¿QUÉ HOMBRES UTILIZA DIOS? (Parte I), Por: Diego Teh.

¿QUÉ HOMBRES UTILIZA DIOS? (Parte I).

Jonás 1.

 Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la congregación “Unidad en Cristo” de la col. Morelos Oriente, de Mérida, Yucatán; el día domingo 26 de Febrero del 2017, a las 18:00 horas.

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INTRODUCCIÓN: Son impresionantes las historias bíblicas que relatan cómo Dios utilizó a hombres cuyos nombres son ampliamente conocidos por los que leemos el Antiguo Testamento de nuestra biblia.  Sabemos los nombres de los patriarcas: Abraham, Isaac, y Jacob.  Sabemos los nombres de los doce hijos de Jacob cuyos descendientes conformaron la nación israelita: José, Judá, Rubén, Simeón, Aser, Isacar, Zabulón, Gad, Dan, Benjamín, Leví, y Neftalí.  Sabemos los nombres de los primeros profetas, y de los últimos profetas; y hasta sabemos dividirlos en profetas orales y literarios, y solo orales; y los literarios sabemos quiénes son los profetas mayores porque escribieron bastante texto, y quienes son los menores (los últimos 12 del A.T.) porque sus escritos son cortos, pero con la misma autoridad de los mayores.  Sabemos quiénes fueron los jueces de Israel (desde Otoniel hasta Samuel); los reyes del reino unido de Israel (Saúl, David, y Salomón), los reyes del norte y los reyes del sur de Israel.  Luego conocemos que el Nuevo Testamento, registra los nombres y hechos de personajes que fueron llamados discípulos, apóstoles, y cristianos, que llevaron a cabo la labor de difundir el nombre, la muerte vicaria y expiatoria, y la resurrección de Jesucristo, comenzando desde una pequeña ciudad llamada Jerusalén, a todas la provincias del país donde vivió Jesucristo, y luego difundiéndolo en las ciudades de todos los países que formaban el imperio romano.  Todos estos, y muchos más que estos, fueron utilizados por Dios tanto para grandes como para pequeñas tareas, que contribuyeron al desarrollo de la historia de la formación de su pueblo y de la historia de la redención del ser humano.  ¿Le hubiera gustado a usted, ser uno de  estos personajes? ¿Tuvieron algunas características especiales por las cuales Dios utilizó a cada uno de ellos?  Bueno, ellos ya son historia, nosotros no podemos ser ellos, pero nosotros podemos ser los hombres de la actualidad que Dios puede utilizar para la continuación de su obra que sigue realizando en este mundo en el cual vivimos.

Haciendo un estudio de la persona de Jonás en los cuatro capítulos del libro que lleva su nombre, les voy a predicar que Dios utiliza a hombres que tienen un perfil especial. / ¿En qué consiste el perfil especial de los hombres que Dios utiliza? / A través de este mensaje me propongo compartirles algunos aspectos del perfil que tienen los hombres que Dios utiliza.

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El primer aspecto del perfil que tienen los hombres que Dios utiliza, es que:

I.- TIENEN QUE SER ELEGIDOS POR DIOS.

Las primeras palabras del libro de Jonás, dicen: “Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo:” (Jonás 1:1).  Cuando la palabra de Dios es dirigida a una persona, es para ella, no para otra.  Para los que escuchamos las predicaciones de la palabra de Dios, debido a que conocemos un poco la vida de otras personas, hay ocasiones que con o sin razón percibimos que la palabra que se está predicando no es para nosotros, sino para el que está cerca de nosotros, pero no es una actitud correcta buscarle destinatario apropiado para la palabra que se predica; más bien debemos estar dispuestos a percibir que nos está diciendo la palabra de Dios que se está predicando.  En el caso de nuestro texto, dice que la palabra “vino […] a Jonás”, era para él, no para don Amitai, su padre, ni para otra persona.  En otras palabras, Jonás, no otro, había sido elegido previamente por Dios para ser utilizado en una tarea que Dios le encomendaría.

En el Antiguo Testamento tenemos caso como cuando Dios eligió a David como rey de Israel.  Si la gente hubiese escogido a su rey, se hubieran equivocado. El mismo profeta Samuel que fue enviado ante Isaí el padre de ocho hijos para que hiciese pasar uno por uno a todos sus hijos, aunque oportunamente Dios le explicó a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre, pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1 Samuel 16:7), cuando él veía venir a cada uno de los hijos de este hombre, él pensaba que el que estaba pasando en turno era el elegido, pero finalmente el elegido entre los ocho hermanos, fue David el último hijo de Isaí (1 Samuel 16:10-12), no por lo que él mostraba o aparentaba que era, sino por lo que Dios miraba en el corazón de David.  Dios no eligió a ninguno de los otros siete, quienes por cierto eran mayores, grandotes, y físicamente fuertes y con otras muchas cualidades.  Hay otros muchos más casos en el Antiguo Testamento, pero para explicar que para ser útil a los propósitos de Dios es necesario ser elegido, basta con este sencillo ejemplo.

En el Nuevo Testamento, se nos dice que la elección de Dios para la salvación, obviamente si es elección no es para todos, sino exclusiva, pues San Pablo les aclara esto a los romanos al decirles: “Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” (Romanos 9:16).  Por su misericordia Dios decide salvar a muchos pecadores, y por eso los elige aun desde antes de que existiera el primer ser humano.  También entre las personas que Dios por su misericordia salva o ha salvado, siempre es Él mismo quien las elige para ministerios específicos, y si Él no las elige, no podrían estar en la mejor capacidad para cumplir alguna tarea que le sea encomendada.  Es más, si se entrometen a hacer algo para lo cual no son elegidos por Dios, terminarán en malos resultados. Dios solamente utiliza a quienes Él mismo elige, pues no usa a quienes Él no elige.  Jesús tuvo que confirmarles esta verdad a sus discípulos al decirles: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca” (Juan 15:16a).  Para que Dios les utilice, tuvieron que ser elegidos, no ellos eligieron si quieren ser útiles para dar los frutos esperados por Dios.

Amados hermanos, todos los que han sido llamados a la fe en Jesucristo, es porque fueron eternamente elegidos no solo para salvación, sino para servirle en algún ministerio que en algunos casos usted tiene que primero explorar y Dios le confirmará si ese es el lugar que le corresponde a usted en la obra de Dios.  Usted puede ser útil para Dios, porque usted ha sido elegido no solamente para salvación sino para los propósitos de Dios.

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El segundo aspecto del perfil que tienen los hombres que Dios utiliza, es que:

II.- DEBEN ACEPTAR LA COMISIÓN QUE DIOS LES DA.

Luego que Dios llamó a Jonás porque el elegido era él y no otro, Dios mismo le dijo: Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí” (Jonás 1:2).  Dios no llama a nadie solamente para mantener una constante conversación.  Dios ama escuchar que las personas le hablemos en oración, pero le gusta más que nos pongamos en acción para llevar a cabo alguna comisión que asigna a cada quien o a veces a un grupo de personas.  Jonás recibió una comisión, porque fue elegido para una comisión especial de ir a los habitantes de la ciudad de Nínive, la ciudad capital del imperio Asirio, un poderoso imperio en aquella época, para predicarles el inminente juicio de Dios para ellos.  La comisión era para él, no para otro, porque a pesar de que hubo un período de tiempo en el que Jonás no quiso ir, Dios no mandó ni llamó a otro para darle la comisión.  Era exclusivamente una comisión diseñada divinamente para Jonás.

En la biblia tenemos muchísimos ejemplos de personas que aceptaron la encomienda que Dios les dio.  Fueron personas que no tenían años, ni meses, ni semanas de experiencia en lo que fueron comisionados.  No tenían carta de recomendación de ninguna autoridad religiosa, civil, o académica que avale su formación previa o su experiencia.  Cierto es que tuvieron temores, dudas, e indecisiones, pero cuando aceptaron la comisión que Dios tenía para ellos, fueron utilizados por Dios llevando a cabo con gran éxito lo que les pidieron; pues es hasta que uno acepta la comisión de Dios que uno es capacitado y utilizado por Dios para lograr objetivos que de otro modo nadie podría hacerlo.  Personajes como Josué (Josué 1:2), como Gedeón (Jueces 6:14), como Pedro y Andrés, discípulos de Jesús (Mateo 4:19), como Pablo (Hechos 9:15), tuvieron comisiones específicas sin curriculum vitae, y sin experiencia, que tras aceptar la comisión que Dios planeó para ellos, los resultados muy pronto fueron evidentes.

Amado hermano, usted debe aceptar que Dios tiene un lugar y una tarea específica que Dios está esperando que usted haga.  Déjeme recordarle que la comisión de todos nosotros los cristianos es ir y predicar el evangelio, como Jesús lo ordenó.  La tarea que a usted le corresponde no es para otra persona, sino para usted. Me estoy imaginando la manera extraordinaria como Dios le va a utilizar a usted, si usted estuviera de acuerdo en aceptar que Él le use para alguna tarea o función específica que por mucho tiempo usted no ha querido tomar como responsabilidad. Cuando uno acepta el llamado de Dios de colaborar en cualquier detalle del proyecto redentor de Dios, uno es capacitado extraordinariamente por el Espíritu Santo para llevar a cabo lo que nunca antes uno había hecho.  Esta congregación necesita de hombres que acepten la Gran Comisión de Jesucristo.

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El tercer aspecto del perfil que tienen los hombres que Dios utiliza, es que:

III.- INVIERTEN SUS RECURSOS PARA PROPÓSITOS DE DIOS.

   Me llama mucho la atención de que siendo Jonás el elegido de Dios para una misión especial, pero de unos cuantos días u horas; y habiendo sido comisionado por Dios, leemos su caso que dice:Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope, y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando su pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová” (Jonás 1:3).  Según el texto, parece que no le respondió a Dios si iría o no, pero creo que se puede sobreentender que dijo que sí pero luego decidió no ir; pero lo que más me llama la atención es que pagó su pasaje para ir a Tarsis.  No se sabe con precisión cuál es el lugar que es designado como Tarsis, porque hay varias opciones. Una de ellas es la ciudad de Tarso de donde fue el Pablo, pero a mi criterio tomando en cuenta que Jonás salió de Jope, en el suroeste de la costa del mediterráneo, y Tarso se encontraba al noroeste del mediterráneo, lo cual significaba que Jonás estaría mucho más cerca de Nínive, pero como su intención era irse “lejos de la presencia de Jehová”, no creo que haya pensado que Tarso que queda más cerca de donde le estaban enviando por Dios, sea un lugar apropiado para huir lejos.  Otra opción es que pudiera tratarse de Cartago, al norte de África, al sureste de Jope, lo cual va en sentido opuesto a Nínive, lo cual si implica alejamiento, pero siempre no sería tan lejos. Una opción más que es la opción con la que yo simpatizo, es el antes reino de los Tartessos, lo que corresponde a la región de lo que hoy son las provincias de Huelva, Sevilla, y Cádiz, en España[1].  Esto estaba a poco más de 3,400 kilómetros de Jope, y también en sentido opuesto a Nínive, lo cual es un alejamiento radical tanto del lugar donde Dios habló con Jonás, así como del lugar a donde Dios estaba enviando a Jonás.  Pero la observación es: Si tuvo dinero para pagar su pasaje a tan distante lugar, su problema no era que no podía financiar su viaje a Nínive lo cual era aunque por tierra, mucho más cercano a tan solo 800 kilómetros.

Amado hermano, aunque Jonás primero pensó que estaría huyendo de Dios, la realidad era que no podía huir de Dios, así que en su intención de huida es confrontado por Dios, y tuvo que aceptar que Dios le está comisionando, y finalmente hizo a un lado su plan de ir a Tarsis, y cueste lo que cueste se dirigió a Nínive a predicar el mensaje de juicio que le fue encomendado.  Es posible que usted tiene que dejar a un lado los planes que usted tiene que no están consagrados a los propósitos de Dios.  Usted tiene que darse cuenta que con sus planes muy personales está huyendo de la responsabilidad con Dios. Toda actividad nuestra que no se enfoca a este fin, es ir como Jonás a Tarsis a mal invertir nuestro tiempo, dinero, y otros recursos, en intereses personales que quizá no glorifican a Dios; por lo que deberíamos invertirlos para la Nínive o lugar a donde Dios nos dirige.  Usted debería estar invirtiendo sus recursos económicos para alcanzar a otras personas para Cristo.

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El cuarto aspecto del perfil que tienen los hombres que Dios utiliza, es que:

IV.- RECONOCEN CUANDO DIOS LES ESTÁ CORRIGIENDO.

Cuando los encargados del barco, y los pasajeros a Tarsis se dieron cuenta que el Dios de Jonás estaba haciendo aquella tempestad por causa de Jonás mismo que creía estar huyendo de Él; ellos hablaron con Jonás, quien admitió que todo era por su culpa, y quizá dándose cuenta que no podía huir de Dios, y siguiendo con la mentalidad de que no iría a Nínive, entonces pide que le arrojen al mar, esperando mejor que muera y allí se acabó todo.  Pero no contaba con que Dios no le dejaría morir porque “Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches” (Jonás 1:17).  Aunque un gran pez debería causar susto y seguridad de que allí acabó tu vida, Dios tenía el control de aquel gran pez, de tal manera que solo tragó a Jonás quizá un poco incómodo y un poco cómodo, pero solo por tres días, lo suficiente para que Jonás rectifique sus malas decisiones de dejar mal sin cumplirle a Dios.  El final de la historia la conocemos: “el mar se aquietó de su furor” (Jonás 1:15); pasados los tres días: “mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra” (Jonás 2:10); y cuando Dios le instruyó de nuevo, Jonás: “fue a Nínive conforme a la palabra de Jehová” (Jonás 3:3a).  Jonás reconoció que Dios le estaba corrigiendo y cambió su actitud para con el llamado comisionante de Dios.

El apóstol Pablo tiene un hermoso testimonio de su propia experiencia como apóstol que tuvo el privilegio de recibir revelaciones directamente de Jesucristo acerca de la salvación. Conociendo él su propio carácter y hasta donde podía actuar errada y equivocadamente, le cuenta a los Corintios que: “para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; / respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. / Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo” (1 Corintios 12:7-9).  Pablo, como Jonás en el pasado, se dio cuenta de que la enfermedad que Dios no le quiso quitar era el instrumento para corregirle de posibles conductas de engreimiento.

Amados hermanos, Dios también hace correcciones de actitudes y conductas en la actualidad, y lo puede hacer con cada uno de nosotros.  Dios puede estar corrigiéndole a usted por medio del problema que ahora mismo hay en su familia, en su trabajo, en su negocio, y hasta en su propia vida o en la vida de sus mismos seres queridos.  Es necesario que primero usted reconozca qué es lo que no ha querido hacer para servir a los propósitos de Dios; segundo que usted reconozca lo valioso que ha sido para usted la obra de Jesucristo para darle salvación; y tercero, que considere que Dios le podría estar recordando una vez más que usted tiene que tomar el lugar que le corresponde para servirle.

 

CONCLUSIÓN.  Amados hermanos, especialmente a los hombres cristianos que hoy están aquí presentes.  Tengan presente que han sido elegidos por Dios no solamente para ser salvos, sino también para ser llamados y comisionados a servirle en propósitos específicos de Dios.  Acepten la comisión que Dios tiene reservado exclusivamente a la medida de cada quien; nadie puede ocupar ese lugar de servicio, pues es solo para usted.  No invierta sus recursos para fines contrarios a lo que Dios está esperando que usted haga.  Esté atento a la corrección que posiblemente Dios está haciendo ahora mismo en usted; y rectifique usted su negativa de servir a los propósitos de Dios.  Tenga usted el perfil de los hombres que Dios utiliza para llevar a cabo sus planes en este mundo. Solo si usted es creyente en Jesucristo, puede contar con este perfil, y ser grandemente útil para todo propósito de Dios.

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[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Tarsis

   

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