyectos de Él, vale la pena que el ser humano sea consistente en ello, que no desmaye en la práctica.

   En este momento, me dispongo a compartirles que tener un tiempo devocional con Dios cada día, es una práctica en la que todo creyente no debe desmayar sino al contrario se debe ser consistente en hacerlo.  /  ¿Cómo se consistente en hacer el devocional?  /  Por medio de diversos textos de las Sagradas Escrituras les presentaré algunas formas de ser consistentes en hacer el devocional.

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   La primera forma de ser consistentes en hacer el devocional es:

I.- HÁGALO AUNQUE SE SIENTA CANSADO.

   Aunque los discípulo de Jesús ya habían tenido una larga jornada de trabajo desde que amaneció el día de la pascua.  Durante la noche de la cena, tuvieron un larguísimo discurso de Jesús (Juan 14-16), y tiempo de lavamiento de los pies, etc…, y luego, Jesús se los llevó al monte de los Olivos, al huerto Getsemaní, y les puso como tarea que se pusieran a orar, al mismo tiempo que él se apartó tantito de ellos para orar a solas.  Dice San Mateo que Jesús Vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora?  /  Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.  /  Otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad.  /  Vino otra vez y los halló durmiendo, porque los ojos de ellos estaban cargados de sueño” (Mateo 26:40-43).   Aunque evidentemente los apóstoles estaban cansadísimos y tenían mucho sueño, Jesús les dijo que tenían que velar y orar en ese momento.  A pesar del cansancio, es una necesidad estar en tiempo devocional con Dios.

   De hecho, cuando una persona sufre precisamente por su pecado o por otras causas, es invitado por Jesús, con las siguientes palabras: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).  Se considera que espiritualmente tal persona se encuentra en estado de cansancio, pero no por eso no pueda acercarse a Dios, sino al contrario cuanto mayor es el cansancio, mayor es la necesidad de acudir a Dios por medio de Jesucristo, y el tiempo devocional personal e inclusive familiar, es una necesidad de cada día a pesar del cansancio.

   Quizá usted tenga la idea de que descansado se aprovecha más el momento de aprendizaje.  Esto es cierto, pero en el devocional, usted no va a estudiar.  Usted va a encontrarse nada menos que con Dios a quien necesariamente debemos buscar cada día.  Si usted no acudió a él cuando estaba usted sin cansancio, pues finalmente debe acudir a él aunque esté cansado.  Dejarlo para el día siguiente, aunque usted gane descanso físico, pierde un día de fortaleza espiritual, que si ese es su hábito de vida diaria, usted va a perder miles de días de fortaleza espiritual y divina.  No se pierda el hacer su devocional cada día, pues si por cansancio no lo hace, usted deja de ser consistente en su devocional.

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   La segunda forma de ser consistentes en hacer el devocional es:

II.- HÁGALO PRIMERAMENTE A SOLAS.

   Una de las cosas que Jesús enseñaba, es que uno no debe hacer las cosas solamente para que no sea visto.  Por supuesto que inevitablemente hemos de ser vistos haciendo lo que es bueno y correcto, pero no se debe pensar en que por ser vistos haciendo algo importante, solo por eso uno está bien con Dios.  Por ejemplo, cuando Jesús enseñó a sus apóstoles a orar a Dios, les dijo:Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.  /  Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público” (Mateo 6:5,6).  Jesús deja claro que hay momentos que no son necesarios que uno sea visto, más no por eso no se haga lo que se debe hacer, y no por eso uno diga que ya hizo lo que se debe hacer cuando uno no lo ha hecho.  Hay cosas como la oración devocional que se debe hacer en secreto, a solas.  También cuando enseñó a sus apóstoles acerca del ayuno, les dijo: “Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan;…” (Mateo 6:16ab).  Jesús siempre insistió en que no se trata de que vean a uno, pues no importa si lo que uno pretender mostrar es algo espiritual, pues solo por el hecho de querer que uno sea visto por lo que hace, aunque uno haga lo que es bueno, Dios no se agrada de tales acciones.

  El tiempo devocional que aunque se puede hacer familiarmente o con un grupo no familiar de personas, también se puede hacer a solas.  San Mateo nos relata que aquella ocasión que Jesús hubo alimentado a más de cinco mil personas “Despedida la multitud, subió al monte a orar aparte; y cuando llegó la noche, estaba allí solo” (Mateo 14:23).  ¿Acompañado de quién?  De nadie.  “Estaba allí solo”.  San Marcos nos relata uno de los días de Jesús durante su ministerio en Galilea, que: “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba” (Marcos 1:35).  ¿Acompañado de quién?  De nadie.  Estaba solo, por eso “se fue a un lugar desierto”.

   Por supuesto que hay que hacer el devocional junto con la familia, pero ¿qué va usted a compartir con la familia si no ha estado a solas con Dios?  Pero el que se establece el hábito de pasar tiempo con Dios a solas, puede y tiene mucho para compartir en devocional con su familia.

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   La tercera forma de ser consistentes en hacer el devocional es:

III.- HÁGALO AUNQUE TENGA PRISA.

   A las personas que confían en Dios, que esperan en que Él haga lo que es necesario que ocurra en el tiempo que debe ocurrir, no antes ni después; personalmente Dios les dice: “…el que creyere, no se apresure” (Isaías 28:16).  Sin embargo, nosotros constantemente nos sorprendemos encontrándonos en prisas y más prisas desde que nos despertamos cada día, lo cual solamente hacen evidente cuánta falta nos hace confiar verdaderamente en Dios, o que tan indisciplinado hemos sido en administrar adecuadamente nuestro tiempo.  Pero en fin, las prisas son nuestro estilo de vida aquí en la ciudad, algo que Dios no quiere que estemos experimentando, por eso dice que “…el que creyere, no se apresure” (Isaías 28:16).

  Si hay algo por lo que se debe tener prisa es por salvarnos de toda ira de Dios.  Cuando Dios hizo llover fuego y azufre sobre los de Sodoma y Gomorra, para que Lot, el sobrino de Abraham se salvara de la destrucción, Dios envió a unos ángeles para que le dieran prisa a Lot para que se salvase.  Si hay algo por lo que Dios tenga prisa es por perdonar al arrepentido, como Jesús lo ilustró en su parábola del hijo pródigo, cuando el padre de dicho hijo avistó que su hijo estaba de regreso, nos dice San Lucas que “cuando aún estaba lejos, lo vio su padre, y fue movido a misericordia, y corrió, y se echó sobre su cuello, y le besó” (Lucas 15:20b).  Esto ilustra la prisa del padre por perdonar al pecador, si este se arrepiente.  Fuera de esto no hay otra prisa que ni Dios ni el ser humano deba experimentar.

  En su enseñanza en la parábola del buen sembrador, específicamente acerca de las semillas que fue sembrada entre espinos, Jesús dijo Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra,  /  pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa” (Marcos 4:18,19).  “Los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas”, son las prisas y los motivos de nuestras prisas de cada día, y aunque el santo evangelio ha sido sembrado salvadoramente en nuestros corazones, puede permanecer sin frutos en nuestra vida y en nuestra misma familia, no por falta de poder del evangelio sino por indisposición de nuestro corazón.  Es por eso, que no debemos perder pasar un tiempo cada día en devocional con Dios, para que su santa palabra sea la que alimente nuestras almas.  Debemos hacerlo, a pesar de nuestras prisas de cada día.  Se va usted a dar cuenta que cuando hay devoción en Dios, las prisas van menguando, porque en Dios no hay prisas.

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   La cuarta forma de ser consistentes en hacer el devocional es:

IV.- HÁGALO UN HÁBITO DIARIO.

  Lo que quiero decir con esto es, haga su devocional todos los días, sin faltar uno solo.  Yo sé que usted va a tener dificultades en muchas ocasiones, pero su mayor problema va a ser solamente al principio, hasta que se vuelva un hábito.  Después usted se va a dar cuenta que cada día desea pasar más tiempo a solas con Dios.  Cuando llegue ese momento y vea que el tiempo no le alcanza, usted se las va a ingeniar cómo pero aún contra reloj estará dedicando tiempo para su devocional que para cualquier otra cosa.  A los Israelitas, Dios les dijo: “Por tanto, guárdate, y guarda tu alma con diligencia, para que no te olvides de las cosas que tus ojos han visto, ni se aparten de tu corazón TODOS LOS DÍAS DE TU VIDA; antes bien, las enseñarás a tus hijos, y a los hijos de tus hijos.  Reúneme el pueblo, para que yo les haga oír mis palabras, las cuales aprenderán, para temerme TODOS LOS DÍAS que vivieren sobre la tierra, y las enseñarán a sus hijos” (Deuteronomio 4:9-10).  Hacer cualquier cosa todos los días, en este caso hacer toda disciplina espiritual que Dios espera que hagamos, es hacer hábito.  En los Hechos de los Apóstoles, leemos acerca del hábito del culto que los primeros cristianos practicaron.  San Lucas lo relata diciendo: “Y TODOS LOS DÍAS, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo” (Hechos 5:42).

   En el devocional, la biblia y la oración son los elementos claves que no deben faltar.  En cuanto a la palabra de Dios, Abraham Lincoln decía: “Un día sin Biblia es un día perdido”.  Gabriela Mistral, Premio Nobel, decía: “La Biblia es para mí el libro, no entiendo como alguien puede vivir sin él”.  Pero para que la lectura de la palabra y la oración en devocional llegue a ser un hábito en su vida, y no pierda usted un día, ni viva sin ello, el pastor Rick Warren, comenta en uno de sus escritos que: “Los psicólogos dicen que  tarda unas seis semanas el desarrollar un hábito; tres semanas para familiarizarse con una tarea nueva o un nuevo comportamiento, y otras tres semanas para que se convierta en  un hábito sólido en tu vida. La mayoría de las personas nunca han  tenido éxito en ser consistentes en su tiempo diario con Dios, porque ellos nunca han cruzado la  barrera de las  seis semanas sin faltar un sólo día”[1].  No son los psicólogos quienes rigen nuestra espiritualidad cristiana, sino la palabra de Dios, pero es verdad que el hábito se adquiere con la práctica constante.

  Estoy seguro que algunos de ustedes tienen problemas para hacerlo por más de una semana seguida, mientras tanto no podrán habituarse a hacer su devocional.  Pero, esfuércese a hacerlo por más de 6 semanas, o por más de dos meses.  Estoy seguro que le va a ayudar a hacerlo un hábito de su vida.  Eso no quiere decir que no va a ser tentado a no hacerlo alguna vez.  La tentación siempre será otro aspecto con el que usted se tiene que enfrentar.  Deje que el poder de Dios, y la dependencia de usted en Dios, alejen las correspondientes tentaciones que vendrán.  Lo importante es que el que está en Cristo debe dejar que La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales” (Colosenses 3:16).   Lea la palabra de Dios todos los días, ore a Dios todos los días, cante a Dios todos los días.  Es mejor tener un tiempo devocional corto cada día que períodos más largos cada dos días.  Eso nos ayuda a ser consistentes en la realización de nuestro devocional.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, uno de los problemas que mucha gente tiene, incluyendo gente cristiana en relación con las cosas de Dios, es comenzar algo y no continuar en ello.  Por causa de nuestra naturaleza pecaminosa, tenemos la tendencia a pronto desistir o desmayar, especialmente de las cosas que conciernen a la relación con Dios.  Pero, gracias a Dios que no nos deja en el abandono de nuestra naturaleza, sino que por medio de su Espíritu Santo, según nos dice el apóstol Pablo que “de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles” (Romanos 8:26).  Por eso, mi estimado hermano, que Dios sea quien ponga en usted la voluntad, el anhelo, el deseo, de estar con Él en devocional no eventualmente, sino todos los días.  Sea usted consistente en su práctica devocional.

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[1] http://www.rickwarren.org/devotional/spanish/c%C3%B3mo-ser-consistente-en-tu-tiempo-devocional Leer el cuarto párrafo.

   

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