TODOS FUERON BAUTIZADOS (Parte II), Por: Diego Teh.

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TODOS FUERON BAUTIZADOS (II)

1 Corintios 10:1-4.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Dios está aquí” de la Hda. Lepán, Tecoh, Yucatán; el día sábado 04 de Junio del 2016, a las 19:00 horas; en ocasión del bautismo del infante Yael Alexander Pech Yam, hijo de la hermana Selene Yam Ortiz, Jesús Pech.

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   INTRODUCCIÓN: Hoy continuaré predicando la segunda parte del sermón que intitulé: TODOS FUERON BAUTIZADOS.  Si hay algo que debo resaltar de este texto bíblico no es el tema del bautismo, sino a Cristo.  El apóstol Pablo presenta a Cristo de una manera muy interesante que pocas veces tenemos en mente cuando nos referimos a él.  Pablo, interpretando la ocasión cuando de una roca Dios proveyó agua a los israelitas en pleno caluroso desierto, describe que había una “roca espiritual que los seguía” del cual bebían no agua H2O, sino “bebida espiritual”, entonces afirma que “la roca era Cristo” (1 Corintios 10:4).  Aquello que “los seguía” más bien que los guiaba, ni siquiera era el caudillo Moisés, sino era la nube de la gloria de Jehová. Pero aquella nube especial en la que Dios manifestaba su presencia entre ellos, era nada menos que Cristo presente con su pueblo de aquella época.  Así entendemos que es Cristo quien los bautizó sin agua sino con su presencia, como 1500 años antes de venir a nacer en Belén como un tierno niño dotado de auténtica naturaleza humana.  Aunque la realidad es que Cristo es más antiguo que esta época de Moisés (Aprox. 1500 a.C.), pues en una ocasión Jesús el Cristo dijo que él es más antiguo que Abraham, cuando dijo: “Antes que Abraham fuese, yo soy” (Juan 8:58); y Abraham vivió como en el 2000 a.C, 500 años antes que Moisés.  Pero en realidad Cristo es eterno, pue según Pablo, él es antes de todas las cosas” (Colosenses 1:17).  Así vemos en Cristo, un acompañamiento a favor de su pueblo, a través de toda la historia del plan de Dios de salvar a sus elegidos, bautizando con su presencia en la nube a todos los israelitas.

   Entonces, el apóstol Pablo, interpretando el bautismo ordenado por Jesucristo para los creyentes después de su ascensión, lo relaciona con el bautismo de los israelitas, diciendo que “…fueron bautizados en la nube…” (1 Corintios 10:2) que sin lugar a duda era la nube de Cristo mismo bautizando con su presencia.  Por lo que San Pablo nos lleva al pasado para traer al presente el entendimiento de las implicaciones que conlleva el ser bautizado en la actualidad.  /  ¿Qué otras implicaciones conlleva el ser bautizado en la actualidad, además de las que les presenté en la primera parte de este mensaje?  /  Presten atención para entender otras implicaciones que conlleva el ser bautizado en la actualidad.

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   La quinta (primera) implicación de ser bautizado en la actualidad, es que:

V (I).- EL BAUTISMO REPRESENTA UNIÓN CON CRISTO.

   Un detalle de esta analogía inversa de llevar la aplicación del bautismo cristiano a un par de experiencias que vivieron en la nube y en el mar los israelitas de 1500 años atrás, es que San Pablo dice que: todos en Moisés fueron bautizados” (1 Corintios 10:2). ¿Qué significa que en Moisés fueron bautizados, cuando el bautismo no era requerido explícitamente por Dios? Para ayudar nuestro entendimiento, recurramos a otra versión en español que clarifica esta cuestión. La versión DHH haciendo una mejor traducción aplicada al efecto de aquel bautismo especial dice que lo que ocurrió fue que: “todos ellos quedaron unidos a Moisés al ser bautizados en la nube y en el mar” (1 Corintios 10:2, DHH).  ¿Unidos a Moisés? ¿Por qué quedar unido a un ser humano? ¿Tiene esto alguna significancia que San Pablo quiere comunicar?

   En este caso, tenemos que interpretar el texto bíblico según los respectivos contextos que contiene.  Es bueno recordar que muchos de los elementos del antiguo testamento que pueden ser personajes, lugares, eventos, cosas, etc… son tipologías que representan a Jesucristo a quien se esperaba en un futuro desconocido.  Y en el contexto de las palabras de Pablo, y el evento del éxodo en el que Moisés lideró la salida y la peregrinación de los israelitas, Moisés no es Jesucristo pero representaba la acción guiadora de Cristo hacia la verdadera libertad del pecado.  Entonces, el que hayan quedado unidos a Moisés, es una representación de que los que creen en Jesucristo también quedan unidos a Cristo, y eso es lo que se simboliza cuando se aplica el bautismo cristiano.  En el catecismo menor de Westminster con respecto al bautismo, en parte define el bautismo como “un sacramento, en el cual, el lavamiento con agua, en nombre del Padre  del Hijo y del Espíritu Santo, significa y sella nuestra unión con Cristo…”[1].

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   La sexta (segunda) implicación de ser bautizado en la actualidad, es que:

VI (II).- EL BAUTISMO INDICA QUE UNO QUIERE SER DISCÍPULO.

  Ahora, recordemos que la frase todos en Moisés fueron bautizados” (1 Corintios 10:2) significa que “todos ellos quedaron unidos a Moisés al ser bautizados en la nube y en el mar” (1 Corintios 10:2, DHH), pero ¿qué significa que “quedaron unidos a Moisés al ser bautizados” (DHH)?  La TLA añade otro dato que aclara el significado, al decir: “todos fueron bautizados en la nube y en el mar, y así quedaron unidos a Moisés como seguidores suyos” (1 Corintios 10:2, TLA).  El bautismo de aquellos tiene que ver no solamente con unión con Cristo, sino también tiene que ver con la decisión de querer ser un seguidor, lo que en otras palabras llamamos un discípulo, pues la TLA dice que la unión que resultó del bautismo fue para que sean de Moisés “seguidores suyos”.  Entonces, el bautismo especial de los israelitas fue también un símbolo de su decisión de ser seguidores de Moisés, renunciando al mismo tiempo a la gran cantidad de dioses que ellos conocieron en Egipto, y de otras costumbres paganas no acordes con la voluntad del Dios verdadero.

   Cuando leemos el santo evangelio según San Mateo 28, en los versículos que presentan las palabras de Jesús que conocemos como la Gran Comisión, lo primero que notamos es que el mandamiento de Jesús fue: “…haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo 28:19).  Esta instrucción de Jesús indica que solamente debe ser bautizada una persona que ha aceptado querer ser discípulo de Jesús. Pero tomando en cuenta otras doctrinas fundamentales de la fe cristiana y bíblica como la doctrina del pacto en la que entendemos que cuando una persona adulta abraza la fe en el Dios verdadero, los hijos de este adulto también son incluidos para recibir los beneficios del pacto, excepto la salvación que solo pueden recibirla tanto los adultos como sus hijos solamente si Dios los eligió para salvación.  Mientras tanto, se espera que el adulto que se bautiza ya haya primeramente aceptado ser un discípulo; y si el que se bautiza es un infante, entonces, por lo menos uno de sus padres que tienen a su cargo su instrucción deben ser verdaderos discípulos (seguidores) de Jesucristo.

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   La séptima (tercera) implicación de ser bautizado en la actualidad, es que:

VII (III).- EL BAUTISMO INDICA ACEPTAR A DIOS COMO GUÍA DE LA VIDA.

   Ahora quiero que centremos nuestra atención en uno de los fenómenos teofánicos bajo y mediante los cuales se llevó a cabo el bautismo de los israelitas.  Me refiero a la nube en la que dice San Pablo que “todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar;  /  y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar” (1 Corintios 10:1,2).  Al respecto de la función y naturaleza de aquella nube dice Moisés en el libro del Éxodo que “cuando la nube se alzaba del tabernáculo, los hijos de Israel se movían en todas sus jornadas;  /  pero si la nube no se alzaba, no se movían hasta el día en que ella se alzaba.  /  Porque la nube de Jehová estaba de día sobre el tabernáculo,…” (Exodo 40:36.38a).  En otras palabras, la nube servía de guía a los israelitas para viajar o para acampar, pero aquella nube no era una nube común, sino que Moisés la describe como “la nube de Jehová” (v. 38a).  Entonces, el ser bautizado en la nube implicó que estaban de acuerdo en aceptar que Dios fuera quien les guiara en el viaje hacia la tierra prometida, pues de otro modo se hubieran regresado a Egipto, o se hubiesen apartado de la nube para tomar otra ruta a cualquier otro territorio.

   Amados hermanos, que hemos recibido el bautismo cristiano, y  los que han de ser bautizados algún día, sepamos que ser cristianos y recibir el bautismo cristiano es una expresión pública de que ya no vamos a permitir que otras cosas tomen la guía y el dominio de nuestra vida, sino solamente el único Dios verdadero por medio de nuestro Salvador Jesucristo.  Los magos que vinieron a Herodes en Jerusalén, diciéndole que buscaban a Jesús el rey de los judíos que ya debió haber nacido, dijeron citando que el profeta Miqueas había dicho de la aldea de Belén “…de ti saldrá un guiador, que apacentará a mi pueblo Israel” (Mateo 2:6; cf. Miqueas 5:2).  Jesús no solamente es o fue guiador de los israelitas sino es también el guía universal de los creyentes; por lo tanto debemos ser guiados por él en todos los aspectos de nuestra vida.  El bautismo de un infante como hoy tendré el privilegio de aplicar a Yael, compromete a sus padres pero también a toda la iglesia a procurar que Yael deje que Dios sea su guía durante toda su vida.  Eso es lo que queremos y aceptamos cuando somos bautizados ya sea como adultos o desde la infancia.

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   La octava (cuarta) implicación de ser bautizado en la actualidad, es que:

VIII (IV).- EL BAUTISMO SELLA NUESTRA UNIDAD.

  Un detalle que me llama mucho la atención en estas palabras del apóstol Pablo es que sus destinatarios de Corinto no eran solamente judíos ni principalmente judíos, sino incluyendo a gentiles griegos y romanos, y mayormente a ellos, pero en su introducción al tema del bautismo en la nube en el mar, les dice: “… no quiero, hermanos, que ignoréis que nuestros padres todos estuvieron bajo la nube, y todos pasaron el mar” (1 Corintios 10:1).  A los no judíos, ni israelitas, les atribuye que los antiguos israelitas fueron para estos Corintios y para Pablo “nuestros padres”.  Para Pablo, sí aplica bien que aquellos antepasados fueran sus padres, pues él sí era descendiente de ellos, según lo describe a los romanos diciéndoles: yo soy israelita, de la descendencia de Abraham, de la tribu de Benjamín” (Romanos 11:2), y a los Filipenses cuando les dijo que él es: “…del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos;…” (Filipenses 3:5); pero en el caso de los Corintios no aplica esta atribución genealógica porque eran descendientes de otra familia, aunque no se duda que había entre ellos algunos descendientes israelitas.

   Pero aunque los Corintios no eran descendientes de los hebreos Pablo les dice que aquellos antiguos israelitas son “nuestros padres”.  Entonces, ¿qué les quería comunicar el apóstol Pablo con esta atribución de “nuestros padres”?  El mensaje que Pablo les estaba comunicando es que cuando se cree en Cristo, se eliminan barreras de razas, culturas, niveles sociales, pues no se trata de un rastreo de nuestros orígenes raciales, sino de una nueva fe donde nuestro Padre ahora es Dios; y cuando se recibe el bautismo se sella esta unidad en la que todos sin distinción genealógica pasamos a formar un solo pueblo.  El apóstol les llama “nuestros padres” no por un afán de rastrear una genealogía privilegiada, sino solamente porque aquellos israelitas liberados de Egipto fueron antes que nosotros en la fe.

   Cuando el apóstol Pablo escribe a los Efesios les presupone que ellos son parte de una unidad, y les pide que sean solícitos (o sea, que se esfuercen), en mantener dicha unidad.   Y la razón que les da para mantener dicha unidad es que solo hay entre otras cosas “un bautismo” (Efesios 4:5).  El bautismo es símbolo y sello no solamente de nuestra unión con Cristo, sino también de nuestra hermandad que trasciende a las barreras de raza, color, nacionalidad, idioma, estatus social, etc…, pues cuando estamos en Cristo, todo esto queda en la basura, pues deja de ser lo más relevante para nosotros.  Lo más relevante en nuestra nueva vida pasa a ser Jesucristo.  Así que amados hermanos, todos los creyentes y bautizados en la fe cristiana, no nos sintamos ni superiores pero tampoco inferiores a los demás, porque en Cristo somos uno, y en nuestro bautismo fue sellada nuestra unidad en la que debemos mantenernos.

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   CONCLUSIÓN: Mis amados, en primer lugar: Nadie siendo mayor de 12 años de edad que no haya sido bautizado en su niñez, debe bautizarse si no ha creído y recibido a Jesucristo como su Salvador, pues su bautismo que simboliza y sella nuestra unión con Cristo no tendría ningún efecto, y entonces será un bautismo en vano que no representa la realidad que debería representar a partir de ese momento.  Sin embargo, si como padres bautizamos a nuestros hijos antes de los 12 años, no significa que nuestros hijos son automáticamente salvos por el bautismo, pero con ello manifestamos a Dios que estamos de acuerdo en su pacto de gracia en el que toma en cuenta a nuestros hijos para extenderles su promesa de salvación.  En segundo lugar: Que nadie debe ser bautizado sino está convencido de querer ser discípulo de Cristo, sin embargo cuando bautizamos a nuestros hijos es porque nos comprometemos a enseñarles a ser discípulos de Cristo.  En tercer lugar: Una persona que recibe el bautismo cristiano debe tener cuidado de no vivir bajo sus propias decisiones carnales, o influenciadas por otras personas, doctrinas, o filosofías, sino que debe dejar que su vida sea guiada por Dios por medio de Su palabra revelada en las Sagradas Escrituras.  Y cuando bautizamos a nuestros hijos, como padres asumimos la responsabilidad de enseñarles la palabra de Dios que puede guiar el camino de sus vidas desde su niñez, adolescencia, hasta que sea un adulto maduro y capaz de guiar a su propia familia cuando la tenga.   Y en cuarto lugar: El bautismo se recibe en la iglesia para mantenernos unidos a la hermandad de la iglesia, no para luego desparecer del compañerismo de los creyentes.  Y en cuanto a nuestros hijos, con más razón si son bautizados, pero aun si no han sido bautizados, asumimos el deber no de enviarlos solamente de vez en cuando a la iglesia, sino venir juntamente con ellos a la enseñanza, adoración, y compañerismo de la iglesia.

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[1] Confesión de Fe de Westminster; respuesta a la pregunta 94. http://www.iglesiareformada.com/Catecismo_Menor_Westminster.html

   

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