EL PUEBLO TRAE MUCHO MÁS, Por: Diego Teh.

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EL PUEBLO TRAE MUCHO MÁS

Ex. 35:20-36:6. 2 Corintios 8:1-5.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la Cong. “Getsemaní” del Fracc. Paseos de Itzincab, Umán, Yucatán; el domingo 16 de Febrero 2014; 19:00 hrs.

 

    INTRODUCCIÓN:  Era el 12 de Diciembre de 1997 cuando se inició en nuestro país el programa Teletón con una meta de solamente $ 80,000 pesos mexicanos que para ese mismo día para la sorpresa de sus organizadores y de todo el pueblo mexicano se logró recaudar la cantidad de $ 138, 496, 840 (un 73% más de lo que se esperaba).  Desde entonces cada año se pone como meta lo recaudado el año anterior más un peso mexicano.  Sorprendentemente en todas sus 17 ediciones anuales la meta siempre ha sido superada con relación al año anterior.  Sea por alto o bajo porcentaje se ha rebasado, lográndose construir hasta 21 CRIT en nuestro país.  EL PUEBLO MEXICANO TRAJO MUCHO MÁS que el año anterior en todas las ediciones de este programa anual de recaudación[1].

   Un problema que se da en muchas iglesias es la escaza aportación de los congregantes para solventar proyectos propios de su misión.  Las metas no se alcanzan en el tiempo deseado sino en tiempos extraoficiales y con mucha dificultad.   La iglesia parece que a pesar de ser el cuerpo de Cristo, una organización gloriosa y divinamente constituida por Cristo con personas que hemos sido alcanzados por la inmerecida gracia de Dios, no demostramos suficiente interés por aportar para la misión de la iglesia local, como lo hacen las empresas y personas físicas para fines humanitarios muy dignos por cierto, pero sin la meta de ayudar a las personas a relacionarse con Dios para su salvación.

   En nuestra historia bíblica, un evento de aportación que no se llamó Teletón sino OFRENDA A JEHOVÁ, se nos relata “que vinieron todos los maestros que hacían toda la obra del santuario, cada uno de la obra que hacía, y hablaron a Moisés, diciendo: El pueblo trae mucho más de lo que se necesita para la obra que Jehová ha mandado que se haga” (Ex. 36:4,5).   Me parece muy importante esta historia porque nos indica que el pueblo de Dios sí puede traer sus aportaciones en abundancia para la obra que Dios quiere que se haga.  Por eso, basado en este relato, titulé este mensaje: EL PUEBLO TRAE MUCHO MÁS.

   A lo largo de nuestro texto bíblico podemos observar las razones que el pueblo de Dios debe considerar para que sus aportaciones no sean insuficientes sino abundantes de tal manera que tanto global o anualmente, e incluso en los informes mensuales de la congregación se pueda observar que hay MUCHO MÁS de lo que se necesita.  Si así fuera, hermanos, ustedes no estarían con las muchas necesidades de avance, adquisición y mantenimiento que se tiene ahora; sin embargo, es posible ser de bendición para este lugar y su ministerio ante la comunidad.  // Pero, ¿cuáles son las razones que el pueblo de Dios debe considerar para que sus aportaciones no sean insuficientes sino abundantes?  // Analizando el texto bíblico podemos observar las siguientes razones.

 La primera razón por la que el pueblo de Dios debe traer MUCHO MÁS es:

I.-  PORQUE LA OBRA ORDENADA POR DIOS LO REQUIERE.

   En 35:21 se nos dice que los que vinieron con ofrenda a Jehová, fue “para la obra del tabernáculo de reunión y para toda su obra, y para las sagradas vestiduras”.   En 35:29 se nos informa que las ofrendas voluntarias que se traían eran para toda la obra, que Jehová había mandado por medio de Moisés que hiciesen”.  Lo que esto nos aclara es que había de por medio un mandato expreso de Dios de hacer una obra específica, que cuando ellos se dieron cuenta de lo muchísimo que se necesita, no se lamentaron su pobreza, ni su falta de trabajo estando en el desierto, sino que trajeron ofrendas para toda aquella obra y no solo para una parte.  Lo más interesante es que fueron ofrendas voluntarias.

   De manera similar, nosotros también somos comisionados por Dios para una obra que requiere permanentemente un gran presupuesto.  Se requiere para adquirir un predio; para construcción y mantenimiento de un edificio; se requiere para el equipo de sonido, video, proyección que se usa en la adoración; para el salario pastoral o viáticos para los que ministran; para la energía eléctrica, agua, teléfono; para material educativo, y evangelístico; para servicio social a la comunidad; para nuestras convivencias fraternales, etc…  Todo ello tiene fundamento en el mandato de Jesús de ir y hacer discípulos según Mateo 28:19-20.  Esto tiene un costo.

   Amados hermanos, diezmar y ofrendar no debe ser para el creyente un derroche que no tenga sentido.  Debe ser un privilegio el aportar nuestro dinero para una obra que tiene su origen en el corazón y mandato de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.  Seamos en este aspecto como lo fueron los salvados de la esclavitud en época de Moisés.  Se dieron cuenta que la obra de Dios lo requería.

 La segunda razón por la que el pueblo de Dios debe traer MUCHO MÁS es:

II.- PORQUE LA DIGNIDAD DEL DIOS QUE SE SIRVE LO AMERITA.

  En los versos 22 al 28 se nos relata que: “trajeron cadenas y zarcillos, anillos y brazaletes y toda clase de joyas de oro; y todos presentaban ofrenda de oro a Jehová. 23 Todo hombre que tenía azul, púrpura, carmesí, lino fino, pelo de cabras, pieles de carneros teñidas de rojo, o pieles de tejones, lo traía. 24 Todo el que ofrecía ofrenda de plata o de bronce traía a Jehová la ofrenda; y todo el que tenía madera de acacia la traía para toda la obra del servicio. 25 Además todas las mujeres sabias de corazón hilaban con sus manos, y traían lo que habían hilado: azul, púrpura, carmesí o lino fino.  26 Y todas las mujeres cuyo corazón las impulsó en sabiduría hilaron pelo de cabra.   27 Los príncipes trajeron piedras de ónice, y las piedras de los engastes para el efod y el pectoral,  28 y las especias aromáticas, y el aceite para el alumbrado, y para el aceite de la unción, y para el incienso aromático.

   Lo que podemos observar de esta lista y de este ofrecimiento del pueblo para la obra que Dios había mandado, es que trajeron materiales costosos, excelentes, finos, de calidad.  Cuando se trató de ofrecer sus trabajos manuales fueron también hechos de pura buena calidad.  Observamos que trajeron no lo sobrante de sus pertenencias sino lo mejor.   Esto solamente puede darse cuando la gente considera que lo que va a hacer es lo suficientemente digno, y cuando la gente considera que el Dios que manda hacer su obra es digno de recibir para su causa lo mejor que uno tiene.

   Recuerdo que en una ocasión una persona decidió llevar al templo durante el culto lo que consideró su “primicia”.  Ustedes saben qué es una primicia ¿verdad? Como su nombre lo indica es los primeros frutos de una cosecha, los primeros nacidos de una cría, el primer sueldo de un empleo, etc…  Pero esta persona vio que en su terreno las naranjas dulces eran muchas y ya se estaban cayendo de su árbol, así que decidió recoger varios sacos y los mandó a la iglesia durante un culto (eso no es dar la primicia), y al final me las mandan para mi consumo familiar.  Créanme que desde el segundo día, muchas naranjas dulces no se podían aprovechar.  Ya estaban malas.  Alguien le hizo la observación a esta persona, pero respondió diciendo: “Ah, es solo para el pastor, que él vea que hace con ellas”.  Este tipo de mentalidad es la que no reconoce la dignidad ni siquiera de un oficio cristiano, y por lo tanto menos la dignidad de la obra de Dios y ni de Dios mismo. ¿Cómo una persona así daría lo mejor?

   Hermanos, Dios es digno de recibir la gloria y la honra y el poder (Apocalipsis 4:11).  Cuando una persona reconoce esto, es capaz de dar como lo hicieron los hermanos Macedonios que dieron “aún más allá de sus fuerzas” (2 Corintios 8:1-5).  Les animo a que hagan su esfuerzo de dar siempre lo mejor, lo suficiente, y lo mucho, para la causa del Dios que es digno (Apocalipsis 4:11).

  La tercera razón por la que el pueblo de Dios debe traer MUCHO MÁS es:

III.-  PORQUE EL CORAZÓN LIBERADO AMA PROFUNDAMENTE A DIOS.

   Un detalle sobresaliente solamente en el rango de versículos en los que fundamenté este mensaje, podemos observar una vez la mención de la palabra “espíritu” (35:21) y nueve veces la palabra “corazón” (35:21, 22, 25, 26, 29, 34, 35; 36:1, 2).  Todas las menciones están relacionadas con la voluntad y la sabiduría.   La razón de esta insistente mención en tan pocos versículos tiene su importancia debido a que el dar para la obra de Dios es una cuestión no esencialmente económica sino espiritual.  Lo que se necesita aportar para la obra de Dios es la evidencia del cambio que está ocurriendo en nuestros espíritus y/o corazones.

   En el caso de los israelitas en el desierto, sus corazones estaban valorando la importancia de la liberación que habían recibido de la esclavitud de manos de los egipcios.  Un corazón que se da cuenta del valor de su libertad es capaz de amar voluntariamente.   En el Nuevo Testamento, durante el ministerio de Jesús se nos narra el caso de una dama que acude a Jesús estando él en casa de un tal Simón fariseo, llevando un alabastro con perfume.  Simón se sintió indignado por el atrevimiento de aquella mujer, descrita como pecadora, al presentarse ante Jesús para ungirle los pies (no la cabeza) como muestra de humillación voluntaria; pero Jesús le hace ver a Simón que él no había sido lo suficientemente generoso y hospitalario para con Jesús, su invitado especial, y en su propia casa.  Al respecto Jesús le dice: te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama”.  El haber dado un perfume que tendría un valor de 300 denarios, el importe de un año de salario, es una expresión de amor que nace del corazón que valora la experiencia de haber recibido un beneficio de parte de Dios.

   Amados hermanos, nosotros también hemos recibido el gran valor divino de la salvación por la gracia de Dios.  Nuestro corazón debe estar valorando el amor de Dios y sentirse voluntario, amoroso, y generoso para con la obra de Dios.  Les animo a que demuestren esa transformación para beneficio de la obra de Dios que ha sido encomendada en las manos de ustedes aquí en este lugar.

 La cuarta razón por la que el pueblo de Dios debe traer MUCHO MÁS es:

IV.-  PORQUE LA GENEROSIDAD ES ASUNTO DE TODOS.

   Para explicar esta siguiente verdad debemos observar la mención enfática de palabras y frases muy significativas en nuestro texto.  Por ejemplo “Todo varón… (35:21); así hombres como mujeres… (35:22);  todos los voluntarios…(35:22); todo hombre…(35:23); todo el que tenía madera…(35:24); todas las mujeres sabias…(35:25); los príncipes trajeron…(35:27)”.  Como leemos, nadie se quedó sin participar.

   Lo que estas frases nos indican es que la generosidad, amor, y voluntariedad por solventar la obra de Dios, amados hermanos, no es solamente de algunos.  Suele suceder en algunos lugares que uno, dos, o tres de cada diez hermanos(as) ofrecen su diezmo para la obra local, y el resto no está contribuyendo.   Nuestro pasaje bíblico es un ejemplo y enseñanza de que la generosidad DE TODOS (no de algunos) los miembros de un grupo (como de esta congregación o de una iglesia más grande) puede ser la solución de los problemas de autofinanciamiento.

   Amados hermanos, de hoy en adelante tenemos que solventar gastos propios de este lugar que están por meses o quizá años de no mantenerse (como la puerta principal).  Tenemos que solventar gastos de implementación como protectores para una mejor seguridad contra robo; como un equipo de sonido propio con buenas capacidades, etc…   Todo esto podrá ser posible en poco tiempo si TODOS participan de la gracia de dar con liberalidad y generosidad para la obra de Dios.

 La quinta razón por la que el pueblo de Dios debe traer MUCHO MÁS es:

V.-  PORQUE LA NECESIDAD REQUIERE DAR INMEDIATAMENTE.

   La pregunta que quiero plantearles en este momento es: ¿cuándo podrás dar algo generoso y significativo para lograr lo que tu congregación necesita?.   Observa lo que se dice en 36:3b “… y ellos seguían trayendo ofrenda voluntaria cada mañana…”.   De manera que no sólo comprendieron  la importancia de dar para una gran  causa, sino que lo hicieron a tiempo.   Aquí hubo una demostración de prioridad de suplir una necesidad en el momento pertinente y apremiante.  ¿Se dan cuenta de que no lo dejaron para el día 1 o 16 de cada mes, después de cobrar la quincena, sino que lo traían cada mañana?

   Amados hermanos, mientras más pronto ofrezcamos nuestros diezmos y ofrendas para la obra de Dios que ha sido encomendada en nuestras manos, muy pronto habremos sacado adelante los proyectos que tenemos en la mente y en nuestra libreta de actas de acuerdos de nuestra honorable directiva.  Les animo en el amor de Señor a dar de manera lo más pronto posible cuando surja el anuncio de una meta para alcanzar.

 CONCLUSIÓN:   Hermanos, finalmente, animo a todos ustedes (no a algunos) a que en este mismo momento comiencen a aportar convencidos de las razones para ser generosos con sus aportaciones para la obra de Dios que ha sido encomendada en manos de ustedes.  De no poderlo comenzar hoy, la próxima semana vengan TODOS preparados para ofrecer el diezmo de sus ingresos.   Si tan solamente diez personas ofrecieran el diezmo de sus ingresos, sería posible pagar el salario de un pastor que trabaje de tiempo completo con ustedes.  Si otras diez personas hicieran lo mismo, sería posible solventar los demás gastos derivados de la misión de esta congregación.  Hermanos, el diezmo es el sistema mínimo de financiamiento establecido para la obra de Dios y garantizado que sí funciona.  Espero saber muy pronto los beneficios de este mensaje, los resultados de un pueblo que da porque sabe las razones por las que TODOS debemos dar voluntariamente para la obra de Dios.


[1] Para un mayor detalle de la cantidades, observar la última tabla del artículo: Teletón México, en: http://es.wikipedia.org/wiki/Telet%C3%B3n_M%C3%A9xico

   

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