JESUS SE ENCUENTRA CON UN PERSEGUIDOR DE DISCÍPULOS, Por: Diego Teh.

JESÚS SE ENCUENTRA CON UN PERSEGUIDOR DE DISCÍPULOS.

1 Reyes 19:1-8; Hechos 8:1-4; 9:1-7.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la iglesia “El Divino Salvador” de Mérida, Yucatán; el día domingo 23 de abril del 2017, a las 11:00 horas.

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   INTRODUCCIÓN: La historia de la humanidad siempre ha visto surgir a los perseguidores de la gente temerosa de Dios. Por ejemplo, en 1 Reyes 19 tenemos el caso de una mujer llamada Jezabel hija del rey Itobaal I de una pequeña ciudad-reino fenicio llamada Sidón, una ciudad que no era de los hijos de Israel. Esta ciudad ha sobrevivido cinco mil años desde su fundación a pesar de que en su historia sufrió varias desolaciones. Ahora es la tercera ciudad más grande al sur del Líbano en la costa del Mediterráneo[1]. Esta Jezabel, del siglo IX antes de Cristo, tenía dioses diversos como los Baales (señores), y a Asera a quien los paganos de diversas culturas consideraban como la madre de los dioses. Ella al casarse con el rey Acab de Israel, temporalmente fingió someterse al Dios verdadero, pero con el paso del tiempo influenció a su esposo el rey de Israel para promover entre los israelitas la adoración a los Baales y a Asera, y luego persiguió y mató a casi todos los profetas de Dios, excepto a Elías a quien no logró matar, sin embargo, tampoco estuvo exento al terror de su persecución.

En la actualidad los cristianos también son perseguidos en muchos lugares del mundo. Los últimos 4 años desde 2014 hasta el presente, las persecuciones a nivel mundial han estado significativamente en aumento. Un reporte acerca de la persecución dice que cerca de 90,000 cristianos fueron asesinados por su fe en el año 2016, lo que equivale a un cristiano martirizado cada seis minutos. Otro reporte también del año pasado tiene a Siria, Afganistán, Eritrea, Irak y la nación de Corea del Norte, como los 5 países del mundo donde los cristianos son más perseguidos. Con respecto a Corea del Norte, este año lleva desde 2002, 15 años consecutivos de estar en el primer lugar en la lista por ser el país donde los cristianos son más perseguidos[2]. En ese país la religión oficial Juche, exige culto al presidente Kim Jong-un como si fuera una deidad, y la adoración a su padre, Kim Jong-il, y su abuelo Kim il-sung. Jesús es visto como una amenaza directa a esta idolatría y el régimen a menudo impone penas severas a quienes practican otra cosa diferente[3]. En nuestro país la persecución no es tanto como en los países que ya les mencioné, pero también ocurre en algunos estados, ciudades, y municipios.

La historia bíblica de Hechos 9 nos relata como un fariseo celoso de su religión se hizo perseguidor de los discípulos de Jesús, pero lo dejó de hacer el día cuando Jesús quien ya había ascendido a los cielos, se manifestó a él de manera extraordinaria. Es acerca de esa historia que hoy voy a predicarles, enfatizándoles que: Una persona que se opone a la obra de Jesucristo demuestra las realidades espirituales de su vida. / ¿Qué realidades espirituales de su vida demuestra una persona que se opone a la obra de Jesucristo? / La historia del encuentro que Jesús tuvo con Saulo de Tarso, nos comparte algunas de las realidades que demuestra en su vida una persona que se opone a la obra de Jesucristo.

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La primera realidad espiritual que demuestra una persona que se opone a la obra de Jesucristo es:

I.- SU REBELDÍA HACIA JESÚS.

Cuando Jesús viene al encuentro de Saulo, debido a la majestuosidad con la que Jesús se presenta a él mediante “un resplandor de luz de cielo” (Hechos 9:3), no pudiendo ver a Jesús, Saulo tuvo que preguntarle: “¿Quién eres Señor?” (Hechos 9:4), y la respuesta que recibió no fue solo una simple identificación de presentación: “Yo soy Jesús a quien tú persigues”, sino que Jesús le agregó unas palabras de profunda concientización al decirle: “…dura cosa te es dar coces contra el aguijón” (Hechos 9:5). La palabra coces, es el plural del sustantivo Coz, que es un sinónimo de patada. El Gran Diccionario de la Lengua Española, entre una lista de más de quince significados, expone un significado que tiene que ver con el contexto en el que Jesús lo usó, y dice que Coz significa: Sacudida violenta que lanza una caballería u otro animal con alguna de las patas traseras con intención de golpear[4] [5].

El Centro Virtual Cervantes, un refranero de España, explicando el significado de la frase: “Dar coces contra el aguijón”, dice que: “Alude a quien porfía contra la razón o un poder mayor, a quien trata de resistir a una fuerza a la que no se puede vencer. No hay que empeñarse en hacer frente a una fuerza superior, pues lo único que se consigue es salir perjudicado, como le sucede a la bestia que pretende dar patadas a la aijada, con lo que se pincha más pronta y profundamente”. En la literatura, el escritor español Félix María Samaniego (1745-1801), famoso por sus fábulas de tono aleccionador mediante moralejas[6] [7], en su obra La serpiente y la lima: la usa en el sentido de resistir lo que no se puede vencer. Su fábula dice así: “En casa de un cerrajero entró la Serpiente un día, y la insensata mordía en una Lima de acero. Díjole la Lima: – El mal, necia, será para ti: ¿Cómo has de hacer mella en mí, que hago polvos el metal?”, y en la moraleja correspondiente dice: “Quien pretenda sin razón, al más fuerte derribar, no consigue sino dar coces contra el aguijón”.

Pero cuando Jesús menciona estas palabras a Saulo de Tarso, se las dice en el sentido de que Saulo mismo se estaba causando daño a sí mismo. “Dar coces contra el aguijón” era una expresión proverbial de la época, basada en la imagen de un buey que da patadas contra la misma aguijada con que el boyero lo estimula. El aguijón consistía en una vara aguzada en la punta que sirve para hacer avanzar a una pareja de bueyes[8]. Solamente el buey que no quiere trabajar o por no haber aprendido a trabajar el arado lanza una patada contra el aguijón, pero en su reacción él mismo sale herido, lastimado, llagado, sangrado, y adolorido. Es por eso que Jesús le dice que: “dura cosa te es dar coces contra el aguijón” (Hechos 9:10).

Saulo en su afán de perseguir a los cristianos para encarcelarlos, estaba en realidad persiguiendo sin razón justa una causa de Jesús que al mismo tiempo es la obra de Dios de salvar y reunir a pecadores salvados por gracia de la antes segura condenación eterna. Perseguirlos significaba perseguir a Jesús mismo, por lo que Jesús le dice a Saulo que perseguir a los discípulos de Jesús no era más que reaccionar sin justa razón como el buey que patea el aguijón y termina lastimándose a sí mismo. Además, el debería saber lo que Gamaliel, doctor de la ley, su mejor maestro de religión, le debió haber enseñado en algún momento, que quien lucha contra una causa que es de Dios, solamente está destinado al fracaso (cf. Hechos 5:34-39). Así que Saulo solamente estaba reaccionando sin razón destinado a no tener éxito contra una obra de Dios que Jesús había iniciado y que estaba en crecimiento. Al contrario, él mismo se estaba haciendo daño rechazando ser discípulo de Jesús, y perdiéndose el recibir los privilegios presentes y eternos de tal discipulado, siendo él en realidad no un bachiller, ni un licenciado en teología, sino todo un máster en la ley, en las profecías, y en todos los escritos del TANAJ, nombre que los israelitas daban al Antiguo Testamento. Quizá hasta casi era un doctor de la ley como su maestro Gamaliel, pero su conocimiento solamente lo usaba para mostrarse rebelde en contra de Jesús y su cuerpo de discípulos que por todas partes del mundo se estaba consolidando.

Amado oyente, quizá usted no es un perseguidor de cristianos como lo fue Saulo de Tarso quien procuraba encarcelarlos y hasta dejaba que sean asesinados tan solo por aceptar que espiritualmente Jesucristo era su Salvador de la condenación eterna y su Señor a quien obedecerían antes que a los hombres; sin embargo, usted se ha opuesto u opone a la obra de Dios negándose a llevar, predicar, o anunciar el evangelio; eso también es rebeldía hacia Jesús, porque lo que Jesús espera de un discípulo es que uno vaya y anuncie el reino de Dios (cf. Lucas 9:60). O quizá viendo la gran necesidad espiritual que la gente tiene para que Jesús transforme su vida moviéndole de la condenación a la salvación y de la muerte espiritual a la vida abundante, usted ni siquiera ruega a Dios que envíe obreros para que lleven el mensaje de la gracia salvadora de Jesucristo a otras personas; eso también es rebeldía hacia Jesús, porque él ordenó que ante la abundante necesidad espiritual de la gente, es necesario que quien es su discípulo ruegue que Dios envíe más obreros (cf. Mateo 9:38). Saulo tras ser atajado por Jesús rumbo a Damasco, decidió no ser más rebelde, y aceptó que a partir de ese momento Jesús sería su Señor, y haría lo que él le encomendara, y estuvo dispuesto a hacer lo que Jesús le ordenara hacer.

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La segunda realidad espiritual que demuestra una persona que se opone a la obra de Jesucristo es:

II.- SU NECESIDAD DE JESÚS.

Según la palabra de Dios no hay persona que no necesite a Jesús para solucionar su problema de condenación eterna. Pablo no era la excepción. El hecho de que era fariseo de religión no le hacía suficiente como para no necesitar a Jesús, sino a pesar de ser un fiel y fuerte fariseo, necesitaba a Jesús primeramente como su Salvador y luego como su Señor. En otras palabras, le hacía falta convertirse a Jesús no solamente para experimentar un nuevo conocimiento doctrinal dejando sus doctrinas fariseas y adoptando las de Jesús que evidentemente eran doctrinas no con autoridad de hombre sino de Dios porque emanaban de una fiel y correcta interpretación de las Escrituras. Las doctrinas fariseas que profesaba, lejos de hacerle heredero de la vida eterna le alejaba de ello. Jesús en una ocasión que dialogaba con los fariseos les tuvo que decir que: “¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque recorréis mar y tierra para hacer un prosélito, y una vez hecho, le hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros” (Mateo 23:15), y además les dijo: “¡Serpientes, generación de víboras! ¿Cómo escaparéis de la condenación de! infierno?” (Mateo 23:33), pues su misma doctrina no les ayudaba para echar mano de la vida celestial. Saulo, era nada menos que uno de los hijos del infierno producidos por el fariseísmo. El necesitaba a Jesús el único que puede librar a una persona no solamente de los efectos de pecado, de la falsa religión, y del infierno mismo.

Pero para su bendición, un día de los que él dedicaba a sus “amenazas y muerte contra los discípulos del Señor” (Hechos 9:1), mientras iba rumbo a la ciudad de Damasco para arrestar a los discípulos de aquella ciudad, “repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo; / y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? / Él dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues” (Hechos 9:3-5a). Jesús tuvo que salir a su encuentro de manera majestuosa y extraordinaria para impedirle a Saulo su afán de continuar con su plan de perjudicar a los discípulos de Jesús. Pero Jesús le salió al encuentro no solo para impedirle su persecución sino para que Saulo se convirtiera en discípulo de Jesús. No se encuentra la mención de la palabra conversión en el relato bíblico, pero en realidad eso fue lo que ocurrió en él. La segunda pregunta de Saulo a Jesús cuando le dice: “¿qué quieres que yo haga?” (Hechos 9:6), deja claro que en ese mismo momento había ocurrido en Saulo una conversión de sus valores, principios, y creencias que adquirió en el fariseísmo, para desde ahora mismo y paulatinamente adoptar los valores que Jesús enseñó para los que están de acuerdo en ser su discípulo, y de una vez estaba listo para comenzar a vivir para Jesús. Es evidente que a pesar de su religiosidad farisaica necesitaba convertirse en discípulo de Jesús. Tiempo después lo explicó a los Filipenses en su epístola en la que les escribió lo siguiente: “Si alguno piensa que tiene de qué confiar en ia carne, yo más: / circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; / en cuanto a celo, perseguidor de la iglesia; en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible. / Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. / Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo, / y ser hallado en él, no teniendo mi propia justicia, que es por la ley, sino la que es por la fe de Cristo, la justicia que es de Dios por la fe; /…” (Filipenses 3:4b-9). Como podemos observar es estas palabras, lo que ocurrió en Saulo, ahora más conocido como el apóstol Pablo fue una verdadera conversión de la religión farisea al discipulado de Jesús.

Amado oyente, es verdad que hay denominaciones cristianas que están listas para guiar personas a convertirse a Jesús, pero también hay asociaciones religiosas que aun ostentando un hermoso nombre bíblico y cristiano no guían a las personas a una conversión enfocada en Jesús, sino solamente buscan adeptos de quienes buscan sacar provecho. Tenga usted cuidado porque no es lo mismo ser adepto o feligrés de una asociación religiosa, que ser una persona verdadera y auténticamente convertida a Jesús. Pero qué importa lo que sean las asociaciones, lo que importa es que usted no busque solamente una afiliación denominacional sino una conversión real en la persona, doctrina, y obra de Jesús, porque lo que usted al igual que todo ser humano pecador necesita es precisamente a Jesús el único que inmediatamente nos relaciona salvadoramente con Dios de una vez para siempre.

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La tercera realidad espiritual que demuestra una persona que se opone a la obra de Jesucristo es:

III.- SU UTILIDAD PARA JESÚS.

El mismo pecado hace incapaz a una persona para hacer algún servicio dedicado a Dios. Es necesario que uno defina por medio de una decisión que uno está dispuesto a servir a Dios. Sin embargo, uno no está totalmente descartado para ser usado por Dios como instrumento de servicio. Una persona que desperdicia su tiempo, su conocimiento, su experiencia, su dinero, y hasta sus fuerzas, para intencional y deliberadamente hacer lo que es contrario y desagradable a la voluntad de Dios, tal persona si se convirtiera a Jesús y consagrara a él toda su vida, sería una persona grandemente útil para servir a Jesús. Eso fue lo que ocurrió en la persona de Saulo el tremendo perseguidor de cristianos. Luego de haber enfocado toda sus energías en amenazar, encarcelar, arrestar, y hasta a matar a no pocos discípulos de Jesús, teniendo que viajar a ciudades lejanas de una país a otro como de Jerusalén de Judea, a Damasco de Siria; y luego que Jesús le marcó un poderoso alto al cegarle la vista con el resplandor que manifestaba su gloriosa presencia, Saulo tomó la decisión de convertirse de fariseo a cristiano discípulo de Jesús, e inmediatamente estuvo dispuesto a preguntarle a Jesús: “Señor, ¿qué quieres que yo haga?” (Hechos 9:6). Antes se dispuso para ser útil en servir ciegamente “al sumo sacerdote” (Hechos 9:1) también fariseo quien le dio autoridad para ir a la ciudad de Damasco, Siria, para traer presos desde allí hasta Jerusalén a discípulos de Jesús para ser juzgados e injustamente castigados hasta con la muerte, siendo ellos los primeros que deberían antes orientar a los que presuntamente estuviesen descarriados de la verdad; pero ahora Saulo cambió radicalmente su decisión, ahora ya no hará más la voluntad del sumo sacerdote sino la voluntad de Jesús. Si fue útil para servir a aquel perverso sumo sacerdote, ahora será mucho más útil para servir en la causa de Jesús.

En aquel encuentro de Jesús con Saulo que se dio quizá justamente llegando a Damasco, lo primero que le dijeron que haga fue que entrara en la ciudad de Damasco. Allí se hospedó en casa de un discípulo llamado Judas. Durante tres días no podía ver por causa del resplandor que le rodeó el día que se encontró con Jesús. Esos tres días mientras estaba en casa de Judas no comió ni bebió, sin embargo, aprovechó su condición para ponerse a orar. Al tercer día, Jesús siempre en Damasco se apareció en visión a otro discípulo llamado Ananías a quien le dijo que fuese a casa de Judas donde encontraría a Saulo dedicado a orar, y que Ananías orara por él para que recobrara la vista. Luego que Ananías oró por él, inmediatamente recobró la vista, y allí mismo fue bautizado. Pero lo que quiero enfatizar es que Jesús cuando envió a Ananías a casa de Judas para orar por Saulo, le dijo: “Ve., porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; / porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre” (Hechos 9:15,16).  Llevar el nombre de Jesús “en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel”, sería una tarea verdaderamente grande que Saulo estuvo dispuesto a hacer porque si ciegamente hizo lo que no es agradable a Dios, ahora con mucha más razón que sabiendo la verdad, todas sus fuerzas, tiempo, dinero, y otros recursos quedan dedicados a la mejor obra a la que un ser humano salvado por la gracia de Dios puede dedicarse. Si Saulo podía comprometerse con el sumo sacerdote (cf. Hechos 9:1) a viajar de Jerusalén hasta Damasco, entonces era la persona útil que Jesús necesitaba porque podría viajar a otras ciudades lejanas para llevar la buena noticia de que Jesús es el Salvador; y para eso lo comisionó Jesús, y Saulo de manera siempre obediente pasó el resto de su vida yendo de ciudad en ciudad predicando a Jesucristo.

Amados oyentes, cuando uno vive entregado al pecado uno desperdicia totalmente la vida haciendo cosas vanas que no traen provecho ni a los demás ni a uno mismo. Cuando uno reconoce que ha estado viviendo sin Dios y por lo tanto sin sentido alguno que valga la pena, y cuando uno acepta convertirse a Dios, la evidencia que uno debe manifestar es estar dispuesto a dar todo por servir a Dios. El mismo apóstol Pablo reconociendo la autenticidad de la conversión de los Tesalonicenses, les recuerda en su primera epístola que les escribió, que: “os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero” (1 Tesalonicenses 1:9). Servir al Dios vivo y verdadero fue su razón de haberse convertido de la idolatría. Si antes dedicaron toda su pasión, todo su entusiasmo al servicio de lo que es idolatría y vanidad, luego de su conversión solamente reenfocaron su servicio a Dios quien verdaderamente merece ser servido. Amados hermanos, luego de nuestra conversión a Jesús, Dios nos ha hecho útiles para su obra de anunciar el evangelio del reino de Dios que se está extendiendo por todo el mundo a toda criatura. Usted ahora si está verdaderamente convertido a Jesús, también será verdaderamente útil para su obra.

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CONCLUSIÓN: Amado oyente, 1) No sea usted rebelde hacia Jesús oponiéndose a su obra; 2) Reconozca que usted necesita no la estructura de la religión sino convertirse a Jesús y tenerle como su salvador; y 3) Consagre su vida al servicio de Jesús. Usted será muy útil para Jesús.

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[1] https://es.wikipedia.org/wiki/Sid%C3%B3n

[2] http://www.noticiacristiana.com/sociedad/Dersecuciones/2017/Ql/corea-del-norte-perseEuidor- cristianos.html

[3] http://www.hazteoir.org/noticia/51311-corea-norte-mavor~perseguidor-cristianos-lista-vigilancia-mundial- open-doors-2013

[4] http://es.thefreedictionarv.com/coces

[5] http://cvcxervantes.es/lenEua/refranero/ficha.aspx?Par-58434&Lng=0

[6] https://es.wikipedia.org/wiki/F%C3%A9lix Mar%C3%ADa Samanieeo

[7] http://contenidos.educarex.es/mci/2004/30/WebQuest/koko/iima.html

[8] http://concienciacristianaxxi.blogspot.mx/2013/06/evita-dar-coces-contra-ei-aguiion.htnnl

   

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