SANAS ACTITUDES DE UNA IGLESIA EVANGELIZADORA, Por: Diego Teh.

SANAS ACTITUDES DE UNA IGLESIA EVANGELIZADORA.

2 Tesalonicenses 2:1-12.

Predicado por primera vez por el Pbro. Diego Teh Reyes, en la Cong. “Ebenezer” de la Col. San José Tecoh, de Mérida, Yuc; el día sábado 20 de Mayo del 2017, a las 20:00 horas, en el culto de Acción de Gracias por su XVII aniversario como congregación.

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   INTRODUCCIÓN: Amados hermanos, el próximo sábado 27 de mayo es el Día Global de Evangelización. Muchas denominaciones internacionales, y de nuestro país estarán haciendo todo tipo de esfuerzos para compartir el evangelio de Jesucristo que comunica la gracia de Dios al ser humano. La Iglesia Nacional Presbiteriana de México, A.R. a la cual pertenecemos está afiliada a este esfuerzo de evangelización que se realiza en 200 países el 4to sábado de cada año. Esperamos de todo corazón que esta amada congregación contribuya en evangelizar por lo menos ese día, aunque sea a una sola persona, pero esperamos que ese mismo día usted pueda compartir a Jesucristo a más de una persona; y lo que es mejor, es que usted quiera evangelizar no solo un día al año sino todos los días que tenga la oportunidad de hacerlo. Para empezar, en este momento a cada persona que asiste a esta congregación, le vamos a hacer entrega de 5 folletos que usted debe entregar el próximo sábado 27 de mayo, a 5 diferentes personas. Si usted no puede decirle algunas palabras adicionales a la persona a quien le va a entregar el folleto, no importa, pues con el solo hecho de entregarlo usted ya ha contribuido en la evangelización; pero si usted puede guiarlo a tomar la decisión de aceptar el evangelio de Jesús, será mucho mejor. Esta labor de evangelizar debe ser hecha con la mejor actitud.

   Nuestro texto de 2 Tesalonicenses 2:1-12, nos relata la experiencia que el apóstol Pablo tuvo al compartir el santo evangelio de Jesucristo. Compartía el evangelio mediante conversaciones personales, ante multitudes, autoridades, idólatras, adúlteros, ladrones, homosexuales, y a personas con diversas adicciones y perversiones de su época. En esa experiencia de evangelizar a las personas y multitudes, el apóstol nos deja ver las sanas actitudes que él tuvo ante la responsabilidad de evangelizar a los que viven sin Cristo.

   De manera específica, hoy les voy a predicar que una iglesia que evangeliza debe hacerlo tomando en cuenta las sanas actitudes que se requiere en la evangelización. / ¿Qué sanas actitudes debe una iglesia tomar en cuenta al realizar su labor evangelizadora? / El apóstol Pablo al relatarle a los Tesalonicenses su experiencia en la evangelización a personas y multitudes, nos deja apreciar algunas de las sanas actitudes que juntamente con su equipo misionero tomaron en cuenta al hacer trabajo de evangelización.

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La primera sana actitud que una iglesia debe tomar en cuenta al realizar su labor evangelizadora, es:

I.- EVANGELIZAR A PESAR DE LAS ADVERSIDADES.

Lo primero que el apóstol Pablo les dice a los Tesalonicenses, es: “Porque vosotros mismos sabéis, hermanos, que nuestra visita a vosotros no resultó vana; / pues habiendo antes padecido y sido ultrajados en Filipos, como sabéis, tuvimos denuedo en nuestro Dios para anunciaros el evangelio de Dios en medio de gran oposición” (2 Tesalonicenses 2:1,2). ¿Notaron que les sucedió en la ciudad de Filipos a Pablo y sus compañeros de evangelización? Él dice que en Filipos padecieron y fueron ultrajados. ¿Qué es ultrajar? Ultrajar es ofender a alguien con hechos o insultos atentando contra su dignidad, su honor, su credibilidad, etc., especialmente cuando se humilla a alguien en público y con cierta violencia. Una simple lectura de Hechos 16:11-40 nos puede aclarar parte de los ultrajes que recibieron Pablo y sus compañeros. Los encarcelaron, y hasta los azotaron públicamente sin sentencia judicial. Aunque siempre hay personas que están dispuestas a evangelizar a otros no importando si por ello tiene que perder la vida, pero también hay quienes fácilmente abandonarían el deber de evangelizar.

En las palabras que el apóstol Pablo le comparte a los Tesalonicenses les dice: “habiendo antes padecido y sido ultrajados en Filipos, como sabéis, tuvimos denuedo en nuestro Dios para anunciaros el evangelio de Dios en medio de gran oposición” (v. 2). Luego de darse cuenta cómo fueron tratados en Filipos, no crean ustedes que no se imaginaron que en Tesalónica les podría esperar lo mismo, sino que aun imaginándose que podrían ser ultrajados de nuevo, se atrevieron a hablar del evangelio. Pablo les recuerda a los Tesalonicenses que les anunciaron el evangelio de Dios “en medio de gran oposición”.  Esto es tener una sana actitud: Evangelizar a pesar de las adversidades.

   Amados hermanos, ¿Cuáles han sido los problemas que a usted o a esta iglesia le impiden hacer trabajo de evangelización? Si no hay alguna adversidad significativa, entonces lo que debe estar sucediendo es que estamos desaprovechando las mejores condiciones para compartir el evangelio de Cristo. Nosotros mismos estamos bloqueando el progreso del evangelio, y en consecuencia somos responsables en la falta de crecimiento de esta bendita iglesia del Señor Jesucristo que surgió del corazón de Dios para anunciar las virtudes de Cristo a favor de los seres humanos tan necesitados del amor de Dios.  La iglesia debe predicar el evangelio no solamente cuando todo está en paz en su entorno, sino a pesar de que en su entorno haya adversidad.

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La segunda sana actitud que una iglesia debe tomar en cuenta al realizar su labor evangelizadora, es:

II.- EVANGELIZAR TENIENDO MOTIVOS CORRECTOS.

El apóstol Pablo al recordarles a los Tesalonicenses cómo él y sus compañeros de ministerio realizaron trabajo de evangelización y discipulado entre ellos, les dice: “Porque nuestra exhortación no procedió de error ni de impureza, ni fue por engaño, / sino que según fuimos aprobados por Dios para que se nos confiase el evangelio, así hablamos; no como para agradar a los hombres, sino a Dios, que prueba nuestros corazones. / Porque nunca usamos de palabras lisonjeras, como sabéis, ni encubrimos avaricia; Dios es testigo; / ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo” (2 Tesalonicenses 2:3-6). La clave de toda esta descripción es cuando Pablo les aclara que lo que hicieron entre los Tesalonicenses fue “no como para agradar a los hombres, sino a Dios” (v. 4b), y “ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo” (v. 6).

Amados hermanos, al evangelizar como iglesia tenemos que hacerlo “para agradar […] a Dios” (2 Tesalonicenses 2:4), por lo que tenemos que analizar si nuestro motivo no es solamente un esfuerzo de quedar bien con los que presiden el ministerio de evangelización, porque entonces el motivo sería “para agradar a los hombres”, lo cual no es correcto.  Evangelizar, es una responsabilidad que como iglesia debemos llevar a cabo, no solamente porque el pastor en virtud de su autoridad nos recuerda y promueve que es necesaria la evangelización, sino porque Dios espera que lo hagamos para un bien eterno a favor de nuestros semejantes.  Evangelizar, no debe ser solamente una reacción cuando alguna organización anuncia que determinada fecha es el día nacional, o internacional de la evangelización, pues hacerlo así sería igual “para agradar a los hombres”; pues no debemos olvidar que la iglesia evangeliza para el agrado de Dios.  Evangelizar, no es una oportunidad, ni un medio para buscar ser reconocidos por otras personas o instituciones religiosas, porque ni personalmente ni como iglesia evangelizamos “para agradar a los hombres” sino “para agradar […] a Dios”.  Incluso los que se dedican de tiempo completo a la evangelización y por ello reciben hasta una remuneración económica, tampoco sería un motivo correcto que evangelicen solo porque por ello van a recibir un beneficio a cambio.  El mismo apóstol les aclara a los Tesalonicenses que “ni buscamos gloria de los hombres; ni de vosotros, ni de otros, aunque podíamos seros carga como apóstoles de Cristo” (v. 6). No es indigno recibir retribución económica por cualquier servicio que uno realice, sin embargo, la motivación para hacerlo no debe ser el dinero, sino “para agradar […] a Dios”.

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La tercera sana actitud que una iglesia debe tomar en cuenta al realizar su labor evangelizadora, es:

III.- EVANGELIZAR CON UN INTERÉS VERDADERO POR LA GENTE.

   Es interesante notar cómo el apóstol Pablo y su equipo de trabajo trataron a la gente que ellos evangelizaron. En primer lugar, observamos que trataron a la gente como una nana cuida a niños ya sean propios o ajenos, pues le dice: “Antes fuimos tiernos entre vosotros, como la nodriza que cuida con ternura a sus propios hijos” (2 Tesalonicenses 2:7).  La iglesia evangeliza a la gente NO con un carácter iracundo ni legalista, sino con ternura, y aun después de que nuestro evangelizado haya aceptado el evangelio, se le seguirá tratando siempre con ternura, porque eso demuestra un sano interés que la iglesia tiene por las personas.

   En segundo lugar, observamos que trataron a la gente con todo el afecto máximo posible, pues a los creyentes de Tesalónica, el apóstol les dice que: “Tan grande es nuestro afecto por vosotros, que hubiéramos querido entregaros no sólo el evangelio de Dios, sino también nuestras propias vidas; porque habéis llegado a sernos muy queridos” (2 Tesalonicenses 2:8).  Cuando la iglesia tiene un interés genuino a favor de las personas, los creyentes no solamente van a recitar versículos bíblicos a las personas, ni solamente van a presentarle argumentos teológicos, sino que están dispuestos a servir a las personas dando de sí mismos a favor de ellos.  Un favor, por más pequeño que parezca, o sea, será un testimonio de que apreciamos profundamente a la persona a quien le compartimos el evangelio de Dios.

   En tercer lugar, observamos que trataron a la gente no con el afán de conseguir ganancia alguna de parte de ellos, sino todo lo contrario.  Los creyentes de la época apostólica, pero también de todos los tiempos, trabajaban para obtener recursos propios, y también invertían su tiempo y recursos a favor de la conversión de las personas.  Años después, cuando por segunda vez les escribe una epístola a estos Tesalonicenses, les dice: “Porque os acordáis, hermanos, de nuestro trabajo y fatiga; cómo trabajando de noche y de día, para no ser gravosos a ninguno de vosotros, os predicamos el evangelio de Dios” (v. 9). Cuando hay un verdadero interés espiritual a favor de la gente, cada creyente en la iglesia está dispuesto a dar su tiempo, dinero, trabajo, y mucho más, con tal de que “el evangelio de Dios” llegue de manera gratuita a las personas.

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La cuarta sana actitud que una iglesia debe tomar en cuenta al realizar su labor evangelizadora, es:

IV.- EVANGELIZAR SIENDO EJEMPLO DE LO QUE PREDICAMOS.

Por último, observemos cómo el apóstol Pablo no teniendo nada de qué avergonzarse entre los Tesalonicenses, les dice: “Vosotros sois testigos, y Dios también, de cuán santa, justa e irreprensiblemente nos comportamos con vosotros los creyentes; / así como también sabéis de qué modo, como el padre a sus hijos, exhortábamos y consolábamos a cada uno de vosotros, / y os encargábamos que anduvieseis como es digno de Dios, que os llamó a su reino y gloria” (2 Tesalonicenses 2:10-12). Estos tres versículos son más bien una explicación del santo e irreprensible comportamiento que debe tener un evangelizador no solamente al momento que habla de Cristo a las personas, sino como su manera ejemplar permanente de vivir el evangelio que predica.  La iglesia que está conformada por todos los creyentes que en ella se reúnen, tenemos esta responsabilidad.  No es congruente hablar del evangelio a los que viven sin Dios y sin Cristo, viviendo de la misma manera que ellos viven.  Es necesario ser ejemplo de que el evangelio no es solamente palabra para creer, sino palabra que cambia la vida, y palabra que se vive ejemplarmente.

   Amados hermanos, a menudo nos damos cuenta de que una razón por la que las personas no permanecen en una iglesia es porque alguien o más de una persona que se encuentra en el liderazgo de la iglesia es una persona que no vive lo que predica o enseña. Entonces, las personas, así como llegan, desaparecen, y a veces ni siquiera se edifican lo necesario para poder afirmarse en el evangelio.  Es por eso, que no solamente aquí en la reunión de la iglesia debemos comportarnos en congruencia con el evangelio cuando recibimos a los visitantes que andan en búsqueda de Dios, sino aun cuando nosotros vamos a ellos en el nombre de Cristo a llevarles el llamamiento del evangelio, debemos haber antes vivido de manera ejemplar el mensaje que les vamos a compartir.

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   CONCLUSIÓN: Hoy que esta amada iglesia de Jesucristo, cumple un año más de existencia para cumplir la gran comisión de Jesucristo, de hacer discípulos, es necesario que todos fortalezcamos nuestra conciencia del deber de evangelizar, y lo hagamos: 1).- Compartiendo a Cristo a pesar de dificultades (vv. 1-2); 2).- Compartiendo a Cristo con motivos correctos (vv. 3-6); 3).- Compartiendo a Cristo con un interés verdadero y firme en la gente (vv. 7-9); y 4).- Compartiendo a Cristo siendo ejemplo de lo que predicamos (vv. 10-12).  Y no lo olviden: Cristo es el centro de la vida y obra de cada creyente y de cada iglesia local.

  Muchas felicidades hermanos, por tener una iglesia donde la obra de Cristo en ustedes es real y efectiva; y por tener una iglesia donde cada creyente está para llevar la obra de Cristo, su evangelio a los perdidos.

   

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