LA IGLESIA QUE IMPACTA SU ENTORNO, Por: Diego Teh.

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LA IGLESIA QUE IMPACTA SU ENTORNO

Hechos 17:1-7.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Ebenezer” de la col. San José Tecoh, de Mérida, Yucatán; el día sábado 14 de Mayo del 2016, a las 19:00 horas; por motivo de su XVI aniversario como congregación.

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   INTRODUCCIÓN: Pablo, Silas, y Timoteo, fueron echados fuera de la ciudad de Filipos por los mismos magistrados romanos, sin embargo lograron la conversión a Cristo de toda la familia de un carcelero.  De allí se fueron a la ciudad de Tesalónica.  Los primeros tres días de estancia y enseñanza en la sinagoga de los judíos de aquella ciudad, muchos tesalonicenses se convirtieron a la fe en Cristo; sin embargo los judíos de esta ciudad que no querían creer el evangelio de Jesucristo, incluyendo los temas de su muerte y resurrección, dice San Lucas que: tomaron consigo a algunos ociosos, hombres malos, y juntando una turba, alborotaron la ciudad; y asaltando la casa de Jasón, procuraban sacarlos al pueblo.  /  Pero no hallándolos, trajeron a Jasón y a algunos hermanos ante las autoridades de la ciudad, gritando: Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá (Hechos 17:5,6).  Quiero que centren su atención no en Jasón, no en las autoridades de aquella ciudad, sino en el tema de los gritos que proferían los acarreados que se alearon con los judíos que no querían creer.  Específicamente gritaban: Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá.  Lo que específicamente quiero que observen es que estas personas incrédulas llamaban trastorno al efecto que el evangelio estaba causando desde el inicio de su propagación a partir de la ciudad de Jerusalén.  Pero considerando que era la perspectiva de gente que no entendía el contenido del evangelio, era de esperarse de ellos ese calificativo y otras muchas cosas más peores.  Pero para nosotros los que ya entendemos el mensaje del evangelio, no le llamamos trastorno, sino impacto.

   El evangelio llevaba a penas unos quince años de estarse propagando fuera de Jerusalén, pero ya mucha gente de muchas ciudades del imperio romano estaban dejando, si eran judíos estaban aceptando a Jesús como el cumplimiento de una promesa divina para ellos, pero si no eran judíos también estaban abandonando sus diversas religiones paganas ya sea de origen griego, romano, o de otras culturas, para seguir la fe en Jesucristo.  Pablo, Silas, y Timoteo, no eran los que causaban todo este impacto, sino la labor de todos los creyentes al mismo tiempo en todas partes.  Cuando los tesalonicenses inconformes e incrédulos gritaban Estos que trastornan el mundo entero también han venido acá, no se referían solamente a Pablo, Silas, y Timoteo sino al movimiento global de la proclamación del santo evangelio que hacían todos los creyentes en todos los lugares donde el evangelio había sido conocido.

   En el mensaje que hoy les voy a compartir en esta ocasión, considerando que el evangelio no causa trastorno a ninguna comunidad, sino que causa impacto, les voy a predicar que toda iglesia local para que impacte su entorno debe practicar una serie de disciplinas del evangelio.  /  ¿Qué disciplinas del evangelio debe practicar una iglesia local para que impacte el entorno donde está presente?  /  Haciendo un recorrido de los Hechos de la Iglesia, desde el inicio de sus actividades proclamadoras en Jerusalén (Hechos 1) hasta la época cuando los tesalonicenses observaron el impacto que las iglesias locales daban en el mundo entero (Hechos 17:6), les voy a compartir algunas disciplinas del evangelio que convierten a una iglesia local en una iglesia que impacta su entorno.

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  La primera disciplina del evangelio que debe practicar una iglesia local para que impacte su entorno, es:

I.- LA ORACIÓN PARA LA PROCLAMACIÓN DEL EVANGELIO.

 Al iniciar nuestro análisis de los comienzos de la historia de la iglesia, San Lucas nos narra que después del regreso de Jesús al cielo, los once apóstoles regresaron a Jerusalén, y nos dice que: Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos” (Hechos 1:14).

   Antes de 10 días de haberse ido Jesús al cielo, los apóstoles tuvieron que hacer su primera reunión congregacional para elegir a un nuevo apóstol que tome el lugar que Judas Iscariote dejó tras su muerte como 5 semanas atrás.  La disciplina que no podía faltar fue orar antes de la elección (cf. Hechos 1:24).

   Luego, los primeros días después de la experiencia del descenso del Espíritu Santo el día de Pentecostés, encontramos a los apóstoles Pedro y Juan yendo al templo a orar a las tres de la tarde (Hechos 3:1) no para perder el tiempo sino para pedir por la proclamación del evangelio.

   Tras las primeras amenazas a los apóstoles que predicaban a Cristo, e incluso tras el encarcelamiento de algunos de ellos, los primeros creyentes recurrieron a la oración para que todos ellos no tengan temor sino denuedo para anunciar el evangelio (Hechos 4:29-31).

   Cuando en la primera iglesia la carga ministerial se hizo más grande, los apóstoles se dieron cuenta de que si se sobre cargaban de ocupaciones como el llevar despensas a las viudas, etc… descuidarían lo más importante que deberían hacer.  Así que para la elección de los primeros diáconos, argumentaron “Buscad, pues, hermanos, de entre vosotros a siete varones de buen testimonio, llenos del Espíritu Santo y de sabiduría, a quienes encarguemos de este trabajo.  /  Y nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la palabra” (Hechos 6:3,4).  La oración no podía ser descuidada, menos por los que proclaman la palabra de Dios.  En este caso, tanto los pastores, los seminaristas, los ancianos que colaboramos en la extensión del evangelio, no debemos descuidar la práctica de la oración.

   Amados hermanos, esta fue la iglesia que llegó a Tesalónica no para trastornar sino para impactar con su mensaje salvador y transformador.  Fue impactante mientras practicaban la oración.  No tan recientemente, en el siglo XIX el misionero Jorge Muller en una de sus cartas aconsejando al misionero en Hudson Taylor quien se encontraba en China, le dijo a este: “Si vas a ganarte esa provincia para Cristo, tendrás que hacerlo arrodillado”.   De la misma manera, hoy en este siglo XXI, la misma estrategia de Jesús, de los apóstoles, la iglesia primitiva, los misioneros, las iglesias y congregaciones presbiterianas de hoy, podemos impactar si no todo el mundo, por lo menos nuestro entorno inmediato, pero si antes dedicamos el tiempo suficiente a la oración.  Hago un llamado a cada uno de los que asisten a esta congregación a reavivar el tiempo de oración como congregación, a orar juntos para buscar en Dios el poder para la evangelización de los perdidos.     No está de más recordarles también que el ejemplo de oración de más relevancia es que nuestro mismo Señor Jesucristo, siendo nada menos que el Hijo de Dios, a pesar de ello para llevar a cabo su ministerio personal, lo encontramos orando de madrugada, a media noche, y hasta toda una noche (cf. Marcos 1:35; Lucas 6:12).

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  La segunda disciplina del evangelio que debe practicar una iglesia local para que impacte su entorno, es:

II.- LA ADORACIÓN COMO RESPUESTA AL EVANGELIO.

   San Lucas en los Hechos de los Apóstoles nos relata la vida cristiana de los primeros creyentes, y nos dice acerca de ellos que “… perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón,  /  alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hechos 2:46,47).  Dentro de todas las cosas que hacían estos primeros creyentes se nos dice que en sus reuniones se les escuchaba “alabando a Dios” (v. 47a).  El propósito principal para lo cual se reúne la iglesia es la adoración a Dios mediante cantos, mediante oraciones, mediante el darnos personalmente todo nuestro ser en sacrificio vivo.  El culto, adoración, o alabanza, tiene su objetivo dar de nosotros a Dios, no primeramente esperar de Dios para nosotros, ni mucho menos para satisfacer nuestros sentidos con lo que se hace en el culto.  Esta fue la iglesia que llegó a Tesalónica y a muchas ciudades del antiguo imperio romano para impactar con un culto verdadero que no estaba dirigida a los falsos dioses romanos, griegos, y de otras culturas, en cuyos cultos solamente buscaban salir de alguna manera supuestamente beneficiados ellos mismos; pero la verdadera adoración no es para el hombre sino para Dios.

   Recuerdo la ocasión cuando una eventual adoradora me dijo al final de un culto: “No me gustó el culto de hoy.  No se cantó estribillos movidos y alegres, solamente los solemnes”.  Su mentalidad de esperar que el culto sea para satisfacer sus sentidos, le llevó a ser adoradora menos frecuente, hasta que lamentablemente el día de hoy anda muy descarriada del camino del Señor, y lo que es peor no recibe consejo para regresar a los pies del Salvador.  El culto no es para usted, es para Dios.  No espere primero o solo recibir sino, esté siempre listo para darse usted mismo en adoración.

   Una iglesia que desea impactar su entorno como lo fue en la iglesia primitiva, y como la ha sido a través de los siglos, y como debe ser realmente, debe comenzar con las personas que ya estamos asistiendo, teniendo que hacer una adoración centrada y enfocada en Dios.  Nuestra adoración debe estar centrada en una supuesta adoración que solamente ofrezca placeres visuales, auditivos, musicales, etc… sino debe estar centrada en una verdadera adoración que exalte al Dios que de pura gracia y por medio de Jesucristo se hizo totalmente a cargo de nuestra salvación.  Recordemos que el Padre está buscando verdaderos adoradores, según Jesús le dijo a la mujer samaritana (cf. Juan 4:23).  Si queremos una iglesia que impacte nuestro entorno, tenemos que ser una iglesia que adore como respuesta a Dios a la gracia de la salvación que nos ha comunicado por medio de Cristo.  No se trata de impactar al estilo de algunas denominaciones que por medio de cultos espectáculos, y promesas que no salen del corazón de Dios ni de su palabra escrita, atraen a grandes multitudes de personas, que no son adoradoras sino ego-adoradores de sus propios intereses de poder, fama, y dinero.

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   La tercera disciplina del evangelio que debe practicar una iglesia local para que impacte su entorno, es:

III.- EL TESTIMONIO DE LA OBRA DEL EVANGELIO.

   Es muy popular que cuando nos referimos a La Gran Comisión que Jesús encomendó a sus discípulos, solamente nos referimos a ella parcialmente citando la porción escrita por San Mateo que en parte dice: “Por tanto, Id, y haced discípulos a todas las naciones,” (Mateo 28:19), sin embargo San Lucas relata esta misma Gran Comisión de manera complementaria, diciendo que las últimas palabras de Jesús a los apóstoles cuando ya se despedía para subir al cielo, fueron: “…recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).  La gran comisión que tiene como meta hacer discípulos de Jesús, se cumple testificando de Jesús.

   En los primeros días de la naciente iglesia local de Jerusalén, los apóstoles Pedro y Juan cuando fueron amenazados para que no siguieran hablando y enseñando en el nombre de Jesús, ellos dieron a las autoridades civiles y religiosas la siguiente respuesta: “Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios;  /  porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído” (Hechos 4:19,20).  Decir lo que uno ha visto o lo que uno ha oído es dar testimonio.  Los apóstoles no estaban hablando de algo que no habían visto ni oído, sino que su testimonio era la verdad de los hechos de Jesús en toda palestina, especialmente lo concerniente al significado de su muerte, y la realidad y significado de su resurrección ocurrido en Jerusalén y sus inmediaciones.  Hoy seguimos testificando del mismo Jesucristo, cuya historia vemos en las Sagradas Escrituras de los Evangelios, pero también de los resultados de la obra del mismo Jesucristo en nuestras vidas.

   Amados hermanos, cada uno de nosotros puede llevar a cabo esta disciplina de testificar la obra del evangelio de Jesucristo en el corazón de los pecadores. Cuando leemos Hechos 4:31 nos damos cuenta que los primeros creyentes se dieron a la tarea de testificar de Jesucristo, con tan solo haber primeramente orado a Dios pidiendo que les quitara todo miedo y les diera todo valor para hacerlo.  Lo interante del caso es que eran creyentes de apenas unos cuantos días, no de años, ni de muchos meses, ni siquiera llevaban 4 semanas de creer en el santo evangelio.  No eran personas habían asistido a un montón de clases en la Escuela de Formación Cristiana de la Iglesia como nosotros. No habían asistido varios años a algún seminario teológico, o a conferencias teológicas como nosotros; sino solamente oraban a Dios y salían a testificar de Cristo.  No eran predicadores con cursos de homilética, hermenéutica, exégesis, hebreo, griego, etc…, ni eran ancianos ni diáconos de Iglesia capacitados en biblia, doctrina, y gobierno de la iglesia; ni eran expertos en otros ministerios.  Solamente daban testimonio de lo que habían visto, oído, y experimentado.  Eran gente sin estudios, pero dispuestos a testificar de la obra de Cristo en sus vidas.  Estas fueron las personas que llevaron el evangelio a todas las ciudades del imperio romano.  En cada lugar, tan solo con el testificar de Jesucristo causaban el impacto suficiente al grado que muchas personas entregaban sus vidas a la causa del evangelio.  Fue así como por medio de los apóstoles y otros creyentes el evangelio de Jesucristo llegó a la ciudad de Tesalónica de manera impactante.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, en este momento nos unimos todos en acción de gracias a Dios por todos estos XVI años de haberse organizado en este lugar esta amada congregación donde el Señor nos ha llamado y puesto en compañerismo con los demás para que oremos, adoremos, y testifiquemos.  Haciendo esto seremos una iglesia que impacte vidas para ser alcanzado con el mensaje verdadero de salvación.  Seremos una iglesia que se da a conocer al mundo tan necesitado del evangelio de Dios que trae paz al corazón, que convierte al más vil de los pecadores en el santo más fiel en servir a su Salvador y Señor Jesucristo.  Esta congregación ha sido llamada para impactar a las personas de esta zona por medio de cada uno de los creyentes que aquí se congregan.  Es interesante que al principio de este culto entró una persona adulta joven poseído por el poder de Satanás, mientras un grupo de alabanza cantaba, se sentó, escuchó unos cuantos segundos, se puso de pie y salió; pero en la puerta le pregunté por qué se iba, y me dijo: No los quiero derribar, yo soy un homicida.  Habiendo dicho eso se fue inmediatamente.  Ruego a Dios que las pocas palabras que escuchó del canto le hayan impactado y le traigan al arrepentimiento y búsqueda de Dios para su vida. Así como este hombre hay muchas personas para ser impactadas en esta zona.  Hace como un mes, fui a pie por el parque de Renacimiento, no acostumbro acechar en los terrenos, pero como si alguien me empujase a acechar en un terreno que está en la contra esquina del parque, y me encuentro a dos adolescentes con el cabello como si llevasen un mes de no haberse peinado, e inhalando un enervante sintético que los había trastornado de sus facultades.  Creo que el Señor me llevó a mirar el grito de auxilio que la adolescencia, juventud, y familias de esta zona de la ciudad, están haciendo a esta iglesia de Dios para que les testifique el evangelio salvador e impactante de Jesucristo que cambie sus vidas para la gloria de Dios.

   Impactemos nuestro mundo con oración, adoración, y testimonio de lo que Dios está haciendo ahora mismo en la vida de las personas que reciben a Jesús como su Salvador y Señor.

   

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