LA IGLESIA FUNCIONA BIEN SOLO CON EL PODER DE DIOS, Por: Diego Teh.

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LA IGLESIA FUNCIONA BIEN SOLO CON EL PODER DE DIOS

1 Corintios 2:1-5.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Dios está aquí” de la Hda, Lepán, Tecoh, Yucatán; el día sábado 21 de Mayo del 2016, a las 19:00 horas; en su culto de acción de gracias por su XXXIV aniversario.

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   INTRODUCCIÓN: Toda iglesia de nuestro Salvador y Señor Jesucristo es poderosa, debe ser poderosa, o puede ser poderosa, pues solo puede funcionar con el poder de Dios.  ¿Cuál es la iglesia más famosa que usted ha escuchado? ¿La iglesia “X”?  Por supuesto que si es poderosa no es por su fama ni por su nombre, pues hasta la iglesia local menos conocida puede ser una iglesia verdaderamente poderosa.  ¿Cuál iglesia ha visto usted que tiene un edificio muy impactante? ¿La iglesia “X”?  Si es poderosa no tiene nada que ver nada con su tamaño o lo impresionante de su edificio, pues hasta la iglesia que se reúne en una construcción en riesgo de derrumbarse puede ser auténticamente poderosa.  ¿A cuál iglesia van políticos, gobernantes, profesionistas, o la gente que tiene mucho dinero?  ¿A la iglesia “X”?  Si es poderosa no es por ellos, pues hasta la iglesia a la que va creyentes sin escolaridad, sin profesión, sin dinero, gente campesina, gente humilde, etc…, puede ser grandemente poderosa.  ¿Qué iglesia sabe usted que tiene muchos miembros?  ¿La iglesia “X”?  Si es poderosa no es por los miembros que tiene en su lista, pues hasta la iglesia que tiene menos de 60 miembros, menos de 30, o hasta menos de 10 miembros, puede ser la iglesia más poderosa, pues el poder de una iglesia no reside en cantidades. ¿Qué iglesia conoce usted donde sus miembros todos o la mayoría llegan en automóviles? ¿La iglesia “X”?  Si es poderosa no es por la capacidad de adquisición de sus miembros, pues la iglesia puede ser poderosa aún si los hermanos llegasen en motocicletas, bicicletas, truck, a pie, o hasta en silla de ruedas.  Nada que sea humano o terrenal hace que una iglesia local sea poderosa, sino únicamente el poder de Dios la hace funcionar poderosamente.

   Basado en el texto de 1 Corintios 2:1-5, voy a predicarles que toda iglesia local funciona bien solo con el poder de Dios.  /  ¿Por qué una iglesia local funciona bien solo con el poder de Dios?  /  A través de las palabras del apóstol Pablo a los Corintios podemos observar las razones por las que una iglesia local funciona bien solo con el poder de Dios.

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   La primera razón por la que una iglesia local funciona bien solo con el poder de Dios, es:

I.- PORQUE EL PODER DE DIOS ES MEJOR QUE LAS HABILIDADES MERAMENTE HUMANAS.

   Una de las tareas del apóstol Pablo fue la predicación de la palabra de Dios en sinagogas de los judíos, en plazas públicas, en grupos pequeños, y hasta en conversaciones personales.  Con respecto a esta labor que este apóstol realizaba, les dice a los Corintios: “y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder” (1 Corintios 2:4).  Es muy fácil que un creyente y que hasta una iglesia dependa totalmente de habilidades meramente humanas, como si estuviese dependiendo del poder de Dios, pero las habilidades humanas no tienen el potencial (que estrictamente debe ser divino) para lograr beneficios divinos en la vida de las personas.  Por ejemplo, un predicador que se preocupa más en elegir palabras elegantes y persuasivas para sus sermones, enseñanzas o consejos, está dependiendo de habilidades meramente humanas que no tienen la capacidad de traer a los pies de Cristo a ni uno solo de los pecadores, por lo que como predicador debería estar más preocupado porque su predicación vaya acompañada de la demostración del Espíritu y de poder, lo cual debe buscar por medio de la oración.  Esto es mejor, y es así como debe de ser, porque cuando la predicación o cualquier trabajo se hacen dependiendo del poder de Dios, entonces cumple su función de transformar una vida para la gloria de Dios.

   El apóstol Pablo en su explicación resalta que el éxito que estaba teniendo su labor de predicar a Cristo no era resultado de sus propias “palabras persuasivas de humana sabiduría”; sino más bien era por una “demostración del Espíritu y de poder”.  Su explicación hace muy claro que el poder que actúa para la conversión, edificación, y santificación de las personas cuando se les predica el evangelio, es el poder del Espíritu Santo.  Es el Espíritu Santo quien provee al predicador el poder para comunicar el mensaje, y luego funciona en la persona que escucha el mensaje, de tal manera que esta persona responde favorable y obedientemente al mensaje comunicado.  Para el caso de la predicación de la palabra de Dios, el Dr. Martin Lloyd Jones afirma con certeza que: “Si no hay poder, no es predicación. La verdadera predicación, después de todo, es Dios actuando. No es un hombre meramente articulando palabras; sino que es Dios usándolo”.  Pero el poder de Dios se necesita no solamente en la predicación sino también en cualquier otra acción que la iglesia realiza.  Es solamente con el poder de Dios que una iglesia puede funcionar bien y dar resultados favorables tanto para el establecimiento como para la expansión del santo evangelio. Nos engañaríamos si pensáramos que la preparación, la destreza y la experiencia pueden ser una alternativa del poder de Dios. ¡No hay alternativa! Ninguna iglesia podrá funcionar bien en sus proyectos, metas, y trabajos, si sus miembros dependen de habilidades meramente humanas, por lo que es necesario y mejor depender del poder del Espíritu de Dios.

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   La segunda razón por la que una iglesia local funciona bien solo con el poder de Dios, es:

II.- PORQUE EL PODER DE DIOS PRODUCE FE NO FUNDADA EN LOS HOMBRES SINO EN DIOS.

   En un devocional publicado en el Pan Diario, este jueves 19 de Mayo del 2016, Joe Stowell comparte que leyó un artículo que describía que una gran obra de literatura es aquella que “…te cambia.  Cuando terminas de leer, eres una persona diferente”.  Es verdad que leer cualquier literatura puede provocar cambios de pensar y de actuar de una persona, pero las palabras de tal literatura a menos que sea de la Biblia, no dejan ser sabiduría y a veces malas opiniones y conceptos de seres humanos, que no producen la fe verdadera que Dios espera que un ser humano tenga en Él.  Si una persona intenta cambiar su vida, sus valores, etc… con sabiduría humana, libros de superación personal o de autoayuda, mas no con el poder de Dios, todos sus esfuerzos muy pronto quedarán fracasados.  Además, ninguna sabiduría humana puede producir la fe en Dios para salvación y vida eterna.  Solamente cuando el poder de Dios está presente en la palabra que se lee, enseña, predica, o habla, que habrá un resultado de fe verdaderamente fundada en Dios.

   Cuando el apóstol Pablo les explica a los Gálatas por qué él depende del poder del Espíritu Santo de Dios, les dice que es “para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios” (1 Corintios 2:5).  Lo que la iglesia debe estar buscando es establecer y fundamentar bien la fe de nuevos y de antiguos que simpatizan y/o pertenecen a la iglesia local; y no lo podrá lograr sino cuenta con el poder de Dios para enseñar, predicar, visitar, testificar, evangelizar, discipular, aconsejar, etc…, porque la fe que necesitan todas las personas que vienen a la iglesia o a las que la iglesia tiene que llevarles el evangelio, no viene de cualquier fuente sino solamente del poder de Dios por medio de su palabra y Espíritu.  Si una persona o toda una iglesia intentan hacer algo y no lo hace dependiendo del poder de Dios sino solamente en habilidades humanas, no van a lograr ni un solo objetivo de salvación o santificación porque la iglesia funciona bien solamente con el poder de Dios.  Si acaso hay algún resultado cuando se confía en habilidades humanas, tal resultado aunque parezca divino solamente es apariencia que pronto acabará por no estar fundado en el poder de Dios.  El poder de Dios debe buscarse mediante la oración para cualquier acción que un creyente o toda una iglesia desee realizar, pues la iglesia que porta el evangelio de salvación solamente funciona bien con el poder de Dios.

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   La tercera razón por la que una iglesia local funciona bien solo con el poder de Dios, es:

III.- PORQUE EL PODER DE DIOS CAPACITA HASTA AL MÁS DEBIL DE LOS CREYENTES.

   Cuando el apóstol Pablo les recuerda a los Corintios cómo se sentía él cuando antes trabajó con ellos, les dice: “estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor” (1 Corintios 2:3).  Un miembro del cuerpo de Cristo que colabora en el avance de la obra de Dios, no puede sentirse la gran cosa poderosa en la iglesia, porque en realidad no lo es ni lo puede ser.  El apóstol Pablo no fue la excepción.  Su comisión como apóstol de Jesucristo nunca le enalteció, sino que siendo apóstol es cuando dice que había trabajado anteriormente entre los Corintios “con debilidad y mucho temblor”.  Pero no importa cómo se sienta uno, y no importa si por causa de nuestra naturaleza humana caída en el pecado, nos vamos a encontrar incapaces de hacer lo que glorifica a Dios; el poder de Dios que capacitó mediante el Espíritu Santo al apóstol Pablo, también y todavía capacita hasta al más débil, temeroso, y tembloroso de los creyentes.  A los Colosenses les escribió el apóstol Pablo diciéndoles: “trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí” (Colosenses 1:29).  El apóstol Pablo reconociendo y aceptando sus debilidades de conocimiento, de santidad, y de experiencia, aprendió a depender en el poder de Dios, pues es por eso que trabajaba ardua e incansablemente en la propagación del evangelio.  Cuando dice que luchaba “según la potencia de él” se refería al poder de Dios, y cuando dice que tal poder “actúa poderosamente en mí” debemos entender que sus debilidades, temores, y temblores, fueron reemplazados por el poder de Dios, que sin ello no hubiese podido funcionar bien su ministerio en las grandes ciudades del imperio romano de su época.

   Amados hermanos, estoy seguro que más de una vez usted no ha querido o podido realizar algún servicio cristiano ya sea en la iglesia o fuera de ella porque se ha sentido incapaz de hacerlo.  ¿Quizá usted ha sentido mucho temor como Pablo lo sintió mientras trabajaba predicando el evangelio entre adversarios, enemigos, perseguidores, y falsos cristianos y maestros?  Los síntomas del temor y temblor siempre nos estarán acompañando todo el tiempo, no nos abandonarán, pero el poder de Dios nos capacitará una y otra vez para superarlos y hacerlos a un lado.  Los primeros creyentes de Jerusalén, habiendo sido amenazados por hablar de Jesús debieron haberse sentido con temor, pero recurrieron a la oración y fueron llenos del Espíritu Santo, y recibieron el denuedo o poder y valor necesarios para que a pesar de las amenazas que estaban recibiendo, no por ello dejen de testificar de Jesucristo (Cf. Hechos 4:24-31). No importa cuán débil, temeroso, tembloroso, incapaz, insuficiente, etc… se sienta usted, el poder de Dios está disponible para usted mediante el Espíritu Santo. Solamente pídale a Dios el poder que usted necesita y lo recibirá porque la iglesia a la que usted pertenece solamente puede funcionar correctamente si usted y todos los que la conformamos dependemos del poder de Dios.  Dice el apóstol Santiago que si incluso lo que uno necesita es el poder de la sabiduría, pues que uno lo pida a Dios en oración y lo recibirá (cf. Santiago 1:5).

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   La cuarta razón por la que una iglesia local funciona bien solo con el poder de Dios, es:

IV.- PORQUE EL PODER DE DIOS ES PARA LOS QUE HAN EXPERIMENTADO EL CONOCIMIENTO DE CRISTO.

   En los versículos 1 y 2 el apóstol Pablo les explica a los Corintios, que antes de hacer cualquier cosa como lo era predicar, lo primero que es necesario es tener una experiencia del conocimiento de Cristo.  Él les escribió lo siguiente: “Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado” (1 Corintios 2:2).  No se refería que a diario tenía que recordar aquel encuentro que tuvo con Jesús cuando iba camino a Damasco, cuando Jesús le dijo: “Yo soy Jesús, a quien tu persigues” (Hechos 9:5), lo que es similar en recordar el día cuando manifestamos creer y recibir a Jesucristo en nuestra vida; sino que se refería que a diario dedicaba tiempo a encontrarse con Jesús, meditando en sus enseñanzas, orando al Padre en el nombre de Jesús, estudiando las Sagradas Escrituras del Antiguo Testamento para conocer lo que dicen acerca de Él (cf. Juan 5:39).  Si uno solamente ha creído en Cristo, tal persona tiene el privilegio de poder recibir el poder de Dios para su vida y para cualquier servicio que realice en su nombre, pero solamente los que a diario experimentan conocer a Cristo mediante la Palabra, y la oración, reciben el poder para el ministerio.

   Amados hermanos, la iglesia tiene muchas funciones que cumplir.  En todo caso somos las personas que la integramos quienes asumimos la ejecución de tales funciones, pero necesitamos no solamente la experiencia de una fe inicial en Cristo, sino una experiencia de saber de Cristo como el personaje más importante de nuestra vida, fe, y ministerio personal y de la iglesia.  Usted tiene una función que cumplir en esta iglesia, no solamente se integró para nada, pero antes que ser predicador, maestro, anciano, diácono, pastor, ministro, seminarista, directivo, conferencista, secretario, tesorero, etc… lo primero que debe ocurrir su vida es tener una experiencia diaria con el personaje central de nuestra fe: Jesucristo.  Quienes están en la experiencia de la fe en Cristo, recibirán el poder de Dios, lo que hará que tengamos una congregación o iglesia que funciona bien porque funcionará solo con el poder de Dios.

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   CONCLUSIÓN: Amados hermanos, esta amada congregación por componerse de personas que creen en Jesucristo, y que todos los días confían y esperan en Jesucristo, por ello el poder de Dios se ha manifestado grandemente en ustedes, pues por el poder de Dios ha llegado el santo evangelio de Dios al corazón de cada uno de ustedes y sus familias.  Yo sé que ustedes que hoy llenan este templo no han sido los únicos en ser salvados durante estos 34 años, pues hay quienes se nos han adelantado a morar en las mansiones celestiales con nuestro Salvador y Señor Jesucristo.  Hay quienes se han ido de esta hacienda para vivir en otros pueblos y ciudades, pero permanecen en la fe en Cristo, y todavía se reúnen en otras iglesias.  Hay quienes hoy por cuestiones de trabajo o enfermedad no pudieron venir a esta acción de gracias por el 34 aniversario de la obra de Dios entre nosotros, pero la gran asistencia de ustedes hace evidente el poder de Dios.  Todo este alcance salvador histórico y actual se debe gracias al poder de Dios que ha guiado siempre a esta iglesia a funcionar bien.  Sigamos dejando que el poder de Dios nos guíe en todo, pero especialmente en esto de extender el evangelio del Señor en cada casa y en cada persona, pero también en cada población de nuestro alrededor.   Cuando usted se siente débil, temeroso, o tembloroso de cumplir el deber que le corresponde busque el poder de Dios mediante la oración.  Dios le va a hacer un creyente poderoso para testificar de Jesucristo.  Y si todos buscáramos el poder de Dios, seremos una iglesia que funcionará bien porque el poder de Dios es eficaz e infalible.

   

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