LA INFANCIA INSPIRADORA DE JESÚS, Por: Diego Teh.

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LA INFANCIA INSPIRADORA DE JESÚS

Mateo 2:2; Lucas 2:15,46,47,49; 2 Timoteo 3:15,16.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Cristo es el Camino” de la col. Chuminópolis, de Mérida Yuc; el día domingo 03 de Abril del 2016, a las 10:30 horas.

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   INTRODUCCIÓN: Acerca de la infancia de Jesús hay muchos relatos no bíblicos que le presentan como un niño que tomaba ventaja de su naturaleza divina para hacer travesuras así como auténticos milagros.  Nuestras Sagradas Escrituras no reconocen la autenticidad de tales supuestos hechos de Jesús con respecto a su infancia.  De los historiadores bíblicos de la vida de Jesús, como Mateo, Marcos, Lucas, y Juan, ninguno fue inspirado por el Espíritu Santo de Dios para consignar hechos de Jesús con respecto a su infancia, más que lo relevante con respecto a su nacimiento y la visita que le hicieron unos pastores de ovejas, luego con respecto a su circuncisión, y presentación en el templo, luego acerca de la visita que recibió de los magos del oriente, y así como de un viaje que sus padres hicieron de huida a Egipto con su correspondiente regreso para salvaguardarle de una persecución de parte de Herodes el Grande.  Toda esta información va desde su nacimiento hasta probablemente sus 4 años de edad, año de la muerte del Herodes que le perseguía para matarle.  De allí, la siguiente historia bíblica acerca de su vida, es hasta que él ya tenía 12 años, cuando sus padres le llevan a Jerusalén a la celebración anual de la pascua.   Así que en este mensaje acerca de la infancia de Jesús, nadie espere escuchar algo sensacional según se dice en las literaturas apócrifas de la antigüedad, así como en libros que ahora circulan entre los esotéricos.

   Lo que en este mensaje voy a predicarles es que todo lo que sabemos de la infancia de Jesús según los evangelios debe inspirarnos en nuestra devoción a él.  No me refiero a que tenemos que hacernos devotos a la idolatría de la adoración al divino niño que muchos adoran en la actualidad, sino al verdadero Jesús de las Sagradas Escrituras.  /  ¿A qué nos debe inspirar el conocimiento bíblico acerca de la infancia de Jesús?  /  Basado en la historia bíblica acerca de la infancia de Jesús, les compartiré específicamente algunas realidades devocionales a las que debe inspirar a los creyentes.

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   La primera realidad devocional a la que debe inspirarnos la infancia de Jesús es:

I.- A CONOCER PERSONALMENTE QUIÉN ES.

  Desde la noche del nacimiento de Jesús, los primeros en recibir de parte de Dios, el anuncio del nacimiento de Jesús como el salvador, fueron unos pastores a quienes unos ángeles les dieron la buena noticia.  Son los primeros días de la infancia de Jesús.  Los pastores gozosos por la noticia recibida, tomaron la decisión en la que dijeron entre sí: “Pasemos, pues hasta Belén, y veamos esto que ha sucedido, y que el Señor nos ha manifestado” (Lucas 2:15b).  Decidieron ir a conocer personalmente a Jesús a quien hallaron acostado en un pesebre.  La noticia no la recibieron de día, sino de noche, y no esperaron ni siquiera al día siguiente para ir a conocerle, sino inmediatamente esa misma noche acudieron a conocerle.  Jesús, aun siendo infante provocó en ellos la inspiración de interesarse por conocerle.  Jesús ya no es un infante que por ello despierte ternura por el hecho de ser infante, sino que es un adulto que dentro de unos 17 años más se cumplirá 2000 años de ser un adulto eterno; sin embargo, es el mismo Jesús que en su infancia inspiró a los humildes pastores de Belén a conocerle personalmente.

   Si alguien viene y te cuenta acerca de un bebé, suele ser emocionante; pero si unos ángeles de Dios vienen y te dicen que ha nacido un salvador (el salvador), creo que debido a la revelación recibida, y de acuerdo a la importancia del que ha nacido, uno tendría el interés de conocerle personalmente.  En la actualidad no recibimos visitas angelicales para traernos revelación o el conocimiento acerca del mismísimo Jesús como Salvador, porque todo lo que tenemos qué saber acerca de él, ya está contenido en las Sagradas Escrituras.  Para que este conocimiento llegue a las personas, Dios utiliza a otros creyentes que predican, enseñan, o comparten la Palabra escrita de Dios, para comunicarnos lo que debemos saber acerca de Jesús.  Cuando Jesucristo nos es enseñado o predicado, que de hecho ese debe ser el tema central de toda enseñanza y sermón, deberíamos responder como lo hicieron los pastores de Belén, que no se conformaron con saber la información, sino que acudieron a Jesús para conocerle personalmente.  Hoy, amados hermanos, quien no conoce a Jesús está en problemas espirituales de condenación eterna, o por lo menos de estancamiento en la gracia.

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   La segunda realidad devocional a la que debe inspirarnos la infancia de Jesús es:

II.- A ADORAR AL REY QUE ES DIVINO.

   Como mes y medio después del nacimiento de Jesús, unos magos vinieron desde cientos de kilómetros del oriente a Jerusalén, en busca de Jesús.  Lo único que manifestaron saber acerca de él es que sabían que se trataba de un rey que sería de los judíos, pues andaban preguntando: “¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido?” (Mateo 2:2).  Por eso, en su limitado conocimiento, primero fueron al palacio del rey Herodes, a preguntar acerca del niño rey que pretendían conocer.  Por lo general, es de esperarse que un príncipe con derecho a heredar el oficio de ser rey, tiene que ser hijo de un rey.  Quizá por eso, los magos fueron a ver al rey Herodes.  Pero habría un problema, si buscaban al “rey de los judíos”, no podría ser hijo de Herodes, quien por cierto, ni siquiera era Judío, sino un idúmeo, proveniente de Idúmea, donde desde 2000 años atrás se establecieron los descendientes de Ismael hijo de Abraham, quienes siempre habían sido enemigos de los israelitas.  Así que también era de esperarse que la noticia de un rey judío, no iba a alegrar al rey idúmeo, porque estaría en riesgo el poder político de sus hijos.  Pero, Jesús como rey de los judíos”, un rey diferente, no sería un “rey” con intenciones políticas, ni imperiales.  Ya sabemos que Jesús vino a inaugurar en la tierra el reino de Dios o el reino de los cielos.

   Otro detalles en aquella búsqueda de los magos, es que en la conversación con Herodes, aquellos magos dijeron: “porque su estrella hemos visto en el oriente” (Mateo 2:2).  Hasta aquí hay que hacer dos preguntas: 1.- ¿Cómo pudieron saber del nacimiento de un judío rey?  2.- ¿Cómo supieron que la estrella que ellos dijeron haber visto, era “su estrella”? Todo apunta que desde la deportación que el rey de Babilonia hizo de los judíos a su reino y a otros lugares del imperio, aquellos antiguos judíos del 606 a.C. compartieron a los gentiles de otras naciones, las profecías acerca del mesías que nacería primeramente para los judíos.  En otras palabras, aún sin copias de las Sagradas Escrituras, las profecías mesiánicas para los judíos fue conocida en otras naciones por los gentiles.  O quizá, Dios les dio directamente alguna revelación especial a estos magos gentiles para que acudiesen en busca de Jesús.

   Pero, lo que quiero destacar en este punto, es que en la conversación de estos magos con Herodes, los magos manifestaron que su objetivo de haber viajado tantos kilómetros, no fue meramente turístico, sino que con relación al niño que buscaban, dijeron: “venimos a adorarle” (Mateo 2:2).  Es probable que estos magos, antes adoraban a otros dioses, pero ahora vinieron para adorar al niño Divino-Rey.  No sé si estaban entendiendo plenamente lo que significa realmente adorar al “rey de los judíos”, pero no estarían adorando simplemente a un humano, sino que estarían adorando al mismo Rey del universo, al mismísimo Hijo de Dios que se había encarnado como ser humano.  Este infante Divino-humano, les inspiró a tener para con él una actitud de adoración, manifestada en la devoción de haber viajado por él, y de ofrecerle a Jesús los mejores presentes dignos de un rey.  Hoy, amados hermanos, Jesús sigue siendo y siempre será digno de ser adorado; y eso es lo que espera de cada persona, especialmente de aquellos que hemos gustado de su gloriosa salvación eterna.  El conocimiento que tenemos por medio de las Sagradas Escrituras acerca de él y su obra posterior por nosotros, también nos debe inspirar a adorarle.

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   La tercera realidad devocional a la que debe inspirarnos la infancia de Jesús es:

III.- A APRENDER LAS ESCRITURAS.

   El siguiente dato que tenemos de Jesús es cuando ya tenía 12 años.  Tal vez ya no es un infante sino un adolescente, pero la madurez espiritual que demuestra a esta edad, es un reflejo de lo que se construyó en su vida como infante.  Un detalle ocurrido a sus doce años, en la ocasión que José y María se descuidaron de él no cerciorándose si iba en la caravana de regreso a Nazaret, “le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles.  /  Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas” (Lucas 2:46,47).  Algo importante que se dice de Jesús con relación a la conversación con los doctores es que estaba “oyéndoles”.  ¿De dónde sacaba Jesús esta capacidad e interés de escuchar palabras profundas de boca de los “doctores de la ley” (no de un sacerdote ni de un levita principiante)?  Estoy seguro que no estaba tomando ventaja de su naturaleza divina, sino que era el resultado de años pasados de aprendizaje.   Él como todo niño estuvo sujeto al sistema educativo elemental y religioso de su tiempo, y seguía interesado en seguir aprendiendo.  Esto se evidencia en que también él estaba “preguntándoles”.   Estoy seguro que les preguntaba no para confrontarlos, pues no estaba en la edad de tener un diálogo de confrontación con ellos, sino que su única intención era aprender la Ley de Dios, por boca de estos eminentes doctores.

   Todo estas actitudes de Jesús, a sus doce años, apunta de que durante los años anteriores de su niñez (por lo menos los últimos seis años) no se la pasó desperdiciando el tiempo, sino dedicado a aprender las Sagradas Escrituras en la Sinagoga (casa de enseñanza) de su pueblo Nazaret, aunque quizá allá no hubiese doctores de la ley.  En su época, un niño a los cinco años empezaba a estudiar la Torá (Pentateuco, o Ley), y a los diez años estudiaba la Mishnah (tradiciones orales sobre la Torá); por lo que a los doce años todo niño ya era todo un experto de la ley, aunque no con un grado doctoral.   El hecho de que los doctores “y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas”, indica también que sus años de infancia los había aprovechado en estudiar y aprender las Sagradas Escrituras.

   Amados hermanos, si alguno de nosotros no tuvo en su infancia la oportunidad de aprender la palabra de Dios, porque fue alcanzado por la gracia de Dios ya en la adolescencia, juventud, o edad adulta, con más razón, procuremos dedicar tiempo suficiente para el aprendizaje de la palabra, porque tenemos demasiado tiempo perdido.  Este ejemplo de la infancia de Jesús debe inspirarnos a aprender la palabra de Dios.  Nuestros niños deberían ser inspirados por el ejemplo de Jesús.  El apóstol Pablo, en su epístola a Timoteo le recuerda que: “desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:15).  Pero, si usted ya es adulto, así haya aprendido la palabra de Dios durante su niñez o no, también es necesario que se inspire en el ejemplo de Jesucristo nuestro Salvador, considerando que vale la pena aprender la palabra de Dios.

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   La cuarta realidad devocional a la que debe inspirarnos la infancia de Jesús es:

IV.- A SERVIR A DIOS TODA LA VIDA.

   Otro dato que tenemos acerca de Jesús, es que luego que José y María le hubieron buscado por tres días al no estar en la caravana que regresaba a Nazaret, cuando al fin le hallan en el templo de Jerusalén, les hace dos preguntas a sus padres: “¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?” (Lucas 2:49).  Lo que enfatizaré con respecto a estas dos preguntas de Jesús es que teniendo tan solamente 12 años estaba profundamente consciente que tenía responsabilidades de las que él dijo con respecto al sí mismo: “me es necesario estar”.  ¿Cómo un niño de doce años, puede estar convencido de sus responsabilidades?  No hay duda que debió ser educado con principios firmes.  Estos principios no los aprendió solamente por consejos de sus propios padres, sino que las aprendió propiamente del estudio de las Sagradas Escrituras de su tiempo.  Estaba convencido de que su vida estaba al servicio de Dios.  Esto también debe ser inspirador para nosotros. Si un niño puede por el poder de la palabra comprometerse al servicio de Dios, cuánto más uno que es joven o adulto.

   Lo que se aprende en la niñez no se olvida, sino que sirve como fundamento de nuestras decisiones y acciones en el futuro.  Esta expresión que Jesús dijo de estar en los negocios de mi Padre”, no fue solamente una expresión emocional del momento.  18 años después cuando ya había comenzado su ministerio de anunciar el reino de Dios, tenía mucho más firme esta convicción.  En la ocasión cuando pasando por Samaria se encontró con la mujer samaritana quien inmediatamente fue a decirle a la gente de su aldea que ella había encontrado a quien a su parecer era el Mesías, de repente la gente salió de su aldea para venir a ver a Jesús.  Jesús vio a toda esa gente samaritana como personas que deberían saber inmediatamente el evangelio del reino de Dios, por lo que se dispuso a esperar que ellos llegaran hasta él.  Mientras la gente venía, los discípulos de Jesús regresaron de comprar el almuerzo, y llamaron a Jesús para almorzar, pero lo que Jesús les dijo: “Mi comida es que haga la voluntad del que me envió, y que acabe su obra” (Juan 4:34).  Obviamente ya no era el niño ni el adolescente, por lo que su nivel de compromiso con su Padre ya era mayor.  Estaba mucho más consciente de lo que significaba estar “en los negocios” de su Padre.  Pero mis amados hermanos, lo que con esto quiero decirles es que lo que se aprende en la niñez es una grandísima ayuda para las decisiones que uno toma cuando ya se es adulto.  El aprovechamiento que Jesús tuvo desde su niñez de aprender el deber de estar al servicio de Dios, ¿no es inspirador para que nosotros también aunque ya pasamos la niñez, nos ocupemos en aprender a servir a Dios?

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   La quinta realidad devocional a la que debe inspirarnos la infancia de Jesús es:

V.- A EDUCAR A NUESTROS HIJOS EN LA FE.

   Aunque usted no lo crea, la educación de nuestros hijos implica una responsabilidad devocional porque en toda su formación deberíamos ocupamos en conducirlos a tener una estrecha y personal comunión con Dios.  ¿Por qué nuestros hijos siendo ya de doce años, no demuestran progreso espiritual como Jesús, quien a sus doce años ya lo tenía (cf. Lucas 2:42)?  Tengo que aclarar que no solamente fue el caso de Jesús, sino que todo niño judío de su época y hasta de los judíos de la actualidad, a sus doce años ya están bien formados en responsabilidades para con Dios.   Pero en nuestro caso, ¿por qué a los quince años, los padres de la señoritas tienen que dar la cara para solicitar su ceremonia de acción de gracias, porque ellos no son miembros con el privilegio de poderlo solicitar de manera personal?  Ni siquiera han querido ser responsables de hacerse miembros de la iglesia.  Los padres solemos tomar para nosotros las responsabilidades que ya nuestros hijos e hijas deberían tomar para sí mismos, desde los doce años.  Por eso nuestra iglesia, responsabiliza que si algún adolescente que ha cumplido doce años desea ser miembro de la iglesia, tiene que solicitarlo él mismo, no sus padres, y menos por otras personas.  Lo mismo aplica para jovencitos de doce años que no son hijos de creyentes.

   El error de nosotros es pensar que nuestros menores solamente son niños, y que están solamente para jugar y no para aprender a tomar responsabilidades en el hogar, la iglesia, y para con Dios.  En realidad los niños además de jugar, su mayor objetivo debe ser aprender y ser responsables delante de Dios de ser posible desde sus doce años.  Qué mejor si lo que aprenden son las Sagradas Escrituras.  En nuestro medio estamos tan influenciados por la ley que determina que uno es mayor de edad para ser enteramente responsable de nuestros actos a partir de los 18 años.  Pero, eso es solamente para poder ser responsable ante la ley del estado, pues para con Dios, uno es considerado adulto con respecto a lo espiritual, cuando uno haya cumplido doce años.  Pero, amados hermanos, no es error de nuestros niños que no estén listos para tomar su responsabilidad con Dios a partir de sus doce años, sino que suele ser error nuestro como padres, porque descuidamos inculcarles el temor de Dios desde su infancia.  Consideremos el ejemplo de Jesús, de que sí es posible ser responsable para con Dios desde los doce años.  Sea Jesús nuestra inspiración para educar a nuestros hijos al servicio de Dios.

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   CONCLUSIÓN: Podemos tener otras reflexiones en torno a la infancia de Jesús, pero en esta ocasión estemos pendientes de: 1) que Jesús nos inspire el deseo de conocerle bien y personalmente porque eso nos edifica en la gracia; 2) que Jesús nos inspire a adorarle porque él es el rey Hijo de Dios que vino para salvarnos de la condenación; 3) que Jesús nos inspire a aprender las Sagradas Escrituras que hace sabio para la salvación, y que prepara para toda buena obra (cf. 2 Timoteo 3:15,16); 4) que Jesús nos inspire a comprometernos al servicio de Dios con una responsabilidad de acuerdo a nuestra edad y capacidades; y 5) que Jesús nos inspire a educar a nuestros hijos en el temor de Dios, para que cuando tengan doce años estén listos para asumir su responsabilidad personal de amar a Dios.  Y si ya son mayores de doce años, sigamos trabajando en la formación integral de sus vidas.

   Mis amados hermanos, que Jesús sea nuestra inspiración total.

   

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